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FIC COMUNITARIO (2)

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FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Mar Mayo 12, 2015 8:20 pm

Bueno, pues aquí está el nuevo Fic Comunitario. Como ya sabéis, está ambientado en la Guerra de la Creación, justo antes de la batalla de Vessten Tor y la muerte de Lanre.
Puede participar quien quiera y unirse cuando quiera, incluso a mitad de la historia (una vez dentro no hay vuelta atrás). Para ello hay que seguir una serie de normas que servirán para regular y facilitar el transcurso de los hechos.

1- Usar siempre a tu personaje y contar la historia en primera persona ( no importa si es presente o pasado, a cada cual lo que le vaya mejor)
2- No destacar por encima de todos los demás como el "superhéroe" de la historia. No vale empezar conociendo el nombre de todas las cosas y beneficiándose a Felurian.
3- No se puede matar a otros personajes, aun que si interactuar con ellos siempre que te den su permiso.
4- No coincidir con Kvothe ni ningún personaje del libro a no ser que sea un momento fugaz para darle emoción a la historia.
5- Respetar los turnos que se impongan.
6-Seguir el hilo de la narración del personaje anterior.
7-Escribir como mínimo media pagina del word aproximadamente. Nada de escribir un triste párrafo.

Eso es todo por ahora, a escribir!


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Mar Mayo 12, 2015 8:26 pm

...En aquellos tiempos se libraba una guerra terrible en un vasto impero. La guerra se llamaba Guerra de la Creación, y el imperio se llamaba Ergen. Y pese a que el mundo jamás ha visto un imperio tan magnífico ni una guerra tan terrible, ambos ya solo viven en las historias...

Cohërn

Cohërn desmontó de su preciosa yegua baya, Trucha.
-¿Es aquí? -dijo.
Un jinete vestido con una larga túnica desmontó tras él.
-Sí, ata a tu yegua ahí -le respondió señalando un gran árbol en medio de la espesura, en el que ya había atados tres caballos más.
Cohërn obedeció y se acercó al de la túnica.
-Hoy hay luna. ¿Como piensas hacerlo?
Una risa macabra llegó desde la espesura, desde una caseta situada detrás del gran árbol.
-Somos modeladores, ¿recuerdas? -dijo el hombre que había reído, vestido también con túnica.- ¡Eh, escuchadme todos, venid aquí!
Inmediatamente, un hombre con ballesta saltó desde lo alto de un árbol y llegó al claro. Uno más, vestido con una túnica igual a la de sus dos compañeros modeladores, pero con una ligera variación, se dejo ver saliendo de la caseta.
-Os presento a Cohërn. Nos lo ha traído nuestro compañero Judas -dijo mientras señalaba a uno de los modeladores.- para que forme parte del grupito "especial" que esta formando nuestro señor. Cohërn, te presento a Judas, modelador al igual que yo, a Rich, nominador, y a Bale, un experto montaraz -el de la ballesta saludó con la cabeza.- Chicos, ya sabéis lo que tenéis que hacer.
Inmediatamente, Bale, el montaraz, cargó la ballesta con un movimiento rápido y disparó a Cohërn. Este solo tuvo tiempo de desenvainar la espada, y desviar el virote con un movimiento rápido.
-¿¡Que coño hacé...?!
Una bola de fuego se dirigió hacia él, y Cohërn la saltó como pudo, quemándose ligeramente la pierna. Estaba claro, querían matarle. En ese caso, tendrían pelea.
Pronunció el nombre del viento y lo usó para impulsarse contra el ballestero. Una roca apareció de la nada irrumpiendo en su camino, y tuvo que girar bruscamente para no quedar espachurrado. Con un giro de muñeca, lanzó tres cuchillos arrojadizos, uno para cada modelador y nominador. Y con una palabra, se impulsó hacia arriba.
Como era predecible, los hechiceros no tuvieron problemas en deshacerse de sus cuchillos, pero Cohërn lo tenía previsto. Lanzó otros tres, y cayó al suelo con una voltereta. Mientras estaban ocupados parando las afiladas dagas, se lanzó contra el ballestero, que esta vez no contaba con nadie que le protegiera. Levantó el brazo y...
El virote se le clavó en el costado. Cohërn le partió el cráneo por la mitad. Bale cayó muerto en un charco de sangre, pero con el gatillo de la ballesta apretado.
Notó como el suelo se embarraba bajo sus pies, y una tromba de agua le estampó contra un árbol. Llamó al viento de nuevo y creó una burbuja de aire en la que respirar, y cuando terminó el agua, saltó hasta la rama mas cercana y trepó.
Desde allí observó a sus contrincantes. El nominador estaba en el centro del claro, y no había ni rastro de los modeladores. En ese caso, iría a por el nominador.
Partió una rama por la mitad y se la lanzó al nominador. Este la esquivó con un movimiento simple e invocó al fuego. Cohërn se lo devolvió con un golpe de viento. Y aprovechó para lanzar los últimos seis cuchillos que le quedaban.
El nominador llamó a la piedra para detener a los cuchillos, y al agua para detener al fuego. Pero no puedo detener a Cohën, que se puso a su espalda y le ensartó con la espada.
Y en ese momento, Cohërn, en vez de estar en un pequeño claro de el Eld, se encontró en la cima de una profunda garganta. Cayendo.
Gritó e invocó al viento, pero una fuerza desconocida se lo impedía.
Cohën caía. Y el suelo se acercaba.
Y de repente, volvió a estar en el claro.
A su espalda, el cuerpo de Bale yacía sobre un charco de sangre, y el del nominador caído estaba a su lado. Los dos modeladores se encontraban frente a el, sonrientes.
-Enhorabuena -le dijo el que aparentaba ser el jefe.- Nos has complacido.
En ese momento, el ballestero saltó desde lo alto de un árbol, y el nominador salió desde la maleza.
Cohën les observó horrorizado, y contempló sus cuerpos muertos. Estos se convirtieron en arcilla. Miró a su costado, esperando ver también como su herida desaparecía, pero no sucedió nada.
-Esos cuerpos eran reales, eran moldes de arcilla -le dijo el modelador.- Las heridas que inflingen son reales, pero no te preocupes, Judas te curará ahora.
El modelador llamado Judas, se arrodilló junto a él. Cohërn seguía desconfiando, pero el suceso del desfiladero le había hecho cogerles respeto.
-Me apasiona tu dominio del viento, muchacho, y me parece que a nuestro señor le vendrás bien. Esto, claro, no es un seguro, pero es tu decisión -el modelador se giró hacia los Itinolitos que presidían el claro y movió la mano.- Atraviésalos y te habrás unido a nosotros. O vete, no te pasará nada.
Cohërn dudó. Esas personas le seguían inspirando desconfianza.
-Iré.
El modelador sonrió.


Mundo Fata, treinta y siete días antes de la Batalla de Vessten Tor

Cohërn observó el cielo con una enorme luna llena en el centro, iluminándolo todo.
-Bienvenido joven, estás en Fata, el reino de mi señor Iax. ¿Tu nombre?
-Mi nombre es Cohërn, hijo de Orhen. Y sé el nombre del viento.


Última edición por Títere el Miér Mayo 20, 2015 4:24 pm, editado 2 veces


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Rose Ushiromiya el Mar Mayo 12, 2015 10:39 pm

Noire

Para cuando Noire llegó al claro apenas quedaba luz. Aun así, los pocos rayos de sol que había iluminaban perfectamente a las cuatro figuras que aguardaban de pie frente al árbol, esperándola a ella.
La joven no era una persona que destacase demasiado a primera vista. Tanto de cabello como de ojos oscuros, Noire era fina y de aire delicado. Lo único que sobresalía de su rostro eran sus labios rojos y carnosos, que todo el mundo había querido probar alguna vez.
Aparte de eso, parecía una muchacha común. Demasiado común.
Tal vez, si la gente se hubiera fijado lo suficiente, podrían haber visto que sus orejas tenían una forma rara… como si acabaran en punta. O que por la noche, su cabello desprendía destellos azulados en momentos que ninguna luz se reflejaba en él. O también, que sus ojos relucían con un extraño brillo sobrenatural.
Pero por supuesto, las cuatro personas que se encontraban en frente de ella no eran ni mucho menos normales. Por eso, ellos sabían lo que ella era, y viceversa.
—Noire —saludó el del extremo derecho con una pequeña reverencia llena de sarcasmo—. Tiempo sin vernos.
—Habría sido menos tiempo si me hubieseis dejado volver, Bale —la voz de ella, aunque calmada, sonaba llena de rencor—. ¿Para qué me habéis llamado?
—Como siempre, directa al grano —esta vez fue el turno del nominador para hablar—. No has cambiado nada, Noire.
—Tú tampoco por lo que veo, Rich. ¿Y bien? Sigo esperando una respuesta a mi pregunta.
Los cuatro encapuchados se miraron entre sí durante una milésima de segundo, para volver a girarse hacia ella.
—Creo que sabes de sobra de qué se trata —dijo Judas, hablando por fin—. No te hagas la tonta. Sabemos que no lo eres.
Noire soltó una carcajada al escuchar eso, y rápidamente se acercó a ellos cuatro.
—Ah, sí, ¿de verdad? ¿Conocéis a una persona a la que no habéis visto desde hace una década? Guau, sabía que eráis poderosos, pero no tanto —comentó con su voz destilando ironía.
—Noire…
—¿Noire, qué? —espetó ella, mirando a Bale con furia—. ¿Acaso ahora me vais a echar la bronca? ¿Cómo en los viejos tiempos?
La joven se acercó al montaraz y pegó su cuerpo al de él, al tiempo que esbozaba una sonrisa traviesa.
—Aunque, que yo recuerde, nunca te ha gustado discutir conmigo, Bale… Sino más bien lo contrario, ¿me equivoco? —susurró con voz seductora mientras movía con lentitud los hombros, haciendo que los tirantes de su vestido se deslizaran hacia abajo.
Observó divertida como Bale se quedaba sin respiración y mantenía sus ojos fijos en ella, hasta que Rich le dio un pequeño codazo que lo sacó de su trance.
—Déjate de trucos.
—Pero a Bale parecía gustarle —se quejó ella cual niño pequeño.
Judas observó toda la escena y soltó un suspiro de melancolía.
—Has cambiado, Noire. Antes eras más…
—¿Ingenua?
—Iba a decir inocente —replicó él, sacudiendo la cabeza con pesar.
Noire le lanzó una última mirada a Bale, que había agachado la cabeza como si estuviera pensativo, y se giró hacia Judas.
—Es lo que tiene vivir con humanos durante tanto tiempo, que terminas pareciéndote a ellos —se rió ella—. Aunque no puedo quejarme, me han enseñado bastantes cosas que vosotros no os habíais atrevido a hacer.
Los tres, Judas, Rich y Bale, pensaron a la misma vez lo mismo, pero al instante se quitaron esa idea de la cabeza con la excusa de que ella, por aquel entonces, era demasiado joven. Aunque diez años cambiaban a cualquiera, y la chica era la prueba de ello.
—Además, no sé de qué os quejáis —continuó diciendo Noire—. Siempre me decíais que me parecía mucho a mi madre, que mi lado humano era más fuerte… Al final resultó que teníais razón y que merecía estar aquí.
—Noire, basta.
—¿Acaso no es verdad? En el fondo, siempre habíais querido deshaceros de mí pero no habíais encontrado el moment-
Antes de que pudiese continuar la frase, la última persona que todavía no había intervenido estalló.
—¡Joder, parad ya los cuatro! —gritó, y al instante todos se callaron—. Noire, me da igual tanto las cuentas pendientes que tengas con ellos como si te quieres tirar a Bale, eso sí, no delante mía por el bien de mi salud mental. Y chicos, controlaros un poquito que cualquiera diría que sois simples humanos. No estamos aquí para eso, sino para otra cosa, y me temo que no tenemos tiempo para estar comentando viejos tiempos. Joder, ni siquiera la habéis atacado para ver si después de diez años sigue en forma. Se suponía que ese era el plan. ¿Qué pasa, que en cuanto veis una tía buena se os va la cabeza? Porque si es así, la guerra está perdida. Tías buenas hay en todas partes, pero no medio humanas-medio fata que sepan el nombre del agua y del fuego —se detuvo un momento en el que se intentó calmar un poco, antes de volver a dirigirse a Noire—. Espero que sigas sabiendo controlarlos tan bien como antaño.
—Por supuesto —contestó ella al instante, claramente ofendida.
—Pues demuéstralo.
Sin decir nada más, Noire se apartó un poco y juntó las manos. Apenas tuvo que susurrar una palabra para que una bola de agua se empezara a formar entre sus palmas. Poco a poco fue haciéndola crecer y girar, hasta que volvió a susurrar otro nombre. Entonces, en la otra palma apareció otra bola igual, pero de fuego. Cuando ambas habían crecido, Noire juntó ambas palmas. Aunque parecía que el agua apagaría el fuego, ambos elementos se fusionaron y formaron una bola más grande y brillante.
Sonriendo, Noire cogió la bola y la lanzó contra Bale de improviso, que apenas tuvo tiempo de esquivarla.
—Esa iba a propósito —se quejó el montaraz.
—La habría hecho más grande, pero una proporción mayor de fuego habría quemado el prado —explicó Noire, sacudiéndose las manos con aire de satisfacción.
—Está bien —dijo el primero—. ¿Sigues sabiendo manejar el arco? ¿Te acuerdas de cómo eran los de nuestro mundo?
Todo eso no tendría que haber durado tanto. Ya era prácticamente de noche.
—Claro que sí —respondió ella—. Me acuerdo de todo lo que aprendí allí… Aunque no esperaba que pudiera volver.
—La guerra es inminente y te necesitamos. Puedes volver, pero tienes que saber que vas a luchar.
Noire asintió al escuchar eso, ansiosa. Haría lo que fuera por volver a casa.
—Pues vámonos de una vez —dijo Judas, y uno a uno todos fueron desapareciendo tras los itinolitos hasta que solo quedó ella.
Sin pensárselo, Noire cruzó el itinolito con los ojos cerrados, justo cuando los últimos rayos del sol se escondían.

Mundo Fata, treinta y siete días antes de la Batalla de Vessten Tor.

