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Los secretos del Arcano [JUEGO]

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Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Edeus el Jue Dic 28, 2017 3:08 pm

Parece que las navidades han matado un poco al foro, por lo que me ha parecido conveniente ver si podemos conseguir reanimarlo un poquito con un minijuego súperfácil y apto para todos los públicos. Su nombre es “Los secretos del Arcano”, y está basado directamente en “Spyfall” que quizá alguno ya conozca. Allá va:
 


 
LOS SECRETOS DEL ARCANO


 
Existe en Temerant un exclusivo grupo formado por arcanistas consagrados unidos por un mismo propósito. Nadie sabe qué hacen, ni a qué se dedican. Y sin embargo todo el mundo es conocedor de las reuniones que se llevan a cabo dentro de esta elitista comunidad. Sin embargo, un fata entrometido ha logrado colarse y mezclarse entre ellos, poniendo en tela de juicio la seguridad de sus miembros.
 
Si te ha tocado ser este fata, te tocará adivinar cuál fue el último lugar de reunión de este grupo de arcanos y conseguir así robarles toda la información. Los ya consagrados arcanos, por su parte, no tienen intención de dejar que nadie —ni siquiera un sucio fata— se entrometa en sus asuntos y cosas de arcanos, por lo que buscarán ante todo dar con él y asesinarlo.
 
¿Cómo? Pues por medio de la principal y única mecánica del juego: haciendo preguntas. Preguntas a las que siquiera un fata sea capaz de responder, como son aquellas centradas en los secretos del grupo: el lugar de reunión. 

Al inicio del juego se dará toda una lista de posibles lugares de reunión disponible para todos los jugadores, y únicamente a los arcanos se les dirá cuál de ellas es la correcta. Esta lista vendrá acompañada del nombre de diferentes lugares de Temerant (Haert, Tarbean, la Factoría, el Eolio, etc.) junto con una descripción rápida sacada del mismo libro y quizá alguna foto/imagen para ayudar a los jugadores a hacerse una mejor idea. El fata deberá averiguar cuál de ellas es la buena antes de que los arcanos lo atrapen. Los arcanos, por su parte, tratarán de encontrar al fata antes de que éste dé con su lugar de reunión.

Lo bueno de esto es la infinidad de posibilidades existente a la hora de preguntar, pues el límite se lo impone uno mismo. Estas pueden llegar a ser tales como “¿había mucha gente por ahí?”, “¿llevarías a tu familia de vacaciones?”, “¿sueles ir muy a menudo?”. Por su parte, las respuestas no deben limitarse al “sí” o “no”, sino que pueden ser tan abiertas como las propias preguntas. Para entenderlo bien, os dejo aquí un buen ejemplo de partida hipotética:
 
Participantes: Jugador A, jugador B, jugador C y jugador H.
 
Primer paso: reparto de roles. El máster de la partida les indica por privado a cada uno si les ha tocado ser arcanos o fata, y en el primer caso, la localización de la reunión. Por ejemplo, jugadores A, C y H son arcanos, y se encontraron en la Clínica. El jugador B es entonces el fata infiltrado.
 
Segundo paso: inicio de la partida. Se abre la partida y crea un orden por el que empezarán a preguntar.
 
Jugador H
Jugador B
Jugador A
Jugador C
 
Tercer paso: pregunta y respuesta. El primer jugador de la lista elige cualquiera de los otros y le hace la primera pregunta, una que puede ser todo lo abierta y rebuscada posible, al gusto de cada uno. Los jugadores a los que se pregunte deben responder como les plazca. Al finalizar el turno, se pasa al siguiente de la lista, y al terminarla se vuelve de nuevo al primer jugador.
 
Jugador H: “Jugador C, ¿trabajas allí?”
Jugador C: “Que va. Pero suelo ir de vez en cuando”
 
Jugador B: “Jugador H, ¿sueles ir allí con tus amigos?”
Jugador H: “No. En cualquier caso mis amigos vienen después que yo”.
 
Jugador A: “Jugador C, ¿dirías que suele haber un buen ambiente?”
Jugador C: “Sinceramente, me da escalofríos”.
 
Jugador C: “Jugador B, ¿crees que es un lugar peligroso?”
Jugador B: “Bueno, siempre hay que estar alerta”.
 
