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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Mar Ago 26, 2014 9:44 pm

Capítulo 19
-Ha vuelto a ocurrir.-Le comentó Audra a Ed en su despacho.
-¿Ha vuelto a brillar?
Audra asintió seriamente. Últimamente, cuando Arsen se sentía al borde de la desesperación, el arma con el que estaba luchando brillaba y se volvía mucho más fuerte y habilidoso. Eso les sorprendía mucho a estos.
-¿Qué haremos?- Preguntó Audra.
-Rezar por que no sea nada negativo. Y esperar.
-Esperar… ¿A qué?
-Eso no importa. En realidad, a que pase algo. No tenemos ni idea, y no quiero fastidiarlo más.
-Entiendo… Entonces, ¿qué hago?
-Protégele.
-¿De qué?- Audra asustado.
-De todo. Ese chico es demasiado peligroso.

Bogdan se encontraba sentado en el suelo, esperando a alguien. Pensaba en lo que haría a continuación, aparte de esperar, claro.
-Perdona.-Le dijo una voz mientras pensaba- ¿Eres Bogdan?
-La contraseña.- Le replicó enfurruñado.
-Joder… ¿En serio tengo que decirla?
-Cariño.-Le replicó a la mujer- Si no dices la contraseña, no podré fiarme de ti.-Una sonrisa agradable.
-Mierda, vale.-Una pausa- “Cuando los pájaros salgan a cazar, me comeré sus huevos”
-Perfecto. ¿Lo tienes?
-Si-La mujer, descontenta, le dio una carta- Toma.
-Gracias.
Entonces, Bogdan empezó a leerla sin prisa pero sin pausa. Poco a poco, sus ojos iban recorriendo cada línea mientras la mujer le miraba, indiferente. Él, de repente, abrió los ojos mucho y la miró, asqueado y sorprendido.
-¿No me jodas? ¿En serio?- La mujer, se limitó a asentir.
Bogdan siguió leyendo un rato más hasta que acabó.
-Vale… Vuelve con tu maestro y dile que los intercepte lo más rápido posible.
-Bien.-La mujer se retiró.
Bogdan se quedó pensando, sentado. Hacía un viento agradable, y no hacía calor. Estaba a la sombra, por lo que el sol no le molestaba. Cuando estaba a punto de dormirse, una idea loca se le pasó por su cabeza y se rindió a la tentación de decirla en “alto”.
-Parece que visitaré a mi hijo después de tanto tiempo.

Arsen estaba entrenando en el campamento. Con su espada y con su daga. Tenía un modo de luchar muy extraño últimamente. Le gustaba mezclar la espada y la daga para hacer una especia de tijera a sus enemigos.
También era verdad que Arsen estaba perdiendo la poca cordura que le quedaba. Esa visita tan extraña de “Ente” le había dejado patidifuso, y había aceptado que estaba loco.
El estado de Kiara también influía en él. Por fin le había contado a Kiara lo de Penton y Kiara estaba apagada.
Arsen había acumulado mucha rabia, y en vez de convertirla en tristeza y desesperación, la había convertido en fuerza, en ira…
Se sentía cada vez más fuerte, más ágil. Su sed de sangre iba aumentando al ritmo de que mejoraba en el combate. Se sentía muy vivo, y tenía sed de…
-Arsen, tenemos que hablar.- Audra le había inmovilizado con una sola mano todo el cuerpo y se había quedado en una postura ridícula.
-¿Qué quieres?- Le dijo, forcejeando.
-En privado.
Se dirigieron hacia la tienda de Audra y se sentaron en dos sillas de madera que había.
-¿De qué querías hablar? Sé rápido, estaba entrenando.
-Iré al grano. Esos encapuchados que os atacaron, iban a por ti.
-¿A por mí? A por mí… No tiene sentido.
-Piensa un poco. Seguro que lo has notado.
-¿Notar el qué?
-Veamos. Cuando luchas, ¿no sientes mucho poder?
-No te entiendo.
-De otra manera. Cuando luchas y piensas que vas a perder, da la casualidad, que siempre vences. ¿Nunca te has preguntado el por qué?
-No. No doy tantas vueltas a esas tonterías.
-Lo diré de otra forma. Más directo. Eres diferente.
-¿De qué hablas? Me estás asustando…
-¡Calla y déjame hablar!- Arsen se sorprendió. Hace un par de horas estaba tan apagado, y ahora…- Cuando luchas, muchas veces tus armas se iluminan y te vuelves más fuerte. Creo que esos encapuchados te querían por eso. Temo que eso sea algo peligroso, o importante.
-¿Y qué me aconsejas?
-Que tengas cuidado. No te dejes llevar tanto. Cuando luches, ten en control tu mente y tu alma, debes…
-Claro claro, ya he oído eso. Ahórrate saliva. Si me permites, volveré al entrenamiento.
-Te he avisado. Por la diosa que te he avisado, eres muy impertinente. ¡Ja! Me hace mucha gracia tu estupidez. En fin, no te molestaré más, vuelve a tu entrenamiento.
-Idiota…
Y así acabó el día. Arsen no sabía dónde se estaba metiendo y no escuchaba a Audra. Audra, en cambio, se preocupaba por el estado de Arsen y prevenía lo peor.
Y no se equivocaba. El chaval se estaba volviendo loco.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Títere el Miér Ago 27, 2014 2:58 pm

Bueeeno, bueno Feren... Ves cargando el revólver Twisted Evil (A ver, voy a intentar ser lo más sincero posible, porque sé que preferirás una buena crítica a un mal elogio)

(He leído solo el primer acto, esta noche me pongo con el segundo)

La impresión que me dió tu novela después de leerla, era, metafóricamente hablando, la de un chiquillo emocionado que se aturulla al hablar y que antes de terminar una frase, ya está empezando la siguiente. (Feren le quita el seguro al Colt)

Este es el problema, según mi entender: Te gustan demasiado las escenas épicas. No me refiero solo a las batallas, sino a los pensamientos de Arsen. Muchas veces dice frases muy buenas, de las que pondría en "Citas" en la ficha de un personaje, pero es eso, "muchas". No descansas, las escenas memorables se continuan sin pausa, por lo que acaba cansando. Deberías hacer que descanse un poco, meter entre medias escenas divertidas, o que esté solo en la habitación, pensando... Pero que le de un respiro al lector.

La acción va muy seguida, están hablando en el tejado y a la frase siguiente se encuentra observando el cadáver de su madre, y a continuación huyendo, y luego aparece en el campamento, y después...

Fragmento escribió:-Sigamos.-Dijo Audra impresionado y atemorizado por el poco tacto del niño.
Y salieron del pueblo como un rayo a pesar de la herida de Audra en el brazo hasta llegar al campamento rebelde.
-¡Tara!-Gritó el mayor para que atendiera a Audra lo más rápido posible.

Ahí lo tienes. En tres frases han salido de un pueblo en crisis y han llegado a un campamento rebelde, que se supone que debe estar oculto en lo profundo de un bosque. En esos momentos, deberías apartar el diálogo y concederle unos párrafos a las ubicaciones. Descríbelas, da detalles... Deja que al lector le de tiempo a cambiar de escenario, que se lo imagine. Describe el olor a humo, las voces graves de los rebeldes, el crujido de las ojas secas, el viento susurrando entre los árboles...

En estos momentos estarás creyendo que no me ha gustado el relato, pero no es así. Voy a seguir leyéndolo, quiero saber que pasa con Arsen, Penton y Kiara, y también con el reino de "Careliae". (Me parece que el colgante que le regala Kiara a Penton va a ser una pieza clave...) Así que sigue, no te deprimas y piensa en lo de "aturullarse" Very Happy

En cuanto termine el Segundo Acto, te comento.

Hortojrafía:


Era un libro de historia de Caelia. Contaba todas las eras de Caelia,

-Hola Kiara, hace tiempo, ¿no?-preguntó Arsen.
-Creo que… 3 semanas, ¿no?
-Creo que sí.

Ahora no encuentro más, pero anoche leí muchos como esos. Revísalo bien, porque muchas veces repites las palabras.


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Miér Ago 27, 2014 3:36 pm

Gracias por molestarte en leértelo, tomaré en cuenta lo que me has dicho.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Sep 07, 2014 10:23 pm

Capítulo 20
Bogdan marchó hacia el encuentro con su hijo. Lo gracioso de todo esto, era que su hijo desconocía que iba a visitarle, es más; seguro que su hijo desconocía que aún seguía vivo. Estaba muy animado, habían pasado unos años desde la última vez que lo vio, y cuando se fue, era solo un niño.
En su viaje conoció a tres personas muy interesantes:
En primer lugar, a un granjero que sabía leer las estrellas. Hizo amistado con Bogdan y le enseñó a leerlas. Descubrió un nuevo mundo en el cielo.
Unos días después, conoció a un veterano de guerra que hablaba de extraños artilugios. Estos trataban de cañones de mano. Funcionaban con la moderna pólvora, pero en menor cantidad. Bogdan se quedó impresionado con aquella loca idea.
Y justo, unos días después, a una posadera que hablaba sobre poderes mágicos y leyendas. Bogdan se mostró muy interesado y alargó su estancia un par de días más para oír hablar de más cosas.
Pero no tenía tiempo que malgastar en tonterías y siguió marchando unos pocos días más. No tenía pensado acercarse hacia él más verlo. Su idea consistía en evaluarlo mediante espionaje. En todos estos años ya había reunido el poder suficiente para poder ejercer esa actividad sin dificultad alguna, y no le preocupaba nada el ser descubierto.
Había dominado la invisibilidad. Poca gente de su clase lo hacía, así que era alguien con suerte, o simplemente, alguien muy bueno.
Dominaba la manipulación mental. Había que decir que no podía manipular al objetivo por demasiado tiempo, ni muy excesivamente.  Solo podría ocasionar alucinaciones, o transmitir “poder”.
La verdad era que Bogdan era extraordinario en lo suyo. Lo último que veían sus víctimas era su máscara bicolor. El negro y el blanco. El bien y el mal.
Ahí estaba la clave. Podía elegir uno de esos caminos, como cualquier ser humano. Pero se abstenía de ello. Nunca había visto ninguno de esos colores, solo un sucio gris que había envenenado a la sociedad y a la civilización.
Esos dos colores se habían distorsionado, y ahora no significaban nada. ¿Qué es el bien? ¿Y el mal? Un punto de vista. El bien siempre ocasiona algún mal y viceversa. No existe el color perfecto, solo una mezcla grisácea.
Porque el mundo siempre estaría podrido si ese color siguiera vigente. Él era el único que podía hacer algo. Esa era la causa de su existencia, la única razón para seguir vivo en aquel mundo podrido: la oportunidad del cambio.
Una semana después, llegó a su destino: el campamento de los rebeldes. Cual fueran sus razones daban igual, lo importante era que, al fin había llegado. Se puso su máscara y se encapuchó.
Cuando iba a entrar al recinto, dos guardias le llamaron la atención, pero antes de acabar de hablar, estaban en el suelo, dormidos.
Siguió avanzando, hasta donde estaba Edgard.
-Hola, viejo amigo.- Al oír su voz, Ed se dio la vuelta, asustado.- ¿Pensabas qué estaba muerto, acaso? Pues parece que no me conoces bien, sabes que lo muchas cosas no me afectan.-La “puerta” de la tienda se cierra sola.- Han pasado años, ¿no? ¡Vamos, habla! ¡No estés asustado!
-¡E-e-eres..!
-Que patético. Confiaba en ti, ¿sabes?- Le mira, consternado-  Pensaba… pensaba que no serías como los demás, pero aquí te tengo. Viejo y asustado, ¡como un perro callejero! No venía por ti, pero ya que estamos, mataré dos pájaros de un tiro.
-¡Detente!-Le gritó Arsen.
-¡Oh, mira a quién tenemos aquí! ¡A un joven que se sacrifica por su patético líder!
En ese momento, extendió una mano hacia Arsen y lo tiró usando una especie de campo de fuerza. Arsen estaba en el suelo, confundido. Y al abrir los ojos, vio al extraño encapuchado al lado suyo.
-Eres valiente, eso hay que reconocerlo. Pero la valentía no lo es todo.- Volvió a repetir el gesto, pero esta vez, lo levantó y lo dejó caer, en una ayuda para que se quedara de pie.
-¿Quién cojones eres?
-Un poco de respeto, muchacho.-La gente empezó a salir de sus tiendas, curiosos.- Primero quitemos a la molestia de en medio.-Murmuró unas palabras, y todos cayeron dormidos. Arsen, lo miró, muy asustado.
-¿Qué les has hecho?
-Tranquilo, despertarán. Estarán dormidos el tiempo suficiente para dejarnos a solas.
-¿Qué quieres de mí?
-Yo suelo querer muchas cosas. Matar.-Arsen desenvainó su espada-Comer, leer, dormir.-Bogdan desenvainó su espada.-Ahora mismo, quiero luchar.
-Haberlo dicho antes.-Arsen sonrío y se puso en guardia.
Bogdan empezó a atacar frenéticamente. Su habilidad era tan grande, que incluso Arsen, un chaval que destacaba en eso, se veía en aprietos. Ataque tras ataque, Arsen se cansaba más. El encapuchado atacaba sin tregua mientras los demás dormían. Una extraña situación para un duelo.
-El cansancio empieza a acusar, ¿eh muchacho? O eras peor de lo que me han contado, o es que yo soy muy bueno; o ambas.
-Ugh.-Murmuró respirando a un ritmo muy grande. No fue capaz de decir nada más.
-Eres bueno, eso hay que reconocerlo. Pero a tú técnica le falta algo…
-A-ah… ¿Y qué es?
-Pasión. Tu espada arde de ansia en matar a tus enemigos, pero tú la mantienes.
-Mi espada es una herramienta para el bien. Nunca usada con odio.
-No creo. Busca en tu interior, el verdadero tú. Saca a tú yo libre.-Acto seguido, le rompió la defensa y le propino una patada, haciéndole caer al suelo.- Tú no me interesas, quiero al verdadero Arsen.
Y en el suelo, cansado y sin apenas respiración, el corazón se le había acelerado por una simple paralabra:
“Arsen”.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Miér Sep 17, 2014 10:56 pm