—Bienvenida a casa —escuchó la voz de Rich nada más llegar.
Noire abrió los ojos y esbozó una sonrisa al ver el lugar en el que se encontraba.
Sentía la luna llena brillando sobre ella.
Por fin estaba en casa.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Old Medie el Miér Mayo 13, 2015 5:00 am

Arditi


Sus  pies firmes sobre la tierra, los árboles eran suspiros a sus costados, respiraba fuerte, avanzaba como una flecha hacía el encuentro. Sus piernas estaban hechas para correr.
Deberíamos pasar a ver a Felurian.
—No, no hay tiempo.
Siempre hay tiempo para ver a Felurian.
—Esto es más importante, la guerra en inminente.
Si no vivimos para saciar nuestros placeres, ¿Para qué vivimos?
—¿Para qué?, ¿para qué? No sé para qué.
No encontrarás la respuesta en la guerra.
—¿Y qué es un guerrero sin guerra? No sé hacer otra cosa.
¿Qué es lo que realmente buscas?, ¿algo por lo que vivir, o algo por qué morir?
—No veo la puta diferencia.


Cruzó las puertas, entró al bosque. El claro se abría unos pasos más allá, pasó al lado de varios caballos. En medio del claro había un hombre vestido de túnica.
Tres caballos. Tres personas. Los otros dos deben estar escondidos.
—Lo sé, pero veo sólo a uno.
Déjame ver bien. Alto, de negro. Ese no es una persona.
—¿A qué te refieres?
Me refiero a que no es una persona, es otra cosa, sé de qué te hablo. El hombre se giró.
—Hola. No te esperábamos tan temprano —un hombre apareció por un costado del claro a varios metros de ella—. ¿Arditi, cierto? Me dijeron que eras pálida, pero no creí que tanto.
—En Noche todos somos pálidos.
—Oh, entiendo. Acá podrás disfrutar del cálido sol —miró al cielo, la masa de fuego caía perpendicular sobre ella—.  Soy Judas, es un placer —dijo el hombre en tono alegre—. Aquel es Rich —el hombre de la túnica inclinó la cabeza—. Y Bale está allá —Un montaraz salió del bosque con paso firme hacia ella—. Marcharemos en cuanto lleguen los demás postulantes.
—¿Postulantes? Tenía entendido que el trabajo estaba asegurado.
—Pues, no. No lo está. Antes debes pasar una prueba.
—¿Y de qué va la prueba?
¡Cuidado!
Oyó el sonido de la flecha acercarse por su derecha y tuvo tiempo de sobra para esquivarla. Mostró los dientes y desenvainó la espada que llevaba bajo el shaed. Llamas salieron de las manos de Rich, Judas sonrió.
—¡Hijos de puta!
Corrió al encuentro del más cercano, Judas sacó las manos bajo su túnica y lanzó una corriente de aire que la golpeó con fuerza y la frenó por un segundo, pero sus piernas estaban hechas para correr. Se acercó peligrosamente al hombre cuando la tierra se aferró a uno de sus pies, Rich apareció por su izquierda con las manos en flamas, listo para golpearla.
¡Déjame salir, yo también quiero divertirme!
—Aun no —Otra flecha salió disparada de la ballesta con el característico sonido de la cuerda al soltarse, se agachó, esquivó un puño de fuego, la tierra atrapó su otra pierna. Judas movió las manos, y el aire en el ambiente cambió. Ella se aferró al suelo con la mano libre y gritó el nombre del viento.
Una onda expansiva arrasó con todo lo que no estaba sujeto al piso.
Terrones de tierra, piedras y los hombres salieron eyectados a varios metros. Sus pies quedaron liberados. Lanzó una rápida mirada, Rich se ponía de pie, Bale cargaba otra flecha, Judas se acercaba a ella y la tierra tembló.
¡Vamos, déjame!
No hizo caso de la voz. La tierra crujió y lanzas de piedra aparecieron bajo sus pies, su espada fue rápida y evitó la mayoría. Le pidió al viento que la alzara para salir del apuro. Planeó como una libélula hasta el lado de Bale. Al fin logras alcanzar a alguno. Esquivó la saeta, y su espada destruyó su ballesta. Bale sacó una daga pero su mano quedó a medio camino, pues con un revés de la espada le clavó el filo hasta traspasar su espalda.
¡Eso estuvo bueno! ¡Ahora la cabeza, la cabeza, como en los viejos tiempos!
Sacó la espada del cuerpo y cortó la cabeza de Bael limpiamente. Una sonrisa asomó en su rostro.
La tierra volvió a temblar y las lanzas se alzaron, corrió y esquivó como una bailarina de ballet, al encuentro de Judas.
—Este es tuyo.
Dio un salto y cayó sobre el hombre. Lo golpeó en el rostro con un puñetazo que le giró la cara, lo cogió por el pelo y acercó su boca a la de él como si quisiera sacarle los labios de un bocado, la abrió mostrado todos los dientes, como un lobo a su presa, y un líquido negro como la noche salió de su interior, el agua oscura se movió como una serpiente, sin derramarse una gota. Judas lo tragó todo y ahogó un grito. Tosió y trató de escupir cuando Arditi lo soltó. Parpadeó un instante y luego sonrió.
—¡Ah! Se siente bien —Rich estaba a unos pasos, se había detenido al ver el espectáculo—. Este hombre tiene un poder increíble. ¿Me dejas probarlos? —dijo Judas, con una voz algo distorsionada, apuntando con el índice a Rich.
—Es todo tuyo.
Judas, que en realidad era Narr llamó al viento, y como un golpe, como una tormenta hecha un puño, desató un gancho de aire que separó la cabeza de Rich de su cuerpo haciéndola volar como una piedra lanzada por un niño. Narr rió como un loco de su hazaña.
—No has perdido el toque —dijo ella, también sonreía.
—Lo sé, lo sé, jeje jeje. Pero espera, acércate a él. Te dije que no era un hombre.
Ambos llegaron a los pies del cuerpo.
—Es de arcilla —era una voz masculina, la pareja se volvió. Era Rich, se acercó con pasos lentos —Pasaron la prueba, ahora, por favor, devuelve el cuerpo de Judas —se detuvo a unos pasos de ellos.
—¿Y si mejor averiguamos como eres por dentro? —preguntó Narr.
Arditi aún con la espada en la mano sopesó un segundo las palabras de su amigo. El silencio cayó sobre ellos. Rich tragó saliva, y miró de hito en hito a ambos, estaba nervioso pero lo ocultaba bien. Bael apareció entre la maleza con la ballesta en la espalda, observando la situación.
—Si nos matas ya no podrás tomar el trabajo —dijo el montaraz.
Ella miró a Narr, él levantó los hombros, indiferente. Ella envainó, Rich soltó el aire por la nariz y volvió a respirar.

—Un bailarín de piel, eso no me lo esperaba —mencionó Bael.
¡Odio que me llamen bailarín de piel!
—Prefiere el término Mael, si no te importa.
—Vale, Mael entonces. Sólo te pido que, no se te vaya a ocurrir lanzármelo. Es que cargo con hierro, las flechas, sabes, no quiero que se haga daño.
Imbécil, está muerto de miedo de que le haga algo. Como si no pudiera quitarme de encima el carjac, además ni siquiera le toca la piel.
—Silencio.
—Pero si no he dicho nada.
—No te hablaba a ti.
Bael y Arditi se quedaron en silencio, escondidos en la copa de un árbol desde donde se podía ver varias hectáreas de bosque. Con la modelación volvieron a dejar el claro tal cual como estaba antes de que ella llegara, listo para el siguiente postulante.
La espera me mata.
—La paciencia es una virtud.
—¿Por qué dices eso?
—No hablo contigo.
—Uhm. Vale —Bale la miró de reojo, pálida, un parche tapaba su ojo izquierdo, el otro era negro. Cabello largo, negro como un trozo de noche, caía por su espalda hasta casi tocar su trasero. Glamorada, con ropas de cuero negro de viajero, los pies descalzos. Envuelta en un shaed que ocultaba su espada. Estaban bastante pegados, los dos oteando el claro—. En cualquier momento aparece, puedo oír sus caballos.
—¿Cómo dijiste que se llamaba? —preguntó ella, se comenzó a hacer una trenza.
—¿Me hablas a mí?
—¿A quién si no? —Arditi lo miró como si fuera estúpido.
—Cohën. Así se llama —contestó Bael evitando la mirada de la faen.


Última edición por Medieval el Jue Jun 04, 2015 1:55 am, editado 1 vez


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Sciacere el Miér Mayo 13, 2015 2:13 pm

Vashiir Filonegro.

Era mediodía y el sol brillaba imponente sobre la posada “El drabin falso”. La cual, como siempre, destilaba olor a alcohol y a humo de hierbas consumidas, destilaba el olor a sudor de hombres, destilaba ajetreo y risotadas, destilaba lujuria. Dentro, un sinfín de voces se mezclaban, se entrelazaban y se abrazaban, componiendo así una grotesca melodía, un bullicio.

En el segundo piso, dentro de un cuarto, otros asuntos apremiaban.

Filonegro se hallaba desnudo de pies a cabeza, su pelo negro caía con encanto sobre sus hombros, su tórax se erguía orgulloso y su abdomen a cuadros parecía hecho por los mismísimos modeladores. Su ropa, de un negro impecable adornaba esparcida el enmaderado suelo. Frente a él, sobre una no tan lujosa cama, se hallaba Phena, envuelta en una transparente sábana, dejando poco a la imaginación.

Phena era por mucho el manjar del pueblo, aun así, un bocado que nunca alguien ha llegado a probar.

Filonegro dio un paso, agarró la sábana por una punta y con un movimiento ágil la mandó a volar por los aires. El cuerpo erótico de Phena brilló con todo su esplendor, unas tetas enormes y firmes como montañas saludaron, unas tetas perfectas, coronadas por el color tímido del rosa. Vashiir reptó con paciencia por sus blancas piernas, al llegar a los muslos los abrió como abanico con ambas manos, con experiencia se sumergió en los profundos mares que le bañan la entrepierna y sintió como unas manos femeninas se aferraban a su pelo.
Unos minutos después, Phena explotaba en un orgasmo como supernova. Y Filonegro, apenas empezaba...


Mientras, en otro lugar…


¡Siempre lo mismo! – dijo Rhodas al viento- ¡Siempre el problemático para mí!- volvió a decir, mientras caminaba.

Rhodas entró a la taberna y el fuerte aroma de las bebidas le golpeó la nariz, haciéndole llorar los ojos–  ¿Pero, que infierno es este? – dijo para sí.

Agarró por el hombro a un chico que parecía ser el menos ebrio y lo llevó a una esquina.

– ¿Conoces a Vashiir de las colinas oestes de Modeg? –  Interpeló.
El chico lo miró pícaro.
– Te daré dos marcos– dijo, enseñándolos con una mano.
– Claro que conozco a Vashiir, es el que se foll…
– ¡Calla! Solo dime donde está.
– En el segundo piso– dijo el muchacho, tomando las monedas.

Rhodas entró pateando la puerta del cuarto, y una hermosa, pero medio desmayada mujer lo miró exhausta.

– ¿Dónde está? – Gritó Rhodas impaciente.
– Saltó por la ventana hace unos quince minutos– dijo la joven, señalando un hueco en la pared de tablas– siempre se va por la ventanas– volvió a decir.

Rhodas repasó la habitación rápidamente y reparó en un pedazo de papel sobre el viejo, sucio y polvoriento suelo. Estiró una mano y el papel flotó hacia él,  lo agarró y lo desdobló. En el mismo, escrito con cuidada caligrafía rezaba…

Duque de Merchant.
Dos horas después del mediodía.
Bosqueseco.


¡Te tengo, cabrón! Dijo Rhodas, en voz alta y estrujando el papel con el puño.

Filonegro vigilaba desde la copa de un árbol con ojos metálicos el camino que surcaba Bosqueseco, era el único camino que enlazaba la corte de Modeg con el resto del mundo.

Ya estaban al llegar, se llevó las manos a las dagas curvas de su cintura, esas eran sus verdaderas amantes. Eran de un hierro negro, y sus tamaños, dos tercios de su antebrazo. Lo mejor eran sus filos, lo cortaban todo, hasta el viento cortaban.

Advirtió a veinte metros de su estratégica posición cuatro hombres, uno a caballo y otros tres a pie. Filonegro se revolvió en su lugar y adoptó posición de felino, sus músculos se tensaron y en el momento justo se lanzó.

Cayó como cascada a espaldas del que iba a caballo, alojando en el acto ambas dagas en su cráneo. Las recuperó y apoyando los pies en la espalda del cadáver se impulsó con un mortal hacia atrás, cayó ágil en el suelo y se halló rodeado de los otros tres, sin duda alguna los bravucones.
Caminaron los tres en círculo y Filonegro giró cauteloso sobre sí mismo. Dos de ellos llevaban hacha, y el otro, una cimitarra.
Los tres  se lanzaron al unísono con un bramido, Filonegro saltó como resorte y se incorporó a una rama haciendo quedar a los guerreros en posición desfavorable. Desde la rama lanzó sus dagas clavándose cada una en la garganta de dos de ellos y en el acto se lanzó el también, que fugazmente arrebató la cimitarra a su último oponente y le cercenó el cuello con la misma.

Filonegro se sacudió la tierra de su traje de cuero negro, extrajo a sus preciadas de sus respectivas gargantas, y las limpió.
Cuando volteó, junto a su primera víctima había otro individuo, uno cuya presencia no había advertido.

– ¿Cuánto te ofrecieron por la vida del duque? – preguntó el desconocido.
– ¿Quién eres tú? – respondió Vashiir.
– Mi nombre es Rhodan, solía ser un Sithe y quiero reclutarte para una gran guerra que está por venir.
Filonegro sonrió negando con la cabeza al compás que volvía a desenfundar sus dagas.
– Te pagaremos más oro del que puedas recaudar asesinando a toda la chusma de Temerant. –Dijo Rhodan, señalando el cuerpo del Duque.
Las dagas surcaron el aire como proyectiles y Rhodan con un esquive magistral las evadió, haciéndolas perderse en el bosque.
– ¿Y ahora, que harás sin tus armas? – profirió Rhodan.
– Mi nombre es Vashiir Filonegro, y no me lo he ganado en vano, soy mucho más de lo que ves, engendro– hizo un movimiento con las manos y en menos de 3 segundos las dagas se clavaban en la humanidad de Rhodan.
– ¡Maldito desgraciado, sabes el nombre del hierro!

Rhodan cayó de rodillas y después estalló en una risa demoniaca–  ¿Crees que puedes burlarte de mí? ¿Crees que me mandaron a por ti por decisión aleatoria? ¡Yo no era cualquier Sithe! – rugió – ¡Pertenecí a la corte Fata, y en las noches lunares, monté guardia a seres místicos!

Filonegro pudo ver la muerte en los ojos azulados de aquel ser, vió la furia y vió la desolación.