Cuarto paso: interrumpir el juego.
-Parte arcana. Cuando un arcano se hace una idea de quién podría ser el fata infiltrado, puede interrumpir el juego cuando le venga en gana y acusar al jugador en cuestión de ser el infiltrado. En ese punto se lleva a cabo una rápida votación entre todos donde decidirán si puede o no ser correcta la suposición. De acertar, ganarán la partida. De fallar, tendrán (Según la cantidad de jugadores) una oportunidad más de intentarlo. En este último caso, se volverá de nuevo a la normalidad del juego, y se volverá a interrumpir cuando decidan.

-Parte fata. Si, por el contrario, es el fata el que consigue hacerse antes una idea de dónde pueden encontrarse, interrumpirá el juego cuando quiera para decirlo. De acertar, ganará la partida automáticamente. De fallar, la perderá.
 
Lo complicado del juego, por el bando de los Arcanos, viene al intentar hacer preguntas que puedan poner en compromiso al fata, pero que al mismo tiempo pueda demostrarle al resto de los suyos que sabe dónde se encuentra. En el caso del fata, con la lista de lugares en la mano debe tratar de averiguar, a través tanto de preguntas como de respuestas que van saliendo, cuál es ese lugar, y al llegar su turno, preguntar y responder sin levantar sospechas.

LISTADO DE LUGARES
No existe necesidad alguna de leerse las descripciones, pues no están más que a modo de recordatorio para aquellos olvidadizos que necesiten algo más de detalle. Lo importante, en el caso de los fatas, es tenerlos todos presentes.


Haert:

Miré alrededor y vi a unas pocas personas que realizaban sus tareas cotidianas: una mujer con un cesto, un niño con una cabra atada con una cuerda. Los edificios estaban hechos de la misma piedra rugosa que se veía en el paisaje, y se confundían con el entorno. El cielo estaba nublado, lo que añadía una tonalidad más de gris. Soplaba un viento que restallaba en las esquinas y trazaba dibujos en la hierba. Allí la atmósfera era más seca y fría. Pero era verano, y el sol calentaba. Reinaba una tranquilidad extraña, sin el bullicio ni el hedor que había en los pueblos más grandes. No se oían cascos de caballos sobre adoquines. No había vendedores ambulantes anunciando a gritos sus mercancías.
 
Evidentemente, no era una metrópolis floreciente. Y estaba lejos de parecer una ciudad. De hecho, en muchos aspectos apenas era más que un pueblo. Solo había casas diminutas, piedras rotas y alguna que otra cabra en un corral. Todas las casas adem eran de piedras bien ensambladas, ajustadas con una astucia que yo jamás había visto. No había rendijas que dejaran pasar el incesante viento. Ni techos que gotearan. Ni puertas con bisagras de cuero resquebrajado. Las ventanas no tenían pieles de oveja aceitadas ni eran simples agujeros tapados con postigos de madera. Eran de cristal hecho a medida, y tan herméticas como las de la mansión de un banquero. En todo el tiempo que pasé en Haert, nunca vi ninguna chimenea. Y una vez, a través de una ventana, reconocí la luz roja y constante de una lámpara simpática. Eso fue lo que me abrió los ojos. Aquello no era un puñado de gente desperdigada y desgraciada: formaban una comunidad sobria, moderada y próspera. 

tarbean:

Tarbean es lo bastante grande para que no puedas recorrerla a pie de un extremo a otro en un solo día, aunque consigas no perderte y aunque nadie te aborde en el laberinto de sinuosas callejas y callejones sin salida. De hecho era demasiado grande. Era vasta, inmensa. Mares de gente, bosques de edificios, calles anchas como ríos. Olía a orina, a sudor, a humo de carbón y a brea. Si hubiera estado en mi sano juicio, jamás habría ido allí. Parte de la inmensidad de Tarbean se debe a que está dividida en un millar de barrios, cada uno con su propia personalidad. El Conejal, Arrieros, Lavanderas, Centro, Cererías, Toneleros, el Puerto, La Brea, Sastrerías… Podías pasar una vida entera en Tarbean sin llegar a conocer todos sus barrios.
 
