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La historia de un fata solitario.

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La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Miér Oct 03, 2012 6:33 pm

Bien pues como os dije Kvothe y Sam, aquí os dejo el principio de la Historia de Amras, si puedo la semana que viene pondré mas .
LA HISTORIA DE AMRAS.

Era una noche fría y sin luna, en algún lugar entre Cershaen y La ciudad libre de TinuË, a los pies de Sierra de Borrasca, un hombre apilaba un buen fardo de ramas secas y algunos troncos pequeños al lado de una buena hoguera. Tras terminar de apilar la leña se sentó junto a un pequeño tocón y empezó a sacar de su macuto un pequeño cuenco y uno mas grande de metal para prepararse la cena, cuando el sonido de unas pisadas le alertaron y al alzar la vista pudo ver cuatro siluetas en la penumbra, sin moverse del tocón se llevo una mano a la espalda y agarro la empuñadura de un cuchillo de caza que llevaba atado en la zona de los riñones en posición horizontal y observo a aquellas sombras inmóviles. Tras uno segundos de silencio y espera una de las sombras se adelanto hasta la zona donde la luz arañaba a la oscuridad y por fin pudo ver el rostro de un joven muchacho de pelo castaño, ojos verdes y unas finas lineas rojas que cruzaban su cara desde una de las cejas, hasta la comisura de los labios, con una voz ronca dijo – ¡Buenas noches señor!, le importaría si mis amigos y yo nos sentamos aquí con usted a compartir este esplendido fuego. Apartando levemente la mano del cuchillo miro al joven y con una leve sonrisa le dijo- En absoluto muchacho, acercaos y calentaros antes de que os quedéis hay como estatuas de hielo. Cuando el resto de sombras salieron de la oscuridad, pudo observar que eran dos chicos mas y una chica que portaba un colgante que le resultaba muy familiar, uno de los muchachos dijo-Por cierto mi nombre es...-el hombre le corto con un gesto de la mano y dijo- Sin nombres por favor, ya debe riais saber que cuando alguien sabe tu nombre tiene poder sobre ti y ami no me interesa tener poder sobre vosotros, ni vosotros sobre mi.- Y con una voz amable les dijo- Adelante sentaos, y decidme ¿que os trae por aquí en una noche como esta?, por si no os a beis dado cuenta hoy no brilla la luna en el cielo y ya sabéis lo que dicen de las noches sin luna- Uno de los chicos le corto con un bufido, mientras los otros reían, ante esa situación el hombre les pregunto-¿Que os hace tanta gracia?, ¿es que no creéis en los fata?. El muchacho de lo que parecían arañazos en la cara le miro y le dijo- Mire señor, ¿ve estas marcas en mi cara?- el hombre asintió y el muchacho continuo- Pues me las hizo una mal nacida fata con sus uñas, antes de que la matase mientras gritaba y lloraba,y ves ese colgante también se lo quite, pero eso fue cuando me asegure de que estuviese muerta- ¡Si! Y te acuerdas de la cara que puso cuando la sorprendimos en medio del camino, y como corrían los otros dos- Dijo otro de los muchachos y se miraron y rieron todos juntos, en su risa se podía notar la satisfacción de lo que avían echo. Al cabo de unos minutos cuando dejaron de reír y de intercambiar miradas la joven muchacha que se sentaba a la derecha del hombre, hizo un gesto como para separarse los cabellos de la cara y dijo con una voz fría y maliciosa- Es una lastima que cuando volvimos al lugar tras dejar de perseguir a los otros dos alguien ya se hubiese llevado el cuerpo, tenia unas bonitas joyas que me hubiese gustado coger. Tras esa frase el hombre se levanto del tocón con un cuenco de metal en la mano, se arrodillo al lado del fuego y dejo el cuenco en el que preparaba la cena, antes de levantarse para volver a sentarse en el tocón miro la distribución de los muchachos, donde estaban sentados, distancia entre ellos,tras terminar la inspección se volvió a sentar en el tocón y mirándolos a todos les dijo- Os gustaría escuchar la historia, no os diré que es una historia bonita pues el dolor hace presencia en ella. La joven le pregunto-¿de que trata esa historia?- y el hombre le respondió- Sobre un joven fata al que le arrebataron el corazón,- Miro a todos y al ver que le contemplaban como esperando la historia dijo- Bien pues os la contare.

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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Admin el Miér Oct 03, 2012 7:19 pm

Muy bien, pero lo veo muy compacto, ¿podrías poner puntos y apartes por favor?
Pinta bien (Pobres descerebrados esos viajeros.) Shocked


*Sólo los locos y los sacerdotes no le temen a nada. Y yo nunca me he llevado muy bien con Dios.*
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Miér Oct 03, 2012 8:14 pm

Eso dalo por echo Kvothe, de todas formas agradezco la critica, ya que es la primera vez que hago algo por el estilo así que a ver si mañana puedo adelantar algo mas de la historia para subirlo el viernes, por que el fin de semana no voy a poder tocar el ordenador, como mucho el domingo y si llego con fuerzas y ganas
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Samuel Odem el Jue Oct 04, 2012 1:24 am

La trama se ve increible Amras!!!!
Estoy ancioso de ller lo demas pero tengo una duda...
¿Quien es el tio de la hoguera?????

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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Jue Oct 04, 2012 7:08 pm

No te preocupes Sam, que ya lo descubrirás.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Celean99 el Jue Oct 04, 2012 8:15 pm

Ejem... te parece bonito lo que acabas de hacer?! eso no se hace Amras, no me puedes dejar asi!!! quiero la continuacion ya!!!!

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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Jue Oct 04, 2012 9:20 pm

Jajaja, tranquila Celean, no te puedo prometer nada ya que hoy no e tenido mucho tiempo que dedicarle a la historia, pero intentare subir la segunda parte mañana.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Vie Oct 05, 2012 8:35 pm




LA HISTORIA DE AMRAS.
Parte 2.


Bien, la historia comienza hace mucho tiempo, cuando vosotros todavía no erais ni una mota de polvo
.- Y dicho eso el hombre empezó a contar la historia.
-Hace muchos años,en la casa de la familia Numenesse, situada en la corte de Tain Mael nació un niño fata al que llamaron Amras.
En una de las habitaciones de la lujosa casa de los Numenesse se pudo oír el llanto de un niño que acababa de nacer, Amrod Numenesse subió las escaleras a toda prisa. En el interior de la habitación, Gilraen Yavetil pudo escuchar como su marido Amrod discutía con otras mujeres que no le dejaban pasar.
-Es mi hijo y mi mujer. Y esta es mi casa, a si que apartaos y dejarme ver a mi hijo.
Gilraen aunque cansada reía al escuchar discutir a su marido, cuando final mente la puerta se abrió de par en par y entro como una exhalación hasta situarse al lado de su mujer y arrodillarse al lado de ella.
-Mira, Amrod este es nuestro pequeñín. Le dijo, y con un gesto cansado le acerco al niño para que este lo cogiese entre sus brazos.
Amrod lo cogió con sumo cuidado y lo acomodo entre uno de sus brazos y su pecho. Con la mano que le quedaba libre aparto un poco la sabana que lo en volvía, y con cuidado le acaricio la mejilla con un dedo.
Cuando Amras noto el dedo sobre su mejilla, abrió los ojos y le agarro el dedo con las dos manos. Su padre se lo quedo mirando fijamente a los ojos y al cabo de un rato miro a su mujer con una sonrisa y le dijo.
-Veo en sus ojos el fuego que arde en todo guerrero, y estoy seguro que la fuerza de todos mis antepasados le acompaña. Sin duda sera un gran caballero, al servicio del rey o puede que como escolta del príncipe.
Al poco tiempo entro una de las mujeres encargadas de cuidar de su esposa y con una voz clara pero contundente le dijo.
-Muy bien señor ya es hora de que deje descansar a la madre y al niño. Y con un movimiento rápido pero delicado le quito al niño de las manos y lo recostó junto a la madre, se dio la vuelta y dándole una empujoncitos lo echo de la habitación y cerro la puerta.
Pasaron los años y Amras creció fuerte y sano, muchas veces acompañaba a su padre a la corte y se quedaba embobado mirando a los caballeros y soñando que algún día el seria uno. Pasaron barios años mas hasta que tubo la edad para acudir a una especie de escuela donde conoció a unos chicos con los que enseguida entablo una amistad.
Uno de los chicos se llamaba Amon, era un chico mas bien bajito pero de constitución fuerte, el pelo rubio y unos ojos verde turquesa, le apasionaba todo lo relacionado con el mundo humano y sus héroes, y siempre hablaba de cruzar al mundo humano y recorrerlo de extremo a extremo en un sin fin de aventuras.
El otro chico se llamaba Dulcan y era todo lo contrario, un chico alto y delgado de piel muy pálida, su pelo era castaño oscuro y los ojos marrones, lo que mas le gustaba era meterse con Amon y con sus historias y aspiraba a ser consejero del rey, como lo era su padre.
Un día estando en clase de nominación, escucho un barullo y al levantar la cabeza vio que todo el mundo se apelotonaba en la gran ventana, movido por la curiosidad se acerco para ver y les pregunto a sus amigos Dulcan y Amon.
-Que sucede a que viene todo esto.
Dulcan fue el único que le contesto diciendo- Parece que a venido una chica nueva.
-¿Y que?, ¿que hay de extraño en eso?. Le pregunto Amras.
-Pues que esa chica viene de Tain Mael. Le contesto Dulcan.
Amras que no le dio mas importancia al asunto le dijo a sus amigos.
-Os han dicho alguna vez que la curiosidad mato al gato. Se dio la vuelta y bol vio a su asiento.
Unos segundos después el maestro lanzo un pequeño grito para atraer las miradas de los alumnos y les ordeno volver a sus asientos. Al terminar la clase y mientras esperábamos al siguiente maestro, la nueva alumna entro en clase y se empezaron a escuchar murmullos y a ver como las cabezas giraban para mirarla y de nuevo mas murmullos.
Amon, que estaba al lado izquierdo de Amras le dio un codazo para que este levantase la cabeza, cuando Amras levanto la cabeza y miro a su amigo con un gesto de enfado este le hizo una seña para que mirase hacia la puerta donde estaba la nueva alumna.
Cuando Amras se fijo en ella fue como si el tiempo se parase, en ese momento escucho la voz de su amigo Amon que decía.
-Es guapa la verdad, pero no se por que a tenido que venir aquí.
-¡O! Vamos cállate Amon, a qui hay chicas igual o mas bellas que esa. Le dijo Dulcan, con un deje reproche en su voz.
-Pues yo creo que no. Dijo Amras- Yo creo que no hay mujer mas bella en todo Faen, ni en todo el mundo de los humanos.
-¿No? Y que hay de Felurian ,¡E! Me vas a decir que ¡esa! es mas bella que Felurian. Continuo diciendo Dulcan.
Poniendo se en pie y observando como todos los demás se apartaban de ella con caras de asco, Amras le dijo de mala gana.
-Sabes Dulcan, por mi puedes quedarte con Felurian y todas la mujeres de este reino. Y empezó a caminar hacia ella, cuando noto que una mano le agarro por el brazo y al volverse vio que era Amon y mientras le sostenía el brazo le pregunto.
-¿Que te crees que haces?
-¿Acaso no es obvio? ¿O necesitas que te haga un resumen?. Le contesto Amras y soltándose la mano con un tirón se fue caminando hacia ella mientras todos lo miraban con cara de sorpresa.
Mientras se acercaba, Amras analizo a la chica y contra mas se acercaba mas perfecta le parecía. Al final se detuvo a unos pasos de ella, y hay estaba ella la chica mas bella y perfecta que el avía visto. Una chica alta, casi de su misma estatura con la piel un poco bronceada, cabellos largos que le caían un poco por debajo de los hombros y de un color oscuro como una noche sin luna y sus ojos eran de un verde claro.
Mientras la observaba Amras pensó en voz alta,- Sin duda ese cuerpo esta echo para ser abrazado.
-¿Has dicho algo?. Le pregunto la chica.
-¿Eh?, ¡Ah! Perdón soy Amras, encantado de conocerte. Le tendió la mano y se quedo unos segundos mirándola a ella y al final le dijo-¿y tu eres?.
La chica lo miro y le contesto- ¡Mira! No hace falta que seas amable con migo vale no necesito tu compasión, así que guarda tela y déjame en paz.
-¿Que? Pero que dices, no hago esto por compasión, lo hago por que realmente quiero conocerte, a demás no creo que sea justo que me juzgues sin antes a verme conocido, ¿no te parece?
A la chica se le escapo una leve sonrisa y le dijo- Esta bien, te concederé un oportunidad, pero te advierto que la gente no te mirara muy bien.
-No me importa el resto de la gente, ahora solo me importas ¡tu!.
La chica lo miro con los ojos muy abiertos y cuando Amras se dio cuenta de como lo avía dicho se puso rojo, y la chica empezó a reírse a carcajada limpia.,Mientras se limpiaba con una mano las lagrimas que la risa le había provocado le tendió la mano y le dijo.-Soy Maia, encantada de conoceros mi príncipe azul o debería decir rojo- y volvió a reírse mientras todos los miraban.

