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Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:05 am

Aquí iré poniendo toda mi novela
Cada cap.=mensaje


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:05 am

PRÓLOGO:
Mary miró de reojo al muchacho. Se notaba que no le agradaba lo que estaba haciendo. Debo hacerlo se decía a sí misma para sentirse mejor. Ató la cuerda mientras los demás los miraban. Ansiosos, contentos, eufóricos…
Mary y él eran los únicos que estaban en contra. Era gracioso, la mano que obraría la muerte era una pacifista, o al menos en esos tiempos.
-No estés triste.-Le dijo el chico de pelo negro largo, con la sangre seca y de rodillas.-No es tú culpa.
Mary intentó reprimir las lágrimas, pero no pudo evitarlo.
-Por los crímenes cometidos contra Caelia-empezó a hablar un hombre viejo y de aspecto débil- Yo Camilio El Grande, te condeno a pena de muerte. Que la diosa sea valerosa contigo en otra vida.
Arrepentimiento.
Ese era el sentimiento de algunos allí presentes. No querían llegar a lo que iban a hacer en ese momento. No querían seguir.
-Ahora podrás matarme Camilio, pero tú correrás el mismo destino que yo, verdugo.
-Calla babosa.-Otro hombre, más joven le dio una patada aprovechando que estaba arrodillado y atado.
-¡Ah!-El chico escupió sangre.- Una chispa brillante para nuestros hermanos. Un final oscuro para ti. Eso es lo que ya ha empezado.
-Las babosas no hablan.-Le dijo el hombre joven al lado de Camilio. Al acabar de hablar, hizo una señal para lo pusieran en pie y le empujaran hacia el balcón donde estaba toda la gente observando.
-Observad, pueblo.-Empezó a gritar Camilio.-Este criminal ha intentado atentar contra mi vida y contra Caelia. Las mentiras nublan su mente. Es uno más de esa panda de mocosos engañados que afirman que yo soy injusto y un tirano.
Un guardia empezó a empujarle. La hora había llegado. Intentó estar calmado.
Y justo antes de que lo tiraran, una flecha impactó en el guardia.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:06 am

CAPÍTULO 1
Era día de mercado y Arsen fue mandado por su madre para ir a comprar. Esta idea le molestaba, pero no podía hacer nada para evitarlo. No quería hacer nada, cuando su madre se enfadaba era más peligrosa que incluso los soldados. Desde su punto de vista, claro.
El chico se dirigió silenciosamente como si no quisiera que la gente lo viera. Al llegar a la plaza del mercado notó algo diferente. Le costó bastante, dado que era difícil notarlo. Pero Arsen era un chico observador, más que los niños normales de su edad. No tardó en notarlo. El ambiente que había era más tranquilo. Más relajado. Eso le reconfortó, odiaba el ruido de la gente y a veces se le pasaba por su joven mente una comparación macabra con animales. Ese pensamiento le hacía gracia.
En cuanto se dirigió al puesto habitual de siempre, el señor anciano le sonrió con su mejor sonrisa de dulce abuelo y le habló:
-Hola Arsen. ¿Lo de siempre,no?
-Claro Sr. Thompson…-Arsen estaba distraído.
-¿Ocurre algo?- Preguntó el señor dulcemente.
-La gente está muy relajada hoy, me sorprende.
-Están esperando a las noticias. Están preocupados.
-¿La guerra no marcha bien?-Preguntó Arsen. A pesar de su corta edad, Arsen estaba interesado por los temas de la gente mayor a él. Despreciaba a los demás niños por eso. Arsen pensaba que estos eran muy inmaduros. Hace mucho que dejó de vivir en fantasías.
-Los malditos inútiles no consiguieron defender la frontera. La gente quiere saber qué pasó con el ejército enemigo.
-¿Caelia caerá?
-No estoy seguro…
Arsen estaba inquieto. Estaba preocupado por sus enemigos del norte, los Terianos. Teria era un reino poderoso pero pacífico. No buscaban guerra con Caelia. La culpa de este conflicto la tenía el borracho rey de Caelia, que tuvo un accidente diplomático después de una de sus borracheras. Desde entonces, el pueblo odiaba más y más al rey. El rey atemorizado más por el pueblo que por Teria, había triplicado el número de soldados de su provincia de residencia y había mandado a muy poca gente a combatir a Teria en la frontera.
Caelia, fue una vez un próspero reino donde la abundancia y la felicidad gobernaban en ella. Hasta este rey. El Rey “Camilio el Grande” o como él se hacía llamar, era un hombre viejo e inútil, obtuvo el reinado por pura casualidad.
La tensión era cada vez más grande y había rumores de rebelión y “democracia”. Eso le impresionó a Arsen: tan desesperada estaba la gente que buscaban un tipo de gobierno antiguo y sin éxito, casi olvidado.
Arsen recogió todo y volvió hacia su casa. El camino de vuelta también fue tranquilo y silencioso. Cada vez veía menos gente en las calles, todos dirigían hacia la plaza del mercado, para oír las noticias. El pueblo esperaba que el rey mandara más soldados hacia la frontera. Era pura lógica. Si no mandaba más soldados Caelia caería en el mejor de los casos. En el peor habría una revolución y acabarían con el rey.
-¡Qué poco has tardado Arsen!-gritó su madre al llegar a casa.
-No tenía ningún motivo para quedarme fuera, madre.
-Claro claro.-dijo su madre sacudiendo las manos restándole importancia.- ¿Sabes quién ha venido?-Esperó una contestación.- ¿No? Mmmmm...
-¿Y bien?
-Ha venido a buscarte Penton.
-¿Y qué quería?-respondió Arsen dejando la compra en la mesa con indiferencia.
-¿En serio? Viene tu amigo.-tosió un poco para que le hiciera caso- Tú único amigo, ¿y te da igual?
-Madre, que no me muestre eufórico no significa que me dé igual.
-No sé qué haré contigo… En fin, quería verte urgentemente.
-¿Y dónde? ¿Estaba nervioso?
-Un poco, pero intentó disimularlo.
Y antes de que su madre acabara de hablar, Arsen salió corriendo de casa como un loco.
-Pero si no le he dicho dónde está…-murmuró su madre asqueada.
Arsen no necesitaba más palabras. Si conocía a Penton, sabría dónde estaría en ese momento.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:07 am

CAPÍTULO 2
Arsen estaba inquieto. Cuando Penton iba hasta su casa para llamarle se trataba de algo importante. Y no solía ser nada bueno.
Penton era un chico inquieto después de todo. Y todo lo malo lo compensaba con su inteligencia superior a la media. Era un buen chico, confiaba en Arsen y Arsen confiaba en él.
Arsen llegó a una esquina que daba a un callejón cerca de la plaza del mercado. Era un callejón cerrado, perfecto para reuniones secretos entre esos dos.
En cuanto llego avistó el cabello rubio de Penton moviéndose de un lado a otro. Penton estaba nervioso, y mucho. Antes de que Arsen le preguntara nada, dijo:
-Han venido Arsen.
-¿Qué? ¿Quién? No te entiendo Penton. Cálmate y ordena tus ideas.
Penton suspiró con fuerza y volvió a hablar:
-Los soldados se han llevado a mi padre y a mi hermano. Van a ir a la guerra.-Lo último lo dijo con tartamudez causado por el nerviosismo.
-… lo siento mucho Penton. Ya verás com…
-¡Ese maldito Rey! ¡Condenado bastardo!-Penton empezó a llorar.- ¡Si hubiera sido un poco más inteligente, todo esto se habría evitado y ahora ellos estarían en casa como siempre! Si pudiera…
-No pasará nada, lo verás. Después de todo el rey cobarde se rendirá y verás como todo volverá a la normalidad.-le puso su mano en el hombro- El rey no tiene escapatoria. El pueblo está contra él y pronto se rebelaran.
-No lo creo. El pueblo es cobarde. Es inútil. Esa panda de cerdos les da igual lo que les pase, están demasiado ocupados llorando por la guerra en vez de hacer algo útil y luchar.
Hubo un silencio. Ambos chicos estaban pensando. Haciendo planes y trabajando ideas. La guerra era obvia desde hacía tiempo. Había un gran malestar en toda Caelia.
-Después de todo, somos niños. No podemos hacer nada.
Esas palabras le dolieron a Arsen. Él no estaba seguro de eso. Incluso unos niños podrían luchar, pensaba él. Pasarían años hasta que Arsen se diera cuenta de que estaba equivocado.
-Vuelve a casa Penton, ya hablaremos. Tengo que pensar.
-Si fuéramos mayores…
-Si fuéramos mayores, todo esto sería diferente.
-¿Para bien o para mal?
-Para ambos.
Arsen decidió dar una vuelta por su pueblo. No le apetecía irse a su casa aún, así que fue a observar a la gente. Era un pasatiempo bastante entretenido. Arsen miraba el comportamiento de la gente y la clasificaba en su mente entre grupos. A veces, le hacía gracia la estupidez de alguna gente. Otras veces, se quedaba pensante. Y pocas veces, se quedaba admirando a cierta gente.
Pasó así varias rápidas horas. Era de noche y volvió a casa.
-Ya he vuelto, madre.
-Hola Arsen. ¿Qué quería Penton?
-Su padre y su hermano mayor han sido reclutados para luchar.
-Estaría asustado. Pobre niño.
-¿Y padre?
-Está trabajando, volverá ahora, creo.
Su padre era camarero en una posada cerca de su casa. Era una posada exitosa y nunca había falta de clientes. Incluso Arsen iba de vez en cuando para ayudar a su padre. Le parecía un ejercicio entretenido.
-Me voy a leer.
-Claro.
Se dirigió a su habitación donde tenía una mesita con unos pocos libros. Cogió uno y siguió leyéndolo. Era un libro de historia de Caelia. Contaba todas las eras de Caelia, las batallas, los reyes y otras cosas que Arsen ni se paraba a leerlas. Solo le interesaba lo anterior. De mayor, quería ser un historiador sobre Caelia. Si todo no se desmoronaba antes, claro.
Los soldados no habían llamado a su padre para el ejército por poco. Resultaba que el jefe de la posada era amigo del alcalde y resultaba influyente. Al jefe de la posada le parecía demasiado útil para dejarlo ir con ese conflicto inútil. Arsen estaba contento con eso.
Arsen empezó a ojear unas hojas al azar y se sorprendió al encontrar eventos de Caelia 3.000 años atrás. No pensaba que Caelia fuera tan antigua. Solo que Caelia tenía un nombre un poco extraño: “Careliae” y que Teria aún no existía, esa tierra solo eran tribus independientes.
Ojeó un poco más y descubrió que el nombre “Careliae” venía del nombre “Carelie”. Ese nombre era el nombre de un Rey, el primer Rey de Caelia. Y “Careliae” significaba Reino de Carelie.
Le extraño mucho, ya que nunca había oído hablar de todo aquello. No le dio mucha importancia y se dispuso a dormir. Pero no podía. En su mente rondaban todo el rato el Rey Carelie y Careliae. Le resultaba muy interesante. Pensó que debía consultar a sus padres al día siguiente para sacar conclusiones.
Nunca debió haber leído eso.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:08 am