Sin embargo, a efectos prácticos Tarbean tenía dos sectores: la Ribera y la Colina. En la Ribera vivían los pobres: mendigos, ladrones y prostitutas. En ella los comerciantes abordaban a la gente por la calle y la engatusaban con la esperanza de hacerla entrar en sus tiendas. Si no lo conseguían, no les importaba ponerse belicosos: maldecían e incluso intimidaban a los transeúntes. En la Colina vivían los ricos: abogados, políticos y cortesanos. Los tenderos se retorcían las manos con nerviosismo. Saludaban con la cabeza, se contenían y se mostraban indefectiblemente corteses. Nunca elevaban la voz. 

Trebon en llamas:

En la plaza del pueblo, la fogata estaba esparcida por todas partes. Algunas casas y tiendas cercanas estaban destrozadas, como barriles podridos, y la mayoría estaban en llamas. El fuego parpadeaba entre las tejas de algunos tejados. De no ser por la lluvia de la noche pasada, no se habrían incendiado solo unos cuantos edificios, sino el pueblo entero. Sin embargo, era cuestión de tiempo que el incendio acabara extendiéndose.
 
No vi al draccus, pero oí los sonoros crujidos que hizo al revolcarse sobre los restos de una casa incendiada. Vi elevarse una llamarada azul por encima de los tejados, y le oí rugir otra vez. Ese sonido me hizo sudar. ¿Quién sabía qué podía estar pasando por su mente, aturdida por la droga? Había gente por todas partes. Algunos estaban sencillamente de pie, aturdidos; otros eran presa del pánico y corrían hacia la iglesia, con la esperanza de encontrar cobijo en el alto edificio de piedra o en la gran rueda de hierro colgada en su fachada, y que les prometía protección de los demonios. Pero las puertas de la iglesia estaban cerradas, y tenían que buscar cobijo en otro sitio. Había gente asomada a las ventanas de sus casas, horrorizada y sollozando; pero un número sorprendente de personas conservaban la calma y estaban formando una cadena de cubos desde la cisterna del pueblo, en lo alto del ayuntamiento, hasta un edificio en llamas.

Eld:

Este bosque es tan extenso como Vintas. No es propiedad de nadie. Si te equivocas de dirección, puedes recorrer ciento cincuenta kilómetros sin ver ningún camino, y menos aún una casa o un campo cultivado. Por aquí hay sitios que nunca ha pisado el hombre y donde nunca se ha oído su voz.
 
Este lugar es viejo y salvaje. Nosotros no le importamos lo más mínimo. Si esos bandidos a los que perseguimos nos atacan, ni siquiera tendrán que enterrar nuestros cadáveres: permanecerán tendidos en el suelo cien años sin que nadie tropiece con nuestros huesos. Me di la vuelta y contemplé las elevaciones y las depresiones del terreno. Las rocas erosionadas, las inacabables hileras de árboles. Procuré no pensar en que el maer me había enviado allí, como quien mueve una piedra sobre un tablero de tak. Me había enviado a un agujero del mapa. Un lugar donde nadie encontraría jamás mis huesos.

el eolio:

En Imre había muchos sitios donde podías escuchar música. De hecho, en casi todas las posadas, tabernas y pensiones había algún músico cantando o tocando un instrumento. Pero el Eolio era diferente. Presentaba a los mejores músicos de la ciudad. Si sabías distinguir la buena música de la mala, sabías que en el Eolio actuaban los mejores. Entrar por la puerta principal del Eolio costaba una iota de cobre. Una vez dentro, podías quedarte todo el tiempo que te apeteciese, y escuchar cuanta música quisieras.
 
Había un escenario circular elevado que sobresalía de la pared que había enfrente de la barra de caoba con forma curvada. Varias escaleras de caracol conducían al primer piso, una especie de anfiteatro. Se veía un segundo piso más pequeño por encima del primero; era como un balcón que bordeaba todo el local. Por toda la sala había mesas rodeadas de sillas y taburetes. En las paredes había nichos con bancos. Las lámparas simpáticas se mezclaban con las velas, proporcionando a la sala una luz natural sin ensuciar el aire con humo.

las gavias:

Al final salimos del bosque, y el camino se convirtió en un sendero que discurría por una vasta extensión de césped y conducía a una inmensa mansión. Era más grande que la Artefactoría; tenía líneas elegantes, tejado de tejas rojas, altas ventanas, puertas de arco y columnas. Había fuentes, flores, setos… Pero algo no encajaba del todo. A medida que nos acercábamos a las verjas, empecé a dudar de que aquello fuera la residencia de un noble. Quizá por el diseño de los jardines, o por el hecho de que la valla de hierro forjado que los rodeaba, de tres metros de altura, era, a mi experto juicio de ladrón, infranqueable.
 
