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Visita en la posada Roca de Guía

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Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Viajera el Miér Jun 05, 2013 11:22 pm

Hola a todo, bueno, antes de enseñaros la primera parte de este fic me gustaría decir que no es una historia donde vaya a verse mucha acción así que si no os gustan ese tipo de historias os aviso de antemano. Este fragmento se sitúa entre el libro "El Temor de un hombre sabio" y el siguiente.
Desde el primer libro he sentido una gran fascinación por el personaje del Kvothe del presente, la forma en la que cambió, en quien se convirtió, la sobreprotección de Bast... pero sobre todo siempre me he preguntado que había sido de todos aquellos grandes amigos que Kvothe tenía en el pasado, si le dejarían de lado o seguirían apoyándole pese a todo y como se sentiría él al pensar en eso y así fue como surgió este fic. Aunque en esta historia no saldrán ni Sim, ni Will ni ninguno de los demás si que aparecerá un personaje de mi invención (de quien tomé prestado el nombre para ponerme un seudónimo en este foro) quien si que conocía al antiguo Kvothe. Espero que no se os haga muy aburrido, como ya dije no tengo pensado que haya mucha acción y que por lo menos os entretenga un ratito.
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VISITA EN LA POSADA ROCA DE GUÍA
PARTE UNO.

Kvothe había cambiado, se le notaba en sus brazos, en sus manos, en sus hombros cansados...Ya no era el mismo que Bast había conocido hacía años, ya no era el mismo Reshi que enfrentaba la vida con una determinación propia de los inconscientes, que perseguía a unos seres en los que nadie creía aún a pesar de que algunos le llamasen loco. Ahora era tan sólo el posadero que fingía ser. El que dedicaba una sonrisa amable pero cansada a cada uno de sus clientes, el que hacía tartas de manzana.

Bast había tenido la esperanza de que Cronista pudiese despertar al Kvothe que se había quedado dormido por culpa de aquel maldito pueblo, pero las palabras seguían pasando y salvo por un destello de brillo en sus ojos, Bast no era capaz de notar ningún cambio en su Reshi. Ni siquiera aquellos mercenarios le habían hecho cambiar, al contrario, aquella paliza le había hundido aún más en su papel.

Bast se frotó la cara con las manos y gruñó. Ya no sabía qué más podía hacer, se le acababan las ideas. Tenía miedo, él, que no le temía a casi nada estaba asustado ante la idea de perder a Reshi...y le estaba perdiendo.

Observó como su maestro servía el caldo en tres cuencos de madera y como Cronista soplaba sobre los papeles escritos para secar la tinta. Cada nuevo capítulo que Kvothe narraba conseguía hacerle estremecer, sabía que la vida de su Reshi no había sido fácil pero aquello...era algo que ningún niño debería verse obligado a vivir, ojalá lo hubiese sabido antes. Se preguntó como habrían sido las cosas si los Chandrian no le hubiesen destrozado la vida. Tal vez ahora seguiría con la troupe de sus padres, cantando y representando canciones que provocarían los más ruidosos y largos aplausos. Su sonrisa pícara colorearía las mejillas de las damas del público y por las noches entraría furtivamente en el lecho de alguna jovencita, le susurraría palabras de amor al oído y le recitaría poemas mientras ella caía dormida.

O tal vez, sus padres le hubiesen mandado a la Universidad, donde se convertiría en uno de los más famosos y poderosos Arcanistas de su época. Sería conocido por los líos en los que se metería y por sus peleas, pero siempre tendría un hogar al que regresar, unos padres a los que besar, un laúd que tocar...

Si, de no ser por los Chandrian, Kvothe tendría la vida que se hubiera merecido y habría sido feliz...aunque Bast no le habría conocido nunca. Tal vez oiría hablar de él, de un joven con los cabellos del color del fuego que era capaz de enamorar incluso a las Feéricas, un bardo cuyas canciones cruzarían fronteras.

- Bueno, esto huele que alimenta- Dijo Kvothe con una sonrisa- ideal para calentar los huesos ahora que llega el otoño.

Puso los cuencos en la mesa y se frotó las manos para darles calor.

- Bien, ¿por dónde iba?
- Nos estabas contando que habías vuelto a la Universidad y que todos te habían dado por muerto- contestó Cronista mojando la pluma en el tintero, deseoso de seguir escuchando y registrando la historia de aquel al que muchos consideraban un mito.
- Aquella fue una buena época- murmuró Kvothe con ojos nostálgicos- no duró mucho pero sí que fue una buena época. Como ya os dije la sorpresa de Sim al verme fue...

