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Mensaje por Jacktash el Lun Sep 22, 2014 7:21 pm

Bueno, a partir de ahora olvidaos de todo lo que he escrito. Olvidad Tuê, Wain, Lation y todos los personajes y lugares mágicos que han ido apareciendo en mis otros relatos. Este pretende ser el definitivo, así que espero que os guste... Por cierto, no tiene título, así que si se os ocurre alguno decídmelo y lo apunto. Luego ya elegiré, o entre los vuestros, o uno que me haya inventado yo.
____________________________________________________________________________________

PRÓLOGO
- La guerra ha comenzado - declaró el Rey Owen a sus lugartenientes.
Estaban en una tienda, en mitad del campo, esperando el ataque de sus enemigos, el Rey Anec y su ejército, vestido de rojo y negro.
- En esta guerra morirán muchos amigos, en esta guerra perderéis a vuestros compañeros más cercanos, en esta guerra os olvidaréis del término familia y solo pensaréis en servir a vuestro Rey - prosiguió Owen. Intentaba ser severo, pero había un deje de nostalgia en su voz. Nostalgia por lo que iban a dejar atrás en esa guerra -. Y esto se aplica a todo el mundo, incluido yo. Arremeteré con vosotros contra el enemigo, lucharemos hombro con hombro y las formalidades se olvidarán a partir de ahora. Desde este momento he dejado de ser Owen Ilk, Rey de Maná y he pasado a ser Owen, vuestro general y amigo. Mi espada protegerá y vengará vuestras  vidas al igual que las vuestras lo harán con la mía - el clamor de un ejército y los tambores de guerra resonaron esta vez más fuerte que nunca -. Amigos - dijo Owen mirando fijamente a cada uno de la sala -, ha comenzado. ¡POR MANÁ!
- ¡POR MANÁ! - el grito de los otros altos mandos respondió al del Rey con fiereza, como una espada responde a otra en un duelo.
Poco a poco se fueron levantando y poniéndose sus cascos. Envainaron las espadas, se colocaron los guantes y aseguraron la cota de malla. Cogieron sus escudos y salieron de la tienda. Cada uno se dirigió a su respectivo caballo, para después ir con sus hombres. Se colocaron en fila, paralelos al ejército de su contrincante.
- Por favor, haz que viva para contarlo - rezaba Owen mientras miraba a Anec y sus hombres.
En la otra punta del campo de batalla, Anec hablaba con sus hombres.
- No vamos a dejar que ese que se hace llamar Rey nos gane en esta guerra. No otra vez.
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Re: Esto pretende ser una novela...

Mensaje por Jacktash el Mar Sep 23, 2014 6:35 pm

CAPÍTULO 1

Era una mañana apacible. El sol brillaba en lo alto del cielo, iluminando cada rincón de Kirk. El viento soplaba suavemente, haciendo que las hojas cayesen de los árboles como a quien se le cae un objeto. La caída de las hojas era hipnótica, no había dos que cayeran de la misma forma, al igual que no había dos iguales. El joven que estaba sentado observando el Árbol del Río miraba al árbol con toda la cautela posible, como quien mira a una joven mientras se baña, a escondidas.
- ¡Wack!
El joven se sobresaltó, el grito le había pillado por sorpresa.
- Madre está buscándote.
- ¿Madre? ¿Pero no estaba dando un paseo?
- Parece que volvió antes de lo esperado.
- Vale. Dile que voy para allá. Gracias Krisna.
Después de esto la niña volvió corriendo, como había venido. Se trataba de Krisna, hermana de Wack.
Wack empezó a recoger sus escasas pertenencias, un palo en forma de espada, una piedra que había recogido del río, en la que había escrito su nombre y un puñado de monedas de oro, que había ganado jugando al Poj la otra noche en la taberna del padre de su mejor amigo. Le parecía raro que su madre estuviera ya en casa, había calculado que hasta que no se pusiera el sol no iba a llegar… bueno, hizo mal sus cálculos.

La puerta se abrió chirriando, lo que alertó a su madre, que en ese momento estaba en su habitación, ojeando un libro sobre la dinastía de los antiguos jefes de las tribus, cuando Maná estaba aliada con Hiref y no había guerra alguna. Ambos compartían las riquezas que conseguían de los territorios del Sur, ricos en víveres y plata.
- ¿Wack? ¿Eres tú?
- Sí madre, has vuelto antes de lo pensado, ¿no?
- Sí, bueno… ¿y tú dónde has estado?
- En el Árbol del Río, en esta época del año es un espectáculo bastante bonito.
- Deberías ir con Frast y Myna a la escuela, para que cuando seas adulto puedas ofrecer algo a este pueblo, y algo que no sean tus dibujos, en vez de quedarte a contemplar árboles y admirar a los soldados.
Wack reprimió las ganas de contestar a su madre y salió corriendo, intentando no derramar ninguna lágrima. Creía que ese día iba a ser distinto, que su madre dejaría de criticar todo lo que hacía, pero no. Wack no podía hacer nada sin que su madre le reprimiera por eso. Él quería ser soldado, alistarse en el ejército, luchar contra Hiref, como lo había hecho su padre, no quería estudiar las estúpidas leyes del Reino, que ahora, en tiempo de guerra, no servían para nada, y ser alcalde de ese pueblo de mala muerte, en el que nada pasaba.
- ¿Has vuelto a discutir con ella? - Krisna apareció por la puerta de su habitación, debía haber oído los gritos de su madre…
- No, hoy no he perdido mi tiempo con esa borracha a la que llamamos madre…
- ¡Wack! No la llames así, desde que murió padre sabes que ha estado muy mal.
- ¿Y nosotros no? ¿Acaso nosotros ahogamos nuestras penas con un vaso de vino? ¿Acaso nosotros no sufrimos aún cuando le recordamos?
- Sí, pero… no es lo mismo, madre estaba muy unida a él.
- Krisna, no me vas a convencer, todos estábamos muy unidos. Éramos una familia muy unida hasta que por culpa de la guerra padre fue a combatir y murió.
La joven bajó la cabeza y se volvió a meter en su habitación. Wack esperó unos instantes en la puerta, por si le decía algo. Empezó a oír un leve sollozo, que terminó siendo una llorera por parte de Krisna. Lo peor de todo es que Wack no sentía pena por ella, tampoco se sentía mal por lo que había dicho. Aunque también es cierto que Wack no sentía nada…