La entrada era enorme, con vidrieras y techos abovedados. El suelo, de mármol, estaba tan pulido que brillaba como un espejo. Reinaba un silencio sepulcral. A continuación entramos en un largo y blanco pasillo a cuy os lados había puertas de madera. Por primera vez oí los ruidos propios de un lugar como aquel. Gemidos, sollozos, murmullos, gritos… Todo muy débil.

estanterías:

Cuando las puertas se cerraron detrás de mí, me encontré tan a oscuras como en el interior de un saco, con solo un débil rastro rojizo de luz simpática que se filtraba por el resquicio de la puerta que tenía a mis espaldas.
 
Como no había ventanas por donde entrara la luz del sol, Estanterías estaba completamente a oscuras, salvo por la débil luz de mi vela. Estanterías y más estanterías se extendían hasta perderse en la oscuridad. Había más libros de los que podría mirar aunque me pasara todo un día allí. Más libros de los que podría leer en toda una vida. La atmósfera era fría y seca. Olía a cuero viejo, a pergamino y a secretos olvidados. Me pregunté cómo se las ingeniarían para mantener una atmósfera tan limpia en un edificio sin ventanas
 
Descubrí varias habitacioncitas de piedra con gruesas puertas de madera y con mesas dentro. Era evidente que estaban allí para que pequeños grupos pudieran reunirse y hablar sin interrumpir el perfecto silencio del Archivo. Encontré escaleras que subían y escaleras que bajaban. El Archivo tenía seis pisos, pero y o no sabía que también había pisos subterráneos. ¿Hasta qué profundidad llegaba? ¿Cuántas decenas de miles de libros esperaban bajo mis pies?

factoría:

La Factoría era donde se hacían la may oría de los trabajos manuales de la Universidad. En el edificio había talleres de sopladores de vidrio, de carpinteros, alfareros y cristaleros. También había una forja y una fundición que habrían sido la envidia de cualquier metalúrgico. El taller de Kilvin se encontraba en la Artefactoría, comúnmente llamada la Factoría. Era tan grande como un granero, y albergaba como mínimo dos docenas de mesas de trabajo de madera gruesa, todas ellas cubiertas de innumerables e indescriptibles herramientas y proyectos en ejecución. El taller era el corazón de la Factoría, y Kilvin era el corazón del taller.
 
Casi todas las noches iba a trabajar al taller de Kilvin. Rompía los moldes de los vaciados de bronce, lavaba piezas de vidrio y molía mineral de oro y de hierro para las aleaciones. No era un trabajo duro, pero todos los ciclos Kilvin me daba una iota de cobre, y a veces dos. Daba la impresión de que Kilvin tuviera un gran tablón de cuentas en su metódica cabeza, en el que anotara meticulosamente las horas que trabajaba cada alumno.

mundo fata:

A primera vista, el claro del bosque de Felurian no tenía nada particularmente extraño. En muchos aspectos parecía una zona de bosque antigua e intacta. De no ser por aquellas estrellas desconocidas que brillaban en el cielo, habría pensado que todavía me encontraba en una parte aislada del Eld. Sentía como si me hubiera trasladado de una habitación vacía a una habitación donde había alguien dormido. Solo que no había allí nadie, claro. Era como si todo cuanto me rodeaba durmiera profundamente: los árboles, las piedras, el arroyo susurrante que desaguaba en la laguna de Felurian. Todas esas cosas parecían más sólidas, más presentes de como yo las recordaba, como si percibieran vagamente mi presencia.
 
Al final, desapareció el último vestigio de color violáceo, dejando el cielo de un negro aterciopelado y perfecto, salpicado de estrellas desconocidas. La luz aumentó, y tuve una breve visión de los alrededores. Los troncos oscuros de los árboles se alzaban como inmensas columnas hasta más allá de donde alcanzaba la vista. No había ramas bajas, ni maleza, ni hierba. Solo musgo oscuro bajo los pies y la bóveda que formaban las ramas en lo alto. Aquello parecía una catedral vacía e inmensa envuelta en terciopelo negro.
 