Las dagas volvieron a sus manos como metal al imán e hincando rodilla en tierra espetó- Con gusto serviré a vuestro señor lord Iax, lucharé por ustedes y lucharé por mí.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Miér Mayo 13, 2015 8:33 pm

Cohërn

Cohërn saltó en tres pasos largos el pequeño riachuelo que cruzaba la hondonada. ¿Así que esto es Fata, pensó?
Era como en las historias, mejor si cabía. Por todos lados había árboles y plantas que ofrecían cobijo, y flores y enredaderas que embellecían el paisaje. Por todos lados había riachuelos en los que bañarse y beber, y daba la sensación de que allí nunca era invierno.
Cohërn acababa de vérselas con un modelador. Con un solo movimiento de mano había creado un abismo donde antes había estado un bosque, y había creado dos réplicas perfectas de sus compañeros sin que él se diera cuenta. Era impresionante.
Pero el mundo que ahora mismo tenía Cohërn bajo sus pies también era obra de los modeladores. No. De los modeladores no. De un modelador. Iax.
Él había creado Fata desde cero, había creado a los animales y a las plantas que vivían allí, había esculpido los mares y las montañas. Él solo.
Y cuando terminó, pudo haber modelado una luna. Pero no. Él se llevó la luna del cielo real, y la colocó allí. Y por esa razón, la guerra había comenzado.
Cohërn era imparcial. No le gustaban ni los ideales de un bando ni del otro. Pero le gustaba vivir, y los que se oponían a Iax llevaban las de perder. Por eso luchó un par de veces en su bando, solo las necesarias, para sobrevivir.
Pero ahora había llegado ese tal Lanre, y había inclinado la balanza hacia el bando contrario. Ya muchos sabían que Cohërn era un desertor, como llamaban a los que se unían al bando de los modeladores, no podía cambiar de partido en ese momento. Por eso, cuando el tal Judas llegó a la posada donde se hospedaba ofreciéndole un encargo, no dudó en irse con él. Aún no sabía que querrían de él, pero le daba igual, la guerra aún no había llegado a Fata, por lo que allí estaría seguro.
Un ciervo cruzó corriendo el pequeño claro al que acababa de entrar Cohërn. Este lov ió y sacó un cuchillo en automático, dispuesto a lanzárselo. Y así lo hizo.
Tenía hambre, y ya era hora de encender una hoguera y comer algo.
Pero un golpe de viento desvió su cuchillo, que le volvió a la cara.
Cohërn lo agarró al vuelo y se dio la vuelta alarmado, mientras desenvainaba la espada. Y allí se encontraba el modelador, con una mirada calmada y petulante.
-Estás en Fata, el reino de mi señor. No hace falta que vayas por ahí mendigando comida y fuego. Ven, ya estará listo el venado -y dicho eso, desapareció en la espesura.



Cohërn mordisqueó el hueso por última vez, y lo lanzó por encima del hombro. Dioses, que hambre tenía.
Se recostó contra el árbol en el que estaba apoyado y entrecerró los ojos, para que la hoguera no lo deslumbrase. Allí estaban los cinco, comiendo el venado que Bale se había encargado de cazar.
A la derecha de Cohërn estaba Rich, el nominador. Después Bale, el montaraz, Judas, el modelador que le había ofrecido el encargo a Cohërn tres meses atrás y junto a él una estraña chica que había aparecido con ellos. Tenía aspecto humano, y unos labios que llamaban la atención. Pero tenía un aire delicado, como de la nobleza, que hacía que Cohërn se preguntase que estaba haciendo allí. No parecía útil si se presentaba el caso de batalla.
Junto a ella, al lado de Cohërn, estaba el último modelador. Este parecía el más poderoso, y Cohërn aún no sabía su nombre.
Todos cenaban en silencio, sin intercambiar ni una sola palabra.
Cohërn se aburría y decidió irse a dormir. Pero antes de que se levantase, la chica se levantó mientras se chupaba los dedos.
-Una cena deliciosa, hacía tiempo que no probaba algo así -tras decir eso, se desperezó como un gato.- Creo que me iré a dormir, ¿te vienes Bale? -dijo socarrona. El ballestero miró a sus compañeros, y abrió la boca para responder.- No contestes. Era broma. Estoy en Fata después de diez años, joder, no voy a perder el tiempo durmiendo. Y menos aún en acostarme contigo. -y dicho eso, se marchó.
El montaraz se sonrojó y miró al suelo, decepcionado. Maldita sea, a Cohërn le había costado una herida en el costado vencerle y la chica lo acababa de desarmar con una frase. Al parecer no era tan inútil .
Se puso en pie.
-Yo si pienso perder el tiempo durmiendo. Prefiero estar fresco para mañana. Gracias por la cena.
Buscó un sitio cómodo para tender la capa, y se durmió.


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Sciacere el Jue Mayo 14, 2015 2:18 pm

Vashiir Filonegro

Rodhan y Filonegro no habían articulado sonido alguno desde su partida, habían caminado millas desde que dejaron Bosqueseco atrás, subieron juntos una frondosa colina y habían vadeado ya dos ríos. Vashiir no tenía problemas con eso, pues no era un hombre de palabras, él era de acción. Rhodan en cambio, no lo pudo soportar más.

- ¿Cómo llega un mercenario a saber el nombre del hierro?
- Esa es una larga historia- la rapidez de su respuesta sorprendió a Rhodan.
- Aún queda mediodía para llegar al itinolito más cercano.
- Vale.

Filonegro contó como por pura coincidencia una hermosa mujer Fata se había enamorado de él. Su vida de mercenario fué común hasta el día que se conocieron, a lo largo de su idilio aprendió sus mayores virtudes. Todo a través de ella.
Aprendió a ser letal y sigiloso, aprendió el nombre del hierro y aprendió el infinito arte de amar. Explicó como fue posible su aprendizaje del hierro, ya que los Fata muestran aversión por ese tipo de metal. Resultó que la mujer pertencía al linaje de los herreros Fatas.
Un selecto grupo.
Después de todo, para las guerras hacían falta armas y no siempre se podía recurrir a la gramoria, grammaria e incluso a la modelación. Fue ella quien forjó sus preciadas, les dió forma, les dió magia y les dió el filo eterno.
Unos tienen shaed, él las tenía a ellas.

- ¿Supongo que conozcas a lord Iax por ella, no?- Dijo Rhodan, que ya hablaba con más confianza.
- Exacto, me enseñó todo sobre el mundo Fata y sobre su creador.

Filonegro se volteó y un itinolito se alzaba a tres metros de ellos.
Rhodan no pudo evitar darse cuenta de la forma en que el mercenario observaba las piedras que formaban el umbral; pero de un golpe lo entendió. Entendió de que se trataba todo, comprendió cual era la causa real de Vashiir. Supo que no podía preguntar que pasó con la mujer Fata. Ni siquiera su nombre hubo mencionado, y el no lo preguntaría, pues sabía que estaría hurgando en una herida aún abierta- espero que esto no atente contra el plan- pensó el Fata para sí.

- ¿Listo?
- ¡Siempre lo estoy!- dijo Filonegro, cruzando las piedras.

El mundo Fata era exactamente como lo pensó, ni más, ni menos. La luna era diferente, pues brillaba más, parecía estar viva y en la noche su resplandor alfombraba el suelo. Los ríos, charcos y lagos parecían espejos, los animales parecían sabios y el viento susurraba palabras al oído.

Vashiir se sintió libre como nunca, sintió unas ganas frenéticas de correr, y eso hizo…
- ¡Eh, a donde vas!
Pero ya se había lanzado surcando la nocturna pradera, adentrándose en el bosque. Corrió como nunca, veloz como un rayo, esquivando los árboles, trepando en ellos, saltando de uno en otro. Las hojas pegaban en su rostro mientras iba de rama en rama como pantera, se sentía salvaje. Trepó hasta la copa de un inmenso roble y se dejó caer en picada. Sintió el viento besando sus mejillas, cada vez más fuerte, conforme descendía.
Finalmente aterrizó acrobáticamente. Alzó la vista y un grupo de seres lo miraban anonadados, cada uno en posición de combate, armas en mano y cejas enarcadas. Filonegro desenfundó sus preciadas.

- Bajen las armas chicos, a este ya lo esperábamos- calmó con las manos el que tenía cara de líder.
El mercenario miró a su alrededor, vió a dos chicas y se relamió los labios.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Old Medie el Jue Mayo 14, 2015 3:45 pm

El hombre cayó como un gato en sus cuatro patas desde el árbol. En un segundo todos tenían sus espadas en mano. El modelador que aun no decía su nombre alzó las manos.
—Bajen las armas chicos, a este ya lo esperábamos.
¡Estos idiotas están reclutando a puros locos!
—Guarda silencio.
El hombre, lleno de hojas y manchado de verde, escrutó a Noire y Arditi como si fuera un lobo frente a un corral de ovejas. A ella no le gustó para nada. Luego de un pequeño silencio, saludó y se inclinó profundamente.
El nominador sin nombre carraspeó.
—Damas y caballeros, les presento a Vashiir Filonegro —dijo apuntando al nuevo integrante, el nominador fue nombrándolos a todos, él hombre los fue saludando con cabezadas, excepto a las mujeres, en donde se tomó su tiempo. Hablaba con la misma voz socarrona de la muchacha que habían reclutado después de Cohërn, y por lo visto era de la misma calaña.
—Es todo un gusto saber que estaré rodeado de tan buena compañía —dijo tomando su mano, tenía una voz forzada, en un intento de sonar profunda y misteriosa.
—También será un gusto —replicó Noire, y una sonrisa de satisfacción llenó su rostro.
—Es todo un placer —dijo cuando estuvo frente a Arditi—, hace tiempo que no veo a una Fata, siguen siendo igual de hermosas.
—Ahórrate las palabras y te ahorraré el sufrimiento.
—Vaya, y su carácter sigue siendo el mismo.
El hombre se sacudió las hojas del traje, Arditi lo inspeccionó mientras él no le prestaba atención.
No sé como nos va a ayudar este en nuestra misión.
—Yo menos.
—¿Decías? —preguntó Vashiir.
—No te hablo a ti.
Al menos tiene buenas armas.
Arditi se encogió de hombros.
—Las armas no hacen al guerrero —Filonegro volvió a mirarla, Cohërn le hizo una seña y le dijo algo en voz baja.
Las pisadas sonaron, alguien se acercaba.
—No se preocupen, es Rodhan.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Rose Ushiromiya el Jue Mayo 14, 2015 5:46 pm

Noire

—Bajen las armas chicos, a este ya lo esperábamos.
Con un movimiento seco, Noire destensó y bajó el arco que apuntaba al recién llegado lleno de hojas. Lentamente, quitó la flecha y la volvió a guardar en el carcaj que llevaba en la espalda, para después acariciar con mimo su arco y colgárselo en el hombro.
Después de haber abandonado al grupo tras la cena, Noire había ido a buscar su antiguo arco para volver a familiarizarse con él. Como esperaba, seguía en el interior del tronco hueco de su árbol favorito, así que lo sacó, lo desempolvó, y empezó a lanzar flechas a diestro y siniestro. Se había pasado toda la noche volviendo a acostumbrarse al arma fata, y a ese mundo en general que tanto había echado de menos.
Sin embargo, su buen humor de la noche se había esfumado en cuanto había aparecido el hombre hoja.
En ningún momento lo miró, sino que se demoró todo lo que pudo en guardar su arma. Sabía que las estaba mirando a ella y a la otra mujer fata, pues sentía sus ojos sobre ellas, pero intentó pasar por alto ese hecho mientras el recién llegado saludaba a los demás.
Cuando Vashiir llegó frente a ella, le tomó la mano y se inclinó. Entonces, Noire no tuvo más remedio que prestarle atención.
—Es todo un gusto saber que estaré rodeado de tan buena compañía.
Sonríe, Noire.
—También será un gusto —respondió, fingiendo una sonrisa.
Eso es. Si sonríes no sospecharán nada.
Vashiir avanzó hacia Arditi e intentó cortejarla también. Mientras la mujer fata lo mataba con la mirada, Noire aprovechó para deslizarse imperceptiblemente hacia los demás, alejándose de Vashiir.
Aquel hombre le provocaba sensaciones extrañas. Por una parte, sentía el poder del hierro en él, y el simple hecho de estar cerca ponía su lado fata en alerta y la mantenía alejada. Pero por otro, sentía una fascinación extraña por el humano, cuyo carácter parecía ser muy parecido al suyo. Aun así, su sentido común le aconsejaba que no se acercara a él.
Desde luego, estaban formando un grupo bastante peculiar, y eso que todavía no sabía si iba a llegar más gente. Aunque se preguntó si con el poder de todos podrían ganar la guerra.
Entonces, de repente se escucharon pasos y Judas anunció que solo se trataba de Rodhan. Al escuchar eso, Noire palideció. No esperaba que él también estuviera en el grupo. Después de diez años, ya lo tenía lo suficientemente olvidado como para volver a verlo ahora.
—Bale —lo llamó en voz baja, acercándose a él—. Estoy harta de esto, no tengo por qué estar cada vez que alguien nuevo llega, no soy la jodida persona que recibe a la gente. Voy a practicar con el arco, si me necesitáis ya sabéis donde estoy.
Fue a darse la vuelta para marcharse, pero la mano de Bale agarrando su brazo la detuvo.
—Noire —susurró, sin saber muy bien qué decir—. ¿Estás… estás bien?
Durante unos segundos, reinó el silencio entre ellos, hasta que finalmente ella esbozó una sonrisa sarcástica.
—Perfectamente.
Y sin añadir nada más, se dio la vuelta y se marchó.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Old Medie el Sáb Mayo 16, 2015 6:47 pm

Cansancio, en todos los rostros de sus compañeros. No estaban acostumbrados a caminar tanto, ¿pero qué pensaban? ¿Que el hogar de Iax estaría a la vuelta de la esquina?
Como guías los esbirros de Iax eran terribles, cabe decir que pareciera que los días perdidos en la búsqueda de Iax eran parte de otra clase de prueba.
Fata era un lugar precioso, de eso no cabía duda, pero ella no se fijaba en eso, para ella las colinas eran un buen lugar para esconder una emboscada, las llanuras, un buen sitio donde posicionar un ejército. El camino que recorrían no tenía vías, ni ruta, incluso, algunas veces Judas parecía perdido.
Todos sabemos que el palacio andante de Iax es difícil de encontrar, pero esto es mucho.
Ella no prestó atención al comentario.
Sólo hay una manera de encontrar a Iax, y es si él desea ser encontrado.