Pasaron los días y Amras siempre estaba con ella, la acompañaba a su casa al salir de clase, la iba a buscar para ir juntos a clase, salían a pasear juntos bajo las atentas miradas de todo el mundo, pero a el le daban igual, ya que estar junto a ella era todo cuanto el deseaba.
Un día mientras paseaban, ella llamo al viento que hizo que unas hojas que estaban en el suelo ascendieran formando una espiral, el se quedo mirando la espiral y despacio le dijo.
-Te envido, Maia.
-¿Por que dices eso?. Le pregunto Maia.
-Por que haces que resulte tan fácil algo que para mi es imposible, y encima tengo a mi padre todo el día encima preguntándome cuantos nombres e podido ver y aprender, se piensa que soy una especie de héroe que le devolverá la gloria y el honor a la familia.
Maia lo interrumpió poniéndose delante de el, le cogió una mano mientras que con la otra le levantaba la cara por la barbilla y le dijo.
-No te preocupes, si quieres yo te enseñare a ver.
-¡Pero yo ya se ver!. Le dijo Amras.
-¡No! Mi dulce príncipe rojo, tu miras pero no ves,a si que si quieres yo te puedo enseñar a ver.
-Esta bien, enséñame a ver entonces. Y mientras lo decía la miraba fijamente a los ojos y ella lo miraba a el y una leve sonrisa creció en sus labios.
-Bueno, creo que deberíamos volver, se esta haciendo tarde. Dijo ella con un tono de tristeza en su voz.
La acompaño hasta su casa y ella se despidió de el con una caricia lenta y suave, que hizo que el corazón de Amras se acelerase. Amras espero hasta que Maia cruzo la puerta y después se quedo unos segundos mas parado frente a la puerta, como esperando a que esta se abriese de nuevo, pero eso no sucedió, así que emprendió el camino a casa y se detuvo cuando noto una ráfaga de viento en su espalda y cuando se giro pudo ver una nota de papel que el viento había arrastrado hasta sus pies.
Se agacho para recogerla y pudo leer en ella,-Mi querido príncipe rojo,cuando esta nota se queme, acude a las afueras de la corte junto al árbol gris y allí te enseñare a ver.
A Amras se le dibujo una sonrisa en la cara y pensó que por fin su vida era perfecta.
-Pues que equivocado estaba nuestro joven Amras. Ya que aquello era la calma que precede a la tempestad. Dijo el hombre junto a la hoguera, y mientras echaba un ojo a la cena.
Tras ver que la cena ya estaba echa saco el cuenco de metal del fuego y ayudado de su cuchillo repartió el contenido y les dijo -¿Espero que os guste?, es lo único que tenia.
Los muchachos se miraron y le dijeron – No se preocupe a estas alturas del camino no le hacemos ascos a casi nada.
-Bien, bien, bueno es saberlo. Y le repartió la cena.
Mientras los muchacho comían el se quedo mirando un trozo de carne que pinchaba con el cuchillo, cuando escucho la voz de la muchacha que le decía-Por favor señor, si no le importa me gustaría seguir escuchando su historia.
-¡Oh!, Si la historia.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Admin el Vie Oct 05, 2012 9:40 pm

Pinta bien... Maia...
Estoy va a ser muy, muy bueno. Lástima que ya sepamos el destino de esta fata... Sad


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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Samuel Odem el Vie Oct 05, 2012 9:43 pm

Amras, tu historia tiene un 10!!!
y no la as terminado!!!
continua que deberas quiero leer lo que sigue!!!!

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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Tempi el Sáb Oct 06, 2012 1:45 pm

Me gusta esta historia, estoy deseando que saques la tercera y supongo que definitiva parte(mas que nada para que no nos dejes con las ganas*divertido*).

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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Dom Oct 07, 2012 8:14 pm

LA HISTORIA DE AMRAS.

Parte 3.

-¡Oh!, Si la historia. ¿Por don de iba?. Pregunto el hombre.
-Por la parte en la que recibe una nota. Le dijo la muchacha.
-¡A! Si es cierto. Los miro a todos y se dispuso a continuar con la historia.
El joven Amras estaba en su habitación, tumbado sobre su cama con la ropa puesta mientras contemplaba la nota. Seria al rededor de media noche cuando noto un calor en su mano que le obligo a soltar la nota y esta ardió dejando un hilillo de humo.
En ese momento salto de la cama, se puso sus botas y se escabullo por la ventana que daba al jardín. Sin hacer ruido trepo el muro y se fue corriendo al lugar acordado.
Cuando llego junto al árbol se quedo boquiabierto, ante el se alzaba un viejo sauce llorón que parecía tener cientos de años quizá miles, sus ramas colgaban hasta el suelo de un color blanquecino, creando una cortina natural, de las que brotaban una especie de flores que brillaban en la oscuridad dando aquel sitio cierto toque mágico.
Al cabo de unos segundos escucho lo voz de Maia, que procedía del interior de la tupida cortina, cuando miro hacia la zona de donde había provenido la voz, la vio salir y eso le produjo la sensación de estar en medio de un hermoso sueño del que no quería despertar.
-Esto tiene que ser un sueño. Pensó el, pues allí estaba ella, la mujer mas hermosa saliendo de entre la cortina de ramas blanquecinas, iluminada por aquellas extrañas flores luminiscentes .
-¿Que pasa? Te has quedado paralizado, como si hubieses visto a un fantasma.
Sin apartar la vista de ella, despacio y con una voz en la que se podía notar la duda de si aquello era real o un sueño dijo.
-Lo que pasa es que nunca antes avía visto algo tan hermoso.
Maia se dio la vuelta y le hizo un gesto para que la siguiera. Los dos entraron en el espacio que quedaba entre la cortina y el tronco del árbol, en el centro había una pequeña antorcha y Maia se sentó a un lado de la antorcha y le hizo un gesto a Amras para que se sentase delante de ella.
-Muy bien hoy, te enseñare a ver,¿estas preparado?.
-¡Si!, lo estoy. Dijo Amras con total seguridad.
-Bien. Maia se inclino un poco y cogió las manos de Amras- Bien cierra los ojos y deja tu mente en blanco, y cuando yo te lo diga y solo cuando te lo diga, abrirás los ojos.
-Esta bien. Respondió Amras.
Amras cerro los ojos e intento dejar la mente en blanco, lo cual le costo bastante ya que era incapaz de borrar la imagen de Maia saliendo de detrás de las ramas.
Tras unos minutos de espera por fin fue capaz de dejar su mente en blanco, en ese preciso momento tubo la sensación de estar cayendo en un abismo en el que solo había oscuridad.
Mientras tanto Maia seguía sosteniendo las manos de Amras, hasta que noto una especie de corriente y en ese momento le dijo.
-Abre los ojos, Amras.
Cuando Amras abrió los ojos por fin pudo ver el mundo y sus nombres, los podía ver perfectamente. Amras se puso en pie, maravillado por el nuevo mundo que se abría ante el, miro en todas direcciones y a cualquier sitio al que mirase había un nombre, miro a Maia y hay estaba su nombre, entonces se giro y vio el nombre del árbol.
Mientras tanto a Maia le sorprendió ver que los ojos de Amras habían cambiado de color, habían pasado de marrón oscuro a color miel, como si se hubiese encendido una llama antes extinta en su interior.
Amras intento pronunciar el nombre del árbol, pero sus palabras no salieron, como si de repente se hubiese quedado mudo, busco otro nombre e intento pronunciarlo pero sucedió lo mismo.
Amras se bol vio hacia Maia y con un tono de voz entre asustado y enfadado le dijo.
-¿Que hay en mi que no funciona?
-¿A que te refieres?
-A que veo los nombres, pero no puedo pronunciarlos.
-Bueno, antes de correr debes aprender a caminar. Le dijo Maia mientras se ponía de pie y se acercaba a el.
-¿A que te refieres?
-Pues a que hay nombres que son muy difíciles de leer. Se coloco detrás de el y le dijo.- Mira la llama de la antorcha y pronuncia su nombre.
Amras miro la antorcha se fijo en el nombre de la llama y cuando intento pronunciarlo no pudo.
La desesperación crecía en el a cada segundo,hasta que escucho un susurro y pudo notar el cálido aliento de Maia, que con una voz dulce le dijo
-Relájate mi principito, no dejes que la desesperación anide en tu corazón.
Amras cerro los ojos, soltó un hondo suspiro y al abrir los ojos de nuevo sin darse cuenta se oyó así mismo gritando el nombre del fuego, y en ese momento de la antorcha surgió una gran llamarada, con los ojos muy abiertos y de forma instintiva Amras quiso retorcer pero se topo con el cuerpo de Maia que se había situado detrás de el.
Amras se dio la vuelta para mirar a Maia, y esta le recompenso con una cálida sonrisa, Tras aquel triunfo Amras, se agacho agarro a Maia por la cintura y la levanto mientras ambos reían de felicidad.
Cuando la bajo al suelo la llamarada parpadeo y se extinguió en ese momento Amras se percato de lo próximos que estaban sus cuerpos, la miro y sus ojos se encontraron, el le paso una mano por la suave piel de su mejilla y acto seguido la beso y su beso fue correspondido y permanecieron juntos en aquel sitio mágico.
Final mente Amras le pregunto-¿ Crees que el tiempo también tiene nombre?
-No lo se, supongo que al igual que todas las demás cosas, el tiempo también tendrá un nombre.
-Seria estupendo poder conocerlo, así podría pararlo y hacer que esta noche fuese eterna. Pensó Amras.- Te prometo que si existe lo encontrare. Dijo finalmente.
-¿ y por que arias eso?
-Para poder estar eternamente a tu lado.
Ella se volvió hacia el y vio que el la observaba, le dedico una sonrisa, le acaricio la mejilla y volvieron a besarse, tras el beso ella le dijo.
-Creo que sera mejor que nos vallamos antes de que amanezca y nos metamos en algún lio.
-Esta bien, aunque por ti me metería en cualquier lio, sin dudarlo.
Se pusieron en pie y se marcharon dirección a la corte.
Amon que había madrugado mucho ese día para ir a hacer unos recados los vio venir de lejos y decidió esconderse y mientras estaba escondido los vio besarse y después se separaron cada uno en dirección a su casa.
Unas horas mas tarde, Amras salio de su casa en dirección a la ciudad, cuando de improviso se vio abordado por dos sombras que lo arrastraron a un callejón, cuando por fin lo soltaron y pudo darse la vuelta vio que eran sus amigos Amon y Dulcan, en ese momento Dulcan dio un paso al frente y comenzó a echarle la bronca.
-¿Que crees que estas haciendo?, es que quieres arruinar tu vida.
Amras miro a sus amigos, primero a uno y luego al otro.
-¿Pero de que narices va esto ahora?, ¡me arrastráis hasta aquí y ahora me sueltas eso!.
Fue Dulcan el que volvo a hablar- ¡Esto va sobre ti y esa chica nueva!
-Esa chica nueva- dijo Amras en voz baja mientra su expresión se crispaba.- Sabes, para ser tan listo pareces un poco tonto Dulcan.
-¿A si? ¿Y eso por que? Si puede saberse señor sabio.
-Por que parece mentira que después de todo este tiempo a un no sepas que ¡esa! Tiene nombre sabes y si no lo sabes te lo diré yo, se llama Maia no ¡Esa!, te a quedado claro.
Amon se dio cuenta de que la situación empezaba a ponerse muy tensa y decidió intervenir.
-Mira Amras estamos aquí por que somos tus amigos y nos preocupa que puedas echar a perder tu vida, o acaso no te has dado cuenta de que todos te mira mal y no solo en clase sino por la ciudad, y que pasara cuando tu padre se entere ¡e!.
-¡AH!, Decís que sois mis amigos, y ni siquiera sois capaces de intentar conocerla, y solo por algo en lo que ella no tubo la culpa.
-¡Se acabo, si quieres hundirte hazlo tu solo!, vamos Amon el ya es una causa perdida.
Dulcan empezó a caminar hacia la salida del callejón, Amon agacho la cabeza, la levanto y le dijo a Amras.
-Esta bien, le daré una oportunidad así que cuando tu quieras presentármela ya sabes donde estoy. Y dicho eso se fue tras Dulcan.
Tras aquella discusión Amras solo quedaba con Maia y juntos se iban a practicar su nominacion, Amras hizo muchos progresos, era capaz de llamar al fuego sin pronunciar su nombre en voz alta solo con pensarlo este acudía a el. Un día mientras iba a casa de Maia, se cruzo con Amon y Amras se acodo de la propuesta así que se acerco.
-Buenas Amon, dime te acuerdas de la propuesta que me dijiste en el callejón.
-Buenas Amras, pues si me acuerdo perfectamente.
-¿que te parecería conocerla ahora?.
-¿Ahora? estupendo, no tengo nada que hacer.
-Bien pues vamos y se amable, y no la agobies con tus historias de humanos¿vale?.
-Bueno no te prometo nada. Dijo Amon mientras reía.
Tardaron unos minutos en llegar al punto donde siempre se reunían Maia y Amras. Al llegar Maia se fijo en Amon y le pregunto a Amras.
-¿Quien es?
-¡Oh! ¿Este pequeño retaco?. Dijo mientras señalaba a Amon. - Es Amon, un buen amigo mio, que se moría de ganas por conocerte. Se acerco a Maia y le susurro al oído, por lo que mas quieras, no le preguntes por los humanos.
Maia lo miro extrañada. Bueno, prosiguió Amras.
-Amon ella es Maia, Maia el es Amon.
-Encantado mi señora. Le dijo Amon mientras hacia una leve reverencia.
-Encantada de conocerte Amon.
-¡Bien! ahora que ya os conocéis que tal si nos vamos a nuestro sauce gris, ¡mi Lady!. Dijo Amras mientras entrelazaban sus brazos.
-¿Sauce gris?. Pensó Amon, se encogió de hombros y los siguió.
Al llegar Amon se quedo alucinado al ver el viejo sauce gris, vio como Amras y Maia se metían entre las ramas que formaban una cortina y los siguió al interior. Amras y Maia se recostaron sobre el tronco, Amon observo como Amras estiraba el brazo que le quedaba libre ya que sobre el otro descansaba la cabeza de Maia, y este con un tono alegre dijo.
-Observar. Y segundos mas tarde de su mano salio una llama azul.
Amon retrocedió pálido y con los ojos abiertos como platos.
-¿Que sucede Amon?. Dijo Amras con total tranquilidad.
-¿Que que sucede?,¿tu estas viendo lo mismo que yo?
-si. Dijo Amras. ¿Y que? ahora vas a decir que soy un chandrian o algo por el estilo.
-Bueno, es obvio que un chandrian no eres, pero entonces ¿que eres?.
-¿Que? Vamos Amon me conoces y sabes perfectamente que soy normal.
-bueno eso es discutible, yo no conozco a nadie salvo a ti, al que le cambien de color los ojos cuando se enfada y mucho menos conozco a alguien capaz de llamar al fuego azul.
-Pero...
Amras se vio interrumpido por Maia que decía.
-Bueno, lo siento mucho Amras pero tu amigo tiene razón.
-¿En que se supone que tiene razón?
-En que tus ojos cambian de color y no solo cuando te enfadas, también cambian cuando llamas al fuego, también lo hacen cuando ves el mundo y sus nombres. Y la verdad es que como el a dicho eso no es muy normal-dijo señalando al fuego azul-, yo no se de nadie a excepción de los chandrian que lo puedan hacer.
Amras empezó a reírse y mientras decía- A lo mejor es que nadie se lo a pedido, o ¿Quien sabe? a lo mejor soy descendiente de los “Modeladores”.
-Desde luego se podría decir que tienes su mismo afán por cambiar las cosas.Maia quiso cambiar de tema para que Amon se relajase un poco y le dijo- Por cierto Amon, Amras me a dicho que conoces muchas historias de los humanos y su mundo
Antes de que Amras pudiera decir nada Amon ya se había sentado y empezó a contar sus historias.
Después de aquello Amon y Maia se empezaron a llevar cada vez mejor ya que a Maia le encantaban esas historias y a Amon le encantaba contarlas. Amras pensó que nada podría romper aquello, pero se equivocaba.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Eztli el Dom Oct 07, 2012 11:29 pm

