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Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Mar Sep 08, 2015 7:25 pm

Este post será donde colgaré mi novela en su segunda versión, la que empezaré a corregir además de añadir nuevas cosas. Tengo planeado que cada fin de semana esté un nuevo capítulo subido, pero con el prólogo he hecho una excepción.





PRÓLOGO          
CUANDO TODO ES INCIERTO    
                               
1438
Mary miró de reojo al muchacho. Se notaba que no le agradaba lo que estaba haciendo. “Debo hacerlo” se decía a sí misma para sentirse mejor. Ató la cuerda mientras los demás los miraban. Ansiosos, contentos, eufóricos…
Mary y él eran los únicos que estaban en contra. Era gracioso, la mano que obraría la muerte era una pacifista, o al menos en esos tiempos. Tiempos oscuros, sangrientos e infernales.
Un pitido.
-No estés triste.-Le dijo el chico de pelo negro largo, con la sangre seca y de rodillas.-No es tú culpa.
Mary intentó reprimir las lágrimas, pero no pudo evitarlo. Desvió su mirada y se movió dos pasos atrás, para que el hombre no le viera.
-Por los crímenes cometidos contra Caelia-empezó a hablar un hombre viejo y de aspecto débil- Yo Camilio El Grande, te condeno a pena de muerte. Que la diosa sea valerosa contigo en otra vida.
Arrepentimiento.
Ese era el sentimiento de algunos allí presentes. No querían llegar a lo que iban a hacer en ese momento. No querían seguir. Era injusto, era cobarde. No había nada de honor en esos actos. El hombre de rodillas, con mucho esfuerzo, logró girar su cabeza para encarar a ese hombre responsable de ordenar su ejecución.
Le miró con intensidad, con toda la fuerza que le quedaba y lo más alto que pudo.
-Ahora podrás matarme Camilio, pero tú correrás el mismo destino que yo, verdugo.
El Rey ni se dignó a bajar la mirada para mirarle, sin embargo, todos oyeron esa última voluntad de un hombre a punto de caer.
-Calla babosa.-Otro hombre, más joven, le dio una patada aprovechando que estaba arrodillado y atado.
-¡Ah!-El chico escupió sangre.- Una chispa brillante para nuestros hermanos. Un final oscuro para ti. Eso es lo que ya ha empezado.- Gracias a ese comentario, el Rey bajó su mirada. Lleno de odio, se le acercó y le susurró a la oreja:
-Tus amigos rebeldes han muerto, escoria. Ya no hay nadie. ¡Nadie! Y disfrutaré viendo cómo vas acercándote a la muerte lentamente.
-Te equivocas- acertó a decir el hombre- hay otros.
Camilio se levantó y le hizo una señal a otro hombre, este encapuchado.
Otro pitido. Brillo en el cielo.

-Las babosas no hablan.-Le dijo el hombre de al lado de Camilio. Al acabar de hablar, hizo una señal para lo pusieran en pie y le empujaran hacia el balcón donde estaba toda la gente observando.
-Observad, pueblo.-Empezó a gritar Camilio.-Este criminal ha intentado atentar contra mi vida y contra Caelia. Las mentiras nublan su mente. Es uno más de esa panda de mocosos engañados que afirman que yo soy injusto y un tirano.
Un guardia empezó a empujarle. La hora había llegado. Intentó estar calmado.
Y justo antes de que lo tiraran, una flecha impactó en el guardia.
Sin embargo, lo único que pudo ver ese hombre fue una luz que se acercaba a él. De la luz salió un túnel, y una silueta encapuchada apareció por él. Quizás fuera el destino o simple suerte, pero el hombre al que acertó ver estaba muerto.


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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Lun Sep 14, 2015 8:05 pm

CAPÍTULO 1
EL PRINCIPIO DEL FIN

1424

Era día de mercado y Arsen fue mandado por su madre para ir a comprar. Esta idea le molestaba, pero no podía hacer nada para evitarlo. No quería hacer nada, cuando su madre se enfadaba era más peligrosa que incluso los soldados. Desde su punto de vista, claro.
El chico se dirigió silenciosamente como si no quisiera que la gente lo viera. Al llegar a la plaza del mercado notó algo diferente. Le costó bastante, dado que era difícil notarlo. Pero Arsen era un chico observador, más que los niños normales de su edad. No tardó en notarlo. El ambiente que había era más tranquilo. Más relajado. Eso le reconfortó, odiaba el ruido de la gente y a veces se le pasaba por su joven mente una comparación macabra con animales. Ese pensamiento le hacía gracia.
Arsen era un joven de 14 años que pensaba que sabía todo del mundo, pero que en realidad era un ignorante, como todos los de su edad.