—Allá está.
Era verdad, a lo lejos se divisaba el palacio, contrastando con el cielo crepuscular que ofrecía la tarde, un poco más lejos y hubieran llegado a Noche.
El bosque que debían atravesar para llegar al palacio estaba atrapado en un otoño. Sus hojas de diversos tonos del amarillo tapizaban el piso y a través de sus ramas vacías se podía ver sin problemas las escaleras esculpidas en la piedra de la colina que llevaban a palacio que coronaba la gran roca. Era imposible no errar el camino. Pero lo erraron.

—Por acá no es —dijo el montaraz.
—Es por acá, estoy seguro —respondió Rich.
—Es cosa de alzar la cabeza. Allá están las escaleras.
—No sé por qué caminando en recto aún no hemos llegado.
—No es obvio —dijo Cohërn, los dos hombres lo miraron—, el palacio debe estar en movimiento. Debe estar alejándose de nosotros lentamente y por eso no lo notamos.
Todos se miraron.
Chico listo, debe ser eso.
—¿Entonces qué? ¿Corremos?
—Cada uno lo hace a su propio ritmo, no sé, ¿y si queda alguien rezagado?
—Pues, si usamos el viento…
Arditi dejó de poner atención a la conversación.
—Allá los veo —dijo, y ya iba a más de cinco metros del grupo.
Sus piernas se movían ágiles y las hojas crujían bajo sus pies. Los árboles se atravesaban pero ella los esquivaba con soltura. Luego de correr por casi media hora las hojas arremetían y un camino de piedra se vislumbraba en el piso. Adoquines negros vigilados por una corrida de sendos robles que unían sus ramas en lo alto, formando un gran arco. Pasó los arcos, y al otro lado el bosque terminaba en una planicie circular de cientos de metros, en medio de aquel lugar estaba el palacio. En lo alto de la escarpada colina, y solo accesible por medio de la escalera tallada en la piedra. Ahora que la tenía frente a ella pudo notar la magnitud de toda la estructura, perfectamente hubieran podido subir veinte personas hombro con hombro por la escalera. Y su altura era impresionante. Sin duda un trabajo de Iax. Dejó atrás los lindes del bosque y se dispuso a subir. Cuando estuvo a pasos de la escalera oyó una voz.
—Saludos visitante. ¿Estás con Iax o en contra de él?
Arditi dio un respingo, no había notado la presencia de aquella persona, ni siquiera notó de donde venía la voz hasta que la silueta del hombre apareció por las escaleras. Junto con él aparecieron otras tres.
Esto no me gusta nada.
—Estamos con él.
—¿Estamos? ¿Cuántos son?
No me gusta nada de nada, debiste haber esperado.
—Eso no importa —se limitó a contestar.
—Pues da la casualidad que nosotros estamos en contra de él. Y sería una pena que Iax se entere de nuestra emboscada.
—¡Atrapadla!
Varias siluetas más aparecieron de la roca, ¿cuántos eran? No alcanzó a saberlo, la golpearon por la espalda, se giró lanzando un corte, la silueta envuelta en un shaed la esquivó. La rodearon. ¡Debiste haber esperado al resto! Dio un gruñido que bien pudo haber sido un grito de batalla y se lanzó.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Lun Mayo 18, 2015 4:55 pm

Cohërn

Choërn esquivó la rama de zarza que soltó el modelador sin nombre. Iban caminando tranquilos, sin prisas, atravesando el tupido e infinito bosque que llegaba hasta el Palacio Andante, que, como su nombre indicaba, se movía, y se alejaba lentamente de ellos.
Correr, habían dicho, así llegaremos antes. Pero Cohërn estaba cansado, y no tenía ninguna intención de correr. Que corriesen ellos, pensó. Que lleguen, avisen a Iax, y hagan que se detenga ese maldito palacio. Un palacio andante. Había que ser imbécil.
-¿Eso piensas? -dijo el modelador sin nombre.
-¿Qué? -respondió Cohërn.
-Digo que si piensas que un palacio andante es una idiotez.
Cohëm se sorprendió. ¿Acaso había pensado en voz alta?
-Sí, digo, o sea, no... No sé, la verdad... Estoy cansado, solo es eso, y por eso me molesta que se mueva... Pero supongo que será entretenido vivir en un palacio que se mueve día y noche -Cohërn se encogió de hombros.
-¿Entretenido? Sí, puede ser -el modelador sonrió.- Pero sobretodo es seguro. El enemigo que entre a Fata tendrá que sortear las numerosas e impredecibles trampas que hay por el bosque, burlar la vigilancia de los seres que lo pueblan, y encontrar un palacio que cambia de posición constantemente para poder llegar hasta Iax. Y ese es el último punto, acabar con Iax. Y te puedo asegurar que esa parte es más difícil que las otras tres juntas.
Cohërn miró hacia el follaje. ¿Trampas, seres vigilándoles? Tragó saliva, había hecho bien en no separarse del modelador sin nombre, parecía que él si sabía el caminó. Este le miró de reojo y esbozó una media sonrisa.
De repente, Cohërn se acordó de los demás. Habían salido corriendo. Bueno, al menos Arditi, la chica (sí se la podía llamar así). Los demás habían desaparecido también. Filonegro, Bale, Rich, Noire, Rodhan y Judas. Suponía que habrían acelerado la marcha para llegar cuanto antes al palacio. Pero si se habían marchado ellos solos a atravesar la espesura, era probable que cayesen en alguna trampa. Maldita sea, a lo mejor eso era una prueba para eliminar a los más ineptos.
Cohërn volvió a tragar saliva, miró a ambos lados, y procuró pisar donde lo hacía el modelador.



-Mierda, ¿cuanto falta? -le preguntó Cohërn al modelador. Ya llevaban más de hora y media caminando, y el miedo a pisar una trampa se había transformado en aburrimiento y cansancio. En ese momento le daba igual morir, lo único que quería era descansar.
-Supongo que quedará menos que antes -le respondió el modelador.- A no ser que estemos andando en círculos -dijo, y se echó a reír.
Cohërn gruñó. El modelador aparentaba tener tres veces mas años que él, pero estaba fresco como el agua de invierno, mientras que a él le dolían las plantas de los pies y los gemelos de tanto caminar.
-¿No se sabe usted el camino?
-Sí lo sé.
Cohën suspiró aliviado.
-Mira chico, es fácil. ¿Ves la punta de ese torreón, el que sobresale entre la espesura? Bien, ahí está el palacio, así que tenemos que ir hacia allí -y se volvió a reir.
Cohën le miró de reojo. Mierda, se estaba burlando de él. Estaba a punto de responder algo mordaz, pero se dio cuenta de que no sabía su nombre.
-¿Como se llama?
-¿Qué?
-Que como se llama.
El modelador sonrió.
-Chico, si te diese mi nombre, tendrías poder sobre mí -miró a Cohërn esperando a que respondiese.- Bien, vale, si eso es lo que quieres, te daré mi nombre: Me llamo...
-¡Eh! -la voz de Judas les llegó desde la espesura.- ¡Venid!
Los dos se encaminaron al lugar desde el cual había venido el grito, y vieron a un jadeante Judas correr hacia ellos.
-Ha habido una pelea en las puertas del palacio... -respiró hondo.- no parece haber supervivientes.
Al modelador se le endureció la mirada.
-Vamos.


 
-¿Que ha pasado aquí? -dijo el modelador sin nombre.
-No sabemos -respondió Filonegro.- Al llegar nos hemos encontrado los cuerpos muertos, la pelea había terminado hacía rato.
Cohërn observó el claro. Allí estaba el inmenso palacio con sus enormes escaleras. Y alrededor, trece cuerpos destrozados llenos de sangre y vísceras, con las armas y los escudos astillados.
-¿Están todos muertos?
-Sí.
-¿Y los demás?
-Noire y Bale han ido a buscar supervivientes por la parte norte. Rich y Rodhan por la sur.
-¿Y Ardi...?
En ese instante, Noire y el ballestero entraron en el claro, arrastrando a un soldado.
-¡Tenemos a uno! -dijo la medio fata.
-¡Soltadme joder, parecéis imbéciles! -el soldado pegó un tirón y consiguió que Bale dejara de agarrarle.- Estúpidos humanos de mierda, no valéis para nada -dijo, y le escupió a Bale en la cara. Este le devolvió un puñetazo.
Al instante, el soldado cayó al suelo, y un líquido negro como la tinta salió de su boca. Trepó por la pierna de Bale, por su torso, llegó al cuello, y se metió hasta su garganta.
Bale tosió cayó al suelo. Después se volvió a levantar.
-¿Me vais a escuchar ahora? -dijo.
-Es él baila... Mael de Arditi -susurró Judas.
-Sí -repondió este.- Pero no la pertenezco, solo la acompaño -levantó un dedo y señaló al modelador.- ¡Tú! ¿Esta no sería una de esas estúpidas pruebas de tu señor?
-Ni mucho menos. La prueba os esperaba dentro. ¿Habéis abierto la puerta?
-No, Arditi subió las escaleras y unos tipos aparecieron detrás suya. Dijeron algo sobre una emboscada, y salieron más de la espesura. Al parecer querían a Iax.
El modelador se puso serio. Cohërn tragó saliva.
Habían conseguido llegar hasta el palacio de Iax. Y en teoría era imposible que un enemigo llegase hasta él. Maldita sea, la guerra había avanzado más de lo previsto.
-Al parecer alguien a traicionado a mi señor. No se puede entrar en Fata si no te franquea el paso un modelador.
Rich y Rodhan entraron en el claro.
-¿Habéis encontrado algo?
-Sí, a mí -respondió el Mael. Salió del cuerpo de Bale y volvió al del soldado.- Tenemos que movernos, capturaron a Arditi y se la llevaron. De eso ya hace más de media hora.
-¿Hacia donde fueron? -preguntó Filonegro.
-Venid -dijo el Mael, y se internó en la espesura.
Cohërn suspiró. Por fin habían llegado al palacio, y cuando parecía que estaba ya tan cerca, tenían que salir de caza. Se tensó, atento a cualquier peligro. No se fiaba de ese Mael.
No se fiaba de nadie, ni siquiera del modelador sin nombre.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Feren el Lun Mayo 18, 2015 11:50 pm

EUDES

Era por la noche. Corría con el miedo de que todo su material se fuera a perder. Amaba ese material más que a su propia vida. Recordó las palabras de su padre mientras oía lo que le seguía.
Corría y corría por el denso bosque, alejado del camino. Estaba lloviendo y el propio hombre estaba muy empapado.  En parte porque llovía mucho y en parte porque estaba intentando mantener seca la maleta con todo lo que llevaba. Y aunque tenía algo de miedo, recordó de nuevo las palabras de su padre que le dijo una vez a un niño:
“A un escritor solo se le puede matar con palabras”
Eso estaba por ver.

SEIS HORAS ANTES

Mientras terminaba de escribir su última obra, “Los rechazos de un mundo olvidado”, se dio cuenta de que no había escrito lo que debía. En realidad esa novela era uno de los mejores escritos suyos que había hecho en los últimos meses. Lo que le pasaba era que tenía una sensación extraña. A la vez que terminaba ese relato, pensaba concienzudamente en lo que le mantenía preocupado.
Guardó las hojas y se dirigió a la posada más cercana, a tomar un trago y a relajarse. Se lo había ganado, después de todo. Por fin tenía dinero suficiente para vivir, pero no demasiado para malgastar. Se sentía seguro de sí mismo y eso se notaba en la calidad de sus escritos.
Hacía que poco había empezado a escribir el “Laubre Codicus”. En él estaban ilustradas todo lo útil que había aprendido a lo largo de su vida, todas sus reflexionas dignas de escribir y sus pensamientos más profundos. Este códice serviría a modo de códice para la siguiente generación, pues sabía que los días de andar de aquí y allá se le iban a acabar muy pronto.
Aunque estaba preocupado por la nueva generación era verdad que lo mejor siempre está por esperar. En un principio se preocupó por no conocer a nadie digno para sucederle, y por eso dejó libros por todas las posadas y tiendas de Temerant, en varios idiomas, con pistas para encontrar los demás. Encontrar a un sucesor no sería un problema de todos modos.
Su cuerpo se estaba haciendo viejo prematuramente, y eso era lo que le preocupaba. Aunque tuviera poco más de 35 años, aparentaba por lo menos diez años más. Calculó que le quedaban como mucho diez años más si tenía suerte, unos pocos para seguir con su modo de vida, de todos modos.
Nunca sintió que hubiera malgastado su vida, pero a la vez ahora se sentía como hueco. Se sentía seco, aunque estuviera bebiendo. Se sentía aburrido aunque hubiera acabado una historia apasionante. Y por encima de todo, se sentía cansado. Por primera vez en su vida sintió que quizás no todo lo que reluce es oro, que quizás no lo que hizo fue apropiado.
Sintió que el resultado final de esa odisea no merecía la pena. Lo que estaba por ver era si eso era el resultado final o aún quedaban algunas páginas de la historia más larga que había escrito. Una historia llamada vida.
Estaba atormentando por los fantasmas del pasado. Saber nombres era bueno, pues con el conocimiento de estos te acercabas poco a poco de la comprensión del todo. Lo malo era si encontrabas nombres equivocados. Eudes, el escritor ambulante, sabía unos cuantos que nadie debería conocer.
-Vida, obtener vida.
-Muerte.
-Amar, deber amar.
-Eudes.
-Eudes…
-¡Eudes!
Todas aquellas voces lo atormentaban cada noche, antes de dormir. Repetían su nombre, en busca de algo. Quizás su nombre fuera un paso que le llevaría a la comprensión del todo. Quizás, en realidad su nombre significaba muerte.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Sciacere el Mar Mayo 19, 2015 1:51 pm



A Vashiir nunca le ha gustado que intenten tomarle el pelo. Los que se mostraron osados en su momento terminaron besando la tierra, embadurnados en mierda, lodo y sangre, su propia sangre.
Pero nunca una chica.
Dos veces la oyó hablar y dos veces pareció hablar sola, sin embargo supo que hablaba de él.
Vasshir la miró por encima del hombro y decidió que la tercera sería la vencida, una burla más y le rebanaría el cuello. Una lástima para ella, y para el grupo.
Dos segundos después, el que habían presentado como Cohern le susurró – no le hagas caso, está loca, tiene un Mael dentro y es peligrosa.
– ¿Un qué?
– Un Mael, un bailarín de piel ¡Maldita sea Vashiir! – dijo Rhodan que apareció entre la maleza.