Capítulo 3
A la mañana siguiente, Arsen se despertó tarde, ya cuando el sol estaba en el cielo y no al amanecer, como solía hacer normalmente. Después de desayunar, y vestirse la ropa de la calle, se dirigió a la posada donde trabajaba su padre, para ayudarle.
Al llegar a la posada se le hizo difícil encontrar a su padre, ya que había bastante gente que volvía de trabajar del campo. Cuando lo encontró, le dio un abrazo, le dijo lo que tenía que hacer y se puso a faenar.
El trabajo de Arsen en la posada era atender a la gente mesa por mesa por si necesitaban algo. Arsen podría ser amable a veces, llevar una máscara, y los clientes lo agradecían y volvían. Él era la “cara” de la posada, y cuando él iba a trabajar, los empleados estaban más motivados.
-Maldito rey.- Murmuró un hombre que estaba sentado con otro hombre en una mesa. Arsen estaba cerca, así que lo oyó, junto a su acompañante.
-No digas eso en alto, merluzo. Ahora el rey está más atento con el pueblo…
-Con su rebaño, dirás-Le cortó el otro hombre.
-El caso es que el rey es menos tolerante y hay castigos para la gente que está en contra suya.
-¿Hay rebeldes?
-No, la gente no se atreve, desgraciadamente.
-Entonces el rey hace lo que quiere y sin oposición. Salvo por los Terianos.
-El rey de Teria no moverá ni un dedo aún. Quiere que haya tensión en Caelia para que la gente se vuelva contra el rey y que sea más fácil la conquista.
-Y si la gente no hace nada…
-Habrá más sangre.
Arsen se puso contento al pensar, y al observar, de que había gente que pensaba como él. Cuando creciera estaba dispuesto a cambiar Caelia. Una ilusión infantil, sin duda. Aunque Arsen era más “maduro” que la mayoría de los niños de su edad, le gustaba sumergirse en aquella fantasía que le ayudaba a escapar de todo. Él nunca pensó en lo que desencadenaría con ese sueño infantil.
En cuanto acabó las tareas de la posada ya era de tarde. Merendó la cantidad de una comida normal y se dirigió a casa de Penton, para estar con él. De vez en cuando, le gustaba estar con su único amigo, cada vez, más frecuentemente.
-¿A qué se debe esto, Arsen?-dijo Penton con un tono sombrío. Arsen estaba a punto de soltar una disculpa por algo que no había hecho cuando Penton sonrío y se acercó a Arsen.- 2 días seguidos, ¡guau!
-No te acostumbres- dijo Arsen con una sonrisa- Estaba aburrido.-Le puso una mano en el hombro y le sonrió.- ¿Qué tal está Kiara?
Kiara era la “amiga de Penton”. Era una muchacha de 13 años, como Penton y Arsen. Tenía una cabellera morena y larga. Penton se empezó a interesar por pasar “algunas tardes de vez en cuando” con ella según él “para conocerla mejor y hacerse amigos”.
Era evidente que Penton no mentía bien.
Penton miró sonrojado a Arsen e intentó disimularlo.
-Bien… claro, bien…
-Tonto… Vamos a verla. ¿Qué te parece?
-Esto, pues creo que…
-No, me da igual la opinión de un enamorado. Vamos, hace tiempo que no la veo.
-Pe-pero… ¡Arsen!
-¡Vamos! Como no me alcances, me quedaré con tu novia, me lo agradecerá.
-¡No es mi novia!-Se paró un momento para pensar en lo que había dicho.- ¿Cómo? ¡Vuelve, sucio gorrino!
Los dos chicos marcharon a buen paso, corriendo, hacia la casa e Kiara. Bueno, en un principio, ese era su objetivo. Pero Kiara era muy propensa a subirse a los tejados para observar el cielo. Penton odiaba escalar, pero le daba igual. Arsen, en cambio, evitaba escalar lo máximo posible, ya que tuvo una experiencia cuando era un niño pequeño relacionado con un tejado y una pierna.
-¡Hola!-saludó Kiara a los chicos cuando llegaron a su tejado.
-Hola Kiara, hace tiempo, ¿no?-preguntó Arsen.
-Creo que… 3 semanas, ¿no?
-Creo que sí.
-Hola Kiara…-murmuró Penton.
-No me he olvidado de ti, bobo. Toma.- dijo Kiara estirando un brazo dando a enseñar un paquete.
-Me puedo ir para no molestar vuestro momento romántico si deseáis. Ningún problema.-Dio a entender Arser cruzando los brazos haciendo una X.
Kiara sentía lo mismo por Penton, pero eran jóvenes inexperimentados y no daban ningún paso nadie. Lo máximo que habían hecho fue obra de Kiara, que fue a dar una vuelta al atardecer, solos.
-Tómalo o se lo lanzaré a tu amigo para que se caiga.
-Me voy entonces.
-No, espera-dijo Kiara- Ahora estoy contigo.
Kiara se lo dio a Penton y Penton lo observó.
-¿Puedo?-pregutó Penton.
-Claro.
Penton abrió el paquete y encontró un collar. Tenía pinta de antiguo, pero obviamente, Penton no tenía idea de collares.
-Gracias Kiara.
-Era de mi abuela, decía que daba buena suerte.-Le dijo sonriendo.
Penton se lo puso y vio un hueco en medio.
-¿Ese hueco…?-Empezó a preguntar Arsen.
-Se supone que hay se ponía una piedra. Se decía que este collar pertenecía a un rey antiguo. Tonterías.
-Muchas gracias.
-En cuanto a ti, Arsen…
-¿Sí?
-Panla te busca. Decía algo de romperte la cara.
-Muy bien.
-Esperaba algo más. No sé, notarte algo furioso, o algo…
-¿Para qué? Ya ajuste cuentas con ese, le dejé claramente dicho lo que pensaba acerca de él y su comportamiento. Si quiere problemas, que se busque otros. No soy como él.
-¿No quieres nada? ¿Ni pegarle?-Preguntó Penton confuso.
-Nada de nada, paso.
-Una pena que la gente no piense como tú. Los chicos ya han hecho apuestas.
-¿Y?
-3 a 1 contra ti. En cambio, las chicas cotillean y marujean.
-Las chicas son así.-Entonces, Arsen gritó- ¡La mayoría!
-Las apuestan serán en vano, ¿entonces?
-Qué remedio.- Afirmó Arsen con una sonrisa.
-Te espero en el gran duelo sangriento.-Dijo Kiara con una sonrisita.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:08 am

CAPÍTULO 4
-Agachaos.-Susurró Ed a sus compañeros. Unos guardias de armadura verde se dirigían hacia el bosque. Terianos. Les doblaban en número, tenían mejor equipamiento y estaban mejor entrenados. Aun así ellos tenían voluntad y fuera, así estaban motivados.
-Tres docenas por la derecha, dos al frente.-Susurró el joven Kol. A pesar de su corta edad ya había matado antes y volvería hacerlo si fuera por su pueblo.
El grupito de hombres, que no deberían superar los 30, estaban escondidos entre la espesura del bosque. No pretendían atacar, no en esa situación. Tenían un plan. Otro grupo de soldados, unos 10, andaban por otra zona del bosque. Estos llamarían la atención de unos soldados, los matarían silenciosamente y los demás atacarían aprovechando que habría menos enemigos y que atacarían desde 2 lados. Un buen plan, después de todo. Ed era un buen estratega, por eso tenía el rango de comandante.
El otro grupo llamó la atención de los soldados, y acudieron. Como estaba previsto, aparecieron por detrás del otro grupo.
-¡Atacad! ¡Por la libertad!-Gritó Ed. Todos los soldados Caelianos se dirigieron y entre sangre, gritos y lágrimas, los Terianos cayeron.- ¿Cuántas bajas?
-Todos los Terianos muertos y una nuestra.-Contestó el teniente Pal.-Bandra ha caído.
-Yo le daré la noticia a su familia cuando todo esto acabe…-afirmó Ed.
-Si acaba, ¿no?-Preguntó un soldado.
-¿Quién eres?-Preguntó Ed señalándole.
-Audra Caerus señor.-Dijo Audra haciendo un saludo militar.
-Eres joven. ¿Cuántos años tienes?
-15 señor, cumplo 16 el próximo mes.
Hubo comentarios por todo el grupo. Estaban perplejos por la edad del chico.
-Te prometo que vivirás para ver los 20, hijo. Descansa…
-Sí, señor.
-Marchemos hacia la base, hay que informar al alto mando.- Sugirió Kol.
Todos asintieron y empezaron a andar. Ed estaba confuso con la edad del chico. Bueno, incluso estaba empezando a cuestionarse la guerra. ¿Por qué debían matar a gente que no había hecho nada por alguien que no hacía nada más que emborracharse?
En cuanto empezaron a andar, Ed notó el cansancio en la cara de sus soldados. Esta guerra era incluso demasiado para él, no le extrañaba nada.
-¿Señor?-Le preguntó Kol a Ed al ver que no le escuchaba.
-¿Decías?
-Conozco a Audra, señor. Es de mi pueblo. Los soldados fueron a su casa para que su padre se alistara. Y al ver que su padre no estaba en condiciones de luchar, se llevaron a Audra.
-Esta guerra me va a matar.-Afirmó Ed triste.
Cuando llegaron a la base, Ed directamente se metió en la tienda de los oficiales.
-¿Qué significa esto? ¿Qué hace un crío de 15 años en mi grupo?- En ese momento, los oficiales que estaban discutiendo mirando un mapa se dieron la vuelta.
-Siempre una alegría verte Ed.-Dijo unos de los oficiales con un leve desprecio.
-Es un soldado que lucha por voluntad propia.-Afirmó otro.
-¿Voluntad propia? No creo que haya empleado ese término nunca, maldita sea. Lo quiero de vuelta en su pueblo lo antes posible.
-¿Es una petición o una orden?-Dijo el oficial con más condecoraciones. Con más rango-Te recuerdo que eres un comandante de campo. Nosotros te damos órdenes a ti y tú a los soldados. Vuelve a tu tienda y échate un rato.
-A sí que esto es. Os da igual la guerra, lo que queréis es asegurar vuestros culos, cueste lo que cueste. ¿Por qué luchamos? ¿Por qué arriesgamos nues…
-Te he dicho que te retires, comandante.- Lo último lo dijo con enfado.
-Me voy a retirar, desde luego.-En ese momento desenvaino su espada.- No voy a combatir con unos cerdos como vosotros al lado. Yo lucho por Caelia, no por mí culo.- En ese momento subió su espada estirando su brazo.-Yo, Edgard Lagaron, renuncio a mi puesto en el nombre de Caelia… ¡y la verdadera libertad!
-No digas tonterías, Ed. Baja la espada. Te puedes hacer daño- Dijo el oficial más joven con burla.
-¡Entrad!- gritó Ed mientras miraba fijamente a los oficiales. En ese momento entraron una docena de chicos con las espadas desenvainadas.
-¿Qué?
-Estos son los hombres que quieren la verdadera libertad del pueblo Caeliano. Estos son los hombres que darían su vida por Caelia. No como vosotros, bastardos. Estos son los que me seguirán en busca de la libertad.
-¿Te rebelas, Edgard?-Dijo el oficial de alto rango seriamente.
-Sí.
Todos los rebeldes marcharon hacia los oficiales. No sobrevivió ninguno.
-Esto es duro.-Dijo uno de ellos.
-Al principio lo es, claro.-Dijo Edgard.- Te acostumbrarás, y más si es por un objetivo noble. Recuerda, morir es difícil, pero matar es aún más. ¿Y los hombres?
-Están fuera, esperando a que salgas.
-Bien, llama a Kol y a Audra.
Salieron de la tienda y Ed se sorprendió al ver a todos los hombres en fila esperándole. Arsen se puso delante de ellos.
-¡Silencio! ¡Silencio! ¿Sabéis que ha pasado? Espero que sí. Los que estén a favor de esta rebelión que se queden. Los que no, que se vayan. Os prometo que no os haremos nada. Nuestros objetivos son los mandatarios corruptos que han ensuciado este país. ¡Audra! Ven aquí.-El muchacho se dirigió hacia Ed.- Este muchacho de apenas 15 años ha sido obligado por los soldados del Rey a alistarse y a arriesgar su vida. Demasiado joven. Demasiado joven para aguantar todo esto. ¡Kol!-Kol se dirigió donde ellos.- Este muchacho, mi hijo.-Eso lo dijo con más énfasis.- Ha sido obligado a dirigirse a la guerra separándose de su mujer y su hijo, de apenas un mes. Y todo eso para enfrentarse a hombres que no odia para hombres que no hacen nada. Si estáis a favor de limpiar Caelia, seguidme y os juro que veremos una Caelia libre. Libre de tiranía y libre de reyes.
-¿Democracía?-Preguntó uno.
-Sí. El pueblo tendrá el poder de elección. Podéis retiraros.
Había pasado tres semanas desde ese discurso y el inicio de la pequeña rebelión de Edgard. Entre los hombres, apodaban a la rebelión la rebelión “Lagora” en honor de Ed.
Empezaron con cosas menores, como reclutar gente, darse a conocer… Pronto, llegaron a los oídos de Arsen. Que eufóricamente, se lo comunicó a Penton.
-¡Ha pasado! Por fin, después de tanto tiempo.
El otoño estaba acabando y hacía cada vez más frío. Arsen iba con más ropa y Penton se resfrío, como siempre que hacía frío. Daba igual que llevará buena ropa para el frío. Penton siempre caía en un resfriado típico de él.
-¿Penton?-preguntó Arsen extrañado.
En ese momento, Penton estornudo.
-¿Qué decías, Arsen?-Arsen lo miró con impaciencia.
-¡Ha pasado Penton! ¡Hay rebeldes! ¿Sabes lo que significa?
-¿A que lo adivino? –tosió- El joven pero valiente Arsen se encaminó a alistarse a los rebeldes, haciéndose cabecilla de estos. Pronto contaron con el apoyo de media Caelia y Teria. Y al final, mató al rey con sus propias manos.
Arsen estaba tan contento que ignoró la tontería de Penton.
-No. ¡La liberación está cerca!
-No pienses en alistarte. Tonto. Eres demasiado joven.
-Siempre me dicen eso. ¡Quiero luchar!
-Aunque lo quieras, los rebeldes no te aceptaran.
-Sí, me aceptaran, seguro. Lo que me preocupa es que me asignen otras tareas que no tengan que ver con la lucha.
-¿Y qué esperas?
-No lo sé. Yo solo quiero…ayudar.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:09 am

Capítulo 5
Los Terianos dejaron de mandar ataques, curiosos. Esa pequeña rebelión que había causado Edgard Lágora había causado tensión en Caelia, más si cabía. Por ello, el poder se estaba desequilibrando poco a poco. Cada vez, la rebelión era más fuerte y cada vez Camilio tenía que mandar más soldados contra ellos.
Habían pasado cinco meses desde el inicio de la rebelión y ya tenían el control del norte de Caelia, en la frontera de Teria. El palacio del Rey estaba en el sur, cerca de la capital.
Las filas de los rebeldes contaban ya con tres mil hombres y mujeres en contra del rey. Ed era un líder excelente, el poder que llevaba no se le había subido a la cabeza y luchaba junto a sus hombres como uno más de ellos a la vez que era un perfecto estratega. Casi todos los ataques que planeaban los rebeldes habían nacido en la mente de Ed.
Audra seguía con los rebeldes, a su elección, claro. No solía combatir por su edad. Aunque tuviera 16 años recién cumplidos, aún tenía el cuerpo de un joven y no servía para ello. Era una mente brillante y siempre ayudaba a Edgard con el mantenimiento de la rebelión.
-¿Te has enterado?-Le preguntó Ed a Audra al entrar a su tienda mientras miraba un mapa.
-¿Qué ha pasado?
-¿Qué está pasando?, dirás. El loco de Camilio ha mandado soldados de pueblo en pueblo para encontrar a la gente que apoya a los rebeldes. Está masacrando a gente de pueblo en pueblo.
-Supongo que habrás decidido ya como ayudarlos.
-¿Qué harías tú?
-Mandaría un puñado de hombres a cada pueblo para avisarles del peligro.
-Bien.-Le dijo Ed serio-Veo que tenemos el mismo plan en mente. Ya he mandado a los chicos. Quiero que vayas a Para. Es un pueblo del…
-Ya sé dónde está. De pequeño fui con mi padre. Descanse en paz.
-Irás con Kol-Le dijo con una mirada seria e increbrantable. Más de lo habitual.
-Bien. Marcharé de inmediato.