Unos golpes a la puerta ahogaron sus palabras y los tres hombres se giraron hacia la entrada de la posada atónitos.

- ¿Clientes?- murmuró Kvothe- ¿a esta hora?
- Tal vez haya pasado algo en el pueblo- Bast se levantó alarmado- ¿otro ataque?
- Tal vez sólo sea alguien que viene a ver a Cronista. Abandonad esas caras de susto.

El posadero cambió su gesto severo por una sencilla sonrisa, la que los hombres serenos dedican a todo el mundo, y fue hacia la puerta. Cronista sintió su corazón palpitar con fuerza mientras esperaba una nueva amenaza. Por el rabillo del ojo vio a Bast. El muchacho parecía tranquilo pero la tensión en sus hombros le delataba, su postura estaba hecha para levantarse y atacar en cualquier momento. Kvothe tiró de la puerta e hizo una mueca de dolor cuando las heridas de sus brazos y espalda se tensaron. La puerta se abrió con un crujido y el posadero se quedó paralizado al ver quien le esperaba al otro lado.
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por SenzoTrace el Jue Jun 06, 2013 12:07 am

No tendrá acción, pero aún así mantiene enganchado como si fuera una parte del propio libro. Muy bueno si señor. Espero con ansias la segunda parte.
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Albertet el Jue Jun 06, 2013 3:09 pm

Me ha gustado mucho. También espero la segunda parte.

Aunque, como dices, el que va a entrar en la Roca de Guía es un personaje inventado, si tuviera que elegir quien me gustaría que entrara elegiría a Vashet. Esa si que le metería caña a Kote para que despertase de una vez Smile .
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Valgreen el Jue Jun 06, 2013 4:36 pm

No es por repetir, pero también estaré esperando la segunda parte. Está muy bien narrado y me ha dejado con intriga. >.<
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Admin el Jue Jun 06, 2013 7:38 pm

Y yo. Tienes una técnica de narrado muy buena, sí señor. Espero que no tardes mucho en poner continuación... (Yo preferería a Elodin. La cara de Kvothe sería de infarto XD)


*Sólo los locos y los sacerdotes no le temen a nada. Y yo nunca me he llevado muy bien con Dios.*
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Valgreen el Vie Jun 07, 2013 9:23 pm

Kvothe escribió:(Yo preferería a Elodin. La cara de Kvothe sería de infarto XD)
+1000 xDDD
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Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Viajera el Dom Jun 09, 2013 2:39 pm

Hola Smile, bueno, en primer lugar muchas gracias a todos por los comentarios que dejasteis en la primera parte y también por hacerme reir un rato al imaginarme a Vashet o Elodin presentándose en la posada para ponerle las pilas a Kvothe, estoy de acuerdo en que su cara sería mundial en ese momento, pero espero que el personaje que llega a la posada os guste de todas formas Smile y ya no me enrollo más, aquí tenéis la segunda parte de las tres que componen este fic, espero que os guste Smile
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VISITA EN LA POSADA ROCA DE GUÍA
SEGUNDA PARTE


-No puede ser- Bast entreabrió la boca sorprendido y su pose se rompió.

Cronista le miró primero a él y luego desvió la mirada hacia el posadero. Éste parecía tan asombrado como su aprendiz y aquello despertó su curiosidad. Estiró el cuello en un intento de ver quien estaba en la puerta pero el cuerpo de Kvothe cubría la figura casi en su totalidad. Alcanzó a ver el bajo de un vestido verde asomándose junto a la bota del hombre y una capa negra que lo cubría. Por su mente pasaron los nombres de todas aquellas mujeres que habían jugado un papel importante en la vida de Kvothe y se preguntó si aquella pequeña figura era alguna de ellas. El posadero esbozó una gran sonrisa que Cronista nunca había visto y se inclinó hacia adelante.

Bast se levantó de un salto al ver como su maestro abrazaba a la mujer que había llamado a la puerta, confirmando así sus sospechas sobre su identidad. Corrió hacia la pareja tan rápido como pudo y en cuanto su maestro se apartó se lanzó sobre la mujer y la estrechó fuertemente entre sus brazos. Cronista vio como la elevaba varios centímetros del suelo sin apenas esfuerzo. La risa de la mujer llenó la posada de algo más que de sonido, la llenó de una especie de luz y alegría que pocas veces se habían visto por allí

-Ten cuidado Bast- exclamó el posadero casi riendo- recuerda que no es una muñeca, déjala respirar.

