Tres días de Kvothe
Últimos temas
» Elige la mejor canción
por Netalia Hoy a las 9:28 pm

» Duelo de portadas
por Aitas Hoy a las 8:37 pm

» Clue (versión Temerant).
por Edeus Hoy a las 10:06 am

» ¿Qué estás escuchando?
por Rhasent Hoy a las 12:32 am

» II Concursos de minirelatos 2017
por szao Ayer a las 1:48 pm

» Volar. Me gusta volar.
por AtitRuh Ayer a las 9:35 am

» Serie sobre El Señor de los Anillos
por szao Vie Nov 17, 2017 11:02 pm

» Ya tenemos fecha de lanzamiento para la edición décimo aniversario de El nombre del viento
por Bluecat Vie Nov 17, 2017 12:24 pm

» Titula la novela a partir de la imagen
por Krismaril Jue Nov 16, 2017 11:22 pm

» Hola a todos
por Krismaril Jue Nov 16, 2017 10:19 pm

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Sondeo

¿Qué personaje de la saga se ganó tu odio?

 
 
 
 
 
 
 

Ver los resultados

Twitter
Twitter

La Escama Del Corazón De Dragón

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La Escama Del Corazón De Dragón

Mensaje por Khaleb el Miér Oct 01, 2014 5:31 pm

Bueno, he aquí un poco de mi novela Wink
Espero comentarios y, en especial, críticas... Ya saben, para ayudarnos un poco a ser mejores escritores



1
UN CUENTO SACADO DE CONTEXTO.

          El ambiente que desprendía El Prisionero era aplastante. Era la clase de ambiente donde los demonios reían y jugaban con las estrellas mientras ellas danzaban y bailaban al compás de la Locura.
   
         >>La Muerte no significa fin, extinción o la terminación de la vida. La Muerte significa Separación. Es la Separación del cuerpo con la mente. Y hay tres tipos de Separación o Muerte…<<
   
         Boar estaba delirando y lo sabía. Ya no lo aguantaba más. Soportar este ambiente era como sacar, con las manos, toda el agua del mar. De hecho estaba de guardia, así que su nerviosismo iba en aumento.
         << Algo no anda bien>> pensó.

         Se movía en círculos y con la vista ausente. No paraba de caminar ni dejar de ver hacia una puerta bloqueada con un “nudo sacerdotal”. Intentar abrir una puerta codificada por un sacerdote era igual de estúpido que volverse un sacerdote. Boar intentaba fijar la vista al frente pero sus ojos siempre se volvían a la puerta color marrón oscuro. Al otro lado, aguardaba El Prisionero. ¿Cómo sería?

         Habían logrado capturar a una leyenda legendaria y con vida. No lo había hecho él u otro guardia, sino unos simples sacerdotes; al menos los que habían quedado con vida… o la mayor parte de ellos. Parecía casi una mentira. Un cuento sacado de contexto. Este Hombre no pudo haber sido capturado así nada más.

         Afuera era un caos. Los aldeanos iban y venían como hormigas en verano buscando un lugar seguro. La noticia se había corrido colina abajo como la lluvia cayendo por una pendiente y, eso, no era bueno. Cuando la gente se había enterado que Este Hombre estaba en el templo se había armado un revuelo peor que los que causan las avalanchas de nieve en el reino. El ambiente apestaba a intranquilidad e inseguridad.
         Era la “Demencia”. Típica firma del Prisionero. Allá donde iba dejaba impregnado el ambiente de la Locura más fina que se pueda destilar.

         Así que no había visto aún al prisionero pero de seguro no quería hacerlo. No aún y siendo tan joven. Apenas había ascendido de “Soldado” a “Guardián de Bronce” y ya diferenciaba el abismal estrecho que separaba el ser un simple soldado más a vestir el bronce. Estar en una tarea de esta envergadura y ante un criminal “clase A” le hacía sentir  como un polluelo, como si ascender de jerarquía a temprana edad fuera tan común como respirar. Muy pocas personas podían hacer lo que él había logrado a los dieciocho años y sin embargo allí estaba. Tan aterrado que no le quitaba la mano a su espada. ¡Él, un aspirante a Plateado!