Arsen estaba pasando el rato con Kiara en su tejado. Estaban hablando de cosas sin importancia como el tiempo y la gente.
-¿Qué es de nuestro gran amigo?-Preguntó Kiara mirando la puesta de sol tranquilamente. Arsen, que estaba demasiado dominado por la modorra y la puesta de sol que contestó:
-¿Quién?-Dijo con tranquilidad y sin ganas.
-Veo que estás demasiado dormido para sacar tu brillantez. Hablo de Panla.- En ese momento, Arsen se despertó de repente.
-¿Está aquí? ¿Qué quiere?
-Tranquilo. Solo preguntaba por él.
-Ah. Quiere hacer creer a la gente que hice cosas que no he hecho.
-¿Malas?
-Supongo.
-Pareces indiferente.
-Es que me da igual lo que opine la gente. Si es suficientemente necia para ser engañada por él, no tienen mi interés.
-Eso piensas ahora, pero en un tiempo será diferente.
-Ahórrate tus sermones.
-¡Jajajaja!-Rio Kiara- Pues claro que me los voy a ahorrar, no te mereces mi atención lo más mínimo. –Arsen le miró con un tono de burla.- Lo que no entiendo es porque aún te aguanto.
-Seguro que será por mis encantos. Ninguna chica puede evitarlos.
-Penton no cuenta.
-¿Qué? Y lo dice su novia…
- Penton no se calla, ¿eh?
-Nunca ha mantenido los secretos. No deberías molestarte.
-Y… ¿qué te parece? –Le preguntó Kiara preocupada a Arsen. Puede ser que Arsen fuera un idiota, pero le importaba su opinión.
Arsen le cogió las manos a Kiara con decisión y seriamente y le dijo:
-Sois la mejor pareja que puede ver. Os deseo lo mejor.- En ese momento Kiara lo abrazó. Un abrazo precioso.
-Gracias.

Al día siguiente, Arsen se levantó temprano y se puso a leer el libro acerca del pasado de Caelia.
>> Se cuenta que Careliae fue un imperio gigantesco que abarcaba todo el continente. El gran Rey Carelie era amado por el pueblo, respetado por sus aliados y temido por el pueblo. Atendía las necesidades del pueblo mientras se enfrentaba a sus enemigos y apoyaba a sus aliados comerciales y militares.
Siempre se ha sabido que el Rey Carelie ha sido el mejor Rey de la historia de Carelie. Tan grande fue que sus hijos lucharon por el imperio que habían heredado, dado que en esa época tan antigua no había sucesión por el primer heredero, el mayor.
Se dicen que los tres hermanos. Uno, el conservador, llamado Parsa se quedó Con la parte sur de Careliae llamándolo Caelia.
Otro, se quedó con la parte central, el rey Teria. Cuando murió, llamaron a sus territorios de esa manera.
Y el mayor, se quedó con el norte. Este se llamaba Zirren y fundó el Reino de Gran Avenida por la forma de sus poblaciones.
Interesante, pensó Arsen. Caelia tenía una historia más interesante de lo que habría pensado nunca.
Nunca pensó en lo importante que sería.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:10 am

CAPÍTULO 6
Arsen estaba en la calle. Fue al mercado para hacer la compra y de paso para hablar con el agradable Sr. Thompson.
-Hola Arsen.-Le dijo con entusiasmo, como siempre.
-Hola Sr. Thompson. ¿Qué tal?
-No es el mejor año, pero vamos tirando, ¿no?
-Claro.
-Ha venido tu padre hace un rato.
-¿Sí?-Le pregunto extrañado Arsen- ¿Y qué quería?
-Me dijo que te diera esto. Que era importante y que leyeras la nota que veía con ella.
-Parece importante.
-Desde luego.
Arsen volvió a casa para dejar la compra y se enteró de una noticia muy inesperada.
-Arsen…Ven hijo.-Le dijo su madre al llegar.
-¿Sí? ¿Qué ha pasado?
-Tu padre. No volvió ayer.
En ese momento, a Arsen le dio un vuelco el corazón.
-¿No?
-No sabemos dónde está. También han desaparecido otros hombres.
En ese momento, rápidamente, Arsen sacó el paquete y se fue corriendo a su habitación. En él encontró una daga y la nota que rezaba:
“Hijo mío:
Cuando leas esta nota, probablemente ya no esté contigo. No te preocupes, porque no estás solo. En cuanto a la daga, es importante que la lleves contigo. Son malos tiempos, y más ahora. Los soldados buscarán a los rebeldes y por eso es importante que te escondas bien. Sí, hijo, lo sé. Sé que eres partidario de la rebelión. Sé que detestas al rey. Y sé que me odiaras por abandonarte justo en el peor momento.
Pero no desesperes, porque yo siempre estaré contigo.
Esta guerra existe. La notarás. Pero debes mantenerte fuerte y liberar a Caelia.
Tu padre:
Te quiero”
Lo último estaba empapado de lágrimas. Era obvio que la guerra había llegado. Era obvio que él no era fuerte. Era obvio que esas lágrimas eran las suyas.
-¿Arsen?- Gritó su madre por la repentina carrera hacia su habitación.
No quería que su madre la viera así, así que decidió escabullirse por la ventana y buscar consuelo en sus amigos.
Al llegar al tejado donde Kiara solía estar, se encontró a Kiara y a Penton juntos. En un buen momento, Arsen habría admirado a esa pareja. El amor que los rodeaba era intenso. Arsen admiraba al amor que aún no había encontrado con nadie. “Soy demasiado joven”, se decía a veces para intentar entenderlo.
Observarlos era tan relajante. Tan hermoso…
-¿Arsen?- Penton lo había visto y le había hablado con cara preocupada al ver sus lágrimas. En ese momento, la fantasía de Arsen se desvaneció para dar paso a la realidad. La realidad podía ser cruda a veces y ese fue un momento donde Arsen lo recordó.
-¿Qué te pasa?- Kiara preocupada corrió hacia Arsen y le rodeó los mofletes con las manos. A Arsen le gustaba el tacto de Kiara. El cariño y el cuidado de Kiara hacia Arsen le recordaban el de una hermana. Y le gustaba pensar en eso.
-Mi padre… se ha ido.- Eso último lo dijo con dolor. Un dolor justificado por una vez en su vida. Nunca había sufrido un dolor como ese. Y nunca sospechaba que ese sería el primero de muchos.
Arsen les contó todo lo que había pasado intentando no llorar en el proceso. Había tenido que dejar de hablar un par de veces.
-Vuelve a casa. Será lo mejor.-Le dijo Penton casi llorando.
-Estoy de acuerdo. Lo mejor será que se lo cuentes a tu madre. El consuelo de una madre puede ser lo mejor a veces.
-De-de acuerdo.-Logró decir Arsen después de contar la historia.
-¿Qué pasa?-Preguntó Kiara al ver que los miraba fijamente.
-Me gustaría que me acompañaseis hasta mi casa.
Los dos se miraron y asintieron con dulzura.

Al llegar a su casa, Arsen subió al segundo piso. En ese pueblo habían empezado a poner las casas en varios pisos para que hubiera más espacio para los comercios. Una forma útil de ahorrar espacio. Había casas que llegaban a tener incluso seis pisos.
Arsen dio un grito ahogado al ver la escena: Su madre tendida en el suelo y dos soldados Caelianos riéndose y con las armas ensangrentadas.
-Qué pena que haya opuesto resistencia.
-Desde luego. Podría haber sido un buen entretenimiento.
-¿Qué-qué…?- Logró articular Arsen.
Recordó la daga que llevaba y la cogió y se la escondió en la mano. En ese momento, los dos soldados se dieron cuenta de su presencia y se dieron la vuelta.
-Oh, un niño.
-¿Qué te ha pasado? ¿No encuentras a tu madre?- Lo dijo riéndose. Arsen empezó a llorar de furia.
-Ven con nosotros y te llevaremos a un lugar seguro- Dijo uno de ellos yendo a donde Arsen.
-¡MIÉNTES!- Gritó Arsen con todas sus fuerzas y fue entonces cuando decidió usar la daga. Le hundió la daga en el estómago y el soldado calló. Fue entonces, cuando el otro soldado advirtió de la daga que llevaba. Demasiado tarde, porque fue cuando Arsen empezó a correr con la daga erguida para propinarle una estocada en el pecho.
Cuando el último soldado calló, Arsen empezó a llorar sin consuelo. Estaba rodeado de cadáveres, había matado a dos hombres a sangre fría y lo peor de todo: segar dos vidas le había resultado fácil.
Otros soldados entraron en la habitación oyendo el grito y desenvainaron sus espadas.
-¿¡Qué le has hecho a Toraq!? ¡Desgraciado!
Arsen pensaba que iba a morir. Estaba arrodillado y no trató de moverse. Cerró los ojos, era una muerte inminente. Y antes de que notara dolor alguno, oyó los gritos de los soldados y al abrir los ojos, vio a dos chicos.
Nada más verlos, supo que eran rebeldes.
-Síguenos.-Le dijo el mayor de los dos.
Arsen decidió seguirles. A pesar de lo que había vivido. A pesar de las muertes. Y a pesar de la sangre, decidió seguir adelante.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:11 am

CAPÍTULO 7
-Señor, ya han llegado.- Le dijo un siervo al entrar en la sala.
-Bien. Puedes retirarte.
El siervo se despidió con una leve inclinación y se puso en marcha. El palacio era como un laberinto. Un laberinto que solo sabía resolverlo él. Pasillos y pasillos se habían construido en el pasado, que daban lugar a grandes y lujosas salas. La suya la que más, claro.
Al llegar a la sala de conferencias, dos hombres le recibieron.
-Mira quién está aquí.-Dijo el hombre con alegría.-Ha pasado mucho tiempo.
-Tres años, señor.-Le contestó el otro.
-Tres años pueden ser mucho. Y más ahora. ¡Creía que no volvería a verte!
-Por la guerra y los rebeldes, ¿no?- Y antes de que el otro pudiera contestar, se contestó a sí mismo- Claro. ¿Sabes, Parus? Tienes que tener más confianza en mí. Todo va como la seda. ¿Acaso lo ves peor?
-Mi gran amigo Camilio, no sé si es la edad o es que te has vuelto ciego. Pero todo va…
-Cállate.- Le dijo Camilio con amargura.- Sé que has venido a mi reino por un motivo y no por una simple visita. Ándate sin rodeos.
Parus le miró con una amplia sonrisa. A veces, Camilio se quedaba pensando acerca de ese hombre. Era muy peligroso.
-Bien. Tú tienes algo que quiero y yo tengo algo que quieres.
-¿Yo tengo algo que quieres? ¿Desde cuándo? Ilumíname, tengo mucha curiosidad.
-Tú hijo.
-¿Qué quieres de mi hijo? Te aseguro que yo haría cualquier cosa por él. Ten cuidado.
-¿Y esa inseguridad? Relájate amigo. Yo he venido por asuntos diplomáticos. Pero también para disfrutar de tu grata presencia.
-Mi hijo.-Le miró con una expresión furiosa.
- A sí, tu hijo.-Se acarició su barba gris.- ¿Sabes que tengo una hija? ¿Y sabes que no tiene pretendientes aún?
-Ya veo por donde vas. Una maravillosa pareja y la unión de dos reinos.
-Y la Caída de Teria.
-¿Qué tiene que ver Teria con todo esto? ¿Acaso planeas conquistarlo? Quieres que Careliae resurja…- Eso lo dijo con tono pensativo.
-¿No sería maravilloso? El imperio que un día fue grande, resurgido de sus cenizas. Un rey tan valeroso como Carelie. Las Joyas…
-No me hables de cuentos infantiles, Parus. Eso solo me hace desconfiar más en ti.
-No son cuentos infantiles. Es verdad. He empezado una búsqueda. Presiento que los encontraré.
-¿Encontrar qué? ¿Las Joyas mágicas que dan poder a las personas que las usen? Vamos Parus, estoy muy decepcionado. Se ve que la edad te ha quitado la cordura. No me interesa la unión con un pobre loco que busca las Joyas.
-Que así sea. Te brindé mi mano y tú me blandiste la espada y el desprecio. No busco conflictos ni guerras, pero que sepas de mí que ya no cuentas con el apoyo del Reino de Gran Avenida.-Parus suspiró-.Una pena. Nuestra amistad ha sido larga y dura como el acero. Adiós.
Parus y su ayudante salieron de la sala y se marcharon. Camilio se quedó sentado en la mesa de la sala de conferencias en silencio absoluto. Hasta que llego su hijo.
Su hijo era un vago reflejo del pasado de Camilio. Tenía el cabello corto y era esbelto. Tenía los rasgos afilados y una mirada seria con unos ojos penetrantes.
-¿Qué ha pasado padre?
-Parus se ha vuelto loco, hijo mío. Hablaba de joyas y magia. Es obvio que ya no está cuerdo.
-Si me permitís la pregunta: ¿Qué le había dicho?
-Me habló de que te casaras con su hija y uniéramos los dos reinos. Hablaba de conquistar Caelia. También me habló de una empresa que había empezado. Buscar las Joyas, que necio…
-¿Te ha amenazado? –Le preguntó su hijo sin formalidades, preocupado.
-No. Dice que no busca guerra. De momento, me temo. Tienes que ser fuerte. Soy viejo y pronto moriré.
-Vamos, no hables así padre.
-Es cierto, hijo. Tu abuelo murió a la edad de 68 años y yo rozo casi los 70. Y me temo que los rebeldes y la guerra con nuestros vecinos me están acortando la vida. Por primera vez en mi vida, tengo miedo.
-¿De una panda de plebeyos y de un reino bárbaro? Venga padre, no seas tú el necio también.-Le dijo con un intento de animarlo.
-Lo único que necesitas es llevar más soldados fuera del palacio donde no sirven de nada.
-¿Y arriesgar la seguridad de mis seres queridos? No. Un rotundo no.
-Padre.-Le replicó con un tono asqueado- Si mantienes a la guardia aquí solo atraerás el conflicto hasta aquí. Si los llevas al combate ahora, todo acabará rápido y podrás pasar tus días calmado.
-Haz lo que quieras- Cedió al fin- Me trae sin cuidado. Si fallas, caeremos los dos.
No sospechaba en lo que tramaba su hijo.
-Gracias padre. Si me permites-Le dijo inclinándose.
-Claro. Kanro, vete.
Kanro se dirigió hacia uno de los balcones de ese gran palacio para encontrarse con un hombre.
-¿Ya está?-Le preguntó el hombre encapuchado antes de que llegara del todo.
-Ya ha cedido, como predijiste Bogdan.
-¡Silencio! No repitas mi nombre nunca más en un sitio como este. Ya sabes que los criados esparcen los rumores como si de enfermedades se trataran.
El otro hombre rondaría los 35 y aun así se conservaba muy bien. Cuando Kanro lo vio con sus ojos, claro.
-Bien. Entonces el plan ya ha comenzado, ¿no?-Le preguntó Kanra.
-Solo la primera fase. Desde luego.
-Bien. Entonces me retiro para descansar.
-Me parece bien.-El hombre se dispuso a ir cuando paró y le dijo algo.- Ya sabes lo que pasará si le cuentas a alguien nuestras conversaciones, ¿no?
-Claro.-Recordó con miedo el castigo que le impondrían. Horroroso, desde luego.
-Pues entonces ve en paz, compañero.-Le replicó con una sonrisa oscura.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:11 am