El muchacho volvió a dejar a la mujer en el suelo con una gran sonrisa y se giró hacia su maestro bromeando. Cronista pudo por fin observarla con atención. Lo cierto es que no era como ninguna de las mujeres que Kvothe le había descrito a lo largo de aquellos dos días, o al menos no era como se había imaginado a ninguna de ellas. Parecía una de aquellas muñecas con las que su hermana jugaba siendo una niña. Era mucho más joven de lo que le había parecido en un principio, veintidós años, tal vez veintitrés. Tenía una larga melena que le llegaba hasta casi la cintura y de un brillante color negro que resaltaba sus ojos verdes esmeralda. La curiosidad por conocer su identidad aumentó al darse cuenta de que iba descalza, tenía los pies sucios por el polvo y algún que otro rasguño. Una pulsera de cuero verde con unas pequeñas moneditas rodeaba los tobillos de su pie derecho, tintineando cada vez que ella se movía.

Mil preguntas bullían por la cabeza de Cronista pero para ninguna tenía respuesta. ¿Quién sería esa mujer? ¿Una Edena Ruh como Kvothe? ¿Una artista itinerante? ¿Se habrían conocido en la Universidad? ¿En las calles de Tarbean? ¿De ser así no la habría mencionado ya? ¿Quién era para ser capaz de despertar esas reacciones en los dos hombres?

Como si fuese capaz de escuchar todas esas preguntas, la mujer giró ligeramente la cabeza hacia él y le miró con algo de curiosidad. Sus ojos volaron rápidamente del escribano a los papeles que había esparcidos sobre la mesa y tras componer un leve gesto de extrañeza dejó que su mirada vagase por el resto de la posada.

- Veo que este sitio no ha cambiado- murmuró con un leve acento modegano. Frunció el ceño al ver la espada que colgaba de la pared- no demasiado al menos.
- Apenas ha pasado un año y tú mejor que nadie sabes cómo son los pueblos pequeños- Kvothe sonrió mientras caminaba hacia la barra- se aferran a lo que son y no dejan que el mundo exterior les cambie, eso no es malo.
- Lo es cuando no estás hecho para la estabilidad- la mujer se sentó sobre una de las mesas y balanceó las piernas distraídamente- Además, tú no formas parte de este pueblo, no tienes por qué congelarte con él y me sorprende ver lo mucho que te has… adaptado a las circunstancias, Kvothe, creo recordar que eras aún más inestable que yo.

Cronista se sobresaltó al oír el verdadero nombre del posadero pronunciado con tanta tranquilidad. Su rostro se llenó de sorpresa e incredulidad. No había dudado ni por un momento en que aquella mujer conocía la auténtica identidad del posadero pero decirlo así, en voz alta y delante de un completo desconocido como era él…simplemente era un error demasiado grave para tratarse de un simple descuido. Miró al trío en busca de señales de desconcierto en alguno de ellos pero no las encontró. Comprendió que era probable que ni siquiera se acordasen de que él estaba presente, eso o que les daba igual, lo cual también era posible.

- Tarde o temprano todos nos detenemos- el posadero sirvió tranquilamente un poco de caldo en un cuenco y partió un trozo de pan- y este sitio es tan bueno como otro cualquiera, mejor incluso.

La mujer enarcó una ceja poniendo en duda sus palabras y se encogió de hombros. Cruzó una mirada con Bast, quien se había sentado junto a ella. Kvothe limpió con un paño las migas de pan que había esparcidas por la barra y luego fue hacia la pareja.

- En un par de horas se correrá la voz de que has venido y todo el pueblo vendrá a la posada para verte. Deberías comer algo y descansar, voy a prepararte una habitación para esta noche- comentó dejando el cuenco junto a la mujer. Le acarició la mano con afecto- me alegro de verdad de que estés aquí, Viajera.
- ¿Viajera?- Cronista no fue consciente ni de que había hablado en voz alta hasta que los otros tres se giraron hacia él. Aquel seudónimo le había traído a la mente muchos rumores que había escuchado, rumores muy contradictorios.
- Si- Kvothe le miró como si aquel dato fuese algo evidente- es probable que hayas oído hablar de ella en alguna ocasión. Lleva años yendo de pueblo en pueblo, contando todo lo que sucede en otros lugares, tanto hechos reales como rumores e historias. Es una de las fuentes más fiables que jamás podrás encontrar.
- He oído varias historias sobre ti- admitió Cronista algo avergonzado por no haberse dado cuenta antes- recuerdo una ocasión en la frontera de Vintas…me contaron que estabas a punto de llegar y decidí quedarme. Esperé durante dos días pero no llegaste y tuve que irme, lamenté perder esa oportunidad. Skarpi me ha hablado mucho de ti, dice que eres una de las pocas personas que saben cómo contar las verdaderas historias.