Aprendí que en Fata no hay direcciones como las nuestras. Allí, la brújula de trifolio resulta tan inútil como una coquilla de estaño. El norte no existe. Y cuando el cielo está en un continuo crepúsculo, no ves salir el sol por el este. Pero si te fijas bien en el cielo, ves que una parte del horizonte tiene un tono más brillante, y que en la dirección opuesta está un poco más oscuro. Si caminas hacia el horizonte más brillante, al final se hace de día. La otra dirección conduce a una noche más oscura. Si sigues caminando en una dirección, al final ves pasar un «día» entero y acabas en el mismo sitio donde empezaste. Al menos, esa es la teoría.
No recuerdo lámparas. Ni velas. De esas cosas tienes que ocuparte, y sin embargo no logro recordar que ni una sola vez recortara una mecha o limpiara el hollín de la campana de cristal de una lámpara. No recuerdo el olor a aceite, humo o cera. Recuerdo que comía. Fruta, pan y miel. Felurian comía flores. Orquídeas. Trillium silvestre. Exuberantes selas. Yo también las probé. Mis favoritas eran las violetas. No quiero decir que Felurian solo comiera flores. Le gustaban el pan, la mantequilla y la miel. Le encantaban las moras. Y también había carne. No con todas las comidas, pero sí a veces. Carne de venado. Faisán. Oso. Felurian se la comía muy poco hecha, casi cruda.

en alta mar (en mitad de una tormenta):

Durante el viaje surgieron diversas complicaciones desafortunadas. Para ir rápidos: hubo una tormenta, piratas, traición y un naufragio, aunque no en ese orden. Tampoco será necesario que diga que hice muchas cosas, unas heroicas, otras desacertadas, otras inteligentes y audaces.
(No hay nada más en el libro, así que dejad correr vuestra imaginación).

durante un espectáculo de troupe:
Recuerdo esa noche como un maravilloso remolino de tiernas emociones con un matiz de amargura. Sonaban violines, laúdes y tambores; todo el mundo tocaba, bailaba y cantaba como quería. Me atrevería a decir que superamos cualquier jolgorio feérico que podáis imaginar.
taberna roca de guía:

Kote calculó que aquellos viajeros debían de llevar juntos cerca de un mes, lo bastante para encontrarse cómodos unos con otros, pero no lo suficiente para pelearse por nimiedades. Olían a polvo de los caminos y a caballo. El posadero aspiró ese olor como si fuera un perfume.
Lo mejor era el ruido. El cuero crujía. Los hombres reían. El fuego crepitaba y chisporroteaba. Las mujeres coqueteaban. Incluso alguien volcó una silla. Por primera vez desde hacía mucho tiempo, no había silencio en la Roca de Guía. O si lo había, era demasiado tenue para que pudiera apreciarse, o estaba muy bien escondido.
 
Kote estaba en medio de todo aquello; no paraba de moverse, como si manejara una enorme y compleja máquina. Tenía una bebida preparada en cuanto alguien la pedía, y hablaba y escuchaba en la medida justa. Reía los chistes, estrechaba manos, sonreía y retiraba rápidamente las monedas de la barra, como si de verdad necesitara el dinero.
 
Entonces, cuando llegó la hora de las canciones y todos hubieron cantado sus favoritas y seguían queriendo más, Kote se puso a dar palmadas desde detrás de la barra, marcando el compás. Con el fuego brillando en su pelo, cantó «Calderero, curtidor». Cantó más estrofas de las que nadie había oído jamás, y a nadie le extrañó lo más mínimo.

subrealidad:

Al principio, la Subrealidad era tal como y o esperaba. Túneles y cañerías. Cañerías de aguas residuales, de agua, de vapor y de gas de hulla. Grandes cañerías negras de hierro basto por las que podías andar a gatas; cañerías de brillante latón más estrechas que un pulgar… Había una vasta red de túneles de piedra que se bifurcaban y se conectaban de forma insólita. Si aquel sitio tenía algún diseño, y o no lo captaba.
 
Descendimos por tres escaleras de caracol de hierro forjado, negro, y llegamos al Doce Gris. Era como estar de pie en el fondo de un cañón. Miré hacia arriba y distinguí la débil luz de la luna, que se filtraba por las rejillas de los desagües, mucho más arriba. El búho había desaparecido, pero Auri me enseñó su nido. Cuanto más descendíamos, más extraño se volvía todo. Los túneles redondos de desagüe y las cañerías desaparecieron, y los sustituyeron unos pasillos cuadrados y unas escaleras cubiertas de escombros. Había puertas de madera podrida colgando de los goznes oxidados, y habitaciones semiderruidas llenas de mesas y sillas enmohecidas. En una de esas habitaciones vi un par de ventanas tapiadas, pese a que estábamos, si y o no calculaba mal, al menos quince metros bajo tierra.
 