El modelador sin nombre presentó al nuevo que apareció ante el grupo y Vashiir vió como la media fata Noire esquivó el saludo de Rhodan con un despectivo ademán de manos.
– Partimos cuando asome el sol en Fata– oyó decir Filonegro al modelador sin nombre una vez culminadas las presentaciones.

Una hora más tarde Vashiir Filonegro meditaba sentado sobre una rama del árbol  de donde cayó como gato.
Ya para esa hora muchos se habían dormido y Filonegro repasaba en su mente a cada integrante del grupo.

Cerca de él estaban los nominadores Judas y Rich acostados junto a la hoguera, y un poco más lejos la chica de labios carnosos,  que estaba peculiarmente cerca del montaraz Bale.
Noire, así se llamaba la de labios gruesos, ella le había regalado una sonrisa. Sí. Una sonrisa hermosa, pero falsa –¿cree que puede engañarme? –pensó Filonegro en voz baja.
Rhodan y el sin nombre murmuraban planes en su modelado espacio, aún no dormían, y a lo lejos atisbó un palacio que Rhodan dibujó en la tierra mientras cavilaban.
El único que realmente le agradó del grupo fue Cohen que dormía con la espalda apoyada en un tronco seco junto a su espada, no parecía mundano ni mucho menos. Le agradó, pues cuando los presentaron le estrechó la mano como a un viejo amigo.
Sorpresivamente Filonegro se halló sonriendo en su introspección cuando evocó el recuerdo.
Por último estaba ella, la loca, la de carácter hosco. – tiene un demonio dentro– oyó decir a Cohen.  Filonegro no le temía a nada, solo sentía respeto, y aquella chica con parche en el ojo no le inspiraba ninguno de los dos. Si volvía a chocar con ella la mandaría a morder el polvo en el acto. No. Eso puede traer malas consecuencias –no te desvíes del plan Vashiir– habló para si.

El plan era sencillo, aparentemente.
Lo único que debía hacer era permanecer vivo. Una vez culminada la guerra fuese cual fuese su resultado iría a demandar su recompensa ante Iax. No quería joyas, ni oro, ni reconocimiento. El lugar a donde la liga de herreros de fata fue desterrada, esa sería su recompensa. Allí estaría ella.




A la mañana siguiente emprendieron camino y estuvieron varios días dando vueltas por todo fata. A Filonegro esto le encantaba.
Muchos del grupo empezaron a quejarse, los guías parecían perdidos y a él le daba igual, pues su sueño siempre fue visitar el terreno de Iax.
Ya al tercer sol se aburrió, se aburrió de todo. De los manantiales translúcidos, de los árboles colosales, de las colinas empinadas y de las frescas llanuras. Y sí. También sintió el cansancio poseer su cuerpo – ¡malditos idiotas con cara de sabios en túnica! –gritó.
Rhodan lo miró con furia y Filonegro para evadir la reprimenda trepó a un árbol, y recorrió el resto del camino a través de ellos.

Durante su trayecto se convirtió inconscientemente en el explorador del grupo, pues la altura de los árboles le ofrecía lo que el terreno ciego no revelaba.

Cuando el cielo se tornó de un opaco atardecer logró visualizar en la lontananza una inmensa mole de piedra, hizo visera con la mano y escudriñó la lejanía. Poco a poco fue tomando forma ante sus ojos, la gran morada de Iax lo saludaba en el horizonte
Vashiir volvió y avisó al grupo.

Se adentraron en el otoñal bosque que servía de acceso al palacio de Iax, solo para seguir dando vueltas y vueltas.
De repente una estela pasó silbando a su lado– esta idiota si que tiene ganas de besarle las botas a Iax– bufó Vashiir mientras la veía perderse en el bosque– vaya veloz que es.

Diez minutos más tarde llegaron al pie de la inmensa escalera de piedra y un mar de cadáveres les dió la bienvenida. Numerosos miembros estaban esparcidos sobre los charcos de sangre que ribeteaban la escalera.

– ¿Pero qué cojones es esto, donde está Arditi? Dijo Rhodan una vez pasado el asombro.
– Al parecer nos perdimos el principio del festín- burló Filonegro.
– Calla imbécil. Bale y Noire, ustedes busquen por la derecha, yo iré con los nominadores por allá.
– ¿Y yo?
– Tú quédate para avisar a Coern que viene rezagado con el jefe.
Filonegro no protestó esta vez, pues no quería invocar la furia de Rhodan una vez más.

Al cabo de unos quince minutos todos se volvieron a juntar y el Mael contó lo sucedido a través de la garganta del montaraz, y se habló sobre una posible traición. –Por aquí se la llevaron, síganme.

Filonegro se adelantó al grupo para seguir el rastro mientras dejaba los quejidos de los otros atrás.

La noche lo sorprendió en su sigilosa búsqueda y trepó a los árboles buscando seguridad. La oscuridad era cada vez más espesa, tanto, que Vashiir llego a no ver nada, y una sensación extraña se filtró en la atmósfera, –maldita sea, que brujería es esta.
Estuvo un largo minuto adaptando sus ojos a lo negro, cuando de repente un brillo tímido reveló lo que sería una espada. Saltó con sumo cuidado a la próxima rama y después a otra.
Los había localizado, estaban en el centro de unos árboles que crecían en círculo,y en el medio estaba Ardite encadenada de manos y rodillas. Al parecer tenía algo embotado en la boca para que no gritara y a su alrededor cinco guerreros montaban guardia, cinco humanos indudablemente.

Fácilmente pudiera romper las cadenas de hierro y liberarla, pero eso solo me estorbaría. Siempre has sido un lobo solitario Filonegro, y eso no va a cambiar ahora.
Dígase una cosa de Vashiir Filonegro: le encanta hablar con su subconsciente antes de la contienda…

Se recogió el pelo en una coleta, se ajustó  el cinturón y el pantalón de cuero negro, aguzó sus ojos de lobo ya adaptados a lo oscuro, y desenfundó las dagas con silenciosa elegancia. Se pegó la daga derecha al rostro y le murmuró algo mientras la besaba.
El arma de un negro pétreo morfó en su puño y se alargó hasta obtener la recta longitud de una espada. La virtud de poseer el inmenso nombre del hierro dando sus frutos.
Se llevó la daga restante a los dientes y empuñó la nueva arma con ambas manos.

– Abracen el verdadero poder del hierro- se oyó decir con voz interna mientras se lanzaba del árbol.
Cayó justo delante de uno de los soldados y con un movimiento de cuello le clavó la daga directo en el corazón, se deslizó en círculo fundiéndose con la oscuridad, y los guerreros lanzaron mandobles al vacío.
Se escurrió tras Ardite y vió que esta le hacía señas con la cabeza en dirección  contraria.
Filonegro le quitó la mordaza– Shhh, no hagas rui…
– ¡Imbécil, tienen a un modelador! – Le gritó en la cara.
El círculo se iluminó con una potente llama sobre sus cabezas mientras un hombre aparecía a su espalda. Filonegro  se giró y dió pasos hacia atrás buscando cobertura mientras los guerreros se le acercaban enseñando los dientes. Chocó de espaldas con un árbol y de este emergieron unas raíces de la ultratumba que lo ataron de manos y pies.

Intentó liberarse nombrando el hierro de sus armas, más estas no acudieron.
– Recoged sus armas y esperad por los otros, ya deben estar al llegar– Oyó decir al modelador.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Jacktash el Mar Mayo 19, 2015 6:01 pm

Estaba solo en medio del bosque y se acercaban. Sus pasos se oían más cuanto más se acercaban… casi se podía sentir el filo de sus espadas y flechas…
“Crac”
El joven sonrió, habían cometido un error y sabía por dónde se acercaban… cogió la flecha y tensó la cuerda del arco, girándose levemente hacia donde había oído el ruido. Con un zumbido, la flecha salió disparaba hacia el cuerpo que se dejaba entre ver entre los troncos de los árboles, armado con una espada…
“Cloc”
- ¡Joder! Otra vez ha dado al árbol… - se quejó el joven.
- Jajaja, no te quejes y practica más - le dijo el que se acercaba, con un palo en la mano.
- Ya verás como la próxima vez te doy de verdad. ¿Y Besta? ¿Dónde está?
De repente una mano se apoyó en el hombro derecho del joven, sobresaltándolo.
- Aquí estoy - dijo una joven chica de pelo rubio. En su mano derecha llevaba un palo corto y en la izquierda un trozo de corteza, simulando un escudo - No te asustes Orphe, que no pasa nada, soy yo… Jajaja - empezó a reírse la chica.
- A mí no me hace gracia - le respondió el joven, intentando no reírse a carcajadas.
Este joven era Orphelin Etseul, hijo de campesinos de las afueras de Imre. La chica, Besta, y el otro joven, Ami, eran sus mejores amigos, llevaban seis años juntos, desde que nacieron. Nunca se habían separado. Jugaban todos los días en el pequeño bosque que había cerca de la casa de Orphe. Representaban a los héroes antiguos y luchaban como los fata. Pero esto solo por la tarde, cada mañana madrugaban para ayudar a sus padres con las tareas del campo o la casa.
- Creo que es hora ya de ir a casa, está oscureciendo… - dijo Ami, el más sensato de los tres.
Sus amigos asistieron con la cabeza y marcharon hacia sus respectivas casas. Orphe fue hacia el este con Besta durante parte del camino, cuando llegaron a una bifurcación se separaron. Al fondo se podían ver las luces de la casa de los Etseul. Pero algo había raro, en la casa había más personas que de costumbre a esas horas…
Cuando el joven llegó vio rostros de pena e impotencia, en los que el surco de las lágrimas aún se veía. Orphe avanzaba rápido, hasta llegar a la habitación de sus padres, donde vio a su padre sentado, llorando, sujetando la mano, ahora inerte, de su esposa.
El chico palideció de repente y cayó al suelo de rodillas, mientras murmuraba “No, no, no…”. Su madre había muerto y él no se había podido despedir, la impotencia empezó a inundar su cuerpo. Mirando por toda la habitación vio una pequeña marca de un puñal en el cabecero de la cama de sus padres, pero lo pasó por alto.
Los días que sucedieron eran negros, tristes y callados. El padre de Orphe solo bebía, lloraba y visitaba la tumba de su esposa, y su hijo dejó de jugar y se encerró en su habitación, jurándose que mataría al que hubiera hecho esto. Varios ciclos más tarde, el padre se suicidó, clavándose un pequeño puñal en el pecho, dejando a Orphelin solo. El joven abandonó la casa el día de su séptimo cumpleaños. Huyó al bosque y se escondió en una cueva, donde nunca más se supo de él…
10 años más tarde…
Llevaba persiguiendo el ciervo toda la mañana y ahora no se iba a dar por vencido, ahora que lo tenía tan cerca. De repente, el animal paró en seco, delante de un pequeño acantilado, allí el chico vio su momento y se abalanzó sobre el animal, tumbándolo y matándolo posteriormente a puñaladas. Ya tenía comida.
Cuando volvió a su hogar se encontró con una carta en la puerta que rezaba lo siguiente:
“Orphy, nos vemos esta noche en la vieja posada del manco. Hay que ir a la guerra”
El joven, de nombre Orphy, sonrió, llevaba esperando esta carta días. Entró en la casa, dejando al ciervo en la puerta, cogió una espada y un arco, un pequeño puñal y una libreta donde lo apuntaba todo. Salió al bosque y empezó a practicar unos complejos movimientos que aprendió en el este. Esa noche su suerte cambiaría.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Rose Ushiromiya el Mar Mayo 19, 2015 11:15 pm

