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La historia de Sam

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La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Lun Oct 01, 2012 10:31 pm

Fata
Hoy celebraba algo especial.
Era el aniversario de mi partida. De librarme de mi pasado para comenzar un nuevo futuro.
Había estado caminando entre montañas y valles, caminos, había atravesado lagos y ríos, y hoy … desecho todo ese camino había llegado a mi punto de partida. Mi casa.
Escondida entre dos montañas, a medio camino de la cima, excavada entre la pared, estaba el lugar donde había crecido, donde había visto pasar tanas primaveras e inviernos, y, donde me había entrenado mi padre, para tomar su lugar entre los Sithe. Lo odiaba
Odiaba todo lo referente a el y a el tiempo que había pasado con el. También a mi madre, quien no quiso hacer nada para defenderse o para dejar de ser la esclava de mi padre. Recordaba como la había maltratado, como llegábamos de los entrenamientos en Fata y ella nos veía con ojos llorosos, sabiendo lo que le haría mi padre.
Pero eso estaba atrás.
No me importo cuando los aldeanos y alguaciles del pueblo de abajo vinieron a encerrarlos para ser juzgados por “tontear con fuerzas oscuras que eren mejor dejar en paz”. Por haber visto a mi padre lanzarme piedras del tamaño de casa, que debía esquivar, bajo la mirada vidriosa de mi madre que le suplicaba que parase.
Tampoco importo cuando no lo encontraron a el, y mi madre me mando a la cima atreves de un pasadizo, mientras ella ganaba tiempo.
Tampoco me importo cuando los mire desde la cima enfurecido por ver como la mataban con piedras y palos. Ni sus miserables vidas ni las de sus hijos al utilizar el nombre del fuego para quemar al pueblo entero.
Recordaba como me dirigi al itnolito que utilizaba mi padre para pasar a Fata. Para buscarlo y culparlo de la muerte de mi madre. Como me tope con Remdel, el amigo de mi padre, que se sorprendió al verme en Fata, ya que mi padre había muerto solo unas horas antes en un intento desesperado de los Scaendyne por acceder una vez mas al Cthaeh.
Me acordaba como había huido, Hacia la Noche, para no pensar en la realidad que me asolaba. De cómo había pasado una eternidad en la mas infinita oscuridad, volviéndome loco con cada minuto que pasaba, hasta que de pronto mi mente dormida despertó. Y me ordeno que no fuera un cobarde y aceptara mi destino. Creo que fue en ese instante en el que me pregunte:
¿Cuál era mi destino?
No recuerdo como salí de Fata. Recuerdo como la angustia me recorrió cada fibra de mi cuerpo, como cuando mi padre me había traido aquí y para salir de la completa oscuridad, encontré el nombre del fuego, pero esta vez el viento grito junto a mi, vi abrirse las copas de los arboles, destrozando esa antigua parte de Fata, y el cielo apareció ante mi, mostrándome una luna blanca y risueña. Recuerdo como grite desesperadamente. Y como cai en medio de un camino de piedra, solo eso.
Desde ese dia, no he vuelto a Fata, ni tampoco he visto a mi mente dormida, apoderarse de mí como si fuera otra persona, pero hoy he decidido volver.
Volver y buscar un destino.
Hablar con el Cthaeh.

Samuel Odem
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Mar Oct 02, 2012 12:24 am

Mi casa, una lujosa minimansion, escarbada en la ladera con unas anchas escaleras que zigzagueaban en la ladera de la montaña, con cuartos espaciosos y extraños artilugios, ahora estaba reducida a una destartalada roca extraña.
Me di cuenta de que casi había entrado cuando note que alguien me miraba.
Voltee rápidamente y vi una sombra escabullirse cerca del camino que daba al pueblo (que después de un año casi se había recuperado), pensé que era algún pueblerino que se asusto al ver a un encapuchado, así que decidí ir por un poco de provisiones para la pequeña excusión de campo que iba a dar.
Pero al acercarme al camino vi al espía, se movía rápidamente por el lado izquierdo, con dirección al pueblo, asi que saque mi espada de su funda y salte hacia la rama más cercana, utilizando toda mi habilidad y equilibrio para alcanzarlo. Pero cuando lo ataque desde arriba me lleve una sorpresa.
Era una pequeña niña. De piel blanca y ojos amarillos como la miel, con cabello largo y grisáceo, me miro, desafiándome a que le atravesara el cuello con la afilada punta de mi espada negra, tirada en el suelo. Aparte mi espada de su cuello y retrocedí, ella se sentó en sus rodillas, mirándome curiosamente, así que guarde la espada. Le tendí la mano para ayudarla a levantarse y ella se quedo viéndola. Ladeo la cabeza y nos quedamos quietos por unos instantes, cuando ella se levanto, apartándose de mi y me vio a la cara.
No deseaba asustarla o que gritara, asi que me quite la capucha. Entonces ella reparo en mi aspecto y retrocedió hasta pegarse a un árbol. Entonces vi su rostro, pálido como el papel, con los ojos desorbitados, cambiando me mis manos a mi cara rápidamente. Decidí calmarla.
-Lo siento, no quería hacerte daño-
Palideció mas al oír mi voz y se resbalo por el árbol hasta quedar sentada, con las rodillas de lado, con sus ojos a punto de lagrimear.
-Soy Sam, lamento eso de antes, ¿cómo te llamas?-
-No, no, no, no, no, no…-
Ella gimoteaba y lagrimeaba, yo no entendía lo que pasaba, así que decidí intentar algo diferente.
-Vamos, dime cómo te llamas- dije sacando mi última manzana de mi bolsa- no es justo que solo tu tengas poder sobre mí, ¿verdad?-
Hinque una rodilla en el suelo, alargue el brazo y le ofrecí la manzana. Me quede quieto, esbozando una sonrisa amable, esperando….
Ella parecía mirar mi manzana como si tuviera gusanos recorriéndola en todas direcciones, asqueada Parecía un animal asustado. Pero me fije bien en su aspecto.
Parecía que fuera una salvaje que viviera en los bosques, aunque no olía mal, olía a bosque, flores y frutas.
Deduje que tal vez se había escapado de casa, pero sus ropas no estaban tan andrajosas.
Asique la observe mas atentamente y vi que lo que veía no era la manzana sino la piel de mi brazo, la cual no estaba cubierta por la capa, ya que había lo alargado y se había corrido. Miraba las marcas rojas como la sangre, y agacho la cabeza y rompió a llorar.
Entonces caí en la cuenta de que tal vez era una pobre sobreviviente de la catástrofe que había provocado hace un año.
Que se encontraba sola sin ninguna familia a la que acudir después de lo que había hecho, en mi pequeña rabieta.
Recordé como había visto algunas personas del pueblo vivas antes de huir hacia ese reino de fantasía.
Tal vez eran las misma de ahí abajo, que con esfuerzo, dejando atrás lo ocurrido, habían reconstruido sus vidas de las cenizas.
Ahora entendía el miedo de la niña. Asi que me levante y la mire.
-Lo siento, estás sola al igual que yo, pero es mi culpa, yo te provoque esto.-
Ella paro de llorar y me miro con odio.
-Eres el chico del fuego. El que incendio el pueblo- su voz sonaba ronca, como si no hablara muy a menudo.
-Si, soy Samuel Odem, y tú?-
Ella pareció pensar en la respuesta, como si no reparara en ello hace mucho tiempo.
-Me llamo Eynia- dijo, no muy segura de ella misma.
-Hola Eynia, lamento haberte tirado al suelo, me perdonarías?-
-Te oí gritar, estaba en mi casa, dormida y tu voz me saco de la cama y me asome a la ventana, cuando vi un resplandor rojo que se acerco al pueblo,
y después desperté tosiendo en medio de mi casa en ruinas, totalmente quemada, como mis padres.- dijo con los ojos desenfocados, como si hablara para si misma.
-Intente despertarlos pero no se movían, me fui de la ciudad hacia el lago, entre las montañas, intentando olvidar lo que me hiciste.-
Ella levanto la cabeza y una única lágrima recorrió su mejilla.
-Te odio- dijo con una voz, cargada de tanto odio que me dolió el corazón.
Su cuerpo tembló y se desplomo hacia un lado, pero antes de que caer, le agarre la cabeza.
Thelu, apiádate de mi…