Capítulo 21
-¿Cómo sabes cómo me llamo?-Preguntó en el suelo, aterrado.
-Ay, ay…Arsen. Te recordaba diferente, pero me has decepcionado. Antes deseabas eliminar a tus enemigos. Me acuerdo de Panla, ese crío era un gilipollas, y le castigaste. Dudo que el tú actual pudiera hacer eso.
-¿Cómo sabes eso?-Preguntó mientras se levantaba y volvía a estar en guardia.
-Soy más cercano a ti de lo que piensas. ¡Ahora, atácame!-Bogdan hizo un gesto con una mano y todo se volvió confuso para Arsen.
En su mente, todo pensamiento de ira se intensificó y empezó a pensar sin racionalidad. Su único deseo era matar a aquel encapuchado.
Bogdan, al ver a Arsen en aquel estado, sonrío y se guardó la espada. Empezó a aplaudir.
-¡Jajajaja!-Aplaudía- Bien, ¡muy bien! Vamos, ¡mátame! Sé que lo deseas.
-No sé qué me has hecho, pero me gusta.-Levantó la mirada y sonrió. Acto seguido, río como un maniaco.- Esto es de lo que hablaban. ¿No? A la mierda la moral y lo correcto. ¡Solo te quiero matar! Simplemente, eso.
-¿A qué te refieres?
-Sabía que esta parte de mi existía. Lo he sabido desde tiempo. Aunque después olvide lo que ha pasado, sé que he matado. Recuerdo sus caras, las caras que tenían al morir. No puedo seguir siendo un crío ni una buena persona. No me pega nada, no soy así.-Levantó su espada hacia él, y ahora esta brillaba.-Si voy a ir al infierno, me iré contigo.
Arremetió contra Bogdan, y este se limitó a esquivar. Acto seguido, le propinó una patada, como antes. Arsen se limitó a pararla con el brazo y le atacó de nuevo. El encapuchado lo volvió a esquivar, de nuevo, y además, le cogió la espada por el filo con cuidado y se la arrancó de las manos. La tiró al suelo.
-¡Esta sí que es una pelea!-Exclamó Bogdan.
Arsen se dedicó a arremeterle con puñetazos complementados con patadas y codazos. En cambio, el otro se dedicaba a bloquearlos y empujarle hacia atrás para que bajara la guardia.  Pero Arsen era un contrincante digno de él y siempre volvía a atacar antes que Bogdan pudiera volver a atacar.
-¿Sabes dónde aprendí a luchar así?-Le dijo a Arsen al empujarle a una distancia prudente.- Mas allá de las montañas hay un anciano que entrena a jóvenes si ve algo en ellos. Su lema es “Solo los imprudentes que arriesgan todo logran el éxito”. Y mira que suerte, soy un imprudente.
-¿Para qué me dices eso? ¡Estamos en medio de una pelea!-Arsen estaba intentando respirar, con dificultad.
-Para que sepas cual va a ser mi próximo movimiento.-Le susurró a Arsen mientras se acercaba corriendo hacia él con una daga, dejándose todo el cuerpo desprotegido.
-¡Necio!-Le gritó Arsen. Y cuando Bogdan llegó donde él, Arsen le propinó un puñetazo muy fuerte, haciéndole retroceder. Bogdan se llevó las manos a su máscara¬¬ y sonrío al darse cuenta de que estaba rota.
-Así que un joven acabará con las dos caras del infierno, ¿eh? Has caído en mi trampa.
Bogdan se quitó la máscara y su rostro acabó descubierto a la luz del sol. Arsen tembló y se arrodilló. Tenía una mirada que mezclaba sentimientos de ira, impotencia, rabia y amor.
-No-no puede ser. Tú estabas muerto…-Arsen estaba llorando.
-Te dije que siempre estaría contigo, hijo. ¿O es qué no lo recuerdas?
-¡Atrás!-Le dijo asustado, en el suelo.- Solo eres una ilusión. No existes de verdad.
-No te mientas a ti mismo, Arsen. Y todo lo que he hecho, ¿ todo era una ilusión?
-Y, los sueños…
-Era yo, también. Te he adoctrinado incluso mientras no te dabas cuentas. Y ya casi he acabado mi plan.
-¿A qué te refieres?
-Únete a mí.-Le extendió la mano- Haremos un mundo mejor.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Jacktash el Miér Sep 24, 2014 4:10 pm

Bueno, no sé criticar como Títere, pero voy a decirte lo que menos me ha gustado de tu novela

La acción. No la historia en sí, sino como la narras. Va muy rápido, las conversaciones, cuando las leo, pasan en un abrir y cerrar de ojos. Esto lo dijo también Títere, describe un poco. No 200 líneas, pero sí poner un poco cómo es el espacio en el que se encuentran, para poder meternos más en la historia.

Por lo demás lo veo perfecto, me encanta la historia y estoy esperando el siguiente capítulo, esperemos que haya entrega este fin de semana.
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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Miér Sep 24, 2014 5:47 pm

habrá hoy si hay suerte
y corregiré todo eso cuando acabe la historia


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Jacktash el Miér Sep 24, 2014 5:51 pm

Bien! ¿Con todos los capítulos? Dios santo... qué de trabajo... ¿no sería mejor ahora que hay RELATIVAMENTE poco?
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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Oct 05, 2014 10:20 pm

Capítulo 23
La piedra empezó a brillar en el suelo. Arsen empezó a mirarlo, confundido, aun arrodillado. Tenía toda la cara empapada de lágrimas. No entendía que pasaba con esa gema, aunque no le importaba mucho viendo lo que había pasado anteriormente.
Una lágrima cayó a la piedra y esté brilló aún más. Empezó a volar alrededor de Arsen y empezó a resplandecer hasta el punto que le molestaba mirarla fijamente. Esta empezó a volar más rápidamente y se precipitó hacia Arsen. Le golpeó en el riñón y después en el corazón, seguido por la cabeza. Para cuando Arsen estaba marcado por la gema, esta se le pegó en el brazo derecho y dejó de brillar.
Lo próximo que vio el chico fue una luz azul gigantesca y a Bogdan enfrente de él. Asustado, sacó su espada e intentó andar hacia él, pero el combate anterior le había pasado factura, y apenas se mantenía en pie. De repente, la silueta desapareció y apareció una copia suya en su lugar. Estaba ensangrentado, y se movía como él. Para cuando Arsen se quedó sin fuerzas, se cayó al suelo, y antes de cerrar los ojos, la silueta había desaparecido y su percepción se había tornado en una amplia oscuridad.
-¿Cuál es su pulso?-Preguntó una voz cuando volvió en sí.
-Estable, aunque un poco más relajado de lo normal. Recomiendo analizarle más a fondo-Le respondió otra.-Un sedante, por favor.
-No hay tiempo. Hay que despertarle.
Cuando esa voz articuló esas palabras, Arsen estaba despierto, salvo que no veía nada. Poco a poco empezó a moverse y recobró el sentido.
-Se está despertando.
-Vigílale el pulso, y si es necesario, ponle el sedante.
-No necesito nada-empezó a hablar Arsen- estoy bien.-Abrió los ojos y vio a Edgard y a dos médicos. Estaba en una tienda bastante grande, seguramente para los refugiados o los heridos.
-Gracias a la Diosa, chico. Pareces de piedra, maldita sea. Es la segunda vez que pasas por aquí.-En su tono, se le notaba preocupado.-…Ven a mi oficina cuando te encuentres bien, tengo que contarte algunas cosas.
Los minutos siguientes fueron todo el rato lo mismo. Gente viniendo con sus preguntas de ¿Cómo estás? ¿Estás bien? Salvo cuando vino Audra. Este le hizo compañía durante toda una hora: no hablaron nada, pero no hacía falta. Sin palabras, Audra le expresó más que los demás.
Cuando Audra se fue, Kiara apareció. Andaba, apagada, y mirando al suelo. En sus manos, tenía el collar de Penton. Miró a Arsen y vio las lágrimas, el dolor y sufrimiento acumulado.
-No es justo.-Logró articular Kiara. Arsen, tumbado, con una mirada, le invitó y la abrazó. Pasaron unos minutos y Kiara seguía llorando mientras Arsen la agarraba. Arsen no estaba mucho mejor que la chica, pero no quería ponerla peor. Simplemente, compartió su sufrimiento haciendo que fuera menor para cada uno.
-Debemos buscar venganza.-Añadió Arsen a la situación.-Debemos acabar con todo lo que destruye. Vengar a Penton.
-No lograríamos nada-añadió Kiara con lágrimas y levantando la cabeza-no cambiarás nada.
-Es que… Esta impotencia, la sentí aquella vez…
-Tu madre-Kiara se había levantado completamente y estaba sentada en la camilla.
-Logré vengarla, y me sentí mucho mejor.
Al oír eso, Kiara se puso de pie, sobresaltada.
-Entonces, serías como ellos: un vulgar asesino.
-No, yo sería un vengador, alguien que lucharía para acabar con el mal.
-Mediante maldad, te convertirías en lo que querrías matar. Sería inútil.
-Entonces debería morir también.
-Me debo ir, y, gracias.-Arsen le sonrió y la dejo ir, pero antes de que saliera, Kiara murmuró algo.-Te quiero.
Arsen debió oír aquello, porque sonrío y se puso a dormir. Pasaron dos días de dolor, pero ya se encontraba mejor y se veía capaz de andar. Hizo caso a Edgard y se plantó en su tienda, dispuesto a saber la verdad.
La tienda estaba como la última vez, la verdad es que antes era de los oficiales que asesinó. Eso no parecía molestarle demasiado a Ed, ya que se había acomodado y era como una casa para él.
Entró y Ed le ofreció asiento. Se sentó, y pasaron justo al grano.
-Me tengo que sincerar contigo. Lo que te voy a contar a continuación no te va a gustar, pero no te lo he contado antes porque hubiera sido inútil.
-Adelante, llevo ya lo suficiente con la duda.-Arsen estaba serio.
-Empecemos con lo importante, yo conocía a tu padre, y sabía quién era.- Eso le enfadó mucho a Arsen, pero intento permanecer sereno.-Tu padre y yo fuimos socios antes.
-¿Para qué?
-Para derrotar a Camilio. Después de una reunión nada satisfactoria que tuve con Camilio, él se me apareció para ofrecerme algo que no podía rechazar.
-¿Qué te ofreció?
-Control. Control sobre las tierras de Camilio. Control sobre Caelia. Pero a un alto precio: debía entregar el control de la rebelión a él mismo.
-A O.
-No, él ya había empezado una lucha interna dentro de O. Ahora quería la rebelión para sí mismo para poder acabar la lucha y poder tener el control completo.
-No tiene sentido…
-Déjame acabar. En ese momento no sabía que estaba contra O… ni que le hicieron el mismo trato a Camilio.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Miér Oct 22, 2014 10:51 pm