Última edición por Jacktash el Jue Sep 25, 2014 9:39 pm, editado 2 veces
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Mensaje por Jacktash el Mar Sep 23, 2014 8:19 pm

CAPÍTULO 2

- Wack, ¿qué haces aquí? - preguntó Myna, era raro ver al joven en las cercanías del templo, donde se veneraba al Dios, representante del Rey en el Reino de los Muertos.
- He venido a rezar.
- ¡Ja! No viniste a rezar cuando llegó la noticia de la muerte de tu padre no te vas a poner a rezar ahora. Dime, ¿qué haces? - volvió a preguntar.
Wack podía hablar con sus amigos perfectamente del fallecimiento de su padre, cosa que no podía hacer con su familia, por mucha confianza que hubiera. En cuando mencionaba a Marko Olson su hermana y su madre estallaban en lágrimas. No soportaron su pérdida, y ahora, tres años después, seguían sin soportarla.
- He venido a rezar - repitió Wack. Esta vez sonó más seco.
Myna, sorprendida por la respuesta, cambió la pregunta, intentando adivinar por qué estaba Wack allí.
- ¿Y puedo saber por qué, o por quién, rezas?
- Por la necedad de mi hermana y mi madre. Siguen llorando la muerte de alguien que lleva tres años sin nosotros. Es patético.
- ¡Wack! No es patético, ellas le querían mucho, es normal que sufran. Es raro que tú no llores.
- No es normal. Yo también le quería. Pareces ella.
- ¿Ella? - preguntó sin saber Myna- ¿Y quién es ella?
- Mi madre. No hace otra cosa que emborracharse, y… ¿a quién pone de excusa? A su fallecido marido. Le idolatra, dice que no puede vivir sin él.
Myna miró con tristeza a su amigo. Que ella recordara, no le había visto llorar en su vida. Aunque tampoco le había visto sonreír. Ni enrabietarse, de pequeño. Nunca mostraba la mínima sensación de amor hacia nadie. Nunca se enfadaba. Al menos no en el sentido estricto de la palabra. Parecía no tener emociones. Además de que nunca decía dos palabras si le bastaba con una, no realizaba ningún gesto si podía ordenar a alguien que lo hiciera. A pesar de ser simplemente un niño, a Wack le obedecía todo el mundo, no como quien obedece a su Rey, sino por pena. Siguen viéndole como el pequeño Wack de doce años al que le habían arrebatado a su padre. Pero no se habían dado cuenta de que había cambiado.
Nadie se había dado cuenta.
- ¿Qué te parece si vamos a dar un paseo?
- ¿Por dónde? ¿Por Kirk?
- Sí, podemos ir a visitar a Frast, ayer me dijo que se iba a quedar en la herrería ayudando a su padre.
- Antes de ir me gustaría enseñarte algo que he visto esta mañana.
- ¿Y no puede esperar hasta mañana? Está anocheciendo.
- Es el mejor momento del día para verlo.
Al final Myna accedió, intrigada por qué era eso que había conseguido captar la atención de Wack.
- ¿Un árbol? - dijo la chica cuando llegaron - Es el Árbol del Río, Wack, no tiene ningún misterio.
- Espera un momento, todavía no ha empezado.
Estuvieron un rato callados, escuchando el correr del río y la leve brisa que venía de más allá del pueblo. De repente, una ráfaga de aire fuerte arremetió contra el árbol, haciendo que las pocas hojas que le quedaban salieran volando, haciendo círculos, alrededor de los dos jóvenes. El río sonaba más fuerte y salpicaba al césped.
- ¿Qué te parece esto? - le preguntó Wack a Myna.
Por un momento, a la chica le parecía que Wack estaba feliz, creía haber visto una leve sonrisa. Pero no, no podía ser, se estaba ilusionando.
- Es… no sé cómo expresarlo… magnífico.
- ¿Ves? No es solo un árbol…
- Wack, he de decir que eres una caja de sorpresas.
- No. No me gusta la comparación. Pero no te preocupes. Ya encontrarás otra.
Myna le sonrió, y este se esforzó por no hacer ningún gesto, pero no lo consiguió. Aunque leve, en su rostro se dibujó una sonrisa. Su primera sonrisa. Myna se sintió orgullosa. Había conseguido que Wack SinEmociones le sonriera, aunque solo fuera una vez.
________________________________________________

Estos primeros capítulos van a ser un poco más cortos, para hacer la presentación de algunos personajes y ver si os puedo enganchar, y engancharme a mí Wink. Cuando lleve ya más capítulos y la historia haya empezado en sí, haré los capítulos más extensos, con diálogos más elaborados. Incluso puede que cree un par de temas con todo lo referente al mundo en el que se desarrolla la historia, para que os enteréis mejor.


Última edición por Jacktash el Jue Sep 25, 2014 5:32 pm, editado 1 vez
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Re: Esto pretende ser una novela...