Samuel Odem
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La promesa

Mensaje por Samuel Odem el Mar Oct 02, 2012 4:49 am

Se hacía de noche y no sabía que hacer.
Tenía a una niña que me odiaba con todo su nombre, desmayada entre los árboles, de la cual me sentía responsable.
Decidí que lo mejor era ir a ver al curandero del pueblo, si es que existía uno…
-Tendrás que perdonarme…-
Me levante y la cargué entre mis brazos. Me sentía como un príncipe azul, aunque fuera exactamente lo contrario.
Salí al camino de tierra que daba al pueblo, era un camino ancho, para desembocar en una sola casa, hasta que recordé que también había un lago detrás de la montaña.
Era extraño lo rápido que uno se olvida de las cosas.
Asi que seguí mi camino. Pero me di cuenta de que el pueblo era un poco más grande de lo que esperaba, asi que busque el edificio mas parecido a una posada, para dirigirme a el.
El camino era largo, y como no quería correr para evitar hacerle daño, empecé a hablar de cosas con mi pequeña admiradora. Como no recibí respuesta, voltee a verla.
Vi como su pelo ondeaba con cada paso que daba, como su rostro mostraba la calma de la segunda puerta… como su pecho bajaba y subía con cada exhalación de su boca.
Fue cuando me di cuenta de que era prácticamente de mi edad… 14 años, no es que fuera especialmente alta, pero yo estaba muy desarrollado para mi edad a causa de la gammaria.
Casi podía decir que le sacaba la mitad de la cabeza.
Dios santo. Estaba hablando con una niña inconsciente. Que idiota me siento.
Entonces escuche una voz a lo lejos. Voltee y vi que una chica se acercaba corriendo a mi. Era rubia, pelo corto, hasta los hombros con unos ojos azules grandes, menuda y con un delantal blanco sobre una ropa sencilla.
Me pare en seco, pensando en sacar mi espada, pero vi que se paraba al ver el rosto de Eynia, con la poca luz que quedaba, y se acercaba corriendo.
-¡¡¡EYNIA!!!- grito.
Yo empecé a caminar apresuradamente hacia ella, con la esperanza de que me ayudara con ella.
-¿Qué le paso?- me pregunto
-Se desmayo entre los árboles y la traje aquí, porque se hacía de noche- dije, no era la verdadera verdad pero no era mentira.
Ella me miro y me digo que la siguiera y me condujo a la posada.
Entramos por la parte de atrás y me digo que subiera las escaleras y la acomodara.
Al subir escuche como gritaba:
-¡PAPA!-
Vi que el pasillo tenía muchas puertas así que me dirigí a la última con la esperanza de que no estuviera ocupada. Desocupada. Perfecto.
La acosté con cuidado en la cama de la izquierda. Me senté en la otra cama, justo cuando la chica y su padre entraban en la habitación.
-¿Qué paso?- pregunto el señor, un hombre alto, con una calva en su pelo de color marrón, pero con una panza y una voz que le hacían parecer un hombre nervioso.
-Me la encontré en el bosque, charlamos y se desmayo. La estaba trayendo al pueblo cuando su hija apareció.- dije… ._.U
-Gracias a Ordal que está bien…-
La chica le revisaba el cuerpo con esmero, casi profesionalmente, pero con esa expresión que me indico que eran más que amiga, pero al final se relajo y le puso un paño húmedo en la cabeza la tapo y se irguió.
-Muchas gracias, eres todo un caballero para haberla traído aquí.- dijo la chica y me tendió una mano.- Soy Nadia, gusto en conocerte.-
Le estreche la mano y su padre me extendió la suya. Vi como Eynia se revolvía un póco.
-Yo soy Deran, mucho gusto me da conocer a alguien con tus modales- Se la estreche y me comencé a poner nervioso.
Si estas personas sabían quién era, seguramente me vería obligado a matarlas.
-Es un placer, soy Sam- dije, esperando que esto les bastara.
-Bueno ella es Eynia, una amiga que vive en los bosques, no te preocupes si creías que estaba pérdida- dijo Nadia. Claro, lo sabía.
-Bueno viajero, creo que no tienes donde pasar la noche?- Nege con la cabeza- Bueno, en ese caso te puedes quedar aquí esta noche, es lo menos que podríamos hacer por haber traído a Eynia.-
De repente mi estomago me recordó que necesitaba comida.
Tal vez debería quedarme hasta asegurarme que se despierte…- dije esperando que me dejaran una habitación para mi solo para poder huir de ese lugar.
-De acuerdo, les traire de cenar, de acuerdo?- Dijo Deran antes de desaparecer de la puerta.
Me quede solo en la habitación con Nadia y Eynia. Asique me sente en la cama y Nadia se sento al lado de mi, observando como dejaba mi mascuto y me desabrochaba el cinto… de la espada para dejarla recargada en la pared.
-Jamas había visto una espada como esa, ni un caballero con espada…- dijo, intentando parecer natural pero sentí como la cama se tensaba bajo sus manos.
-Es que no soy un caballero en mis ratos libres…-dije, intentando no sentirme estúpido -¿Por qué vive Eynia en el bosque? por su aspecto no parcece una niña corriente...- esperaba que no me tomara como un metiche.
- Bueno,dijo apartando la vista y agarrándose el brazo, como si estuviera perturbada por la pregunta, no es algo fácil de contar…-
- Porque? Su familia murió?-
- No, es que…- Volteo la cabeza y me miro los ojos.- ¿No conoces la historia de este pueblo?-
-Preferiría que me digieras tu, si no es molestia…-
-Bueno, hace un año, hubo un gran incendio en el pueblo, mucha gente murió, y los padres de Eynia y su hermano mayor estaban entre ellos… al igual que mi madre.-
Jamás había sentido tanta culpa en mi vida. Pero al ver la expresión de Nadia al decirme eso, me dieron ganas de decirle quien era para que tomara mi espada y acabara conmigo…
-Lo peor es que fue porque unas ancianas vieron cosas raras en la casa del camino del lago y le digiero al Alguacil, los vi marchar pero de repente vi una luz intensa y me desmaye, al despertar, vi que mi madre había muerto a medio camino de la casa, mi padre era herrero antes pero decidió abrir una posada después de eso, ya que quería que tuviera algo cuando el se fuera…-
Estaba a punto de revelar mi secreto cuando entro Deran y me dio un cuenco de estofado humeante y un pan.
-Y como conoces a Eynia?- dije, tratando de desviar la conversación.
-A veces se acerca a la posada y come con nosotros, a veces se va por días y no la encuentro, además que era mi amiga antes del incendio. Tenemos la misma edad. Podría decir que es mi hermana adoptiva, ¿verdad, Papa?- dijo y vi que sonreía y me tranquilice.
-Si, nosotros nos hemos hecho cargo de ella desde ese día… ¿Sabes que paso?- Hablaba como si cada palabra le costara decirla.
-Si, Nadia me conto.( ¡YO LO PROVOQUE MALDICION!) Lamento lo de su esposa.- dije
- Si, fue duro pero ella hubiera querido que siguiéramos adelante- abrazo a Nadia y digo- ¡Verdad hija?- Si padre, ella hubiera querido…-
Acabamos de comer y se despidieron, dejándome dormir en la habitación de Eynia.
Me sentía incomodo durmiendo en la habitación de una chica, pero no dormí en toda la noche, así que no me importo. Veía como Eynia se remolineaba en sueños, como si fueran pesadillas, sombras de su pasado, que probablemente eran mi culpa.
Por eso decidí irme en cuanto el sol empezó a salir por la montaña. Baje la escalera, sin hacer el menor ruido posible, y deje un marco de oro en la barra. Me alegraba que mis habilidades sirvieran de algo.
Subí otra vez y tome todas mis cosas. Esperaba encontrar alguna otra posada en el pueblo antes de irme. Voltee a ver a Eynia por última vez, vi su lenta respiración, vi su cabello color ceniza y sus manos delicadas.
Estaba a punto de salir cuando empecé a escuchar que se levantaba. Así que me dirigí a la escalera lo mas rápido y silencioso que pude. Pero me tope con Nadia, recargada en la puerta, jugueteando con el marco de oro, mirándolo atentamente, como si fuera algo que jamás había visto en la vida.
Me quede de piedra. Si Eynia bajaba y gritaba, todo el pueblo sabría que el asesino de sus familias estaba aquí.
-Buenos días, Samuel-dijo
Maldición.
-Buenos días Nadia, como dormiste?- Intente no reparar en el hecho de que ella me había nombrado por mi nombre completo. Tal vez solo era intuición femenina…
-Anoche me fui a la cama segura de que eran imaginaciones mías. Que no tenias marcas en los brazos ni una espada que ya había visto una vez. Pero al verte hoy me di cuenta de que estaba frente al responsable de todo eso.- Me miro con unos ojos inexpresivos, como si no encontrara la cara adecuada para describir lo que sentía.
De repente me di cuenta de que alguien venia bajando de la escaleras. Estaba a medio camino de la puerta y no tenia ninguna salida, si al menos la ventanas no fueran tan pequeñas…
Entonces Eynia apareció detrás de mí y me miro. Me di cuenta de que el aire se quedo quieto y la tensión era tal que podría sentirlo en las yemas de mis dedos, en la subida y bajada del pecho de Eynia al respirar, en la mano de Nadia al apretar al marco de oro entre sus manos.
Entonces tome una decisión.
-Escuchen, si soy yo, Samuel Odem. El chico del incendio de hace un año.-Vi como la mano de Nadia se ponía blanca de la presión. Y note como Eynia pasaba al lado de mi para ponerse al lado de ella.
-Eh regresado aquí para ir a Fata y encontrar la razón por la cual paso eso, buscando mi destino con un oráculo llamado Cthaeh.- Ellas se quedaron de piedra al escuchar eso. Podía oír como su corazón se iba deteniendo. También como Deran entro de una puerta trasera que no había visto, con los ojos abiertos como platos, como su hubiera escuchado cada palabra que había dicho. Pese que era gracioso que le hubiera dado alojo gratis al asesino de su esposa.
Entonces Eynia dio un paso hacia delante y me planto una bofetad. Apenas si me movió, pero era el daño sicológico el que me dolía en toda la cara.
-¿Te das cuenta de que nos quitaste nuestras vidas al incendiar un pueblo entero? Me das ASCO-
Ella lloraba y yo no sabia que hacer. Me empujo con sus manos y me empezó a golpear el pecho.
-¡Eres un maldito!¡TE ODIO!¡Si pudiera matarte ahora, ¡LO HARIA!- Vi que Nadia tenia la cabeza agachada, pero no lloraba, sino parecía pensar.
-¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO!- gritaba Eynia y de repente se desplomo sobre sus rodillas. Seguía llorando pero mas leve.
-Te odio… no hay nada en este mundo que me haga perdonarte- dijo, al mismo tiempo que se tapaba la cara con las manos. Escuche como Deran empezaba a llorar también.
-¿Y que tal en Fata?-
Levante la cabeza. Nadia me veía como queriendo atravesarme con la mirada. Eynia dejo de llorar y Deran levanto el cabeza, confundido.
-Dices que el oráculo te puede decir tu destino, no?-
-Sí, lo oí en una historia, pero sé que es real porque lo he visto.- Mi padre me había llevado a ver el Cthaeh una vez. Era un árbol enorme. Decía que eso era lo que protegería por el resto de mi vida.
-Bueno, si tu nos quitaste nuestro destino, déjanos acompañarte. Así el oráculo nos dirá nuestro nuevo destino- decía mientras miraba a lo lejos, como si se imaginara grandes historias de combates…
Era el trabajo más extraño que estaba a punto de aceptar.
Que se le va a hacer.
Deran nos dio provisiones para un mes a cada uno, nos digo que no estuviéramos hay por mucho tiempo y le dio su bendición a sus “hijas”. Tres regalos. Que clásico.
Asique las lleve a la cima de la montaña, donde estaba el itnolito. Estaba a punto de llevar a dos chicas a Fata, el lugar mas peligroso que podía existir, para burlar los guardianes mas preparados de los dos mundo a conocer su destino y el mío.
Era el ultimo dia que tenia paraqué la luna volviera a parecer, asi que me prepare mentalmente y les di unos cuantos consejos antes de partir.
-¿Listas?-
Asintieron y me concentre.
:affraid:

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Admin el Mar Oct 02, 2012 8:34 pm

Guau. Pinta muy bien Very Happy
¡¡Continúa!! Razz
(¿Qué tipo de locas son como para seguir a un asesino tan extraño? Suspect )


*Sólo los locos y los sacerdotes no le temen a nada. Y yo nunca me he llevado muy bien con Dios.*
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Amras el Mar Oct 02, 2012 8:44 pm

No están locas Kvothe, estan desesperadas. El loco es el por ir a ver al Cthaeh y llevarlas con el, pero a lo que vamos, la historia esta impresionante, y estaría bien si mas gente se anima y narra la historia de su personaje mas detallada, como esta haciendo nuestro amigo bipolar(te lo digo desde el cariño) Sam, ¿no te parece Kvothe?. A un que a ti no te hace falta Kvothe que tu ya tienes dos libros y otro en camino jeje.
P.D.Sigue a si Sam que la historia te esta quedando de muerte
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Admin el Mar Oct 02, 2012 8:47 pm

Tienes razón Amras, en lo de deseperadas y en lo de narrar tu propia historia.
(Aplícate el cuento Cool )
Aún así, esas chicas están locas, por muy desesperadas que estén... además... ¿cómo van a viajar dos jovencitas con un chico, solas?