Capítulo 24
Bogdan salió del encuentro satisfecho. Por fin había descubierto como era su hijo, y a pesar de su corta edad, Bogdan había tenido que esforzarse un poco, lo que era buena señal. Pronto comenzaría la última fase del plan, y por tanto, caerían.
Bogdan debía asistir ante una persona. Hacía tiempo que no lo veía, pero sentía como le observaba cada noche. Si Bogdan era poderoso, este ser era como un dios. Era el sabio que conocía toda la magia del mundo existente, y de otros si cabía.
Su maestro estaba escondido en un templo abandonado, antes usada por una gran civilización. Ruinas, piedras, y estatuas ancestrales. En ese lugar se sentía dolor, dolor y pena. Rabia, desesperación. Los pasos para la locura.
-Levanta, mi aprendiz.-Su voz le llegaba a todos los rincones del alma. -¿Has eliminado al muchacho?
-No, maestro.
-Bien, el muchacho debe ser convertido. -Se levantó de su "silla", y se puso a andar con Bogdan.
-¿Cuáles son mis ordenes, maestro?
-Acaba con todos y cada uno de los rebeldes. Después, mata a Camilio.-Eso último había sonado con odio.
-Así será. ¿Cuándo se hará?
-Paciencia, aprendiz, paciencia. Solo necesitamos tiempo, y confusión, ambas oro. Cuando tengamos suficiente de los dos, nuestros planes se verán realizados y la verás de nuevo.
Eso último que dijo le paralizó momentáneamente a Bogdan. Era algo que le importaba mucho, algo que le ataba y que le hacía ser como era.
-Marcha.

Audra se encontraba en su tienda, sentado en el suelo, meditando. Pensaba sobre los últimos acontecimientos y sus repercusiones. Hacía tres años que se sentía débil, y es que tenía razón. Ese duelo de Arsen contra su padre lo había dejado alucinado. No entendía como  tanto poder podría estar en manos de personas. Estaba decidido a mejorar todo lo que pudiera, ya que no se iba a quedar atrás. No quería quedarse atrás, quería sentarse útil para su causa.
"¿Para qué luchar si no harás nada?" "No tiene sentido entrometerse en los asuntos de dioses" "No puedes hacer nada" "Tira la toalla"
No dormía desde hacía media semana, comía menos.
No necesitaba dormir, era más fuerte que eso, no necesitaba comer, eso era para débiles. No perdía el tiempo en hacer esas cosas, el tiempo era mejor gastarlo en entrenamiento, si, eso es.


Ente se sentó en su sitio. Estaba dentro de un templo milenario, donde había vivido ahí incontables años. Su vida era aburrida: miraba a los mortales desde arriba y esperaba a que ocurriera la profecía. Lo malo de ello es que había fallado los últimos siglos.
Siempre aparecía un chico con el dón, y siempre se acababa muriendo o volviéndose loco. Ente estaba pensando en que era imposible, y que el hombre debería resignarse al destino que le acompañaría durante milenios: la destrucción.
Llevaba observando al hombre desde hacía unos pocos milenios, y había observado los mismos patrones una y otra vez: nacimiento, esperanza, negligencia, desesperación y destrucción. Esa era la maldición que llevaba el hombre consigo toda su existencia. Era imposible que pudiera prosperar, la destrucción siempre les acompañaba consigo.
En el principio, la destrucción no existía. Hacía miles de años, cuando el hombre apareció en el mundo, solo existía el nacimiento y la esperanza. Con la llegada del hombre, empezó el crecimiento, con el crecimiento, la desestabilidad, con ello el odio, la ira, el sufrimiento, y la caída. El bonito mundo que había creado aprendió una lección con la llegada de los humanos, llegó a conocer artes que ni se pensaban, y llegaron a sentir emociones inexistentes.
El fin del nuevo ciclo llegaba a su fin, y con ello todo lo conseguido y lo trabajado. La destrucción estaba cerca, y con ello, el poder de aquellos que la consiguen con ello.
Tantos bandos enfrentados, tantos salvadores caídos y tantas traiciones entristecían y aburrían a Ente en partes iguales. Aun pensaba que era posible la salvación. Conocía como era el ser humano, y aun se aferraba a las esperanzas de que podrían aprender, cambiar, ver el mundo como él lo veía. En vez de eso, solo pensaban en medios para vivir más fácilmente y con más poder y riquezas.
Nunca entendían que eso llevaría a la destrucción de todo.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Nov 09, 2014 9:23 pm

Capítulo 25
-Bien, si quieres que te cuente otra historia, siéntate.- Comentó el anciano al niño.-Pero te advierto: no podrás interrumpir la historia.-El niño asintió.
Hace bastante tiempo, había un reino malvado, gobernado por un tirano. La gente descontenta ante esos sucesos, se quejaron muy fuerte.
El anciano bebió un poco de agua.
Pero hubo un joven que hizo algo más. Este chico se enfrentó directamente con los tiranos, él solo. Lo llamaron loco, algunos lo abuchearon, pero el chico lo tenía decidido. Sabía que le quedaba poco tiempo, así que decidió aprovecharlo. Trabajó durante años para vencer a los tiranos. Encontró la oscuridad dentro de la luz, y encontró la luz dentro de la oscuridad.
La chimenea ardía, proporcionando un grato calor a los allí presentes.
El chico no tardó en corromperse: buscó poder para derrocar a sus enemigos. Mintió a los que amaba en aras de protección, y confió en aquellos que era mejor no mirar. Aprendió a quitar vida, y a crearla, y sin pensarlo, usó este poder contra los tiranos.
Primero, mató a los que sabían la existencia de ese poder, sin importar el bando. Entonces, marchó 3 años y 3 meses hacia donde encontraría su redención. Viajó por mar, tierra y mundos para llegar a su destino. Mató y amó, confió y perdió, vio y destruyó.

El anciano se acercaba a la parte trágica, y quería añadir algo de suspense a su joven público. Confiaba en que este contaría la historia a otros, y estos a otros.
El niño, ansioso por saber lo que pasaría a continuación, exclamó:
-¿Y qué pasó después?
-¡Paciencia!- Sonreía.-Las historias necesitan su tiempo para descansar, ¿sabes?
El joven, convertido en un adulto loco y ansioso de poder, mató a sus enemigos, llevándose todo consigo. Esto ocasionó otra era de caos y muerte, peor que la anterior, gobernada por el mismo loco que juró salvarla un día. Pasarían años hasta que otra gente hiciera lo que hizo él. Se rebelaron contra el loco y le hicieron entrar en razón. En cambio… en vez de cambiar para bien, lleno de desesperación, se quitó la vida por un mundo mejor.
Esto último pareció afectar al anciano, que tenía una mirada triste. Con la mirada caída, siguió soltando palabras.
Gracias a que sacrificó su vida, Ente, el Dios de la Creación, dio tiempo a la humanidad para arreglar el mundo, perplejo por esos acontecimientos. Aburrido, en su trono celestial intentó aguantar un tiempo más para que el mundo mejorara.
A pesar del tiempo dado, el mundo degeneró más, y este decidió acabar con su creación y pasar al futuro. Creó un nuevo mundo, al que llamo Calar y esperó a que sus semillas dieran lugar a fuertes frutos de esperanza y futuro. Futuro salpicado por oscuridad y muerte que acechaba cada rincón de su nueva creación. En ese momento, Ente decidió que no volvería a crean nunca nada más, pues cada creación llevaba consigo más oscuridad.
Se dio cuenta, que donde había luz, la oscuridad siempre aparecía, corrompiendo todo y a todos.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Nov 16, 2014 10:53 pm

Gritos de batalla. Cien mil hombres armados hasta los dientes empapados de sangre. Millones de esclavos obligados a luchar por aquellos que dicen hacer lo justo. Miles de muertes por la libertad. Un solo hombre liderando al ejercito libre.
Ebentor de Genyalas lidera el ejercito. Lo comanda y lo apoya, metiéndose en primera línea.
-Hoy, no luchamos contra un simple enemigo.-Empezó a hablar instantes antes de la batalla.- Hoy, luchamos por ver un día más, para asegurarles tiempo a nuestros hijos, amigos, y soldados. Un simple gesto que marcará la historia de Careliae. ¡Haremos del sacrificio del Elegido nuestra victoria!- Se puso el casco de hierro.-¡Careliae será libre! Me da igual el costo, incluido mi vida. Encontraremos la mas grande libertad en la muerte, pero me consuela, que nos llevaremos a ellos con nosotros. Carelianos, ¡al ataque!
Ente miró la visión de ese ciclo. Pensó que fue divertido mientras duro. Que Careliae fue grande, y hasta pensó que había logrado su objetivo. Pero nada, el nuevo ciclo con Careliae dividida seguía, y se preguntaba que pasaría a continuación.
Se levantó de su trono y andó hasta otras visiones de ciclos. Le fascinaba y le molestaba a partes iguales ese retraso y los ciclos. Como el ser humano avanzaba tan rápidamente hasta el punto en que se destruían así mismos. Tantas historias con finales tan trágicos...
-SIGO OTRO DÍA, CURIOSOS-