Qué bonita la relación con Maia... =3
Y esto empieza a ponerse interesante de verdad Smile

Mmm... Si esto toma el camino que creo que tomará, es posible que conocieras a Sheridan y todo...
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Admin el Lun Oct 08, 2012 11:23 pm

Pinta muy bien, cada vez más interesante. Very Happy
Me gusta como va, pero esperemos que nuestro joven narrador de cuentos de hombrecillos no se ligue a tu chica. XD


*Sólo los locos y los sacerdotes no le temen a nada. Y yo nunca me he llevado muy bien con Dios.*
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Mar Oct 09, 2012 2:54 pm

Gracias por el apoyo y tranquilo Kvothe que a Amon lo tengo controlado jaja
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Dom Oct 14, 2012 2:44 am

Bueno tras unos días de ausencia por falta de inspiración, por fin e podido terminar la cuarta parte.

HISTORIA DE AMRAS.

Parte 4.

Amanecía un nuevo día y Amras se levanto de la cama mientras se desperezaba. Esa mañana había quedado con Maia y Amon para ir a dar un paseo por las afueras de la corte, así que se aseo, se puso ropa cómoda para caminar, salio de su habitación y cuando se dispuso a bajar las escaleras se encontró a su padre al pie de las mismas junto con tres hombres mas, dos de ellos eran los guardias personales de su padre, pero al tercero no lo había visto nunca, era mas o menos de su estatura, parecía joven pero se notaba que había recorrido el mudo y su mirada era la de alguien imperturbable, una mirada que en de alguna forma le transmitía calma a Amras.
Ante aquella imagen, Amras se detuvo antes de bajar las escaleras y mirando a su padre le pregunto.
-¿Que sucede padre?, ¿por que esta aquí tu guardia? Y ¿quien es el?- dijo mientras señalaba al extraño hombre.
Su padre se giro hacia el y en su cara se podía ver un expresión de enfado.
-¿Que, que sucede?, ¡es que pensaste que no me enteraría!, ¿creíste que podrías engañarme eternamente?, a partir de hoy no podrás salir de esta casa si no es escoltado por el- y señalo al hombre- y tampoco volverás a acudir a las clases, a partir de hoy el sera tu maestro y te enseñara todo cuanto debes saber para convertirte en un caballero al servicio del Rey.
-¡Que!, ¿pero tu te estas escuchando?, ¡pretendes arrestarme! A tu propio hijo.
-Después de la vergüenza que e tenido que soportar ante el Rey, cuando me a preguntado por que mi hijo, ¡MI HIJO! Estaba saliendo con una posible espía...- Amras le interrumpió antes de que terminase.
-¿Espía?, pero que estas diciendo, ¡Maia no es una espía!, y sabes ¡por mi! el Rey y toda su estúpida corte se pueden ir al ¡infierno!,y si crees que haciendo esto podrás impedirme ver a Maia te equivocas.
-No pequeño no, el que se equivoca eres tu- dijo su padre- Ya que veo que no me vas a dejar mas opción.
-¿Opción?, opción ¿a que?dime, por que tengo que ser lo que ¡tu! quieres que sea, por que no puedo ser lo que yo quiero ser y ¿por que no puedo estar con la chica a la que amo?.
-Por que en la vida uno no siempre puede tener lo que quiere.-Su padre se dio la vuelta, agacho la cabeza y con voz resignada le dijo al maestro-A partir de este momento, Amras deja de ser mi hijo y pasa a ser un prisionero, así que toma las medidas que creás necesarias.Lo dejo en tus manos, espero que puedas traerme de vuelta a mi hijo. El maestro asintió y permaneció en el mismo sitio.
Amras no podía creerse lo que estaba pasando ante sus ojos y mucho menos lo que había escuchado decir a su padre.
Mientras tanto, en el lugar donde siempre quedaban los tres, Amon y Maia seguían esperando a Amras que aun no había aparecido. Maia empezaba a mostrarse inquieta, nerviosa, Amras nunca había tardado tanto en llegar a una cita. Se volvió hacia Amon y le pregunto.
-¿Crees que le habrá pasado algo?, no es normal que tarde tanto.
-Amon se rasco la barbilla, la miro y dijo- Mira sira mejor que vuelvas a casa, yo me acercare a casa de Amras a ver si le a pasado algo.
-Si tu vas yo también iré, si le a pasado algo quiero esta hay.
-¡No!, es mejor que valla yo solo, si su padre te ve aparecer por hay la situación se podría poner muy fea.
-¿Que, por que?, si yo no le e echo nada, si siquiera lo conozco.
-Hazme caso, es mejor así.
Maia se resigno y acepto de mala gana volver a su casa. Mientras tanto Amon fue a casa de Amras para intentar averiguar que había sucedido. Al llegar vio salir al padre de Amras y a sus dos guardias, que iban dirección a palacio andando con grandes zancadas. Amon espero unos minutos y luego siguió caminando hasta llegar a la puerta de la casa, dudo unos segundo pero finalmente llamo a la puerta.
Pudo oír la voz de Amras que decía – Si no te importa voy a abrir la puerta, si es que se me permite claro.
Final mente Amras abrió la puerta y se encontró a Amon.
-¿A pasado algo malo?
-No, pasa y te lo cuento en un lugar mas tranquilo y alegado de los oídos y ojos curiosos.
Amon, entro en la casa de Amras y le sorprendió ver al hombre extraño, Amras le indico que lo siguiese y Amon fue detrás de el. En cuanto empezaron a caminar su nuevo maestro también los siguio así que Amras decidió ir a su habitación, al llegar le indico a Amon que pasase y después cerro la puerta en las narices del maestro.
-¿Pero que esta pasando Amras?.¿Que has echo esta vez?
-Lo que pasa es que mi padre se a enterado de lo mio con Maia, y por lo visto e deshonrado a la familia y le e causado una gran vergüenza. Así que mi padre ya no me considera su hijo y me a arrestado.
-¿Que ta a arrestado?, y bueno que piensas hacer.
-Tu que crees, hasta que se calmen un poco las cosas intentare portarme bien. Por que ¿que mas puedo hacer Amon? - dijo con un tono cansado y desesperado.
-Bueno podrías escaparte con Maia y huir de Faen.
-¿Que? Ni pensarlo Amon, si hiciese eso que vida podría darle a Maia. La vida de un fugitivo, siempre con el miedo en el cuerpo, moviéndonos de un lado a otro para evitar que nos atrapen. Lo siento pero no Amon yo no soy un cobarde y no quiero que nada malo le pase a Maia por mi culpa.
Amon se fijo en que su amigo parecía desanimado y triste, << Y quien no lo etaria en su situación>> se dijo Amon .
-¡Vamos! Anímate Amras, siempre podrás escaparte por la noches para reunirte con tu amada ¡eh!, como en esos enamorados de las historias humanas que tanto me gustan.
Amras sonrió levemente- Solo hay un problema Amon. Y es que en esas historias casi siempre acaban muriendo.
-Si pero lo hacen juntos y felices.- Amon cambio el tono de su voz- Ya sabes que si necesitas algo estoy aquí.
-Esta bien, dile que me reuniré con ella en el sauce gris dentro de tres noches<< Espero a ver podido trazar un plan para entonces>> dile que no tema que estoy bien y dile que la...
Amon le corto mientras se ponía de pie- Eso ultimo se lo dirás tu dentro de tres noches. O ya no te acuerdas de las historias, en las que tu acabas de decir que siempre acaban muertos.
-Bueno yo e dicho “casi siempre” y no veo en que me afecta eso ami.
-Pues en que siempre que el príncipe azul va hacer una locura o esta apunto de morir, dice Te quiero. A si que si quieres que lo sepa tendrás que decírselo tu dentro de tres noches, así me aseguro de que no cometas una locura antes de hora.
Amon le dio unas palma ditas en el hombro, se dirigió a la puerta y cuando la abrió holló a Amras que le decía
-Gracias Amon, gracias por todo.
-No hay de que.
Y Amras escucho alegarse los pasos de su amigo,a la mañana siguiente su maestro irrumpió en su habitación.
-Arriba joven Amras, es hora de comenzar con tu adiestramiento-dijo su maestro- iremos al jardín es el lugar mas adecuado para las lecciones que tienes que aprender.
Amras se puso en pie sin rechistar y juntos bajaron al jardín. El jardín era amplio con una gran plaza de tierra y en el centro una enorme roca tallada con la forma de una preciosa mujer que Amras siempre pensó que seria Felurian ya que a los pies de esta había una pequeña zona donde se acumulaba el agua formando un lago en miniatura, en los lados había zona para las flores y las plantas,También había unos bancos que separaban la zona de las flores de la plaza.
-Muy bien-dijo su maestro, que llego con dos espadas de madera- Hoy aprenderás a coger una espada correctamente- y le lanzo una de las espadas-.
Ese día aprendió a coger la espada correctamente, aprendió las distintas posiciones para distintas situaciones y aprendió algunos movimientos. El segundo día se centro en el cuerpo a cuerpo, en que puntos debía golpear para inutilizar a un adversario y en como aprovechar el tamaño y fuerza de su adversario en su contra. El tercia hicieron algunos enfrentamientos, en los que siempre Amras salia perdiendo y su mesto le corregía continuamente. Demasiado rápido, demasiado rígido, muy lento.
-¡Bata!, no se que te pasa hoy pero no estas en lo que tienes que estar. ¿Dime? ¿Que es lo que ocupa tu mente hoy?
-¡Nada!- pero el sabia que eso no era cierto, estaba nerviosos y asustado. Hoy es la noche en la que volveré a ver a Maia- es solo que hoy no es mi día.
-Esta bien, lo dejaremos por hoy, descansa el resto del día mañana sera un día duro.
Ese día paso lento y desesperante y Amras no paraba de ir de un lado a otro se la casa. Cuando por fin llego la noche Amras espero a que todo estuviese en calma, esa era la señal para saber que todos estaban dormidos, poco después de la media noche salto por la ventana, descendió hasta la calle y corrió al esperado encuentro con su amada.
Al llegar al sauce gris su mente se llenaba de temores,<< Y si Amon no le dijo nada, y si entro bajo las ramas del sauce y no esta, y si nos cogen juntos o nos ven otra vez>> finalmente Amras dejo escapar un suspiro y atravesó la tupida cortina de ramas.
Maia holló el sonido de unos pasos que se acercaban, se dio la vuelta y de entre las ramas apareció Amras, ambos corrieron el uno hacia el otro al llegar el uno junto al otro se abrazaron, se besaron y a Maia se le escaparon unas lagrimas.
-No llores por mi, pues no soy merecedor de tales lagrimas mi pequeño ángel.- Le susurro Amras mientras le secaba las lagrimas con toda la suavidad y dulzura de la que fue capaz.
-Tengo miedo Amras, tengo miedo de que nos separen. De que te hagan daño por mi culpa. Tengo miedo de no volver a verte.
Maia se abrazo a el con tanta fuerza que Amras pudo sentir los frenéticos latidos de Maia en su pecho.
-Maia sabes que yo te amo, te amo con toda la fuerza de mi ser y nunca dejare que nada ni nadie te haga daño. Yo siempre estaré contiguo, donde quiera que vallas hay estaré, sin importar lo que tenga que soportar. Y esto te lo juro por mi propia alma.
Maia levanto la cabeza y volvieron a besarse, después sin decir nada lo condujo junto al tronco del sauce gris donde se tumbaron.
Maia se puso sobre Amras y se inclino hacia delante para besar lo como si esa fuese la ultima noche sobre la tierra. Y allí permanecieron tumbados bajo las ramas del sauce gris y los cientos de flores luminiscentes que formaban su propio cielo estrellado.
La corte todavía dormía cuando se separaron pero no sin antes un ultimo beso apasionado. Cuando Amras llego a su casa trepo hasta la ventana y se colo en su habitación como si no hubiese pasado nada.
Pocas horas después su maestro entro en la habitación.- Arriba, vamos hoy tenemos un duro día de entrenamiento, y tenemos que aprovechar hasta el ultimo minuto, te espero en el jardín.
A regañadientes Amras se levanto, se vistió y bajo al jardín. Donde su maestro lo esperaba ya con todo preparado. Durante la mañana estuvieron entrenando duramente hasta la hora de comer.
-Muy bien, para esta tarde te quiero perfectamente aseado.
-¿Aseado?, ¿ que es lo que planeas?
