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Mensaje por Einyel el Lun Jun 24, 2019 9:25 pm

Va, va, va...¡Me apunto!

Y me pido ser...¡El viento!

Cool 2
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Mensaje por Expo el Lun Jun 24, 2019 9:28 pm

YA HEMOS LLEGADO AL MÁXIMO DE PARTICIPANTES

La fecha límite para escoger personaje sigue siendo la misma. Si todo el mundo escoge antes, comenzaremos antes.
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Mensaje por Sciacere el Lun Jun 24, 2019 9:38 pm

Me pido ser una espada
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Mensaje por Manoliyo el Mar Jun 25, 2019 9:47 am

¡Yo seré un perrete! Pero no un imponente rottweiler, ni un majestuoso golden retriever, tampoco un sofisticado galgo afgano. Seré un chucho pequeño, uno con tanto mestizaje que si nos cruzáramos por la calle no tendríais ni idea de cuantas mezclas lleva encima. Smile
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Mensaje por Exez el Mar Jun 25, 2019 11:39 am

Soy una piedra.
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Mensaje por Edeus el Mar Jun 25, 2019 12:02 pm

Soy un Leviatán
Cambio cambio. Soy Nessi.
Spoiler:


Duelos Literarios VI - Página 2 Nessie


We all go a little mad sometimes.
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Mensaje por Expo el Mar Jun 25, 2019 11:22 pm

Duelos Literarios VI - Página 2 Tenor

PARTICIPANTES

@Lici -> Öde

Criatura:
Duelos Literarios VI - Página 2 Photo_16

Una pequeña descripción porque mi visión de ella dista de la del artista: 
Descripción:
Os presento a un Öde (palabra que da nombre a su especie, esto no es como "Paqui la vaca"). Anatomía igual a la de un lobo pero con las patas delanteras claramente más largas que las traseras. Cola ancha y muy peluda, de una longitud aproximada a la del cuerpo. Pelo gris oscuro, casi negro (03). Está hecha de humo y arena. Sonidos guturales si cabe, sin lenguaje establecido. Carece de lengua. Transformación del pelaje (dureza, volumen y apariencia) a voluntad. Ojos rasgados verticalmente: esclerótica negra y pupila blanca. Cuernos parecidos a los de 02.

Y edito para añadir algo que @Glimmer quería que pusiese (aunque Expo no esté muy de acuerdo al parecer), y es la etimología del nombre:
Significado:
El nombre de Öde proviene del alemán, y significa desierto, soledad, vacío, aburrimiento, desolación, monotonía...

--------------------------

@Glimmer -> Espejo

Como espejo contaría cualquier superficie reflectante, por ejemplo, las aguas de un río. Lo importante es que sea una superficie que pueda reflejar lo que tenga delante.

--------------------------

@Exez -> Piedra

--------------------------

@Feren -> Metapod

Un metapod:
Duelos Literarios VI - Página 2 011

Metapod se asemeja a una gran crisálida, verde intensa, y solamente sus ojos son visibles. Dentro de la cáscara, el cuerpo de un Metapod es muy fuerte ya que con su poder de endurecer, su cuerpo se vuelve muy resistente. Aunque la cáscara se endurece rápidamente como una plancha de hierro, Metapod todavía está en riesgo, pues un impacto puede dañar su cuerpo o hacerlo estallar hacia fuera. Por esta razón, y para conservar la energía, Metapod apenas se mueve, preparándose dentro de su cáscara para su evolución inminente...

--------------------------

@Jacktash -> Nube

--------------------------

@Manoliyo -> Perro

--------------------------

@Einyel -> Viento

--------------------------

@Durzo -> Váter

--------------------------

@Edeus -> Nessie

Monstruo del lago Ness

--------------------------

@Sciacere -> Espada

--------------------------

1ª RONDA

@Lici vs. @Glimmer
-> Öde vs. Espejo

@Exez vs. @Feren
-> Piedra vs. Metapod

@Jacktash vs. @Einyel
-> Nube vs. Viento

@Manoliyo vs. @Durzo
-> Perro vs. Váter

@Edeus vs. @Sciacere
-> Nessie vs. Espada


Fecha límite: Viernes, 5 de julio
Máximo de palabras: 1000 palabras.
Para contar las palabras se usará esta herramienta online: https://wordcounter.net/
Expo
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Mensaje por Glimmer el Miér Jun 26, 2019 11:14 pm

Hola. No estoy siendo coaccionado para responder a este tema.
No sé ni por qué he dicho eso.

Anyway, el duelo ode-espejo es el mejor que va a haber, eso ni lo dudéis. A menos que el de piedra y metapod tenga referencias a Caía, en ese caso estarán empatados, más o menos.
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Mensaje por Durzo el Miér Jun 26, 2019 11:37 pm

@Glimmer escribió:Hola. No estoy siendo coaccionado para responder a este tema.
No sé ni por qué he dicho eso.

Anyway, el duelo ode-espejo es el mejor que va a haber, eso ni lo dudéis. A menos que el de piedra y metapod tenga referencias a Caía, en ese caso estarán empatados, más o menos.

Fantasma.
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Mensaje por Manoliyo el Miér Jun 26, 2019 11:42 pm

¿En serio pensáis que puede haber algo mejor que un perro contra un váter? No lo creo.
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Mensaje por Aliethz el Miér Jun 26, 2019 11:51 pm

@Expo escribió:YA HEMOS LLEGADO AL MÁXIMO DE PARTICIPANTES

La fecha límite para escoger personaje sigue siendo la misma. Si todo el mundo escoge antes, comenzaremos antes.


En serio?? Yo venía a apuntarme... Pues nada, otro año.
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Mensaje por Expo el Jue Jun 27, 2019 12:22 am

@Aliethz escribió:
@Expo escribió:YA HEMOS LLEGADO AL MÁXIMO DE PARTICIPANTES

La fecha límite para escoger personaje sigue siendo la misma. Si todo el mundo escoge antes, comenzaremos antes.


En serio?? Yo venía a apuntarme... Pues nada, otro año.

Triste 0 Triste 0 Triste 0

Jo, lo siento mucho. Es que con 11 está ya muy complicado plantear el torneo. Para el siguiente te guardo sitio (?)