       Pero la puerta lo llamaba. No era un llamado de auxilio o de ayuda. Ni tampoco común y corriente. Era como un agradable sentimiento en el pecho, o como sentir una presencia detrás de ti que te impulsa a satisfacer tus más viles y desesperados deseos de tus rincones más oscuros.
       >>La Muerte no significa fin, extinción o la terminación de la vida. La Muerte significa Separación. Es la Separación del cuerpo con la mente. Y hay tres clases de Separación o Muerte…<<

       Las voces bailaban en su interior. Había “algo” en su mente, como un ruido metálico pero suave y tentador como la pluma. Era un llamado innatural. Se acerco a la puerta, lento. No se pudo contener. Se acerco aún más. ¿Aleteos? Se ruborizó, como cuando nieve helada te recorre toda la espina dorsal. Alargo una mano al picaporte ¿qué diablos hacía? El sudor comenzó a caerle. El corazón comenzó a latirle con fuerza. Le costó tragar saliva. ¿Qué era lo que sentía? Era  la Demencia sin lugar a dudas, pero… libre,  se sentía libre a la vez. Se despertó al escuchar un murmullo.

       - … puedo creer que detrás de esta puerta se encuentre el hombre que más problema le trajo al gobierno de Téssab en los últimos quince años –murmuro un bronce a otro.
       - Pues yo no puedo creer lo que le ha hecho a estos sacerdotes, o lo que quedan de ellos –le respondió su compañero tapándose la boca; ya sea para que no se escuche o para tapar el hedor a carne podrida que salía de los destripados cadáveres– Esta es su firma, al menos es lo que se dice de este Hombre. Un hoyo en donde debería estar el corazón.
       - Imbéciles –dijo para sí Boar. Habían bajado su guardia y se habían distraído. Era el maldito ambiente. Ya no se creían tan invencibles como hace unas semanas atrás, cuando los llamaran a vestir el bronce. Sus compañeros duplicaban en edad a Boar pero eso a él no le importaba, no después de una pequeña exposición de su talento, cuando intentaron abusar de él. Sólo una vez.
       - ¿Qué dices polluelo? ¿A que te da miedo estar aquí? –ladró uno de los bronce, como intentando recuperar las agallas.
       - Algo no anda bien, idiota, estén atentos –se limito a decir.

        La escena era aterradora: cadáveres por todas partes y doblados de una manera imposible; miembros y órganos esparcidos como la nieve en el vasto suelo. Pero sobre todo estaba lo del corazón, o más bien ¿a dónde estaban? En cada cadáver había solo un agujero en el pecho y sangre en todo el suelo del templo. Y como si fuera poco, el templo más antiguo como importante había sido destruido: “El Templo Hjistoris”. El impacto de este atentado traerá un gran revuelo en Las Seis Estaciones, la inmensa Glóyan. Era una escena aterradora.
        El clima de esta estación tampoco ayuda mucho, pensó Boar.

         El gélido frío invernal entraba, y Dios sabe por dónde, haciendo mella en los dedos de las manos y pies. Era el reino “Invierno del Norte” la segunda estación invernal. Habían sido transferidos allí poco después de vestir el bronce. Debería haber sido sólo un pequeño control de rutina.
        Pero para Boar, era la primera vez que salía de la Primavera Este y no le gusto nada que, su primavera vez en el interior, haya sido en el gélido Invierno Norte.
        Básicamente su trabajo era cuidar que nadie entrara a la habitación hasta que llegara su comandante Captro, un “Guardián de Plata” ascendido hace apenas dos años o más, como de unos treintaicinco años. La idea era entrevistar al Prisionero.
        Algo único.
        Pero Boar apenas lo soportaba. El ambiente era muy denso. ¿Así enfrentaban a este hombre? Dios es un suplicio.
        Seguía mirando fijo a la puerta, como traspasándola y viendo detrás de ella. << Algo no anda bien>>
         
        -He, chico. Se te ha impregnado la Locura hasta en los poros –dijo Kundra, el hijo mayor del rey Yundra, un idiota hablador.- Despabila ya y abre la puerta.