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Lun Feb 09, 2015 8:09 pm

Capítulo 2X

Arsen miró a su compañero en medio del entrenamiento. El muchacho se fijó en los movimientos de Audra, que como un animal salvaje, se movía ágilmente.
La espada de Audra, “Redención”, golpeaba el filo del contrincante, haciendo sonidos metálicos intermitentes.
Arsen no tardó en unirse al entrenamiento. El sudor y el cansancio se sentían en el ambiente. Audra debería haber estado entrenando toda la mañana.
-Rápido y sencillo, amigo- Arsen le sonrío- Audra, no te quiero muerto- entró en la arena de entrenamiento.
-Precisamente entreno por eso. Debo ser más fuerte-atacó a Arsen velozmente.
-¿Y qué te hace pensar eso?-bloqueó el ataque y echó a Audra hacia atrás.-Yo pienso que eres el mejor cuerpo a cuerpo de toda la Rebelión.
-Eso no es suficiente-recibió el ataque de Arsen.- No tengo poderes sobrenaturales, ni “gemas mágicas” ni nada por el estilo-bloqueó y contraatacó.
-Audra, si los poderes sobrenaturales inclinaran la balanza, nuestra entera causa estaría perdida.
-Tu padre podría matarnos a todos. Imagina si hubiera más gente con esos poderes. Estaríamos perdidos-ve a Arsen quedarse quiero.
-Nunca pongas en duda la integridad de nuestra causa. Sin esperanza, no hay fuerza-apretó los puños e inclinó su cabeza hacia el suelo- sin fuerza, no hay causa, y sin causa, no hay futuro. Mira mi esperanza brillar- su espada brilló y le quitó la espada a Audra con un suave movimiento.-Eres más fuerte que yo, Audra.
-Te equivocas, en todo.
***

-Ha llegado el momento- anunció Edgard a sus oficiales de mayor rango en la tienda de operaciones y estrategias. Se oyeron murmuros  acerca de lo pronto que era, ya sospechando el objetivo de aquella reunión. Habían ideas enfrentadas sobre esa operación, pero la mayoría coincidían en que era necesaria o que en que era un buen momento.
Entre ellos estaban Audra y Arsen. Audra, con los recientes 20 años cumplidos, ya era comandante. Y Arsen, aún cerca de los 18 años, era un simple teniente, que para su edad era un gran honor. Solía acompañar a Audra en las operaciones, como su oficial. También servía de excusa para que pasaran más tiempo juntos, ya que Audra no tenía más amigos.

En esa tienda había alrededor de veinte hombres y mujeres. Entre ellos, desde capitanes hasta unos pocos generales. El ejército y sus aliados se contaban ya por 40.000, frente a los 100.000 de Camilio, aproximadamente. La ventaja de los rebeldes era que aquellos eran soldados de verdad, curtidos en decenas de batallas. En cambio, el ejército de Camilio estaba compuesto mayoritariamente por guardias o policías. Ni la mitad habían participado en combate real.

-Corintio-Edgard llamó a uno de sus generales- atacarás a las ciudades del suroeste y debilitarás así los envíos de suministros la capital, así, en caso de asedio, tengan que rendirse cuanto antes.-Corintio asintió. Este era un hombre de mediana edad, corpulento y con una majestuosa barba. Era apodado “Corin el salvaje”, por algunas batallas que él comandó. Era eficaz, pero en el bando enemigo siempre habían gigantescas bajas. Pocos sobrevivían a aquellas batallas.

-Partinus, tú irás al sureste y harás un ataque frontal contra las barracas reales. Así en caso de nuestra derrota, su ejército estará en un completo caos algún tiempo.-Partinus asintió. Este era justo lo contrario de Corintio. Era conocido por batallas cortas y poco sangrientas que él comandó. Usaba siempre estrategias e ideas que se le venían. Era muy útil en el ejército. Si él caía, la batalla estaría perdida.
Se decía que Partinus fue, antes de unirse a la causa, un gran general del ejército de Caelia. Pero al ver la corrupción y los sin sentidos, se unió a la rebelión. Se llevaba bien con Edgard, ya que sus historias son parecidas.
-Mañana partiremos. ¡Por la democracia!-toda la tiende se hundió en un rugido, en un grito de esperanza.

***

Una tos fuerte pero vieja sacudía aquella estancia. Era una tos poderosa pero gastada, gastada pero activa y llena de vida. Eran los signos del agotamiento que estaba por venir. Visiones de un futuro incierto.
Bogdan se encontraba en el salón de la visión; una sala donde el hombre podía activar sus poderes al 100% sin temor a que pudiera recibir algún daño o pudiera causárselo a alguien más. Era útil para comunicarse a distancia.
-¿Qué has visto?-le preguntó la voz desde la otra punta. Aun así, la voz se sentía muy cerca. Era extraña, pero ese templo también lo era.

-Van a lanzar su ataque. Mañana partirán.
-Excelente. Prepara tus cosas. No intervengas, observa y aprende.
-Sí, maestro- de repente, la voz se tornó dura y grave, amenazadora.
-Recuerda: no tolero errores. Recuerda que la tengo.
-Si…
-Ahora, ¡marcha! Cuidado con el chico.

Bogdan se levantó y salió del templo. Anduvo hacia lo inevitable, hacia su destino. Sabía que uno de los dos tendría que morir. Y también sabía que lo que sentía era inadecuado. Los últimos rayos de luz asomaban por la entrada y Bogdan era la oscuridad.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Títere el Miér Feb 18, 2015 5:08 pm

Joder Feren, que buena trama. Ya te dije en mi anterior post que tu forma de narrar la accion, las frases, etc, etc, no era la mejor, pero estate orgulloso, tu trama es buenísima y me ha tenido enganchado hasta que terminé con los Cap disponibles.

Que sepas que Bodgan es mi personaje preferido, me encanta. ¿Es posible que su maestro sea la muerte y tenga a la madre de Arsen? Laughing Sé que es una locura

Hay un par de escenas que me han llamado la atención:

1. Cuando Kiara se lanza sobre Arsen desde los arbustos. No le encuentro sentido. No me parece que influya de manera alguna en la historia. No la entiendo.

2. Cuando se emborrachan Penton y Arsen. ¿Tan rápido? Joder, vale que es muy fuerte, pero ni el orujo es tan potente. Además, se nota que no has probado el alcohol, se ve en como lo describes. Anda, seguro que tus padres tienen por ahí algo, échate un trago, que no va a matarte, dejarte tonto, ni emborracharte, y así luego lo plasmas en la escena para que sea mas realista.

También me gusta eso de que haya una organización que lo controla todo, y que por encima de eso está Bodgan, controlando la organización. Si hubiese sido la madre de Arsen, en vez del padre, es decir, que hubieses cambiado de sexo toda la historia, ya sería la hostia, al menos en mi opinión.

Pos eso, que me ha gustado, a ver cuando sigues Very Happy


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Hoja de Personaje
Nombre: Hans Boggart
Sexo: Hombre
Edad: 28

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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Miér Feb 18, 2015 6:59 pm

@Títere escribió:Joder Feren, que buena trama. Ya te dije en mi anterior post que tu forma de narrar la accion, las frases, etc, etc, no era la mejor, pero estate orgulloso, tu trama es buenísima y me ha tenido enganchado hasta que terminé con los Cap disponibles.

Que sepas que Bodgan es mi personaje preferido, me encanta. ¿Es posible que su maestro sea la muerte y tenga a la madre de Arsen?  Laughing Sé que es una locura

Hay un par de escenas que me han llamado la atención:

1. Cuando Kiara se lanza sobre Arsen desde los arbustos. No le encuentro sentido. No me parece que influya de manera alguna en la historia. No la entiendo.

2. Cuando se emborrachan Penton y Arsen. ¿Tan rápido? Joder, vale que es muy fuerte, pero ni el orujo es tan potente. Además, se nota que no has probado el alcohol, se ve en como lo describes. Anda, seguro que tus padres tienen por ahí algo, échate un trago, que no va a matarte, dejarte tonto, ni emborracharte, y así luego lo plasmas en la escena para que sea mas realista.

También me gusta eso de que haya una organización que lo controla todo, y que por encima de eso está Bodgan, controlando la organización. Si hubiese sido la madre de Arsen, en vez del padre, es decir, que hubieses cambiado de sexo toda la historia, ya sería la hostia, al menos en mi opinión.

Pos eso, que me ha gustado, a ver cuando sigues Very Happy
1. No me acuerdo a que escena te refieres, aunque debo admitir que hay muchas escenas que no sirven para influir en la historia, sino para profundizar o conocer a los personajes.
2.El final de ese capítulo es un chiste, lo sé. Este mundo es bastante diferente en varios aspectos, incluido el alcohol. Piensa en la magia. Piensa en la fantantasía. Piensa en un personaje de los míos. Allí está la razón.
Bogdan... Lo creé para darle vidilla a la historia. Vi pontencial en él, y quiero aprovecharlo. Quiero avisarte de que es muy impredecible, y que no se entiende a sí mismo.
Lo de su maestro no está del todo descaminado, me gusta. También quiero añadir que la muerte pasa inadvertida en mi novela. Es decir, que los capítulos hablan de lo que hacen los personajes. Solo es una pista.
Lo de la madre de Arsen... Fue demasiado rápido. Estaba escribiendo a saco y no le di importancia. Aunque aun tengo que hablar sobre el libro de Arsen que leía e incluso sobre el collar de Penton. Son incógnitas que rebelaré al final.
La trama la llevo trabajando año y medio, es rara, pero me gusta y me alegra que te guste a ti. Tengo pensado acabar la historia en unos 15 o 20 capítulos más, por lo que estamos aproximadamente por el ecuador de la historia. Parece que se está acabando, pero es un señuelo. Creo que te gustará.
Debo decir que un amigo de mi clase me ha estado ayudando con la historia, y fue, en gran parte, el que me sugirió la trama de las gemas. Por lo que espera mucho más de ello.
También espera cambios en toda la trama, pero de eso no voy a hablar nada más.
En cuando a los micro-relatos de Bogdan,http://www.tresdiasdekvothe.com/t834-sombras-del-pasado, en semana santa la adelantaré mucho, ya que es importante para el final de la novela, que acabará por verano o para navidades.
Gracias por comentar, Títere. Me alegro que te guste y que te animes a comentarlo.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Sáb Feb 28, 2015 10:49 pm

