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Hadas. (Historia corta)

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Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Skulduggery el Jue Abr 17, 2014 10:46 pm

Buenas, pues me he animado a subir un relato. Espero que os guste. Medieval, lo prometido es deuda Smile 



        Desde pequeños tenemos miedo a la oscuridad, a una habitación sin luz, asombras extrañas, a dormir solos. Vamos creciendo hasta llegar al punto en el que ya sólo nos parecen tonterías infantiles. Sin embargo, ese recuerdo de desamparo nunca se nos olvida del todo.
En lo que pocas veces pensamos es en que la oscuridad, la verdadera oscuridad, se encuentra dentro de nosotros y no hay luz artificial capaz de iluminarla.La historia que me dispongo a contarte tiene que ver con ese tipo de oscuridad.
Sucedió hace mucho, en uno de esos pueblos que no aparecen en los mapas. Allí vivía Eva, una niña que, como tantas antes, tenía miedo de la oscuridad. Pero no era simplemente una más, su caso era especial. En palabra de sus padres “Ya era mayor para tener miedo de esas tonterías”. La verdad era que ya contaba con doce años.

        Sus padres, comprensivos al principio, dejaban una luz encendida pero eso no podía ser así siempre. Por eso, cuando faltaban solo unas semanas para que cumpliera trece años, decidieron que no podía continuar así y se negaron a dejar la luz encendida. Ellos estaban seguros de que tras unos días sin luz, comprendería que no había nada malo y dejaría de tener miedo, pero por desgracia, no fue así. Eva pasó las primeras noches de ese verano llorando. En silencio, por supuesto. No quería molestar a sus padres ni preocuparlos con “tonterías de niños chicos”.
        Un día, poco después de que anocheciera, se encontraba en el jardín trasero de su casa. Había decidido que la mejor manera de superarlo era esa: Ponerse a prueba. Pero por mucho que lo intentaba no conseguía alejarse más allá del haz de luz que proyectaba la ventana del salón. En uno de sus inútiles intentos escuchó un ruido entre los arbustos que la rodeaban. Ya era tarde, y la luz que iluminaba el jardín solo alumbraba una pequeña parte del césped. Eva, se acercó hasta el límite de la luz e hizo un esfuerzo para ver qué sucedía… No había nada, solo hojas. “Habrá sido el viento” se dijo, y más tranquila volvió al centro de la luz. Allí decidió que ya era hora de irse a la cama y que había sido muy valiente acercándose a los arbustos.
Volvió al salón y anunció a sus padres que se iba a la cama, que estaba cansada. Le dieron un beso de buenas noches y la vieron subir a su cuarto, orgullosos de que finalmente su hija hubiera superado ese miedo. Eva se puso el pijama y se recostó en la cama, apagando poco después la luz. Cerró los ojos con fuerza e intentó dormir.
Un suave crujir de la madera le hizo abrir los ojos de par en par, los cerró rápidamente. “Es sólo la madera, la madera de los muebles. Tranquila” se dijo a sí misma. “Aunque el suelo también es de madera…Y si alguien o algo estuviera…” El corazón le comenzó a latir más deprisa y abrió los ojos buscando alguna luz tranquilizadora. Con mano temblorosa pulsó el interruptor de la cabecera de la cama y de inmediato brillo la bombilla mostrando que la habitación estaba ocupada por un tremendo… vacío. No había nada ni nadie que pudiera turbar su sueño. ¿Qué esperaba? Es más si encendía la luz y había algo ahí ¿Qué le diría? ¿Le lanzaría un peligroso peluche? Eva suspiró, apagó la luz molesta y cerró de nuevo los ojos. Cuando ya casi se estaba durmiendo de nuevo un crujido la puso alerta. “Tranquila, no hay nada.” Y apretó con fuerza sus ojos envolviéndose en la manta de su cama. “Tranquila, no hay nada” se volvió a repetir. Aunque esta vez había sonado muy cerca…”No, NO y ¡NO! No hay nada. Nada” Continuaba una y otra vez, incluso continuó después de que unas pequeñas y delicadas lágrimas resbalaran por su suave piel y acabaran en su pelo. Negro, como la oscuridad.