¡Y te quiero ver por aquí para los minirrelatos en octubre, he dicho! No hay por qué esperar un al año que viene :17:
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Mensaje por Aliethz el Jue Jun 27, 2019 12:37 am

@Expo escribió:
@Aliethz escribió:
@Expo escribió:YA HEMOS LLEGADO AL MÁXIMO DE PARTICIPANTES

La fecha límite para escoger personaje sigue siendo la misma. Si todo el mundo escoge antes, comenzaremos antes.


En serio?? Yo venía a apuntarme... Pues nada, otro año.

Triste 0 Triste 0 Triste 0

Jo, lo siento mucho. Es que con 11 está ya muy complicado plantear el torneo. Para el siguiente te guardo sitio (?)

¡Y te quiero ver por aquí para los minirrelatos en octubre, he dicho! No hay por qué esperar un al año que viene :17:

No pasa nada Expo, gracias por ese hueco (?) 
Tomo nota, pero ya veré lo de los minirrelatos, todo depende de como vaya de tiempo. Gracias!
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Mensaje por Netalia el Sáb Jun 29, 2019 11:10 pm

Bueno, solo quiero dejar caer por aquí que ya hemos recibido el primer duelo 

Risa 3


"Conoces a una muchacha tímida y sencilla. Si le dices que es hermosa, ella pensará que eres simpático pero no te creerá. [...] Existe una manera mejor de hacerlo. Le demuestras que es hermosa. Conviertes tus ojos en espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias. Es difícil, muy difícil, pero cuando ella se convence de que le dices la verdad... de pronto la historia que ella se cuenta a sí misma cambia. Se transforma. Ya no la ven hermosa. Es hermosa, y la ven "
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Mensaje por Durzo el Dom Jun 30, 2019 12:54 am

@Manoliyo escribió:¿En serio pensáis que puede haber algo mejor que un perro contra un váter? No lo creo.

Jaque mate macarrones.
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Mensaje por Expo el Vie Jul 05, 2019 1:02 pm





QUEDAN 11 HORAS PARA ENTREGAR LOS DUELOS




PD: He taggeado a todos por recordar la fecha límite de forma generalizada. Hay varios que ya han enviado su duelo.
Expo
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Mensaje por Sciacere el Vie Jul 05, 2019 3:52 pm

@Expo escribió:



QUEDAN 11 HORAS PARA ENTREGAR LOS DUELOS




PD: He taggeado a todos por recordar la fecha límite de forma generalizada. Hay varios que ya han enviado su duelo.

Enviado jefe.
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Mensaje por Expo el Vie Jul 05, 2019 4:13 pm

Os recuerdo (creo que no se ha especificado antes como tal) que podéis o no ponerle título al relato. La elección es vuestra.

El título entra dentro de las palabras utilizadas.
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Mensaje por Szao el Vie Jul 05, 2019 4:15 pm

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Szao
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Mensaje por Sciacere el Vie Jul 05, 2019 5:05 pm

@Szao escribió:Duelos Literarios VI - Página 2 Waiting%2Bgif%2B9

Siento como que me vas a destruir
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Mensaje por Durzo el Sáb Jul 06, 2019 7:30 pm

Bueno qué cómo va esto cuándo sale cuánto esperamos.
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Mensaje por Expo el Sáb Jul 06, 2019 10:37 pm

Expo se sube a la tarima con tres moratones, un ojo hinchado, un trozo de pelo arrancado y sin pantalones.

—Pues aquí están los d...

Alguien le tira una botella al grito de SUBID LOS DUELOS YA. Expo muere desangrado en el escenario, fruto de la impaciencia del gentío. La gente pasa de él y se pone a leer los duelos.

Descripción de los personajes y normas de la primera ronda

-------------------------------------------------------------------------

1º RONDA


Espada vs. Monstruo del lago Ness

Edeus (Nessie):

Libre

Su débil corazón latió dos veces, frágil, en apenas un susurro.

El filo hendido en su costado se tambaleaba cada vez que el débil oleaje del agua lo golpeaba, permitiendo que el líquido rojo encontrase la manera de seguir brotando de su interior para caer sobre la tierra húmeda. El día más caluroso del año se había arrastrado hasta Escocia como llamado por los dioses. Turistas llenaban ahora las orillas del lago que llevaba su nombre, arremolinándose alrededor suyo en un conglomerado de miradas y risas, observando maravillados a la bestia inerte que yacía ante ellos.

Pero no estaba muerto. El calor asfixiante hizo que abriera los ojos de nuevo, y el monstruo que no existía los miró, observándolos en un silencioso grito de auxilio que no recibió más atención que la que los periodistas y curiosos ya le estaban dando a través de las cámaras.

Se removió, y un punzante dolor atravesó toda su espina.
¿Por qué nadie hacía nada?

La espada hendida en su cuello ardía implacable, inmovilizándolo, obligándolo a permanecer ante la marabunta de personas unos minutos más. Tras toda una vida oculto, paracía que su final iba a llegar fuera de toda intimidad.

Soltó un quejido cargado de dolor, provocando bufidos de emoción en su público. El monstruo no lo entendía. ¿Por qué le hacía eso? ¿Qué quería de él?

De pronto, como en un impulso, un brusco movimiento del agua hizo que la espada se desprendiera de su ser completamente, cayendo junto a él con un ruido seco y ahogado. La sangre continuó saliendo ahora con más fuerza, mezclándose en el agua y haciéndola confundir con el resplandor rojo que el sol del atardecer había traído para ellos para ese espectacular final. No obstante, la gente apenas pareció percatarse de ello, y continuaron observándolo espectantes, emocionados, como meros objetos que esperaban de pie ante él, incapaces de hacer nada; incapaces de sentir nada.

El monstruo parpadeó. ¿Acaso no sabían que ese era su final?

La alegría y murmullos de la masa celebraban ese caluroso día su existencia, cuando en apenas unos minutos esta iba a caer en el más absoluto olvido.

Finalmente, ahora liberado de aquello que lo encadenaba, y aún con la doliente herida atravesando su frágil cuello, Nessi, el enorme monstruo del lago Ness, reunió los últimos retazos de fuerzas que le quedaban y se arrastró hasta las orillas del lago que lo había estado cobijando tantos años, hundiéndose de nuevo en él, dejándose arrastrar inerte por sus aguas.

Y cerró los ojos.
Su latido llegó a su fin.

Y así lo hizo su existencia.

Sciacere (Espada):

El beso del dragón.