Noire

—Serán imbéciles —murmuró Noire mientras se dejaba caer contra el tronco de un árbol—. ¿Cuánto tiempo ha pasado ya?
Judas escrutó el cielo, que ya estaba totalmente oscuro, y luego miró al interior del bosque.
—Seguramente treinta minutos. Tal vez un poco más.
—¿Creéis que habrá tenido problemas? —preguntó Rich, dando vueltas por el claro donde se habían detenido.
—No lo sé, pero tanto si la ha encontrado como no, Vashiir ya debería haber vuelto a informarnos —comentó el soldado al que estaba poseyendo el Mael.
Con un suspiro de hastío, la chica medio fata se apartó del árbol y se descolgó el arco.
—El muy idiota la habrá encontrado, se habrá creído que podía con todos él solito y lo habrán cogido.
—¿Qué tienes en contra de él, Noire? —preguntó Rich, preguntándose mentalmente si podría aguantar esa actitud durante todo el tiempo que les quedaba juntos.
—¿De Vashiir? Oh, nada, solo que es un prepotente, mujeriego, y que apesta a hierro —respondió ella, poniendo los ojos en blanco como si fuera obvio—. Mirad, estoy harta de esto. Del grupo fragmentado, me refiero. En la guerra no ganan los soldados por separado, sino todos juntos —explicó, gesticulando con las manos—. ¿Y cómo estamos nosotros? —se rió con sarcasmo—. Se adelanta Arditi y la cogen. Vashiir, creyendo que a él no puede pasarle nada semejante, comete el mismo error de tomar ventaja y lo capturan también. Y encima tenemos a Cohern con el jefe rezagados, dando vueltas por vete tú a saber dónde. ¿Y se supone que este grupo es el que tiene que ganar la guerra?
Durante unos minutos reinó el silencio en el claro mientras las cinco personas que se hallaban en él cruzaban miradas.
—Odio admitirlo, chicos, pero tiene razón —dijo Bale, rompiendo el silencio.
—Está bien, Noire, ¿y qué pretendes? —preguntó Rich.
Noire sonrió y se acercó a sus compañeros.
—Para empezar, ir a buscar a Vashiir y Arditi para rescatarlos. Ir todos juntos —enfatizó en eso último— e intentar sorprender a los intrusos. Aún si son humanos, no hay que menospreciarlos si han sido capaces de llegar hasta aquí. Una vez hayamos rescatado a ese par, volver e intentar encontrar a los otros dos —explicó—. Y cuando estemos todos, deberíamos tener una charla sobre el trabajo en equipo, o la próxima vez que se pierda alguien van a empezar a rodar cabezas.
Los tres hombres frente a ella asintieron sin hacer preguntas, y al instante se pusieron en marcha, internándose en el bosque. El Mael los seguía de cerca sin decir nada, simplemente esperando a entrar en acción.
Estuvieron caminando en el más absoluto silencio durante unos quince minutos, hasta que unas voces los pusieron en alerta.
—Distingo cuatro figuras —informó Bale, asomándose tras un árbol—. Todos humanos. También parece que hay un muerto, pero no puedo distinguir muy bien si es de los suyos o de los nuestros.
—Por Tehlu, como sea Vashiir o Arditi, lo revivo para volver a cargármelo —susurró Noire con rabia.
—Arditi no es —dijo Narr, sin dar lugar a replicas—. No se deja matar tan fácilmente.
—No, es de los suyos —se apresuró a decir Rich, que se había adelantado un poco más—. Puedo ver a los nuestros. Arditi está encadenada en el centro, y Vashiir un poco más alejado, enganchado a un árbol por las raíces del mismo.
—¿A que esperamos entonces? —preguntó Rich.
El nominador dio un paso hacia el grupo de humanos, pero Judas y el Mael lo detuvieron casi al mismo tiempo.
—Espera —murmuró Narr—. No tan rápido. No son solo humanos.
—El bailarín… Que digo, el Mael tiene razón —añadió Judas—. Tienen a un modelador con ellos. Lo puedo sentir.
Bale se alejó hacia la oscuridad, maldiciendo por lo bajo.
—Y bien, ¿entonces como lo hacemos?
—Tranquilos —se escuchó la voz de Noire en la penumbra—. Tan solo hay que idear una buena estrategia. Dejádmelo a mí.
Noire no había sido llamada a la guerra solo por su cara bonita. Si bien era verdad que no tenía grandes cualidades físicas y que era fácil de levantar y de matar, también era cierto que tenía la fuerte suficiente como para lanzar sus flechas a más de ciento cincuenta metros y poseía el poder del agua y el fuego.
Pero su punto fuerte recaía en la estrategia. La media fata podía idear las mejores maniobras bajo la presión más dura o en mitad de la batalla más sangrienta. Sólo con un vistazo a un mapa, Noire conocía las mejores rutas para pasar inadvertidos o las colinas más ideales para una emboscada. Su función consistía en conocer las habilidades de sus compañeros y situarlos en la batalla para resultar vencedores con las menores bajas posibles.
Y siempre, siempre que se ponía en marcha una de sus estrategias, salía victoriosa.
—Está bien, ya lo tengo —dijo Noire tras unos minutos con los ojos cerrados, concentrada—. Los primeros que atacaremos seremos Bale y yo, desde la copa de los árboles, con distancia. Cuando los dos que queden se giren, Rich y Narr saldrán desde el otro lado y aprovechando la distracción acabarán con ellos. Seguramente para ese entonces ya habrá aparecido el modelador. En cuanto aparezca, Judas entrará en acción, con la ayuda de Rich y Bale. Mientras tanto, Narr y yo ya estaremos liberando a Arditi y Vashiir. Si para entonces no habéis acabado ya con el modelador, nosotros tres nos uniremos a la lucha. ¿Alguna duda?
Los demás se limitaron a negar con la cabeza para en seguida ponerse en posiciones, y al gesto de Noire, el ataque comenzó.
Al principio todo salió como ella había planeado: dos de los cuatro humanos cayeron con las flechas de Noire y Bale, y el Mael y Rich salieron rápidamente para atacar a los otros dos. Estos al principio lograron resistirse, pero enseguida perdieron la vida.
La chica medio fata no lograba explicárselo. Esos humanos apenas se podían comparar con ellos, ¿y querían enfrentarse a Lord Iax? Tal vez todo su plan dependía del modelador, el cual todavía no hacía acto de presencia.
Era como si estuviera esperando a propósito para atacar, lo que hacía sospechar a Noire. O tal vez se había retirado momentáneamente, pensó, pero eso no tenía mucho sentido. ¿Por qué iba a dejar plantado a sus compañeros?
De todos modos, no tenía tiempo de pensar en ese momento. Tenía que seguir con el plan establecido.
Observó como Narr liberaba a Arditi, volvía a su cuerpo y la fata empezaba a hablar consigo misma, probablemente contándole la situación. Noire se apresuró a acercarse a Vashiir e inclinarse a su lado, empezando a liberarle.
—La próxima vez que dejes el grupo cuando y como te dé la gana —le dijo, aprovechando que el hombre todavía estaba amordazado y solo podía escuchar— seré yo quién te ate a un árbol.
Vashiir esbozó una medio sonrisa y en cuanto tuvo sueltas las manos, se liberó la boca.
—¿Qué pasa, Noi, acaso estabas preocupada por mí? —preguntó él con tono seductor.
Noire lo miró fijamente unos segundos, sin decir nada, pensativa. Maldita sea, ese hombre le recordaba demasiado al Rodhan de su infancia.
—Estás en mi equipo —dijo finalmente, desviando la mirada de él—. Sólo eso es motivo suficiente para preocuparme por ti.
Vashiir abrió la boca como si fuera a decir algo, sorprendido por la actitud de la medio fata, pero ella lo interrumpió:
—Y no me vuelvas a llamar Noi —murmuró todavía sin atreverse a mirarlo.
Le tendió la mano para ayudarlo a levantarse, pero Vashiir no se la cogió. Aún apoyado en el árbol, el hombre miró detrás de ella, con atención. Noire se giró, pero tan solo vio a Rich, Judas y Bale que hablaban con Arditi y estudiaban el pequeño campamento que habían montado los humanos. Entonces, ¿qué era lo que Vashiir miraba con fijeza?
—¡Cuidado!
El que había gritado era él, pero Noire apenas tuvo tiempo de pensar antes de notar como Vashiir la cogía y tiraba de ella hacia el suelo. Entonces escuchó y sintió una pequeña explosión, y Noire se vio obligada a cerrar los ojos un instante.
Cuando los volvió a abrir, todos sus compañeros se encontraban como ella, tendidos en el suelo.
Y en centro del pequeño claro, había una figura.
El modelador había llegado.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Old Medie el Miér Mayo 20, 2015 10:31 pm

Arditi estaba libre, pero seguía de rodillas en el suelo.
—Me siento muy débil —dijo casi para sí, Narr fue el único que la oyó.
Eso es obvio, las cadenas son de hierro.
—No me podré poner de pie sola. Tendrás que ayudarme —El Mael recuperó el cuerpo que había usado hasta entonces.
—Ven. ¿Así está bien? —dijo con voz humana, la levantó con cuidado. El cuerpo que poseía no era tan alto como ella y le costó sostenerla—. Ufff. Sí que pesas —dijo con una sonrisa, estaba contento de haberla salvado. Caminaron con pasitos cortos hasta la orilla del bosque para alejarla de las cadenas—. Hace tiempo que no te veo así de mal, ¿recuerdas aquella vez...? —No alcanzó a terminar la frase cuando una explosión detonó en medio del pequeño campamento, retumbado en el pecho de ambos y lanzándoles al suelo. Una nube de polvo se levantó como una cortina escondiendo tras de sí las sombras de una figura que apareció en medio del campamento, pero no hacía falta verlo, estaba claro, era el modelador que había atrapado a Arditi, el líder del grupo.
Narr arrastró a la faen hasta la precaria seguridad que ofrecía un árbol cercano y la posó en el suelo.
—Esto se pondrá bueno —dijo el Mael con una sonrisa mientras miraba a través del polvo—, qué lástima que te lo perderás.
—No te confíes, idiota, ¿me oyes?
La sonrisa de Narr seguía intacta.
—¿Esto recién comienza y ya temes mi muerte? —preguntó. Se puso de pie y desenvainó la larga espada que colgaba de su cadera—. Con la ayuda de los otros será fácil.

Narr se movió sigiloso mientras el modelador sopesaba a sus contrincantes. El polvo caía lentamente y le escocían los ojos, se tapó con el brazo la boca y trató de no toser. Del otro lado, el grupo comenzaba a abrirse para cubrir todos los flancos del enemigo.
Hubiera sido fácil lanzarse, su espada era larga y él no portaba armaduras, la espalda del hombre estaba a un salto, pero había una buena razón para aparecer en medio y hacer tanto barullo. El nominador quería ser atacado. ¿Una trampa? Se lo pensó mejor y mantuvo la distancia.
El silencio se posó mientras todo volvía a ser visible, entonces el modelador dio un violento grito y se lanzó a la lucha. El viento impulsó sus pasos y Judas fue a su encuentro. Sus poderes chocaron y el golpe sonó como truenos lejanos, los árboles se doblaron en la dirección opuesta al golpe como si fueran retoños y el suelo tembló. Narr salió disparado, chocó contra un árbol y perdió todo el aire de los pulmones. Todos los árboles a casi cien metros de distancia se vinieron abajo, las copas de los viejos abetos y robles besaron el suelo y las raíces quedaron expuestas y todo el escenario cambió por completo. Narr esquivó las ramas del árbol a su espalda, pero fue imposible no quedar sepultado bajo las demás. Trató de que no le cayera encima ningún tronco y se cubrió la cabeza instintivamente. Las ramas cayeron sobre él pero tuvo suerte de que no fueran gruesas. Luego de oír el crujir de las raíces sintió el estruendo de los cientos de troncos caer al mismo tiempo. Luego regresó el silencio.
Salió de bajo las ramas como pudo y gritó enseguida.
—¡Artidi!
Alzó la vista, con la cabeza y brazos rasguñados y con hilos de sangre por los zarpazos de las ramas. Miró en todas direcciones sin poder orientarse.
—¡Arditi!
Decidió correr en recto, saltando por sobre troncos y ramas y encontró al montaraz rompiendo ramas para liberarse bajo un verde nogal. Lo ayudó a salir y siguió gritando.
—¡Arditi! —Era en vano, aunque ella pudiese oírle no podría devolver el grito—. ¡Arditi! —insistió de todas formas.
—Dame una mano —le dijo el montaraz que enseguida encontró a Rich, su amigo y junto con él se encontraba la otra mujer y un poco más allá estaba Vashiir.
—¿Ven a Judas? —preguntó el nominador luego de absorber toda la escena a su alrededor.
—No. Tampoco se ve el otro nominador —dijo el montaraz.
—Allí, arriba —contestó Noire mirando al cielo.
Era verdad, a lo lejos se podían observar los dos modeladores como dos pájaros lejanos. Narr quedó boquiabierto, nunca antes había visto a un hombre volar. Era una visión espectacular.
—Están cayendo.
—¡Prepárense para recibirlos!
¿Qué espera que haga? Pensó Narr, apretó bien la espada. El suelo comenzó a temblar nuevamente a medida que se acercaban los cuerpos, los modeladores comenzaban a distinguirse, Judas abrazaba a su oponente con fuerza, los dos caían de cabeza.
Los troncos comenzaron a crujir, algunos se partieron como leña seca, el cuerpo de Narr comenzó a pesar como si llevara una roca en la espalda.
—¡¿Qué mierda sucede?!
—¡Atrás, retrocedan!
Narr tropezó con las ramas a su espalda mientras intentaba escapar, se puso de pie y soltó la espada y usando las dos manos gritó a Arditi. Pasó por sobre los troncos rotos y sobre las ramas destruidas. Miró arriba, veía claramente los rostros de ambos.
—¡Arditi, por todos los dioses!
Puso una rodilla en el suelo y se apoyó de donde pudo, su cuerpo ahora pesaba casi el triple. La tierra temblaba y comenzaron a abrirse brechas en el piso a medida que los modeladores caían. Narr cerró los ojos. Se oyó un estruendo, los modeladores habían tocado el suelo.

El Mael estaba de rodillas, se levantó como pudo y hasta el aire se sentía pesado.
Sus rodillas se hundían en la tierra. Miró al frente, Judas se encontraba en el suelo, el otro modelador estaba de pie.
Los demás estaban mirando a lo lejos, y Narr estaba entre ellos y el oponente.
El hombre se acercó a Narr, parecía deslizarse sobre el suelo, y en verdad lo hacía. Llegó al lado del Mael y lo observó.
—Al menos tú sobreviviste —le dijo con una voz que sonaba a vidrios rotos. El cuerpo le dejó de pesar, y se sintió más liviano que nunca—. No te preocupes, yo me encargaré de ellos.
El modelador siguió acercándose al grupo y ya no había nadie que lo detuviera. El viento comenzó a silbar, más y más. Miles de hojas se arremolinaron alrededor del modelador. ¡Qué hijo de puta tan poderoso! Pensó el Mael. Un torbellino comenzó a formarse como un pilar verde, astillas, ramas, troncos, todo el bosque comenzó a ser succionado. Narr se sujetó al suelo como pudo y trató de alejarse, su espada reptaba por el piso y comenzó a levantarse, él la agarró por la empuñadura. Ya sabía qué hacer.

Se puso de pie y se dejó arrastrar, el viento lo levantó, separó sus pies de la tierra. Lo arrastró como una hoja en medio de la tempestad y lo llevó hacía el modelador. Subió varios metros sobre el suelo, y cuando sintió que estaba suficientemente cerca se lanzó en picada. Alzó los brazos, apuntó al modelador y gritó.
La espada dio entre el hombro y el cuello, justo en el esternón. Se rompió en mil pedazos. El modelador cogió por la muñeca al Mael y se la quebró, lo golpeó con la palma en el pecho y lo lanzó lejos. Voló por los aires hasta caer sobre sobre el destrozado bosque. El pecho se le inflaba y amorataba donde la ropa se había abierto y podía ver. Tenía muchas costillas rotas, demasiadas. La sangre comenzó a salir por su boca y sentía como se ahogaba con ella al entrar a sus pulmones. Abrió mucho los ojos. Trató de toser, de escupir, de respirar. Su campo de visión se reducía y ya no sentía las piernas. La muerte llegaba.
—¿Narr, eres tú?