CAPÍTULO 8
-Síguenos.-Le dijo el hombre chico más mayor de los dos- ¡Corre!
Cuando Arsen salió al exterior con esos dos rebeldes, observó una vista muy desagradable y terrorífica de su pueblo: cadáveres, saqueos, guardias…
Eso era demasiado para un niño. Sus sentimientos pasaban del miedo a la repugnancia. No entendía lo que pasaba. ¿Por qué han matado a mi madre? ¿Qué ha hecho? ¿Qué ha hecho toda esta gente? ¿Se merecían eso? ¿Qué me merezco yo para pasar esto? ¿Estoy soñando? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué?
Esas eran las preguntas que se le pasaban por la cabeza mientras corría y lloraba viendo a sus conocidos caer y morir por esos guardias. Pero aún conservaba un temor mayor en su corazón: no encontraba a Kiara y a Penton. Eso era lo único que le quedaba tras la muerte de su madre y la ida de su padre sin dejar explicaciones ni motivos por lo que acababa de hacer.
Solo estaba confuso, se decía a sí mismo. No pasa nada, estoy soñando. Me despertaré y estaré en mi cama con mis padres y mis amigos.
No.
Otra parte de su corazón le decía la verdad: estaba solo. No tenía a nadie, todos sus seres queridos habían desaparecido.
Y su parte más brillante del corazón apareció de la nada: “Esperanza”. Esperanza en el futuro, esperanza en la vida, esperanza en todo. Esa parte fue la que evitó que enloqueciera en aquel momento de dolor.
Encontraré a mis amigos y me uniré a los rebeldes. Acabaré con todo esto. Me lo prometo. Pueden pasarme muchas cosas, puedo perder muchas cosas. Quizá pase mucho tiempo de lucha hasta que mis objetivos se vean cumplidos, pero ese es mi destino.
Ese es el significado de la esperanza: el valor de ver un futuro digno y realista. La capacidad de ver el destino.
-¡No te separes!-Le dijo el joven. Arsen juró que estaba asustado y algo confuso.- ¡Te sacaremos de aquí!
Y fue justo cuando la esperanza se vio reducida a cenizas al ver a unos guardias que les cortaban el paso.
-¡Atrapad a esa escoria rebelde!-Gritó uno de ellos. Eran cinco y ellos eran solo dos, sin contar a Arsen.
-¡Atrás!-Gritó el mayor refiriéndose a Arsen.
Los dos muchachos se enzarzaron en el combate como dos animales salvajes, no dejaban de atacar. Cayó uno, cayeron dos… Hasta qué:
-Bien.-Murmuró uno de los soldados. Le dio una estocada en el brazo derecho al joven. Parecía grave, pero el muchacho siguió adelante diciendo:
-¡El de la espada no!
Arsen comprendió entonces el significado de la rebelión: seguir adelante sin importar lo que te pase. Luchar hasta el último aliento. Luchar hasta que no puedas más.
Arsen se sorprendió al ver cuántas cosas había comprendido en un solo día. Estaba creciendo, sin duda. Madurando.
-Ten cuidado, Audra-Dijo el mayor tras rebanar el cuello a un guardia, quedando solo dos.-Esa herida es grave.
-¡No voy a parar ni de coña!-Gritó el otro moviendo la espada para atacar mientras le sangraba el brazo.
-Imbecil…-Murmuró el mayor.
Arsen vio que Audra estaba en problemas, así que sin dudarlo y como un necio, se abalanzó sobre el guardia.
-Muere, muere ¡muere!-Le dijo mientras le clavaba la daga una y otra vez. Hasta que Audra lo empujó hacia atrás y rebanó el cuello al guardia que luchaba con el otro.
-Sigamos.-Dijo Audra impresionado y atemorizado por el poco tacto del niño.
Y salieron del pueblo como un rayo a pesar de la herida de Audra en el brazo hasta llegar al campamento rebelde.
-¡Tara!-Gritó el mayor para que atendiera a Audra lo más rápido posible.
-¿Qué ha sido esta vez?-Preguntó la chica muy preocupada.
-Una tontería, ha pas…
-Un guardia le golpeado el brazo.-Dijo el mayor impaciente y amargo.
-Gracias, Kol.-Le dijo con una sonrisita digna de una diablilla como ella.- ¿Y él chico?- Preguntó refiriéndose a Arsen muy preocupada.
-Está bien, algo asustado me temo. Llévalo con los demás. No debería tardar en recomponerse.
-Muy bien. Ah, y Audra. No hagas más gilipolleces.-Le dijo, ofreciéndole una sonrisa.-Sígueme.

Arsen recorrió todo el campamento. A pesar de que los rebeldes no tuvieran tantos recursos, aparentaban tenerlos. El campamento era como un pequeño pueblo, con sus zonas y centros. Una especie de hogar.
Al llegar a la tienda de los niños, se inundó de alegría (y lloró) al ver a Kiara y a Penton dentro. Kiara corrió a abrazarle, llorando y Penton lo miró con una mirada que expresaba dolor. A Arsen le consternó esa mirada, era la mirada más triste que había visto nunca. Y venía de su mejor amigo, de su hermano.
La vida no es justa, la vida es una mierda. Se dijo a sí mismo, pero se sorprendió a sí mismo sonriéndoles con una mirada que expresaba esperanza.
Esa sonrisa era contagiosa, como la esperanza. Esas fueron las primeras lecciones de Arsen para la manipulación. Perfecta para objetivos buenos, atroces para la tiranía…
-Pensábamos que estabas muerto, y mira, estás aquí…-Logró decir Kiara mientras lloraba.
-No te vas a libras de mí tan fácilmente.-Dijo sonriendo y abrazándola.
-Arsen, la…-Penton le miró horrorizado.-La..cara…
Fue entonces cuando Arsen se acordó de sus asesinatos al tocarse la cara y al notar la sangre seca salpicada de sus cadáveres.
-No pasa nada… Todo está bien.-Dijo Arsen serio.
-Todos estamos, ¿bien?



-FIN DEL PRIMER ACTO-
Gracias por leer hasta aquí.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:12 am

Este capítulo trata desde el punto de vista de Camilio y Ed (divina pareja) lo que pasó en ese lápsus de tiempo.
Es un aperitivo para lo que va a venir estos días.



Capítulo 8.5
Camilio se dirigió hacia la sala de conferencias para encontrarse a Edgard (el líder de la rebelión) sentado en una silla al fondo. Camilio lo miró con un expresión cansada y se sentó en su asiento.
-Hola Edgard.
-Llámeme Ed-dijo curioso.
-Y tú llámame Camilio, sin formalidades estúpidas.
-Yo pensaba que a los reyes como tú os gustaban las formalidades que os dejaban encima de los demás.
-Sí, bueno, normalmente…No en un momento como este, desde luego.
-Claro.-Afirmó serio.-No me esperaba que me llamaras. Y encima sin una espada de por medio.
-Ha pasado un año desde que formaste la rebelión.
-En efecto, viejo amigo. No creo que ese sea el motivo por el que me hayas llamado. Hay algo más importante. No ibas a llamarme para celebrar el aniversario de una fuerza hostil hacia ti mismo. Creo.
-Dime Ed. ¿Qué has conseguido con tu rebelión? Yo me veo en el trono y la guerra contra Teria continúa. Tu rebelión no ha sido muy efectiva, ¿no?
-Si acaso pensaste que íbamos a ir lo más rápido posible, estás equivocado. Estamos preparando una…
-…fuerza para poder derrotarme. Sí, ya lo he oído antes.
-¿Entonces, me puedes decir el motivo para tú llamada?
-Sospecho que hay alguien manipulándonos a ambos.
-¡Qué tontería! ¿Manipulándonos?
-Alguien detrás de todo esto. Alguien que ha planeado todo. Alguien que sabe en todo momento lo que va a pasar.
-¿También planeó este encuentro entonces? Qué tontería…
-No. Este encuentro es alto secreto. Es una intuición, nada más.
-¿Y me llamas para una intuición? Dame una prueba o me iré. Un sospechoso, o algo.
-¿Quieres sospechosos? Bien, entonces. Toma.- Camilio le dio una hoja con un nombre escrito.
-¿Cómo? Imposible. Lo conoces bien. Deberías saber sus intenciones.
-Y te he llamado a ti porque hay alguien más en esto relacionado con los rebeldes. Toma.-Le dio otra hoja. En ese momento, Ed se quedó de piedra. Parecía que iba a darle un ataque o algo.
-No puede ser.-Dijo temblando.- Pero…
-Lo sé, imposible, ¿eh? Tienes que eliminarlo para que no tengamos a nadie husmeando.
-Pero, no puedo…
-Tómate el tiempo que creas conveniente. Pero te advierto de que hay una organización más grande todavía husmeando en todo esto. Y si mis fuentes son ciertas, tienen influencia suficiente incluso para desviar mercancías, oro, e incluso para cambiar órdenes.
-Tomaré medidas, lo prometo. Pero sigo sin entender, ¿por qué me ayudas?
-No lo consideres como una simple ayuda. Tú antes eras mi amigo. Considéralo como un favor. Si vamos a luchar, que sea una lucha justa.
-Gracias.
Ed se retiró de palacio para volver al campamento y a asesinar al traidor. No era una tarea fácil, lo quería. Era lo que quería más en el mundo.
Era una tarea difícil, no solo por dificultad, sino mental. Simplemente, no podía hacerlo. Sería un vacío en su corazón. Kol. Su hijo y lo único que le quedaba.
Pero no hizo nada, espero. Primero quería una prueba de que Kol era un traidor a su causa. Y esperaría por un año para descubrir la verdad que ocultaba Kol y otros más de su causa


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:13 am

Capítulo 9
-¡Tus condiciones son insultantes!-Gritó Ed delante del todo el consejo.
-¡Son realistas!-Contestó otro.
-Silencio. ¡Silencio!-Gritó Camilio.-Edgard, por favor, explica tus condiciones.
-Los rebeldes dejaremos de atacar-Ed miró fijamente a los presentes- Si a cambio nos dan lo que solicitamos.
>>Primero: queremos de Camilio abdique pacíficamente de su reinado para instaurar la democracia.
-¡Pero esas condiciones son…!-Paró un miembro de la sala de hablar cuando Camilio levantó una mano para que se callara.
>>Segundo: Queremos parar la guerra con Teria y poner fin a cualquier conflicto que tenga Caelia. Esas son mis demandas.
-Me temo, amigo, que no podremos aceptar esas condiciones.-Le dijo Camilio con una mezcla de decepcionado y enfadado.
-De acuerdo.-dijo Ed a regañadientes- No lo tomes como una amenaza, pero para que lo sepas, mis rebeldes y yo volveremos antes o después.
-Muy bien. Ahora, por favor, vete.-Le dijo Camilio intranquilo.