-¿planear? Nada. Simplemente vamos a ir a dar un paseo por la corte, tienes que ir familiarizándote con el entorno en el que te moverás.
-¡Genial! Un paseo, contigo por las cortes. Todo lo que un chico como yo puede desear-dijo con un tono burlón.
-No se si sera todo lo que podrás desear , pero es todo lo que tienes.
Después de comer Amras se aseo y se puso sus mejores ropas. Unos minutos mas tarde su maestro llamo a la puerta.
-¿Estas listo?
-si, si ya voy. ¡Por favor! Ni que se fuesen a llevar la corte.
De camino a la corte Amras vio un colgante que le gusto,y pensó en comprarlo, pero no ese día ya que su maestro tenia mucha prisa por enseñarle la corte y a sus residentes.
Pasaron los días y seguía con su entrenamiento cada vez menos exigente por que ya dominaba las tecnicas, de vez en cuando Amon iba a verlo y le hacia de mensajero, le contaba rumores e historias que circulaban por hay.
La que mas le gusto fue una que su amigo Amon había difundido, y en la que decía que Amras era un modelador, que era capaz de llamar al fuego y pedirle que cambiase de color y que danzase a su alrededor.
También se encontró barias noches mas con Maia en el sauce gris, donde pasaban los mejores momentos sin duda. Uno de esos días Amras le pidió permiso a su maestro para salir a comprar unas cosas. Dado que Amras se había ganado su confianza este le dejo ir y Amras salio tan rápido como pudo antes de que cambiase de opinión.
Cuando salio de casa fue directo a comprar el colgante que había visto días atrás de camino a la corte. Tras comprar el colgante y un poco de papel para envolver el estuche regreso a casa ya que no quería aprovecharse de la confianza de su maestro. Llego a su casa y se fue directo a su habitación, saco el colgante del estuche y concentrándose en la piedra preciosa con forma de lagrima, comenzó a imaginarse una pequeña llama azul en su interior, ardiendo perpetuamente. Tras unos minutos vio aparecer la primera chispa que se apago en cuestión de segundos, poco después otra chispa que duro algo mas y finalmente lo consiguió, una llama azul apareció dentro de la piedra preciosa y se quedo observándola hasta que el sueño se lo llevo.
Ala mañana siguiente se despertó sobresaltado por una sensación extraña y vio el colgante con la llama en el interior de la piedra, << A si que no lo soñé, lo hice de verdad>> guardo el colgante en el estuche. Ese mismo día Amon fue a verlo y estuvieron charlando y Amras le enseño el colgante y lo que había echo.
-Pero... como es esto posible, ¿como has conseguido hacer esto?
-Pues...
-A ya lo se se lo pediste ¿verdad?
-Se podría decir que si, pero sabes desde que hice eso y lo del fuego azul, no se me siento raro.
-¿raro? ¿A que te refieres?
-Pues no lo se Amon, es como si ahora empezase a ser yo de verdad.
-!Jaja¡ y antes ¿quien eras un impostor?. Lo cierto es que eres muy raro, pero yo no te puedo servir de mucha ayuda. Solo te diré que tengas cuidado no valla a ser cierto que eres descendiente de un modelador y te de a ti también por robar la luna.
-¡Si eso!. Tu tomate lo a cachondeo. Y puedes estar tranquilo que ami no me interesa la luna.
-Bueno me tengo que ir antes de que sea mas tarde, y por favor si te pasa algo raro otra vez avísame ¿vale?.
-Vale, vale, tu tranquilo que tendrás material para tus historias. Y ahora lárgate antes de que piense en convertirte en algún insecto.
-No serias capaz
-No tientes tu suerte- le dijo Amras mientras reía-
Los días seguían transcurriendo como siempre, entrenamientos, visitas a la corte, visitas de su amigo Amon y algunas noches se escapaba para poder estar con Maia. Uno de esos días mientras estaba en el jardín pasando la mañana mientras su maestro estaba fuera atendiendo unos asuntos. Jugueteaba con una piedra lanzando la hacia arriba y cogiéndola al caer cuando tubo esa misma sensación de hace barias noches, cuando encendió la llama dentro de la piedra. Mientras observaba el recorrido de la piedra vio como un nombre aparecía entre la mano y la piedra y se sorprendió al ver que ese nombre era completamente nuevo, nunca antes lo había visto<<¿Que eres tu?>> se pregunto.
A si que sin dudarlo, se centro en ese nombre y mientras la piedra volvía a caer lo pronuncio y la piedra se detuvo en su caída.
-¿Pero que...?- Amras se sorprendió ante aquello.
A que pertenecía aquel nombre y que podría hacer con el, como podría usarlo. Eso mantenía intrigado a Amras así que final mente se sentó en el banco y cogió la piedra que ya se había caído al suelo y la coloco frente a el en el banco. Se quedo largo rato pensando como podía funcionar aquel nombre, finalmente se decidió a usarlo. Se centro en la piedra y al pronunciarlo mentalmente como hacia con el fuego la piedra salio disparada clavándose en el muro del jardín.
Amaras que no se esperaba aquella reacción se callo del banco por el susto y mirando en todas direcciones con los ojos como platos vio que nadie había sido testigo de aquello y se alegro, cuando se le paso el susto decidió utilizar algo menos peligroso, así que cogió su capa y la enrollo hasta hacer una pelota, la coloco en el banco y retrocedió unos metros.
-¡Uff! Vamos allá, despacito – se dijo a si mismo. Miro la bola que formaba su capa y pronuncio el nombre. La bola salio disparada contra el con tanta fuerza que lo derribo y le obligo a expulsar todo el aire de sus pulmones. Se quedo un rato tumbado en el suelo hasta que se recupero y volvió hacer de nuevo lo mismo, esa vez también lo derribo pero no con tanta fuerza. Tras unos cuantos revolcones mas decidió parar y probar la cara opuesta y la verdad es que no le fue tan mal.
Después de comer se aseo y se cambio de ropa, guardo el colgante en su estuche y lo envolvió en el papel que había comprado y se recostó un rato sobre la cama hasta que se quedo dormido.
Se despertó una horas mas tarde siendo ya de noche, se vistió, cogió el estuche con el colgante y se fue saltando por la ventana como solía hacer cuando iba al sauce gris, solo que esa vez iba a casa de Maia a buscarla.
Al llegar a la casa de Maia, Amras pudo ver una vela encendida a trabes de los cristales de la ventana de su habitación. Pensó que todavía estaría despierta y decidió utilizar la vela para avisarle de que estaba hay, a si que se centro en la llama de la vela e hizo que esta se volviese azul, pocos segundos después la ventana se abrió y hay estaba Maia tan perfecta como siempre.
Maia bajo la mirada y hay de pie en la calle estaba Amras haciendo una pequeña reverencia. Maia noto como en sus labios se dibujaba una sonrisa.
-¡Buenas noches mi lady! Me preguntaba¿si no le importaría a tan bella doncella hacerle compañía a un solitario caballero como yo?
-¡Oh!, lo siento mi solitario caballero, pero me temo que yo ya le estoy prometida a un príncipe-dijo mientras adoptaba una posición coqueta.
-¡Valla!, eso si es un problema. Pues que puede hacer un caballero humilde y solitario como yo contra un príncipe.
-¡Creo que tenéis razón!, pues el me prometió la luna como muestra de su amor.
-¿La luna?, pues siento deciros mi lady, que la luna ya tiene dueño así que vuestro príncipe os prometió un mentira.
-¡Oh!, ¿como es eso posible?- dijo Maia con un tono como de sorpresa y decepción.
-Por el contrario. Yo os puedo ofrecer algo que solo sera vuestro, pero solo os lo daré si puedo disfrutar de vuestra compañía en esta preciosa noche.
-Reconozco que me habéis intrigado.¿Que podrá ser?- dijo mirando hacia el cielo con cara pensativa.
-Es una oportunidad única mi lady. Os ofrezco algo que sera solo vuestro y a cambio solo pido vuestra compañía durante un rato.¿ A si que, que me decís?.
-Esta bien. Tan solo dad me unos minutos para arreglarme.
Unos minutos mas tarde, Maia salio por la puerta y Amras se quedo completamente embobado, como era posible que después de haberla visto tantas veces siempre fuese capaz de sorprenderlo.
Maia llevaba un vestido oscuro y aterciopelado que le encajaba perfectamente, era como una segunda piel que dibujaba perfectamente las cubras de su cuerpo.
Mientras el seguía embobado, Maia se abalanzo sobre el con un fuerte abrazo. En ese momento Amras noto un dolor punzante justo donde la bola que había echo con la capa le había golpeado, pero no le importo, pensó que por ella podría soportar cualquier dolor.
-Demos un paseo bajo la atenta mirada de tu luna.-le susurro Amras.
Maia sonrió y con sus brazos entrelazados empezaron a caminar. Esa noche no fueron al sauce gris, si no que fueron a un jardín en el que había una pequeña laguna. Al llegar se tumbaron sobre el césped y contemplaron la luna. Final mente Maia rompió el silencio.
-¿Que opinas del mundo humano y de ellos?
-Creo que son afortunados por tener un mundo en el que el sol viaja por el cielo, y en el que casi siempre pueden tener la compañía de la luna, creo que tienen muchas cosas que agradecer pero que nunca lo aran por que son arrogantes.
-¿y no te gustaría ir?
-¿por que querría ir yo a su mundo cuando tengo todo lo que quiero en el mio?-le dijo mientras la miraba.- Pero si algún día me gustaría ir.
-Dentro de unos días Amon y otros irán y ami me gustaría ir.
Amras se incorporo y se puso serio.
-¿Dime que no iras?
-¿Por que no?, no seré la única chica. Ademas esta Amon que sabe como es el mundo humano.
-¿Amom?, Amon no sabe nada, el solo sabe lo que cuentan las historias.
-¿Por que tienes tanto miedo? No pasara nada serán solo unas horas.
-Tengo miedo, por que los humanos son crueles y mas con nosotros. Ellos no temen, siempre nos han temido y ese temor se a convertido en odio, y si algo tienen los humanos es que matan y destruyen todo lo que temen.
Maia se incorporo y le cogió la cara con ambas manos.
-Vamos no me pasara nada, no estés triste, ni te preocupes ya veras como no pasara nada.
Amras se resigno ya que sabia que hiciese lo que hiciese ella no cambiaría de opinión.
-Esta bien, pero ten mucho cuidado y si ves que hay problemas vuelve a qui de acuerdo.
Amras saco el estuche del colgante, lo sostuvo entre las manos y le dijo a Maia.
-Como te dije antes, te ofrezco algo que solo sera tullo – y le ofreció el regalo-
Al abrirlo Maia se tapo la boca con la punta de los dedos de una mano y abrió mucho los ojos, mientras tanto Amras la miraba con una sonrisa de satisfacción. Maia lo miro sin saber que decir, así que Amras se acerco mas a ella cogió el colgante y se lo coloco a Maia.
Maia agacho la cabeza para mirar la piedra preciosa con forma de lagrima y al tocarla con las yemas de los dedos pudo notar el calor que emanaba la pequeña llama azul de su interior.
-Amras yo..., Esto es...-dijo Maia Con los ojos llorosos y la voz apunto de quebrarse antes de que Amras la interrumpiera con una caricia.
-Con este colgante te entrego parte de mi alma. A si podrás llevarme siempre contigo y yo podre notar siempre tu presencia.
-Pero yo no tengo nada que darte, nada que se pueda comparar con esto.
-No seas tonta – dijo con un susurro- tu ya me has entregado mas de lo que te podría pedir, por que yo solo te quiero a ti. Es por eso que te ruego que no vallas al mundo humano y si finalmente decides ir te ruego que tengas cuidado y que regreses junto ami. Pues sin ti mi vida carece de sentido...- Maia le puso un dedo sobre los labios para que se callase y a continuación le beso.
Unas horas mas tarde se tuvieron que separa para regresar cada uno a su casa y evitar ser descubiertos.
Pasaron dos días desde que Amras le entregara el colgantes a Maia, cuando al regresar a casa con su maestro encontró una nota firmada por Amon en la que decia.
“En unas horas nos iremos al mundo Humano.
No te preocupes Amras te prometo que cuidare de ella.
Un saludo de tu amigo Amon.”