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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Mar Oct 02, 2012 8:57 pm

Gracias tíos!!!
Aprovecho para decir que esto transcurre un año y un dia antes de Carta de Encuentro, y que según Sam, el Chtaeh es un oraculo bueno, que le resolvera todas las dudas que tiene... Suspect

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Eztli el Mar Oct 02, 2012 9:27 pm

¡Buena historia, Sam! Smile Qué ganas de leer la continuación... (presionando sutilmente... xD)
Aunque... ¡¿qué clase de necio eres?! Te ha criado un Sithe y piensas que el Cthaeh puede solucionarte la vida... Shocked ¿Escuchaste a tu padre alguna vez? xD

Yo creo que en el caso de las chicas no es desesperación ni locura sino ignorancia... No todo el mundo sabe qué es el Cthaeh (el mismísimo Kvothe el Arcano no tenía ni idea hasta que se lo encontró).
Y ¿qué quieres decir con lo de que dos chicas no pueden viajar solas con un chico, Kvothe? ¬¬ Tal vez el loco sea él por viajar solo con dos chicas... *sonrisa sádica*
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Por mi nombre.

Mensaje por Samuel Odem el Jue Oct 04, 2012 5:50 am

Les dije que al pasar cerraran los ojos. Pero algo me hizo abrirlos mientas daba el paso hacia delante. Jamas había visto lo que pasaba al cruzar…
Todo el mundo a mi alrededor empezó a perder el color, hasta llegar a un negro inusual, mientras el itnolito seguía brillando.
De pronto me sentí extraño, note que la atmosfera cambio y me alarme. Sentía que alguien me observaba….
Empezamos a mojarnos todos de la nada, el suelo desapareció y sentí una enorme presión. Estábamos bajo el agua.
Empecé a nadar hacia arriba, desesperado por un poco de aire cuando me di cuenta que había aparecido en medio de un lago, en medio de Noche. Me parecía conocido pero…
Tire con todas mis fuerzas de las chicas y nade y nade. Ellas me empezaron a seguir, tomándome de la mano. Comencé a ver todo borroso, me dolían los pulmones y notaba como cada vez me pesaba más sacarlas hacia arriba…
Entonces rompí en la superficie. Tome aire, levante mis brazos y agarre a las chicas por la cintura. Estaba tosiendo cuando comencé a patalear para no hundirme, buscando desesperadamente una orilla a la cual llevarlas. Divise un pequeño muelle a mi derecha, como a unos 30 metros, asi que empeze a nadar para acercarme lo mas que pudiera a él. Nunca me había gustado nadar. Aunque mi padre insistía en enseñarme, fue una de las pocas cosas que no aprendí bien. Sospechaba que era aquí donde me había traído, de pequeño, a aprender sobre las peligrosas creaturas marinas de Fata.
Llegue a la orilla y lance a Nadia hacia el muelle. No tan sutilmente como habría querido, pero al menos estaba a salvo. Así que estaba a punto de levantar a Eynia para sacarla y que dejara de patearme el costado derecho, cuando algo o alguien la jalo con tanta fuerza que apenas vi cuando desapareció bajo el agua, negra como la noche.
-¡EYNIA!- grito Nadia.
-¡Quédate aquí! ¡No te metas al agua!- ordene, esperando que me hiciera caso. No es fácil quedarse si hacer nada cuando vez que tu amiga de la infancia desaparece en un lago fuera de tu mundo.
Saque una piedra de mi bolsillo, partí mi mente en tres, vincule la piedra al espacio 5 metros delante de mí frente, murmure un vinculo de movimiento-luz para iluminarla cada vez que mis piernas se movieran, y me puse a buscar desesperadamente el nombre del viento.
Apenas termine el vínculo y la piedra emitió una pequeña luz dorada, mientras intentaba mantenerla en su sitio, ya que no era el mejor vínculo del mundo. Así que partí mi mente otra vez y vincule a Eynia con la luz de la piedra y vi que estaba justo delante de mí, debajo del agua, alejándose rápidamente, entre las profundidades del lago. Así que me sumergí, y empecé a nadar lo mas rápido que pude. Vi como la estaban arrastrando hacia abajo, dos manos extrañas, con tres dedos, que a la pobre luz de la piedra, lucían blancas, como si les hubieran extraído todo el color, con una extraña escama que asemejaba una pequeña aleta dorsal. Más allá, todo era negro…
Pero las manos comenzaron burbujear y mi mente me llevo a un recuerdo de una lección de mi padre.
Estaba parado en el pequeño muelle y mi padre estaba frente a mi viendo hacia el lago, evitando mirarme, como siempre…
-Los Bresal, son una antigua raza de Faen. Existen dos clases, terrestres y los que viven en el agua…
-¿Acuaticos?- dije, extrañado por las palabras de mi padre.
El se volteo y vi la ira en sus ojos, aun humanos. Levanto la mano y me propino una bofetada tan fuerte que me tiro del muelle. Me corto la respiración, y me ardía la cara a pesar de estar en el agua fría.
De repente sentí una mano que me tiro hacia arriba, de el cuello, ahogándome. No era la primera vez que me regañaba asi. De hecho, era poco lo que me había golpeado, ya que se enojaba mucho si lo interrumpían.
-Escucha bien mis palabras, Samuel. Esto ya no es la casa, aquí no tiene lógica muchas cosas. Si yo digo que algo es asi, es porque ES ASI. ¡¿ENTENDISTE?!-
Asentí con la cabeza y cerré los ojos. No me gustaba el color de sus ojos cuando se enojaba. El azul antinatural de los Fata, sin pupilas.
Me zarandeo y me aventó hacia el centro del lago con una fuerza increíble, gritando que tenía que llegar a el antes de que algo decidiera interrumpir la clase…
Pero lo importante era que los Bresal no soportaban la luz. Ellos vivian en cuevas o en lagos en los que la oscuridad era total gracias a su magia. No te mataban, solo te llevaban hasta el fondo de su lago para verte morir por asfixia, o corrían detrás de ti haciendo que perdieras el camino para morir de inanición en sus oscuras cuevas. Sospechaba que el que tenía enfrente empezaba a arder cuando soltó a Eynia. Parecia una banshe del lago, blanca y brillante, rodeada de oscuridad, con sus ojos cerrados como si durmiera.
Llegue a ella y la rodee con mis brazos. Pero al ver su expresión supe que realmente estaba dormida, tal vez algo peor….
Supongo que fue la preocupación por perderla la que hizo que el nombre del viento apareciera ante mí, escrito en una burbuja que salía de su nariz.
Lo observe y me concentre. Lo dije en medio del aguasin importar que esta se me metiera a los pulmones, o que no se oyera. Pero el viento acudió. Note como el agua vibraba alrededor de nosotros y se apartaba, formando una esfera de aire alrededor de nosotros. Extrañamente, al caer sobre la burbuja, note que era solida y humeda.
-¡Eynia!-grite tosiendo y zarandando su cuerpo. Pero ella no respondía.
Entonces murmure el nombre del viento y llene su pecho con aire, sacando toda el agua de adentro.
Ella empezó a toser y a expulsar el agua por la boca así que me relaje. Pero al hacerlo la burbuja se empezó a empequeñecer a una velocidad alarmante, asique empezó a concentrarme en subir sujetando a Eynia por la cabeza, rodeándola con un brazo. Todo a mi alrededor se empezaba a oscurecerse y cai en la cuenta de que la piedra y Eynia dejaban de brillar, asi que rompí el vinculo de movimiento con la piedra y todo se volvió negro.
Me concentre en mis brazos, sin dejar de subir y murmure otro vínculo calor-luz. Mis brazos perdieron calor y la piedra y Eynia volvieron a brillar. Rompí el vinculo de la piedra y en ese momento salimos a la superficie.
Estábamos mas lejos de lo que creía, Apenas si podía ver el muelle. Al menos la luna nos proporcionaba luz, asi que rompí los vínculos y me concentre en llegar a la orilla.
Pero en ese momento, como si todos los angeles de Thelu me quisieran jugar una broma, el viento comenzó a cambiar… y con él su nombre…
Kist.
La burbuja se rompió a 2 metros del muelle, precipitándonos al agua otra vez.
Sujete con todas mis fuerzas el cuerpo de Eynia y me lance en dirección hacia el muelle. Cai pesadamente, con las piernas fuera de la madera, con Eynia sobre mi. Senti un dolor en mi nariz al chocar con su frente y todo se volvió confuso.
Senti como Nadia pasaba por encima de mí y me sacaba las piernas del agua. Así que me incorpore, sujetando a Eynia y la acosté al lado mío, intentando concentrarme a causa del dolor
Me toque la nariz y me di cuenta de que estaba torcida. No salía sangre pero no estaba en una posición normal. Me prepare y la moví rápidamente a l derecha, acomodándomela de un tirón, sintiendo como liberaba toda la sangre que estaba ansiosa de salir.
Sin importándome el dolor, me levante y me eche a Eynia, inconsciente, en el hombro y agarre a Nadia de la muñeca, intentando alegarnos lo mas posible del agua. Corrimos en dirección al bosque, sabia que no tardaría alguien en dar con nosotros y no quería visitas inesperadas…
Después de 5 minutos, deje de correr, esperando a que Nadia recuperara el aliento. Asi que tendí cuidadosamente a Eynia en un árbol y le di una fuerte bofetada.
Si la trotada no la despertó, no sé cómo eso le hizo efecto. Abrio los ojos lentamente y se toco la mejilla.
-¡Auch!- reclamo, pero le tape la boca y le hize señas a Nadia para que se acercara.
-Escuchen, el tiempo no pasa igual en Fata que en el mundo de los humanos, asi que encenderé un pequeño fuego, comeremos y yo hare la primera guardia. No quiero estar aquí mucho tiempo. Mañana las llevare Hacia Dia y buscaremos el Cthaeh.-
Sabia que estábamos cerca de la morada de Felurian. No quería tener que lidiar con mi lado humano y sus necesidades.
Me aparte de ellas y me dispuse a descolgarme el mascuto para que se secara pero ellas me observaban atentamente…
-¿Que?- dige. Entonces note que veía debajo de mi capa. Hacia mis brazos.
Suspire. Me la descolgué y la doble cuidadosamente, dejando mis brazos al descubierto. Ellas los observaron mientras sacaba las cosas de mi mascuto y las ponía en el suelo.
Murmure un vinculo y mis piernas se enfriaron, pero observe como el agua empezaba escurrir en las raíces debajo de las chicas y de mi. Solo faltaba el fuego.
Saque mi yesquero y lo empecé a frotar, intentando leer las palabras escritas en las débiles chispas que desprendía. Y ella no dejaban de observarme atentamente…
-¿Como te hiciste eso?- pregunto Nadia
-A que te refieres-
-A tus brazos. Pareces un Cyriade.- dijo, entre divertida y curiosa. Eynia seguía viéndolos con desconfianza.
-¿En verdad quieres saber?- dije levantando la cabeza, frustrado por no lograr ver el nombre del fuego y enojado por la pregunta de Nadia.
-Si no lo haces incumplirías con tu promesa- Me digo Nadia con una cara que haría retroceder a cualquiera.
Oh es cierto. La promesa.
Jurando por mi nombre, había convencido al padre de Nadia de que pudieran ir conmigo a Fata, con tres condiciones.
1 Debía impedir que les pasara nada en su estancia en Faen.
2 Las llevaría a ver al Cthaeh
3 Les ayudaría en todo lo que me pidieran con mi cargo de conciencia por lo del incendio.
Claro, sin que Eynia lo supiera, ya que Nadia me comento que sabia de que era capaz.
En que lio me había metido?