Arsen estaba en el bosque cerca del campamento. Habían pasado dos años desde que se unió a los rebeldes y Arsen los había aprovechado bien. Ya sabía combatir con una daga, curarse heridas y sobrevivir en el bosque. Ahora, estaba aprendiendo a combatir con la espada con la tutoría de Kol.
-Libera tu brazo. Que no soporte ninguna tensión ni carga. Cuando vayas a golpear con la espada necesitas que el brazo esté suelto y libre de tensiones. Haz que el movimiento sea más natural. Vamos, atácame.-Le decía él.
En ese momento, Arsen movió el brazo con una naturalidad y agilidad que sorprendió a Kol. Tuvo que moverse rápido para que no le diera en el pecho. Kol le felicitó. Arsen aprendía rápido.
-Bien. La técnica la tienes. ¿Pero la moral? Hace dos años, mataste a esos soldados a sangre fría, ¿recuerdas?
-Sí, ¿por?-Preguntó Arsen nervioso.
-No es la conducta apropiada para un guerrero.
-¿No? Pero…
-Matar a alguien es muy difícil, Arsen. No se trata de técnica ni habilidad. Se trata de pensar en lo qué estás haciendo. Matar a alguien no siempre es la solución.
-¿Me estás enseñando a matar para después no matar a nadie?
-Si aún piensas así, te tendremos que despojar de tus armas y ponerte en la cocina.-Dijo decepcionado.- Te estamos enseñando a luchar. No a matar.
-¿Acaso no es lo mismo?
-No. Matar es segar la vida de alguien ajeno a ti. Luchar es defender tus ideales e ideas. –La esperada pregunta vino en ese instante.- ¿Cuáles son tus ideales acerca de todo esto?
-No entiendo.
-Veamos… Yo lucho por la libertad del pueblo. ¿Y tú?
-Yo lucho… por la paz. La ausencia de conflictos en este mundo.
-¿La paz? Un objetivo noble, desde luego, aunque inútil e imposible de ejercer.
-¿Imposible? ¿Inútil?
-¿No ves lo imposible que es hoy en día? La condición natural del ser humano es el conflicto. El ser humano no está preparado para vivir en la paz.
-Entonces nuestra lucha es inútil, ¿no?
-Eso mismo me pregunté yo a tu edad. Nuestra lucha no es inútil. Con la libertad del pueblo no habrá motivos para el conflicto. Al menos en Caelia.
-No lo entiendo.
-Eres demasiado joven para entenderlo.
Eso le dolió a Arsen. ¿Demasiado joven? Toda su vida le habían dicho que era demasiado joven para esto, para lo otro… Él se consideraba mayor. Creía que era mayor. Él quería pensar por sí solo y que no otros le adoctrinaran.
En un principio, había acudido a los rebeldes por seguridad y porque pensaba igual que ellos. Pero ahora no estaba tan seguro. Quizás todo fuera por la edad. Quizás ellos tenían razón y que cambiaría con la edad.
Cuando se dirigía hacia su tienda para descansar después de estar todo el día entrenando con Kol, se encontró a Audra.
Audra era un chico un poco más mayor que Arsen. Aun así, aparentaban la misma edad. No se conocían demasiado bien, solo tenían contacto de algún entrenamiento, de consejos y de vista. Se decía que él era la mano derecha de Edgard.
-Hola Audra.
-Hola Arsen. Edgard te ha llamado.
- ¿A mí? ¿Para qué?-Estaba extrañado. Conocía a Ed poco, pero más que a Audra, desde luego. Le había parecido un buen líder para ese pequeño movimiento, tenía madera de líder.
-Hablaba de una misión.
-Pero si llevo poco tiempo con todo esto.
-Será mejor que te apresures. Parecía nervioso.
-Desde luego.

Cuando llegó a la tienda de Ed, se encontró con que no había nadie. Estuvo esperando a que viniera alguien hasta que entró Ed.
-¡Mira quién está aquí! ¡El pequeño Arsa!
-Es Arsen, señor.
-Da igual. Déjate de formalidades y sígueme.
Ed le llevó hasta la tienda donde se solían reunir los altos mandos para discutir planes. Arsen había estado una sola vez dentro, mandado por Kol, para que conociera al consejo.
Arsen se impresionó al ver a los altos mandos dentro. Hay que decir que Kol también estaba dentro. Aunque eso le resultó normal, aunque no fuera un oficial ni nada, era el Hijo de Ed y estaba en todos los consejos.
-Siéntate.-Le dijo Ed cambiando su expresión dando paso a una mirada de seriedad y formalidad.
Cuando Arsen se sentó en la silla que le había señalado Ed, en un lateral de la mesa, miró a Kol y este le sonrió.
-Abro este consejo-empezó a decir Ed-para decidir si ascender de rango a Arsen…
-Borno.
-A Arsen Borno.
-¿Razón?-Dijo uno que estaba sentado cerca de Kol. Entonces, Kol empezó a hablar.
-Arsen ha avanzado rápidamente en su enseñanza.
-Eso no es razón para una…
-Arsen ha alcanzado en dos años el nivel de un soldado.
-¡Imposible!-Dijo otro más cerca de Ed.- Para ese nivel se necesitan más de cinco años.
-El joven Arsen ha demostrado su valía. Esa es la razón de su ascenso. Votos a favor.
De los diez oficiales del consejo, cuatro levantaron la mano. Más tarde, la levantaron dos. Un empate.
-Cinco contra cinco.
-En esos casos, Ed.-Empezó a decir el que estaba al lado de Kol.- Se debe hacer una prueba para justificar lo que sentencias.
-¿Votos a favor de hacer una prueba al cadete Arsen para decidir si asciende?
Todos levantaron la mano.
-Bien. La prueba será mañana, en el bosque este del campamento. Que la diosa nos salve, a necios y bondadosos.

Cuando acabó la reunión, Arsen se dirigió donde Kiara y Penton. Esos días de entrenamiento intensivo le había apartado de sus amigos poco a poco.
Penton se dedicaba a lo mismo que Arsen: soldado de campo. Aunque Penton solo iba a aprender el manejo de la espada y fundamentos básicos para sobrevivir
Kiara, en cambio, se dedicaba al combate a distancia, con el arco. Era muy buena con ello, y estaba aprendiendo muy rápido.
-Traigo buenas noticias.-Dijo Arsen al entrar a la tienda. En vez de encontrarse a una pareja haciendo sus “asuntos de pareja” como era habitual a esa edad, se encontró a Penton afilando su espada, mientras Kiara, al lado, examinaba su arco.
-¡Estupendo! Espero…-Dijo Penton.
-Cuéntanos como te ha favorecido tu maldita suerte esta vez.-Le dijo Kiara con su típica sonrisa.
-Probablemente suba de rango a soldado.
-Guau, ¿y dejar el maldito entrenamiento?-Preguntó Penton.
-Desde luego. Pero para eso… Debo pasar por una prueba.
-¿Qué tipo de prueba?-Preguntó Kiara curiosa.
-Debo de hacer cada cosa y movimiento que me ordenen los oficiales.
-¿Cuándo será?- Penton.
-Mañana.
-¿Qué?-Preguntaron sobresaltados los dos. En ese instante, se miraron a la cara con una risita.
-Deseadme suerte.
-Si asciendes.-Empezó Penton.
-¿Sí?
-Invítame a una copa.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:14 am

Capítulo 10
La verdad era que Arsen estaba nervioso, y mucho. La inminente prueba le dejaba en una situación muy interesante. Si superaba la prueba, sería soldado y lo llevarían a combatir, dejando atrás a Kiara y a Penton. Pero si igualmente fallaba, perjudicaría a Kol y a sí mismo, quitándoles toda la crebilidad en el futuro.
Empezó a pasear por el bosque. Esa noche era una noche fría, pero aun así la estaba disfrutando. Él aguantaba mejor el frío que el calor y que hiciera una temperatura tan fría le acomodaba. Si además de todo el lío de la prueba, hiciese calor, los nervios de Arsen se doblarían. Por eso agradeció a la Diosa ese temporal.
Arsen no era un creyente como casi todo el mundo. En verdad, las religiones le daban igual. Eso no le daba ventaja alguna en el campo de batalla ni en la vida.
Cuando estaba pensando en las posibilidades que habría si fallaba o si tuviera éxito, alguien le llamó.
-Ven.-Le dijo una voz susurrante entre los matojos.
-¿Quién es?-Preguntó mientras se adentraba. Y antes de que pudiera articular palabra alguna, la persona se abalanzó hacia él dándole un abrazo que lo tiró al suelo. Era una mujer.
-¿Kiara?-Preguntó sorprendido.- ¿Es así como llamas a tus amigos?
-A mi amigo. A mi único amigo. Arsen. Recuérdalo.
-Bien.-Dijo él levantándose y ofreciéndole la mano para levantarla- ¿Y a qué se debe este honor, bella dama? Tienes a Penton, así que no me hagas ninguna proposición.- Eso último lo pronunció lentamente a modo de burla.
-Nunca lo engañaría. Ni aunque fuera por un chico apuesto como tú. Eres parte de mi familia, los tres somos una familia.
-Claro, claro. Eso lo dices ahora, ¿pero cuando lleguen los niños? Me quedaré solo, ni familia ni tres cuartos.
-No.-Dijo con un tono enfadado- Siempre estarás con nosotros.
-Claro. –Dijo cansado- Era una broma.
-He venido por la prueba.
-Si quieres darme ánimos o decirme que todo va a salir bien, lo siento, pero puedes irte ya.
-Eres muy bueno peleando, seguro que…
-¿Qué paso la prueba? Perderé gane o pierda y lo sabes bien.
Kiara lo entendió todo al instante, era una chica lista, muy lista. Incluso más que Arsen, a veces. Lo miró con una expresión que daba a entender que ella también estaba sufriendo y el verdadero motivo de su visita.
-Ven aquí.-Dijo Arsen dándole un abrazo.
Y la noche acabó en ese momento. Arsen la llevó a su tienda y él se fue a la suya.

-Kol.-Le dijo Ed a la mañana cuando lo vio.-Ven hijo mío.
-¿Sí padre?
-Sígueme.-Todo eso lo dijo con un tono serio.
Cuando llegaron a la tienda de Ed. Ed le mandó que se sentara en una silla y él se sentó al lado.
-¿Para qué me has llamado? Tengo prisa.
-La prueba de Arsen, lo sé. Te he llamado para algo más importante. Hay un espía aquí.
-Imposible, solo un necio espiaría a los rebeldes. Nos jugamos la vida todos los días.
-Claro. Pero hay otros más experimentados. Hay otros que son reclutados de jóvenes y que espían toda su vida.- En ese momento, vio una gota de sudor en la frente de Kol. Era el momento. Sabía la verdad.
-No hables de cuentos de fantasías. No existen espías así.
-Hace un año me comunicaron la existencia de estos espías. Y todo este año he estado investigando, esperando el momento perfecto para deshacerme de él.
-¿Y cómo vas? ¿Qué has descubierto?
-¿Has oído hablar de O?
-¿Qué? ¿O?
-Un nombre. Una organización. Cada vez que pienso el ello, se me revuelve el estómago. Si quisieran, podrían acabar con todos los reinos en un pestañeo. Incluido nosotros. Es un peligro para el equilibrio. ¿Qué piensas?
-Pues…
-No te lo decía a ti.
-¿Qué?
Y fue cuando un chico entró en la tienda. Era Audra que llevaba desenvainada la espada. Había llegado con su mirada inexpresiva de siempre, pero esta vez con un tono más frío.
-Me parece un abuso de confianza repugnante.-Dijo él- Y que el espía sea su hijo me da más asco. Pensar que hemos confiado en ti todo este tiempo.
-¿Pero qué significa esto?-Gritó Kol asustado.
-Y encima cobarde. Voy a divertirme matándote lentamente. Lo siento Ed, pero debe sufrir.
-Me voy. No voy a poder aguantar esto. Hasta siempre, hijo mío.
-No,no,no… ¡Él no me prometió esto!
-En casos como estos te preguntaría quién es ese que mencionas, pero como los cadáveres no soltáis nada, directamente te mataré. ¿Algún último deseo?
-Ar-arsen.
-¿Qué pasa con él?
-Os traicionará y su mente se nublará.
-Calla.- Le dijo empujándole y calvándole la espada.
-Ya veréis.-Dijo agarrándole- No es como vosotros. Moriréis todos.
-De lo que estoy seguro ahora es que morirás tú.- Le clavó la espada aún más y cayó al suelo agonizando.- Que encuentres la libertad que fingías buscar. Bastardo.
Kol tuvo una muerte horrorosa y agonizante. Aun así, Audra hizo caso de lo que dijo antes de morir. Si era verdad lo que decía, deberían tomar precauciones. No. Daba igual. Arsen era un muchacho que había llegado llorando y ensangrentado dos años atrás. No sería ningún problema.
-Está hecho.-Le dijo a Ed.- No sufrió demasiado.
-No mientas. No pasa nada… Tendrá un funeral. Después de todo, era mi hijo.
-Claro.-Estuvo a punto de contarle lo de Arsen, pero desechó la idea de inmediato. Sería ridículo contarle las últimas palabras de Kol, cegado por la locura del momento.
-He cancelado la prueba.
-¿Qué?
-Es obvio. Kol era su mentor. No me puedo fiar de su entrenamiento hacia Arsen. Lo entrenarás tú.
-Sí. Estoy de acuerdo. Será lo mejor.
-Muy bien. Entonces retírate. Y olvida lo que ha pasado hoy.
¿Cómo iba a olvidar lo que había ocurrido aquel día? Había matado al hijo de Ed a sangre fría. Había recibido avisos de Kol hablando de que Arsen era peligroso y que les traicionaría por cómo era. Y además, iba a tener que entrenarle convirtiéndose él en su maestro. Debía descansar, y mucho.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:15 am

Capítulo 11
-Muévete. –Le gritó Audra a Arsen a la mañana. No era tan agradable como Kol, pero sabía que podía confiar en él. No se creía que Kol fuera un maldito espía. Lo había estropeado todo ese malnacido. En ese momento, Arsen albergaba una ira hacia Kol, le había mentido y a cambio, él había confiado en él. Le había engañado durante dos años y bastantes más a los demás.
Lo bueno de todos esos sucesos espontáneos era que iba a entrenar más y que gracias a la traición de Kol, su ascenso estaba asegurado. Estaba muy comprometido a la causa de la rebelión. Juró acabar con todos sus enemigos.
Y ahí es donde entraba Audra, sin él no podría hacer nada. Así que a pesar de lo frío, distante y desagradable que era Aaudra, tomó sus enseñanzas muy en serio. Eso se notaba en los entrenamientos, estaba avanzando muy deprisa.
-He oído que has ascendido a comandante.-Dijo Arsen en uno de los descansos. Audra como siempre, sin mirarle y sin moverse un ápice, respondió.
-Es cierto. Y también he oído que cuando acabes el entrenamiento serás sargento.
-¿Y qué opinas?-Preguntó Arsen con curiosidad a ese silencio con forma de hombre.
-Es cierto que tienes habilidad en el combate.-Arsen se sorprendió, Audra se dio la vuelta y se acercó mucho.-Pero no tienes madera de líder.-Se acercó más.-Eres muy joven.
Otra vez esas malditas palabras. Casi parecía que esa frase le acompañaba toda su vida. Audra notó la furia y por eso pronunció estas palabras con vacile.
-Cálmate soldado. No seas un crío. Si sigues comportándote así, no me extraña que te llamen eso siempre.
-Sí.-Dijo con dureza.- ¿Qué se siente al matar a un amigo?
-Kol no era mi amigo. Era un compañero y un camarada, nada más.
-Era.-Intentó que Audra mostrase algún signo de remordimiento en ese rostro inexpresivo.
-No vas a conseguir nada. He matado antes y volveré a matar si es necesario. A quién sea. Siempre que sea por la causa. ¿Sabes que me distingue de ese malnacido espía?
-Adelante. Ilumíname.
-Yo no miento, aunque me cueste el pellejo. Yo mato por la causa. Yo mato sin remordimientos. Lealtad.
-¿Es una especie de amenaza, Comandante?
-No me tientes y no lo será. Ahora, retírate. Te concedo el día libre. Y no repliques o te cortaré la lengua aquí mismo.