Mensaje por Jacktash el Miér Sep 24, 2014 6:21 pm

CAPÍTULO 3

Wack se dirigía a casa de Airon, el herrero de Kirk y padre de su amigo Frast, ya que no había ido el día anterior. La casa estaba todo lo lejos que podía estar de su casa, contando que vive en un pueblo relativamente pequeño. Por el camino se cruzó con Vud y con Eux. Vud era el encargado de reparar cualquier cosa en el pueblo y ocasionalmente le llamaban Vud Manoságiles  y Exen era el sacerdote que se encargaba de mantener el templo de Kirk. Era como todos los sacerdotes del Dios, bajo y rechoncho. Y tenía el pelo como todos, cortado a tazón. Eso era lo que menos le gustaba a Wack de los sacerdotes, el pelo. ¿Por qué no podían tenerlo como todo el mundo en vez de cortárselo de esa manera tan ridícula? Pensando en sus cosas, a Wack se le hizo el camino muy corto y cuando se quiso dar cuenta estaba en la puerta de casa de su amigo llamando.
Se abrió la puerta y apareció un hombre mayor, en el pelo se empezaban a ver canas y en la cara las arrugas comenzaban sus surcos. Era Airon, el padre de Frast.
- ¡Hola Wack! Cuánto tiempo. ¿Vienes por mi hijo?
- Sí, señor, encantado de verle.
- Pues meto que no puedo ayudarte en eso. Frast se ha ido esta mañana temprano con su madre a Maga.
Wack bufó. Maga era un pueblo que estaba a dos días andando de Kirk y medio día en carreta. No iba a ver a su amigo como mínimo hasta el día siguiente, y en el peor de los casos, hasta cinco días más tarde.
- Muchas gracias, señor. Mis saludos y que tenga un buen día.
- Adiós jovenzuelo.
El chico sabía que a Airon no le gustaba que le tratara de usted, ya que le hacía sentir mayor, pero éste seguía haciéndolo, en parte para fastidiarle, pero también porque su padre le dijo que a las personas mayores había que tratarlas de usted.
Volviendo por donde había venido, Wack empezó a canturrear una canción que le había enseñado su madre aún cuando su padre vivía. Ella la llamaba En Tiempos de Paz. Y aunque todo el mundo que la había oído aseguraba que volvía a la época en la que no estaban en guerra con Hiref, el chico no sentía nada, le era indiferente. Aunque sí que era verdad que le gustaría haber vivido antes de El Día Nefasto, cuando el Rey de Maná comenzó la guerra contra el Rey de Hiref, por cuestiones desconocidas por el pueblo.
Wack había nacido dos años después de que la guerra estallara, en el 982. Desde su nacimiento habían estado viajando de pueblo en pueblo, huyendo de los guardias que reclutaban a los hombres lo suficientemente capacitados para llevar un arma. Estuvieron así hasta que reclutaron al padre de Wack. Tres años después de que se alistara, su familia recibió la noticia de que Marko Olson había fallecido. La carta rezaba:

Sentimos anunciarles la muerte de Marko Olson el 4 de Hu de 994 a manos de un soldado de las tropas enemigas.
Nuestro más sincero pésame, Rey Owen y sus Lugartenientes


Esto cabreó a mi madre, ya que era muy claro que el Rey Owen y sus Lugartenientes no sentían nada por la muerte de su marido. Simplemente era un soldado más.
- Wack, madre… no está.
- ¿No está donde? - Krisna venía jadeando, y con notables signos de que había estado llorando en exceso.
- En casa. Hay sangre, mucha sangre, pero madre no está…
- ¿¡QUÉ?!
Wack empezó a correr, como si le fuera la vida en ello. Puede que odiara a su madre por encima de todo, pero, al fin y al cabo era su madre, e iba a hacer cualquier cosa por salvarla.
Cuando llegó a su casa vio que había un soldado del ejército del Rey Anec, de las tropas de Hiref, era alto y atlético. Tenía el pelo rubio, recogido en una coleta. Los ojos eran verdes, como la hierba en un día de primavera. Llevaba puesta la armadura característica de todo soldado, y envainada tenía una espada de doble filo.
- ¿Qué haces aquí? Esto es parte de Maná, y por tanto estás bajo los dominios del Rey Owen - Wack intentó hablar con toda la autoridad posible, pero su intento de parecer mayor hizo que el soldado se riera.
- Jajajaja, ¿y quién eres, pequeño protector?
- Yo soy Wack Olson, hijo de Marko Olson, excelente soldado del Ejército de Maná.
- Lamento decirte que no sé de quién me hablas…
- ¿Y usted quién es y qué hace aquí?
- Yo soy Nagun, Comandante del Ejército de Hiref. Y he venido a por ti, Wack Olson, y a por tus amigos.
- No voy a permitir que toques a mis amigos.
- Tarde. Frast está ya en nuestro campamento, al igual que tu amiguita Malina.
- Hijo de puta.
- Encantado de conocerte, Wack Olson, no sabes quién eres, y nosotros te haremos recordar.
Cuando dijo esto cogió una bolsa y le tapó la cara al chico, después le golpeó suavemente en la cabeza, lo suficiente como para dejarle inconsciente.
Wack Olson no tardaría en convertirse en un soldado de gran prestigio en las filas de Hiref.

____________________________________________________________________________

Vale, a partir de aquí comienza un poco la acción. Entran al campamento (aparece por primera vez Frast) y de ahí a entrar de lleno en la historia. Espero que os esté gustando. Me estoy exigiendo menos que con los otros relatos, a ver si así no me canso y lo dejo...


Última edición por Jacktash el Jue Sep 25, 2014 5:34 pm, editado 1 vez
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Re: Esto pretende ser una novela...

Mensaje por Expo el Miér Sep 24, 2014 11:54 pm

Como te prometí, allá va:

-Lo siento, pero el prólogo no podía ser más cliché. Es como si hubiera leído/visto/escuchado eso mil veces; un millón de veces. Solo la última frase parece realmente decir algo, al darnos información indirecta y jugosa; al generar más preguntas que conocimiento sin aun así dejar de darlo (algo crucial; nuestro amigo Pat lo sabe bien). Lo demás es algo tan típico y en el fondo dice tan poco, que más que atraer, como debería hacer un prólogo, te da mala espina.

-Wack, si acabas desarrollándolo bien, puede llegar a acabar siendo un gran personaje.
Por otra parte, si lo desarrollas mal, acabará siendo un personaje muy cliché. De momento no pinta mal, pero aun así tengo esa sensación clara de que ya lo he visto antes; dependerá de ti si el personaje acaba definiéndose y diferenciándose del estereotipo o si simplemente entra más en él.
Un apunte: repites demasiado en la narración cómo es. Para definir la personalidad o la psicología en general de un personaje, lo mejor es hacerlo notar mediante sus actos o sus palabras. Explicarlo directamente (incluso aunque sea mediante los pensamientos de otro) solo queda bien en unas pocas ocasiones, y sobretodo no es nada bueno que lo repitas tanto.

-No tengo ni idea de cómo son los personajes físicamente. El sacerdote es al que más detalladamente has descrito, y en realidad solo ha sido por dar información general sobre los sacerdotes de tu mundo. Ni siquiera estoy seguro de la edad de Wack; es joven, vale, ¿Pero joven estilo 15-17 años o joven estilo 11-13? Todo apunta a lo primero, pero no queda claro.
No es necesario definir el físico de cada personaje que aparece ni mucho menos entrar en detalles, pero el aspecto general del protagonista, su edad y algún rasgo característico nunca están de más. Y si habla con alguien, sobretodo si no va a ser un secundario random y tiene cierta importancia, como mínimo darnos alguna indicación que nos permita completar nosotros al personaje en nuestra cabeza.