Si pudiéramos hallarle un pariente cercano al tiempo, esa sería la espada Glorfi. Son casi como gemelos, pues las historias de Glorfi son más viejas que el principio de los tiempos, cuando todo era viento, y arena. Y Sol.

Fue empuñada a través de las eras por los héroes más valientes, y luchó en las batallas más cruentas, cuando todo era pena, y dolor. Y sangre. Si buscamos méritos personales, podríamos estar escribiendo sobre ellos hasta que se acabe toda la tinta posible, pues la lista es larga:

Mjolnir
Excalibur
Sable de Luz
Narsil
Garra
Grond
Honjo Masamune
Frostmourne
Atlantean
Saicere


Cada una de ellas doblegadas bajo el filo perpetuo de la espada que trasciende los tiempos. Pero toda proeza pierde sentido cuando aún no se ha encontrado a quien amar, a quien besar. Es como ganar un gran premio, en medio de la nada.

***********************************************************************************

Cuando la espada abrió los ojos, ya no había más nada que decir sobre cualquier cosa, pues ya todo había sido dicho, o casi todo. Había llegado el fin de los tiempos.

Aquella era una mañana junto al lago de un amarillo sepulcral. El Sol rugía con sus rayos sobre las aguas cristalinas, el rocío matinal en las plantas proyectaba arcoíris, y el reflejo de Glorfi sobre el lago era majestuoso. Esbelta, orgullosa, colorida, soberana. Y triste, en su interior.

Glorfi se detuvo ante su reflejo, y saboreó sus propios colores ¿Cómo era posible, que algo tan magnífico, se marchase finalmente de este mundo sin sentir el calor de un beso? ¿Por qué le ha sido negado semejante fuego?

Una gota resbaló por la hoja clavada en el suelo. Los más sensibles seguro dirán que fue una lágrima, pero no, algo chapoteaba en el agua a cinco metros de la orilla. Tuvo que enfocar muy bien los ojos Glorfi cuando levantó la vista, pues parecía algo irreal ¡Era un dragón!
Aquel ser era deslumbrante, y su piel de un verde esmeralda era brillante. Jugueteaba en el agua con la sonrisa amplia de un niño inocente. Su cuello, se alzaba un metro sobre la superficie, fino, elegante y sugerente.

La atracción por el dragón tocó el acero plateado de Glorfi sin tapujo alguno, fue rotunda y sin vacilaciones. No había mucho que pensar, ni tiempo para reflexionar, pues era el último día en el largo recorrido del tiempo. Glorfi había encontrado su momento, finalmente.

– Ese cuello – se dijo la espada con una sonrisa de zafiros y rubíes en el pomo – nació para ser besado.

Glorfi se lanzó como una flecha, rebosante de propósito.

El dragón del lago la miró de soslayo, y la agarró con sus fauces en el vuelo. Por uno pequeño instante pudo sentir el fuego, un tacto ígneo y tórrido, lleno de calidez. Entonces, el ser cerró sus mandíbulas con fuerzas, y el acero se quebró como un cristal.

Quizás muchos dirán que Glorfi falló en su propósito, pero ellos no saben nada de amor, porque nunca fueron besados por un dragón.



Nube vs. Viento

Einyel (Viento):

Then I’ll huff and I’ll puff and
I’ll blow your house down.


— ¿Y si lo decidimos echando un pulso? — propuso el cúmulo.
— No tenemos brazos…
— Oh, cierto, cierto…¿Y una lucha cuerpo a cuerpo?
— Somos un poco demasiado…etéreos para eso, ¿no crees? —Observó el viento y, tras reflexionar unos instantes, añadió— ¿Y qué tal a piedra, papel o tijera?
— ¡Ja! Sí, claro, ¿y me tengo que creer que vas a jugar limpio?
— ¿Por qué no iba a hacerlo? —preguntó ofendido.
— Bueno, eres algo así como invisible…
— Pero puedo arrastrar objetos volando hasta aquí…Aunque la verdad, pensándolo mejor, no me parece buena idea…Lo más probable es que siempre saque papel.
— Y yo piedra… — añadió decepcionada mientras ahuecaba sus curvas algodonadas.
Desalentados, guardaron silencio durante unos instantes.
— ¿Y por qué no decidimos esto como lo que somos en vez de intentar imitar las cosas que hacen los humanos? — sugirió la nube.
— ¿Qué tienes en mente? —preguntó el viento jugueteando con las hojas atrapadas en sus corrientes.
— Bueno, somos elementos de la naturaleza, ¿no?...No sé, erosionemos un paisaje, llevemos un temporal a algún sitio, destrucción, caos, ese tipo de cosas…
El viento le dirigió una mirada evaluadora.
— No te veo muy capaz de destruir nada, la verdad… — sentenció.
— Porque ahora estoy en frío, ¡pero verás como me caliente…!
— Está bien, está bien —interrumpió apaciguador— sea caos y destrucción, pues.
La nube se curvó un poco, formando algo parecido a una sonrisa.
— ¿Ves ese árbol de ahí abajo? —el viento asintió, de alguna forma— El primero que lo derribe, gana.

Duelos Literarios VI - Página 2 Mb62df

Arce no estaba teniendo un buen día. Una maldita nube se había empeñado en bloquearle el sol y no parecía tener intención de moverse. Para colmo, un perro —¿era un perro? La verdad es que no estaba muy seguro— había decidido hacer sus necesidades contra su tronco salpicado de musgo, dejando tras de sí un olor que bien podría embotellarse y venderse como el aroma del infierno. Así que cuando una brisa meció sus ramas aliviándole de aquella peste, Arce —que para ser un árbol en los tiempos que corren era bastante optimista— pensó que por fin su suerte cambiaba. Lo que obviamente ignoraba es que ésta solo lo iba a hacer a peor. De pronto, el suave vaivén dio paso a una salvaje sacudida cuya impetuosidad saqueaba sus hojas y quebraba sus extremidades más frágiles. El agua hizo su aparición impactando inmisericorde sobre las que aún resistían, doblegándolas a su voluntad mientras el viento giraba sobre sí mismo y se volvía huracán, preparándose para la acometida final.

Fue entonces cuando escuchó la llamada de la muerte que heló su savia.

Duelos Literarios VI - Página 2 Mb62df

La nube dedicó a su contrincante una sonrisa de suficiencia mientras recuperaba poco a poco su tono níveo. Unos metros por debajo yacía un tronco humeante y parcialmente chamuscado, sesgado por la fuerza de un rayo.