Samuel Odem
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Amras el Dom Oct 07, 2012 2:01 pm

Ya tengo ganas de ver el giro argumental ahora que una de las protagonistas de tu historia esta entre nosotros jaja
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Mar Oct 09, 2012 8:28 pm

Okey chicos aqui va lo que sige!!!
Y espere a ver lo que Eynia y yo estamos preparando....


Conociéndonos mejor
-De acuerdo-dije, suspirando, era la peor pregunta que podía haberme hecho - Les diré…-
Vi como Nadia sonreía. Me gustaba su sonrisa. Pero la cara de Eynia era de indiferencia. Como si le importara un penique abollado como me había echo las marcas de sangre en mis brazos.
-…pero! A cambio, tendrán que contarme un poco de ustedes, vale? –dije, componiendo mi mejor sonrisa irónica. La mejor manera de conocer acerca de alguien es dándole información tuya a cambio de un poquito de su historia.
La sonrisa de Nadia desapareció. Su cara quedo inexpresiva. Eyni agacho la cabeza y la oi murmurar algo… Talvez me había excedido, considerando la poca historia que teníamos juntos.
-De acuerdo- Eynia levanto la cabeza, tan seria que me di cuenta de que era la que mas me intrigaba de las dos. Tal vez ya la conocía o….?
- ¿Estas segura Eyni?- la voz de Nadia era preocupada.
-Si. Pero empezaras tu- Me apunto con un dedo. Me sentía raro. Y como no tenia nada mejor que hacer les hable de mi.
De cómo me habían entrenado desde que supe a hablar. Atur, siaru, fata y ademico. De mi padre. Enumere las armas que podia utilizar. Espadas, escudo, arco y jaca...
Les conte de cómo mi padre me había probado en lo mas profundo de Noche. De los Sithe. De cómo me había forjado la espada negra. De cómo las marcas en mis brazos provocaban mi crecimiento acelerado, que me hacía ver 3 años mayor de lo que era. De mi accidente con mi otro yo en lo profundo de Noche, al que había llamado Dálur.
Poseía un dominio mayor que el mío en cuanto a nombres, pudiendo descubrirlos en cuestión de minutos.
Me sorprendi al saber que sabian que era la nominacion y la simpatia. Guarde eso para preguntarles despues. Había aprendido sobre las criaturas de Fata.
Y del Cthaeh.
Según lo que me había dicho mi padre, era un árbol gigantesco, un oráculo (aunque sospechaba que no me había dicho la verdad...), que no debía tener contacto con nadie, ya que no debes conocer tu futuro. Debía matar a cualquiera que se le acercara a menos de 1 kilometro con un arco de cuerno que recibiría en mi iniciación, donde me llenarían el cuerpo de sigaldria, lo cual me convertiria en un Fata puro.
Y les conté del porque el incendio. O al menos eso intente hasta que al llegar a la parte de mi encuentro con Remdel, Eynia se levanto, furiosa y se marcho.
Me quede sentado, sin hacer nada y pare mi relato. Nadia y yo nos quedamos comiendo en silencio. Pero como no queria sentir la tension entre nosotros le pedi que me hablara sobre ella.
Tenia esperanzas en la vida. No quería quedarse a administrar una posada el resto de su vida. Quería ser arcanista. En un lugar llamado Universidad, para que todos la conocieran, por eso tenia la ropa de viaje que llevaban ella y Eyni. Querían irse de el pueblo y conocer el mundo. Por eso deseaba ver al Cthaeh.
Quería oir en que se convertiría en el futuro. Saber que historias se contarían de ella y su aventuras con Eyni.
Yo no sabia que era la Universidad asi que le pregunte que era.
Me digo que era un lugar donde te enseñaban magia. Cosas como la sigaldria, simpatía, alquimia o nominación.
-Talvez después de esto podríamos viajar los 3 a la universidad- me dijo.
Me pareció bueno aprender alquimia, asi que acepte. Se nos fue el tiempo hablando de cosas sin importancia, hasta que recordé que tenia una pregunta para ella.
-¿Eynia... ya me conocía?-
Ella volteo a verme. Escudriñando mi cara pregunto:
-Lo sabes?-
- Saber que?- Frunci el ceño.
Suspiro y me dijo:
-Eynia ya te conocia-
Me quede perplejo.
-¿En serio? Porque tengo la sensación de que debería recordar algo pero no se que es….-
-Ella…- volteo asía ambos lados asegurándose que no se encontrara cerca cuando me digo que me acercara…
-Las marcas en tus brazos. Ella las odia. Me dijo hace mucho tiempo que te había visto con un ser de ojos azules. Te oyo gritar.- ella me susurraba al oído.
Claro. Ahora todo tiene sentido.
-Ella conoció a mi padre… ¿pero como…?-
-No lo sé. No me preguntes mi, eso te lo debe decir ella.- me miraba seriamente. Asentí.
Me relaje un poco y hablamos de cosas sin importancia, evitando el tema. Mire al cielo y note que los arboles nos cubrían totalmente. La oscuridad era casi total. La luz de las estrellas se filtraba un poco por algunas partes. Casi podías tocarla…
Los dos comenzamos a sentirnos cansados, sacamos unas mantas y nos recostamos en el árbol, juntos. Me sentía incomodo.
-Are la primera ronda. Tú duerme.-
Saque mi espada de su vaina y rodee el campamento, tirando varitas de árbol. Las vincule todas a una vara que traia yo. De esa forma quien se acercara por tierra probablemente pisaría una y la mia se rompería, avisándome con un poco se anterioridad. No era muy eficaz pero confiaba en mis otros sentidos.
Me recosté al lado de Nadia y clave mi espada en el suelo.
Pasados unos minutos, a pesar de que la creía dormida, me dijo:
-Volverá, ella siempre vuelve.-
Eso esperaba.
En el claro del crepúsculo, ella espera…
En la mañana no recordaba como le había dejado la ultima hora de sueño a Nadia pero al levantarme ella tenia un fuego y comida en el. Seguía siendo de noche, ya que eso era lo que hacia a Fata tan especial.
Entonces repare en que Eyni estaba recargada en mi hombro, acurrucada en una manta.
-Te lo dige- me miro con una sonrisa burlona. Yo le sonreí. Dejamos que las patatas se calentaran y saque un saquito de sal de mi capa. Adoraba las patatas.
Dejamos dormir a Eyni otra hora. Pero cuando empezamos a decidir quién la levantaría se despertó, sobresaltada.
Después se fijo en nosotros y se tranquilizo. Le ofreci una patata y después de comer los tres, levantamos el campamento. No se veía cansada asi que decidí continuar.
Teníamos que salir de la zona de los árboles para ver hacia donde el cielo era mas claro. Eso nos guiaría asía Día. Empezó a caminar en dirección opuesta del lago. Hacia donde creía haber visto que el cielo era mas claro al llegar.
Caminamos y caminamos por horas. Hasta que empecé a ver un claro entre los arboles. En el centro estaban dos arboles, junto a un pequeño estanque. Uno de ellos, rojo como el fuego, marchito pero conservaba hojas. El otro, de una blanco inusual en el tronco y hojas negras, formaban un pequeño cobijo en el centro del claro. Donde había una cama.
Me pare en seco. Una cancioncita empezó a sonar en mi cabeza.
cae-lanion luhila
di mari felanua
krata tu ciar
tu alaran di
Sabia de quien era esa morada.
-Estas bien, ¿Sam?- apenas oia la oz de Nadia. Resonaba muy lejos, como si fuera atreves de agua. Empecé a moverme otra vez hacia delante.
dirella. Amauen
loesi an delian
tu nia vor ruhlan
Felurian tae
-¡Sam!, ¡SAM!- gritaban. Pero apenas si era un pequeño ruido, mi cabeza estaba llena por la canción. No podía ver de donde provenía. Parecía se de la parte de atrás del árbol negro. Necesitaba llegar ahí. Quería ver quien era la que cantaba. Era una voz dulce como la miel. Parecía el roce delicado de una mano contra el agua.
Escuchaba como las chicas me gritaban que regresase. Estaba a solo unos metros de llegar al claro cuando sentí que alguien me empujaba. Apenas si me saco te equilibrio, pero fue lo suficiente para que, al dar el siguiente paso, tropezará con una rama.
Caí de bruces y me golpee en la nariz. El dolor fue insoportable. Pero me despertó. Me concentre en el dolor y me arrastre hacia un árbol de tronco grueso, de espalda al claro.
-Sam, ¿estas bien? ¿Qué demonios te sucede?- Nadia sonaba preocupada. Estaba arrodillada conmigo. Eynia seguía mirando el claro y se sujetaba el brazo.
-Escucha Nadia. ¿Sabes quien es Felurian?- su cara se crispo del miedo por un instante. Pero se relajo y compuso una sonrisa burlona.
-Esa pequeña duendecilla te venció? ¿No deberías ser inmune a su magia?- Eynia llego y se sentó con nosotros. La canción había parado.
-En teoría si. No se lo que me pasa.- “debería…”
Un pequeño sudor me recorrió la columna. Debíamos entrar al centro del claro para ver el cielo. No sabia cuanto tardaríamos en encontrar otro.
Me levante.
-Sed amables. Pero no me dejéis ir.- Ambas me miraron sin entender. Entonces rodee el claro y me acerque al árbol negro. A pesar de no haber viento el árbol se mecía, lentamente, mientras que el rojo estaba quieto. Marchito. Parecia moribundo, triste. Las hojas muertas yasian bajo el, dispersas y palidas.
-Mi señora Felurian- Llege al claro y me arrodille ante el árbol negro. Confiaba que mi entrenamiento me ayudara en algo. Las chicas me habían seguido. Parecían enojadas. Esperaba que se comportaran. Los Fata son orgullosos e impredecibles.
Escuche un ruido, como si alguien tronara una rama de árbol.
Entonces una pierna empeso a salir del árbol negro. Luego una cintura, un pecho y al final, Felurian estaba frente a mi.
Era blanca como la luna, tenia unos ojos hermosos y negros como la noche de arriba. Sus piernas eran mas perfectas que las de cualquier mortal. Podia alagarla por el resto de la eternidad, pero bastaba una palabra que podía describirla:
Perfecta
Entonces ella hablo.
-Que queréis, hombrecillo. Veo que ya tienes compañeras. ¿Que podrías querer de Felurian….?-
Su voz sonaba triste, como su hubiera olvidado lo que era vivir. Me partio el corazón. Pero antes de que pudiera hablar Eynia se me adelanto.
-Queremos llegar a Dia, si no es mucha molestia señora. ¿Podia indicarnos el camino?
-No la molestaremos mucho- dijo Nadia. Sonaban enojadas como si no entendieran que estábamos frente a la mujer mas hermosa del mundo.
-Hacia Dia, ¿Qué quereis hacer hay? ¿Qué podría querer un Sithe y dos mortales en Dia?- dijo, fijandose en las marcas bajo mi capa.
Entonces repare en que no debía saber nada del Cthaeh. Y eso me basto para empezar a salir de el hechizo de su dulce voz. Me levanteo:
-Tiene razon, mi señora. Mi padre fue uno de ellos, y he venido a ocupar mi lugar como su descendiente- Esperaba que las chicas me sigieran el juego. Pero al volver a ver su rostro vi una sonrisa picarona. Luego segi la curva de sus labios y vi sus ojos jugetones.
Ella se acerco a mi y me beso. Tirando poco a poco de la capa me la quito y me arrojo a la cama. Su hechizo co.enzo a acerme efecto. Debia resistir. Me concentre en el pequeño dolor de mi nariz.
-Eres Samuel. El hijo de Beorn, el Salvaje-
Ella estaba encima de mi. Me miraba con unos ojos azules como el cielo. Sabia que intentaba hacer. Tenia que resistir
Me concentre en permanecer cuerdo. Pero era dificil. Puede que tubiera 14 años humanos. Pero mi cuerpo era el de un joven y mi mente era mucho mas madura que la de algunas personas mayores que yo. Puede que se debiera a la sigaldria, o a el tiempo que habia pasado en Fata. Pero yo empezaba a ceder. Veia como su cuerpo perfecto se abalanzaba hacia mi.
Entonces, antes de volver a posar sus labios sobre mí escuche la voz de Eynia.
-lo lamento mucho señora. Pero el nos pertenece. Su nombre es nuestro.-
Eyni estaba encima de los almohadones de la cama. Su mirada era seria. Felurian había cerrado los ojos y note que sus labios componían una fina línea. Su pelo me impedía ver a Nadia. Me preocupe. No sabia cuanto resistiria mi mente dormida en estado latente, antes de liberar a Dalur si ella se molestaba en darnos una lección.
Entonces abrió los ojos y lanzo una carcajada salvaje al cielo. No era natural. Sentia el sudor frio empezando a correr por mi frente.
Entonces volteo a ver el árbol rojo.
-Hace mucho tiempo deje de confiar en los hombres. Desde que El me juro que volveria. Lo es esperado. Noto como es infeliz en su mundo. Tal vez deba perder esa esperanza. La esperanza de una canción terminada.-
Ella volteo a verme. Sus ojos oscuros me penetraban. Su mirada era tan triste, que deseaba arrancarme los ojos, con tal de no ver esa lagrima que recorría su hermosa cara. Deseaba quedar sordo para no oi esa voz, desprovista de toda emoción, que emergía del fondo de su corazón herido.
-No e vuelto a jugar con un hombre. No me interesan nadie mas que El. Pero...- cerro los ojos y se me acerco, susurrandome - deberia probar algo diferente???-
Ella me sonrio. Pero su sonrisa era ezpelusnante.Volteo a ver a las chicas. Ahora tenia una sonrisa inocente.
Ellas estaban paralizadas. Yo solo podía sentir como su hechizo empezaba a cambiar. Ya no era para mi.
Empezaron a caminar lentamente. Bajo el efecto de la magia de Felurian. Llegaron a los almohadones. Ella les tomo las manos y las guio hacia el otro extremo de la cama, recostóstandolas. Una al lado de la otra. Entonces oi una voz en mi cabeza:
-Por favor, cuida de mis niñas. Son lo unico que me queda. No soportaría perderlas.-
-Lo prometo.-