Seguimos bajando y llegamos a Afondo, una habitación que parecía una catedral; era tan grande que ni la luz azulada de Auri ni la mía, rojiza, alcanzaban a alumbrar los puntos más altos del techo. Alrededor de nosotros había unas máquinas antiguas y enormes. Algunas estaban desmontadas: había engranajes rotos de casi dos metros, quebradizas correas de cuero, grandes vigas de madera que los hongos habían reventado. Otras máquinas estaban intactas, pero estropeadas por varios siglos de abandono. Me acerqué a un bloque de hierro del tamaño de una granja y desprendí una lámina de herrumbre del tamaño de un plato. Debajo solo había más herrumbre. Cerca había tres grandes columnas cubiertas de una capa de verdín tan gruesa que parecía musgo. La mayoría de aquellas máquinas inmensas era imposible identificarlas; parecían fundidas en lugar de oxidadas.
 
Los nombres que Auri les había puesto a esos sitios, que al principio parecían disparatados, encajaron a la perfección cuando por fin vi lo que describían. El Bosque no tenía nada que ver con un bosque. No era más que una serie de salas y habitaciones medio derruidas, con los techos apuntalados con gruesas vigas de madera. En Grillito, un hilillo de agua fresca bajaba por una pared. La humedad atraía a los grillos, que llenaban la alargada habitación de techo bajo con sus canciones. Brincos era un pasillo estrecho con tres profundas grietas en el suelo. Entendí el nombre después de ver cómo Auri saltaba las tres grietas en rápida sucesión para llegar al otro lado.


Última edición por Edeus el Sáb Dic 30, 2017 11:01 am, editado 7 veces (Razón : Arriba Tabarnia!)


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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Bóreas el Jue Dic 28, 2017 4:24 pm

Tengo unos días libres , así que me apunto.

PD.: Ya era hora , vaga Feliz 1
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Kayren el Jue Dic 28, 2017 6:24 pm

Me apunto!!
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Sciacere el Jue Dic 28, 2017 10:14 pm

¡Gerban, du ban astru Farus!
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Krismaril el Vie Dic 29, 2017 12:55 am

¡Me apunto!
Si de sociedades secretas hablamos, estoy en mi elemento.
(Qué va)
Solo que me compadezco de a quién le corresponda el fata, suena un rol complicado.
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Szao el Vie Dic 29, 2017 1:43 am

¡Me apunto!
Pobre fata, la que le espera... Risa 3
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Oretrauk el Vie Dic 29, 2017 2:14 am

Juego!
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por RegiNn el Vie Dic 29, 2017 5:59 pm

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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Dalcenti el Vie Dic 29, 2017 11:21 pm

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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Knessa el Sáb Dic 30, 2017 1:29 am

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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por KaiSahin el Sáb Dic 30, 2017 4:52 am

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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Edeus el Sáb Dic 30, 2017 11:11 am

Bueno, bueno. Como al final hay bastante gente, en lugar de un solo fata voy a meter a dos. Como nunca he jugado no tengo ni idea de qué nivel de dificultad puede tener, pero según las normas está permitido un segundo intruso, así que ahí queda.

Ya he añadido los lugares con los que se jugará. Están en el primer tema. 
Sin imágenes. El juego comienza a las 20:00 hora española (de aquí a nueve horas más o menos). En ese momento os pasaré vuestro papel y empezaremos.

En cuanto al orden, pues será el mismo por el que os habéis ido apuntando, a saber:

@Bóreas
@Kayren
@Krismaril
@Szao
@Oretrauk
@Roger4700
@Dalcenti
@Knessa
@Kaisahin
@Rhasent

@Sciacere, no te cuento porque no tengo ni idea de qué has dicho, pero he supuesto que no xD Si no es así, tienes nueve horas para confirmar.


Última edición por Edeus el Sáb Dic 30, 2017 7:14 pm, editado 2 veces
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Rhasent el Sáb Dic 30, 2017 2:14 pm

Llego algo tarde, podría apuntarme?
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Edeus el Sáb Dic 30, 2017 3:26 pm

No hay problema. Añadido!
____________

EDITO: Y las admisiones quedan cerradas. El reparto de roles empieza. Y el juego también.