        Y así pasaba los días uno tras otro, temiendo que llegara la hora de irse a dormir.
De nuevo, en una de esas noches que se sentaba en el jardín, volvió a escuchar un ruido tras los arbustos. Esta vez ya estaba preparada, se colocó al final de la luz y dijo con fuerza ante el insistente arbusto que se movía. “¿Quién anda ahí? Sal o llamaré a mis padres” El arbusto se quedó inmóvil unos segundos y tras una sacudida no volvió a moverse. Eva estaba segura de que aquello que hubiera estado ahí hacía solo unos instantes ya no estaba. Contuvo el impulso de seguirlo. ¿Qué haría si no tenía luz? Sin luz no podía enfrentarse a ella. Decepcionada consigo misma subió a su dormitorio sabiendo que la cama le esperaba.

        Volvía a ser de noche. Estaba en el jardín, jugando, cuando su pelota resbaló y se alejó cayendo a los pies de uno de los arbustos. Se acercó cautelosa, cogió la pelota y temblando volvió a la luz, que se apagó. Sorprendida ahogó un grito y salió corriendo hacia la puerta. Agarró el pomo y girándolo intentó entrar en casa. No se habría. ¿Estaba cerrado? No podía ser, sus padres no la encerrarían. Pudo escuchar cómo la pelota comenzaba a votar sola. “Plaf, plaf, plaf” Giró sobre sí misma atemorizada. No podía ver nada, pero sí oír como unas sombras se deslizaban lentamente por el suelo. Una le rozó la rodilla, que apartó inmediatamente. Comenzó a correr, pero ¿A dónde iría? La puerta de casa estaba cerrada y la de la calle normalmente también ¿La habría cerrado su padre después de cenar? Esa era su única oportunidad. Salió corriendo sin reparar en las sombras que se enganchaban en su pelo y en sus piernas, hasta que llegó a la puerta y tiró de ella. ¡Estaba abierta! Estaría a salvo en solo unos segundos. Fuera, a la luz de las farolas. Atravesó la puerta, pero se chocó de bruces con una sombra. Una sombra negra y espesa. Gritó. Y se despertó sana y salva en su cama. Solo dos segundos tardó en darse cuenta de que su cuarto seguía a oscuras, solo un segundo más tardó en llegar su madre, preocupada, a consolarla.

        Pasó una semana en la que volvieron a ponerle una luz, para que durmiera tranquila. Eva se lo agradeció pero se prometió a sí misma, que antes de cumplir los trece ya no temería a la oscuridad.

        Una chica de su clase, que cumplía años sólo unos pocos días antes que ella le invitó a comer a su casa. Fue una tarde maravillosa que le subió mucho el ánimo. Como su amiga sólo vivía a un par de manzanas su madre le había dado permiso para volver andando, con la condición de que tuviera mucho cuidado y no se retrasase. Pero el tiempo vuela cuando te los pasas bien ¿verdad? No se dio cuenta de que se hacía tarde y no fue hasta que vio que empezaba a oscurecer cuando se marchó precipitadamente.
El camino se hacía largo a sus pequeños pies. “¿Estaba tan lejos cuando le llevó su madre esa mañana?” No le sonaba a ver tardado más de diez minutos, ni siquiera le sonaban las casas que la miraban desde los lados de las calles, que por cierto, cada vez se encontraban más espaciadas. Al fin vio una señal que sí le sonaba, recordaba verla siempre que iba al colegio. Era una señal azul con una especie de faro. Así que solo tenía que seguir andando hacia adelante, hacia… la oscuridad. ¿Qué pasaba en este tramo? ¿Por qué no había luz? Sin duda esa señal tenía algo que ver. De haberlo sabido no habría pedido a su madre que la dejara volver sola. Ya era tarde para arrepentirse, tenía que atravesarla.