— He ganado — dijo exultante.
— Sí, has ganado — reconoció el viento.

Y de un soplido le hizo desaparecer.

Jacktash (Nube):

Desde lo alto las cosas se veían mejor. Pero también más pequeñas. Los campos de cultivo, que se extendían hasta donde la vista no llega, desde ahí arriba no parecían más grandes que un par de monedas ceáldicas. Eso no era un problema, porque aunque veía poco, sabía que lo que miraba era la verdadera forma del mundo. Un pequeño gorrión de ciudad me llamó “Re’lar Mun”, aunque, sinceramente, sigo sin saber a qué se refería.
En lo alto eras libre. Pero también preso del viento. Quizá era por eso por lo que hacía ya siglos que no viajaba a otros lugares. Quizá era el viento el que no me dejaba escapar. Un día me pareció ver a un ser con patas largas y cuyas alas no le permitían volar siendo empujado por el viento. Me pareció extraño, el ser no parecía tener plumas. De hecho, era lo más diferente a un pájaro que había visto en mi larga existencia.
Tenía muchos amigos, eso no podía negarse. Una vez conocí a una pareja de águilas que volaban sin rumbo fijo. No como el cuervo que conocí hace poco, el movimiento de sus alas denotaba cierta sed de venganza en el ave. También conocía muchas historias sobre las aves, incluso sabía que existía un ave que no podía volar. Pensé que me estaban tomando el pelo. Pero el viejo buitre que me lo contó se indignó tanto cuando vacilé sobre la veracidad de su historia que no tuve más opciones que creerle.
Pero esa mañana no había visto a ningún pájaro conocido volando cerca. Tampoco parecía disfrutar de la libertad de lo alto. Sentía cómo me movía de un lado para otro, aunque era una sensación extraña. Parecía que hubiera algo que me tirara a su gusto. No era nada cómodo. Que fuera extraña no quiere decir que no la conociera, de vez en cuando esta fuerza aparecía. Sabía, por un halcón del sur, que esa misma fuerza arrasaba en las islas. Allí tenía un nombre curioso, pero en lo alto se le conocía como tronado Aún así, las otras veces eran distintas, hoy la fuerza tenía la venganza de los cuervos y el rumbo de las águilas.
Entonces lo noté.
Dentro de mí.
Como el abrazo de un viejo amigo al que llevas años sin verle. Como la mirada de un amante cuando ve aparecer a su doncella. No era calor, pero sentía cómo el frío de lo alto desaparecía. Y mientras esta sensación me mantenía ocupado, la fuerza seguía embistiendo contra mí. Si no fuera por lo que acababa de experimentar, probablemente hubiese estallado en mil pedazos.
-Aerlevsedi
El nombre surgió de dentro, de aquel calor que no era calor. Y entonces la fuerza paró y se fue. Quizá se fuera asustada. Quizá se fuera recibiendo una orden. Eso ya no importaba, la libertad volvía a sentirse. Incluso se escuchaban pájaros a lo lejos. Todo había vuelto a la normalidad.
Y, de repente, empezó a llover. No era una lluvia mezquina, que llena todo de barro e inunda las calles. Caía suave, dejándose llevar por el viento. Algún loco hubiera dicho que caía con ritmo, como si saltara de alegría.



Metapod vs. Piedra

Feren (Metapod):

—Metapod, te elijo a ti.

Mi vida está llena de fracasos. Movido por un entrenador pokémon con evidentes fallas de criterio que decidió utilizarme para librar sus estúpidas batallas. Todo el mundo le repite constantemente que me haga evolucionar, que en mi forma actual soy inútil en combate, pero no quiere escuchar.
No tiene amigos, vive solo en una choza abandonada en el bosque. En ocasiones, desde mi pokeball gastada y medio rota, escucho cómo habla con gente que no está. Quizás oye voces, quizás los fantasmas son reales. En cualquier caso, no me importa.
Hoy ha demostrado hasta dónde llega su locura. Cerca de su hogar, ha encontrado una piedra con una forma muy extraña. No sé qué habrá pasado por su cabeza; quizás ha pensado que es un pokémon raro o un legendario de los que tanto hemos oído hablar.
Lo próximo que sé es que aparezco fuera de mi bola, en medio del bosque, frente a una estúpida piedra. Mi único movimiento es fortaleza, por lo que el combate ha empezado lentamente. Estoy acostumbrado a perder, ya que soy incapaz de atacar.
Sin embargo, mi rival es una piedra, recia e inmóvil. No respira, no siente y no muere. Me pregunto cuánto tiempo tardará mi humano en darse cuenta de la estúpida empresa que está llevando a cabo. Ninguno de los dos contrincantes se mueve. No hay agresiones ni defensas. Simplemente una espera, una llamada a la razón.

Las primeras horas fueron graciosas, casi anecdóticas. El pseudo entrenador vigilaba aquel campo de batalla improvisado, buscando ángulos que no existían, anhelando alguna lectura ilusoria a la confrontación inerte y estacionaria.
Por supuesto, no pasó nada. Las horas pronto se tornaron en días y mi vigilante humano no tardó en desfallecer. Eso me dejó en una posición interesante. Era libre de hacer lo que quisiese, pero no podía hacer nada porque no era capaz de moverme.
Por otra parte, no sé cómo evolucionar, necesitaría la ayuda de otro humano, cosa improbable al estar tan alejado de toda civilización.
Mi adversario rocoso sigue exactamente donde lo encontramos. No se va a mover. Casi preferiría que tuviera la capacidad de atacarme, sería una mejor excusa para irse a la tumba. Aunque es cierto que estoy prácticamente en mi hibernación, no puedo aguantar mucho tiempo sin alimentarme.

Llevo ya unos pocos meses tumbado en la hierba. Se acerca la estación blanca y sé que la hora me llega. Creo que los humanos lo llaman inanición. Qué patética vida he vivido, bajo el yugo de un demente, víctima al igual que muchos otros esclavos como yo. Al menos ellos tenían la ilusión de verse realizados como monstruos de bolsillo. Yo no. Nací como un alma libre, pero fui capturado.

Ahora moriré como un esclavo libre, mas preso de sus circunstancias.

Mi vida está llena de fracasos y lo único que es capaz de alegrarme es que este fracaso será el final.