-Da la sensación de que tienes una visión clara sobre cómo es la historia y el mundo donde ocurre. Eso es muy bueno e importante.
Ahora bien, creo que tienes demasiada prisa por dar información; muchas veces queda algo forzado cómo intentas que el lector sepa cosas del trasfondo de la historia, en vez de dejar que ésta fluya y poco a poco, sutilmente, ir relevando información del trasfondo al lector. La saga gracias a la cual ahora estoy escribiendo este mensaje en este foro es uno de los mejores ejemplos en ese sentido.

-El mismo problema, pero con los personajes. Cada conversación es importante y quiere dejarnos un mensaje claro; todo suena muy trascendental, se saca mucha información de cada frase... y resulta muy poco natural. No sé, no me imagino a los personajes hablando así entre ellos, aunque el tono más o menos lo amerite. Por ejemplo, en el capítulo 1, la parte donde Wack y Krisna hablan es muy, pero que muy poco natural. Se nota demasiado que es un diálogo para informar al lector y no una conversación de verdad entre ambos personajes. La escena del árbol en el 2, aun sin ser tan llamativa, sufre de lo mismo; más que una situación natural y creíble pareciera ser una escena íntegramente escrita para darle información al lector. Para que ocurra algo y el lector lea lo que quieres que lea. Eso siempre es así, claro, pero al leerlo yo no debería darme cuenta. Sutileza es, de nuevo, la palabra clave.

-Me falta narración entre textos diciéndome los gestos que hacen los personajes, el tono que utilizan, y demás. Leer solo los diálogos uno tras otro en una conversación acaba no resultando, porque nada está animando a tu imaginación a imaginarse la escena tal y como es, y no le das herramientas para hacerlo. Los diálogos que has escrito son todos bastante cortos, y aun así la mayoría no los he leído de seguidas y me he distraído con algo, porque no me metían nada en la escena.

-Y, por último; no es bonito, ni intenta serlo. ¿A qué me refiero? A que se lee de forma más o menos fluida, no es incómodo ni pesado seguir la lectura, pero muy pocas veces es, además, bello leerlo.
De vez en cuando sí lo intentas; cuando hablas sobre la personalidad de Wack lo escribes pensando en que quede bien (como, por ejemplo, ese "nadie se había dado cuenta", escrito en la linea siguiente a la anterior oración y consiguiendo el efecto deseado), o cuando describías la escena del árbol, sobretodo la primera vez al principio del capítulo 1. Pero, aun así, en general solo cuentas lo que ocurre y pones los diálogos necesarios para hacerlo; no hay un intento real de que sea bonito de leer.

Conclusión personal: Seré totalmente sincero; no me ha atrapado. Tengo cierta curiosidad por cómo será el siguiente capítulo, la suficiente como para tener ganas de leerlo y de seguir la historia, pero en general no ha conseguido llamarme mucho la atención. Me cuesta encontrarle cosas que halagar, más allá de que si quiero saber en qué situación se encontrará y qué le pasará a Wack el capítulo que viene, por algo será.
De momento no puedo decir mucho, puesto que la historia de verdad aún no ha empezado y puedes acabar sorprendiéndome. En todo caso, ahí tienes todas mis observaciones.

PD: Títere es un santo a mi lado, lo sé.
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Re: Esto pretende ser una novela...

Mensaje por Jacktash el Jue Sep 25, 2014 5:35 pm

EDIT: he cambiado el nombre de Malina a Myna. Siento si os molesta...
También he descrito de manera muy breve a Nagun (FIN DEL CAP 3)
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Re: Esto pretende ser una novela...