Viajera enarcó las cejas y le miró con sorpresa.

- ¿Skarpi ha vuelto a admitir mi existencia?- exclamó sin creérselo- estaba convencida de que su orgullo no le permitiría volver a dirigirme la palabra o mencionar mi nombre ante nadie.
- ¿Su orgullo?
Kvothe y Bast rieron con ganas. Por su parte la mujer chasqueó la lengua con disgusto.
- Tuvimos una pequeña discusión por culp…
- ¿Una pequeña discusión?- Kvothe se cruzó de brazos- aquello no fue una pequeña discusión. Los gritos se escucharon por todo el pueblo y conseguisteis espantar a todos los clientes de la posada. El dueño no quería veros ni en pintura a ninguno de los dos. Estuvieron a punto de deteneros.
- No fue mi culpa- exclamó ella- Skarpi no es capaz de aceptar una buena crítica constructiva. Estaba contando una versión equivocada de aquella historia y me limité a señalarle su error.
- Estuvieron a punto de deteneros- repitió Kvothe pronunciando las palabras despacio.
- Puede que nos acalorásemos un poco… pero mira- Viajera señaló a Cronista- dice que Skarpi ya ha vuelto a pronunciar mi nombre, han pasado dos años, menos de lo que cualquiera de nosotros nos esperábamos.
- La edad le está volviendo un sentimental- el posadero sacudió la cabeza- bueno, iré a prepararte tu habitación y por cierto, te presento a Cronista- el escribano inclinó ligeramente la cabeza hacia la mujer- Apareció aquí hace dos días y fue lo bastante necio como para exigirme que le contase la historia de mi vida. Insistió tanto que Bast y yo nos sentimos amenazados.

Las protestas indignadas de Cronistas quedaron ahogadas por las risas de Viajera.

- Tan necio como tú en otro tiempo, ¿verdad Kvothe?- La mujer le miró con diversión- puedo recordar una historia no muy distinta hace no tanto tiempo- Viajera y Kvothe se miraron con complicidad- y dime, ¿le estás contando tu verdadera historia o has inventado otra versión? ¿no te basta con los rumores que ya circulan sobre ti? ¿no son lo bastante fantasiosos?
- Me temo que por una vez voy a ser sincero y quitar a todos los rumores su heroicidad. Pero ten cuidado, Viajera, ahora que sabe quién eres querrá conocer también tu historia, es muy persistente.
- He trabajado mucho en mi reputación como para decir ahora la verdad- la mujer rió- prefiero los cuchicheos que propagué, me siguen pareciendo muy entretenidos e invertí demasiado tiempo en ellos como para destruirlo todo por un pasado que ya casi he olvidado.
- Yo te he avisado- Kvothe levantó un poco las manos y de dirigió hacia las escaleras.

Viajera esperó un par de minutos en silencio, asegurándose de que el posadero ya no podía verla, para deshacerse de su sonrisa y levantarse de la mesa con el rostro lleno de preocupación. Su mirada voló a Bast, cuyo rostro se había ensombrecido.

- Por Tehlu… -musitó- es mucho peor de lo que pensaba.
- Lo sé
- ¿Pero cómo…?...Bast… no entiendo…
- Hace un año le viste deprimido, tú misma lo comentaste- el muchacho apretó los puños- yo pensaba que sería cuestión de tiempo, que se le pasaría, pero a cada día que pasaba todo empeoraba. Al principio parecía disfrutar de su papel, era como un juego, por eso no presté demasiada atención. Sin embargo, un día cuando se levantó, me di cuenta de que se había convertido en aquello que fingía ser.
- ¿Por eso está él aquí?- Viajera se giró hacia Cronista- ¿le has traído tú?
- El escribano sólo es una de mis cartas, princesa, y no está funcionando. He hecho cosas que ni siquiera tú podrías perdonarme en un intento de hacerle reaccionar y me estoy quedando sin opciones, por eso te he hecho venir. Habla con él.

Viajera se pellizcó el puente de la nariz con frustración.