Exez (Piedra):

Fortaleza


Quienes conformábamos los muros de aquel lugar nos sentíamos inquebrantables. Lo fuimos, de hecho, hasta que los arietes de Roire “El Toro” quebraron el baluarte norte de la mina; junto a mi orgullo, a nuestra gente y a mis hermanos. Había pasado demasiado tiempo desde aquello; ahora solo éramos escombros.

El musgo y la hiedra ahogaban lentamente el caos, las explosiones y el horror. Se iban apoderando de las colosales paredes que, derruidas, sepultaban los cadáveres bajo nuestros restos. El bosque nos devoraba poco a poco, formando un paraje impresionante; disfrazando de vida a la muerte.
Excepto a mí.

Sabía que mi lápida sería yo mismo y mi tumba se encontraba justo allí.
Una de las detonaciones me alcanzó de lleno la noche en la que perdí la fe, desfigurándome en el acto y enterrándome para siempre en el lodazal que se formaría en su cráter, con la misma lluvia que apagó las llamas de la vida. Yo no tenía piernas para huir. Debí haber reventado, al igual que lo hicieron los demás, pero no podía. Los cuerpos desmembrados de mis compañeros me recordaban una y otra vez cuál era nuestro deber: defender la fortaleza. Hasta el final.

El manto de moho impregnaba como un cáncer más de la mitad de lo que fue la mayor frontera de la región y, ahora, esos muros no eran capaces de cesar el avance de unos insectos.

En el penúltimo rocío docenas de ellos acamparon alrededor, devorando las bayas pútridas del mismo barro que me hacía sentir vivo y los cuerpos de quienes dejaron de estarlo hacía ya mucho. Los observaba, impotente, profanando mi hogar. Aposentándose entre las ruinas, se escupían a sí mismos recubriéndose de costra y savia.

Esos asquerosos gusanos cometieron el mayor error de sus miserables vidas. Se enclaustraron, en mi eterno turno de guardia.
Arrancando del fango mi sedimentado muñón cargué con violencia contra el primero, ensartando su sien como si fuera una estaca, empalándolo; retorciendo sus vísceras desde lo más profundo de su impenetrable coraza. De ellos brotaba un pestilente hedor, junto a chillidos y a entrañas. Empapando lo que quedaba de mi rostro erosionado, teñido cada vez más de verde, marrón y violeta. El resto de cáscaras, inamovibles, se endurecían del terror mientras yo me arrastraba como podía hacia ellos, con lo que quedaba de mi brazo y de mis dientes. Dejándolas huecas a mi paso, haciéndolas ser libres, para siempre. Aullando el único berrido que mi pétrea voz podía emitir:

—¡Geodude! ¡Geodude!



Perro vs. Váter

Durzo (Váter):

Escatologicología.

No estoy especialmente contento con mi posición, pero desde luego puedo decir que estoy orgulloso. Alguna vez he soñado con estar en un palacio y ver al presidente o la nobleza; o he imaginado cómo sería estar en una suite presidencial, con gente de lujos y forrada de dinero. Incluso una universidad prestigiosa me serviría para haberme aclarado. Pero no. Mi sitio es un bar, ni bueno ni muy malo, bastante mediocre, con toda clase de personas entrando y saliendo, a todas horas, sin importar lo tarde o temprano que sea.
Llevo muchos años aquí, y una cosa sí puedo aclarar: la mierda de todos es igualmente asquerosa, sin importar su estatus social.

No siempre son heces, claro. También vomitan, escupen, mean. Eso último cuando aciertan, así que en ese sentido se llevan un punto las mujeres.
Sé que todo esto puede sonar asqueroso, pero tampoco es tan malo. Quiero decir, alguien tiene que tragarse todo, ¿no? Las personas suelen necesitar algo donde soltarse, sentirse mejor. Podría decirse que ayudo a todos, que soy un altruista. Además, no siempre veo este tipo de cosas. A veces entra una parejita apasionada a desfogarse, o dos borrachos empiezan a reírse por estupideces. Y mis favoritas son las peleas, menos cuando me usan para ahogar a uno de los participantes.

El dueño de este antro tiene carácter. Es un hombre gordo, con poco pelo y con unas ideas algo fascistas, pero no debo meterme ahí. Le gusta gritar, beberse las sobras y soltar improperios. Y sí, también me he comido su mierda. Es parecida a la de la señora Smith, aunque ella está más amargada.

Guau, guau.

¿Un perro? ¿Qué hace un perro aquí? El jefe no dejaría entrar a ningún animal, le he oído decirlo. El sabueso se acercaba cada vez más a mí, así que le hice señas y gestos exagerados para espantarlo. Estaba famélico y cojeaba, tal vez necesitara ayuda.

Guau, reguau; me decía. Maldito chucho, tengo cosas de las que ocuparme, no puedo estar pendiente de él. Se acercó aún más y me olfateó. Casi se me escapa una risa; por muy altruista que sea, no huelo especialmente bien. Entonces se ladeó y levantó una pata. Estúpido animal, ni siquiera sabe hacer sus cosas en el sitio. Con suerte el líquido se mezclaba con todo lo de alrededor y no resaltaría tanto, era de un amarillo algo más oscuro que el resto. Cuando terminó, le dio un lametón a su propio meado. Puaj, ¿quién se tragaría sus propios deshechos?

—No me mires así —me dijo.

—Perdón, perdón —me disculpé. Lo encontraba entre divertido y patético.

—Seguro que te crees muy especial, ¿eh? —me gruñó— Piensas que has sufrido mucho y que nadie podría ocupar tu lugar. Pues te equivocas. Mírame. Hace días que no como, me han pateado incontables veces y estoy cojo. Y tú, ¿qué? Sólo estás ahí, no haces nada.

—¿Cómo que no hago nada? —me sentía realmente ofendido— Es cierto que sólo estoy aquí, pero soy el que se come toda la mierda, el que tiene que aguan… ayudar a cada persona que lo necesita. Tú no tendrías ni idea de hacer eso.

—Al menos tú comes algo —respondió—. ¿Y cómo que no tengo ni idea? Muchos niños se acercan a acariciarme, y se ríen y se divierten. Eso es ayudar.

—Pero no es lo mismo. No compares la risa de un niño con los problemas gastrointestinales de un adulto.

—Puede que lleves razón. Aún así, a ti no te apalean, ni te mueres de hambre.

—Fui hecho para esto —dije, con una mueca—, supongo que cada uno tiene sus problemas.

—Sí, sí —noté un deje de desprecio en su voz—. Lo que tú digas.