-<<A si que al final has decidido ir>>.
-¿Que sucede Amras? ¿de quien es esa nota?
-¡Nada! no sucede nada, es una nota de un amigo. Por cierto cambiando de tema, ¿sabes que e mejorado mucho con la espada? Creo que seria incluso capaz de ganarte abuelete.-le dijo Amras con un tono burlón.-
-¡Tu, ganarme ami!, ¡Jaja! ni en tus mejores sueños podrías ganarme tu ami.
-¿Es miedo eso que noto en tu voz?
-Esta bien, si tan seguro estas mañana tendremos un duelo.
-¡Perfecto!. ¡Ah! una cosa mas, ¿que obtendré si te gano?
-Mi respeto.
-Eso ya lo tengo.
-Esta bien, que te parece esto- mu despacio saco su espada negra como la noche sin luna.-
-¿Enserio?, me darías tu espada.
-¡Si! Pero solo si me ganas.
-Eso esta echo, te lo aseguro.
Después de esa charla se separaron. Amras se fue a su habitación y su maestro se fue hacia la cocina. Al llegar a su habitación Amras se tumbo sobre la cama, pensando en Maia y en si estaría bien en el mundo Humano.
Amras se despertó miro la hora y vio que marcaba la media noche pasada, no recordaba cuando se había quedado dormido. Se levanto y fue al baño para labrase la cara y al mirarse en el espejo vio que sus ojos no solo eran de un color miel intenso si no que habían empezado a brillar de una forma antinatural, al acercarse mas al espejo este se rompió y una garra negra lo agarro y lo arrastro a la oscuridad que inundaba todo y en ese momento se despertó sobresaltado y empapado de sudor.
-Una pesadilla, solo era una pesadilla- se miro la manos y vio que le temblaban, y miro en todas direcciones antes de levantarse.-
Finalmente se levanto, se quito la ropa empapada de sudor, cogió ropa limpia y se fue a dar un baño con agua tibia. Mientras se bañaba pensó en que podría significar aquello y en la sensación extraña que le había dejado en el cuerpo. Poco después holló unos golpecitos en la puerta y la voz de su maestro.
-¿Amras? ¿Estas hay? Te recuerdo que hoy es tu gran día, ¿A un que? si tienes miedo y no quieres salir de hay lo comprenderé.
-¡Cállate! Y déjame tranquilo un rato, cuando salga de aquí te daré una soberana paliza ¡abuelo!.
-¡Jajajaja! Eso me gustara verlo.-Después holló como se alegaba por el pasillo.
Unos minutos mas tarde Amras salio del baño aseado y con vestido con la ropa limpia que había cogido. Bajo a la cocina y desayuno algo con la esperanza de que eso le quitase esa extraña sensación del cuerpo. Poco después llego su maestro con dos espadas autenticas en la mano.
-¡Muy bien!. ¿Estas preparado para tu duelo?.
-Si,¿ pero para que son las espadas reales?.
-Pues para el duelo, ¿para que iban a ser si no?.
-¿Que?, ¿vamos a luchar con espadas reales?.
-Si. A si te lo tomaras mas enserio y date prisa o llegaremos tarde.
-¿Tarde?,¿tarde a donde?.
-A una plaza cerca de la corte. Alguien que a escuchado historias sobre ti quiere verte en acción, quiere ver de que eres capaz.
-¿Y quien es el? ¿Y de que le serviría a el saber de que soy capaz?.
-Lo siento pero no se me permite decir su nombre. Y respecto a lo segundo, no lo se pero no se ven todos los días a jóvenes capaces de llamar al fuego y decirle que cambie de color,¿no crees?.
-Bueno y que opina mi pa..., mejor déjalo no e dicho nada.
-No creo que le importe recuerda que renuncio a ti. Y ahora si has terminado con tus preguntas nos vamos o no llegaremos a tiempo.
Emprendieron el camino hacia la plaza. Su maestro iba delante y Amras iba detrás de el, al llegar a la plaza Amras vio a un bulto oculto entre las sombras que hacían unos tejadillos.
-Espera aquí- le dijo su maestro mientras iba a hablar con aquel extraño personaje.
Amras obedeció y permaneció en el sitio hasta que su maestro le indica que se situase en el centro de la plaza. Su maestro le lanzo una de las espadas que Amras cogió al vuelo, su maestro se situó enfrente miro hacia la sombra y cuando recibió la señal comenzó el duelo.
Su maestro se movió tan rápido que a Amras apenas le dio tiempo de sacar la espada de la vaina para detener el primer golpe. Amras retrocedía y los golpes seguían cayendo, apenas tenia unos segundos para reaccionar entre golpe y golpe. Se fijo en que la expresión de su maestro era distinta y se movía mas rápido que en los entrenamientos, por un momento Amras pensó que no había sido muy buena idea a ver retado a su maestro. La sucesión de golpes no paraba y Amras no sabia como responder, así que dio un giro y se aparto de su maestro y justo en ese momento holló como su maestro pronunciaba un nombre, al mirar vio como el polvo se levanta y poco después una ráfaga de aire lo derribo estrepitosamente contra el suelo. Amras noto un intenso dolor en el pecho y en las rodillas donde se había golpeado al caer.
-¡JA!¿donde esta ese joven que iba a derrotarme?¿ dime?
Amras intento responder, pero solo salio un gemido de dolor al intentar levantarse.
-Yo solo veo a un cachorrillo asustado incapaz de defender su honor y todo lo que le importa.
-!Cállate!,-consiguió decir Amras-
-Como quieres proteger nada si no eres capaz ni de protegerte a ti mismo.
Amras que seguía intentando levantarse empezó a notar como la ira empezaba a propagarse por su interior como un incendio descontrolado.
-¡QUE TE CALLES!-Grito mientras se levantaba-
-¿Quien eres tu para mandarme callar?
-Soy el que va a matarte- dijo con una voz tranquila pero contundente-
en ese preciso instante su maestro se fijo en que sus ojos eran distintos y no solo eso había algo en el que lo hacia diferente.
-Si crees que me va a intimidar estas equivocado- agarro la espada con fuerza y comenzó a correr hacia Amras, pero antes de dar dos pasos un muro de fuego azul se alzo ante el.-
Ante ese muro el maestro se vio obligado a detenerse. Cuando las llamas descendieron un poco pudo observar como Amras alargaba su brazo derecho y la espada salio lanzada hacia su mano.
En el mismo instante en el que la mano se cerro sobre la empuñadura de la espada Amras agacho su cuerpo y corrió hacia su maestro que todavía estaba paralizado por todo lo que acababa de suceder, cuando Amras se acerco al muro de fuego este se apago cogiendo por sorpresa a su maestro. Amras adelanto un pie y rotando sobre la puntera hizo un movimiento de barrido lateral con tanta fuerza que rompió el bloqueo de su maestro, propinándole un corte en la mejilla. Cuando Amras se preparaba para dar otro golpe de barrido su maestro salto hacia atrás para esquivarlo pero antes de que tocara de nuevo el suelo Amras golpeo el aire con la palma de su mano y el maestro salio despedido contra uno de los muros de la plaza como si algo hubiese tirado del a trabes del muro.
-¡Basta!-Grito el hombre oculto en las sombras- Ya e visto suficiente.
Amras arrojo su espada al suelo con desdén y se retiro a un banco cercano donde se sentó y observo como su maestro se levantaba a duras penas y se acercaba al hombre que seguía oculto en las sombras. Permanecieron largo rato conversando, finalmente su maestro salio del tejadillo con un objeto alargado en la mano, al acercarse a Amras se lo tendió.
-A qui tienes, como caballero que soy cumplo mis promesas.
Amras alargo la mano y la cogió, la espada mas bonita que había visto jamas. Y no solo era bonita sino que era ligera y se acoplaba a su mano como si estuviesen echos el uno para el otro.
-Solo te pediré que la cuides como si de tu alma se tratase, pues al fin y al cabo la espada es el alma del guerrero.
El maestro le tendió la mano, Amras se la estrecho y antes de soltarle le dijo-Me temo que esto es una despedida mi joven aprendiz.
-¿Que?, ¿te vas?,¿pero por que? Aun hay cosas que me tienes que enseñar.
-Lo siento mucho Amras pero debes entender que yo soy una herramienta. Me utilizan para hacer un trabajo y cuando lo termino y ya no se me precisa me guardan hasta el siguiente trabajo.
-¿pero que dices?, no entiendo a que te refieres con lo de usarte como una herramienta.
-Algún día lo entenderás, te lo prometo- Le dedico una breve sonrisa y se fue con aquel extraño hombre.
Amras se quedo un rato observando su nueva espada. Unos minutos después salio de la plaza y se dirigió a la calle, al llegar observo que una multitud se agolpaba un poco mas abajo así que decidió ir a echar un vistazo. Al acercarse pudo ver a Amon y de repente su corazón se adelanto, por fin podría ver a su amada de nuevo pensó Amras. Pero algo en la cara de Amon le hizo temerse lo peor.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Eztli el Dom Oct 14, 2012 3:24 am