Mensaje por Jacktash el Jue Sep 25, 2014 7:11 pm

CAPÍTULO 4

Dos años más tarde, en la Ciudad Guerrera
Derecha, esquiva, izquierda, golpe, contraataco, estocada.
Wack había ganado su cuarto combate del día. Normalmente le tocaba luchar contra hombres más ágiles que él, y después de cada combate terminaba muerto. Pero esta vez su oponente era un soldado del equipo de artillería, entrenado para cargar grandes pesos. Le sacaba tres cuerpos y dos cabezas. Wack iba armado con una espada corta y escondida tenía una pequeña daga, que solo usaba en momentos críticos, y su oponente llevaba un hacha de doble filo, y la manejaba como si fuera un simple palo. En cada ataque, Wack tenía que moverse a un lado o al otro, y no le suponía ningún esfuerzo, ya que se veía momentos antes del ataque a donde iba dirigido, por lo que en estos combates no terminaba exhausto.
- ¡Wack! El general Dant te busca - le dijo Frast.
Frast había crecido, ya no era el chico bajo y entrado en carnes que había sido antes. Ahora, había pegado el estirón y era una cabeza más alto que Wack, y más delgado. El pelo negro ya no le cubría la cara, y dejaba ver su rostro con pecas y sus ojos de color marrón.
- ¿Dant? Me pregunto qué querrá… - pocas veces el general llamaba a gente para que acudiera a su tienda, y cada vez que lo hacía era para ascender de rango o echar una reprimenda. A Wack le habían subido de rango a soldado no hacía ni tres meses, por lo que descartó esa opción. Por tanto, ¿qué había hecho?
Frast, Myna y él habían llegado a la Ciudad Guerrera dos años atrás, no en las mejores circunstancias. A Frast y a Myna les habían raptado unos soldados del ejército y a Wack le había ‘secuestrado’ uno de los tres Comandantes, Nagun. Las primeras semanas estuvieron reacios a hablar, ni siquiera entre ellos, y siempre que veían la oportunidad intentaban escapar. Pero poco a poco fueron conociendo a los otros miembros del ejército, y empezaron a entablar amistad con ellos. Al año, los tres amigos olvidaron su pasado y realizaron la prueba de acceso para entrar en el ejército de Hiref. Desde entonces se empeñaban en subir de rango, cada uno para un puesto distinto en el ejército. Frast quería formar parte del ejército de tierra, es decir, estar en el campo de batalla, peleando, y Myna quería quedarse en la ciudad, cocinando y atendiendo a los heridos. Wack quería entrar en Bios¸ un grupo de soldados que se encargaban de las misiones especiales, que generalmente eran las de espionaje y expediciones.
- No sé, solo me ha dicho que fueras… - el rostro de Frast era una mezcla de preocupación por su amigo y alivio porque también podría haberle llamado a él, ya que estaban casi todo el tiempo juntos, salvo en los entrenamientos - Por cierto - Wack se dio media vuelta y le miró, intentando sonreír.
- Dime.
- Suerte - Wack hizo una muesca de despreocupación y añadió que no iba a pasar nada, aunque Frast no estaba muy seguro…
Se despidieron y se fueron en direcciones opuestas, Frast iría a avisar a Myna de lo que le iba a pasar a su amigo y Wack se dirigió a los aposentos de Dant, que estaban en la otra punta de la ciudad.
La Ciudad Guerrera era una pequeña fortificación militar en la que se entrenaban a los nuevos guerreros a la par que iban los heridos en combate y los altos mandos que en ese momento no tuvieran a quién combatir descansaran. También la llamaban la Ciudad Militar, o Centro de Mando. Había un patio principal, lleno de maniquíes, petos, espadas de madera y arcos con sus flechas. Ahí se desarrollaba la mayor parte de la vida de la ciudad. El patio solo callaba por las noches, por el día resonaban por todos los rincones las voces de los maestros y los encuentros de las espadas de madera.
Los aposentos del general estaban en el ala oeste de la ciudad, al lado de los de los otros comandantes y generales. Era una estancia pequeña, y contaba de una pequeña habitación donde se situaba la cama y una especie de hall, donde Dant recibía las visitas. En la sala había una mesa, donde había planos de Maná, Hiref y la Ciudad Guerrera. También había varios tinteros y dos plumas, con las que solía escribir las cartas formales a sus superiores. En uno de los cajones de la mesa había escondido un puñal, por si acaso.
Clock, clock, clock.
- Adelante - la voz del general era grave, e imponía solo de oírla. El hombre que estaba sentado tenía el pelo blanco como la plata, y los ojos de un azul verdoso. No tenía ninguna arruga, aunque por su edad lo normal es que tuviera. Estaba vestido con una chaqueta marrón, con el escudo de Hiref en el pecho.
- ¿Señor? El soldado Frast me ha dicho que quería verme - Wack hablaba con cautela, no sabía por qué estaba allí y no quería empeorar nada.
- Así es, ¿Por qué crees que te he llamado? - para Dant, esta visita parecía un juego.
- No sé señor. No creo haber cometido ninguna infracción.
- ¿Infracción? Hablas como si lo único que hiciera es echar broncas - tras esto, el general soltó una carcajada, lo que hizo que Wack se relajara un poco, al fin y al cabo, si no había hecho nada malo, no tenía por qué estar nervioso -. Bueno, ¿has oído hablar del grupo Bios?
- Sí, señor, es la unidad encargada de misiones especiales.
- Correcto, pero es algo más, ¿o no? - esta pregunta le pilló por sorpresa al joven soldado. Siempre le habían dicho que Bios era encargada de realizar las misiones que no podían hacer los soldados, así que, ¿a qué se refería el general Dant con esa pregunta?
- No lo sé, señor.
- Te lo explicaré, pero antes prométeme una cosa.
- Lo que sea, señor - debía de ser algo muy importante lo que le iba a decir como para que tuviera que prometer algo…
- Deja de llamarme señor, llámame Dant o general.
Wack empezó a reírse, comenzó con una leve sonrisa y terminó en una carcajada, ahora estaba completamente seguro de que no le habían llamado por algo que hubiera hecho, al menos no por algo malo.
- Entendido, general.
- Bien, ahora pasemos a Bios - Dant cambió de postura, se irguió en su asiento y colocó los codos en la mesa, cruzando los dedos de las manos y colocándoselos en el mentón -. Bios es una unidad parcialmente secreta. De puertas para afuera es una simple unidad de hombres, mejores que los soldados corrientes, que se dedican a hacer misiones extraordinarias. Pues bien, Bios además es una organización del ejército, que tiene a altos mandos colocados por el ejército, como simples soldados, que se encargan de que los hombres del ejército no bajen la guardia en ningún momento, y se encargan de darles alimento. En otras palabras, Bios es el sustento del ejército. Sin Bios, Hiref, y por tanto, nosotros, habríamos perdido esta guerra hace ya unos años. ¿Me entiendes?
- Sí, lo que no entiendo es por qué me ha llamado para decirme esto, ¿no hubiera sido mejor si lo hubiera hecho público para que todo el mundo lo supiera?
- A veces me decepcionas, soldado. Imagínate que todo el mundo sabe a lo que se dedica, realmente, Bios. ¿Crees que lucharían de verdad, o estarían pendientes de descubrir quién forma parte de esta unidad? - el general sonrió y miró a Wack, este hizo crujir los nudillos y se dio por vencido.
- Sí, señor, ya lo entiendo. No diré nada.
- Ahora, Wack, ¿querría entrar en Bios, en calidad de Alférez de Expedición?
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Re: Esto pretende ser una novela...