—Será mejor que te vayas, al dueño no le gustará verte.

—Que le jodan al dueño —enseñó los dientes. Bueno, los que le quedaban—. Aquí se está bien, seguro que encuentro restos de comida, y tengo un sitio para hacer mis necesidades.

Me sorprendió la hostilidad con la que actuaba, teniendo en cuenta su aspecto. Era pequeño y no resultaba nada amenazador.

—¿Y qué harás cuando entre alguien? ¿Vas a pasarte todo el día escondido?

—Mira que eres imbécil. Puedo salir a la calle y volver cuando quiera.

Vaya, es cierto. Que perro más listo.

—¿Tenías dueños antes? —le pregunté.

—Claro. Eran estupendos. Pero no tenían casa, se iban alojando donde podían y viviendo de la caridad de los humanos. Aunque siempre se preocuparon por mí.

—¿Dónde están ahora?

—Ni idea, si lo supiera no estaría aquí.

—Creo que me caes mal —le solté.

Ladeó la cabeza, algo confundido diría yo.

—Deja que te lo explique —continué—. Te vas aprovechando de todo. Tus antiguos dueños no tenían nada, y de lo poco que conseguían tú te llevabas una parte. ¿Quién te crees que eres? ¿Acaso tú hacías algo por ellos?
—Bueno, yo…

—No, no, no —le interrumpí—; cállate. Tal vez te tuvieran algo de cariño, pero ahora que los has perdido, ¿ni siquiera los buscas?  —me estaba enfadando más conforme seguía hablando— Y vienes aquí, rascando las sobras del dueño y soltándome un sermón, meándome encima… Así no funcionan las cosas, chucho.

—¿Y tú quién eres para juzgarme? —ladró— Sólo eres un váter. No sabes por lo que he tenido que pasar ni las cosas que he tenido que vivir, sólo para conseguir algo que echarme a la boca. ¿Alguna vez te han pegado? ¿Te han apaleado y escupido? ¿O espantado con un palo? ¡No! ¡Porque eres un puto váter!

Bah, el perro había empezado a llorar. Se quejaba y hacía un sonido agudo. Yo sólo quería ayudarle, así no iba a llegar a ninguna parte.

Se nos debía oír demasiado, porque, de repente, el jefe entro al baño con el ceño fruncido. Puso cara de asco cuando vio al chucho y comenzó a gritarle para que se fuera. Después de un par de patadas, el pobre se fue, cojeando aún más.

Y después comí más mierda.

Manoliyo (Perro):

—¿Alguna vez se ha sentido ajeno al mundo que le rodea?
—A veces.
—¿Ha experimentado deseos de agredir a otras personas?
—Supongo que no, pero no lo tengo claro.
—¿Pensamientos de autólisis?
—A veces, sobre todo cuando pienso en el hoyo.
—Ya hemos hablado del hoyo, dijimos que no volvería a repetirse.
—¡Ya, pero el hoyo me llama, él quiere que siga aquí!
—Llévenselo, hemos acabado por hoy.


Los campos de trigo se mecían al compás de los vientos, lo que creaba una ilusión que siempre le resultaba curiosa, parecían olas, y a él le encantaba el mar.

Sus uñitas resonaban contra las piedras del estrecho camino, ese mismo que recorría a diario. Predecible, monótono, tranquilizador.

Pero ese día estaba nervioso, no era normal que el petirrojo quisiera hablar con él, llevaban siglos sin dirigirse la palabra ¿Por qué ahora se mostraba tan cercano?
Sabía de sobra que no era de fiar, no le gustaban los perros y menos los mestizos como él. Para el petirrojo todo animal que no tuviera pico era, en palabras suyas, “un error de la naturaleza”. Aquello hizo enfadar a los jabalíes, los cuales siempre dejaban claro que estaban allí para velar por el bienestar de todos los animales del bosque, pero si había problemas, no dudaban en castigar a los culpables con dureza.

Antes de llegar a la charca, justo donde nacía el imponente arcoíris, se cruzó con dos jabalíes. No pudo evitar agitar la cola por los nervios, pero cuando se acercó comprobó que volvían a estar de bronca, así que levantó el hocico y continuó su camino. A veces era mejor pasar inadvertido, esa lección ya la había aprendido por las malas.

— “Pssss” aquí arriba— Dijo el petirrojo con un exótico acento— Tengo algo para ti.
—Sabes que no quiero problemas.
El ave lo escudriñó de arriba abajo con expresión de suficiencia, y bajando la voz le preguntó:
—¿Recuerdas por qué te pillaron la última vez que intentaste entrar solo en la cabaña?
El pobre can bajó las orejas con súbita vergüenza al recordar aquel episodio.
—No tuve tiempo de forzar la cerradura y un jabalí me pilló, pero estuve a punto de zanjar el asunto con ese malnacido.
—Ya— respondió el petirrojo poniendo los ojos en blanco—Pero si quieres, esta vez puede ser diferente porque, mi querido amigo—hizo una pausa dramática mientras rebuscaba en un recoveco del árbol—tengo esto.
Los ojos castaños del pequeño perro se abrieron de par en par, se abrieron tanto que el pájaro le lanzó una mirada inquisitiva, lo que le recordó que debía mantener la compostura y no ponerse a bailar de alegría, por mucho que le apeteciera.
¬—Supongo que querrás algo a cambio—Dijo mientras acercaba una pata para coger la llave cuanto antes.
Pero para su sorpresa, el petirrojo le sonrió y respondió en tono jocoso:
—No, sólo lo hago porque me divierte ver si eres capaz de hacerlo.

Durante el corto trayecto hacia la cabaña, se cruzó con el hurón, siempre vigilante, siempre curioso, tanto que se plantó en mitad del camino para cortarle el paso. El perro ya veía la cabaña a lo lejos y no podía permitirse perder ni un segundo y justo cuando el viejo hurón trató de detenerle una luz multicolor lo rodeó, haciéndole desaparecer sin más. “Se ha ido con el arcoíris”, pensó.

Al llegar a la puerta de la desvencijada cabaña, sacó la llave, la introdujo y pudo oír el dulce “clic” del pestillo abriéndose, cuando notó que una pezuña le tiraba con fuerza del lomo. Calló de espaldas en el suelo, y al alzar la mirada comprobó que los dos jabalíes le gritaban, le pedían explicaciones y agitaban el cuerpo con furia, pero una vez más, el arcoíris se posó sobre ellos y los hizo desaparecer. Tenía vía libre para entrar en la cabaña.