Última edición por Edeus el Sáb Dic 30, 2017 8:25 pm, editado 1 vez


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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Bóreas el Sáb Dic 30, 2017 8:12 pm

Bueno @Roger4700 ¿Sería el lugar ideal para una primera cita ?
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por RegiNn el Sáb Dic 30, 2017 8:16 pm

Pues la verdad es que creo que no lo sería @Bóreas
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Edeus el Dom Dic 31, 2017 1:50 pm

@Kayren (te toca preguntar), @Kaisahin y @Oretrauk: parece que todavía no habéis llegado a abrir vuestro mensaje con el rol, así que hacedlo lo antes posible para poder empezar. Y en el caso de los dos segundos, @Kaisahin y @Oretrauk, lleváis más de 24 horas sin aparecer por el foro. Recordad que este juego requiere un mínimo de actividad, así que si a partir de mañana esto sigue así os tendré que sacar del juego.

Y ya que estoy, un aviso general. Está prohibido limitarse a responder un "sí" o "no" precisamente porque se espera un mínimo de detalle. Solo mirad los ejemplos que os dejé:

Ejemplo:

Jugador H: “Jugador C, ¿trabajas allí?”
Jugador C: “Que va. Pero suelo ir de vez en cuando”
 
Jugador B: “Jugador H, ¿sueles ir allí con tus amigos?”
Jugador H: “No. En cualquier caso mis amigos vienen después que yo”.
 
Jugador A: “Jugador C, ¿dirías que suele haber un buen ambiente?”
Jugador C: “Sinceramente, me da escalofríos”.
 
Jugador C: “Jugador B, ¿crees que es un lugar peligroso?”
Jugador B: “Bueno, siempre hay que estar alerta”.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que evitéis dar respuestas que no digan nada. La de roger misma es un ejemplo de ello: es una frase escrita, sí, pero en realidad se ha limitado a decir que no y ya. No es incorrecto, pero podéis hacerlo mejor. Sé que da miedo eso de detallar un poco por la posibilidad de revelar demasiado, pero con respuestas vacías esto terminará alargándose muuuuucho.


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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por RegiNn el Dom Dic 31, 2017 3:04 pm

De acuerdo @Edeus, intentaré mejorar jeje
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Krismaril el Dom Dic 31, 2017 8:10 pm

Yo acabo de iniciar sesión creyendo que estaba haciéndolos esperar. Menos mal -.-' 
Gracias por la ayuda Edeus. 
Y feliz año nuevo a todos, compañeros arcanistas
(Los fatas quedan excluidos de los buenos deseos  ¬¬)
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por KaiSahin el Dom Dic 31, 2017 9:13 pm

Disculpen,... tuve un problema con el Internet ayer y estuve desconectado completamente hasta hace unos momentos..... Me pongo al corriente de inmediato.
(Feliz Añooo a todos!!!!)
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Kayren el Lun Ene 01, 2018 12:22 pm

Perdón por tardar, ayer no pude conectarme.

@Dalcenti , ¿Sería un buen lugar para viajar con niños?
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Dalcenti el Mar Ene 02, 2018 12:08 am

Yo no me arriesgaría. Aunque si lo piensas bien, pocos lugares son buenos para viajar con niños.
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Krismaril el Mar Ene 02, 2018 12:35 am

@Szao ¿Qué objetos se deberían llevar allá?
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Szao el Mar Ene 02, 2018 1:18 am

Sin duda, habría que llevar algo que permitiera mejorar la vista ante el espectáculo tan maravilloso que tendrías ante tus ojos...


Hago la pregunta también en este mismo post, que mi turno es justo después del de Krismaril.

Mi pregunta va para @Dalcenti.
Si estuvieras atrapada en ese lugar durante X tiempo (pongamos como ejemplo 4 horas), ¿cómo definirías tu estado de ánimo?
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

Mensaje por Dalcenti el Mar Ene 02, 2018 11:42 pm

La palabra clave está en "atrapada", en ningún lugar estaría cómoda si me siento atrapada. 
Aún así, aquí hay tantas distracciones que lo llevaría bastante bien.
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Re: Los secretos del Arcano [JUEGO]

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