Cuando Arsen fue a la cama a dormir sufrió algo que no sufría en años. Una pesadilla. Cuando intentó recordarlo solo le salieron fragmentos sin sentidos.
Arsen estaba en un bosque con una niebla muy espesa. No recordaba haber visto el bosque nunca. Delante suyo estaba un hombre encapuchado, y no lo reconoció hasta que se quitó la capucha.
Lo siguiente que recordó era sangre. Sangre que tenía en las manos. El encapuchado se quitó la capucha y vio a su padre muy serio.

Ha llegado el momento, Arsen. El momento de la verdad. El momento donde veré tu crecimiento, tu visión. Tu lealtad.

>> ¿A quién debes tu lealtad? ¿A una panda de bárbaros descontentos que buscan el caos? Busca dentro de tu corazón y de tu mente. No es así. Tú buscas el orden, el control, la paz… ¿A quién debes tu lealtad? Es una pregunta difícil, desde luego. La lealtad en sí misma es compleja. La lealtad es peligrosa.

>>Si sabes a quién debe lealtad un hombre, tienes su punto débil. Hay muchos tipos de lealtad. Hacia organizaciones, ideales, locuras… Todas conectadas entre sí. Las organizaciones traen ideales y locuras dentro de ellas. Los ideales pueden ser locos. Y las locuras pueden ser las organizaciones.

>>Y la lealtad más fuerte del ser humano, sin duda, es la lealtad hacia otro ser humano. Este tipo de lealtad puede ser ciega a veces. Y claro, está lealtad es la más peligrosa de todas, dado que el ser humano que recibe la lealtad lleva consigo toda la responsabilidad de que de esa lealtad aparezcan otras lealtades. No hay casi nadie en el mundo que merezca esta lealtad.

>>Por eso, te pregunto hijo mío. ¿A quién debes tu lealtad? ¿A tus ideales, a una organización, a tus deseos, o a mí? Busca esa respuesta. Según que respondas, sabrás tu…


Y ahí es donde se corta la pesadilla. Estuvo toda esa semana pensando en esa pesadilla. Su padre. No había pensado en él hacía años. Y ahora se preguntaba dónde estaría, y que haría ahora mismo.
Después de todo, su padre se había marchado casi sin explicaciones. Arsen no tenía por seguro si este seguiría vivo.
Pero lo que más le extraño, fue el sueño en sí. Los sueños no son así. Este era demasiado complejo. No quería hablarlo con nadie por miedo a que lo tomaran loco.
Pero la verdadera pregunta era: ¿De verdad estaría loco?
No era una idea descabellada. El final de su infancia había sido traumático. Había matado a hombres siendo solo un niño. Hace nada había muerto alguien en quién confiaba, puesto que era un espía dentro de la rebelión.
Después de dos años, no se sentía seguro. Todas las incógnitas que le perseguían le atormentaban y notaba que no podría aguantarlo más.
Ese fue el inicio, de la verdadera locura que acarrearía hasta el final de sus días. La locura que desataría el verdadero caos. El tipo de locura que le haría explotar en un mar de sangre. En una lluvia de sangre.

-Señor, lo han matado.
-Aún tenemos al otro. Comenzad la operación “Noche Eterna”.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:16 am

Capítulo 12
Habían pasado dos semanas de esa pesadilla traumática y por fin, Arsen había acabado su entrenamiento.
Ya estaba listo para marchar contra el Rey y liberar al pueblo. Se suponía.
-Enhorabuena.-Le dijo Kiara al entrar a la tienda de los oficiales. A Arsen le sorprendió la cantidad de gente que estaba allí. Era inusual que un pupilo se le ascendiera directamente a sargento. Estaban en dos filas abriendo un camino para que pasara. Algunos aplaudiendo. Penton estaba muy animado junto a la mitad de la gente de allí, los que aprobaban el ascenso. La otra mitad lo miraba silenciosamente. Audra lo miró fijamente siguiéndole con la mirada con una expresión fría.
Cuando él llegó donde estaba Audra, este susurró algo al oído que no entendió al instante. Siguió avanzando sin darle importancia hasta donde estaba Ed aplaudiendo y sonriendo.
-Estoy muy orgulloso de ti, joven. Eres una esperanza hacia nuestra causa. Ojala tuviéramos más gente como tú.-Y cuando dejó de hablar se acercó a él y le susurró:
-Atento, quédate conmigo.
Y fue cuando entendió lo que dijo Audra. “Cuidado”.
Y entendió las palabras cuando cinco solados entraron en la tienda. ¿Más espías? Se preguntó él. Pero una gota de sudor frío le cayó por la frente al ver que golpeaban con una espada a un oficial ahí presente.
-¡Ahora!-Gritó Ed desenvainando su espada, haciendo esto otras seis personas.
Una lluvia de golpes, gritos, sangre y cadáveres inundaron la tienda. Los cinco enemigos cayeron y solo un aliado estaba en el suelo, muerto.
Ed se le acercó a examinarlo y le tomó el pulso. Muerto. Le cerró los ojos y señaló a unos hombres para que se lo llevaran.
-Ya sé que quieres explicaciones, joven sargento.-Le dijo Audra de improvisto.-Sígueme.
Audra le llevó a su tienda rápidamente y le ofreció asiento.
-Esos hombres-dijo antes de que Arsen preguntara nada- eran agentes enemigos.
-¿De Camilio?
-No.
-¿Entonces de quién? ¿Terianos? ¿Mercenarios?
-Nada de eso. Eran O.
-¿Qué es O?
-Es difícil de explicar. O es todo.-Arsen le miró con una expresión confundida.
-¿Todo?
-No tenemos mucha información de ellos. Mandamos espías por todos los rincones, pero solo averiguamos esto: O opera en todos los sitios, y sin dejar rastro. Sospechamos que manipulan todo, esta rebelión incluida.
-¿Cómo pueden manipular una rebelión?
-Es simple: Provocándola. Incitando levantamientos públicos, sobornando a guardias, asesinando…
-No entiendo.
-También sabemos los objetivos de O.
-Y son…
-Sospechamos que controlar todo.
-Deberá de ser demasiado grande. ¿Cómo se combate eso?
-Cuándo lo sepamos, habremos ganado esta guerra.
Arsen volvió a la tienda de oficiales para encontrarse que los cadáveres habían sido extraídos y a Ed de pie, observando el mapa en la mesa, impotente.
-Hola chico-Dijo al mirarle.-Pasa, pasa.
-Lo siento.
-¿Qué haya muerto un camarada o qué no tenga información de mi propia facción?
-¿Cómo dice?
-De los tres mil soldados que somos, no estoy seguro de cuantos hay infiltrados. Podrían haberme matado una docena de veces.
-Eso significa que le quieren muerto.
-Buena deducción. ¿Pero para qué me atacan?
-Yo creo que para capturarle. Audra me lo ha contado.
-Mmmmm… Si ese chico cree que estás preparado para saberlo, lo respetaré. ¿Y para qué querrían capturarme?
-Para sacarle información, no, desde luego. Ya tienen espías. Quizá para mandarle un aviso.
-¿Un aviso para qué?
-Para qué no derroque a Camilio. Si quieren controlar todo, querrán estabilidad en el reino. No les vendrá bien que un grupo de ciudadanos descontentos les molesten.
-Camilio lo sabe también. Piensa igual que yo acerca de O.
-Entonces esto lo complica.
-¿Por? No entiendo.
-Si Camilio lo sabe también, tendrá cuidado y será más difícil derrocarlo.
-Pero O…
-O me trae sin cuidado.
-Descansa, hijo.-Le dijo asqueado.

Esa noche tuvo otra pesadilla. En esta había ruinas de una ciudad que no pudo identificar. Encontró otra vez a su padre en frente de él como en el otro sueño.
>>Bienvenido de vuelta, hijo.
Intentó hablar, pero su padre levantó un brazo y dejó de salir palabra alguna de su boca.
>>Silencio. No hay tiempo que perder. Debemos aprovechar el poder. ¿Ves estas ruinas? Esas son las voces del futuro. El fin.
>>Es imposible conservarlo. Es uno de los errores de la humanidad. La ambición de la conservación. Los humanos de hoy en día buscan conservar su paso por la tierra. Grave error. ¿Es qué no entienden lo que eso puede provocar?
>>La gente dedica más tiempo a conservar que a vivir. ¿Y para qué sirve eso? Para dejarle ruinas a gente que no conocerás malgastando el tiempo que tienes aquí.

>> Muchos imperios han caído por la regla de la conservación. Solo los que vivían al momento se han salvado.
>>Lo has aprendido. Pronto volveré. Ahora no puedo, no tengo poder. Se me acaba el poder. Debo volver.


Y antes de que acabara de hablar, Arsen despertó con un grito.
-¡FUERA DE MÍ!¡FUERA DE MÍ!-Gritó sin consuelo agarrándose la cabeza.

Despertó en una camilla horas después.
-¿Qué ha pasado?
-Gritaste y desmayaste.-Le respondió Audra.
-Perfecto… ¿Qué hora es?
-Mediodía. No te muevas, llamaré a Edgard.
El hecho de que Audra se hubiera quedando vigilándole le impresionó y le conmovió a la vez. Audra se preocupaba de él y había pasado todo el día con él, por si despertaba.
-Gracias.
Pasó un par de minutos y Edgard entró en la tienda.
-Por fin el pequeño sargento ha despertado, ¿eh?-Dijo con una sonrisa.
-Perfecto para ponerme a trabajar.
-Ni hablar, descansarás hasta que veamos qué te pasa.
-Una pesadilla. Déjalo estar.
-¿Una pesadilla te hace gritar y desmayarte? Ni hablar, te quedarás en reposo. No puedo arriesgarme a perderte. Ni a ti ni a nadie.
-Estupendo. ¿Y cuánto tiempo tengo que estar aquí encerrado?
-Por lo menos un par de noches. Estarás en observación.
-Entendido, señor.-Dijo con dureza y muy asqueado.
-Tus amigos vendrán a visitarte y Audra ten informará de lo que pase para que vuelvas informado. Relájate y estate tranquilo. Todo estará bien.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:16 am

Capítulo 13
-¿Por qué has tardado tanto?- Le preguntó el hombre.- Deberías haber estado aquí desde la semana pasada.
-Complicaciones, maestro.
-No me sirven escusas.-Le señaló la puerta- Entra, tenemos asuntos que atender…
Entraron por el portón viejo y descolorido. Bajaron por el sótano y llegaron a la sala donde solían hablar.
-¿Qué has hecho todo este tiempo?
-Señor, he supervisado el trabajo. Como ordenó.
-Bien. ¿Has mantenido contacto con Bogdan?
-Sí.
-¿Te ordenó algo?
-Sí. Que vigile al chico.
-¿A Arsen? Los reportes del otro agente exageraban, seguro. Es un simple rebelde. No hay nada en que preocuparse. ¡Ah! Una amenaza… ¡Es muy gracioso!- Empezó a reírse.- Si un simple chico fuera una amenaza para nosotros, O no tendría sentido.
-Orden.- Añadió el otro.
-Lealtad.- Contestó el hombre.
-Equilibrio.
-Ese es nuestro credo. Recuérdalo. Para tener orden hay que asegurar la lealtad. Y para que haya lealtad hay que asegurar el equilibrio. Eso es O. Piensa en ello. Yo mandaré una carta a Bodgan dándole órdenes.
-Claro.
El hombre se dirigió al escritorio para redactar la carta después de la conversación con el joven.
Cogió papel y pluma y empezó a escribir.
Estimado Bogdan:
La causa va bien. Hemos hecho creer a todos que somos fáciles de descubrir para poder atacar por detrás.
Necios todos.
Hemos tenido que sacrificar un agente por ello. Aunque bueno, tú estabas ahí. De algún modo.
No voy a revolver más el asunto. Necesito tu presencia aquí lo antes posible. Quiero discutir contigo un tema relacionado con tu hijo.
Mis más cordiales saludos:
F


Le dio la carta al agente de O que volvía hacia allá, y volvió a palacio.