Narr recuperó el sentido. Era raro, pues era un ente que dependía de los sentidos de ella y ella se encontraba bien.
—¿Estás bien?
Sí, creo que sí.
—¡Idiota, te dije que no te confiaras!
¿Dónde estamos?
—Fuera del palacio de Iax.
¿Y el modelador? ¿Qué sucedió?
—Apareció Rodhan y lo venció.
¿Alguna baja?
—Judas está molido, pero sobrevivirá.
Eso estuvo cerca… Y tan solo pensar que era un hombre. Me preocupa que no podamos vencer en esta guerra. ¿Estaremos del lado del ganador?
—Todos saben que el modelador más poderoso es Iax. Esta guerra se ganó incluso antes de comenzar.
Me preocupa tu optimismo. Espero que no estés equivocada.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Jue Mayo 21, 2015 6:48 pm

Cohërn

Se encontraban frente al palacio de Iax. Destrozados.
Todos tenían contusiones y rasguños por todos lados, algunos más que otros.
Cohërn estaba intacto, al igual que el modelador sin nombre, pero se sentía mal por no haber ayudado a sus compañeros. Así que intentó ayudarlos al llegar, en la medida de lo que pudo, a salir de entre las ramas rotas y árboles caídos. Muchos de ellos le apartaron la mano cuando se la tendió.
Judas era el que estaba peor. Tenía un montón de golpes y magulladuras, junto con una brecha en la cabeza y una muñeca dislocada, pero podía andar, y a duras penas consiguieron llegar a palacio.
Todos caminaban silenciosos y con la mirada sombría. En un momento dado, Noire preguntó quiénes eran, y el modelador sin nombre le respondió seco. "Unos traidores", dijo.
Pero allí estaban, en las puertas del Palacio Andante, cansados, pero vivos, esperando a que se abrieran ante ellos.
Rich se acercó a la puerta, y levantó una enorme aldaba de cobre. Y llamó tres veces.
Nada. Volvió a levantarla, y llamó otras tres veces.
Nada.
Dio un paso atrás, y miró a sus compañeros nervioso. Y volvió a acercarse, y cuando la levantó por séptima vez, las puertas se abrieron.
Las dos enormes hojas de una aleación extraña crujieron cuando empezaron a abrirse. Rich retrocedió un paso, y luego dos. No quería ser el primero en entrar.
El interior del castillo estaba oscuro. Muy oscuro. Cohërn entornó los ojos para ver mejor. Y allí estaba.
Una figura.
Bajita.
De metro y medio.
Calvo.
Ligeramente redondeado por los lados.
Y con cara de rana.
A Cohërn se le cortó la respiración. Sinceramente, esperaba otra cosa.
El individuo dio cinco pasitos lentos y medidos y se colocó ante ellos.
Las puertas terminaron de abrirse.
¿Una reverencia? ¿Arrodillarse? ¿Qué debían hacer ahora?
-Saludos -dijo el hombre con cara de rana, con una voz de rana.- Bienvenidos a mi morada...
Mierda. Ese era Iax. Joder, que feo era, vale, para ser modelador no hacía falta una cara bonita, pero Cohërn esperaba que el mayor modelador de Temerant fuese mas imponente. No... eso. Una rana con cuerpo de hombre.
-...y a la de mi señor Iax. -terminó.
Ufff, vale, era solo el mayordomo. Mierda, debía habérsele ocurrido. Los nervios le habían jugado una mala pasada.
-Pasad -dijo.
Y eso hicieron.




Se encontraban frente a una puerta de cobre. Alta y ancha como tres bueyes juntos. Y el mayordomo estaba ante ellos.
Ya había pasado un día. El mayordomo les dijo que para poder entrevistarse con Iax antes debían de pasar cuatro pruebas. No les dijo de que iban a tratar.
Resultó que había muchos como él. Muchísimos. Estaban por todas partes.
Les dieron de comer, les lavaron, y les prepararon unas habilitaciones para pasar la noche. Luego les volvieron a dar de comer, y les dejaron que vagabundearan por el castillo. Cada uno se dedicó a lo que quiso. Y por la tarde, les llevaron ante la puerta de cobre.
-Vuestra estancia en los pisos inferiores a terminado -dijo el mayordomo rana.- Si alguno quiere dar la vuelta e irse aun está a tiempo, pues una vez crucéis esa puerta no habrá vuelta atrás. Ahí dentro puede haber cualquier cosa -nadie hizo ademán de marcharse.- En ese caso, suerte a todos.
Noire se adelantó la primera, seguida de cerca por Filonegro. Después Arditi, con paso calmado, y por último Cohërn. Los cuatro se situaron frente a las hojas, esperando a que se abrieran.
-Suerte -les dijo el modelador sin nombre.
Rich, Judas y Bale les dijeron adiós con la mano. Rodhan con la cabeza.
-¿A que esperáis? -les dijo el hombre rana.- Vamos -Arditi empujó las puertas, que permanecieron en su sitio. Filonegro se la unió, pero no sucedió nada. El hombre rana, habló hastiado.- ¡Vosotros también! -y señaló a los modeladores.
Todos se miraron confundidos.
-¿Nosotros? -dijo Judas.
-Sí. Y tú y tú -señaló al modelador sin nombre y a Rodhan.- Todos. Y el ballestero también. Todos. Todos. -enfatizó.
Se miraron extrañados y se acercaron a las puertas. Al parecer no sabían nada de todo eso.
-Vamos -dijo el modelador sin nombre.
Las puertas se abrieron, y los nueve entraron en la primera prueba.


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Sciacere el Vie Mayo 22, 2015 3:05 pm

Cuatro umbrales en círculo, cada uno con grabados esculpidos en la piedra, eso era lo que había en la pequeña cámara. La cual tenía un techo muy alto, tanto, que era imposible divisarlo.
Arditi, Vashiir, Noire y Cohern se habían separado del resto en un punto. Otro hombre rana había aparecido–  los primerizos por aquí– dijo el sapo conduciéndolos por un pasillo diferente al de los demás.

A partir de ahora están por su cuenta -había dicho Judas– y ahora estaba él, Vashiir Filonegro junto con los otros tres para enfrentar su primera prueba – no teman, solo hagan lo suyo- recordó las palabras de Rhodan.

Tras los umbrales no se alcanzaba a ver algo, te asomabas, y nada. Una completa oscuridad.

– ¿En qué idiomas están esos garabatos? – preguntó Filonegro en voz alta. Apuntando al umbral que tenía enfrente.
– Parecen Tehmico antiguo– respondió Cohern, mientras esperaba la respuesta de alguien más.
Al parecer, nadie sabía leerlos.

– Ya basta, seré el primero– Vashiir avanzó hacia el umbral que tenía enfrente y cuando intentó cruzarlo impactó contra la nada… –pero, que mierda es esto. Dijo. Frotándose la nariz. Posó la mano sobre la entrada y era como si una fuerza en el aire se opusiera a su avance. Como lo que sientes cuando intentas unir dos imanes por polos iguales.

Los demás hicieron lo mismo y experimentaron la misma sensación. Excepto Cohern.
– Eh, yo si puedo entrar– dijo Cohern asomando la cabeza.
Todos se miraron…
– ¡Claro!, debe ser eso– dijo Noire con voz segura.
– ¿Nos lo vas a decir, o pretendes hacerte la sabionda? – profirió Arditi.
– Estos grabados– dijo Noire señalando cada uno de los umbrales–  deben ser nuestros nombres en un lenguaje antiguo, y desconocido para nosotros. Estoy segura. Cohern encontró el suyo por pura suerte.

– Pues bien, intentémoslo.
Vashiir, Arditi y Noire sortearon los umbrales hasta entrar cada cual a través del suyo.




No se veía nada, Filonegro avanzaba a paso ligero y corto, no sabía bien que lugar era ese; pero daba la sensación de que estaba caminando por un pasillo estrecho, un túnel.
Llego a un punto en que advirtió unas luces sobre el supuesto piso. Al llegar, unas palabras en perfecto lenguaje común rezaban:

¿A que le temes, Vashiir?


Filonegro alzó la vista y esta vez pudo ver el otro extremo del túnel. Siguió avanzando, sigiloso.

– Entonces sobre esto es la prueba, enfrentar tus miedos. Pues creo que será muy simple para mí.
Era cierto, Vashiir jamás le ha temido a algo o alguien. Solo sentía un profundo respeto por algunos seres.
Esa era la realidad. Su realidad. Su falsa realidad.

Cruzó el otro extremo y una luz cegadora le impactó de a lleno en el rostro. Se cubrió los ojos con una daga, mientras el deslumbramiento amainaba.
Era otra cámara, iluminada con una luz intensa blanca, cuyo origen no se deducía. Tenía la forma de un cubo, veinte metros de largo, ancho y profundidad. Vashiir repasó el lugar, y en el lado opuesto a su posición visualizó una figura. Caminó hasta la mitad y la escrutó; al cabo de tres segundos tenía los ojos abiertos como platos. No lo podía creer.

– ¿Ralia?... ¿Eres tú?- La figura no era más que una hermosa mujer fata desnuda, encadenada a la piedra por las muñecas y tobillos, parecía inconsciente, con ojos cerrados hacia el piso.– ¡Ralia!
El ser ni se inmutó.

Corrió hacia ella, pisando la piedra y haciéndola temblar. Cuando estuvo a escasos metros un vórtice se interpuso en el aire y una sombra corpórea apareció abriendo las manos e invocando un potente torbellino que impactó en el pecho de Filonegro, mandándolo a volar por los aires.
Dió un mortal elegante en el aire hacia un lado y calló de cuclillas.

– ¿Quién eres, y que quieres? – interpeló Vashiir al incorporarse.
La sombra con forma humana no respondió.

Se volvió a lanzar y esta vez arrojó una de sus dagas; esta morfó en su trayectoria en un hacha de doble hoja y la sombra la evadió con un movimiento simple e indiferente hacia un lado. Filonegro se deslizó y se impulsó hacia arriba con un potente uppercut. Para su sorpresa, la daga cortó la figura como si cortara el aire. Nada pasó.
La sombra no contratacó, pues Vashiir logró escabullirse rápidamente a un lado.

La figura se difuminó y viajó en el aire como una nube oscura hasta donde la mujer, desde atrás la rodeó con las manos y le manoseó el cuerpo. Vashiir vió como una mano negra reptó hasta un seno y lo apretó con fuerzas mientras la otra se sumergía en el sexo de Ralia, esta tensó su cuerpo, a la vez que aflojó un gemido.
En el rostro de la sombra se dibujaron unos ojos rojo sangre, y una sonrisa blanca, malévola y sádica apareció…– ¿A que le temes, Vashiir?– El ser habló con voz de eco y demoniaca.
– ¡HIJO DE PUTA!... ¡SUELTALA! – El grito de ira de Filonegro hizo que sus dagas se unieran y formaran un inmenso mandoble. Dió un salto por los aires y cayó abanicando en diagonal hacia la cabeza del monstruoso ser. Pero una vez más, nada pasó.

La sombra se había vuelto a difuminar mezclándose con el aire y ahora estaba unos cuantos pasos lejos de Filonegro, este se volvió a lanzar con un bramido y dos piedras saltaron del suelo como peces impactando duramente, una en su mándibula y la otra en su abdomen, dejándolo tendido en el piso.

Le dolía toda su humanidad y la cabeza le retumbaba, dos hilillos de sangre cayeron hacia un lado desde su boca mientras Vashiir cerraba los ojos...

¿A que le temes, Vashiir? – la voz habló desde su interior y era la suya propia. –Temo a perderla, temo no volver a verla, temo no tocarla y besarla, nunca más.

–Pues si es eso lo que quieres, ahora ve, y gana esa guerra por mí– Filonegro abrió los ojos, pues esta vez no fue su voz la que habló. Aún tendido sobre la piedra se giró, y ya no estaban ahí. Ni Ralia, ni la sombra.

Se levantó tembloroso y se dirigió lentamente hacia una puerta, en el camino lo entendió todo, Ralia no era real, más la sombra sí, pues todos sus dolores daban fe de ello. Iax le había dado una lección, el miedo existe.
Pero su determinación esta vez era más férrea, ganaría esta guerra para él y después la buscaría a ella.

Cruzó la puerta y los demás ya lo estaban esperando. Todos tenían en el rostro la expresión de alguien que acaba de recibir una severa lección, nadie quería hablar de su terrible experiencia, y nadie preguntó.

Rhodas, Judas, Rich, Bale y el sin nombre aparecieron por un pasillo–  ¿Y bien...?


Última edición por Sciacere el Jue Ago 20, 2015 3:08 pm, editado 1 vez
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Rose Ushiromiya el Dom Mayo 24, 2015 4:43 am

Noire

Con un lento pestañeo, Noire abrió los ojos, deslumbrada por la luz del sol que entraba por la pequeña ventana. Se fue incorporando y miró a su alrededor, extrañada. Aquella pequeña estancia con muebles de madera no parecía el palacio de Iax, y sin embargo, le resultaba muy familiar.
—Por fin despiertas, cariño —la sorprendió una voz dulce—. Vamos, ve a lavarte las manos, que en seguida vamos a comer.
Nada más escucharla Noire se giró rápidamente, descubriendo frente a ella una mujer menuda que le sonreía.
—¡Mamá!
Con un grito de felicidad, la niña de ocho años corrió hacia ella y hundió la cara en su pecho, aspirando su aroma. La risa de su madre resonó por toda la estancia cuando tomó a la niña en brazos y la apretó contra sí, haciéndole cosquillas.
Por Tehlu, la había echado tanto de menos… Sentía que se podría quedar así el resto de su vida, sin tener que preocuparse de la guerra o de Lanre.
Entonces todo a su alrededor cambió. Ya no se encontraba entre los brazos de su madre, sino en una gran habitación completamente blanca, con pocos pero lujosos muebles y una persona sentada frente a ella.
—Padre… —se escuchó a sí misma decir—. Prometiste que hoy me llevarías al bosque.
—Ahora mismo estoy muy ocupado.
Ni siquiera alzó la vista, simplemente continuó escribiendo, ignorando por completo a Noire. Aunque ella estaba ya acostumbrada; él nunca le pedía perdón por no cumplir sus promesas, no pronunciaba el nombre de ella y no la visitaba en varios meses, a pesar de llevar viviendo juntos más de cuatro años.
Sin decir nada más, Noire salió de la habitación, haciendo un esfuerzo por no llorar. Si al menos Bale y los demás estuvieran ahí podría haberse ido con ellos, pero sus amigos habían abandonado el palacio hacía tiempo, y Rodhan también llevaba varios meses fuera.
Bajó las escaleras con el sonido del roce de su vestido de fondo, cuando una voz familiar le llamó la atención. Entonces giró la esquina y allí lo vio, hablando con uno de los sirvientes de su padre.
—¿Rodhan? —preguntó, sin poder creerse lo que veía.
En cuanto él se giró, una sonrisa iluminó su rostro. Se alejó del sirviente y se acercó a ella, para después arrodillarse a su lado y rodearla con los brazos.  
—¿Cuándo has vuelto? —preguntó Noire, abrazándose con fuerza a su cuello. Le gustaba estar entre sus brazos, donde se sentía cómoda y segura, y a donde acudía siempre que estaba triste. Con él, Noire se sentía querida y se olvidaba de su padre. Cuando Rodhan estaba allí, el palacio le parecía un hogar de verdad.
No llegó a escuchar la respuesta de él porque de nuevo todo cambió.
Ahora Noire estaba de pie en mitad de una habitación a oscuras, sosteniendo entre sus manos una pequeña daga. Cerró los ojos un instante y cuando los volvió a abrir, la daga se había clavado en el pecho de su padre y sus manos estaban llenas de sangre. Observó sin inmutarse como la vida de él se iba apagando, y cuando finalmente el latido de su corazón se detuvo, se marchó de allí, con una sonrisa en los labios.
Después se encontró a sí misma caminando en silencio por el bosque, con la cabeza agachada, la mirada fija en el suelo y sus ojos llenos de lágrimas. Delante de él se encontraba el que había sido su mentor y su amigo, guiándole pero sin girarse en ningún momento hacia ella.
Maldita sea, Rodhan, regáñame, grítame, ¡pero no me ignores! pensó, sin poder soportarlo más.
Levantó la vista, pero Rodhan ya no estaba. El bosque había sido sustituido por una sala completamente vacía, con una gran puerta con su nombre a sus espaldas.
¿Qué es lo que quieres, Noire?
La voz no vino de ningún lugar en particular, sino que resonó por toda la habitación. Con un sollozo, Noire se dejó caer en el suelo, abrazándose a sí misma.
—Yo… quiero un lugar al que pueda llamar hogar, un lugar al que pueda volver tras la guerra —susurró—. Quiero alguien a quien proteger, algo por lo que luchar… Alguien por quien vivir.
—En ese caso, gana la guerra y lo encontrarás —se escuchó a la voz.
Noire esperó, pero no se volvió a oír nada. Entonces se levantó y se dirigió a la puerta, con una nueva motivación para luchar, una más fuerte que ninguna otra.
Fuera estaban ya Arditi y Cohern, pero no Vashiir, que parecía no haber salido todavía. Se preguntó como de dura sería su prueba cuando, en ese momento, salió. Ninguno de los cuatro dijo nada, parecía que nadie quería hablar de su prueba, y justo entonces aparecieron por el pasillo Rich, Judas, Bale y el modelador. Ahora ya estaban todos.
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Old Medie el Lun Mayo 25, 2015 1:43 pm