En cuanto se dirigió al puesto habitual de siempre, el señor anciano le sonrió con su mejor sonrisa de dulce abuelo y le habló:
-Hola Arsen. ¿Lo de siempre,no?
-Claro Sr. Thompson…-Arsen estaba distraído.
-¿Ocurre algo?- Preguntó el señor dulcemente.
-La gente está muy relajada hoy, me sorprende.
-Están esperando a las noticias. Están preocupados- bajó la cabeza y preparó lo que buscaba el chico.
-¿La guerra no marcha bien?-Preguntó Arsen. A pesar de su corta edad, Arsen estaba interesado por los temas de la gente mayor a él. Despreciaba a los demás niños por eso. Arsen pensaba que estos eran muy inmaduros.
-Los malditos inútiles no consiguieron defender la frontera. La gente quiere saber qué pasó con el ejército enemigo.
Arsen se le quedó mirando intentado ocultar su preocupación creciente. Era comprensible su miedo.
-¿Caelia caerá?
-No estoy seguro…
Arsen estaba inquieto. Estaba preocupado por sus enemigos del norte, los Terianos. Teria era un reino poderoso pero pacífico. No buscaban guerra con Caelia. La culpa de este conflicto la tenía el borracho rey de Caelia, que tuvo un accidente diplomático después de una de sus borracheras. Desde entonces, el pueblo odiaba más y más al rey. El rey atemorizado más por el pueblo que por Teria, había triplicado el número de soldados de su provincia de residencia y había mandado a muy poca gente a combatir a Teria en la frontera.
Caelia, fue una vez un próspero reino donde la abundancia y la felicidad gobernaban en ella. Hasta este rey. El Rey “Camilio el Grande” o como él se hacía llamar, era un hombre viejo e inútil, obtuvo el reinado por pura casualidad.
La tensión era cada vez más grande y había rumores de rebelión y “democracia”. Eso le impresionó a Arsen: tan desesperada estaba la gente que buscaban un tipo de gobierno antiguo y sin éxito, casi olvidado. Lo último que se oyó de eso llamado democracia fue hace 2.000 años. En ese tiempo no había casi ninguna civilización poblando las tierras y no había tanta “sabiduría”, o como se le llamaba, sobre la vida. Por eso pensaban que no era una solución viable.
Arsen recogió todo y volvió hacia su casa. El camino de vuelta también fue tranquilo y silencioso. Cada vez veía menos gente en las calles, todos dirigían hacia la plaza del mercado, para oír las noticias. El pueblo esperaba que el rey mandara más soldados hacia la frontera. Era pura lógica. Si no mandaba más soldados Caelia caería en el mejor de los casos. En el peor habría una revolución y acabarían con el rey.
-¡Qué poco has tardado Arsen!-gritó su madre al llegar a casa.
Su madre era relativamente joven, en sus recientes 30s. Era muy bella,  tenía una tez clara y unos ojos verdes que cuando te miraban podías sentir que te leía de arriba abajo.  Tenía un cabello suave y suelto, de color castaño. Era una muchacha de los alrededores y siempre contaba que una vez fue a la capital. Decía que tenía familiares allí.
Nadie le creía, pero el padre de Arsen en efecto lo confirmaba. La gente era muy testaruda y estaban seguros de que nunca llegarían a creérselo.
-No tenía ningún motivo para quedarme fuera, madre.
-Claro claro.-dijo su madre sacudiendo las manos restándole importancia.- ¿Sabes quién ha venido?-Esperó una contestación.- ¿No? Mmmmm...
-¿Y bien?
-Ha venido a buscarte Penton.
-¿Y qué quería?-respondió Arsen dejando la compra en la mesa con indiferencia.
-¿En serio? Viene tu amigo.-tosió un poco para que le hiciera caso- Tú único amigo, ¿y te da igual?
-Madre, que no me muestre eufórico no significa que me dé igual.
Su madre podía leer entre líneas y sabía lo que le pasaba a Arsen, pero lo dejó ir. No quería otra discusión.
-No sé qué haré contigo… En fin, quería verte urgentemente.
-¿Y dónde? ¿Estaba nervioso?
-Un poco, pero intentó disimularlo.
Y antes de que su madre acabara de hablar, Arsen salió corriendo de casa como un loco.
-Pero si no le he dicho dónde está…-murmuró su madre asqueada.
Arsen no necesitaba más palabras. Si conocía a Penton, sabría dónde estaría en ese momento.