Capítulo 26
La locura es un factor presente en los humanos. Comúnmente utilizada, a veces desechada. Normalmente marginada. La locura es lo que nos define como humanos. La locura es lo que nos separa de animales repetitivos y estúpidos.
Aquel que se separa de la locura solo conseguirá acercarse aún más. Palabras dichas milenios atrás que aun guardaban cierto sentido. Locura. Libertad. Beneficio. Vida. Muerte. Avaricia. Odio. Traición.
Esas eran las verdades de aquel mundo, en constante cambio para el ojo inexperto, en un aburrido ciclo para los ojos divinos. Los ojos de Ente.
-¡PERDONANOS POR NUESTROS PECADOS, COMO PERDONAMOS A LOS DEMÁS! ¡UTILIZA TU SABIDURÍA, COMO UTILIZAMOS LA NUESTRA! ¡GUÍANOS A NOSOTROS, COMO TE HABLAMOS A TI! ¡AYÚDANOS A CONSEGUIR LA PAZ COMO TE DAMOS LA GLORIA!¡GRAN ENTE, GUARDIÁN DE LOS ESPIRITUS, JUEZ DE LAS ALMAS!
Kanro miró a esa panda de locos con desprecio. Apoyado en la pared, se sentía superior. Era superior. Conocía cosas que la mayoría desconocía, y sabía de gente que asustaría a la corte en su totalidad. A ese paso nunca llegaría a los 30, se decía. Lo tomaba con humor, ya que sabía que era verdad. Las escapadas del palacio para reunirse con gente sospechosa y las ausencias en las reuniones tácticas solo lo hacían aún más sospechoso a ojos de la corte.
Los últimos acontecimientos solo habían endurecido la cosa hasta el punto de tensión. La mayoría insistía en Kanro como el total responsable de todo lo ocurrido. A Kanro no le importaba, pero su imagen pública se había deteriorado aún más. Aquel reino necesitaba un r…
-Kanro…-le dijo Mary. Aquella mujer era joven. Demasiado joven. No llegaba a los 20 años pero tenía mucha influencia. Era la mejor amiga de Kanro, y fuente de muchos rumores.-La corte quiere verte.
-¿De nuevo? Esa panda de viejos asustados solo me fastidian el día.-Dejó de mirar a aquellos monjes y empezó a andar por los pasillos laberínticos de Palacio.
-¿Irás?-Lo decía más como una orden que como una pregunta. Ese era el modo de Mary para los asuntos políticos…o los asuntos de Kanro.
-No tengo más remedio, me temo.-Sonrío-tengo curiosidad que me echarán en cara hoy. ¿Será las conquistas rebeldes? ¿Teria? Estoy harto.
-Kanro…-Kanro la miró y la cogió de sus pequeños hombros.
-Me voy a marchar, Mary. Al cuerno Caelia. Al cuerno los rebeldes.-Acarició el cabello de Mary, rubio.
-Kanro-esta vez lo dijo con más intensidad, con sentimientos en el nombre. Sentimientos de amargura.
-El Reino calló desde que se puso mi padre al poder. Su destino ha sido merecido.
-¡Es tu padre!-gritó enfurecida, librándose de él.
-Era. Está mejor muerto.
Mary se tapó la boca con la mano de repugnancia.
-Sabías mi postura acerca de mi padre. Sabías lo que pensaba de él. Mary, me conoces bien. Sabes como soy… Me marcho.
-¿A dónde irás?
-Esa es una buena pregunta. Aunque debo decirte que no busco un sitio.
-¿Qué buscas, pues? ¿Una persona?-Estaba intranquila.
-No creo que se le pueda considerar como tal. Digamos que busco… no, que me busco a mí mismo.
-Kanro… No.
Mary miró al suelo y se dio a la vuelta. No quería mirarle a la cara. No debía mirarle a la cara.
-No me detendrás. Ni la corte, ni nadie. Solo yo puedo hacer esto. Es mi deber.-Mary gritó.
-¡Tú deber es dejarme sola después de tantos años! ¿Traicionar lo que tu padre pensaba? ¿Abandonar el dialogo? Eres repugnante Kanro. No eres el…
-…que yo conocía.-Sus rasgos afilados se endurecieron. Marchó y dejó a Mary atrás, pero antes de que se fuera, Mary le gritó.
-¡Dame un nombre!
Kanro se paró en seco. Un escalofrío le recorrió por todo el cuerpo. Decidió rápidamente si debía decirlo o sería mejor dejarlo estar, abandonar a esa mujer, y con ello, todo su pasado. Sería que no es perfecto, o que quizás sus sentimientos eran más poderosos.
-Muerte.

La libertad es un estado marcado por la utopía. Es casi como un sueño, los pocos que alcanzan este estado han tenido que dejar algo atrás. Muchos que piensan que son libres son en realidad esclavos. No de alguien, ni de algo, sino de ellos mismos. Hay esclavos de todo tipo, a veces del amor, de la guerra, de un amo… También hay esclavos, que sabiéndolo, se abalanzan sobre la esclavitud con la fe de que algo bueno pasará, que quizás todo irá bien.
En la guerra se dice que todo vale, como en el amor. Ese es un ejemplo de la libertad y la esclavitud, pues siempre existe, y siempre tendrán un amo y un esclavo.
El joven Kanro, sin saberlo, es un esclavo. Piensa, y cabalga, con la sensación de que es el dueño de su destino, ciego por el poder. El poder otorgado, claro. La clase de poder que hace pensar a uno mismo que es el responsable de aquello que le da fuerza, tanto moral como psíquica.
Kanro cabalga pensando que si logra hacer lo que le han encomendado, podrá vivir como alguien normal. Piensa que la libertad absoluta es posible, que la independencia existe.
Quizás pueda haber personas que rompan la regla de la esclavitud y dependencia perpetua. Ese tipo de personas suelen ser los gobernantes, al menos los que duran o los que reinan sabiamente. Hay otro tipo de  personas que rompen esa regla. Normalmente la gente que es tratada como rara y/o es ajena a la sociedad rompe la regla. No necesitan a la sociedad, no necesitan a otra gente.
La libertad es la locura.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Mar 08, 2015 12:33 am

Capítulo 27

Los ejércitos rebeldes se movilizaban. Esas decenas de miles de hombres y mujeres marchaban, como habían marchado los últimos meses. Había esperanza, pues Camilio no había puesto resistencia al avance de estos rebeldes. Salvo la escaramuza del anterior día. Se consideraba como tal, como una escaramuza, por las dimensiones que tuvo, y por el tiempo que duró.
3 bajas por un lado, 15 por el otro. Escasas para un punto de vista estratégico, bajas para un punto de vista más humano. Grandes bajas.
Mientras que el ánimo circulaba por los oficiales y por el propio Edgard, incertidumbre y dudas eran fuertes en Arsen. Pues, ¿qué pasaba realmente? ¿Qué hacían los ejércitos de Caelia?

Por el otro lado, Ente vigilaba, satisfecho. Por fin pasaba algo emocionante. Sabía que adelantar el final del ciclo sería entretenido. Habían pasado unos miles de años de aburrimiento, y ya no podía aguantar ni un año más. Se sentó en su trono, y esperó, como hizo milenios y milenios atrás, en cada ciclo. El sistema no era perfecto, pero se sostenía. Ente sentía que algo iba mal, pero lo ignoraba al mismo tiempo. Después de tanto tiempo sin tener que sentir nada, sin preocuparse de nada, había aprendido a estar en sumisión absoluta.
Ignoraba cosas. Ignoraba cosas que debía saber. Eso, por un lado, sería una razón para lo que estaba por venir.
-Krutar ak´ta pest.-Maldijo por lo bajo. Algo se acercaba.

Al mismo tiempo, un anciano reposaba en su viejo templo, justo después de mandar a su no tan joven alumno. La edad no importaba, al fin y al cabo. Si importara, se decía, debería haber muerto mil veces.
Todo aquello daba igual. Lo importante era que daría el paso en poco tiempo, y que su plan al fin, se cumpliría. Recordó cuando creó O y rió. Esos nobles, creyéndose importantes y con algo de autoridad, le habían dado todo lo que necesitaba.

Sólo hay un modo.
Destrucción, perdidas, conflicto. Inútiles vidas desperdiciadas. Alegría. Amor. Amor. Muerte. Alegría.
Bogdan reía por lo bajo. O estaba loco o había llegado a la perfecta conclusión; o ambas. Se movió por el palacio, vestido como un asesino, vestido como Bogdan. Observó ese palacio, que lo había expulsado casi hacía 30 años. El tiempo pasaba rápido, se decía. Y es que habían pasado muchas cosas. Quizás no importantes para aquel mundo, pero relevantes para su vida.
-¡Alto!-La Guardia-¡Identifíquese!
Bogdan abrió tanto la boca, sonrío tanto, que los guardias pudieron verle los dientes. Rió delante de ellos, a plena carcajada. Los guardias, todos (unos 5), desenvainaron los sables, asustados. Se preguntaban como habían llegado allí.
-No hablo con gente muerta-dijó al fin. Y tras esas palabras que significaban muerte, todos los guardias cayeron, como si les hubiera chupado la vida.-¡La vida es bella!-siguió andando haciendo ligeros movimientos que recordaban a algún tipo de danza.
Andaba como si de un niño se tratara. Disfrutaba del momento, y lo tomaba con ironía. Se movía hacia su objetivo, hacia aquella sala sin prisa. Se sentía algo generoso. Les daría algunos minutos más de vida a los que se interpusieran en su camino.
Así pues, siguió eliminando a cada guardia en aquellos laberínticos pasillos. Que Kanro se hubiera ido tan solo un día atrás le daba la ventaja, pues este se enteraría tarde de lo que haría. Sabía que no tenía demasiado entusiasmo por la corte, bueno, se había marchado. Así que no habría demasiado entusiasmo entre el chico y ese grupo. Así que pensó que lo que haría aquel día no le molestaría en demasía. Ese chico era útil, y tenerlo de su lado, aún más.
Así que, sin demasiadas interrupciones de por medio, llegó a la gran sala donde se reunía la corte para discutir o debatir, es decir, ambas. Antes de abrir las grandes puertas de par en par se comentaba el estado del ejército y el auto-destierro de Kanro.
Se abrieron las puertas de par en par y apareció un encapuchado.
-¡Hola, hola, hola!-hizo una reverencia sobre-actuada.-Es un honor presenciar una reunión...-paró para dar énfasis- ¡de la misma corte de Caelia!
Hubo un silencio en toda la sala, y los guardias reaccionaron tarde.
-Podéis continuar.-Otro silencio.- ¿Quizás que un asesino se encuentre en la sala disturba un poco vuestra autoridad? Que pena, y Caelia está en vuestras manos.
Antes de que acabara de pronunciar esa frase,  la guardia lo rodeaba.
Sacudió las manos para restarle importancia.
-Que quede claro que no soy violento, así que os daré una muerte limpia y rápida.-Sonrió e hizo otra reverencia, más exagerada aún.-Atacadme.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Sáb Mayo 02, 2015 9:52 pm

