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Aventura de una mercenaria

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Aventura de una mercenaria

Mensaje por Kahlan el Lun Oct 29, 2012 9:07 pm

Los golpes se sucedían. Los oía lejanos, casi amortiguados. Una cosa era segura, alguien golpeaba madera. Me di la vuelta entre las sabanas, bastante
molesta y me concentré en no despertar por completo. Los golpes se sucedieron y supe que mis horas de sueño se habían terminado.

- ¿Oiga? –dijo una voz masculina al otro lado.
Abrí los ojos confundida y giré la cabeza. El sol entraba por la ventana atravesando las cortinas y me deslumbraba. Desvié la vista a las oscuras paredes
de madera tallada hasta que mis ojos se acostumbraran.

- ¿Qué quiere? –dije malhumorada cuando reconocí la voz como la del dueño de la posada.
- Han traído una carta para usted señorita, si abre un momento se la entregaré.
- Deslícela por debajo de la puerta -contesté.

El suelo crujió al otro lado de la puerta y vi aparecer un papel amarillento. Después el ruido de pisadas se perdió por el pasillo. Tiré de las sabanas hacia
un lado y me senté en el borde de la cama. El fuego de la lejana chimenea se había apagado y el suelo estaba bastante frio. Dando pasos rápidos y cortos
corrí hacia la puerta, recogí el tosco papel y volví a la cama.

Metí los pies entre las sabanas para que no perdiesen el calor, coloqué un grueso almohadón sobre el cabecero y me apoyé antes de abrir la carta. Rompí el
sello y la desdoble mientras bostezaba.

Leí rápidamente el contenido y le di la vuelta esperando encontrar más. ¿Ya está?-pensé. Volví a leerla.

Requiero sus servicios con urgencia. Si está interesada encuéntrese conmigo en “El Santuario” a la tercera campanada.
Fdo: Lord Kelton.


Doblé de nuevo el papel y lo arrojé a las brasas que quedaban en la chimenea. Seguí con la mirada el arco que describió la nota hasta que aterrizó
dentro de la chimenea. ¿Estaba interesada en esta oferta?
El Santuario era una posada bastante siniestra, no me parecía un sitio en el que un noble como un “Lord” quisiera ser visto. Aunque podía estar mintiendo.
Tras levantarme, tomar un baño y recoger mis pertenencias bajé. A esta hora de la mañana el establecimiento estaba poco concurrido.

Un par de caballeros con arregladas barbas y al parecer pocas ocupaciones discutían amistosamente. Y otros tres fumaban tranquilamente. Me acerqué a la
suntuosa y ornamentada barra con la intención de pagar la cuenta.
Quizá fuese un lugar demasiado ostentoso pero prefería la comodidad y la limpieza a alojarme en tugurios de mala muerte solo por ahorrarme unas iotas.
El dueño apareció y me pidió amablemente que esperara.

Sabía el aspecto que debía ofrecer en un lugar como este. Las armas no serían bien recibidas así que estaban fuera de la vista pero al alcance de mi mano.
Me había ocupado de parecer una simple viajera. Me senté en una silla y ordené mis cosas sobre la silla contigua.
Nada más sentarme el dueño me dirigió toda su atención así que me levanté y fui hacia el para pagar.

- Me marcho ya señor Danvers –dije con educación- me gustaría saldar…
- Por supuesto –dijo con un suave ademán y sacó un librito de contabilidad. Comprobó el registro deslizando el dedo sobre el papel –serán dos talentos
por sus cinco días de estancia. Medio talento más por la entrega de su correo personal –añadió con naturalidad.

Arrugué la nariz al oír el precio de mi “nota” y me puse a la defensiva. Medio talento era una burrada, nadie pagaría tanto dinero por una simple nota y
sospeché que el refinado y aparentemente educado señor Danvers trataba de inflarme el precio.

- ¿Cómo dice? –dije fingiendo no haber escuchado bien.
- Dos talentos y medio –me dijo con una sonrisa que pensó que me amilanaría, pero ahora estaba convencida de que me estaba mintiendo.
- Hace tiempo que viajo –dije distraídamente mirando el local –y sé cuando alguien quiere sacarme el dinero –saqué dos talentos y un penique y se los
entregué –esto es lo máximo que conseguirá de mi –al ver que iba a protestar le corté inmediatamente –y confórmese que no ponga una queja al alguacil
por su comportamiento deplorable. Al entrar en este lugar pensaba que trataba con gente honrada y no con miserables.
- Somos gente honrada de intachable reputación –dijo el Señor Danvers ofendido.
- Entonces que siga siendo así –le corte suavemente acercándoles las monedas.

El señor Danvers las recogió y asintió con la cabeza. Me di la vuelta para coger mis cosas y me di de bruces con un caballero.

- Disculpe –me dijo con educación antes de cederme el paso.
- No importa –dije pasando a su lado hasta la silla donde había dejado mis cosas.

Pero él no se marchó sino que me siguió.

- No le tenga en cuenta eso a Nevel –dijo colocándose muy erguido a mi lado –esta pasando ciertos apuros económicos por culpa de unas deudas.
- Eso no es problema mio –dije sin mirarle mientras me cargaba con mis pertenencias.
- Cierto –reconoció- no ha sido muy elegante por su parte pero usted ha sabido hacerle ver su equivocación con elegancia. Hay pocas señoritas
con tanto…
- Si me disculpa –dije tratando de pasar de él, no estaba interesada en conversaciones banales y mucho menos de convertirme en el objeto de
cortejo de un hombre que gastaba su mañana en una posada.

Caminé hacia la puerta y abrí de un empujón. El aire me dio con fuerza en la cara y me alborotó el pelo. Lo eché hacia atrás y empecé a caminar
hacia “El Santuario” debía de ser cerca de la tercera campanada, no estaba segura pero si sabía que había empleado mucho tiempo en mi baño.