1438
De aquel túnel de luz salió un hombre encapuchado que pudo reconocer en un instante. Tuvo sentimientos adversos en aquel momento. Dudó cómo debería reaccionar ante la visión de un hombre como aquel, malvado hasta el final.
De repente, todas las voces, todos los golpes, todos los sonidos quedaron en un lejano eco que se distanciaba de la realidad. Solo podía oír los pasos del túnel. Iba lento, muy lento. El hombre casi parecía que estaba disfrutando de aquel momento.
Otro pitido, este más intenso, llegó a los oídos del hombre arrodillado. Notó entonces como la gente a su alrededor dejó de moverse, de respirar, de hablar. Aquel encapuchado del túnel de algún modo había conseguido paralizar el tiempo.
La luz casi cegó al joven arrodillado, pero era otra cosa que conseguía perturbarle más. Ese túnel había hecho brillar todo a su alrededor y ya no podía discernir lo que separaba aquella luz celestial pero siniestra del cruel mundo. Un mundo que parecía no cambiar, parecía del pasado.
-Ella me pidió otra cosa antes de que os dejara.
El encapuchado estaba muy lejos, pero su voz le recorría hasta el alma misma y podía escucharse por todos los frentes de aquella existencia. En un instante, apareció a dos escasos metros y le ofreció su mano, para que se levantara y pudiera escapar. Lo último que pudo a alcanzar a decir antes fue un lamento de un hombre que hacía años que dejó de ser humano:
-No me obligues a irme así.


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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Dom Sep 20, 2015 6:44 pm

CAPÍTULO 2
SOMBRAS DEL PASADO


1424
Arsen estaba inquieto. Cuando Penton iba hasta su casa para llamarle se trataba de algo importante. Y no solía ser nada bueno.
Penton era un chico inquieto después de todo. Y todo lo malo lo compensaba con su inteligencia superior a la media. Era un buen chico, confiaba en Arsen y Arsen confiaba en él.
El chico llegó a una esquina que daba a un callejón cerca de la plaza del mercado. Era un callejón cerrado, perfecto para reuniones secretas entre esos dos.
En cuanto se acercó avistó el cabello rubio de Penton moviéndose de un lado a otro. Él estaba nervioso, y mucho. Antes de que Arsen le preguntara nada, dijo:
-Han venido, Arsen.
-¿Qué? ¿Quién? No te entiendo Penton. Cálmate y ordena tus ideas.
En aquel momento, un pelotón de soldados pasaron corriendo por la calle. Los dos chicos se les quedaron mirando. Se estaba movilizando toda una maquinaria de guerra para defender las fronteras.
Al pasar de largo, suspiró con fuerza y volvió a hablar:
-Los soldados se han llevado a mi padre y a mi hermano. Van a ir a la guerra.-Lo último lo dijo con tartamudez causado por el nerviosismo.
-… lo siento mucho Penton. Ya verás com…
-¡Ese maldito Rey! ¡Condenado bastardo!-Penton empezó a llorar.- ¡Si hubiera sido un poco más inteligente, todo esto se habría evitado y ahora ellos estarían en casa como siempre! Si pudiera…
-No pasará nada, lo verás. Después de todo el rey cobarde se rendirá y verás como todo volverá a la normalidad.-le puso su mano en el hombro- El rey no tiene escapatoria. El pueblo está contra él y pronto se rebelaran.
-Igualmente Caelia caerá. ¿Y cómo saldremos los de a pie mejor parados? ¿Con una rendición formal de un rey vigente o tras ser masacrados como si estuvieran de caza?  Piénsalo, nos sale mejor que el rey siga.
Hubo un silencio. Ambos chicos estaban pensando. Haciendo planes y trabajando ideas. La guerra era obvia desde hacía tiempo. Había un gran malestar en toda Caelia.
-Después de todo, somos niños. No podemos hacer nada.
Esas palabras le dolieron a Arsen. Él no estaba seguro de eso. Incluso unos niños podrían luchar, pensaba él. Pasarían años hasta que Arsen se diera cuenta de que estaba equivocado.
-Vuelve a casa Penton, ya hablaremos. Tengo que pensar.
-Si fuéramos mayores…
-Si fuéramos mayores, todo esto sería diferente.
-¿Para bien o para mal?
-Para ambos.
Arsen decidió dar una vuelta por su pueblo. No le apetecía irse a su casa aún, así que fue a observar a la gente. Era un pasatiempo bastante entretenido. Arsen miraba el comportamiento de la  gente y la clasificaba en su mente entre grupos. A veces, le hacía gracia la estupidez de alguna gente. Otras veces, se quedaba pensante. Y pocas veces, se quedaba admirando a cierta gente.
Pasó así varias rápidas horas. Era de noche y volvió a casa.
-Ya he vuelto, madre.
-Hola Arsen. ¿Qué quería Penton?
-Su padre y su hermano mayor han sido reclutados para luchar.
Su madre, horrorizada, se tapó la boca.
-Estaría asustado. Pobre niño.
-¿Y padre?
-Está trabajando, volverá ahora, creo.
Su padre era camarero en una posada cerca de su casa. Era una posada exitosa y nunca había falta de clientes. Incluso Arsen iba de vez en cuando para ayudar a su padre. Le parecía un ejercicio entretenido.
-Me voy a leer.
-Claro.
Se dirigió a su habitación donde tenía una mesita con unos pocos libros. Cogió uno y siguió leyéndolo. Era un libro de historia de Caelia. Contaba todas las eras de Caelia, las batallas, los reyes y otras cosas que ni se paraba a leerlas. Solo le interesaba lo anterior. De mayor, quería ser un historiador. Si todo no se desmoronaba antes, claro.
Los soldados no habían llamado a su padre para el ejército por poco. Resultaba que el jefe de la posada era amigo del alcalde y resultaba influyente. Al jefe de la posada le parecía demasiado útil para dejarlo ir con ese conflicto inútil. Arsen estaba contento con eso.
Empezó a ojear unas hojas al azar y se sorprendió al encontrar eventos de  3.000 años atrás. No pensaba que Caelia fuera tan antigua. Solo que tenía un nombre un poco extraño: “Careliae” y que Teria aún no existía, esa tierra solo eran tribus independientes.
Ojeó un poco más y descubrió que el nombre “Careliae” venía del nombre “Carelie”. Ese nombre era el nombre de un Rey, el primer Rey de Caelia. Y “Careliae” significaba Reino de Carelie.
Le extraño mucho, ya que nunca había oído hablar de todo aquello. No le dio mucha importancia y se dispuso a dormir. Pero no podía. En su mente rondaban todo el rato el Rey Carelie y Careliae. Le resultaba muy interesante. Pensó que debía consultar a sus padres al día siguiente para sacar conclusiones.
Nunca debió haber leído eso.