- Intenté hacerlo hace un año cuando me pidió que le encontrase un pueblo pequeño donde poder esconderse. Si no me escuchó entonces no me va a escuchar ahora.
- Tienes que intentarlo- Bast dio dos pasos hacia ella y dejó que su mirada se llenase de toda la preocupación y desesperación que tanto se esforzaba por ocultar en presencia del posadero- princesa, por favor…
- Sabes que haré todo cuanto pueda y más- Viajera alargó la mano y sujetó la muñeca de Bast- pero ojalá hubiese llegado antes, no puedo quedarme mucho tiempo. Mañana sin falta debo partir, el próximo pueblo de mi lista lleva demasiado tiempo esperándome y hay una familia en él que necesita unas medicinas que llevo en la bolsa. No puedo dejar pasar más tiempo…iré y volveré después, estaré aquí en unos días…
- No- el muchacho sonrió- no hace falta que lo hagas, sé lo que los caminos significan para ti y sé que no puedo apartarte de ellos. Lo único que te pido es que hables con él.

Los pesados pasos de Kvothe resonando en la escalera pusieron fin a la conversación. Como una obra bien ensayada Viajera y Bast se sentaron en la mesa junto a Cronista e iniciaron una conversación trivial y sin sentido en la cual no faltaban risas ni sonrisas falsas. Cronista participó en la conversación, e incluso invitó al posadero a unirse a ella. Hubo miradas furtivas que Kvothe no vio o no quiso ver y pequeños gestos entre Bast y Viajera que delataban que toda su atención estaba puesta en el posadero. Fue una noche sencilla y pronto empezó a llegar la gente del pueblo. Kvothe, allí conocido como Kote, ocupó su puesto en la barra. Cronista guardó sus papeles. Viajera se sentó en una mesa en el centro de la sala y se puso a contar las nuevas que traía con ella. Bast miraba a la mujer aunque parte de sus pensamientos estaban puestos en el hombre que ocupaba la barra, el hombre que se iba fundiendo cada vez más con las sombras a medida que Viajera no podía evitar hablar de la situación de la guerra.
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Valgreen el Dom Jun 09, 2013 4:00 pm

He disfrutado leyéndolo, y me ha encantado el personaje <3
Sólo una pregunta... ¿este fic sólo va a tener 3 partes? Me voy a quedar con ganas de más...
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Admin el Dom Jun 09, 2013 10:41 pm

Me encanta Viajera, es un personaje muy misterioso Very Happy Vamos a ver que puede hacer por Kvothe y espero que Cronista le sonsaque algo de su pasado... XD
Al principio, con lo de la luz y lo del vestido verde, pensé que era Denna, pero no, aunque Viajera es un personaje que promete mucho...
Continuación, por favor (que no será la última parte, ¿verdad???)


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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Albertet el Lun Jun 10, 2013 1:49 pm

Realmente bueno, me ha gustado mucho.
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Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Viajera el Vie Jun 14, 2013 4:15 pm

Hola a todos Smile bueno, esta es la última parte de este fic y poco tengo que decir aparte de que muchas gracias a todos los que lo habéis leído y/o comentado. Lo cierto es que esta historia tiene casi medio año y nunca me había animado a pasar de la primera parte hasta que llegué a este foro así que gracias también por darme el empujón que necesitaba. Esta última parte tal vez no sea tan perfecta como me gustaría pero espero que a vosotros os guste y os haga pasar un buen rato Smile 

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VISITA EN LA POSADA ROCA DE GUÍA
PARTE TRES Y FINAL


Viajera se echó un chal verde sobre los hombros y salió al frío patio trasero de la posada. El aire fresco le golpeó la cara y el cuerpo y sintió un escalofrío. Llevaba muchos años viviendo en los caminos, durmiendo en ellos cuando no encontraba un lugar donde poder pasar la noche, y sin embargo aún no era capaz de acostumbrarse del todo a los primeros fríos del año. Alzó ligeramente la cabeza hacia la noche estrellada y suspiró.

-        Siempre me han gustado las noches sin luna- comentó para el hombre que estaba sentado sobre un barril a pocos pasos de ella, mirando el cielo con atención- hay algo misterioso y mágico en ellas.

El hombre no dijo nada, sólo guardó silencio aunque Viajera sabía que la escuchaba con atención.

-        Nos conocimos en una noche así- murmuró- recuerdo que Bast intentó matarme- el hombre esbozó una sonrisa que no llegó a serlo- aunque claro, antes yo había intentado estrangularte a ti así que supongo que tenía sus motivos.