Arsen estaba tumbado en la cama, revuelto. No podría aguantar ni un día más quedarse allí quieto sin poder apenas moverse. ¡Era inhumano! Era estúpido que le obligaran a quedarse allí por un par de pesadillas.
Para su suerte y su aburrimiento, apareció Penton en la tienda con una jarra.
-Veo que no duermes. Toma esto, no te va a afectar, ¿no?
-No creo.-Dijo tomando la jarra con una sonrisa.
-Es licor de un pueblo cercano. Te sentará bien.
-Gracias.-Tomó un trago.
Ese licor era como una abeja en la lengua multiplicado por diez con un sabor dulzón. Intenso pero dulce, una extraña combinación.
-¡Por dios! ¿Quién ha hecho esto?
-¿No te gusta?-Preguntó Penton preocupado.
Arsen lo agarró del pecho y le gritó a la cara:
-¡Es la mejor maldita cosa que he probado en mi vida!-Se puso a llorar.
-¿Ya está borracho?-Preguntó Penton para sí.- ¿Estás borracho?
-Que pregunta más tonta. ¿Cómo voy a estar borracho con…?- Se le distorsionó la visión un poco en ese momento viendo a Penton más alto- Sí. Estoy borracho.
-En ese caso, túmbate y haz como que duermes. Audra me matará si se entera.
-Sería digno de verlo.- Dijo Audra por detrás.- Licor de Watersmile. El licor más fuerte que existe. Y el que tiene el efecto más inmediato. Dámelo.
-Claro.-Dijo Penton a regañadientes dándoselo.
Para sorpresa de Penton, Audra lo cogió y bebió todo de un trago.
-Fuerte para los débiles.-Dijo al acabarlo.- No en mi caso. Penton, te quedarás todo el turno de noche vigilándolo por negligente. Yo me iré a dormir.
-Sí, señor.
-Entonces, buenas noches.- Se despidió con cara de odio y algo que parecía una sonrisa.
-Lo siento Penton.
-No, es mi culpa. No te culpes.
-No me refiero a eso. Según dicen, ronco.
-Que nochecita voy a pasar…
-Puedo quedarme en vela contigo.
-Ni de coña. Después soñarás cosas raras despierto y te llevarán al manicomio.- Dijo con una sonrisa.
-Eso sí que sería digno de verlo.
Pasaron un par de horas y ya era de noche. Kiara, al ver que Penton no volvía, salió de su tienda. Acudió a los soldados de guardia para preguntarles sobre Penton.
-Perdona. ¿Sabes dónde está Penton?
-He oído decir por ahí algo de Arsen.
-¿Arsen? Pero si ya hizo una guardia por la mañana.
Al entrar a la tienda de Arsen se encontró a Penton en el suelo roncando y a Arsen sentado en su cama con los ojos rojos.
-Calla, calla, calla, calla, calla…-murmuraba Arsen por lo bajo.
Kiara decidió que la noche era demasiado valiosa para malgastarla y se fue a su tienda a dormir cómodamente.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:17 am

Capítulo 14
Arsen se encontraba sentado en su cama. Ya llevaba una semana allí metido sin poder salir por miedo a que hiciera algo. En esa semana no había pasado nada, así que esperaba poder salir pronto.
Esa semana de descanso eterno le había ayudado a pensar. Había pensado sobre muchas cosas.
El hecho de haber soñado con su padre diciéndole esas cosas, por ejemplo.
Pero también había soñado con otras cosas más importantes y enrevesadas.
Recordó lo que le dijo Kol sobre la libertad. Que ese el verdadero fin de la rebelión.
En principio la libertad le parecía estupenda. El hecho de eliminar a Camilio a su entera dinastía le parecía una idea brillante y divertida.
¿Pero, y después? ¿Qué pasaría cuando se ejerciera la libertad en Caelia? Se sabe que un pueblo sin gobernador es un pueblo caótico.
¿Cómo harían Ed y sus seguidores para poner reglas? ¿Quién sería el líder en Caelia? Esa pregunta era un tanto tonta, en cierto modo.
Los rebeldes querían ejercer la democracia en Caelia. A Arsen no le parecía buena idea. La Democracia puede ser buena con gente que sea sabia para mandar.
Pero nadie de ellos, en la opinión de Arsen, sería un mandatario justo para el pueblo. El único que veía él como un mandatario eficaz y sabio era Audra. Pero él sabía que acabaría como un rey sanguinario y para eso tenían a Camilio.
Ed era un buen estratega, pero el líder en la democracia, ese puesto, le venía demasiado grande.
Los demás que conocía él eran demasiado necios e ignorantes para que pudieran mandar.
Solo quedaba él.
Él no se consideraba un buen líder, pero veía el mundo tal y como era. Quería derrocar a Camilio, pero no quería establecer una democracia.
Estaba confundido…
Demasiado.

Bogdan recibió la carta por la noche.
Estaba en la cabaña que le habían prestado para hacer sus quehaceres. Era vieja, pero discreta y lejana a los ojos de la gente.
El sobre tenía una O en dorado. La abrió y la leyó.
No se esperaba que se lo mandara tan pronto.
¡JA! Necios. Bogdan estaba llevando a cabo su plan lejos de los ojos de O, Camilio y los Rebeldes.
Bogdan era demasiado listo como para acceder a las condiciones de O.
O
O al principio fue una orden disciplinada, discreta y sabia. Ahora estaba en un estado deplorable.
Le hacía gracia la idea. Él se reía con la idea. La suerte le había ayudado en su vida.
Y pronto, su hijo lo sabría todo. Todo el plan. Todo el plan iba como la seda. Pronto, todo sería suyo y nadie podría con él.
¡JA! Solo le faltaba una pieza. Cuando su hijo se enterara de todo el plan…
Su hijo era inteligente, sabría lo que hacer en el momento justo. Juntos, derrocarían el maldito sistema y darían paso a uno justo.
Era el plan de toda una vida, no podía perder tiempo.
Jaque mate. Ese era el nombre de la última parte del plan. Un plan que se remontaba 15 años atrás.
Nunca sospecharía lo que haría el muchacho.
Estaba esperando al segundo cebo.

Camilio se dirigió hacia el balcón esa noche. Quería admirar la bella ciudad a esas horas. Le encantaba relajarse de vez en cuando, y olvidar sus pecados.
Malditos pecados.
Si hubiera sido más cuidadoso, ahora todo esto se habría evitado.
Cada día se despertaba recordando su estupidez, recordando esa cena.
Tres años atrás, en una cena entre todos los tres reyes, Camilio bebió demasiado.
Demasiado era decir poco. Bebió una cantidad descomunal e infernal. Estaba tan borracho que no era consciente de sus actos.
Mientras iba a por otra copa, le ordenó a un siervo que le sirviera más. Y como no le hacía caso, le golpeó con la botella quedándose el siervo muerto.
No sería tan grave si hubiera sido un siervo. No era un siervo, era el hijo del rey de Teria. Lo había matado y ni se había dado cuenta.
Desde entonces, todo le había salido mal.
Los rebeldes, la guerra, O… Además, había perdido la simpatía de Gran Avenida, por lo que ahora se encontraba solo.
Intentaba negociar siempre con los rebeldes mientras rechazaba ataques de Teria. Eran días difíciles para Caelia, los más difíciles de la historia de ese reíno.
Hacía seiscientos años que no se libraban guerras en el continente, y era la segunda vez que había una rebelión.
Camilio estaba preocupado, porque la primera rebelión triunfo hasta tal grado de mover fronteras y reyes. (Aunque estos a pozos).
Su próximo objetivo era su hijo, agente de O.
Pero antes de matarlo, antes de clavarle su hoja hasta que dejara de agonizar, le preguntaría sus motivos.
Era insoportable pensar en lo capullo que había sido su hijo. ¿Para qué iba a trabajar para O teniendo todo lo que tenía? Quizás, su hijo buscaba algo diferente para él mismo.
Pronto lo sabría.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:18 am

Capítulo 15
-Muy bien chicos.-Dijo Ed cuando entraron todos a la tienda de los oficiales.- ¿Os habéis enterado?
Hubo un murmullo por toda la tienda, confusos.
-Tenemos a un agente importante de Camilio en la mira.
-Cierto.-Añadió Ed- Este agente, llamado Párangon, es el líder de las tropas de Camilio. Si lo elimináramos, su ejercito se sumiría en el caos total.
-Y sería más fácil conseguir la victoria.-Añadió Arsen. Ya había pasado un par de días desde que le dejaron volver a su ritmo normal, y para la sorpresa de todos, ya estaba como siempre.
-Desde luego.
-¿Y donde está?- Preguntó Penton. Ya había acabado su entrenamiento, con la suerte de todos. Era un fiero guerrero y un noble rebelde.
-En un campamento a medio día de aquí.
En ese momento, sucumbió el pánico por la gente reunida. ¿Tan cerca? ¿Cómo?
-¡Silencio!-Exclamó Ed.-¡Silencio! Por eso precisamente vamos a matarlo. Con su muerte, el ataque se cancelará.
-¿Y vamos a ir todos a lo loco?-Preguntó un soldado con vacile.
-¿Cómo? ¡No!-Exclamó Ed sorprendido.- ¿Cómo cojones ganaríamos a esos palurdos? Si tuviéramos una posibilidad de ganar, esperaría a que nos atacaran. No. Irá solo uno.
-¿Y quién irá si puede saberse?
-El sargento Arsen. Es la mejor opción.
-¿Cómo?-Preguntó Arsen sorprendido, aunque nadie le hizo caso.
-Arsen es el mejor de nosotros con la daga, que le será útil en esta misión, además de que es una oportunidad de que demuestre lo que vale.
Ahí se acabo la reunión. En parte, Ed tenía la razón. Arsen era el mejor con la daga, gracias al regalo de su padre, además que las misiones de infiltración le encantaban. Anda si no robó suministros a los soldados sin que se dieran cuenta antes...
Aunque también sospechaba que era más que una demostración de fuerza. En todo caso tendría que marchar lo antes posible.
-¿Cuando iré?-Le preguntó a Ed cuando se lo cruzó por el campamento más tarde.
-Ahora. Vete.-Y al ver que Arsen no daba signos de vida, añadió- Ya. ¡Corre!
Y sin más explicaciones, recibió un mapa y marchó corriendo.

Bogdan estaba marchando por praderas verdes con un bello bosque de fondo en su caballo blanco al que había llamado Coraje.
Ya llevaba un par de días marchando para reunirse con sus colegas y hablar de planes para contrarrestar que dos espías fueran "descubiertos".
Cada vez se le hacia más y más pesado el tener que seguir escuchando tonterías de los integrantes de O. El O de hoy en día que él conocía no era más que un atajo de imbéciles avariciosos que malgastaban un legado para bienes propios en vez de para el objetivo inicial. Hay que decir que no lo habían olvidado, lo que pasaba con esos necios era que lo habían malinterpretado.
Y ahora en vez de dejar una semilla y esperar los resultados que esperaban sin hacer nada, se involucraban y se quedaban ciegos a la vez. Bogdan aprovechó eso para aprovechar el verdadero poder que había legado por su parte para poder conseguir los fines originales de O.
Era por lo que había nacido y eso era por lo que moriría. Solo tenía que esperar al momento perfecto para desenmascarar la verdad y eliminar a O de una vez por todas.
Pero aun le faltaba una pieza que decidiría todo. Su hijo.
Si todo le saliera bien, su hijo despertaría y haría su parte.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Ago 07, 2014 12:18 am

Capítulo 16
Era de noche y llovía. Arsen era un asesino. Se movía entre las sombras segando vidas. Era un asesino. Todo el que le descubría, probaba el sabor de su sangre. Él era un asesino. No había manera de pararlo. Era el asesino.

Arsen corría por el bosque, esperando encontrar alguna señal del campamento. Era por la tarde, y sabía que en breve empezaría a oscurecer. Se movía de árbol en árbol con la agilidad de un animal.
Le habían descrito a Párangon: era un hombre entrado en años con el pelo corto y moreno y con una barba recortada. No solía salir de su tienda, la más grande y glamurosa.
Sería fácil.
Se decía a sí mismo. Ya había matado antes, y con el entrenamiento que había recibido por esos hombres, sería una tarea fácil eliminar a un solo hombre por la noche con una daga. Las normas de la infiltración eran fáciles en teoría.
Debes de hacer el menos ruido posible.
Debes de tener tus sentidos agudizados para sentir al enemigo de cualquier lado.
Nunca debes olvidar que los actos violentos son estrictamente innecesarios.
Como recordaba él, para sentirse más seguro, había hecho misiones de infiltración antes y había descubierto que le encantaba. La sensación de verse en un lugar hostil y además fuera de los ojos de los enemigos le encantaba. Él era muy curioso, y gracias a esa característica suya, comenzó ese interés.
-He oído algo. ¡Silencio!-Murmuró uno. Lo único que le costaba era hacer poco ruido. Sobre todo por la noche…
-Iré a investigar.-Dijo el otro. Arsen sin perder la calma, se camufló entre la hierba.
Arsen esperó, y cuando llegó el soldado, aprovechando que el anterior estaba lejos y era de noche, lo agarró y se arrodilló mientras lo estaba agarrando.
-¿Dónde está Págaron?
-No sé de qué me estás hablando, hijo.
Le puso la daga en el cuello.
-Lo repito por última vez a buenas.- Lo agarró con fuerza- ¿Dónde está Págaron?-Al ver que no reaccionaba, apretó la daga un poco hasta que empezó a salirle sangre- Esto puede quedar como un simple incidente, o puede ser el último. No me obligues a hacerlo.
-No lo harás. No te atreves, chico.
-Respuesta incorrecta.
Le rebanó el cuello y siguió adelante. Ya había roto dos de las tres reglas básicas. Esa operación no estaba andando bien. Quería acabar pronto.
Para mejorar la situación, empezó a llover. La lluvia le encantaba, era relajante. Le encantaba abrir una mano y recibir el agua de la lluvia. Sería más difícil esconderse, pero merecía la pena.
-Ayuda…-Murmuró Arsen por lo bajo. El volumen de la voz era tan bajo que podría ser de cualquiera. El soldado restante se acercó y recibió una estocada en el corazón. Entró en el campamento y se sorprendió al encontrar tan pocos soldados patrullando la zona.
Los dos soldados anteriores fueron la mayor dificultad y entró en la tienda de Págaron en un instante. Todo era demasiado fácil…
Entró por la “puerta” y mató al guardia por la espalda, dejándolo caer. Páragon se dio la vuelta y lo miró horrorizado.
-¡No me mates! ¡No es necesario! ¿Es qué no lo ves?
-¿Qué no es necesario? Estamos librando una guerra, joder.
-Claro… Tus ojos no ven lo que está pasando. No. Me equivoco. Los rebeldes no están viendo lo que está pasando.
-¿De qué hablas?
-De O, maldito ignorante. Libráis una guerra falsa mientras perdéis la verdadera. Aun existís porque ellos lo quieren así.
-Parece que el poder os hace delirar. Será una muerte justificada.- Corrió hacia él y le clavó la daga.
-Nooo… Ya está hecho. La caída del… Debo descansar…
Arsen se dio la vuelta sin más, y se alejó. Al salir, vio, a lo lejos, un hombre con capucha que, desde el punto de vista de Arsen, parecía que sonreía. Justo después, desapareció. Estaba loco de remate.
El campamento estaba en alerta.
-¡Allí está! ¡Atrapadle!-Grito uno.
Arsen, serio, agarró su vaina y con la otra mano cogió el mango. Poco a poco desenvainó la espada. No caería sin luchar, y técnicamente ya había cumplido su misión.
Desenvainó la espada y la sujeto hacia arriba con la dos manos en una posición de guardia.
-¡Vamos!-Gritó Arsen sonriendo. Estaba a tope, en ese momento morir le daba igual.
La espada recibió un reflejo de luz muy extraño para ser esas horas de la noche y brilló.
-Haced que me divierta.
Empezaron a atacar uno por uno. El primero que llegó fue asesinado casi nada más llegar por un movimiento rápido y certero. El segundo, en cambio, le costó un contraataque y un amago. El tercero se juntó con el cuarto, y empezó a costarle mantener el ritmo.
-¡Ja! ¡Y esto era para probar tu valía!-Oyó una voz mezclado con un grito de un soldado. Era Penton. Siguieron luchando hasta tocarse espalda con espalda.
-¿Qué haces aquí?
-Por lo que veo, salvarte el pellejo.
-¡No necesito ayuda!-Gritó, mientras le cortó el brazo a un guardia. Y cuando otro iba a golpearle con el mango, Penton le atravesó el pecho.
-Claro. Digamos que esto es apoyo táctico, ¿de acuerdo? Y ahora, salgamos de aquí. No sé tú, pero no me agrada ser atacado por docenas de hombres armados hasta los dientes.
-Y lo que propones será, ¿una retirada táctica?
-Una buena idea.
-Pues usa una de esas bombas de las que habláis tanto.
Esas bombas se trataban de bombas de humo. Lo mejor de todo era que esas bombas de humo de retirada táctica, comúnmente llamadas bombas de escape, era que esas bombas expulsaban un humo alucinógeno que provocaba mareos y alucinaciones a los que lo inhalaban. La mayoría de las veces provocaban locura y acababa muriendo.
Penton tiró la bomba y salieron de allí.
-Sube.-Le dijo dando a ver el caballo que llevaba.-Debemos de volver. Te tengo que enseñar algo.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Albertet el Dom Ago 10, 2014 10:01 pm