1439
-¡Has sido vencido! No podrás esconderte eternamente.
Aquel hombre que anteriormente había estado a punto de dormir para siempre se erguía con su espada en una mano y una piedra preciosa en otra. A su lado estaba otro hombre, de una edad parecida a la suya, con una cicatriz en un ojo que se estaba acariciando mientras  miraba al otro hombre que yacía arrodillado fríamente.
Estaban en un gran templo, abandonado mucho tiempo atrás. Lejos de toda civilización y lejos de Caelia.
-¡Mátalo!- le dijo el hombre de la cicatriz al de la espada.- ¡Él te ha quitado todo!
El hombre arrodillado se tambaleaba y sollozaba, por un dolor muy intenso.
-¡Si no fuera por esa escoria estarían todos vivos! ¡Ellos dos, y tu padre!
La espada le temblaba en la mano. Llevaba mucho tiempo esperando aquel momento, y sin embargo no sabía qué hacer. Tanto tiempo y ahora el muy imbécil estaba paralizado de miedo.
-¡Mátalo ya!- le decía el hombre de al lado, lleno de odio.- Si no lo matas ahora perderemos nuestra oportunidad de venganza.
-Venganza…- saboreó esas palabras con delicadeza, intentado llegar a todos los matices y extremos de su significado. Rápidamente tomó una decisión y el sonido del hierro se oyó en todo su esplendor.


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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Títere el Jue Sep 24, 2015 11:24 pm

"Ellos dos y tu padre"

Si están lejos de Caelia y de toda civilización, me hace suponer que "ellos dos" son Penton y Kiara, y que "tu padre" es Bodgan... ¿Me equivoco?


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Sexo: Hombre
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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Vie Sep 25, 2015 7:09 am

@Títere escribió:"Ellos dos y tu padre"

Si están lejos de Caelia y de toda civilización, me hace suponer que "ellos dos" son Penton y Kiara, y que "tu padre" es Bodgan... ¿Me equivoco?
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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Dom Oct 04, 2015 9:25 pm

CAPÍTULO 3
DAMA DEL VIENTO

1424
A la mañana siguiente, Arsen se despertó tarde, ya cuando el sol estaba en el cielo y no al amanecer, como solía hacer normalmente. Después de desayunar, y vestirse la ropa de la calle, se dirigió a la posada donde trabajaba su padre, para ayudarle.
En cuanto llegó a ver el ambiente de la calle notó que la tensión se estaba convirtiendo en malestar. La gente andaba de un lado para otro, nerviosos y a toda velocidad. A un lado de la calle había un hombre vestido de una forma extravagante gritando. A ese tipo de gente se les hacía llamar oradores y solían transmitir avisos. Sin embargo, casi toda la parte del tiempo hacían plegarias o les metían estupideces a los villanos.
-El fin se acerca. ¡El fin se acerca! ¡Huid al sur, pues aquí no estáis seguros!
Ese día la gente no les hacía caso.