Capítulo 28
Todos los guardias se abalanzaron contra él. Bogdan sacó la espada y empezó a sonar un ritmo rápido de aceros chocando entre sí. Eran 7 contra 1, pero ese uno… Era un maestro en la esgrima, eso era verdad, pero había algo más: parecía que veía todos los movimientos a su alrededor, como si tuviera una vista de 360º.
Bogdan luchaba con una mueca que denotaba diversión. Uno a uno caían. Primero el despistado; había bajado la guardia y este le había clavado la espada en el pecho.
El segundo, en cambio, fue demasiado ofensivo, y vio su final en un contraataque.
El tercero había intentado huir y este le había tirado una daga al cuello.
El cuarto y el quinto habían cometido el mismo error: menospreciar a Bogdan. Este les atacó a los dos a la vez, con un arma en cada mano y vieron su fin de una manera horrible.
El sexto, presa del pánico, se suicidó.
Y el séptimo retrocedió y retrocedió hasta que Bogdan solo tuvo que clavarle la espada en el pecho con un gesto elegante.
Al acabar esa carnicería, el hombre encapuchado se dio la vuelta y miró a ese grupo de nobles, sentados en sus sillas, y algunos de pie. Todos estaban nerviosos, eso era claro. La verdad era que nunca habían visto a nadie pelear así. Por su parte, Bogdan disfrutó mucho. Hacía bastante que no tenía una pelea tan larga.
Uno de ellos, que parecía ser su líder, o al menos, el que presidía esa reunión, se levantó y con una voz clara, pero nerviosa le preguntó:
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?-Se había levantado de golpe. Pensó que había que poner algo de orden, ya que ese encapuchado parecía que trataba con putillas asustadas. Él tenía miedo, eso era verdad, pero lo ocultaba como podía.
Al fin y al cabo, ellos eran el remanente de la realeza en Caelia, y deberían comportarse como tal. Si corría la voz del estado de la jerarquía actual de Caelia y de cómo eran sus líderes, no había duda de que aquella rebelión que sin saberlo habían creado, crecería aún más, y cualquier día, se plantaría en la misma capital.
Bogdan se acercó aún más a ese grupo y suspiró. Miró al techo y luego a la decoración de aquella sala. Los cuadros eran bonitos. Pensó en su valor y luego se fijó en los monumentos. Eran unas esculturas formidables, la verdad. Habían todo tipo de formas, incluso vio un dragón.
La belleza de esa sala era indudable, eso era claro. Incluso la iluminación era bella.
-Si queréis un nombre, me temo que os será difícil. Aunque si os puedo dar una cara. Una cara que recordéis.
Se quitó la capucha. Toda la sala se hundió en un mar de susurros e ideas perdidas en el aire. Casi Bogdan podía sentir los sentimientos que habían estallado dentro de aquellos hombres.
-¡Es imposible! ¡Estabas muerto!-Bogdan volvió a ponerse la capucha y se acercó a la gran mesa que reunía a aquellos hombres.
-Si os contara cuanta gente pensaba que estaba muerto…
Acto siguiente, se movió rápidamente y empezó a ensartar a algunos de aquella sala. Presa del pánico, empezaron a huir. Mientras, él seguía ejecutando algunos más de aquella sala.
Dos, cinco, siete, nueve, doce… La mitad de aquellos hombres yacían en el suelo, algunos presa del pánico, y otros ahogados en su sangre.
Cuando acabó con otro de ellos, se paró y les pidió que se sentaran.
-Sentaros, sentaros, pues solo vais a tener una oportunidad.- Les ofreció sus propios asientos, como si él fuera el señor de aquel palacio. Con soberbia.
El remanente de la corte se sentó y escucharon entre asustados y atentos a aquellas palabras que parecían traídas por el mismísimo diablo.
-Me alegra saber que estáis al tanto de mi persona. Eso facilitará mucho las cosas. Ya sabéis, entonces, que el que se encuentra con vosotros es uno más, cruelmente desterrado- eso último lo dijo con algo de resentimiento en sus palabras.
Empezó a llover, rompiendo ese extraño silencio. Cada vez chorreaba con más fuerza. Casi parecía provocado, para que Bogdan tuviera más impacto en sus palabras. Uno de ellos se levantó de repente, y como si se hubiera despertado en ese preciso momento, le gritó:
-¡Esto es un ultraje! ¡Un ultraje! ¡Serás justamente condenado por esto!
Los demás miraron la expresión de Bogdan, sabiendo que era el fin, que fue una malísima idea provocarlo.
-Tú siempre tan despistado, Simon- era irritante que Bogdan le hablara en ese tono. Como si fueran buenos amigos.- Ha sido una noble actuación, pero en otro momento hubiera sido una mejor idea. Rodeado de guardias, quizá ¿No crees? Ahora, sin embargo, solo ha sido una estupidez, y aunque debería matarte, no lo haré.
Después de las caras de sorpresa de sus ex – colegas, él añadió:
-Ahora, quiero decir. Mientras me seáis útiles viviréis. De todos modos, he venido aquí por negocios. Así que… hablemos.



Imperio Éristes, capital:
Un hombre con ropa de viaje corría en dirección al palacio, con algo urgente que comunicar. Esquivaba con agilidad objetos y personas por igual. No llegaba a los 25 años.
-¡Alto!-le espetó un guardia en la puerta de Palacio.
-Traigo noticias importantes para su majestad, buen hombre. Tengo su permiso.
Le entregó un documento. Asintió y le dejó pasar. El chico corrió por el palacio; que descortesía. Pero no estaba por la labor, no había tiempo que perder. Este tipo de noticias le encantaban al emperador.
Llegó a la parte más lujosa del palacio, en el 4. piso, después de cruzar un patio interior gigantesco.
Llamó a la puerta y el sirviente al cargo le reconoció rápidamente y le dejó pasar con prisa.
Rápidamente entró y se encontró con el emperador leyendo en su escritorio.
-Majestad- musitó. El emperador sabía a qué venía, así que solo añadió una palabra.
-Habla.
Los nervios del chico crecían, y finalmente soltó esas palabras que no le habían dejado dormir durante días, esas palabras traídas de una pesadilla. Liberó la carga:
-La corte entera de Caelia ha desaparecido, y los rebeldes están asediando la capital.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Sáb Mayo 30, 2015 10:39 pm

3. ACTO
I
La prosperidad no se podía conseguir de la noche a la mañana y eso lo sabía el joven que se le había obligado a convertirse en asesino.
Arsen, por una vez en su vida, estaba claro de la dirección que quería tomar en esta, o eso creía… Pensaba en convertirse en un político, en ascender, y que ser parte de la cámara de los gobernadores sería justo y digno para él. Quizás pensó en que si su vida cogía un camino fijo, podría asentarse y vivir en paz.
Fue una pena que estuviera tan equivocado y que en realidad todo por lo que había luchado fuera simple humo que solamente acarreaba consecuencias mucho mayores que siquiera pudiera pensar o ver  en algún momento de su triste y solitaria vida.
Pues habían demasiados cabos sueltos que restaban para ser atendidos y solucionados. Y su padre era una de ellos.
Cada noche tenía una pesadilla como los del campamento rebelde. En vez de aparecerse su padre, sin embargo, vislumbraba una escena que se repetía una y otra vez: veía la muerte de su madre, y veía el libro con la historia de Careliae.
-Señor- le interrumpió un guardia entrando en su habitación.- Señor, el general quiere verle.
-Claro. Gracias por informarme, vuelve a tu puesto.
El guardia le saludó con educación hacia un superior y salió de su habitación.
Arsen se vistió e hizo lo mismo. La ciudad ahora vivía un conflicto o mejor dicho amenaza a su bienestar. Todos estaban muy felices. El sol se alzaba con orgullo y pájaros cantaban, llenos de euforia por ver un nuevo día.
Las calles estaban repletas de gente comerciando, hablando y atendiendo a otros quehaceres. La ciudad estaba en un interminable movimiento, lleno de vida.
Los edificios estaban como nuevos y las murallas se erguían con seguridad.
Arsen, entrado en los 20, asimilaba el cambio de su vida con entusiasmo. Iba a empezar a vivir en la utopía que se marcó cuando era joven. Al fin, la redención que había buscado por una década iba a florecer y a cogerle en brazos. Al fin, después de tanta sangre, llegaba la luz al final del túnel.
-Bienvenido, viejo amigo- Audra lo abrazó aun rodeado de guardias- Siéntate, pues estás en tu casa.
Audra había ascendido después de prestarle sus magníficos servicios de consejero y oficial. En contra del criterio de Audra, Edgard le instó a quedarse en el cuerpo militar de la Nueva Caelia, como lo llamaba. Acabó aceptando, principalmente por la presión que le estaba ejerciendo usando al nuevo gobierno. Edgard había aprendido rápidamente a manejar a la cámara entera. Era un buen orador, y Audra lo sabía. Pero también sabía que sus dotes de orador no bastaban para darle todo ese poder en aquella cámara. Había algo detrás, e iba a descubrirlo.
-Podéis retiraros, no me va a hacer nada este buen hombre- dijo dirigiéndose a los guardias que se encontraban en la sala.
Esperó hasta que se fueron y empezó a hablar.
-He contactado con ellos, Arsen. Con el remanente, quiero decir. Me temo que no saben nada de tu pa…digo… de Bogdan. Dicen que hace unos años, poco antes del ataque a la capital, asesinó a algunos líderes y desapareció. Siguiendo ese patrón, estamos seguros de que el de la corte era él… Te dejo en tus manos nuestro siguiente movimiento. Siento que eres el más indicado para ello.
Arsen, al oír esas palabras, suspiró y se sentó en un sillón que le ofreció Audra.
-Te agradezco esta investigación, Audra. Siempre tendrás mi gratitud por rescatarme aquella vez, pero por favor, intenta llamarme por cosas más importantes. Quiero decir que agradezco esto… Siempre lo haré, pero...
Audra comprendió por la cara de Arsen que no estaba por la labor. Comprendió que esos temas son delicados y lo dejó pasar, por el momento, pero sabía que en algún momento ese tema tendría que seguir, ya que percibía que el final en realidad estaba muy cerca. Fuera bueno o malo.
-Quizás deberíamos dejar esto para otra ocasión. Pero ten en cuenta que el tiempo no abunda. – Le dio una palmada en la espalda al tiempo que se marchaba. – Pero recuerda, Arsen, que todavía no se ha acabado.
Esa era la cruda realidad: todavía no se había acabado, y aún se podía sentir los restos de aquella oscuridad.

Ya veo, ya veo, sigues apegado al pasado y sin embargo no estás preparado…



IMPERIO ÉRISTES
Fronteras occidentales

Una batalla se encontraba en un estado avanzado. Las fuerzas de ambos bandos, sin embargo, estaban igualadas. 35.000 hombres más la caballería divididos en grupos según su especialidad.
En una colina dónde se divisaba toda la batalla se encontraba el general a caballo, rodeado de sus guardias, observando atentamente.
-La infantería está igualada- empezó a recitar- incluso su caballería es formidable. Pero me temo que no conocen todo nuestro poder, todo lo que tenemos.
Miró hacia atrás y le ordenó a un guardia:
-¡Sacad los ardecuerpos! ¡Que los desplieguen!- y añadió en bajo- que esos bastardos que osan levantarse en armas contra el Imperio se quemen vivos.
Se dirigió a otro guardia.
-Tú vete a comunicar que quiero la octava formación hacia atrás ya- ante la mirada dubitativa del soldado añadió- sabes que si no te especifico más es que me refiero a todo el batallón.
Y siguió dando órdenes.
-¡Que la caballería del flanco izquierdo se reagrupe! ¡Y que los del flanco derecho hagan un interludio entre la segunda y séptima anti-proyectiles! Es obvio que nos lanzarás lo que tengan. Quiero a mi ejército en sus posiciones originales en 5 minutos.
Bajó de su caballo y se puso en el borde, observando. Gracias a esos nuevos artilugios todo el mundo caería ante sus pies. Todo era cuestión de tiempo.
Lo que había que hacer ahora era fomentar el miedo… y se lo iba a pasar muy bien.