        El comande Captro entró al templo acompañado por el príncipe Kundra  y el consejero principal del Sumo Sacerdote: Zoax “El Bufón”. La verdad, resultaba inquietante hablar con un sacerdote, pero con Zoax sólo un estúpido mantendría una conversación con él.
        Y Por supuesto. Ni el rey Yundra ni el Sumo Sacerdote del templo darían la cara al Prisionero, pensó Boar. Sólo representantes. Ya, claro.
        << Algo no anda bien>>
        -Zoax abre el nudo – dijo el comandante con tanta tranquilidad que sorprendió a Boar. Al parecer no le afectaba el ambiente.
        - Ji ji. A Zoax no le importa hacerlo. Zoax dice que este nudo es una belleza ji ji – Era repugnante y chillón. La comisura de sus labios iba de oreja a oreja. Y ni para hablar dejaba de sonreír.
        Si la demencia no lo afecta es porque ya esta demente, pensó Boar

        El sacerdote puso la palma de su mano en la puerta. Boar observo cómo movía los labios a toda prisa. Lugo los dibujos negros que habían en la puerta comenzaron a introducirse en la palma de su mano. No sabía mucho de nudos sacerdotales, pero sí sabía que mientras el grosor del dibujo sea más ancho, más difícil era descifrar el código. Cualquiera podía diagramar códigos, pero sólo los sacerdotes hacían nudos, y sólo ellos podían descifrarlos y descodificarlos.

        Luego la puerta quedo sin ningún tipo de seguridad. Boar trago saliva e inconscientemente apretó el puño de su espada. Descubrió que la puerta nunca fue color marrón oscuro, sino color miel gastado. Era la magnitud de ese nudo. Dicen que el mismo Sumo Sacerdote en persona había anudado esa habitación. Después de todo la situación lo requería.
         El comandante le izo señas Boar para que abriera  la puerta.
         Al fin.

         Boar se acerco despacio a la puerta y se puso tenso cuando la tocó. No se molesto en disimularlo. Abrió la puerta de par en par con más fuerza de la que quiso y eso lo sorprendió en gran manera. Como si alguien más lo hubiera hecho.
         No paso nada mágico, ni de otro mundo. La habitación estaba casi oscura y destruida. Claras evidencias de una antigua pelea.

          Entraron encabezados por Captro y, por supuesto, Boar los siguió. Estaba expectante, asustado, nervioso y ansioso. Más asustado que otra cosa.

         El Prisionero estaba sentado en el suelo y lo rodeaba, en todo el cuerpo, un nudo sacerdotal. Tenía las manos atadas y, por supuesto, se las habían separados. Habían puesto especial interés en eso.

         El nudo en su cuerpo era el dibujo de un dragón. Su cola mantenía sus piernas al suelo y dobladas. Sus alas lo cubrían como una amante empedernida hasta terminar en su espalda. El rostro del dragón  subía por su cuello y mordía los dos pómulos del Prisionero. La lengua subía por la nariz y terminaba en su frente.
        En otras palabras, si hacías un movimiento, aunque sea un trivial y minucioso gesto, el nudo te apretaría quebrando huesos y traspasando órganos hasta quedar del tamaño de un escudo. Sea cual fuese la forma original.

       Pero el comandante Captro no se inmuto para nada. Saco un papel enrollado en forma cilíndrica y en el momento que fue a leerlo el prisionero le corto.
        -¡Ha! Ya era hora de la cena. La carne no me va muy bien ahora, aunque sé que aquí es una delicia. Tengo que adelgazar, así que prefiero una ensalada. Una ensalada de emm, veamos…  ¡de carne! Una ensalada de carne estaría bien –dijo a toda prisa y luego agrego–Estoy a dieta.
       La comitiva quedo confundida. No daban crédito a lo que acaban de oír. Era imposible que pudiera hablar con el grosor de ese nudo. Equivaldría a tragar fuego.
       -Si me siguen mirando de esa forma voy a contraer “El Mal De Ojo” –comentó el Prisionero como si fuera una ronda de té– No importa, sé cómo se cura: mirando fijo a una cabra –hiso como si estuviera mirando a una.