Al llegar a la posada se le hizo difícil encontrar a su padre, ya que había bastante gente que volvía de trabajar del campo. Cuando lo encontró, le dio un abrazo.
-Mira a quién tenemos aquí. Arsen, hoy llegas tarde- eso lo dijo con un tono un poco más serio, pero sin llegar a preocupar al crío.
El trabajo de Arsen en la posada era atender a la gente mesa por mesa por si necesitaban algo.  Como se decía a sí mismo, podría ser amable a veces, llevar una máscara, y los clientes lo agradecían y volvían. Él era la “cara” de la posada, y cuando él iba a trabajar, los empleados estaban más motivados.
-Maldito rey.- Murmuró un hombre que estaba sentado con otro hombre en una mesa. Arsen estaba cerca, así que lo oyó, junto a su acompañante.
Eran dos hombres de campo, de edad media. Bebían cada uno aguardiente ya que en esa zona era muy popular entre la plebe.
-No digas eso en alto, merluzo. Ahora el rey está más atento con el pueblo…- miró el segundo de un lado a otro buscando hipotéticos espías o gente con ganas de pelea.
-Con su rebaño, dirás-Le cortó el otro hombre.
-El caso es que el rey es menos tolerante y hay castigos para la gente que está en contra suya.
-¿Hay rebeldes?- le miró perplejo.
-No, la gente no se atreve, desgraciadamente.
-Entonces el rey hace lo que quiere y sin oposición.- En ese momento dejó la copa de un golpe en la mesa.- Salvo por los Terianos.
-El rey de Teria no moverá ni un dedo aún. Quiere que haya tensión en Caelia para que la gente se vuelva contra el rey y que sea más fácil la conquista.
-Y si la gente no hace nada…
-Habrá más sangre.
Ambos suspiraron y siguieron bebiendo.

Arsen se puso contento al pensar, y al observar, de que había gente que pensaba como él. Cuando creciera estaba dispuesto a cambiar Caelia. Una ilusión infantil, sin duda. Aunque Arsen era más “maduro” que la mayoría de los niños de su edad, le gustaba sumergirse en aquella fantasía que le ayudaba a escapar de todo. Él nunca pensó en lo que desencadenaría con ese sueño infantil.
En cuanto acabó las tareas de la posada ya era de tarde. Merendó las sobras de lo que había en la barra y se dirigió a casa de Penton, para estar con él. De vez en cuando, le gustaba estar con su único amigo, cada vez, más frecuentemente.
Antes de irse de aquella posada, su padre se acercó a él.
-Buen trabajo el de hoy, Arsen. Serás un digno sucesor en esto de la hostelería o como quiera que lo llamen en la capital- le miró sonriendo mientras recogía unas cosas de la barra. El padre de Arsen siempre fue muy buena gente, amable con todos y siempre con una sonrisa en la cara. El chico no conocía a nadie que  odiara a su padre.