        Un paso, dos, tres… No parecía tan dificil…Según avanzaba cada vez le era más complicado ver sus propias manos. Temblando, siguió andando cada vez más despacio hasta que se quedó quieta y se sentó, llorando, en el suelo. No podía ser… Estaba tan cerca… Ya casi veía la primera farola de su calle. Intentó levantarse, no lo consiguió. La luz del fondo parpadeó. Algo se acercaba. Volvió a caer al suelo sollozando.
-No…no…-se repetía a sí misma.
-¡Eh! ¿Qué sucede? ¿Estás herida?- Le preguntó una voz
-No, es la Oscu-ridad- Le respondió ella balbuceando.
-¿La oscuridad? pero la oscuridad no puede hacerte daño- se extrañó el chico. -Cuando ella reina no hay leyes ni gente que te obligue a hacer cosas que no quieras. Eres libre y puedes ver cosas que de otra forma no podrías ni imaginar.-le aseguró él.- ¿Cómo puede eso hacerte daño?
-Pero… No hay luz… Está todo oscuro- Le insistió ella. El chico parecía más o menos de su misma altura, pero sin luz y sentada no podía estar segura. Su voz también parecía la de un niño.
-¿Cómo que está todo oscuro? ¿Y qué pasa con las hadas? Llenan la noche con su luz y nos protegen.
-¿Hadas? ¿No eres ya mayor para creer en esas cosas?-Le reprendió ella.
-Y me lo dice alguien con miedo a la oscuridad…Nunca has visto un hada ¿verdad? Las niñitas miedosas no se atreven a buscarlas en la noche, por eso ninguna disfruta de sus maravillosos bailes bajo la luna.-Ven, te acompañaré a casa.-le propuso ofreciéndole una mano
-Mi madre siempre dice que no vaya con desconocidos
-¿La misma madre que deja que su querida hija vaya sola en la oscuridad?-Le preguntó jocoso.- No soy un desconocido, Eva. Soy Luis. Veo que no me has reconocido.-dijo un poco molesto.
        Iba a su colegio. Le recordaba perfectamente. Era uno de los chicos que más de una vez les habían ayudado cuando las chicas mayores se metían con ella y sus amigas. Estudiaba en un curso superior, aunque no estaba segura de si era uno o dos años mayor, a lo mejor incluso tres. En la oscuridad casi no distinguía su cara, pero la tenía nítidamente grabada en la retina. Sobre todo su mirada.
Luis suspiró – Te… Te propongo un trato-le dijo titubeante- Yo te enseño donde realizan las hadas su corte y tú a cambio… Harás algo a cambio.
-¿Cómo qué? –Le preguntó desconfiada- A lo mejor no quiero o no puedo hacerlo.
-Tranquila, seguro que sí. Será algo muy sencillo.
-Me estás asustando –le confesó la chica.
-Vaya, parece que todo te da miedo.
-Eso no es cierto-le aseguró enfadada.
-Pues demuéstramelo y ven conmigo.- le picó Luis
Eva se levantó poco a poco buscando la figura de su interlocutor en la penumbra.
-Ven- dijo Luis ofreciéndole de nuevo la mano.

        Ella la extendió con desconfianza pero cuando el chico la agarró con fuerza, se tranquilizó. Su mano estaba caliente y era reconfortante. Así, los dos juntos, se adentraron en la profundidad del bosque.

-Aquí es- dijo el chico cuando llegaron a un claro con un pequeño riachuelo.- Seguro que no falta mucho para que aparezcan. Siéntate aquí conmigo.
La muchacha obedeció y se sentó, pero no dejaba de pensar en que la oscuridad les rodeaba y encima tenía frío. Cansada intentó darse calor frotándose los brazos.
-¿Tienes frío?- le preguntó preocupado. Sin esperar respuesta se colocó a su espalda y la abrazó. Eva dio un respingo sorprendida.
-Tranquila, ya queda poco.
El miedo había casi desaparecido, sustituido por el nerviosismo que le producía la cercanía de Luis. El claro se estaba llenando rápidamente de lucecitas titilantes que revoloteaban.
-Ahí están. – le susurró al oído- ¿Ves? Yo tenía razón.
-No puede ser… ¿Son hadas de verdad?- preguntó incrédula.
-Claro -le aseguró- ellas te protegerán de la oscuridad si tú proteges su secreto. Siempre estarán ocultas, pero si prestas atención podrás verlas. Aunque creas que no están ahí, si hay oscuridad ellas estarán para que no tengas miedo.
Eva estaba sorprendida, en su vida habría pensado que las hadas realmente existieran, de hecho, aun viéndolas claramente le costaba creérselo.
-Gracias, Luis.
-De nada… Eva, pero ahora me debes algo.-le recordó deshaciendo su abrazo
- Dime, pero no sé si seré cap…
-Tranquila- le repitió- ¿Crees que podrás volver casa sola?
-Sí, creo recordar el camino. Pero, ¿qué es lo que quieres?
- Sólo quiero que cierres los ojos, cuentes hasta quince mentalmente y luego los abras. No lo hagas antes. Pase lo que pase. Prométemelo.

        La chica accedió sorprendida por lo sencillo de la petición. Era lo mínimo que podía hacer después de todo. Cerró los ojos y notó cómo el chico se ponía de pie. Volvía a sentir el frío.

        “1,2…” Oía su respiración, entrecortada ahora, cada vez más cerca.