Me levante de un salto, enojado. Felurian volteo a verme. Vi que las chicas tenían la mirada perdida.
Ella se levanto. Volvia a tener los ojos azules. Rescate aquel recuerdo donde mi padre me había llevado a Noche. Y me relaje.
Note como todo empezaba a verse diferente. Me mire los brazos. Las marcas cambiaron y se movieron. Ahora describían curvas hacia arriba. Eran del color del mar.
Mi mente dormida.
Escuche como Felurian se movía. Levante la cabeza y la mire. Sus ojos tenian la ira de un niño al interrumpir su juego favorito. La mire. No me importaba mucho mi vida. Pero no volverian a acerle daño a alguien por mi culpa. Desenvaine mi espada para concentrar en la magia que mi padre le habia puesto.
Entonces comenzó a dolerme terriblemente la cabeza. Sentia que alguien me golpeaba con un atizador al rojo vivo, desde adentro…. Algo empezó a gritar dentro de mi. Me desequilibré y casi cai, pero me reincorpore de inmediato, sujetando firmemente mi espada.
Pero ya no era yo el que la sostenía. Sentía como si viera una función de teatro. Donde yo era yo, pero al mismo tiempo no era yo. Era extraño.
-Estúpido. No debes perder el control tan fácil.- pronuncie esas palabras con odio. Pero no era yo.
-Me aburres hombresito.- Felurian dio un paso y las ramas del suelo empezaron a moverse. Comnezaban a subir por mis piernas cuando se detuvieron. Pronuncie una palabra y empezaron a moverse hacia Felurian.
Dalur intentaba ganar tiempo. Estaba a punto de descubrir el nombre de Felurian. Movio una rama, golpeando las blancas piernas de Felurian atravez de los almoadones. Ella cayo, pero como si no bastara, pronuncio el nombre de la madera como una orden. Gruesas raíces atravesaron la cama, enredanola, mientras que ella gritaba, indefenza por la presion sobre su cuerpo menudo. Notaba el odio en mi pecho. Como una flama que me daba fuerza. Pero no era yo.
Asi que empeze a luchar. Luchaba por recuperar mi cuerpo y mi mente.
Las ramas dejaron de retorcer el cuerpo de Felurian y Dalur empezó a reir cruelmente. El grito de Felurian empezaba a transformarze en un ultimo suspiro. Dalur la miraba cruelmente. Estaba a punto de matarla cuando Eyni se levanto y grito.
-¡NO!-
Dalur volteo a verla y la derribo con el viento. Aproveche ese instante de ira y me revolví furioso dentro de mi. Mi cuerpo se quedo rígido y volví a encerrarlo en lo mas profundo de mi mente.
Senti que vollvia a ser yo, un poco mareado pero al fin y al cabo, yo. Volvia pronunciar el nombre de la madera, como una suplica. Desenvolví a Felurian, inconsciente, y la deposite suavemente, en los almohadones a los pies de Eynia. Ellas se levantaron y empezaron a llorar encima de ella.
Me dolia la cabeza pero aun no podia ceder.
Me acerque a Felurian. Tenia marcas en todo el cuerpo. Verdugones del tamaño de mi brazo. Sabia que no estaba muerta, su nombre seguía escrito en su pecho, titilando como una pequeña estrella a punto de desaparecer.
Di gracias al idiota de Dalur por darme su nombre y respire para calmarme.
Observe la pequeña luz que emanaba debilmente de su pecho y lo comprendi.
Pronuncie su largo nombre, implorando que funcionara.
Entonces note como le devolvía el fuego de la vida. Ella abrió los ojos.
Suspiro y me miro. Yo le tendí la mano y se levanto en sus rodillas.
Y lloro.
Lloro culpando al hombre que la había traicionado, engañándola y dejándola sola en Fata. No había vuelto a ir al mundo mortal. Perdió su “apetito”. Llevaba años sin reírse. Sin sentir la caricia de un hombre.
Le ofreci acompañarnos. Vivir entre los humanos. Sentir las alegrias de una vida mortal. Quien mejor para convencerla que un meztiso??
Ella lo pensó.
Pero al final de todo… Como pasa con las cosas que uno ama, tomo una decision
Ella lo esperaría. No le importaba quedarse sola en el crepusculo.
Se paro y dijo:
-Soy Felurian. La mujer mas hermosa que el puede conocer.-
Talvez no comprenda a las mujeres. Pero sabia que ella no cambiaria de opinion.
Le pidio perdon a las chicas y nos acompaño hacia dia.
Parecia una niña pequeña en un paseo por el bosque. Hermosa y agil. Segua siendo perfecta sin su magia.
Al final, los arboles empezaron a separarse mas y todo se iva iluminando mas a cada paso que dabamos.
Depues de unas horas ella se paro y nos dijo que mas adelante estaba un claro enorme. Que no debiamos entrar en el, que sigieramos la linea exterior. Tardariamos unas horas en rodearlo y en encontrarnos a los Sithe.
Me senti triste al despedirme de ella. Le pedi un ultimo beso, sin importarme como miraban las chicas. Fue espectacular.
Tambien se despidio de Eyni y Nadia, dandoles un ultimo regalo.
Les toco la frente y murmuro algo. No alcanze a oir lo que decia pero al separase de ellas, empezaron a cambiar. Felurian me miro y me saco la lengua como una niña traviesa y se fue riendo por el bosque.
Me pase toda la tarde intentando montar el campamento sin fijarme en sus cuerpos.
Seguian siendo ellas pero mas adultas. Y no paraban de cuchichear entre ellas moviendo los brazos y riendMe fije que Eyni era muy hermosa cuando no estaba enojada o seria.
Su risa era hermosa.
Habian cambiado, pero seguian siendo ellas.
Estaba feliz pero el miedo empezo a instalarse en mi pecho, creciendo.
Si al despertar no funcionaba mi plan, moririamos.
La historia de Eynia.
Despues de comer, empezamos a hablar.
Nadia se acosto rapidamente.
Supuse que lo hacia aproposito, talvez para que yo le preguntara a Eyni sobre como me habia conocido.
Estabamos enfrente el uno del otro. En la hogera.
No hablamos entre nosotros. El silencio era brutal. Ella removia el suelo y yo solo la veia...
Mientras yo intentaba decidirme como se lo preguntaria note que empezo a hacer ruiditos. No reconoci que eran hasta que vi que una lagrima cruzaba el rostro de Eynia.
-Lo lamento- su voz era casi inaudible. Ella levanto la cabeza y yo la mire.
-No debi... en la posada... y con Felurian...- Parecia que fuera a llorar pero antes de que pudiera decirle algo ella me dijo:
La odiaba, sabes? No me gustaba ser una lady. Mi madre me enseñaba reglas de la nobleza. Ella queria casarme con un prestamista cealdico, en Irme. Mi padre siempre me comparaba con mi hermano. Y me pegaba. El queria alguien que lo secundara como sucesor y otro hijo para ser militar. Pero me tubieron a mi. Me decia que era una verguenza que fuera mujer.- Tenia la cabeza agachada. Ya no lloraba, pero sonaba triste.
-Eyni, lo lamento pero no es tu culpa- No sabia nada de eso.
-El dia del incendio... mi padre me habia golpeado hasta degarme inconciente. Me encerro en el sotano. Siempre se aseguraba de que no fueran marcas visibles. Ahora le doy las gracias. Creo que eso fue la razon de que sobreviviera. No era cierto que desperte en mi habitacion- habia empezado a llorar de verdad y yo no sabia que hacer. Estaba impactado por lo similar que era la vida de Eynia con la mia.
-Ese dia estaba agradecida de librarme de ellos. Pero luego me di cuenta de que no tenia todo lo que siempre queria, no me daba cuenta de que era una niña mimada. Y te culpe a ti. Pero al escucharte anoche.. contando tu historia ...me di cuenta de que eramos muy parecidos... de que sabias que era lo que sentia.Y... yo me marche.... culpandome de lo tonta que habia sido.-
Ella bajo la cabeza y lloro mas fuerte que antes. Me pare y me sente a su lado, abrazandola.
-Me perdonarias???- hablaba entre sollosos.
-Lo hare. Pero solo si tu me perdonas.- Levanteo su cabeza y me miro . Senti el impulso de limpriarle las lagrimas....
Nos quedamos viendonos. Ella asintio y me abrazo.
Nos quedamos asi durante un rato. Eyni paro de llorar y yo decidi abordar el tema.
-Eyni, me preguntaba si...-
Titubie y ella me miro.
-Nadia ya me digo. Si, fui en una tarde. Era mi cumpleaños y me dejaro salir de la casa ....-bajo la cabeza. Temi que fuera a llorar asi que le levante la barbilla y la vi a los ojos.- mi hermano me acompañaba pero yo me le escape. Queria ir a casa del panadero a jugar con su hija. Pero termine en un lugar muy exttaño... Y te vi a ti y a tu padre. Mi hermano me encontro de pura cadualidad. Cuando yo corria por el pueblo, llorando. Me quede en casa por dos dias, sin poder reaccionar a nada. No rea mi intencion....- La calme. Ella se sereno y miro al fuego.
Habia precenciado mi ritual de la sigaldria. Me quede pensando durante un rato y note que Eyni se apoyaba en mi hombro. Dormia como una bebe.
Levante a Eyni y la acoste a lado de Nadia. La tape y Nadia se movio. Estaba despierta, con ls ojos llorosos. Le paso una mano a Eynia por encima y me guiño un ojo.
Yo le sonrei. Apage el fuego y me acoste con ellas. No soñe nada ese dia.