-¿A qué se debe esto, Arsen?-dijo Penton con un tono sombrío cuando llegó. Arsen estaba a punto de soltar una disculpa por algo que no había hecho cuando Penton sonrío y se  le acercó.- 2 días seguidos, ¡guau!
-No te acostumbres- le dijo con una sonrisa- Estaba aburrido.-Le puso una mano en el hombro y le sonrió.- ¿Qué tal está Kiara?
Kiara era la “amiga de Penton”. Era una muchacha de 14 años, como ellos dos. Tenía una cabellera morena y larga. Penton se empezó a interesar por pasar “algunas tardes de vez en cuando” con ella según él “para conocerla mejor y hacerse amigos”.
Era evidente que Penton no mentía bien.
El joven rubio le miró muy ruborizado.
-Bien… claro, bien…
-Tonto… Vamos a verla. ¿Qué te parece?- Sus intenciones eran claras. Quizás su enorme sonrisa era la evidencia más absoluta.
-Esto, pues creo que…
Arsen se dio la vuelta y empezó a andar.
-No, me da igual la opinión de un enamorado. Vamos, hace tiempo que no la veo.
-Pe-pero… ¡Arsen!
-¡Vamos! Como no me alcances, me quedaré con tu novia, me lo agradecerá.
-¡No es mi novia!-Se paró un momento para pensar en lo que había dicho.- ¿Cómo? ¡Vuelve, sucio gorrino!
Los dos chicos marcharon a buen paso, corriendo, hacia la casa de Kiara. Bueno, en un principio, ese era su objetivo. Pero Kiara era muy propensa a subirse a los tejados para observar el cielo. Penton odiaba escalar, pero le daba igual. Arsen, en cambio, evitaba escalar lo máximo posible, ya que tuvo una experiencia cuando era un niño pequeño relacionado con un tejado y una pierna.
-¡Hola!-les saludó  a los chicos cuando llegaron a su tejado.
-Hola, hace tiempo, ¿no?-preguntó Arsen.
-Creo que… 3 semanas, ¿no?
-Creo que sí.- Era el único de ellos que no sonreía.
-Hola Kiara…-murmuró Penton muy nervioso.
-No me he olvidado de ti, bobo. Toma.- le dijo estirando un brazo dando a enseñar un paquete.
-Me puedo ir para no molestar vuestro momento romántico si deseáis. Ningún problema.-Dio a entender Arsen cruzando los brazos haciendo una X.
Kiara sentía lo mismo por Penton, pero eran jóvenes inexperimentados y no daban ningún paso nadie. Lo máximo que habían hecho fue obra de Kiara, que fue a dar una vuelta al atardecer, solos.
-Tómalo o se lo lanzaré a tu amigo para que se caiga.
-Me voy entonces.
-No, espera-dijo Kiara- Ahora estoy contigo.
Se lo dio a Penton y lo observó.
-¿Puedo?-le preguntó aun nervioso.
-Claro.
Penton abrió el paquete y encontró un collar. Tenía pinta de antiguo, pero obviamente, Penton no tenía idea de collares.
-Gracias Kiara.
-Era de mi abuela, decía que daba buena suerte.-Le dijo sonriendo.
Penton se lo puso y vio un hueco en medio.
-¿Ese hueco…?-Empezó a preguntar Arsen.
-Se supone que hay se ponía una piedra. Se decía que este collar pertenecía a un rey antiguo. Tonterías.
Arsen, que estaba apoyado a la pared del edificio contiguo, no dejaba de mirar el collar, serio. Estaba cruzado de brazos, serio. Eso que acababa de contar la joven le producía un ligero déjà vu.
-Muchas gracias- le dijo Penton sin subir la mirada, viendo el collar.
La chica, aunque no le viera, asintió y se dirigió al otro.
-En cuanto a ti, Arsen…
-¿Sí?- dejó de apoyarse.
-Panla te busca. Decía algo de romperte la cara- predicó seriamente.
-Muy bien- con indiferencia volvió a la pared.
-Esperaba algo más. No sé, notarte algo furioso, o algo…- estaba muy confundida. Arsen era muy raro.
-¿Para qué? Ya ajuste cuentas con ese, le dejé claramente dicho lo que pensaba acerca de él y su comportamiento. Si quiere problemas, que se busque otros. No soy como él.
-¿No quieres nada? ¿Ni pegarle?-Preguntó Penton confuso.
-Nada de nada, paso.
-Una pena que la gente no piense como tú. Los chicos ya han hecho apuestas.
-¿Y?
-3 a 1 contra ti. En cambio, las chicas cotillean y marujean.
-Las chicas son así.-Entonces, al ver la cara de Kiara,  Arsen gritó- ¡La mayoría!
-Las apuestan serán en vano, ¿entonces?- intercedió el rubio.
-Qué remedio.- Afirmó con una sonrisa.
-Te espero en el gran duelo sangriento- acabó la joven dama con una sonrisita.


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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Expo el Dom Oct 04, 2015 11:36 pm

Que sepas que he aprovechado lo de la segunda versión para empezar a leerlo de verdad y lo estoy siguiendo al día.

Pero estoy semi desaparecido del foro porque la universidad haciendo la carrera de física es un tanto más exigente de lo que yo me esperaba.
Un poco. Poquitito.
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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Lun Oct 05, 2015 2:17 pm

ExpoX7 escribió:Que sepas que he aprovechado lo de la segunda versión para empezar a leerlo de verdad y lo estoy siguiendo al día.

Pero estoy semi desaparecido del foro porque la universidad haciendo la carrera de física es un tanto más exigente de lo que yo me esperaba.
Un poco. Poquitito.
SALVADME POR FAVOR
Me alegro, cuanta más gente para opinar, mejor.
(Sabía que seguías por aquí porque la última vez que apareciste conectado fue la mañana del día en el que miré.  capa )


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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Feren el Mar Dic 29, 2015 10:17 pm

CAPÍTULO 4
ESPERANZA


1424

-Agachaos-susurró Ed a sus compañeros. Unos guardias de armadura verde se dirigían hacia el bosque. Terianos. Les doblaban en número, tenían mejor equipamiento y estaban mejor entrenados.
Llevaban ya dos meses en el frente y la fatiga comenzaba a notarse entre la soldadesca. Fueron llamados a toda prisa alrededor de 20.000 hombres y se les dio a cada uno una espada y una armadura que se podía quebrar con un simple estilete.