Oh, hemos llegado a ese punto de la historia Sad
Qué misterioso, el maestro..."Algún día lo entenderás"

Me gusta, me gusta.

No hace falta que pida la continuación, ¿verdad? Smile
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Admin el Dom Oct 14, 2012 6:24 pm

Vaya, vaya... ¿con que herramienta, eh? Humm...
Bueno, conti, venga, conti... Very Happy


*Sólo los locos y los sacerdotes no le temen a nada. Y yo nunca me he llevado muy bien con Dios.*
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Lun Oct 15, 2012 10:47 pm

HISTOIA DE AMRAS.

Parte 4/ 2.

Cuando vio la cara de Amon supo que algo no iba bien y el miedo empezó a apoderarse de su cuerpo. Amon lo vio acercarse y antes de que siguiese lo detuvo.
-Amras. Yo..., no se que paso, de verdad...
-¿pero que me estas diciendo Amon?,¿ que paso con que?- Amras vio como su amigo bajaba la cabeza y el miedo se extendió mas por su cuerpo.- ¿Donde esta Maia?, ¿Amon?
-Yo...
-¡Donde esta!
Vio un hueco entra le gente y observo el cuerpo de un chica en el suelo. Amras palideció y noto como un sudor frio le recorría la espalda. Lentamente y con los ojo muy a vierto se giro la cabeza para mirar a su amigo Amon.
-¿Dime que no es ella?- Agarro a Amon de la pechera-¡maldita se Amon! ¿DIME QUE NO ES ELLA?
Amon agacho mas la cabeza y Amras noto que le fallaban las fuerzas. Soltó a su amigo con un empujón y empezó a apartar a la gente para llegar hasta el cuerpo.
Allí tendida sobre el suelo estaba el cuerpo sin vida de su amada. Amras noto como le fallaban las fuerzas y callo de rodillas junto al cuerpo, por su mejillas empezaba a resbalar un torrente de lagrimas, Amras cojio el cuerpo inerte de Maia y lo abrazo con todas sus fuerzas mientras sus lagrimas seguían cayendo.
-¡No me dejes solo por favor!- susurro Amras a duras penas, mientras mecía el cuerpo de su amada.
Cuando se noto con fuerzas, se levanto con el cuerpo de Maia en sus brazos y sin decir nada comenzó a caminar como un alma en pena. No llego a dar tres pasos cuando un guardia le agarro por el hombro para detenerlo.
-¡No, te puedes llevar el cuerpo! El rey quiere el cuerpo de la espí...
Antes de terminar la frase el guardia salio despedido llevándose por delante a barios curiosos, como si algo lo hubiese empujado con tanta fuerza que incluso el peto de su armadura se había deformado.
Ante aquella imagen se oyeron algunos gritos de pánico y la gente empezó a apartarse de su camino. Amras camino hasta llegar al sauce gris, donde recostó el cuerpo de Maia, Amras se arrodillo a su lado y noto como las lagrimas volvían a brotar.
-Te prometo que encontrare el nombre del tiempo y arreglare esto. Y te juro que encontrare a los que osaron hacerte esto y los matare.
-¡Esas!.¿Son grandes promesas no crees?.
Amras se giro sobresaltado, justo detrás de el estaba un hombre que parecía estar envuelto por sombras y que se tapaba el rostro con una mascara negra como el carbón.
-¿Quien eres tu? Y ¿que haces aquí?
-¡Oh!, tranquilo. Yo soy el que te a observado esta mañana en tu duelo. Y lo que quiero es que te unas ami.
-¡Que clase de broma es esta!, acabo de perder a la mujer que mas e amado. Me han robado el corazón y mi alma y tu me propones que me una a ¡ti!. ¡Ni siquiera tienes derecho a esta aquí!
-No te precipites joven Amras. Primero escucha lo que te voy a proponer y después me iré te lo aseguro.
-Esta bien. Di lo que tengas que decir.
-Dime joven Amras conoces a los Modeladores, su historia,¡su poder!.
-Si los conozco. Y que tiene eso que ver con migo.
-¿Que me dirías? si te dijese que tu poses ese mismo poder. El poder para crear cosas, el poder para crear un nuevo mundo.
-Te diría que estas loco y que te equivocas de fata.
-¿Estas seguro?, yo e viajado por todo Faen y por todo el mundo humano y te puedo asegurar que ni el mismísimo Taborlin podía pedirle al fuego que cambiase de color para el. No te engañes a ti mismo se que lo has notado, se que has notado ese poder en tu interior.
-Entonces dime, si soy tan poderoso como dices por que no puedo devolverle la vida a Maia,...
-Por que tu poder esta dormido. Y solo de vez encunado se despierta. Pero si vienes con migo yo te enseñare a despertarlo y a dominar lo. Veras yo quiero unir todas las cortes de faen bajo una sola y eso solo lo podre hacer con tu ayuda.
-Tu quieres el reino fata unido y yo quiero que ella vuelva con migo. Si tu eres capaz de devolvérmela yo te entregare tu reino de ensueño con o sin ese poder que se supone que tengo.
-Me temo que no puedo darte lo que me pides.
-Entonces no hay mas de lo que hablar.
-En eso también te equivocas. Tu quieres encontrar el nombre del tiempo para arreglar esto. Pero el cuerpo de tu amada no durara eternamente.
-Y tu sabes como solucionarlo. ¿verdad?.
-Si.- el hombre se acerco mas a Amras y le tendió una mano- te propongo el siguiente trato. Yo te enseñare como conservar el cuerpo de tu amada para toda la eternidad y te dejare ir en busca de tu justicia y del nombre del tiempo. Pero cuando los ayas obtenido, tu te unirás a mi.
-Esta bien, acepto.-Amras estrecho la mano del hombre con un fuerte apreton.
-Bien ahora despertaremos un poco de ese poder tuyo.-le cogió la cabeza con ambas manos y puso sus pulgares en el centro de la frente.-Por cierto esto no sera agradable.
Amras empezó a notar un dolor punzante en su cabeza ,las piernas le fallaron y callo de rodillas pero no no to el golpe ya que el dolor que sentía en la cabeza era mas intenso. Intento reprimir un grito de dolor, pero finalmente este salio de su garganta rompiendo el silencio.
Esa misma noche Amon se dirigía a casa de Amras con la esperanza de que este le escuchase y quizás, solo quizás le perdonase. Mientras caminaba por la calle vio mucho movimiento de guardias y al acercarse a la casa de Amras el numero era mayor. Se acerco a un curioso.
-¿Que sucede?, ¿por que hay tantos guardias por la calle?
-Es que no te has enterado, el rey a ordenado capturar al joven que vive en esa casa- dijo señalando hacia la casa de Amras-
-¿Por que aria el rey algo así?
-Por que lo acusan de traidor.
Amon palideció ante aquella noticia, si cogían a Amras lo condenarían a muerte por traición. Amon salio corriendo hacia el sauce gris completamente convencido de que Amras estaría allí.
Al llegar al sauce gris Amon entro y vio a Amras y a un hombre completamente desconocido a su lado. También se fijo en una especie de altar sobre el que descansaba el cuerpo de Maia que parecía estar cubierto por una capa de cristal. En el suelo grabadas había unas extrañas runas que rodeaban el altar a una distancia de un metro.
Al acercarse las runas se iluminaron y un muro de llamas ascendió, en ese momento Amras se giro y lo miro.
-¿Que quieres Amon?, ¿a que has venido?
-E venido a disculparme. A decirte cuanto lo siento, no fue mi intención que sucediese esto.
-¿Dime quien fue?, dime quien me arrebato mi vida.
-Yo...no puedo decírtelo, si te lo digo aras una locura.
-¡Me lo debes Amon!.
-Escúchame hay cosas mas importantes que deberías saber.
-¿Mas importantes?. Estas empezando a cabrearme Amon, a si que o me dices quien me la arrebato o te arranco el corazón aquí mismo.
Amon palideció ante esas palabras-Fueron cuatro humanos, nos cogieron por sorpresa, me entro pánico y huy.
-¿Huiste?. ¡Te confié mi vida!, ¡lo que yo mas amaba y tu se lo entregaste a unos sucios humanos!-sus palabras sonaron llenas de odio.-no quiero volver a verte Amon, me das asco.
Dicho eso Amras se dio la vuelta, beso los labios de Maia cubiertos por aquella especie de cristal y se alejo con a aquel extraño hombre. Esa fue la ultima vez que se vieron.
Mientras Amras y a quel hombre caminaban hacia algu sitio desconocido para Amras, este le pregunto.
-¿A donde vamos?
-A la puerta
-¿la puerta? ¿ y puedo saber a donde lleva esa puerta?
-Si. Esa puerta te llevara al mundo humano.
-Oye. ¿puedo hacerte otra pregunta?
-No veo por que no.
-¿Como sabes que yo tengo ese poder?¿como estas tan seguro?.
-Por que te e estudiado y te e vigilado. Aun que tu creas que eres un fata normal no lo eres. Bueno por parte de padre si, ya que tu padre desciende de una familia de fatas. Pero tu madre, tu madre desciende de un antiguo linaje. Tan antiguo que se pierde en las noches del tiempo.
-¿Y tu como sabes eso?
Antes de que se diese cuenta habían llegado a la puerta
-Yo se muchas cosas joven Amras. Bien aquí esta, esta es la puerta que mañana abriré para ti. Para que puedas cruzar al mundo humano.
-¿Y por que no la abres ahora? Cuanto antes valla antes encontrare lo que busco.
-No tengas tanta prisa, antes quiero despertar un poco mas de tu poder.
-¿Y sera igual que antes?, ¿igual de doloroso?
-Si, aun que si lo piensas es un precio minúsculo, a cambio de todo el poder que tendrás.
-Bueno eso es lo que tu dices.
-Vamos, te llevare a mi casa. Asegúrate de aprenderte el camino pues hay sera donde nos encontremos cuando regreses.
Mientras iban a la casa de aquel hombre, Amras se fijaba en todo para memorizarlo y aprenderse el camino.
-Bien, ya hemos llegado.
Amras se fijo era una casa de madera no muy grande, pero parecía acogedora. Al entrar el hombre lo condujo a una habitación donde había de todo y le dijo- Coge cuanto necesites y cuando termines ben a buscarme.
Amras entro y cogió un petate, en el introdujo unos cuencos de metal, un par de cuchillos, un shaed, y algo de ropa de su talla que encontró, lo guardo todo y fue a buscarlo.