Mensaje por Jacktash el Sáb Sep 27, 2014 12:05 am

CAPÍTULO 5

La pregunta le había pillado por sorpresa. Era por lo que estaba allí, en la Ciudad Guerrera, entrenando diariamente para superarse, pero no se lo podía creer, y le costaba dar una respuesta.
- ¿Y bien? ¿Quieres? - Dant no hacía más que sonreír, y Wack no sabía si era por la propuesta que le acababa de hacer o por la indecisión que mostraba tener.
- Eh… sí, supongo que sí - no lo decía muy convencido, tenía muchas ganas de entrar, pero eso requería una inmersión total por y para el ejército, y no sabía si estaba preparado.
- ¿Supones? Sé que es una decisión que tienes que pensar detenidamente, pero Lotus, el General de Expedición viene en un par de días, y he de darle un escrito con dos aspirantes a su grupo de expedición, explicándole cómo son.
- ¿Y quién es el otro? - Wack quería que fuera Frast, así seguirían juntos, aunque no lo veía posible, ya que éste no quería entrar en Bios, sino que quería formar parte del campo de batalla.
- No sé si le conoces, llegó aquí dos años antes que tú, se llama Xander - al joven le sonaba ese nombre, es más, le sonaba haber ganado a ese tal Xander en un combate.
- No sé, bueno, ya le veré.
- ¿Eso quiere decir que aceptas entrar como Alférez de Expedición? - el general parecía hasta emocionado mientras formulaba la pregunta.
- Eso quiere decir que acepto, sí - Wack le dirigió una leve sonrisa de cómplice al general, cosa que años atrás no hubiera hecho.
- Genial. Bueno, ya puedes retirarte - hizo un gesto con la mano. Ya dejó de ser Dant, el hombre que conversaba alegremente con Wack a ser el General de Divisón Dant Zor, responsable de la Ciudad Guerrera.
Wack salió por la puerta de la habitación del general casi corriendo, tenía que ir a avisar a sus amigos de lo que acababa de pasar, exceptuando la información de la parte secreta de Bios. Supuso que estaban en el comedor, ya que era mediodía y el hambre empezaba a hacer mella. El comedor se situaba en el ala este de la ciudad, por lo que Wack tardó unos minutos, a pesar de ir corriendo, tenía que sortear a todo el que pasaba, salvo a los altos mandos, que se tenía que parar y saludar, y, algunas veces, hablar sobre cómo estaba el día. “Formalidades estúpidas”, pensó el joven.
Vio a sus amigos sentados en unas sillas, en la esquina, al lado del fuego. No hablaban muy alto, aunque a Wack no le costó adivinar sobre qué estaban hablando. La situación actual de Hiref en la guerra.
Aunque habían nacido y vivido en Maná, Hiref les había tratado mejor, les había dado un cobijo decente y comida, cosas con las que antes solo soñaban. Ahora se sentían más de Hiref que de Maná, e iban a luchar defendiendo su nuevo hogar.
- Hola chicos - dijo Wack, sin emoción alguna.
- ¿Qué tal ha ido? ¿Ha sido muy grave? - preguntaba con cautela Frast.
Wack sonrió y les contó todo, salvo el secreto que le había dicho el general, y a medida que iba avanzando en la narración, sus amigos abrían más la boca, no se lo podían creer.
- ¿Alférez? ¿En el grupo de Lotus? - Frast no se lo terminaba de creer. Por lo poco que sabía de Bios, solo entraban los más ejercitados o los que más experiencia tenían. Y estaba claro que Wack no era un superhombre ni tenía suficiente experiencia.
- Sí, me lo acaba de decir Dant.
- Por el Dios, dentro de nada te visitamos y tenemos que llamarte Jefe de Expedición… - la que intervino ahora fue Myna, había aceptado mejor la noticia, quizá a Frast le comiera un poco la envidia, pero Wack sabía que se le iba a pasar pronto - Debes ser el más joven, ¿no? Solo tienes… ¿16 años?
- 17. Solo soy un año más mayor que tú…
- Yo con esa edad estaba persiguiendo chicas para levantarles la falda y robaba comida en la posada de mi pueblo.
- Buenas, Math, ¿tú qué edad tienes? - según habían oído Wack, Myna y Frast, Math llevaba más tiempo en el ejército que cualquier Coronel que se las diera de veterano - Y también a mí me gustaría ir por ahí levantando faldas - cuando dijo esto, Myna le miró y carraspeó y Frast soltó una carcajada -, pero por ahora es más importante la guerra.
- Bah, hace ya tiempo que dejé de contar… solo sé que ya antes del inicio de esta guerra mi pelo contaba con canas. Y sí, con la guerra, se han perdido las buenas costumbres…
- Entonces rondarás los 65… - comentó Myna - A esa edad no llegamos ni los tres juntos… deberías ser Coronel o Jefe de alguna unidad…
- ¿Altos mandos? Esos más que pelear engordan y se emborrachan. Yo quiero estar en primera línea, escuchar el acero golpeándose y oler la sangre. Esos no son parte el ejército… son más bien políticos que se creen soldados. Dales un arma y te la manejarán genial. Ponles a alguien delante quiera matarles, que intentarán comprarlo.
Los jóvenes asintieron, sabían que Math tenía razón, entre los altos mandos del ejército era normal comprar hombres para sus unidades. Pero Wack intentaba autoconvencerse de que en Bios no pasaba.
- En Bios no pasa - afirmó Wack, Math le miró extrañado y le preguntó:
- En Bios también pasa, joven. ¿Qué te hace pensar que no?
- Bios está hecho por el bien del pueblo, no iban a comerciar con personas, sería incoherente - seguía autoconvenciéndose, no podía pensar eso, no ahora que iba a formar parte de eso.
- Pocas cosas en esta guerra son coherentes, si las personas tuvieran un mínimo de decencia no estaríamos ahora mismo hablando aquí, en la Ciudad Guerrera. Es más, esta ciudad no llevaría ese nombre. Si hubiera alguien decente esta guerra no se hubiera empezado nunca - lo que decía Math tenía sentido, esta guerra no va a llevar a ningún lugar, y a pesar de ello luchan en ella.

En ese mismo momento, a varios días de camino

- Anec, ¿esta guerra tiene sentido? - como Jefe de los Soldados de Bios, Varpeac se preguntaba si debía seguir sacrificando sus hombres en esta guerra.
- Varpeac, últimamente nada tiene sentido, esto parecen los vestigios de la Primera Guerra, en la que Hiref y Maná se enfrentaron a la magia de las Escuelas Perdidas de Gica, hace ya varias generaciones, el abuelo de mi abuelo contaba historias de la guerra, que habían pasado de su padre, que anteriormente le contaba su padre. Demasiado tiempo para creer que esa guerra aún repercute en estos territorios, pero mucha gente piensa así, y estoy empezando a compartir su opinión. Y esa guerra la ganó Maná. Nos traicionó y nos vendió a los magos, esta guerra es una especie de venganza, en la que participamos los herederos de los Grandes Reinos.
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Mensaje por Jacktash el Dom Sep 28, 2014 3:42 pm