-Tres docenas por la derecha, dos al frente.-Susurró el joven Kol. A pesar de su corta edad ya había matado antes y volvería hacerlo si fuera por su pueblo.
El grupito de hombres, que no deberían superar los 30, estaban escondidos entre la espesura del bosque. No pretendían atacar, no en esa situación. Tenían un plan. Otro grupo de soldados, unos 10, andaban por otra zona del bosque. Estos llamarían la atención de unos soldados, los matarían silenciosamente y los demás atacarían aprovechando que habría menos enemigos y que atacarían desde 2 lados. Un buen plan, después de todo. Ed era un buen estratega, por eso tenía el rango de comandante.
Un comandante bastante mayor. En su tiempo renunció a unirse a los oficiales. Él prefería estar luchando codo con codo con sus soldados.
El otro grupo llamó la atención de los soldados, y acudieron. Como estaba previsto, aparecieron por detrás del otro grupo.
-¡Atacad! ¡Por la libertad!-Gritó Ed. Todos los soldados Caelianos se dirigieron y entre sangre, gritos y lágrimas, los Terianos cayeron como si de vulgares animales de corral se tratara. Era cierto que tenían peor adestramiento y demás, pero el defender su tierra natal les dio coraje a aquellos muchachos.

- ¿Cuántas bajas?
-Todos los Terianos muertos y una nuestra.-Contestó el teniente Pal.-Bandra ha caído.
-Yo le daré la noticia a su familia cuando todo esto acabe…-afirmó Ed.
-Si acaba, ¿no?-Preguntó un soldado.
-¿Quién eres?-Preguntó Ed señalándole.
-Audra de Rermel Señor.-Dijo Audra haciendo un saludo militar.
-Eres joven. ¿Cuántos años tienes?
-15, Señor, cumplo 16 el próximo mes.
Hubo comentarios por todo el grupo. Estaban perplejos por la edad del chico.
-Te prometo que vivirás para ver los 20, hijo. Descansa…
-Sí, señor.
-Marchemos hacia la base, hay que informar al alto mando.- Sugirió Kol.
Todos asintieron y empezaron a andar. Ed estaba confuso con la edad del chico. A menudo se  cuestionaba  la guerra. ¿Por qué debían matar a gente que no había hecho nada por alguien que no hacía nada más que emborracharse?
Todo acababa siendo por la mayor ganancia tanto política como económica. Ed no era muy diestro en la político pero si tenía ideas fijas.
En cuanto empezaron a andar,  notó el cansancio en la cara de sus soldados. Esta guerra era incluso demasiado para él, no le extrañaba nada.
-¿Señor?-Le preguntó Kol a Ed al ver que no le escuchaba.
-¿Decías?- se frotó la cara con cansancio.
-Conozco a Audra, señor. Los soldados fueron a su casa para que su padre se alistara. Y al ver que su padre no estaba en condiciones de luchar, se llevaron a Audra.
-Esta guerra me va a matar.-Afirmó Ed triste.

Cuando llegaron a la base, Ed directamente se metió en la tienda de los oficiales.
-¿Qué significa esto? ¿Qué hace un crío de 15 años en mi grupo?- En ese momento, los oficiales que estaban discutiendo mirando un mapa se dieron la vuelta.
-Siempre una alegría verte Ed.-Dijo unos de los oficiales con un leve desprecio.
La tensión siempre crecía cuando Edgard entraba a aquella tienda.
-Es un soldado que lucha por voluntad propia.-Afirmó otro.
-¿Voluntad propia? No creo que haya empleado ese término nunca, maldita sea. Lo quiero de vuelta en su pueblo lo antes posible.
-¿Es una petición o una orden?-Dijo el oficial con más condecoraciones. Con más rango-Te recuerdo que eres un comandante de campo. Nosotros te damos órdenes a ti y tú a los soldados. Vuelve a tu tienda y échate un rato.
-A sí que esto es. Os da igual la guerra, lo que queréis es asegurar vuestros culos, cueste lo que cueste. ¿Por qué luchamos? ¿Por qué arriesgamos nues…
-Te he dicho que te retires, comandante.- Lo último lo dijo con enfado.
-Me voy a retirar, desde luego.-En ese momento desenvaino su espada.- No voy a combatir con unos cerdos como vosotros al lado. Yo lucho por Caelia, no por mí culo.- En ese momento subió su espada estirando su brazo.-Yo, Edgard Lagaron, renuncio a mi puesto en el nombre de Caelia… ¡y la verdadera libertad!
-No digas tonterías, Ed. Baja la espada. Te puedes hacer daño- Dijo el oficial más joven con burla.
-¡Entrad!- gritó Ed mientras miraba fijamente a los oficiales. En ese momento entraron una docena de chicos con las espadas desenvainadas.
-¿Qué?
-Estos son los hombres que quieren la verdadera libertad del pueblo Caeliano. Estos son los hombres que darían su vida por Caelia. No como vosotros, bastardos. Estos son los que me seguirán en busca de la libertad.
-¿Te rebelas, Edgard?-Dijo el oficial de alto rango seriamente.
-Sí.
Todos los rebeldes marcharon hacia los oficiales. No sobrevivió ninguno.