Lo encontró sentado junto a la chimenea, leyendo un libro lleno de extrañas runas. Cuando vio que se acercaba cerro el libro y se levanto.
-¿Estas listo?.
-¡Si!.
Amras se acerco y se repitió la operación. De nuevo el dolor se extendió por su cabeza pero esa vez no grito. Des pues de aquello pasaron la noche en silencio el hombre leyendo aquel libro y Amras pensando en que aquello era una maldita pesadilla, que en unas horas se despertaría y nada de esa abría pasado, pero eso nunca sucedió.
A la mañana siguiente el hombre despertó a Amras dándole unos toques en el hombro.
-Vamos despierta.
-¿Me e quedado dormido?
-Me temo que si. Vamos, prepárate en unos minutos nos iremos a la puerta.
Amras se levanto de un salto y fue a buscar las cosas que había cogido. Se puso el shaed y en ese momento callo en que no tenia la espada que su maestro le había dado.
-¿Buscas esto?-le dijo el hombre mientras le tendía la espada negra.
-¿pero...?¿donde estaba?
-te la dejaste en la calle. No te preocupes no le diré que la abandonaste.
-¿Decirle?
-Tu maestro, esta con migo joven Amras. El es uno de mis buscadores.
-¿Que es eso de tus buscadores?
-Eso no importa ahora. Lo que importa es que en unas horas estarás en el mundo humano y hay sera cuando comience nuestro trato.
-Me ocultas muchas cosas sabes.
-Yo no te oculto nada, solo te digo lo que necesitas saber.
-¿Y por que no me dices tu nombre?, o ¿el de mi maestro?.
-Si realmente quisieras saber mi nombre lo verías. Y ahora dejémonos de parlotear y pongámonos en marcha, tienes un largo camino por delante.
-Si, si. Pero no vas a darme comida y bebida para el viaje.
-Andando.-Le dio un pequeño empujón- Cuando quieras comer tendrás comida y cuando quieras beber tendrás bebida. Pero claro para eso tendrás que utilizar el don que se te a otorgado.
Amras resoplo y salieron de la casa camino a la puerta que separa ambos mundos.
Caminaron durante unas horas y finalmente llegaron a los itinolitos que formaban la puerta,
el hombre se acerco a uno de lo itinolitos, grabo unas runas y Amras noto una vibración en el aire.
-Ya esta, cuando quieras puedes cruzar.
Amras empezó a caminar y cruzo la puerta decidido a dar caza a los humanos que le habían arrebatado su amor y a ir en busca del nombre del tiempo.
El hombre que estaba sentado en el tocón dejo su cuenco en el suelo y observo a los muchachos. Se fijo en sus caras, en los gestos que hacían y finalmente el chico con los araño en la cara empezó a hablar.
-Es muy bonita tu historia pero no me la creo-Dijo pensando que el hombre seria algún paleto supersticioso de algún pueblo cercano.-
-A demás no tiene un final propiamente dicho-Dijo el chico que se sentaba enfrente de el-
-Hay te equivocas chico.-Le dijo el hombre sentado en el tocón que ya se había llevado la mano a la espalda para sacar el cuchillo-
-¿Que me equivoco?
-Si. Esta historia si tiene un final y estáis apunto de verlo.
Y antes de que les diese tiempo a reaccionar Amras lanzo el cuchillo de su espalda contra el muchacho que estaba enfrente de el. El cuchillo bolo y golpeo certero contra el corazón del chico que callo de espaldas. Al mismo tiempo giro el cuchillo que tenia en su mano y haciendo un barrido lateral lo clavo contra la garganta del chico que se sentaba a su izquierda que instintivamente se llevo las manos al cuello y un hilillo de sangre salia de entre sus dedos.
El chico de los arañazos consiguió levantarse y echo a correr pero antes de llegar a la oscuridad noto como si unas garras invisibles lo atraparan y lo arrastraran hacia el hombre que seguía junto al tocón. Amras lo miro con una sonrisa maliciosa, el chico lo miro a el y luego miro a la chica que seguía inmóvil en el suelo, como paralizada por el miedo.
Amras se levanto del tocón y se arrodillo junto a la chica.
-Este colgante no te pertenece a ti, ¡Humana!- dijo mientras se lo quitaba.-
-Lo siento, de verdad lo siento.-susurro la chica que temblaba por el pánico-
-Que lo sientas no me vale, pero te demostrare que yo no soy un monstruo como vosotros los humanos. A si que considérate afortunada-se acerco mas a ella y le susurro al oído - hoy te quito un colgante pero te regalo una vida.
Amras la caigo por los hombros, la levanto y la miro fijamente a los ojos mientras le decía.
-Puedes irte libremente y sin temor alguno pues te doy mi palabra de que no te are daño alguno.
Al soltarla la chica empezo a caminar mientras lloraba, con los brazos cruzados sobre su pecho. Amras espero hasta que la vio perderse en la oscuridad y entonces se bol vio hacia el chico de los arañazos que seguía hay de pie como una estaca clavada al suelo.
-¿quien eres tu?-dijo con voz temblorosa-
-¿Que? ¿ es que a caso tus padres no te enseñaron a escuchar?. Te e contado la historia de mi vida, te e contado como llegue hasta aquí y tu ¿ni siquiera me has escuchado?.
-Tu no puedes ser Amras, no te creo.
-¿No me crees? Y dime ¿que necesitas para creerme?.
-Pues para empezar, en tu historia el colgante tenia una llama azul en el interior y ese no la tiene.
-Te refieres a esta llama- dijo Amras mientras levantaba el colgante-
En cuanto el chico vio aquello empezó a palidecer y sus ojos se abrieron como platos.
-A lo mejor me creerías si hago que el fuego de esta hoguera se vuelva azul- dijo mientras señalaba a la hoguera que ya ardía con un fuego azul-
-¡Oh! Señor-dijo el chico mientras miraba a la hoguera-
-Puedes rezar a tus dioses, o a esos héroes de vuestras historias. Pero sabes ninguno de ellos vendrá esta moche aquí a salvarte. Y no lo aran por que ellos saben que te mereces el castigo que vas a recibir.
El chico comprendió que iba a morir y empezó a llorar.
-Por favor no me matéis, por favor me arrepiento de lo que hice, os lo suplico dejadme ir a mi también.
-Sois patéticos.-dijo Amras con un tono de asco en sus palabras- Me pides piedad cuando tu no la tuviste. Dime donde esta ese valor de antes cuando alardeaste de a ver matado a una Fata indefensa con tus amigos,-Amras giro en circulo como buscando algo- Dime donde esta ahora por que yo no lo veo y recuerdo que dijiste que no nos tenias miedo.
El chico agacho la cabeza y siguió llorando.
-Todos los humanos sois iguales, cuando os dan un poco de poder os creéis dioses con derecho hacer lo que os venga en gana. ¡Y mira! A donde te a conducido esa creencia chico estúpido.
Amras se acerco a el y le levanto la cabeza.
-Mírame cuando te hablo, agachar la cabeza y llorar como un cachorrillo no te serbia de mucho sabes.-Se dio la vuelta y cogió la espada que tenia oculta tras el tocón- Hoy me siento generoso.
Y es por eso que te daré una oportunidad de salvar tu vida- desenvaino la espada y la clavo en el tocón y junto a ella grabo una runa-. Bien hay tienes la espada cógela y lucha por tu vida- dijo mientras se cruzaba de brazos unos pasos por detrás de la espada.
-Eres un estúpido engreído- dijo el chico que ya podía moverse. Corrió para coger la espada y cuando toco la empuñadura la runa brillo y una llamarada envolvió al chico, que empezó a gritar de dolor y a revolcarse por el suelo.
-No. el estúpido eres tu si de verdad creías que te iba a dar una oportunidad.
El resto de la noche la empleo para arrastrar los cuerpos y arrojarlos detraes de unos arbustos, también limpio la espada y los cuchillos y los cuencos de la cena y después planifico hacia donde iría a la mañana siguiente.
Los primeros rallos de sol asomaban por el horizonte y Amras estaba en cierto modo feliz. Por fin había dado caza a los mal nacidos que le habían arrebatado su mayor tesoro y por primera vez en su vida iba a presenciar un amanecer.
Mientras observaba el amanecer escucho una voces que se acercaban por el camino y miro en su dirección, al poco rato vio las siluetas de tres personas que iban hacia el. Se puso en pie y espero a que se acercasen, cuando estuvieron lo bastante cerca pudo observar que se trataba de dos hombres y una mujer que llevaban una ropas extrañas. Los tres individuos se pararon y se quedaron observándole, luego se miraron entre ellos y cuchichearon algo. Amras se fijo en que de vez en cuando uno de ellos lo señalaba y los otros lo miraban. Final mente uno de ellos se alejo de los otros dos y se acerco a el.
-¿Tu eres Amras?¿ Amras el fata?
-Me temo que ese soy yo, sin duda. ¿Por que, quien lo pregunta?
-Lo pregunto yo. Veras anoche llego una muchacha hasta nuestra posada y entre la grimas contó como un demonio fata le había perdonado la vida, pero a cambio se cobro la de sus amigos. También contó que sus ojos desprendían un brillo que no era natural y bueno otras muchas cosas que carecen de importancia.
-¿Y hay algún problema con eso?
-En absoluto. La cuestión es que nos gustaría que vinieses con nosotros.
-¿Ir, a donde?¿ y quienes sois vosotros?
-Nosotros solo somos peregrinos que vuelven a casa. Hacia donde vamos no te lo puedo decir, pero te puedo asegurar que si bienes no te arrepentías.
-¿Y como estas tan seguro de eso?
-Por que entre otras cosas la muchacha dijo que buscabas un nombre. Y quien sabe puede que lo encuentres en el sitio al que vamos. A si que que me dices ¿te apuntas?
-Esta bien dame unos segundos para recoger mi petate.
Dicho aquello comenzaron a caminar hacia la montañas, en un viaje que les llevaría barios días.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Admin el Lun Oct 15, 2012 11:43 pm