CAPÍTULO 6

Ya había llegado el día. Lotus llegaba, junto a tres de sus hombres esa misma tarde, así que Wack ese día se levantó temprano y salió a correr alrededor de la ciudad. Estuvo corriendo hasta la mitad de la mañana, cuando empezó a practicar con el arco. No solía usarlo mucho, así que casi no practicaba, pero si iba a entrar en un grupo de expedición le iba a ser más útil que la espada.
- ¿Entrenas el tiro con arco? - le preguntó Myna - No te he visto coger un arco desde hace más de dos años… Habrás perdido mucha práctica.
- Por eso entreno, necesito mejorarla - dicho esto, Wack puso una flecha en el arco, la apoyó en la cuerda, la tensó y apuntó a la diana que tenía delante. No estaba muy lejos, aunque le iba a costar acertar. Soltó la cuerda y la flecha salió disparada e impactó en un maniquí que había detrás de la diana.
- Auch… Pues es verdad… has perdido mucha práctica… - la chica intentaba reprimir la risa, pero hacía que se riera más.
- Bueno, aunque no maneje bien el arco aún me quedan la daga y la espada, además de que también están las ballestas, que puedo usarlas igualmente - entonces rió. Y Myna le siguió. Los dos empezaron a reír a carcajadas. Verlos te subía el ánimo.
- Bueno, creo que voy a dar un paseo a ver si encuentro a Frast, hasta luego - Wack se despidió y observó cómo Myna se alejaba, dando saltitos, en busca de su amigo. La joven no tenía mucho que entrenar, solo iba a clases por las tardes sobre métodos de curación y primeros auxilios. Sobre todo trabajaban las heridas ocasionadas por cortes o caídas, que era lo más frecuente en la guerra.
Alguien dio un par de golpes en el hombro de Wack. Era Xander.
- Oye, me ha dicho el general que vayamos a la Sala de Reuniones - Xander era un joven como todos los demás. No era muy alto, era moreno y los ojos los tenía de un color marrón. Tenía un par de cicatrices en los brazos, además de tres o cuatro moratones ocasionados en los entrenamientos. No destacaba mucho con la espada y el puñal no lo manejaba bien, pero era un excelente estratega y manejaba el arco como ningún otro.
- ¿A la Sala de Reuniones? Pero… ¿no se supone que Lotus no viene hasta esta tarde? - a Wack le parecía extraño que les llamaran tan pronto. A lo mejor Dant lo que quería es presentar a los chicos a los demás altos mandos.
- Sí, no sé…
Los dos fueron a la sala, estaba cerca de los aposentos de los altos mandos, donde el general había dado la noticia a ambos. Era una sala bastante grande. Contaba con diez asientos. Uno para el general Dant, responsable de la Ciudad Guerrera, o quien estuviera sustituyéndole y los otros nueve eran para los tres Comandantes, que rara vez coincidían en esa sala, los tres jefes de las unidades de Bios, que tampoco solían verse juntos y otros tres para los delegados de estos jefes. Luego había una mesa larga, paralela a los asientos, provista de cinco sillas, para la gente a la que llamaran. Cuando llegaron se sentaron, y entonces fue cuando Wack se detuvo a ver quién estaba en las sillas. Estaba Dant, sentado en lo más alto. Luego estaba el Comandante Nagun, quien le había raptado hace ya tanto tiempo. Llevaba una casaca verde, con el escudo de Hiref. A su lado estaba otro de los Comandantes, éste tenía el pelo rubio, corto, y los ojos azules como el cielo. Tenía un corte en la cara, que pasaba por encima de su ojo derecho, no podía ser otro que Arsen, el Asesino de Manáes. El asiento de los Comandantes que quedaba libre era el de Lanre, que ahora mismo estaría luchando junto al Rey. De los Jefes de Bios había uno, el Jefe de los Espías, Age. Era igual que Arsen, y muchos decían que eran hermanos. Se decía que eran sobrinos del Rey, hijos del difunto Winer Ilk. Faltaban Varpeac, Jefe de los Soldados y Lotus, que llegaría esa misma tarde.
Empezó hablando el general:
- Os preguntaréis por qué os hemos citado ahora, sin haber llegado todavía Lotus, ¿no? - su tono de voz era bastante diferente al que había usado con Wack dos días atrás - Bien, hoy me acompañan los Comandantes Nagun y Arsen y el Jefe de Espías, Age. Van a evaluaros antes de que llegue Lotus, para ver si tenéis los conocimientos necesarios para poder entrar en Bios - cuando dijo esto lanzó una mirada de cómplice a Wack -, que, como sabéis, no solo se encarga de las misiones especiales. Cuando quiera se…
La puerta se abrió de golpe. Y por ella entró a caballo Lotus. Tenía la ropa hecha jirones y del hombro le brotaba sangre.
- Hemos sido atacados. Mis tres hombres murieron defendiéndome. No se lo pedí - Lotus empezó hablando con rabia, pero poco a poco su voz se fue tornando en desesperación - No se lo pedí. Eran mis tres mejores hombres. Dant, por favor, dime que tienes dos buenos soldados para mí.
- ¡LOTUS! - exclamó Age. Los tres Jefes de Bios eran como hermanos, y trataban a los hombres de Bios como a sus hijos - ¿Quiénes han muerto?
- Xarriz, Jaire y Toms.
La sala se quedó en silencio. Xarriz y Jaire eran sus hijos. Compartían apellido al igual que compartían sangre. La familia de Lotus, los Lex, habían servido a Hiref y a Bios más que ningún otro, y su muerte les dolía tanto a los altos mandos que había en esa sala como a su padre. Wack y Xander se miraron, no comprendían nada, y temían que por este incidente no pudieran entrar en Bios. Éstos miraron al general, pidiendo respuestas.
- Lotus. Estos son Wack Olson y Xander Parris, servirán a Bios tanto o más que tus hijos. Acéptalos como alféreces y entrénalos para que sean los mejores - el general miró a Wack y le guiñó un ojo.
- Dant, amigo, ahora no estoy en condiciones de aceptar a nadie, entiéndeme. Mándales al campamento de expedición, donde Kalkus les atenderá - su voz sonaba ya más calmada, pero sus lágrimas le caían por los pómulos, llegando a encontrarse con la sangre en los hombros y el pecho.
- Ya habéis oído, soldados - dijo Dant, dirigiéndose a nosotros -, id al campamento de expedición, está en el Bosque Verde, a tres días de camino por el Oeste.
Xander y Wack asintieron y se retiraron, tras una orden del general. Cada uno fue a su habitación, a preparar lo que se iban a llevar. Quedaron para partir esa misma noche, a oscuras, para que no pudieran verles nadie y así no les siguieran.
Lo que Wack no sabía es que iba a hacer más en Bios que simples misiones de expedición.
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Mensaje por Jacktash el Sáb Oct 11, 2014 2:29 pm