Bueno, por fin…voy por el capítulo 12

Me va sorprendiendo mucho la novela. Al principio pensaba que sería de traiciones medievales, reyes indignos…algo en plan Robin Hood, pero a medida que avanza veo que es una novela sobre unos revolucionarios que quieren cambiar un sistema injusto para poner la democracia. Todo ello con organizaciones secretas, espías… me gusta.


Una idea/consejo:

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El argumento de la novela tal y como está escrita me lo imagino más en un futuro tipo Los juegos del hambre que en una ambientación de fantasía medieval. El protagonista que es cadete, que lo ascienden a sargento, la organización O, la idea de la rebelión...me pegan más en otra época.
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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Ago 10, 2014 10:03 pm

@Albertet escribió:Bueno, por fin…voy por el capítulo 12

Me va sorprendiendo mucho la novela. Al principio pensaba que sería de traiciones medievales, reyes indignos…algo en plan Robin Hood, pero a medida que avanza veo que es una novela sobre unos revolucionarios que quieren cambiar un sistema injusto para poner la democracia. Todo ello con organizaciones secretas, espías… me gusta.


Una idea/consejo:

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El argumento de la novela tal y como está escrita me lo imagino más en un futuro tipo Los juegos del hambre que en una ambientación de fantasía medieval. El protagonista que es cadete, que lo ascienden a sargento, la organización O, la idea de la rebelión...me pegan más en otra época.
No te entiendo, para otra época dices? No se, he leído muchas novelas medievales así xD.
Te recomiendo leer la Caída de los Reinos, es similar a lo que quiero hacer.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Albertet el Dom Ago 10, 2014 10:40 pm

Bueno, era sólo una opinión personal. A mí, ya te digo que lo que escribes me gusta. Si cuelgas más seguiré leyendo...

Le echaré un vistazo a La Caída de los Reinos  Smile ...
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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Mar Ago 12, 2014 9:40 pm

Capítulo 17
La lluvia se cernía sobre las cabezas de los dos jóvenes.
-¿Qué ha pasado?
-Muchas cosas. No daría tiempo de contártelas todas.-Contestó Penton, muy serio.-Debemos llegar.
-¿Nos han atacado?
-No, pero es cuestión de tiempo.
-¿Le pasa algo a alguien?
-Sí, pero siempre pasa.
-Entonces...
-O-Le interrumpió Penton.
-¿Cómo?-Arsen no tenía ni idea de que Penton estuviera al corriente de que O existía.
-Debemos salir de aquí echando leches. Nos han encontrado.
-Pero, ¿no se supone que nos vigilaban ya?
-No me refiero a eso. Me refiero a que, ¡mierda!- Le dispararon una flecha al caballo de Penton y cayeron al suelo. Cinco encapuchados salieron del bosque.
-¡Corre!-Gritó Penton.- ¡Debes salir de aquí!
-¿Y tú?-Preguntó Arsen confundido mientras corrían los encapuchados.
-¡Yo solo soy un simple peón, Arsen! ¡Sal! ¡Tú eres importante!
-¡Nunca haría algo así!-Gritó Arsen desenvainando su espada.
-Nunca lo harías, ya...-Murmuró sonriendo.-¡Entonces, sal y lucha! Como no salgas vivo de aquí, me matarán.
Los siete se enzarzaron en una pelea. Ellos dos empezaron con una defensiva. Esquivaban, bloqueaban... No había ninguna manera de que pudieran salir vivos de ahí. Y justo, cuando pensaban que iban a morir allí mismo...
-¡Aaaah!-Gritó un encapuchado mirándose el brazo. La mano no estaba. Y antes de caerse la mano, una espada le atravesó por detrás y subió hasta el pecho.
-Que asquerosidad...-Murmuró Audra- Odio la lluvia.
-Serás...-Dijo otro encapuchado.
-Tú no me interesas.-Dijo Audra cortándole el cuello. Arsen parecía esperanzado hasta que oyó un grito de Penton. Penton estaba sangrando del estómago y el encapuchado estaba riéndose.
Arsen se quedó en Shock. Y cuando se recuperó, su espada se iluminó y mató al que estaba con él para matar al de Penton. El encapuchado restante huyó.
-¡Penton!-Se dirigió hacia Penton y lo cogió.-Te pondrás bien. Audra, ayúdame, vamos a llevarlo al campamento.
-Es inútil. Esa herida en el estómago es letal.
-¡Calla! ¡Mientes!-Dijo llorando.
-Es verdad. No puedes hacer nada...-Pentón escupió sangre.-En unos minutos moriré.
-¡No puede ser! Nos prometimos alzarnos contra el rey. ¡Ser libres!
-Yo ya no voy a llegar más lejos. Lucha tú por mi.-Le dijo sonriendo.
-Lo haré, te lo prometo.
Arsen estaba llorando, mientras que Audra los miraba con pena, pero inexpresivamente.
-Arsen, dime algo que me ayude a desviar el dolor.
-¿Qué puedo decir?-Lágrimas.
-Háblame sobre ti. ¿Estás enamorado?
-No...No me interesa nadie.
-El amor te puede ayudar a superar el dolor. Cuida de Kiara.
-¡No me dejes, mierda!
-No llores. No lo...-Se le cerraron los ojos y cayó...
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!-Gritó Arsen desconsoladamente.-¡Devuélvemelo!-Hacia Audra.-¡No debería haber muerto!
-La muerte es algo del día a día. Vámonos.
-¿Y qué pasa con Penton?
-Su muerte era necesaria.
-¿Y su cadáver?
-Solo nos retrasaría.
La mente de Arsen era una mezcla de sentimientos contradictorios. Dolor, pena, amor, apego... y odio. La parte más oscura de Arsen se creó.

-Hermano Bogdan. Por fin has ¡uh!- Bogdan le clavó una daga en el pecho. El otro hombre salió corriendo al ver a Bogdan ejecutando al otro. Bogdan simplemente lo atrajo con una fuerza y lo ejecutó.
Fue una masacre. Todos los altos mandos de O cayeron. Uno por uno. Al finalizar, Bogdan se sentó en un asiento, rodeado de cadáveres y empezó a hablar solo.
-Ya está maestro, todos han caído.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Mar Ago 12, 2014 10:02 pm

al final voy a unir capítulos y voy a hacer modificaciones


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Lun Ago 18, 2014 10:30 pm

Capítulo 18
-Oye, chico.-Le dijo Audra, en el campamento, más tarde.- Respecto a lo de antes… A lo de Penton.
Arsen levantó una mirada asesina a Audra.
-Quería disculparme. No tuve tacto en ese momento.
-¡Oh! ¿No tuviste tacto en ese momento? Eres un maldito rarito que no muestra sentimiento alguno nunca. ¡Como si fueras mejor así!
-No se trata de eso. Perdóname. Lo que quería decir era que…
-¿Qué has tenido un trauma en tu infancia que te haya dejado así? ¿Qué antes eras normal, pero que algo horroroso te traumatizó? Típico…
-Es verdad. Todo eso es verdad. La mayoría de nosotros, de los rebeldes. Hemos superado un trauma que nos han convertido en las personas que somos hoy. Algunos lo hemos superado diferente. Otros no han acabado de superarlo.
-¿Y tú?
-No lo sé.
-Entonces, ¿el origen de tu comportamiento se debe a eso? ¿Al trauma?
-Tampoco lo sé.- Bajó la mirada, triste.- Pero todos los que hemos pasado un trauma debemos recordar lo importante que es venirse abajo.
-No me sueltes otra charla sobre fortaleza mental o algo por el estilo. Creo que tú y yo ya hemos oído suficientes charlas.
-Desde luego. Sin embargo, estás así.
-Son asuntos míos, no me gusta que otra gente interfiera.
-¿Ni siquiera amigos?
-¿Amigos? Penton está muerto y no me atrevo a decírselo a Kiara.
-¿Y yo? ¿Es que no me consideras tu amigo? No me sorprendería en absoluto. Te he tratado y hablado mal. He sido muy borde. Además que te he contado mentiras y medias verdades.
-Un verdadero amigo es alguien que puede confiar en el otro.- Audra se sentó al lado de Arsen. A pesar de que estaban sentados y el pelo les tapaba una parte del rostro, se notaba que Audra era mayor que Arsen. En esos últimos años había crecido mucho.
-Yo nunca he tenido amigos… Bueno, espera. Hubo una vez, un chico que se hacía llamar mi amigo.
-¿Y dónde está?
-Muerto. Lo maté yo. Era Kol…
-También lo consideraba mi amigo. ¿No te costó matarlo?
-Sí, claro. Al fin y al cabo soy un humano. –Sonrió vagamente.
-¿Y cómo lo hiciste? Es decir, ¿cómo pudiste matarlo, sabiendo que era tu único amigo?
-No lo sé. Supe que era un traidor y mi espada fue más rápida que mis dudas.
-¿Y ya está?
-Sí.
-No tuviste… ¿remordimientos?
-Claro. ¿Por quién me tomas? ¿Por un monstruo? Lo que pasa es que sé ocultar mis sentimientos. Me imagino que por eso la gente comenta que no siento sentimiento por nada. ¿Sabes? Yo soy como otra persona normal. He sentido amor, odio, apego, dolor, sufrimiento…
-Creo que te entiendo. Conocí a una persona como tú. Solo mostraba un estado cuando era como todo el mundo.
-¿Quién?
-Mi padre. Me imagino que hacía toda esa mierda para que estuviera bien. Pero los recuerdos que tengo de él, es siempre sonriente.
-Es posible que fuera feliz.
-Nadie en esta vida es feliz. Todo el cuerdo lo sabe. Solos los locos viven en una falsa ilusión de felicidad, y mi padre no estaba loco. Lo único que me queda de él es una carta y una daga.
-¿La famosa daga?- Arsen asintió.- Bueno, lo mejor será que me vaya con Ed para nuestros asuntos. Te veré.
-Claro. Hasta entonces.
Arsen se quedó allí sentado. Nunca se imaginó que un chico como Audra pudiera hablar tanto sobre sentimientos. Estaba ciego todo este tiempo. Audra no era un necio, era un desgraciado. Pobrecillo. Arsen, en cambio, era un egoísta.
Lo importante ahora era contarle todo a Kiara. Pero estaba cansado, quería descansar. Mañana sería un nuevo día, además, así tenía más tiempo para pensar que decirle a Kiara.
Se despertó de repente y se levantó. Estaba dentro de su tienda, pero veía un resplandor fuera y salió a investigar. Cuando salió, todo era diferente. Estaba sobre roca natural con algo de musgo y se veían agujeros donde se veía el fondo inexistente de ese extraño mundo.
-Otra vez no.-Maldijo por lo bajo.
Antes de que pudiera moverse más, del “cielo” apareció una figura humanoide.
-Saludos, Arsen.
-¿Quién eres?
-He tenido muchos nombres. Pero puedes llamarme “Ente”.
Fue cuando Ente calló al suelo y la luz desapareció, dejando a ver su forma. Era un humanoide de aspecto humano, pero de piel muy pálida y ropas antiguas.
-Soy tu predecesor, así como tu guía.
-¿Mi predecesor, de qué hablas?
-Sé que tienes muchas preguntas. Pero solo voy a responderte una: Soy el que vino antes de ti. El que cambió todo en su época. Pero debo advertirte. No lo hagas. No lo cambies. No debes hacer lo que tu instinto te ordena. De momento no puedo responderte nada.-Fue cuando empezó a desaparecer.
-¿Tú eres el que me ha dado este extraño poder? Tengo muchas preguntas.
Arsen despertó de verdad, sudando y exclamó
-Mierda. ¡Otra vez no!


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