Bien, conti... Very Happy
Pero las cosas pasan muy densas... no rellenes tanto, a veces es imposible de continuar.
Vamos a ver que le ofrece la hermandad...


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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Eztli el Mar Oct 16, 2012 6:19 pm

Uoooooooo ¡¡Me ha encantado el "final del cuento"!! Twisted Evil

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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Vie Oct 19, 2012 3:26 pm

LA HISTORIA DE AMRAS.

Descubriendo su verdadero origen, parte 1.


Habían pasado dos días desde que Amras se fue con aquellos humanos y todavía seguían caminado, habían pasado de un camino ancho y limpio a una senda estrecha y pedregosa que los conducía hacia la ladera de una de las montañas que poblaban aquella zona.
Tras unas interminables oras de ascensión por aquella sinuosa senda llegaron a la entrada de una cueva, Amras se sorprendido se pregunto<< ¿Como puede haber una hermandad dentro de una cueva?>> . Decidió no decir nada y seguir a esos humanos, al entrar en la cueva uno de ellos pronuncio un nombre y en unas hendiduras escavadas en la roca de la cueva se prendieron unas llamas que iluminaban el camino. Al entrar Amras observo que tanto el como la chica humana se quedaron embobados mirando las extrañas escrituras grabadas por toda la cueva <<¿Que querrán decir?>> se pregunto, tras unos segundos de observación emprendió el camino hacia el interior de la cueva.
A medida que avanzaban el fuego iba apagándose tras ellos dejando una oscura garganta tras sus espaldas, finalmente llegaron al final de la cueva donde una pared les impedía seguir su camino, Amras observo en silencio junto a la chica que juntos miraban como el otro hombre pasaba la mano por la pared, pronuncio un nombre y en unos segundos la dura roca se convirtió en polvo y dejo entrar una intensa luz. Instintivamente Amras se levanto una mano para hacer una visera y poder ver a través de aquella cegadora luz, tras cruzar al otro lado y unos segundos mas tarde, cuando se visión se adapto a la luz se quedo totalmente paralizado. Ante el había dos estatuas de unos tres metros con unas lanzas entre cruzadas y un camino echo con piedras que conducían hacia una especie de pueble cito<< Es como un paraíso perdido>> pensó Amras. Había casa colgantes, otras estaban escavadas en la roca de la montaña, Había una cascada enorme que caía hasta un pequeño estanque del que salia un riachuelo que cruzaba el grupo de casas de madera que iban desde rectangulares y de una sola planta hasta cuadradas y de dos o incluso tres plantas, pero lo que mas le llamo la atención fue una torre enorme que sobresalía por encima de todas las edificaciones y que estaba echa como si fuese de una sola pieza. También se fijo en que a lo largo del rio había cientos de plantas y arboles que nunca había visto y de vez en cuando se veía revolotear algún pájaro con un gran colorido que tampoco había visto nunca.
-¿Sorprendidos?
-sin duda. Nunca imagine que la hermandad seria así.- dijo la chica y Amras pensó que por lo menos no era el único nuevo en aquel lugar.
-¿ y tu que dices? Hermano fata. Pregunto el hombre que le había balado en el camino cuando se encontraron por primera vez.-A ti no debería sorprenderte tanto, al fin y al cabo esta echo con la misma magia que tu mundo.
Amras solo asintió ya que aquello le había sorprendido tanto que no tenia palabras para expresarse, aun así tenia una sensación extraña, como si aquello le resultase familiar y no por el echo de estar creado como Faen.
-Bien continuemos, el maestro superior os espera- Dijo uno de los hombres.
Al pasar por debajo de una de las estatuas Amras se fijo en que en la frente llevaban marcado un tercer ojo abierto de forma vertical, y movido por la curiosidad les pregunto a los dos hombres que caminaban delante de el.
-¿Por que llevan grabados un tercer ojo en la frente?
-No tengas prisa joven hermano, cuando entres en la hermanda aprenderás su historia y el porque de esa marca.- Le respondió uno de ellos si pararse ni mirar taras.
Tras cerca de una hora mas de camino empezaron a acercarse a unas enormes puertas de madera que bloqueaban el camino, cuando se encontraban a unos metros de ellas las puertas comenzaron a abrirse y en medio de la rendija se podía ver la silueta de un anciano apoyado sobre un bastón de madera. Al acercarse los dos hombres hicieron una reverencia, el anciano miro por encima de ellos en dirección a Amras y a la chica y lentamente y con una voz serena les pregunto
-¿Quienes son ellos?
-Maestro superior, estos son nuestros hermanos que estaban perdidos y que al fin han encontrado el camino de regreso a casa.-respondió el hombre que había convertido en polvo la pared para entrar en la hermandad.
El maestro superior despidió a los dos hombres y a continuación les hizo una seña con la mano a Amras y a la chica para que lo siguieran. Amras miro a la chica que sin dudarlo comenzó a caminar detrás del maestro superior, Amras se encogió de hombros y fue tras ellos.
Caminaron por una de las calles del pueblo hasta llegar a una de las casa de madera de dos plantas. Al llegar a la entrada el maestro deslizo la puerta hacia un lado y en un pequeño escalón dejo sus chanclas y les ordeno a ellos que dejasen su calzado en aquella misma zona, tanto la chica como Amras obedecieron sin rechistar. Una vez descalzos los llevo a una enorme habitación, el maestro subió a una especie de tarima que le hacia estar un poco mas elevado que los demás y una vez en ella se arrodillo y coloco su bastón perfectamente a su derecha y haciendo un gesto les pidió que se sentasen. Amras iba a sentarse con las piernas cruzadas hasta que vio que la chica se arrodillo igual que el maestro así que Amras decidió imitarla.
-Bien-dijo mientras miraba a la chica- ¿dime como te llamas chiquilla?
-Me llamo Katelin,-dijo mientras se retiraba la capucha, y en ese momento Amras se fijo en ella detenidamente.- pero todos me llaman Kat, Maestro superior.
-Con maestro es suficiente Katelin. ¿Sabias que tu abuelo perteneció a la hermandad?
-Si, maestro. Por eso quería entrar en la hermanda, por todo lo que el me enseño y me contó.
-¡Bien!, bien-dijo el maestro que ahora miraba a Amras.-¡Oh! ¿Pero que tenemos aquí?, nada mas y nada menos que aun Fata- El maestro lo miro a los ojos y frunció el ceño-¿Dime, cual es tu nombre?
-Amras, maestro.
El maestro asintió y cogiendo una campanilla la hizo sonar y de inmediato apareció otro hombre que también se arrodillo y se inclino hasta tocar la frente con el suelo.
-El hermano Vasil os conducirá a vuestras habitaciones para que descanséis de vuestro largo viaje. Mañana os are la prueba de acceso, así que descansad, eso es todo por hoy- El maestro también se inclino, se puso en pie y salio de la habitación con paso lento pero decidido.
El hermano Vasil se puso en pie y les indico que lo siguieran, Kat y Amras se pusieron en pie lo siguieron. Tras volver a ponerse su calzado salieron de aquella casa y caminaron calle abajo, cruzaron un puente cito de madera y un poco mas abajo llegaron a la puerta de un edificio rectangular de dos plantas, antes de entrar el hermano Vasil se quito sus sandalias y las dejo en un armario que había en la entrada, se volvió hacia ellos y les pidió que hiciesen lo mismo. Una vez dentro del edificio caminaron por un largo pasillo y tras hacer un par de hacia la izquierda Vasil se paro frente a una puerta.
-Esta es tu habitación candidato Amras.- se inclino sobre su cintura y prosiguió el camino seguido de Kat.
Amras se quedo enfrente de la puerta observando como Vasil y Kat se alejaban y final mente corrió la puerta hacia un lado y entro en su habitación, dejo su petate encima de la cama y abrió la ventana que tenia vistas a la torre y mirando un poco hacia un lado se podía ver la enorme cascada y un pequeño jardín. Amras cogió un taburete que había en la habitación y se sentó a contemplar el paisaje, unos minutos mas tarde se sorprendió recordando el aspecto de Katelin, una humana de piel morena con unos tatuajes que cubrían sus manos, en la mano derecha incluso su palma estaba tatuada y en la izquierda se extendían por su brazo hasta donde la manga de su camisa le permitía ver, llevaba otro tatuaje que dibujaba un pequeño sol con los rayos ondulados un poco por encima del entrecejo, sus ojos y su estatura le llamaron la atención ya que nunca había conocido a una chica tan alta como el y menos con unos ojos que eran del color del oro y su pelo era de un castaño que en su parte trasera lo llevaba corto hasta la nuca y en la parte frontal le llegaba casi hasta los hombros. Todo eso unido a unos rasgos suaves y delicados la convertían en una mujer bellisima, <<demasiado bella para ser una humana>>, pensó Amras que agito su cabeza para quitarse esas pensamientos y se quedo allí sentado observando la imponente y orgullosa torre que se alzaba ante el.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Eztli el Sáb Oct 20, 2012 5:02 pm

Mmm... ¬¬ Qué rápido has sustituido a Maia,¿ eh, pillín? Razz

¿Podría enamorarse Amras de una humana? A ver qué pasa ahora... ^^
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Amras el Sáb Oct 20, 2012 5:19 pm

Jajaja, no la e sustituido, Maia es Maia y tu lo has dicho ¿podrá Amras enamorarse de una humana...? umm quien sabe que misterios le guarda el destino y que sentimientos ganaran la batalla que se libra en su interior.
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Re: La historia de un fata solitario.

Mensaje por Admin el Sáb Oct 20, 2012 5:33 pm

Pinta bien, pero opino lo mismo que Eztli ¬¬
¿Qué oculta la hermandad? Las cosas se ponen más interesantes...


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Re: La historia de un fata solitario.

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