-        En tu defensa diré que tú también tenías tus buenas razones- la voz del posadero sonó lejana, como si se encontrase a varios metros de ella en vez de a unos pocos centímetros- en aquella época era un egocéntrico sin remedio, tan egocéntrico como para presentarme en la posada en la que te encontrabas y darte a entender delante de todos los presentes que había descubierto tu verdadera identidad.

-        Y estabas en lo cierto- Viajera rió- aunque no actuaste de la manera más prudente.

-        ¿Cómo podía yo imaginarme que en cuanto saliese de la posada tú me agarrarías del cuello?- Kvothe se removió el pelo sin darse cuenta- había escuchado que Viajera era una mujer pacífica, mi error fue escuchar sólo los rumores que circulaban por los pueblos en vez de prestar mi atención a lo que se decía en los caminos.

-        No me gané el respeto de los caminantes siendo una niña buena- la mujer le guiñó un ojo- se dice que hice muchas cosas, algunas son ciertas, otras son solo rumores pero es suficiente como para haberme ganado mi nombre y suficiente como para que cualquier mercenario, ladronzuelo o asaltante baje la mirada cuando me ve pasar.

-        Por entonces no comprendía lo importante que era proteger una identidad…

Viajera guardó silencio y se abrazó a sí misma para protegerse del frío. Pensó en muchas cosas que podía decir, en muchas formas de empezar la conversación que quería tener. Dio dos pasos hacia delante y volvió a mirar las estrellas mientras pensaba en el pasado, en un pasado donde el hombre que estaba a su lado era un amigo y no un desconocido.

-        ¿Y ahora lo sabes?- le preguntó casi en un susurro- ¿sabes lo que es proteger una identidad?

-        ¿A qué has venido Viajera?- Kvothe clavó sus ojos verdes en ella- Ambos nos conocemos lo bastante bien como para saber que no hacemos visitas de cortesía, nunca las hemos hecho ni tú ni yo.

-        Me apetecía visitar a mis viejos amigos.

-        Te he visto entrar en la habitación de Bast y me consta que no mantenéis el tipo de relación que hace a muchas jóvenes entrar a hurtadillas en su habitación, así que sólo me queda pensar que ha sido él quien te ha llamado.

-        No te enfades con Bast- Viajera suspiró- sólo está preocupado…todos lo estamos.

Kvothe cerró las manos en puños durante unos instantes y luego volvió a abrirlas. La mujer se fijó en las marcas rosadas que habían dejado sus uñas sobre las palmas.

-        No deberíais preocuparos- dijo tratando de controlar el tono de voz- no necesito que os preocupéis.

-        Estás asumiendo un papel que no te corresponde, no fui capaz de creérmelo hasta que lo vi con mis propios ojos. Una cosa, Kvothe, es fingir que eres un posadero, otra muy distinta es serlo de verdad. No puedes pedirnos que estemos tranquilos mientras vemos lo que te estás haciendo.

-        ¿Y qué, si se puede saber, me estoy haciendo?

-        Te estás marchitando. De una forma como nunca antes había visto- Viajera le miró con seriedad, no con preocupación o tristeza, sino con seriedad. Con la mirada que daría una madre a su hijo- he visto a hombres buscar el olvido en el fondo vacío de una botella pero esto nunca lo había visto antes y es desgarrador.

Kvothe le dio la espalda mientras trataba de sosegar su respiración. Estaba tan cansado de aquello, tan cansado de escuchar lo mismo una y otra vez, de las miradas tristes de Bast, de sus esperanzas, estaba tan harto de todo….tan harto de sí mismo.

-        ¿Qué quieres Viajera?- le preguntó volviéndose hacia ella- ¿qué quieres de verdad?

-        Sólo quiero volver a ver al Kvothe que me salvó de mí misma.

-        ¿Por qué?- estalló él sin poder contenerse más tiempo- ¿por qué estáis tan empeñados en que vuelva a ser él? ¿qué tenía de bueno? ¡Era un crío inconsciente, egocéntrico, estúpido…!

-        ¡Pero eras Kvothe!- Viajera le agarró por las muñecas con fuerza- eras el Kvothe al que queríamos, al que aprendimos a querer con sus defectos y con sus virtudes, al que aún seguimos queriendo. Tú no eres un maldito posadero que se desprecia así mismo.

-        Ya basta, tú no eres quien para venir a darme lecciones, ¿acaso no has hecho lo mismo que yo? ¿acaso tú naciste siendo Viajera? Creo que recordar que no, así que dime donde está la diferencia- su mirada se centelleó por la furia- ¿qué diferencia hay entre tú y yo? ¡Dímelo! ¿O es que quieres que te recuerde tú verdadero nombre?