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Felicitaciones

Mensaje por Re ' lar Aria el Dom Mayo 31, 2015 2:01 am

Me gusta mucho tu novela, es increíble en lo que me identifique (disfrutar de causar temor me caracteriza) sigue con el proyecto, felicidades.Very Happy
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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Dom Mayo 31, 2015 1:43 pm

@Re ' lar Aria escribió:Me gusta mucho tu novela, es increíble en lo que me identifique (disfrutar de causar temor me caracteriza) sigue con el proyecto, felicidades.Very Happy
 
Muchas gracias sad sad
Es lo más bonito que me han dicho sobre la novela en un tiempo.
(Sin contar a Tit)


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Lun Jun 22, 2015 10:25 pm

II
IMPERIO ÉRISTES
Capital
-¿En serio es necesario meterse en todo este embrollo?- le volvió a preguntar mientras saludaban a conocidos y se rascaba la espalda.- A mí no me van este tipo de cosas- le miró con molestia- y este traje me molesta mucho.
-No te creas que a mí me gusta, pero tenemos una misión… y ahora… vuelve para ponerte la maldita capa, Arsen-le gruñó Audra como si Arsen fuera un parvulito y Audra su canguro.
-Pero esa capa es aún peor. Es como si tuvieras peso muerto en la espalda… y además es horripilante. Pareceré un bufón.
Negó y siguió andando para alejarse de Audra mientras este suspiraba. En medio de una fiesta en un palacio a miles de kilómetros de su casa y se comportaba de esa manera.
-Pues yo creo que le quedaría bien, esos trajes dorados y blancos os quedan bastante bien. Es suficientemente brillante como para destacar vuestra importancia pero suficientemente oscuro para no resaltar entre los verdaderos nobles. Además- se puso a la espalda de Audra- esta capa es magnífica… y esos símbolos… no entiendo a Arsen.
Audra le cogió las manos a Kirara y le sonrío para agradecérselo.
-Edgard se cabreará si ve a Arsen así. Y si te seo sincero, no me interesa la idea de que se convierta en un verdadero bufón- sonrió.- Vamos.
Se movieron entre la nobleza venida de todas las partes del mundo denominadas Raka Eristae, o en idioma occidental (el utilizado en la antigua Careliae, es decir, en el oeste del mundo conocido), Fuera de Éristes.
 A Audra le sonaban muchas caras por formar parte de la cámara de Nueva Caelia. Estos eran los únicos de esa importancia de Raka Eristae que no fueran nobles ni tuvieran ese rango o cualquier título. Eran simplemente embajadores, ministros o senadores. Así se les denominaba a aquellos líderes en esa oligarquía democrática.
En aquella tarde del 1436 después de la creación se inclinaría la balanza hacia un lado o hacia otro, pues el secreto se gritaba a voces: esa fiesta era para construir las futuras alianzas de reinos. El Imperio estaba seguro de que habían reinos que se hallaban en contra de su causa, y estos serían un camino para su expansión.
-He ahí- dijo Audra al ver a Arsen escondiéndose de Edgard. Se suponía que Arsen iba a ser su ayudante en la seguridad, pero casi parecía un lastre.
Le cogió por el brazo y antes de que se girara y discretamente le susurró enfadado:
-¿Tú de qué lado estás?- Y antes de que respondiera-  ven conmigo, es fundamental no llamar la atención.
-Pero…
- Imbécil, somos la seguridad de Edgard ante cualquier cagada o evento desafortunado. Un paso en falso y estamos todos muertos y Caelia también. Ponte esa maldita capa o te dejo en las calles de esta estúpida capital con ese traje. Podemos apostar cuanto durarías antes de que te despojaran de toda pertenencia personal o quizás…
-Audra, ¿acaso ese no es…?- Preguntó Kiara mientras tenía la vista perdida en un rincón de esa enorme sala. Audra asintió con entusiasmo y soltó a Arsen. El carácter le cambió de un momento a otro.
-Quizás lo conozcas- le dijo Audra al Arsen pillado in fraganti.- Él es uno de los mayores generales del Imperio. Su nombre es una incógnita, aunque sus cercanos lo llaman Jolae. Eso sí, no le llames tú así. Mira, allí.
Le señaló una zona de la sala donde se hallaban los altos mandos del ejército con algunos nobles que querías codearse con esa clase de conocidos. Eran lo mejor del Imperio, los héroes de Eristae.
-Pensaba que impondría más- añadió un Arsen curioso.
-Bueno, lo que no impone en persona lo impone en el campo de batalla- añadió Audra.- Dicen que sus conquistas han llegado a tener el tamaño de la misma Caelia, y eso solamente en cinco años. Lo llaman el General Relámpago entre otras cosas.
-Audra- inquirió Kiara- parece que sabes bastante de él.
-Todo el que haya empuñado un arma lo conoce en el este. Y… es un honor tenerlo tan cerca.
-Claro- dijo distraído pero extrañamente, atento a la conversación, Arsen- si no te lo encuentras en una batalla, ni si se convierte en tu enemigo en una guerra.
-Bueno, digamos que de momento somos neutrales, y en la neutralidad entra la conversación.- Miró al suelo y posteriormente a sus zapatos.
-Bien, ve con él. Pero si ves que la cosa se tuerce,- levantó las manos, recordándole el incidente de la capa- la Diosa no lo quiera, o que la conversación le ofende, no esperes auxilio.
Se dirigió hacia él, y destacó por sus colores, bastante brillante en contraste con los trajes apagados de los Eristae.
-¿Usted es…?- empezó Audra.
-Seguramente sí. Y tú eres Audra el imparable, el destructor o como quiera que te llamen.
A Audra le llamaron la atención dos detalles de ese hombre. La más sencilla y que se podía notar fácilmente era el acento de aquel hombre, mucho más exagerado que el de los demás Eristae. Pensó que quizás venía de muy, muy al este.
El segundo detalle, sin embargo, y era el que más le inquietaba, era que ya le conocía. Que podía ser algo bueno, pero dadas las circunstancias, y con la orden emitida de dejar la seguridad fuera, esperaba que le reconociera como alguien de rango alto y no un simple soldado o comandante.
-¿Usted me conoce?
-La fama te procede, incluso aquí. Y no te preocupes por tu anonimato, no pienso cambiarlo. Me es más entretenido así- eso último lo dijo más bajo.
-En fin, ha sido un honor conocerle, general-Audra hizo un ademán de irse pero el general le cogió del brazo. Este, sorprendido, se dio la vuelta.
-No, no. Ven Audra, tengo algunos asuntos que tratar contigo- miró a los presentes y estos se fueron a otro rincón de la sala.
- ¿Qué desea?- le preguntó con un cierto y lógico miedo a uno de los hombres más poderosos del mundo.
-Oh, no te preocupes. No es nada serio, simplemente son unas impresiones.
-¿Impresiones, señor?- le miró con interés- ¿de qué?
-De tu creciente actitud en el ámbito político y militar. De tu importancia en los acontecimientos actuales para el cambio del mundo, para resumir.
A Audra le hizo gracia ese comentario por el hecho de que el resumen proporcionado era más largo que la impresión en sí. Obviamente se lo guardó para sí mismo, dado que disturbarle no era una buena idea, para aligerarlo.
-Me halaga- pensó que sería un brillante actor.
-Tienes un porte de honor, dado que respecto a tu origen humilde, es sorprendente que te desenvuelvas tan bien en una corte imperial. ¿Acaso es una actuación, o una aspiración?
“Mierda”, pensó. Ese hombre podía leerle la mente.
-Tranquilo- repitió- que no te voy a hacer nada. ¿Lo sabes? ¿Sabes qué tipo de poderes hay en nuestro mundo?
Audra estaba perplejo.
-Como sabrás, existe el poder propio, el que tienes tú mismo sin necesidad de nada externo. Algo poderoso, sin duda. Luego, viene lo interesante: el poder concedido. Este tipo de poder te puede convertir en el hombre más poderoso, incluso para destruir el mundo. Yo tengo mucho de lo segundo, y no gracias a nuestro amigo el Emperador. Sé cosas, Audra, y veo cosas.
Se fue dándole una palmada en el hombro. Audra estaba perplejo, confieso, y asqueado. Ese hombre era admirable, pero en el mismo sentido le despertaba preocupación.
 
-¡SU MAJESTAD, EL 20º EMPERADOR DE ERISTAE, SAVIO DU ERISTAE!
Se hizo un silencio y expectación. El Emperador del Sagrado Imperio de Éristes. Por la apariencia podrían echársele no más de 40 años, pero claramente, más de 25. Tenía un cabello semi-largo oscuro y por el resto del cuerpo no levantaba sospecha alguna. Era delgado pero algo fornido y no era muy alto, por la media. Lo único extraño en su ser eran sus ojos, rojos. Se decía que solo los miembros de la familia real con ese rasgo eran dignos de dirigir el Imperio.
Sin más dilación, el Emperador empezó su discurso vestido con la ropa con los más finos materiales en miles de kilómetros. Dorados, rojos y azules oscuros, así eran todos los detalles de aquel traje que debería haber sido creado por varios trabajadores.
-Mirad que tenemos aquí- empezó con un ligero ensayado desprecio- los hombres… -lanzó una mirada que abarcó toda la sala- y mujeres que se atreven a llamarse a sí mismos líderes de sus respectivos reinos, naciones, o como lo quieran llamar, eso me trae sin cuidado. Como prometí, lo que voy a hablar hoy aquí cambiará el destino de vuestros estados. Como veo, parece que estáis todos… o eso parece. Eso significa o que me habéis hecho caso por curiosidad, o que os parece importante, o que me teméis. Si es la tercera, no pasa nada, porque quizás ese era mi objetivo. ¿Recordáis por qué os dije que os separarais de vuestra escolta al llegar a Palacio? Eso fue para que os sintierais desprotegidos, y por tanto, vulnerables. Viendo vuestras reacciones noto cierta perplejidad en vuestras miradas. Pero, tranquilos, que después de plantar la semilla de la duda no me hace falta nada más para negociar lo que me trae hoy aquí, que para eso he empezado a hablar.- Se aclaró la garganta y volvió a hablar, como si nada- resultará irónico lo que voy a decir ahora, pero, iré al grano. Lo que os ha obligado a asistir hasta aquí, la razón de todo esto es solo algo tan simple como la guerra. La guerra y sus consecuencias, claro. Muchos de aquí conocen de primera mano las consecuencias de la guerra. Saben los muertos, heridos, destrucción y demás que  traen los conflictos bélicos. Eristae hoy en día se alza como la mayor potencia mundial. Tenemos mayor tecnología, mayor ejército y mejor entrenado. 1.500.000 soldados cuenta el ejército de Eristae, todos ellos pasados un intenso entrenamiento que los ha acostumbrado, adaptado y preparado para la guerra, mejor dicho, a las peores guerras que pueden ocurrir. Este número os parecerá colosal, pero al hecho de que gobernamos la mitad del mundo, es fácil hacerse una idea de nuestra actual población: 2.500.000.000 de personas forman parte de Eristae, del Imperio Éristes. Más de la mitad de la población mundial, según cálculos hechos por eruditos Eristae.
-¿Estás bien Audra?- Arsen estaba inquieto por el discurso del Emperador por un lado, y por el estado de Audra. Este estaba sudando, nervioso, ajustándose el cuello del traje.
-Por eso- prosiguió- quiero subrayar la superioridad del Imperio Eristae encima de las demás naciones existentes en el mundo. Por esta, y muchas más razones que han visto la historia, yo, Savio Du Eristae, hago un anuncio a escala mundial, con repercusiones globales.
-Audra…-cogió a Audra, que estaba a punto de caerse al suelo.
-Decreto, ¡que todas las naciones que estén en contra de la voluntad Eristaeriana deberían ser eliminadas, para asegurar la paz del mundo!
En ese momento, decenas de voces se oyeron, inquietas, por toda la sala. La chispa del miedo se encendía, y un futuro funesto se acercaba. Decenas de voces se oían, se cayó un cuerpo, luego hubo silencio.
El silencio que precede a la tumba.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Jue Jul 02, 2015 3:11 pm

III


En medio de aquel alboroto, los guardias entraron por la entrada principal. Arsen, que había cogido a Audra que se había desmayado, dirigía su atención al Emperador que se retiraba mientras que Kiara se sacaba lentamente una navaja de la parte trasera de su túnica de gala.
Arsen estaba intentando reanimar a Audra hasta que cayó en que no había visto a Edgard desde un rato atrás.
-Kiara- pronunció Arsen mientras tenía cogido a Audra- ve a buscar a Edgard. Debemos salir de este lugar.
Kiara asintió y se fue a paso ligero a averiguar el paradero de Edgard. Los murmuros que habían creado bastante ruido estaban callando mientras los guardias iban entrando. Edgard se encontraba con otros representantes menores de Caelia.
Pronto vislumbraron el cuerpo de Kiara que les invitaba a que se fueran con ella. El problema estaba en que los guardias habían montado un bloqueo en la puerta principal para que no entrara ni saliera nadie.
-Mierda, nos la han jugado. Sabía que nunca debería haber confiado en Eristae- susurraba Edgard a sus compañeros.
-Nos la han jugado a todos, Edgard, a todos.- Ahora era Kiara la que les respondía. Esta, con todo el descaro del mundo, se había sacado la navaja con la P incrustada en el filo.
-¡POR ORDEN DEL EMPERADOR, NADIE SALDRÁ HASTA PRÓXIMO AVISO!- gritó el que parecía el líder. Este había desenvainado su sable.
-No saldremos así, deberíamos encontrar otra forma para…- empezó uno de ellos.
-Tengo una idea- le cortó Arsen- solo observad.
Arsen empezó a concentrarse a medida de que Audra se iba despertando. Una luz brillaba en su muñeca derecha, y poco a poco iba temblando. Arsen pronunció unas palabras en otro idioma y al instante se hizo la magia.
-¿Qué ha pasado?-empezó a preguntar Audra cuando de repente un cíclope apareció por un lateral de la sala, furioso y rugiendo.- ¡¿Pero qué cojones?!
Todo el mundo cayó en un silencio y siguieron la mirada de Audra. Un silencio único llenó la estancia y los guardias entraron en pánico.
-¡UN MONSTRUO! ¡UN MONSTRUO!
-¡MUERE MONTRUOSIDAD!
-¡POR LA DIOSA!
Los guardias dejaron la puerta para ir a por el cíclope mientras nuestros héroes Caelianos aprovecharon para huir.
 