       Valla… ¿Este es el de las historias? casi dijo en voz alta Boar. No se ve fuerte o… no sé, sabio. No parece gran cosa. Y cómo diablos puede hablar.

       El Prisionero se pavoneó lo más que pudo y dijo con aire de suficiencia –Sí  hubiera sabido que espectadores tan refinados como ustedes estarían aquí, habría traído a mis títer…
       -¡Aj, ya cállate! –chillo Kundra, el heredero del reino. -¿Eres tú o no? El que hizo esta masacre.
       -Yo soy yo. Sí, señor. Si soy yo. Lo segundo ni siquiera es una pregunta.

         Kundra apretó la mandíbula –¿Eres -tu-quién-asesino-a-los-sacerdotes? –volvió a formular la pregunta lento y pausadamente en tono de ironía.
         - Bueno –el Prisionero junto las cejas– Prácticamente sí, pero teóricamente no. Pregunta claro chico –miro al comandante, que estaba estupefacto, y le dijo en voz baja– Hey ¿Es un chico verdad?

         Kundra estaba a punto explotar. Y si lo hubiera hecho, habría sido como lo hace un niño encaprichado y eternamente mimado. Por suerte para él, el Guardián Plateado levanto una mano antes de que este quedara en ridículo. Se dirigió al sacerdote, enojado -¿Cómo es que puede hablar?
        Zoax miraba fijo al prisionero, y aunque sonreía, claramente se veía preocupado. Nunca se le veían los ojos, pero esta vez los tenía como platos –Zoax dice que hay personas que no tienen alma -. Su voz era fría como la roca.
       Todos miraron al Cautivo. Silencio sepulcral.

        - No culpen al caníbal. En realidad estoy hablando, pero no comunicándome. –El Prisionero miro a Zoax y lo traspaso con la mirada– Hay una gran diferencia en hablar y comunicar. Todos hablamos, pero muy pocos comunicamos. Si fuera al revés las mujeres serían expertas. Las mujeres y nuestro príncipe por supuesto.
       - ¿Qué has dich…
        - Pero nuestro amigo come humanos –le corto el Prisionero. –lo  hace muy bien. Demasiado bien para mi gusto. Es más inteligente de lo que todos piensan.
    El sacerdote sonreía, pero Boar descubrió que sudaba. Se frotaba las manos con ímpetu.

       - Ya basta –dijo el comandante Captro, firme- ¿Quién eres tú?
       Los ojos del Prisionero centellaron –Esa, mi amigo, es una interesante pregunta. Es amplia e inmensa como el vasto océano, pero concreta y simple como nuestro “heredero” aquí presente –señalo con la punta de su barbilla –. ¿Eso es lo que buscas? Yo sí sé quién soy, la encontré hace años –.
        El Prisionero  se quedó ensimismado en sus pensamientos. Luego miro al comandante, esta vez serio, y dijo  -La vida no se trata de encontrarte a ti mismo –luego sonrió. –La  vida es “crearte” ti mismo -. Seguido a esto comenzó a reír como a quién le acaban de contar un buen chiste. -¿Sabes ya quién eres tú?

        A Boar le estallaba la cabeza. Y no entendía nada, o más bien, no se preocupaba en hacerlo. Ese maldito murmullo venía a su cabeza una y otra vez, como lo hacían las olas buscando la costa >>… la Muerte significa Separación del cuerpo con la mente…<< Miro a su comandante como pudo.