Viajera se quedó callada al oír aquello. Ella y Kvothe se miraron fijamente y la mujer comprendió hasta que punto Kvothe se había alejado de ellos. Comprendió el temor de Bast mejor de lo que lo había comprendido hasta entonces.

-        Yo me desprendí de una identidad que me estaba consumiendo- murmuró- ser Viajera me devolvió la vida, sin embargo a ti ser Kote te la está quitando, esa es la diferencia entre tú y yo- Kvothe la miró sin decir nada-  A lo largo de tu vida has tenido muchos nombres y  todos ellos te los han dado otros. Por eso siempre has sabido adaptarte a cada uno, has sido cada uno. Pero en esta ocasión has escogido tu propio nombre y eso está acabando  contigo  porque por lo que parece no te conoces a ti mismo, no lo suficiente al menos como para otorgarte una nueva identidad. 

De repente toda la tensión de Kvothe desapareció de sus hombros. Viajera vio como su rostro perdía toda expresión de furia, desesperación o tristeza. Sólo quedó la máscara de un hombre cansado.

-        No he venido sólo porque Bast me haya llamado- confesó Viajera desviando la mirada- he tenido otro motivo. Un motivo que se presentó cuando estuve en Imre.

-        ¿En Imre?- el posadero levantó la cabeza con sorpresa-  tú nunca vas a Imre…

-        Era en único sitio donde poder encontrar unas hierbas que necesitaba, no frecuento ese lugar, solo me quedé unos pocos días pero fueron los suficientes como para saber que no podré volver en un tiempo. 

-        ¿Qué sucedió?

-        Caminaba por la calle cuando un hombre fue directo hacia mí. Vestía una túnica negra y sus ojos tenían algo extraño, a veces parecía cuerdo y otras un loco- Viajera volvió a mirarle- me pidió que trasmitiera un mensaje. Le pregunté el nombre de aquel a quien debía dárselo y su respuesta fue que su nombre no significaba nada, lo que importaba era el hombre y que yo le haría llegar el mensaje a ese hombre.

Kvothe sonrió ligeramente al comprender esas palabras y de quien provenían, aunque al mismo tiempo sintió un escalofrío.

-        ¿qué mensaje era?

-        “Ella está bien, come regularmente, tiene un vestido nuevo, charla con la luna y añora la música de un laud”- Viajera observó atentamente al hombre mientras decía esas palabras. Un atisbo de cariño fraternal cruzó el rostro del posadero-…   la gente no te ha olvidado, Kvothe, aunque tú desees que lo hagan. Hace un año echaste de tu lado a todos los que te querían. No fueron ellos los que te dieron la espalda, fuiste tú quien les alejó.  No vuelvas a ser Kvothe públicamente si no quieres, pero por todos aquellos que te quisimos…por nosotros, por favor, no te autodestruyas.

Viajera no quiso esperar una respuesta y se giró hacia la puerta para marcharse. No había dado dos pasos cuando sintió una mano fuerte agarrando la suya y tirándola hacia atrás. El abrazo del posadero fue fuerte y tierno, por un momento Viajera creyó estar en aquel torreón, casi tres años atrás, cuando Kvothe había arriesgado por ella lo que jamás otro había intentado. Él no la había abandonado entonces  y ella no quería abandonarle ahora.

 


EPÍLOGO

El calor de la posada acogió a Viajera como si se tratase de una caricia. Se frotó los ojos húmedos y se obligó a sonreír. Sabía que una simple conversación no sería suficiente para que Kvothe volviese y aquello le dolía pero no le gustaba mostrar esos sentimientos públicamente, además, no quería que Bast la viese y se preocupase. La madera crujió a su espalda.

-        ¿Acostumbras a espiar conversaciones ajenas?- preguntó girándose hacia el escribano- ¿es así como consigues todas tus historias?

-        Lo siento- Cronista se sonrojó violentamente- no era mi intención…yo sólo quería…

Viajera enarcó una ceja y se cruzó de brazos.

-        No he oído nada- protestó el hombre- escuche voces y bajé, pensé que tal vez podríamos hablar. Ya te dije que hace tiempo que quería conocerte y…

-        Por Tehlu- Viajera se llevó la mano a la cara- ¿de veras eres tan inconsciente o sólo lo finges? Primero vienes a por Kvothe y ahora a por mí. ¿No hay otros deseosos de contar sus historias? ¿gente menos peligrosa y con menos secretos? Estoy segura de que podrías reunir un buen número de historias sin jugarte tanto la vida.