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Admin el Mar Oct 09, 2012 8:59 pm

Excelente, está muy bien.
Y además cantidad, que siempre alivia un poco el hecho que no pongas capis cada día XD.
Me encanta Very Happy
Pobre Felurian... Se me ha roto el corazón... Pobre... ¡Tengo que volver pronto con ella o si no morirá de tristeza! Sad


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Re: La historia de Sam

Mensaje por Amras el Vie Oct 12, 2012 10:11 am

Muy buena, aunque no tenéis perdón por hacer sufrir tanto a Felurian, uno la abandona y el otro casi la mata ya os vale ya. Por lo demás tu historia me gusta esta muy bien.
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Miér Oct 17, 2012 10:17 pm

Cuando la verdad duele mas que la mentira
Estabamos parados los tres en la linea de arboles.
A dos kilometros de nosotros se alzaba un arbol gigantesco.
El Cthaeh
Les habia explicado el plan a las dos. No sabia si funcionaria. Pero era eso o nada.
Estaba a punto de dar la señal cuando la sensacion de sentirme observado volvio a mi. No la habia sentido desde que entre a Fata. Voltee a ver a las chicas y ellas asintieron.
Lo sentian.
Sabia que existia cierta magia alrededor del arbol pero no se activaba hasta llegar a un kilometro del arbol.
Asi que prepare mi mente. Lo que venia no era nada facil.
Las chicas empezaron a encender el fuego. Yo estaba sentado. Observando como empezaba a aumentar el tamaño de la llama.
Me concentre. Senti que mis brazos empezaban a cambiar. Me quite la capa y se la di a Eyni.
Ella y yo nos llevabamos mejor y me sonreia, nerviosa.
Guardo mi capa. Nadia termino de encender el fuego y las dos se prepararon para correr. Yo segui observando el fuego. Mis brazos se tornaron azules y me prepare.
Derrepente lo vi. Era el nombre del fuego.
Ledrasmerer
Lo pronuncie como una orden. El fuego se avivo y le hize acender por un arbol. Cualquiera que lo viera se daria cuenta de que no era natural que subiera en espiral. Las chicas lo veian, sorprendidas desde el borde del claro. Cerre los ojos y me voltee con direccion al arbol.
Solo escuche como el fuego llegaba al centro del arbol.
Estallo, arogando una intensa ola de calor que me hiso abrir los ojos.
Empesamos a correr hacia el centro del claro.
No sabia cuanto tiempo duraria antes que aparecieran
Era una carrera contra el tiempo.
Yo podia haber llegado al claro en 2 minutos pero las chicas no podian correr tan rapido.
Por eso me lleve una sorpresa al ver como me seguian el paso. Una parte de mi mente penso en Felurian pero.... seria posible que eeta supiera...?
Al llegar al kilometro del arbol las flechas empezaron a salir de los arboles a velocidades increibles.
Parti mi mente en tres partes y puse mi plan en accion.
Vincule la flecha de mi mano a todas las que entraran en un radio de 500 metros. converti el calor del arbol en movimiento vertical, gritando los vinculos como un loco.
La tercera parte estaba ocupada en corre desesperadamente hacia el arbol.
Derrepente una de las largas flecha entro en el rango de mi vinculo y empezo a elevarse magicamente, siguiendo la trayectoria de mi flecha. mi extraño e improvisado plan funcionaba...
Eso nos salvava de las flechas pero aun sentia ese sentimiento en mi pecho....
El arbol no tardaria en consumirse o Dalur haria gala de su presencia.
Aparte esos pensamientos de mi cabeza y me concentre en no salirme de control.
Solo nos quedaban 100 metros para llegar al tronco.
Fue entonces cuando unas figuras humanoides empezaron a salir de la linea de los arboles. Eran Sithe.
Tenian ojos azules. Brazos azules como los mios. Pero ellos eran mas altos. Tenian sus arcos de cuerno blanco cargados de flechas negras. Sabia por lo que me habia dicho mi padre que tenian el veneno suficiente para matarte con un roze.
Les grite a las chicas que corrieran sin mirar atras..
El arbol era gigantesco. Yo lo mire, imprecionado. La ultima vez que lo habia visto los debia aver visto muuuy lejos, pues su enorme copa proyectaba una sombre enorme alrededor de su tronco.
Vi unas pequeñas criaturas que revoloteaban alrededor del arbol, posandose en sus ramas y flores. Mariposas. De todos los colores que conocia, incluso una muy extraña que tenia un color que no sabia identificar...Estaba posada al lado de una flor. Eran de color azul pastel, grandes como mis manos. Se mecian al compas del viento...
Entonses se me ocurrio una idea aun mas atrevida que las flechas.
Pare y me gire. Escuche...
Estaba debajo del arbol. Los sithe estaban a punto de entrar en el efecto del vinculo y yo miraba hacia la copa del arbol....
Lo pronuncie como un grito, rompiendo todos los vinculos y encerrandonos en un remolino de aire enorme. Las chicas gritaron y me concentre. El centro del remolino estaba tranquilo pero podia escuchar los gritos de los que intentaban entrar.
Las flechas que llegaban a la parte exterior se veian expulsadas hacia arriba, en una espiral, y caian afuera del torbellino.
Pero los sithe no se rendian. Uno de ellos intento atravezar coriendo el torbellino y solo vi que la parte baja se teñia de rojo, acendiendo...
Las chicas se refugiaron atras de mi, de espalda al arbol.
Se veian cansadas pero aun podian hablar.
-Quienes son???- pregunto Eynia
Pero antes de poderle contestar alguien se me adelanto.
-Sithe- me gire rapidamente. La voz provenia de atras de nosotros. Era una voz fria e indiferente.
Al fin, despues de tanto tiempo estaba frente a frente con mi destino.
-Eres el Chtaeh-
-Si, soy yo. Tu eres el hijo del idiota de Beorn. Es extraño. Pense que estabas muerto.- su voz se habia vuelto cruel. No era lo que yo esperaba.- El te odiaba sabes? Queria irse y dejar a tu madre, la muy idiota no se habia dado cuenta deque mantenia una relacion con una duendesilla, pero bueno, que podrias esperar de alguien tan poco inteligente. Te das cuenta de que te entrenaba para que tu pasases el resto de tu miserable vida custodiandome mientras el se divertia?
Sentia como la ira se instalaba en mi mente. Y casi al mismo tiempo senti como empezaba a querer salir.
El torbellino comenzo a flanquear y una flecha paso al lado de Nadia.
Me concentre con todas mis fuerzas y volvi a llamar al viento. La ira provoco que se hiciera mas intenso, sacando a volar a las figuras que nos atacaban.
-Se que esperabas algo diferente. Pero la verdad es que no soy un oraculo. Yo veo el futuro extendiendose infinitamente desde aqui. Desgrasiadamente as conducido a estas mocosas a su muerte. No volveran a ver a su padre. Bueno, por lo menos Nadia tendra a alguien que la recuerde cuando muera, antes de que el se suicidie con el puñal que tiene debajo de la barra. Pobre Eynia. Es una lastima que ayer llegara un pariente lejano tuyo. Perdiste la oprtunidad de tu vida, sabes?- el Cthaeh lanzo una sonora carcajada.
Yo estaba paralizado de todo lo que habia dicho.
No habia creido esa parte de la historia pero...
Esa era la razon por la que nadie se debia hacercar al Cthaeh. El te destruia tu vida.
-Pero.... algo les dire.Sera divertido ver como te dan una paliza. El te citara. El 8vo. Queda en tus manos que hacer con esa informacion.- Vi como las ojas se movian y percivi algo fugaz. No alcanze a verlo pero vi como 2 flores caian al suelo. Nadia se acerco y las recojio. Eran bonitas de cerca y olian a... algo.
-Son buenas para curar cosas, eh??? Por cierto. El florin que te enseño el tipo en la parte de atras de su carro no era real. Y tu hermano sige vivo. No te recuerda pero no ha cambiado casi nada... salvo por esa fea quemadura en el brazo.- el Cthaeh se rio fuertemente.
-Largo niños. La caballeria esta por llegar.Puede que no sepan quienes son pero si pueden alcanzarlos. Aprobechen eso que les dio la ignorante de Felurian.-
Estabamos corriendo como locos. Me dolia la cabeza y estabamos llorando. Podiamos oir como algo nos pisaba los talones. No me importaba mi vida, pero no podia dejar que se cumpliera lo que habia dicho el arbol. Las regresaria a casa sanas y salvas.
Llegamos a los itinolitos que habia visto en la mañana. Ni siquiera me moleste en concentrarme. Solo pare y me gire. Sin abrir los ojos extendi los brazos y ellas se estrellaron contra mi, abrazandome.
Nos desvanecimos y aparecimos cerca de un pueblito. Estabamos a 10 minutos de caminata. Me voltee hacia el itinolito. Me dolio hacerlo pero le clave la espada en medio. Girandola con fuerza, antes de que alguien decidiera seguirnos.
Nadie crusaria por hay.
Entonces los tres nos abrazamos y lloramos por horas. Hasta que el sol comenzo a ponerse y Nadia cayo, rendida de tanto esfuerzo...
Eynia y yo, cargando a Nadia en los brazos, nos hospedamos en una casa.
Sin decir palabra nos metimos a nuestros cuartos...
Solo en mi habitacion... pensando en cosas...
La parte de mi trato estaba echa... no habia motivo por que estar juntos por mas tiempo...
Me quede sumido en pensamientos sin inporancia y me quede dormido. Al despertarme ya tenia una decision.
Resulta que estabamos cerca de Irme. Las chicas decidieron enviarle una carta a su padre. Le explicaban lo que hariamos, para que no se preocupara.
Estudiarian en la Universidad.
Acepte quedarme con ellas. Durante un ciclo.
Tenia que hacer unos trabajos en las montañas de la sierra Borrasca, para luego visitar Renere. Eso me daria dinero para poder seguir viviendo, comodamente, por algun tiempo...
Les prometi que volveria antes de que el bimestre se acabara para pagarles su matricula. Ellas trabajarian, a pesar de que yo insisti en que no lo hicieran, pues no queria que se preocuparan por algo como el dinero.
Era lo menos que podia hacer, no?
Asi que me marche mientras ellas estaban en Simpatia. En la mañana, dejando tras de mi una carta.