       El Guardián Plateado había bajo una rodilla al suelo, por lo que habían quedado cara a cara con El Prisionero. Se veía enojado. Luego dijo -¿Eres tu quién asesino a nuestro difunto Rey “Sindra”, el supremo rey de las Seis Estaciones. Quién provoco el golpe de estado en el reino de Otoño. El incendio del dieciséis, en el Invierno Sur. Fuiste tú quién masacro a tu familia, incluyendo a los de tu pueblo? -respiro hondo e izo énfasis en la siguiente pregunta -¿Eres tú Lamías Oromier? -.
         El lugar se lleno de un silencio agobiante. Boar quería saber ¿Era el hombre patético de aquí, el mismo de las historias?
         El Prisionero respondió:
         - No, Teresa. Soy el otro Lamías. El de las canciones con los zapatitos color café…
         - ¿Por qué regresaste? –le corto Captro. Apretaba la mandíbula.
        -Pff… No se equivoquen. Lo único que se va y luego regresa es el hambre.
        En un instante, y veloz como la flecha, el Plateado le propino un terrible puñetazo. Todos hicieron un paso para atrás. El comandante no.

         El dragón que tenía dibujado en su cuerpo se encogió un poco. El salón se lleno de gritos.

         El ambiente era insoportable. Boar no sabía cómo describirlo, pero de hacerlo, diría que fue como pequeñas ráfagas de Locura emanado del Prisionero.

         El Cautivo levantó la cabeza, serio. Todos se inmutaron, excepto el comandante. Boar lo admiro por eso.
        - Valla, no creí que te dejaras dominar por la Demencia. Como sea, ya tienes mi atención Angélica. Aprovéchala –dijo sonriendo.
        - ¿Qué haces aquí? ¡¿A qué viniste?! –gritó el comandante.
        - La explicación larga o corta –ironizó. Realmente odiaba que la gente preguntara mal. Y odiaba dos veces más que la gente no le creyera. Luego se apiado de ellos, blanqueó los ojos y comentó a toda prisa –Tálffor bajo de la Luna. No él, una de sus fracciones, que es lo mismo. Acabo de salvar al reino.
        ¿Qué?

        El comandante saco su poderoso martillo. No podía golpearlo con eso o lo mataría. Se estaba conteniendo.
       - Ahora mismo eres un prisionero, maldito. ¡HABLA CLARO!
        El dragón se iba encogiendo sobre su cuerpo – ¡Por las tetas de Márbril! –grito. –Esto es lo que ganamos por decir la verdad –dijo escupiendo sangre.

       ¿Por decir la verdad? pensó Boar ¿Cuál era la verdad? ¿Existía Tálffor? ¿Y qué era eso de que había bajado de la Luna? ¿Sería verdad? Nadie podía dar pruebas claras de su existencia. Sólo eran “teorías” de eruditos locos y trastornados como lo era Lamías Oromier. Era como otro cuento sacado de contexto, de este mismo cuento, ya sacado de contexto. La cabeza le explotaba.

        De pronto, el dragón dibujado en el Prisionero, comenzó a moverse. Boar lo miro bien. La verdad, ya no parecía como que lo estaba apretando, más bien era como que lo estaba… ¿soltando? Se le vino el alma al suelo.
        Rápido como el relámpago el nudo se descodifico y El Prisionero quedo libre.
         Rayos.

         Se puso de pie, como si nunca hubiese pasado nada. El Prisionero sonrió. De pronto se izo más grande, ya no parecía un loco estúpido. Desprendía una fiereza intimidante pero pensante a la misma vez.

         Boar se obligo a moverse. No lo consiguió. Una vez más. Tampoco lo consiguió. La Demencia se le había metido hasta la médula. Temió que los latidos de su corazón se escuchasen en todo el Templo Hjistoris y colina abajo. Temblaba hasta la nuez.
Muévete maldición.

        El denso ambiente era ya imposible hasta para respirar. Cómo diablos había conseguido descifrar y descodificar un nudo sacerdotal. Pensó en su comandante ¿Qué estaba haciendo? Se retorcía en el lugar, gimiendo.
        Qué bien.