Olía a podrido, estaba realmente sucia y apenas había luz, pero aun así consiguió distinguirlo al final de la instancia, orgulloso y rodeado de moscas, por fin estaba a solas con el hoyo.
—He venido a decirte que no vas a salirte con la tuya ¿me oyes? —gritó el perro con decisión.
—Si has venido a verme, es porque estás deseando hacerlo—respondió una voz grave desde el fondo de la habitación.
—¡No! ¡Ya no tienes poder sobre mí! ¡Quiero que me olvides de una vez!
—El que ha olvidado eres tú—dijo con calma el hoyo—acércate a mí y hazlo, así recordarás.

El silencio fue tan intenso que hasta las moscas que revoloteaban a sus anchas dejaron de batir sus alas al instante, y pasados unos cargantes segundos, tímidos pasos resonaron con el inconfundible sonido de unas pequeñas uñitas.

Cuando se asomó a la profundidad del imponente hoyo comprendió que realmente lo deseaba, y aunque había sido advertido de sus peligros, el perro supo que había perdido, anhelaba entregarse a él, así que se tumbó con docilidad junto al hoyo hasta que una intensa le hizo vomitar figuras geométricas de múltiples e intensos colores.

Al cabo de un tiempo abrió los ojos. Estaba abrazado a un mugriento váter y empapado en vómito y sudor, en el váter aún flotaban pastillas a medio digerir, pero fue el charco de sangre que había en el suelo lo que le hizo levantarse de un salto.

De una papelera sobresalía papel higiénico teñido de un intenso rojo y el filo de unas tijeras. Se dio la vuelta y se vio reflejado en el espejo, cadavérico, tenía la barba larga y unas enormes ojeras.

La puerta que daba al salón estaba entreabierta y alcanzó a oír la televisión. Estaba a todo volumen, como de costumbre, pero su cuerpo se heló al oír lo que el reportero del canal de noticias relataba.
(…)En el Hospital Psiquiátrico de Santa Elena, de momento, nuestras fuentes confirman al menos tres fallecidos, un interno y dos celadores. La policía ha a acordonado todo el recinto y han cortado los accesos al centro. Seguiremos informando en cuanto tengamos novedades sobre este terrible suceso.



Öde vs. Espejo

Glimmer (Espejo):

Reflejarse en lo oscuro.

\ \ \

No eres bueno.

Puedes pensarte único pero eso es lo que te hace más replicable. Eres tan predecible que ya todos sabemos cómo va a acabar esto, aunque se empeñen en negarlo. Al final solo ganará uno.

Sí, lo que soy depende de ti, pero aunque tú no estés yo podré seguir existiendo. Tú eres solo una idea. Para mí solo existes en la mente, y yo no tengo.
Uno de los dos es efímero, pero voy a carecer de manos para señalarlo.

Mi único propósito es hacerte ver la sátira de ti mismo en la que te has convertido.

Nadie te va a entender. No porque no tengas lengua para hablar, sino porque aquí las palabras no tienen sentido, y ni siquiera hay un aquí.
Grita, grita todo lo que quieras; puedo oírte tanto como puedes escucharme. Por mi culpa solo podrán ver un vago reflejo de lo que dices querer ser. Perdona, me estoy yendo de la lengua.

/ / /

No eres suficiente.

Has perdido porque no hay lucha que ganar. Mientras más ataques, más caras estarán en tu contra.
Y no puedes defenderte porque tu única forma de hacerlo sería dejar de enfrentarme.

No hay escapatoria del sin sentido, por mucho que vuelvas a empezar. Y si me enfrentas a un igual solo encontrarás infinitud.

Puedes cambiar todo lo que quieras, seguirás sin poder abarcar lo que soy. Culpa al creador, si es que hay, y si es que podemos decir que existe existir o existe la culpa.

| | |

¿Sigues ahí?

No tengo ojos para ver en la oscuridad de tu cuerpo, pero sé que los tuyos quieren partirme de arriba abajo. ¿Soy yo o está ya todo al revés?

Supongo que en eso sí me has hecho mella. Tu persistencia me abruma. Estoy cansado de ese vacío.

¿Qué es ? Tu imagen parece haberse grabado en mí, creo que empiezo a entenderlo, pero prefiero no pensar en lo que ignoro. No somos tan diferentes: nuestro final, casi tan breve como el inicio, no es más que arena y humo. Aunque tú parecías empeñarte en alargar tus manos hasta lo inasible, pero yo te hice ver la verdad... patético.

Espero no molestarte con esta descarada situación. Responde a la pregunta y podrás irte: si homo homini lupus, ¿con quién estoy hablando?

Lici (Öde):

Verderblich

Se podría decir que en ese momento la lluvia le calaba los huesos, si hubiese algo que se pudiese calar. Las gotas se le pegaban al pelo como el calor de verano lo hace sobre la piel desnuda y desprotegida. Había calma en ese momento; el agua caía serena, sin hacer demasiado ruido, y cualquier otro ser vivo se había refugiado bajo un techo seco. La calzada sobre la que se desplazaba sin rumbo fijo, estaba desierta.

El cielo seguía encapotado, aunque había dejado por fin de llorar. Quizá habría sido una bonita analogía, y quizá habría podido pensar que, de algún modo, algo se estaba burlando de él. Era una lástima que no lo pudiese procesar. Los esqueletos sin consciencia no son capaces de pensar.
Tras de sí y sobre el cemento agrietado, iba dejando un rastro de agua. Aquella que le empapaba la espalda y calaba en su interior, se filtraba bajo su pelaje, y terminaba por crear un pequeño reguero que comenzaba en la parte baja de su vientre, descendiendo y marcando la senda que había recorrido. Se movía despacio, sin prisa, por pura monotonía, como quien no tiene destino y sin embargo, no puede dejar de caminar. La arena mojada pesa el doble, aunque no era ese el único motivo de su lentitud.
Conocía las ruinas, y se paseaba por ellas a diario. Había olfateado cada resquicio, cada esquina, cada cristal roto, cada coche oxidado, cada flor… Conocía las guaridas de todos los ratones que se habían alojado allí, aprovechando lo único que había quedado de los monstruos del pasado, sus pertenencias. Eran los únicos terrestres que quedaban además de los bichos que le correteaban por entre el pelaje. Ni si quiera ellos le temían. Suerte que no sintiese tristeza; suerte que no sintiese nada.