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Admin el Miér Oct 17, 2012 11:12 pm

¡¡¡En la Universidad!!!
Podrías hacer un cameo con alguno de los personajes de por allí, no sé, Mola o así...
Que bien que pinta... Razz


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Re: La historia de Sam

Mensaje por Eztli el Miér Oct 17, 2012 11:18 pm

Me gusta tu historia, Sam ^^ Pinta muy interesante.
Seguirás, ¿verdaaaaaaad? Smile
Y, ¿sabremos qué decía esa carta? (me has dejado con la duda xD)
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Mar Dic 04, 2012 1:10 am

Sierra Borrasca. El lugar mas inospito de los cuatro Rincones de la Civilizacion. Con vientos frios y fuertes todo el año. Hogar de los Adem. Dispersos por toda la cordillera. Expertos luchadores y quizás los humanos mas interesantes de los que he conocido. Una persona sensata solicitaría la ayuda de uno para cruzar la sierra a pie.
Pero que va.
Desde cuando he sido sensato?
Cien kilómetros me separaban de la posada o el poblado mas cercano. Llevaba un ciclo y medio caminando en busca de esa dichosa casa.
Y hasta ahora solo habia conseguido caerme desde una roca y lastimarme el tobillo junto a la mano despellejada.
Tenia comida para tres dias mas, cuatro si me apretaba el cinturón.
Maldicion. Donde deje mi cinturón?
Espesaba a creer que una caja con media centena de marcos de oro no valia el trabajo.
*Hace ciclo y medio*
"Sierra Borrasca, eh?" dije.
El asintio. Era un tipo raro, incluso comezaba a ponerme nervioso.
"Esta en lo alto de la meseta sur. Adentro encontraras la caja negra. Pequeña, nada del otro mundo. No hay necesidad de que la abras."
Mensaje captado. Los detalles de su contenido no entran en el trabajo.
Asenti. Busque alguna vacilación es su rostro. De verdad iba todo esto en serio?
"Algun lugar de donde comenzar a buscarla?"
"El", como decia llamarse, se inclino hacia mi y susurro en tono de misterio:
"La casa tiene muchas torres. Pero solo 3 tienen ventanas."
Pero que...?
El tipo estaba chiflado. No decia nombre y me sitaba en lo mas alto de la noche. Eso podia ser comprensible pero... La capa negra como la noche, echa jirones, y esa espada blanca como la nieve. Si no era Sithe, no podia ser humano.
"Alguien espera mi llegada?" pregunte, sonriendo como idiota por culpa de la ira que sentia.
El me la devolvio y aprecie una hilera de blancos colmillos, pequeños y rectos. Se me tensaron los hombros al cojer el pergamino que me extendia. Era el dibujo apresurado de una casa vieja y retorcida. Pero era tan grande que bien podia ser de un noble muy adinerado con extraños gustos para la decoracion de exteriores.
Pero aunque eso me sorprendio, me senti nervioso al ver el poema en Fae escrito en los bordes del papel.
Estaba seguro de que el idioma era Fata, pero no entendia una palabra de lo que ponía en los glifos. Sabia que lo conocía pero algo me impedía comprenderlo. Después de apreciarlos por unos segundos empezó a dolerme la cabeza. Mi vision se empezó a volver borrosa y sin querer desvié la vista hacia la casa. Todo volvio a la normalidad.
Voltee a ver al tipo y el sonrió, casi con malicia.
"Si aceptas el trabajo te daré esto"
Su mano empezó a descender hacia el costado de la mesa con elegancia y casi sin pensar me lleve la mano a la empuñadura de mi espada.
Detuvo su movimiento y su exprecion cambio tan rápido, que un escalofrió me recorrió la espalda.
"Tranquilo. No estoy aqui para pelear."
Sus ojos se habían vuelto negros como la hoja de mi espada. Su sonrisa habia desaparecido y la habían sustituido unas fracciones que expresaban la mas desapasionada insolencia.
Le sostuve la mirada por un minuto... dos... y entonces le sonreí con mis ojos azules mas encantadores.
Me devolvió una sonrisa con la ceja levantada y me arrojo un saco. Lo tome entre mis manos y sentí el agradable peso del metal. Pero era mucho metal.
Se me cayo la mandíbula cuando descubrí cerca de media centena de monedas de oro. Saque un solitario marco de oro que tenia en mi bolsa y murmure un vinculo. No habia mucha perdida de energia entre mi moneda y una de la bolsa.
Levante la vista y esboce la primera sonrisa sincera desde que habia entrado en el burdel.
El me sonrió con complicidad.
"La otra mitad te estará esperando. Cuando el trabajo este terminado."
A pesar de la seriedad con la que me veia solté la carcajada mas salvaje y divertida de mi vida.
Entonces voltee a verlo.
"Porque me elegiría a mi para esto?"
Borre de mi cara cada emoción que sentia. Aqui había gato encerrado.
"Usted no es como las demás personas que necesitan algo. Porque me citaría aquí pensando que un muchacho podria hacerle los mandados?"
Ahora me tocaba a mi mirarlo con insolencia. Tal vez lo habia juzgado mal, se veia mayor pero sabia defenderse. Si intentaba cualquier cosa le demostraría de que era capaz. Podría matarme, pero me rehusaba a aceptar esa clase de trabajo.
El no reacciono como esperaba. Empezó a reírse. Primero despacio y en silencio. Luego entre dientes. A carcajadas cada vez mas fuertes. Y luego con una locura tan grande que trague saliva con nerviosismo.
El me sonrio y dijo:
"Se que no eres un simple mercenario. Se lo que eres y lo que fuiste. No puedes esconderte por siempre, Samuel."
Volví a tragar saliva. Ese hombre me conocía. Peor aun, sabia mi nombre. Primer regla de un asesino
No des tu nombre real.
Pero como. No era Fata o humano. No parecía que hubiera estado en la universidad o que fuera de mi pueblo natal. Era algo relacionado con esa sensación antinatural que llenaba el aire.
"Pero no he venido como un enemigo. Hoy solo necesito de tus servicios. Eres perfecto para el trabajo. Se que eres bueno con ese tipo de trabajos. O es que todo lo que hablan de ti es pura charlatanería?"
Se me encendió la cara de ira y le tendí la mano. El sonrió y me dio la mano. Lo siguiente que recuerdo es despertar borracho en el piso de abajo, casi al amanecer. Cheque mis cosas. Todo seguía hay. No había sido un sueño.
Hubiera deseado que asi fuera.

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Admin el Mar Dic 04, 2012 9:10 pm

Uhmmm... Qué hombre más extraño, me gusta como va. ¡Continuación! Shocked


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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Mar Dic 04, 2012 11:10 pm

Gracias Kvothe!
A peticion de Eztli y con una pequeña sorpresa para el rol.

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Eztli el Mar Dic 11, 2012 7:05 pm

¡¡¡Uoooooo!!! ¡Me encanta, Sam! ^^
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Sáb Dic 22, 2012 4:20 am

habba babba dejare este blog para siempre jamas volveré quemare mis libros de kvothe adiós Smile