CAPÍTULO 7

Wack estaba en el comedor cuando Frast y Myna aparecieron para preguntarle qué tal había ido la reunión. Ya había terminado de preparar todas sus cosas e iba a comer un poco, antes de hablar con ellos. Necesitaba fuerza para ese momento, llevaban toda la vida juntos y le entristecía tener que dejarles atrás.
- ¿Cuándo ibas a despedirte? - le recriminó Myna.
- Tenía pensado hacerlo esta misma tarde, pero, ¿cómo os habéis enterado de que me voy hoy?
- Oímos a Xander despidiéndose de sus amigos, decía que os ibais esta noche. ¿Es verdad?
- Sí, en cuanto se ponga el sol, tenemos un poco de prisa - Wack quería obviar los detalles, aunque por cómo eran sus amigos, sabía que no iba a tener mucho éxito.
- ¿Tan mal ha ido la reunión? - esta vez preguntó Frast, se había sentado al lado del joven.
Wack tragó saliva y se puso a pensar en la reunión. No había pensado en ella desde que salió de la Sala de Reuniones, no había tenido tiempo.
- Bueno… digamos que Lotus llegó en mitad de la reunión un tanto malparado… - dijo Wack. Recordar cómo iba el Jefe de Expedición esa mañana le revolvía las tripas. Tenía la ropa hecha jirones, y todo el cuerpo lleno de sangre, que le caía del hombro derecho, de una herida hecha por un hacha o un arma pesada.
- ¿Malparado? - preguntó Myna, extrañada.
- Ehm… sí, con un poco de sangre. Que le caía por el hombro… aunque quizá no fuera un poco de sangre
- ¿Y os hacen ir al campamento esta misma noche?
- No exactamente por la noche… decidimos hacerlo así para que no se enterara nadie, aunque dudo que ahora lo sepa menos de la mitad de la ciudad… - el joven carraspeó y miró a sus amigos.
- No. No, Wack, no vamos a decir nada… - dijo de repente Frast, no soportaba que la gente no confiara en él - Puedes confiar plenamente en nosotros.
- Gracias, y ahora, tengo que ir a entrenar un poco - Wack suspiró y se levantó, dispuesto a irse. Miró a sus amigos, que no le habían quitado el ojo de encima en toda la conversación -. Sí, a entrenar. Tendré que prepararme para esta noche, ¿no?
Sus amigos se encogieron de hombros, mostrando una actitud totalmente indiferente, sabían que no iban a convencerle de otra cosa. Otra cosa no, pero su amigo era muy cabezota. Las ideas se le incrustaban en la cabeza de una manera sorprendente.
Wack se fue del comedor, hacia el patio central, dispuesto a practicar un poco con la espada e intentar mejorar con el arco. Por el camino la gente le miraba desafiante, y sabía por qué. Entrar en Bios era lo que quería casi todo el mundo, quería servir a su reino, sí, pero que se le reconociera y se le admirara. Por eso cuando llegó la noticia de que un joven que no llevaba ni tres años entrenando en la ciudad iba a entrar en esa organización idolatrada por todos, era normal que se le rehusara el saludo, queramos o no, la envidia anida en cada uno de nosotros, no es algo independiente.
Con los que más amistad había entablado al menos le saludaban por lo bajo, con miedo de que les oyesen, pero con los que no había coincidido nunca, especialmente los rangos más altos, cada encuentro era una mini lucha, las miradas se fijaban, los músculos se tensaban y se mordían las lenguas para no hablar de más. Solo una persona, a parte de sus amigos y superiores le había dado la enhorabuena. Se trataba de Math, el viejo soldado.
- Bueno Wack, en dos años ya has logrado más de lo que yo en todos estos años… - le había dicho -, enhorabuena.
- Es porque no quieres, eres un excelente combatiente.
Y era verdad, Math manejaba la espada incluso mejor que Dant, y con el arco era bastante certero. Además era ágil, a pesar de su edad, lo que le servía en la guerra. Cualquiera que lo hubiera visto combatiendo no le hubiera echado más de cuarenta años.
Después de esta pequeña conversación, Wack se dirigió al maniquí con el que solía entrenar, pero ya estaba ocupado. En él se encontraba Xander, golpeando con fiereza al estanco contrincante.
- Hey, Xander, este es mi maniquí…
- Pues no veo que ponga tu nombre por aquí - hizo que miraba alrededor del maniquí, y en ningún momento dejó de golpear -. Tendrás que buscarte otro.
Wack se dio media vuelta, si algo había aprendido en sus dos años allí es que nunca discutiese por un maniquí o una diana, siempre iba a salir perdiendo.
- Espera - le dijo Xander -, te dejo el maniquí, pero antes un duelo uno contra uno. El que gane se queda el maniquí. Así conoceremos nuestra forma de luchar, cosa que nos será útil si queremos viajar juntos.
De esta forma, se colocaron uno delante de otro. Xander cogió un par de espadas y se colocó un puñal en la bota. Wack, en cambio, prefirió coger solo una espada, que colocó en su mano derecha. Con la derecha tenía preparado un arco pequeño para cuando necesitara finalizar con ese combate. La flecha la había cogido entre los dientes, dispuesto a escupirla cuando hiciera falta.
 -Suerte, Wack… - en este deseo de suerte había más que eso. A pesar de ser compañeros, Wack y Xander no se conocía mucho, y en estos casos los combates eran puro espectáculo, ya que estaba en juego toda su reputación.
- Igualmente, compañero - el joven miró a su contrincante y la sangre empezó a hervirle, la adrenalina le subía muy rápido. Disfrutaba más que nadie en los combates, había nacido para eso.
El primero en atacar fue Xander, con la espada derecha arremetió a la cabeza de Wack, que se defendió con el arco, y contraatacó con la espada que portaba en la mano derecha, que terminó chocándose con  la de su enemigo. Ambas espadas crujieron. La fuerza con la que atacaban era impresionante.
Tras este primer asalto, el círculo de combate fue delimitándose por personas, desde los jóvenes que aspiraban a ser soldados a algún veterano que se situaba detrás y comentaba la lucha con sus pupilos, enseñándoles lo bueno y lo malo de cada uno.
Aunque en la pareja que se enfrentaba en ese momento no había mucho malo…
_______________________
PD: bien, no sé que pasa que cuando le doy a Cursiva o Subrayado no aparece lo de , si no que se va al principio del mensaje, y luego todo lo tiene que escribir en negrita... y lo que copio no se pone como el formato del foro, aún teniéndolo en el Word como Tahoma 10, que es el tamaño y formato correcto... ¿algún alma caritativa me ayuda?
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