Llevaba tiempo sin nada de acción, ya había disfrutado bastante de los beneficios de mi último trabajo. Además nunca me gustó permanecer demasiado
tiempo en el mismo lugar, ya empezaban a picarme los pies. A lo mejor este “Lord Kelton” me ofrecía algo interesante después de todo.

Cuando atravesé la puerta el olor a rancio y a podrido me dio de lleno en la nariz. Asqueada di un rápido vistazo al tugurio y enseguida localicé
a “Lord Kelton”. Aunque no le había visto en la vida destacaba como una cerilla encendida en medio de una habitación a oscuras. Vestido con un
elegante traje azul marino con bordados en color plata mantenía uan postura nerviosa e incómoda en la silla en la que se sentaba.

Empecé a dudar y me planteé seriamente dar media vuelta. Parecía totalmente fuera de su elemento y si había elegido este lugar par no llamar la
atención se había equivocado de plano al parecer vestido de esa manera. Era como una llamada “venid y robadme la bolsa”.

Conforme me acercaba a él noté algunos ojos descarados puestos sobre mi. No estaba abarrotado pero si concurrido. Dirigí una mirada peligrosa a
cuantos posaron sus ojos en mi cuerpo y maldije por no haber puesto un arma a la vista de todos. Yo también estaba desubicada en este lugar.

- ¿Lord Kelton? –dije en voz baja pero lo suficiente alto para que el susodicho me escuchara.
- Si ¿Qué? –dijo sorprendido levantando la vista hacia mi.

Saqué la nota que había rescatado de las brasas pues me pareció prudente presentar una prueba de que yo era la persona que él buscaba y la lancé
delante de él sobre la mesa. Me senté frente a él y traté de evaluarle. Debía tener en torno a los 30 años y llevaba un ridículo y fino bigotillo sobre le labio superior.

- Disculpe –dijo mirando su propia caligrafía –me ha sorprendido usted, no pensé que seria tan… bueno
- ¿Siempre es tan elocuente? –dije mirándole a los ojos y me di cuenta que podría sacarle tanto oro como quisiera. Dudaba que hubiese hecho algo
parecido alguna vez.
- No estoy acostumbrado a… bueno no suelo inmiscuirme en ciertos asuntos.
- Desde luego –dije mirando su ostentosa ropa –si quiere podemos hablar fuera, con el viento nadie oirá ni una palabra.
“Lord Kelton” miró a su alrededor y se levantó súbitamente como si se diese cuenta del agujero en el que se encontraba. Me levanté y le seguí hasta
la calle donde me esperaba parado muy erguido.
- Déjeme ayudarle con sus cosas –dijo tendiendo las manos hacia el macuto que llevaba en el hombro.
- No es necesario –dije educadamente –puedo ocuparme yo. Caminemos –añadí agarrando su brazo como si simplemente caminásemos.

Pareció incomodarle al principio pero tras salir a una calle mas concurrida pareció tranquilizarse. No le pareció que le robaría nada con público. Los
nobles y sus bolsas
-pensé

- ¿Cómo me encontró? –le pregunté.
- Pregunté en algunos… locales y me pareció usted la opción más apropiada.
- ¿Cuál es su problema? ¿Por qué quería contratarme?
- Bueno es un asunto complicado. Largo de explicar –dijo dándose notoriedad.
- Haga un resumen –sugerí amablemente tomando el camino hasta un pequeño mercado.
- Un barón Modegano ha estado sustrayendo objetos de valor de algunas tierras.
- ¿Tiene nombre ese barón?
- Si, pero el nombre en el que usted estaría interesada es en el del ladrón que tiene a sueldo.
- Bien –asentí -¿conoce las condiciones de un traro conmigo?
- Si, me… informé sobre eso. Pago por adelantado en oro peor me temo que no va a ser posible.
- Pues entonces me temo que se va a quedar usted sin mis servicios.
- No puedo pagarle por adelantado. ¿Y si se lleva mis objetos?
- Yo no puedo arriesgarme a atraer sobre mí la ira de un barón poderoso a cambio de nada. Además si me marchase con su dinero podría denunciarme,
en cambio si realizase el trabajo y no recibiese mi retribución, podría negarse usted a pagar después…
- ¿Qué le parece la mitad por adelantado?
- El 90% -dije inmediatamente –y le aseguro que tendrá sus cosas de vuelta. Solo dígame el nombre del hombre al servicio del barón y cualquier cosa que
tenga que saber sobre él.
- Ethan Ryhne –respondió Lord Kelton aceptando mis condiciones.

Me pare en seco haciendo que Lord Kelton detenerse. Sonreí. Conocía ese nombre de sobra. Me alegré de no haber pasado del Lord, me iba a divertir
con esto.


«El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban».
(Kate Millet)
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Re: Aventura de una mercenaria

Mensaje por Amras el Lun Oct 29, 2012 9:20 pm

Me gusta, esta muy bien y sin duda alguna esta muy interesante, y creo que no hace falta que te diga que espero la continuación.
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Re: Aventura de una mercenaria

Mensaje por Admin el Lun Oct 29, 2012 9:38 pm

Sí, es cierto, a mí también me gusta y además, no hay faltas de ortografía Very Happy
Yo sí que pido continuación, me gusta mucho.


*Sólo los locos y los sacerdotes no le temen a nada. Y yo nunca me he llevado muy bien con Dios.*
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Re: Aventura de una mercenaria

Mensaje por Eztli el Mar Oct 30, 2012 7:20 pm

¡Me encanta! ^^
Y coincido con Kvothe: la ortografía es un punto más a tu favor xD
Ya tienes una seguidora más Smile
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Re: Aventura de una mercenaria

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