-        Las vuestras son las mejores

Viajera le miró inexpresiva.

-        No son las mejores, escribano, crees que lo son porque nos negamos a contarlas pero nuestras vidas no son más que la repetición de muchas otras historias. No hicimos nada especial, no somos diferentes al resto simplemente tenemos un pasado que nos negamos a contar y eso te atrae.

-        Los rumores sobre ti son confusos.

-        Y lo seguirán siendo.  He venido a esta posada por un motivo y no es para visitar a un escribano. Tú también tienes un trabajo aquí. Cúmplelo y sigue con tu vida, tienes una oportunidad única de conocer al Kvothe que pocos conocimos, aprovéchala y recuérdale quien es.

La mujer se dirigió a las escaleras ignorando al escribano que la miraba con una curiosidad cada vez más creciente.



-        Tienes ademanes muy refinados- las palabras de Cronista consiguieron detenerla en mitad de su camino- demasiado para una simple caminante. Te oí decir que ahora sólo eres Viajera, que dejaste tu verdadera identidad atrás,  pero esos movimientos no le pertenecen a Viajera ¿verdad?



La mujer sonrió y sus ojos brillaron divertidos.





-        Parece que al final sí que escuchaste algo- comentó inclinando ligeramente la cabeza- y viste algo…quien sabe, tal vez no estés tan ciego como piensa Bast- se cruzó de brazos- puede que incluso seas justo lo que Kvothe necesita. No Bast, ni yo… tal vez un simple desconocido sea justo lo que todos estábamos buscando...- le lanzó una última mirada enigmática antes de volver a girarse hacia las escaleras- Buenas noches escribano, ten dulces sueños.




Cronita observó como la mujer se marchaba sin entender del todo sus palabras. No fue una sorpresa para él ver que a la mañana siguiente Viajera ya había abandonado la posada. Sin embargo, tras ella se había encendido una pequeña chispa en los ojos de Kvothe; tanto Cronista como Bast pudieron verlo. Esa chispa podría extinguirse o prender fuego tal y como Bast deseaba pero una cosa estaba clara: había saltado, y eso sólo podía significar que en lo más profundo del interior de aquel hombre que fingía ser un posadero había una pequeña llama que aún no había desaparecido, una llama que aún podía convertirse en fuego. Tal vez sólo fuera cuestión de tiempo. 



Fin




Última edición por Viajera el Jue Oct 27, 2016 10:19 pm, editado 1 vez
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Admin el Vie Jun 14, 2013 10:58 pm

Me encanta. Es muy, muy bueno. Viajera, tu personaje es bestial, emociona y es tan misterioso... Me encanta, te felicito. Very Happy Ya sé que ya se ha acabado, pero si algún día te atreves a contarnos más sobre ella... Aquí ya tienes tu primer miembro del público. Razz


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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Albertet el Sáb Jun 15, 2013 1:42 pm

Lo he leído como si fuera el inicio de Las puertas de piedra. Y no digo más.
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Valgreen el Lun Jun 17, 2013 9:31 pm

No sé si es por mi hambre insaciable de saber de Kovthe, pero me ha ENCANTADO. Has representado genial a los personajes y Viajera es tan... tan... ¡fantástica!
En serio, me ha gustado muchísimo.
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Visita en la posada Roca de GUÍA

Mensaje por Prima Lili el Miér Jun 19, 2013 3:22 am

Guau, esta genial, me gusto muchísimo. El personaje de viajera me recordó un poco a Devi, osada, hermosa, rebelde y capaz de hacer sonrojar a Kvothe. Ojalá te animes a escribir más sobre viajera.
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Relar Maelby el Jue Jun 27, 2013 2:21 am

Ohhh eso fué hermoso! Tal vez es xq es algo nuevo de ese mundo, pero las palabras....estan muy bien conectadas. Muchas felicidades eso esta genial! Sinceramente...
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

Mensaje por Old Medie el Jue Ene 30, 2014 9:54 pm

Bueno Viajera seré honesto: No me gustan las historias sin acción! Soy indudablemente de aventuras con espadas y violencia. Me he leído la historia para poder leer Teme al frío y bueno creo que me arrepiento un poco por no haberla leído antes, es buena y espero que sigas escribiendo sobre Viajera Smile


:18:
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Re: Visita en la posada Roca de Guía

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