        "…4, 5..." Tras escuchar una inspiración un poco más fuerte que el resto notó como el chico le sujetaba la cabeza con delicadeza y la besaba suavemente
        “…7…8…9… 10…” El chico se separó y quedó todo en silencio.

        “15.” La chica abrió los ojos y lo buscó. Había desaparecido. Sólo quedaban las hadas. Una de ellas se posó en su mano. Eva la miró detenidamente. Era una luciérnaga. Agitó la mano y se fue revoloteando, pero ya no le importaba. Luis le había hecho ver su estupidez ¿No creía en hadas pero si tenía miedo a la oscuridad? Volvió al camino y volvió a casa, pero no volvió a temerla. A partir de esa noche no volvería a soñar con sombras que la agarraban sino con el día en que volvería a ver a Luis.


Última edición por Skulduggery el Dom Jun 29, 2014 5:48 pm, editado 1 vez
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por MeryChV el Vie Abr 18, 2014 5:27 am

Que linda historia, ese paso del suspenso al amor infantil me gustó.
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Skulduggery el Vie Abr 18, 2014 7:20 pm

Gracias Smile Alguna otra apreciación?
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Albertet el Vie Abr 18, 2014 8:12 pm

Me gusta el tono de cuento oral que tiene la historia con frases como: "La historia que me dispongo a contaros"... "Pero el tiempo vuela cuando te los pasas bien ¿verdad?"

No debe ser fácil escribir literatura infantil. Nunca me he puesto a ello, pero imagino que hay que huir de un tono demasiado poético (que ya no es para niños) o demasiado ñoño (que los niños ya rechazan). Tu cuento no es ninguna de las dos cosas, está bastante bien.
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Dinnaeh el Vie Abr 18, 2014 10:37 pm

Que tierno, me gusto mucho. Very Happy 

Como dice Al, me gusta ese tono narrativo que pones a la historia y el que esté en 3º persona, habla de un tema bastante cercano conocido por todos y termina de una forma aunque previsible, muy dulce.

PDT: Por cierto, yo no tenía miedo a la oscuridad, si no que en lugar de eso me imaginaba, yo toda paranoica, que en las arrugas de las mantas, oscuras por la falta de luz, había bichos, bichos en general. A si que me limitaba a cerrar los ojos y a intentar convencerme de que no había nada recorriendo mis sábanas y subiéndoseme por encima. Wink
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Skulduggery el Vie Abr 18, 2014 10:44 pm

Gracias, pero me gustaría saber que NO os ha gustado.
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Dinnaeh el Vie Abr 18, 2014 10:54 pm

Joee y yo que pretendía decir solo cosas buenas...  Evil or Very Mad 

Pues... la expresión de "Un día" no me gusta, podrías sustituirla por "Poco tiempo después" o "Pasado un tiempo" pero bueno, eso es cuestión de cada uno. "Y tú a cambio... Harás lo que yo te pida" ¿Suena un poco pervertido o soy yo? Razz 
No sé, has utilizado bien los tiempos verbales, creo no hay confusión en ningún momento sobre lo que se cuenta y no me he aburrido al leerlo.

Está bien, es corto, sencillo y bonito. ¿Qué más quieres?
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Skulduggery el Sáb Abr 19, 2014 5:37 pm

Se que suena terriblemente mal, pero te aseguro que en el primer borrador sonaba aún peor xD Estoy revisándolo de nuevo, es probable que lo resuba.
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Alraisen el Sáb Abr 19, 2014 6:22 pm

Venga, que no soy el único malpensado jajaja.
El relato me encantó. ahora que estoy en un momento *muy* raro de recordar cuentos infantiles (y libros adultos que tratan de ellos), me ha encantado. En serio.
Yo, de momento, no soy muy pro con la escritura, pero me ha gustado mucho.


"El corazón va allá donde el corazón desea."
"¿Por qué todo el mundo dice que hay algo más bonito que no han visto?"
Baam, Torre de Dios

"Patrick Rothfuss, más guay que tú." Él mismo, diciendo la verdad, en el Ice Bucket Challenge.
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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Skulduggery el Sáb Abr 19, 2014 10:39 pm

La cosa es que suena mal porque en primer borrador lo hice aposta por que no se sabía nada del chico y quería dar suspense, pero al final decidí explicar todo eso. Es posible que lo cambie, no sé Sad

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Re: Hadas. (Historia corta)

Mensaje por Skulduggery el Dom Jun 29, 2014 5:49 pm

Finalmente la he actualizado. Sólo he cambiado un par de cosas, así que vosotros veréis si queréis releerosla entera
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