        Luego observo al sacerdote Zoax, que lucía… ¿feliz? Era incomprensible, pero descubrió que a pesar de esa fachada de sonrisa, sus labios se movían a toda prisa.
         Pero que imbécil he sido.

         Claramente Zoax había desatado el nudo del Prisionero y, luego, había anudado a su comandante. Por supuesto ninguno se había fijado en un simple soldado como él, ni en el llorón de Kundra.
         ¿Qué hacía Kundra? Estaba arrodillado en los adoquines y escupía baba tan blanca como la nieve. Sus manos las tenía en sus orejas y las apretaba, como tratando de aplastarse la cabeza. Se movía para adelante y atrás, una y otra vez sin parar. Sus ojos eran rojo intenso como un “Nórkrom”. La Demencia.

         En otras palabras y para que quede claro, el consejero principal del Sumo Sacerdote: Zoax, era el aliado de Elías.
         - Excelente –ironizó Boar en voz alta.

         Pero ahora, Lamías Oromier izo un amplio círculo con sus manos hasta llegar al heredero del reino: Kundra. Y con una voz como el de la esencia misma de la Locura dijo –Y bajo ninguna circunstancia vallan a pensar que el prisionero aquí soy yo -. Su sonrisa se ensancho y los ojos le brillaron.
         Y que me lleve la Demencia, pensó Boar.


Última edición por Khaleb el Vie Oct 03, 2014 8:18 pm, editado 2 veces
avatar
Khaleb
Estudiante del ala este
Estudiante del ala este


Volver arriba Ir abajo

Re: La Escama Del Corazón De Dragón

Mensaje por Dinnaeh el Vie Oct 03, 2014 4:50 pm

Cuando pones una frase/palabra entre < > lo que está dentro no se lee, no sé por qué... corrígelo y lo leo,  Wink que si no no me entero. XD Very Happy
avatar
Dinnaeh
Conocedor del mundo
Conocedor del mundo


Volver arriba Ir abajo

Re: La Escama Del Corazón De Dragón

Mensaje por Khaleb el Vie Oct 03, 2014 7:24 pm

Oh! Sí, es verdad. De hecho a varias cosas que la página las subió mal.
Muchísimas gracias Dinnaeh. Gran aporte.
avatar
Khaleb
Estudiante del ala este
Estudiante del ala este


Volver arriba Ir abajo

Re: La Escama Del Corazón De Dragón

Mensaje por Expo el Vie Oct 03, 2014 7:48 pm

Para cuando corrijas todas, un aporte por si quieres utilizarlo para los pensamientos, que aunque no aparezca en el teclado es lo que se suele utilizar: «»
Ya sabes, si quieres usarlo, copia-pegas y listo; lo he sacado del mapa de carácteres.

Lo iba a leer ahora, pero ya que hay cosas que aún no se ven, esperaré. En todo caso tiene buena pinta, Very Happy
avatar
Expo
El último Ciridae
El último Ciridae


Hoja de Personaje
Nombre: Judy Nostrow
Sexo: Mujer
Edad: 25

Volver arriba Ir abajo

Re: La Escama Del Corazón De Dragón

Mensaje por Khaleb el Vie Oct 03, 2014 8:31 pm

Uff Sigh Ya terminé... o eso creo.

Me di cuenta que estaba casi todo mal (párrafos, sangrías, pensamientos, diálogos). Intente corregirlos pero aquí es muy difícil. En mi compu esta todo bien, pero cuando copie y pegué, se desconfiguro todo.

Sepan perdonar... y sepan que espero críticas. Como: "hey! qué pasa con Boar, no entiendo cómo habla o piensa" o "Vamos amigo, no tengo ni la más mínima idea de cómo son los personajes" entre otras. También acepto criticas de caligrafía (ya saben que me llaman El Error Orto-gráfico por buenas razones y, otras, no tanto)
avatar
Khaleb
Estudiante del ala este
Estudiante del ala este


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Publicar nuevo tema   Responder al tema
 
Permisos de este foro:
Puedes responder a temas en este foro.