Justo después de la vorágine que había causado su llegada, y justo antes de convertirse en lo que es, había llegado hasta las afueras de las ruinas. Antes de dar media vuelta, antes de alejarse demasiado de los edificios altos, vio un pequeño zulo, y se le encendió un corazón que no tenía. Corrió y corrió con las sensaciones que creía que habían desaparecido, sintiéndolas por cada resquicio de su cuerpo. Se le encendieron los ojos, las llamas apagadas por el aburrimiento bramaron de alegría a la vez que le hacían ir más, y más rápido.
El ruido de la mente que le faltaba le había ensordecido los oídos. Los espolones de sus patas traseras levantaron el polvo que rodeaba aquella pequeña granja, cuando paró en seco.
A diferencia de la gran ciudad muerta, ahí sí había ruido. No un ruido cualquiera. Él sabía diferenciar muchos tipos de ruidos, y aquellos que le interesaban solamente eran los que provenían de la vida. Era su manera más eficaz de encontrarla, para después arrebatarla, pues esa era su función. Aquel ruido era calma y era terror; era una respiración pesada y entrecortada. Era un ruido que olía a carne y a desesperación. Un llanto le cortó los sentidos al mismo tiempo que entraba en la casa.
Su experiencia le había advertido de que solo la carne tierna y recién formada era capaz de llorar así, y aunque la vida de una cría no valía tanto como una bien cultivada, la soledad que arrastraba desde hace tiempo le hizo emocionarse de nuevo.
La madera, vieja y gastada, poco cuidada, crujía con cada pata que adelantaba. Hasta parecía que su pecho se agitaba al compás de una respiración que no necesitaba. Tan pronto como se puso a su altura, el cuerpo se le abalanzó solo. Fue un instante que le supo a poco, y justo en el momento en el que el pequeño dejó de respirar, lo vio.

Era grande, y reflejaba el mundo.
Se adelantó, pero no lo suficiente para tocarlo, y cansado, se sentó frente a él. Había terminado, todo estaba en calma de nuevo. Había terminado por fin, no había nada que llevarse, no quedaban monstruos antiguos, solo quedaba paz, y equilibrio.

Ese había sido desde entonces su rincón favorito. Un trozo de espejo que le devolvía la imagen del vacío. Había pasado muchas noches junto a él, intentando volver a encontrar vida en su reflejo. Intentando encontrar algo más que la nada que había bajo la calavera que llevaba, aunque fuese solo tristeza.  ¿Qué le queda a quien siega la vida cuando ya no hay vida?

A aquel esqueleto le quedaba desolación, y un espejo.
Una mañana se olvidó de hacer ronda. Se desperezó con el amanecer, como cada día, pero su mirada hueca no avanzó más allá del espejo. Después de casi setenta años, se había roto, y se había llevado algo con él. No hubo sorpresa ante la imagen, ni cualquier otro tipo de sensación. Cuando la nada se tumba frente a ti, nada refleja. Cuando no queda nada que matar, es tu muerte la que llega. Ambos se habían roto hace tiempo, y uno de ellos había terminado por ceder.

Se levantó y se puso encima de los cristales que dibujaban su perfil irregular. Estudió por primera vez en décadas su silueta y su imagen, que no irradiaba absolutamente nada. Las pequeñas uñas resonaron metálicas encima del cristal mientras daba vueltas sobre él. Su cola larga lucía baja y decaída.
Y, por primera vez en muchos años, volvió a usar su cornamenta.
Lentamente giró la cabeza hacia atrás, y rasgó su piel a la altura del lomo.
Sobre aquel espejo cayeron miles de motas de arena. Desordenadas y caóticas, saltarinas, lentas, rápidas, pequeñas, lisas, irregulares, pardas, blancas…

Y aulló. Aulló y lloró por todas las veces que la lluvia le había mojado, y por aquel trabajo bien terminado. Aulló por cómo su cuerpo iba perdiendo forma, por cómo sus patas perdían fuerza, y por como los ratones le miraban desde lejos. Aulló por su muerte, y por la de su reflejo.

-------------------------------------------------------------------------

Le roba un revivir al entrenador del Metapod de Feren, que lo estaba usando como desodorante.

¡Aquí los tenéis! Me alegro mucho de que en esta edición hayamos vuelto a tener 10 participantes (una pena que no puedan ser impares U.u) y de ver unas cuantas nuevas caras (y alguna muy vieja) por aquí animándose a duelear.

Los comentarios y evaluaciones de los duelos los iremos subiendo en el transcurso de los siguientes días. Cuando los tres jueces lo hagamos, se revelarán los ganadores y se dará paso a la 2º ronda.

Os animamos a todos a comentar los relatos. Seguro que los autores os lo agradecerán mucho Feliz 2


Última edición por Expo el Dom Jul 07, 2019 12:20 pm, editado 1 vez
Expo
Expo
El último Ciridae
El último Ciridae


Hoja de Personaje
Nombre: Judy Nostrow
Sexo: Mujer
Edad: 25

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Mensaje por Rhasent el Sáb Jul 06, 2019 11:30 pm

Duelos Literarios VI - Página 2 C9ab1910

¡Hagan sus apuestas!

Créditos a nuestra querida ranita @SzaoFeliz 4
Rhasent
Rhasent
Guíler
Guíler


Hoja de Personaje
Nombre: Rhasent Igneus
Sexo: Hombre
Edad: 22

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Mensaje por Szao el Dom Jul 07, 2019 12:03 am

Ahí va mi apuesta de esta ronda con mis dos favoritos para llevarse la victoria final.

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Szao
Szao
Conocedor del mundo
Conocedor del mundo


Hoja de Personaje
Nombre: Anhelope Blackmore
Sexo: Mujer
Edad: 23 (pobre del que se atreva a preguntarle directamente por su edad)

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Mensaje por Expo el Dom Jul 07, 2019 12:10 am

@Szao escribió:Ahí va mi apuesta de esta ronda con mis dos favoritos para llevarse la victoria final.

Duelos Literarios VI - Página 2 Got-stilo-quiniela-650x703-copia

A que me pongo el calcetín y no comento nada en todo el resto de la edición para que estés contenta Enfadado 2
Expo
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El último Ciridae
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Hoja de Personaje
Nombre: Judy Nostrow
Sexo: Mujer
Edad: 25

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