-Esto es duro.-Dijo uno de ellos.
-Al principio lo es, claro.-Dijo Edgard.- Te acostumbrarás, y más si es por un objetivo noble. Recuerda, morir es doloroso, pero matar lo es  aún más. ¿Y los hombres?- Le tocó el hombro con intención de calmarlo, pero fue en vano.
-Están fuera, esperando a que salgas.
-Bien, llama a Kol y a Audra.
Salieron de la tienda y Ed se sorprendió al ver a todos los hombres en fila esperándole. Arsen se puso delante de ellos.

-¡Silencio! ¡Silencio! ¿Sabéis que ha pasado? Espero que sí. Los que estén a favor de esta rebelión que se queden. Los que no, que se vayan. Os prometo que no os haremos nada. Nuestros objetivos son los mandatarios corruptos que han ensuciado este país. ¡Audra! Ven aquí.-El muchacho se dirigió hacia Ed.- Este muchacho de apenas 15 años ha sido obligado por los soldados del Rey a alistarse y a arriesgar su vida. Demasiado joven. Demasiado joven para aguantar todo esto. ¡Kol!-Kol se dirigió donde ellos.- Este muchacho, mi hijo.-Eso lo dijo con más énfasis.- Ha sido obligado a dirigirse a la guerra separándose de su mujer y su hijo, de apenas un mes. Y todo eso para enfrentarse a hombres que no odia para hombres que no hacen nada. Si estáis a favor de limpiar Caelia, seguidme y os juro que veremos una Caelia libre. Libre de tiranía y libre de reyes.
-¿Democracia?-Preguntó uno.
-Sí. El pueblo tendrá el poder de elección-los miró a todos seriamente, dejando que los hombres pensaran por una vez.-Podéis retiraros.
Había pasado tres semanas desde ese discurso y el inicio de la pequeña rebelión de Edgard. Entre los hombres, apodaban a la rebelión la rebelión “Lágora” en honor de Ed.

Empezaron con cosas menores, como reclutar gente, darse a conocer… Pronto, llegaron a los oídos de Arsen. Que eufóricamente, se lo comunicó a Penton.

-¡Ha pasado! Por fin, después de tanto tiempo.
El otoño estaba acabando y hacía cada vez más frío. Arsen iba con más ropa-que no de invierno-  y Penton se resfrío, como siempre que hacía frío. Daba igual que llevará buena ropa para el frío. Penton siempre caía en un resfriado típico en él.
-¿Penton?-preguntó Arsen  extrañado.
En ese momento, Penton estornudo.
-¿Qué decías, Arsen?-Arsen lo miró con impaciencia.
-¡Ha pasado Penton! ¡Hay rebeldes! ¿Sabes lo que significa?
-¿A que lo adivino? –tosió- El joven pero valiente Arsen se encaminó a alistarse a los rebeldes, haciéndose cabecilla de estos. Pronto contaron con el apoyo de media Caelia y Teria. Y al final, mató al rey con sus propias manos.
Arsen estaba tan contento que ignoró la tontería de Penton.
-No. ¡La liberación está cerca!
-No pienses en alistarte. Tonto. Eres demasiado joven.
-Siempre me dicen eso. ¡Quiero luchar!
-Aunque lo quieras, los rebeldes no te aceptaran.
-Sí, me aceptaran, seguro. Lo que me preocupa es que me asignen otras tareas que no tengan que ver con la lucha.
-¿Y qué esperas?
-No lo sé. Yo solo quiero…ayudar.


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Re: Segunda versión de mi novela. Cambios, cambios y cambios.

Mensaje por Títere el Lun Nov 21, 2016 12:57 am

Hace poco hablamos sobre esto. ¿Como lo llevas? Tengo ganas de leer algo tuyo de nuevo.


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Nombre: Hans Boggart
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