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Sáb Dic 22, 2012 5:01 am

“…entrenarme?”
“Mestizo…?”
“¡Solo uno puede reclamarlo!”
“….donde el sol no sale ni se pone…”
“…pero… lastima…”
Desperté sobresaltado.
Senti algo extraño subiendo por mi bota.
Intente ver que era eso pero algo estaba mal. Mi fuego se había apagado. No quedaba ni el mas mínimo y chamuscado rescoldo. Que fastidio, aparte del frio que me calaba en cada uno de mis huesos no podía ver absolutamente nada. Eso era extraño, ya que era de noche. La luna debería arrojar aunque fuera el mas mínimo rayo de luz en la ladera de la montaña. Me sacudí lo que fuera que estaba en mi pierna y me levante con cuidado. Antes de anochecer había buscado sin éxito algún espacio lo suficiente mente grande para ocultarme durante la noche.
No había tenido suerte asi que deshice mi camino para encontrar una ladera. El espacio donde estaba era apenas una hendidura en la roca lo suficientemente grande para albergar a un ser humano. No digamos la fogata que había hecho con lo último de mi macuto. Ahora llevaba las cosas mas importantes en los bolsillos de mi capa. Me podían mantener por unos días mas pero…
Maldito sea el dia que acepte este estúpido trabajo. Tenía más posibilidades de encontrar una aguja en un pajar que de encontrar una caja negra en la inmensidad de las montañas Borrasca.
Me senté. Tenía ganas de maldecir al aire y a la piedra. Me tomo unos minutos serenarme.
Respirar y soltar el aire. Una vez que las marcas de mis brazos dejaron de moverse abrí los ojos y mire hacia la oscuridad. Al menos ya no me dolía el talón de la caída de ayer. Era un principio.
Me estaba quedando dormido cuando escuche algo. Aguce mi oido y el sonido volvió a repetirse. Era muy tenue pero parecía provenir de arriba de mi. En la meseta. Era el sonido de alguien caminando en la roca. Luego se detuvo. Alguien estaba encima de mi.
Me levante con cuidado de no hacer ruido pero pareció darse cuenta.
Se detuvo. Me que de tan quieto que podía oir la sangre correr bajo mi piel. Sin que me diera cuenta empezó a moverse. Me prepare para saltar pero se detuvo. Estaba… olfateando el aire?
Parecía que me buscaba. Entonces una pequeña roca cayo de arriba justo a donde yo estaba.
A pesar de la oscuridad absoluta que rodeaba a la ladera me pareció ver algo… me acerque cuidadosamente al borde, agarrándome de una saliente.
Inmediatamente me arrepentí de mi decisión.
Ante mi había un ser humanoide, aferrado a la roca como si fuera una lagartija. Tenia el pero largo cayéndole por los hombros. Su piel era de color blanco, que a la inexistente luz relucían con un poco de fuerza. Si eso no me hiso temblar, fue al ver su cara lo que me asusto. Sus ojos brillaban con un extraño fulgor rojo, pero en el centro tenía una mota negra. Carecía de boca u orificio para alimentarse. La nariz le sangraba con una sustancia roja. No creía que fuera jugo de moras.
El ser estaba lo suficiente mente alejado de mi para no poder alcanzarlo con mi espada. Pero antes de siquiera pensar en hacer nada empezó a reptar hacia mi con una velocidad asombrosa. Me asuste tanto que solte una palabrota y me apresure a levantar mi espada. Al comenzar a hacerlo, la cosa acelero su marcha y sus ojos se tornaron totalmente rojos. Empecé a sudar. Alguna parte de mi recordó algo con una descripción parecida. Aunque o recordaba que era o como se llamaba, me asuste a tal grado que erre justo en el momento en que la cosa saltaba hacia mi.
Mi espada golpeo la dura piedra y vire la cabeza para ver como la criatura caía sobre mi hombro. En sus manos tenía unas relucientes garras negras, manchadas del mismo liquido que la nariz. Me clavo una en mi hombro derecho y la otra la elevo. Senti el dolor punzante. Eso me despertó.
Moviéndome rápidamente conseguí golpear brutalmente a la cosa con mi codo. Salio despedida hacia la pared. Me gire para seguir peleando pero sentí un dolor inmenso en el hombro. No me respondía. Mi espada cayo en el suelo. Antes de que pudiera recogerla, la criatura salto con sus manos extendidas hacia mi. Con un ángulo perfecto hacia mi cuello. Senti como el tiempo se ralentizaba. Escuchaba cada pulsación de mi corazón atravesarme lentamente, como una señal.
Moriría hay.
Lo ultimo que vería serian esos ojos, rojos como el fuego abalanzase sobre mi.
Cerré los ojos. Mi enfermiza imaginación me mostro una puerta con el numero cuatro toscamente grabado en la madera. Me rei por dentro.
Entonces algo sucedió. Una luz se coló entre mis parpados. Abri los ojos rápidamente y vi a la criatura caer debajo de mi, retorciéndose como un gusano que siente por primera vez la luz. Parecía que sufría demasiado. Sus ojos rojos se habían vuelto completamente negros y sangraban jugo de moras. Se aferraba débilmente a la saliente emitiendo un ruido muy débil.
Me agache rápidamente para recoger la espada. La criatura me seguía mirando suplicante. Entonces voltee hacia arriba. La noche estaba salpicada de estrellas que parpadeaban débilmente a travez de las nubes. Y en el centro, estaba la acompañante de los caminantes, iluminando débilmente la ladera. Volvi a mirar a la criatura. Parecia que su piel se había torneado grisácea. Su pelo se volvia blancuzco poco a poco. Estaba sujeto a la ladera por una sola de sus garras. Si se soltaba, le esperaban varios cientos de metros de caída sobre rocas afiladas como el pedernal.
Me sorprendí de lo fácil que se puede voltear una pelea. Hace medio minuto yo estaba indefenso contra algo que me superaba, en las peores condiciones…
Ahora tenia a mi enemigo a mis pies, esperando que yo tomara una decisión o dejara que las cosas tomaran su camino.
Suspire.

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Re: La historia de Sam

Mensaje por Eztli el Sáb Dic 22, 2012 4:42 pm

¡Te parecerá bonito terminar el capítulo así! Evil or Very Mad
Jajaja Conti, conti... Smile
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Re: La historia de Sam

Mensaje por Admin el Sáb Dic 22, 2012 5:23 pm

Uhmmm... Quiero saber qué pasa con esa criatura. Y su nombre.
¡¡¡¡Va, vamos, continuación, ya!!!!


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Re: La historia de Sam

Mensaje por Samuel Odem el Lun Ene 07, 2013 5:52 am

Después de unos segundos, me agache hacia la criatura. Estaba a punto de caer. La luna iluminaba exactamente el lugar en donde estaba. Si alguien se hubiese asomado por la saliente, la escena le pareceria como mínimo, extraña.
Me dolia terriblemente el hombro. Sentía la sangre recorrer las marcas en mi piel.
No le iba a tener mucha consideración.
Agarre las muñecas ensangrentadas y tire de ellas.
Sus afilada garras seguian sorprendiéndome. A la luz de la luna parecían hojas de acero al rojo vivo. Tome nota de no moverle bruscamente.
La criatura estaba tan sorprendida como yo. Solo esperaba no haber cometido la estupidez mas grande de mi vida.
En la cueva apenas me podia mantener en pie asi que lo acoste de lado y me puse en canclillas al lado de el. El hombro volvió a recordarme como estaba, asique me lo apreté cuidadosamente para contener la hemorragia. Me guarde la espada y lo mire. La luna no alumbraba esa parte de la cueva. Eso, sumado a que la respiración de la criatura y la disminución de la sangre en su cuerpo, hicieron que me diera cuenta de algo.
Era la luna lo que lo lastimaba.
Pero que clase de criatura era?
La luna no se movia de donde estábamos. El viento, frio y constante de la sierra no se presento esa noche.
Estube estrujando mi cerebro por una hora. Garras de una composición parecida al acero, piel blanca, ojos rojos, sin boca, foto sensibilidad lunar...
dian....
Casi lo tenia. Era algo capaz de moverse rapidamente...
Frea…
Me quede pensativo unos momentos. La respuesta era bastante simple pero tambien lo complicaba todo.
Si era un frea-deram significaba que debería haber otros más vagando por hay. Además este parecia mas... personalizado. Poseía garras, y ese inusual cabello rojo...
Los Frea comunes se usaban en los mas enfermizos clanes de Fata. El moldeador tomaba un cuerpo fresco de alguna criatura y lo proveía de una forma de pensamiento limitado a obedecer a su amo. Deram era el sufijo para los que se creaban con humanos. Pero algo me decia que en vez de bailar de manera tonta en un palacio o pelear contra otros frea, este tenia un vinculo con la casa que venia a buscar.
La forma en que se movía y como me localizo me decia que alguien habia usado un Adem para su creación. Las garras podrian ser partes de su espada que remplazaban toscamente los dedos.
Me daba rabia pensar que alguien todavía los usara. Lo que guardaba era muy antiguo e importante.
Seguia sin cuadrarme lo de la luna pero sabia que no podia resolverlo todo esta noche. La ausencia de boca y esos ojos...
En el nombre de Ordal, en que me habia metido?
Pronto tendrás tus respuestas....
Esa voz me saco de mis pensamientos. Voltee hacia donde deberia salir el sol. Parecia que estaba a punto de amanecer pero no me levanto mucho el ánimo.
Oi el sonido del metal contra la piedra y me voltee rápidamente. Parecia que estaba dormido. No lucia debil ni tenia muchas llagas como antes.
Eso solo significaba una cosa. Hora de largarse.
Me levante con cuidado y recogí mi capa. No recordaba habérmela quitado.
La verdad no recordaba como se alimentaba, asi que no supe como despedirme. Sentía que debia hacer algo pero no sabia que.
No es que me agradase, pero… no me parecía correcto marcharme. Me quede de pie durante un rato, delante de la cueva. Me hubiera quedado pasmado toda la noche de no ser porque me dio hambre. Espera, no me dio hambre, solo habia vuelto. Me senté, resignado. Saque una patata envuelta en una hoja. Estaba fria pero sabia bien...
A media patata, el brillo detras de mi empezó a disminuir.
Voltee a tiempo para ver el ultimo rayo de luz de la luna. Se marchaba a descansar, oculta entre las nubes.
Entonces senti que mi "amigo" empezaba a moverse. Voltee y vi que empezaba a estirar su cuerpo. Sus garras pasaban a escasos centímetros de mi. Me levante y el se volteo rápidamente.
Estábamos cara a cara. A un palmo de distancia.
Note lo pequeña que era y también lo poco que le habría costado tirarme por las rocas. Era una Adem totalmente entrenada para pelear. Su piel era pálida y tenia cicatrices de cortadas profundas. Me imagine tener que vivir con los dedos convertidos en afiladas extremidades. Tenia el pelo rojizo, característico de ellos. La piel, que en un principio me parecía que se le pegaba a los huesos, estaba remarcada contra sus músculos, tensos y listos para agarrar a alguien y tirarlo al suelo.
Ahora que estaba calmada, parecía que sus ojos se habían vuelto normales, con un iris de un rojo escarlata fuerte y profundo. Me pareció verle algo en donde debería tener la boca pero no supe decir que era.
Torpemente, levante la patata y se la ofrecí. Mi hombro me dolía, debido al movimiento de la tela. Ella lo noto ya que agarro la patata y me bajo el brazo suavemente. La sangre volvía a fluir debajo de la camisa.
Yo estaba atento a ver como reaccionaria ante un alimento. O tal vez era que quería saber si se alimentaba.
Observo el tubérculo un rato y luego me miro. Ladeaba su cabeza. Preguntaba.
Esboce una tímida sonrisa.
Ella volvió a ver la papa y se la llevo lentamente a la boca.
Fue entonces cuando casi me caigo hacia las afiladas paredes de la ladera. Pero supongo que tanto miedo me paralizo.
Al llevársela a la boca, empezaron a despegarse unos labios manchados de sangre. Atrás de eso había unos afilados colmillos. Suficientes para arrancarte una pierna de un mordisco. Blancos y pequeños.
Su boca estaba cubierta con cortadas profundas. Causadas, por como comía.
Se llevaba la comida y la ponía en lo más profundo de su boca, causándose mas heridas de las que ya tenia.
No parecía molestarse, a pesar de que la miraba como un idiota.
Termino la papa, tranquilamente, como si fuera un dia de campo, y empezó a pasar por mi lado derecho. Me aparte y vi como empezaba a subir por la pared como si fuera lo mas natural del mundo.
Yo seguía sin moverme cuando ella llego a mitad de la pared. Volteo a verme y me incito a seguirla.
Me costó varias horas recorrer los treinta metros que me separaban de la cima de la ladera. La piedra era lisa en ciertos lugares, sin dar nada a que aferrarse mientras que en otros era afilada y escarpada. Lo peor eran los espasmos a mitad del camino. El brazo comenzaba a temblar descontroladamente o se me calentaba y no respondía.
Ni siquiera había tenido tiempo de revisarme.
Aunque ahora tenia una aliada.
Ella me indicaba el camino a seguir, silenciosa como un gato-
All llegar a la cima, me recosté en el suelo. Estaba tan cansado que no podía mover el brazo derecho, sin sentir un dolor agonizante. Cerré los ojos e intente pensar en alguna cosa que pudiera hacer para calmar el dolor del hombro. Todo mi brazo se sentía caliente y palpitante. No era buena señal.
Comenzaba a sentirme dormido, casi no tenia dolores o espasmos. Era mala señal.
La respiración entre cortada… el frio que se extendía por mi extremidades, contrastando con la sangre caliente que formaba un charco debajo de mi. Los parpados pesados….
plop, plop…
Se acercaba, silenciosa como una sombra…
plop, plop…
Me comería? Me dejaría hay tirado? Creeria que con ayudarme a escalar…?
Cai en un ultimo sueño, profundo como la noche, calmado.
Me sentía bien, me sentía… en paz.

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Re: La historia de Sam

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