TRIBUS EBALIAS – GRAN TEMPLO
Unos pasos se oían al fondo del gran pasillo que conducía al observatorio. Era un palacio muy grande para tan pocos habitantes. El palacio había sido construido hacía miles de años, y no se encontraba en su mejor momento.
Estos pasos se hacían más fuerte con cada paso. A parte de la fuerza, la velocidad de aquellos también aumentaba.
Una figura, lo que un día fue un hombre, apareció en medio de la sala. Llevaba una túnica oscura y portaba una máscara que dividía su rostro en el bien y el mal. Con rapidez se situó cerca de su maestro y se arrodilló.
-Has tardado mucho, Bogdan. Y veo… veo que además has fallado.- Eso último lo dijo con un poco de resentimiento.
-Así es… maestro.- Era una de las únicas personas que le infundía miedo.
-¿Y el segundo? ¿Qué hace?
Bogdan se puso tenso. Obviamente sabía a quién se refería. Sabía a quién se refería.
-Arsen.
Levantó la cabeza
-Está en Eristae. Como predijisteis.
-Bien, bien. No vuelvas hasta que se una a nosotros, ¿comprendes? Su magia es demasiado poderosa para dejarlo solo. Además, de que Ente ya lo ha localizado. Presiento que no tardará demasiado en contactarle. Ya sabes lo que haría Ente con el segundo. Le forzaría a acabar el ciclo con su magia y todo por lo que hemos trabajado se iría al garete.
-No estamos seguros de que Ente quiera hacerlo. Quiero decir, ¿cómo está usted tan seguro?
El maestro se levantó de su “trono” y empezó a mirar al mar por una de los enormes ventanales.
-Eso fue lo que hizo conmigo.
Bogdan asintió y se retiró de aquel ruinoso palacio, con una nueva tarea más y con una mezcla de ansia y pena, pues iba a tener que volver a ver a su hijo de nuevo, 7 años después.
Bogdan ya no se sentía joven, y a ese paso que llevaba la siguiente vez que viera a Arsen sería demasiado tarde. Demasiado tarde para redimirse y abrirse.
Por primera vez en su vida.
 
ENTE
Aquel dios de miles y miles de años se levantó de su trono de nuevo, tras unos años de descanso, para volver a revisar el estado de los elegidos.
Tenía que reconocer que Álacala fue muy inteligente al coger a uno de los elegidos. Y también fue inteligente Bogdan, el primer elegido, en tener un hijo, el segundo elegido y el más fuerte de los dos.
Álacala era muy poderoso, eso todo gracias al tiempo que había vivido con la magia. 3.000 años con la magia y las gemas. Si no conseguía atraparle se volvería una amenaza de verdad en otros pocos ciclos más.
Ente tenía prioridades concretadas. Debía mar a Álacala y conseguir que cualquiera de los elegidos destruyera a la oscuridad de aquel ciclo y que el mundo viviera en la paz. Lo que le preocupaba de ese ciclo era la escala en la que estaba pasando todo. Nunca había existido ninguna nación tan grande como Eristae y nunca fue tan grande la oscuridad.
Ente sospechaba de muchos sitios, pero tenía casi por seguro que la oscuridad que buscaba se encontraba en el este. Sin embargo, en el oeste, gracias a los elegidos, la luz era la principal fuerza. Arsen había dominado los poderes que tenía y dentro de poco estaría preparado para ir en busca de las gemas.
En aquel momento los dos bandos estaban ya concretados: por un lado se encontraba Ente, que quería matar a Álacala, y por el otro lado se encontraba el mismo, que mediante la fuerza oscura pretendía dar fin a los ciclos. Menudo ignorante. La fuerza oscura se llamaba así por algo. Si intentara eliminar el sistema de los ciclos con la fuerza oscura, ni él sería suficiente poderoso para poder controlar la oscuridad que dominaría el mundo. Y Ente podía reiniciar el mundo, volver a la paz mediante la erradicación, pero nunca podría construir otro mundo ni eliminar a la oscuridad de la misma.


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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Títere el Vie Jul 03, 2015 12:01 am

Mierda, se me ha borrado todo el tocho que te había escrito Evil or Very Mad Si te lo cuento todo muy escueto es porque se me ha olvidado lo que te iba a decir Mad

En estos tres últimos capítulos he notado un tono mas serio, mas maduro. Esto en parte está bien, porque a mi parecer has perdido ese aturullamiento que se veía en los primeros capítulos. Lo cuentas todo de una manera más clara.
Pero por otra parte es como mas distante. En algunas partes lo he notado todo muy aséptico, muy frío. Como si escribiese una máquina, vamos...

También me ha parecido ver toques Africanus xD La batalla me ha recordado mucho a Zama.

Pero tengo una queja. El Segundo Acto terminaba con que los rebeldes tomaban la capital. Eso está bien, porque se veía venir.
Pero luego vas y saltas al tercero, con Arsen en un puesto importante, al igual que Kiara, y todos metidos en la corte Eristae, con un rey loco que es la primera vez que aparece pero al parecer es el puto amo, y, para colmo, un cíclope. En serio, en esa parte no sabía si reir o llorar. Luego he leído lo de ¡MUERE MONSTRUOSIDAD! y he optado por reir. De verdad, yo eso lo quitaría. O le daria un poco mas de cancha a la magia antes de meter ahí de repente un cíclope. No me lo esperaba para nada.

En definitiva, ya por último: Me he liado un poco. En estos tres capítulos metes una cantidad de nombres, lugares y personajes nuevos que tú, al haberlos creado, conoces bien, pero que el lector, que es la primero vez que los ve, no conoce de nada, y se encuentra de repente con que está Audra hablando con el que parece su ídolo, y no puedes ni ponerle cara. No sabes sus hazañas, sus logros. Vale, lo cuentas de manera resumida, pero muy resumida. Me gustaría que te explayases más.
Y sobretodo, no me ha gustado nada que esos siete años que pasan desde un Acto a otro no los menciones en ningún lado. No mencionas que hacen los protagonistas en ese tiempo. Hombre, que al menos Arsen se lo cuente en carta a su madre difunta. Que de verdad que me he liado mucho xD




Como siempre, me lío con lo malo (que es lo que hay que corregir) y no digo nada bueno. Que sepas que me gusta mucho tu trama, y, al parecer, si las cosas toman el cariz que se prevee (una guerra mundial o algo así, con campañas espectaculares por medio mundo), este Acto va a ser sin duda el mejor de los tres.

Eso es todo, espero que mi comentario no sea tan malo (en plan de que critíco mucho) como a mi me parece Smile


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Nombre: Hans Boggart
Sexo: Hombre
Edad: 28

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Re: Lo que llevo de mi novela...

Mensaje por Feren el Vie Jul 03, 2015 12:20 am

@Títere escribió:Mierda, se me ha borrado todo el tocho que te había escrito Evil or Very Mad Si te lo cuento todo muy escueto es porque se me ha olvidado lo que te iba a decir Mad

En estos tres últimos capítulos he notado un tono mas serio, mas maduro. Esto en parte está bien, porque a mi parecer has perdido ese aturullamiento que se veía en los primeros capítulos. Lo cuentas todo de una manera más clara.
Pero por otra parte es como mas distante. En algunas partes lo he notado todo muy aséptico, muy frío. Como si escribiese una máquina, vamos...

También me ha parecido ver toques Africanus xD La batalla me ha recordado mucho a Zama.

Pero tengo una queja. El Segundo Acto terminaba con que los rebeldes tomaban la capital. Eso está bien, porque se veía venir.
Pero luego vas y saltas al tercero, con Arsen en un puesto importante, al igual que Kiara, y todos metidos en la corte Eristae, con un rey loco que es la primera vez que aparece pero al parecer es el puto amo, y, para colmo, un cíclope. En serio, en esa parte no sabía si reir o llorar. Luego he leído lo de ¡MUERE MONSTRUOSIDAD! y he optado por reir. De verdad, yo eso lo quitaría. O le daria un poco mas de cancha a la magia antes de meter ahí de repente un cíclope. No me lo esperaba para nada.

En definitiva, ya por último: Me he liado un poco. En estos tres capítulos metes una cantidad de nombres, lugares y personajes nuevos que tú, al haberlos creado, conoces bien, pero que el lector, que es la primero vez que los ve, no conoce de nada, y se encuentra de repente con que está Audra hablando con el que parece su ídolo, y no puedes ni ponerle cara. No sabes sus hazañas, sus logros. Vale, lo cuentas de manera resumida, pero muy resumida. Me gustaría que te explayases más.
Y sobretodo, no me ha gustado nada que esos siete años que pasan desde un Acto a otro no los menciones en ningún lado. No mencionas que hacen los protagonistas en ese tiempo. Hombre, que al menos Arsen se lo cuente en carta a su madre difunta. Que de verdad que me he liado mucho xD




Como siempre, me lío con lo malo (que es lo que hay que corregir) y no digo nada bueno. Que sepas que me gusta mucho tu trama, y, al parecer, si las cosas toman el cariz que se prevee (una guerra mundial o algo así, con campañas espectaculares por medio mundo), este Acto va a ser sin duda el mejor de los tres.

Eso es todo, espero que mi comentario no sea tan malo (en plan de que critíco mucho) como a mi me parece Smile
Obviamente está escrito de modo de que se va a ir explicando por la marcha. El toque distante y frío que comentabas me ha salido sin querer, y lo revisaré en las correcciones.
Como ya he comentado, lo que está sin explicar se irá aclarando, pero esos siete años da para rato, y les tengo miedo. No tengo casi ni idea de como aclararlo y quisiera alargar el final del segundo acto o algo por el estilo.
Y sí, está previsto para que sea el mejor acto por el momento.
PD: lo del cíclope era una ilusión creada por Arsen. Ya sabes, la gema que le dió Bogdan.
Siempre te agradezco los comentarios.


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