Tras la puerta todo estaba tan oscuro como una noche sin luna. El ambiente era distinto, más frío, más seco.
Luego de recorrer un largo pasillo, por sus pasos, que habían dejado de producir eco, supo que había entrado en un lugar amplio. Estaba cómoda en aquella noche artificial, pero algo comenzó a roer esa tranquilidad, algo no estaba bien. Se envolvió en su shaed y llevó su mano a la empuñadura. Una luz en lo alto del techo comenzó a brillar como una gran luciérnaga amarilla, todo lo demás seguía en calma, se lo pensó un segundo y decidió ir hacia ella.

Sentía el pecho aplastado por un silencio sepulcral que ninguno de los dos se atrevía a romper, el cual se tragaba cualquier otro sonido. Entonces sintió la tierra húmeda bajo los pies. ¿Estamos fuera del castillo? El sabor de la sangre se impregnó en su boca y el aire estaba cargado del olor del humo. Miró hacia ambos lados, de pronto estaba en medio en un campo de batalla.
Se llevó una mano a la boca, impresionada. La luciérnaga ahora era una luna lejana y junto al cielo, cuajado de estrellas, iluminaban la carnicería.
—¿Donde estoy? —dijo y una aversión comenzó a crecer dentro de ella. Trató de parecer calmada, pero sólo quería huir, había algo demasiado familiar en aquella escena.

Pasó por entre dos cuerpos que se apuñalaban el uno al otro, pasó, tratando de no pisar, varios cuerpos boca abajo, boca arriba, de rodillas y otros tantos destrozados, sin manos o brazos, o aún peor. Y entre los cuerpos, esparcidos y brillantes como vidrios rotos, estaban las espadas, las lanzas rotas y los escudos hechos pedazos.
Avanzó en silencio, reconoció una armadura, una bandera, luego una cara y luego otra. Pero aún se negaba a creerlo.
Esto no puede estar sucediendo...

¿Cuál es tu mayor miedo Arditi?

...no puede estar sucediendo.
Se detuvo. Parte del campo ardía en la lejanía y las llamas brillaban rojas en la armadura de la mujer que tenía frente. Era ella. Usaba aquella espada que había perdido hace tiempo, la armadura gris de su ejército y la capa negra con el cuervo que en ese momento estaba llena de sangre y lodo.

¿Cuál es tu mayor miedo Arditi?

Su reflejo miraba al suelo, ella también. Esparcidos cerca estaban los miembros de su compañía, sus amigos, y su único hermano. Su reflejo rompió a llorar, ella también.
—Ahora estoy sola —dijeron al unísono.
Su reflejo se puso de rodillas frente a su hermano y lloró con más intensidad. Ella se acercó para ver aquel rostro y le impresionó lo nítido que era, pues, después de tantos años había olvidado todos los detalles que componían su rostro. Tenían el mismo cabello y los mismos ojos. Pero sus orejas eran algo más grandes y su mandíbula más ancha. Su hermano siempre le había transmitido seguridad y confianza, y la esperanza de que aquella guerra la ganarían, pero ahora, al volver a verlo enterrado en el barro y lleno de sangre, sintió como todos esos sentimientos se rompían nuevamente al igual que hace tantos años atrás.

¿Cuál es tu mayor miedo Arditi?

—¿Por qué sobreviví? —preguntó su reflejo al ponerse de pie—. Debería estar en el barro, muerta junto a ti —Plantó firme los pies en el lodo y levantó la espada colocando el filo bajo su barbilla.
—¡No lo hagas! —gritó Arditi, desesperada.
—¿Por qué no? Ya no tengo nada por lo que vivir. Mi Dios se fue, mi rey murió. Mi guerra se ha perdido.
—Aún quedan razones por las qué vivir.
—¿Cuáles, la venganza? ¿Cuántos años perdiste tratando de vengarte? Y cuando lo conseguiste, ¿acaso no creció ese vacío en tu interior?
Ella no respondió.
—Has pasado cientos de años buscando algo por lo qué vivir. Mírate. Mírame, ¿quieres que termine como tú? ¿Porqué no mejor terminar con mi sufrimiento ahora? —Arditi miró al suelo, avergonzada.
—Es verdad. Soledad, eso es lo que tengo ahora y siempre tuve, ya no hay nada por lo qué luchar, sólo excusas y un vacío que nunca más he podido llenar —dijo lentamente. Su reflejo cerró los ojos y apretó el filo contra su cuello—. ¡No lo hagas! —gritó dando un paso adelante—. No quiero morir. No.
¿Cuál es tu mayor miedo Arditi? —le preguntó su reflejo.
—Tengo miedo de morir sin haber encontrado nunca algo por lo que hubiera valido la pena vivir. De volver al barro después de tantos años perdidos, igual de vacía de como lo estuve aquel día de pie frente al cuerpo de Ardo.
—Lucha por mí —levantó la cabeza, junto a su reflejo estaba su hermano, vivo. Los ojos de Arditi se llenaron de lágrimas—. Gana la guerra, mata a Lanre, y tu nombre será recordado para siempre —la voz de su hermano estaba cargada de poder y un fuego, que encendió una pequeña parte del interior de ella. Él dio un paso adelante, su ojo era oscuro y cambiante—. Gana y ese vacío se llenará.



Arditi abrió la puerta, al otro lado estaba el grupo. Ni siquiera de fijo si faltaba alguien. Se llevó las manos al pecho, algo la había tocado muy profundo, aún sentía esa llama ardiendo. Un propósito.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Lun Mayo 25, 2015 9:49 pm

Cohërn

Cohërn terminó de cruzar la puerta y se encontró en medio de la nada. En medio del negro.
No se veía nada. Notaba el frío suelo bajo sus pies, pero no detectaba paredes cerca. Tampoco parecía haber nada de luz, se encontraba en la más profunda oscuridad. En silencio.
Perfecto. A Cohërn le encantaba la noche, y más cuando había luna y se encontraba en un bosque. Pero ese lugar le daba escalofríos.
No se oía nada. Nada. Ni una hoja, ni un pájaro, ni una gota de agua. Ni siquiera el gemido del viento. Nada.
Y tampoco se podían distinguir sombras. No se podían perfilar siluetas. La oscuridad era total.
¿A que le temes Cohërn?
Mierda. Cohërn se giró. ¿Qué había sido eso?
Dio un paso hacia atrás, pero sus sentidos estaban como adormecidos, y por un instante temió perder el equilibrio.
Así que de esto trata la prueba, pensó. De enfrentar nuestros temores. Bien, si eso es lo que quiere el modeladorucho de Iax, eso tendrá.
-¿Que qué temo? –sonrió burlonamente, aunque era pura fachada.- Bien, te diré a que temo: Temo despertarme un día y no encontrar mis piernas. Ya sabes, tener que ir arrastrándome a todos lados –rió.
Fris.
Algo se había movido detrás suyo. ¿Qué mierda era eso, un ratón? No, no, los ratones no hacían ese tipo de ruido. Era espeluznante. Sonaba como una cosa húmeda arrastrándose sobre un suelo de piedra. Como una babosa. Pero veinte veces mas grande, y vestida con una tela cuyo roce producía un sonido que le daba dentera.
-También le temo a otra cosa: -Cohërn miró nervioso a los lados, esperando escuchar otra vez el sonido.- A ir a un burdel y que me peguen gonorrea. O ladillas. Dioses, no sabes como pica eso.
Fris.
Mierda, otra vez. Detrás suya, y mas cerca. Y esta vez también había escuchado algo sólido, como una especie de uñas. ¿Qué era eso? ¿Una babosa gigante con ropa y unas uñas enormes? Que asco.
Y lo peor es que no veía nada.
-Temo también tropezarme y clavarme una piedra. Sería una muerte estúpida, todo el mundo se reiría de m…
-¿A que le temes Cohërn?
Fris.
Estaba al lado suya. A su izquierda.
Cohërn saltó nervioso a un lado, y se alejó tambaleándose. Empezó a sudar.
Fris.
Detrás suya. Cohërn se giró hecho un manojo de nervios, y se alejó con dos pasos rápidos, pero resbaló y cayó al suelo.
-¿A que le temes Cohërn?
-¡A nada! ¡Yo no le temo a nada! ¡No tengo familia, no tengo hogar, no le temo a la muerte, no le temo al dolor, a nada, nada! ¡¿Me oyes?!
Fris. Fris. Fris.
-¡Joder, esto no tiene gracia! ¡Déjame salir de aquí! ¡Vete!
Fris. Fris. Fris.
Una respiración. Delante de su cara.
Y Cohërn, con un rugido, desenvaina la espada y corta ante él.
Un liquido pringoso le salpica, y escucha como cae un cuerpo.
-¿¡Lo ves?! ¿Esto es lo que querías? No le temo a nada… A nada…
Cohërn se arrodilla. Está exhausto y sudoroso.
Fris.
Detrás.
Fris.
A su izquierda.
Fris.
Derecha.
Fris.
Otra vez a la izquierda.
Fris. Fris. Fris.
Esta rodeado. Vienen de todas direcciónes. Cohërn se vuelve a levantar, y empieza a lanzar mandobles a ambos lados. Escucha como la espada corta una especie de masa informe una y otra vez, una y otra vez. Así durante horas.
Hasta que cae al suelo, derrumbado.
-Me rindo. Tu ganas. Me rindo.
-¿A qué le temes Cohërn?
-No te lo voy a decir.
Silencio.
Pero Cohërn sabe que, aunque el no diga nada, Iax ya sabe cuales son sus mas profundos temores.
A lo lejos se perfila una luz. Una puerta.
Cohërn se arrastra hacia ella y la cruza sudoroso. No hay nadie. Al parecer es el primero. ¿De verdad ha estado allí horas? Si los demás aún no han salido, deben de estar pasándolo muy mal.
Rato después, ya están los cuatro reunidos. Nadie dice nada.
-Enhorabuena –les dice Judas, que acaba de llegar junto con los demás.- Esa prueba es muy dura, Nosotros ya la pasamos en nuestro momento.
-¿Sabéis como será la segunda? –dice alguien.
-No. Iax solo nos sometió a la prueba del miedo para que nos uniésemos a sus filas. Al menos a mí.
Al final del pasillo hay una puerta. De plata.
Los nueve se acercan, y la cruzan.
Acaban de entrar en la segunda prueba.


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Rose Ushiromiya el Miér Mayo 27, 2015 10:19 pm

Noire

A Noire todavía se le ponía la piel de gallina al pensar en todo lo que había revivido y pasado en la primera prueba, así que esperaba que la segunda consistiera más en demostrar sus habilidades o su fuerza física, y por las miradas del resto supo que ellos pensaban igual. Parecía que nadie estaba dispuesto a volver a pasar por lo mismo otra vez.
Sin embargo, nadie sabía de qué se podía tratar la prueba, pues ni siquiera Bale, Rich, Judas y el modelador habían tenido que pasar por ahí. Esa vez, todos tendrían que hacerlo.

La sala en la que entraron se trataba de un largo pasillo, completamente blanco y escasamente adornado, sin ventanas algunas y sin ningún mueble en él. Al otro lado del pasillo había una puerta tan alta como la pared en sí, también blanca y con algunos símbolos en el marco que ninguno de los presentes pudo reconocer.
—¿Se supone que tenemos que pasar por esa puerta para hacer la siguiente prueba? —preguntó Cohërn al aire, observando con curiosidad la entrada—. De todas formas, ya no hay vuelta atrás…
—Eso me temo.
Primero se escuchó la voz por toda la estancia y luego se vio a la persona. Sin entrar por ninguna parte, entre ellos y la puerta apareció una figura menuda de la nada, sorprendiendo a todos los presentes. Se trataba de una niña de unos diez años pequeña, delgada y totalmente desnuda. Tenía los ojos grandes y del color del jade, y una larga cabellera azul turquesa que evocaba la imagen de una cascada. Además, la niña se encontraba completamente mojada, con el agua goteando de su pelo y su cuerpo formando un charco a su alrededor.
—¿En serio? ¿Una niña? —soltó Vashiir, sin poder apartar la mirada de ella. Si bien estaba acostumbrado a ver mujeres despojadas de sus ropas, el ver la desnudez de la pequeña le hacía sentir incómodo.
—Más respeto, humano —replicó ella, dirigiéndole una mirada fulminante—. Tengo, al menos, el doble de edad que tú.
Antes de que Vashiir volviera a protestar, Cohërn decidió intervenir y evitar la posible pelea.
—¿Eres tú la encargada de la prueba?
La niña asintió.
—Así es, pero he calculado mal. No pensé que tantos pasaríais la primera prueba, y menos tan pronto. Me habéis pillado en mitad de mi baño.
—Se nota —comentó Arditi, impaciente—. ¿Podemos dejarnos la cháchara y empezar ya con la prueba?
—¿Y podrías ponerte algo encima? —añadió Vashiir.
La joven se giró hacia él y esbozó una sonrisa inocente que la hacía parecer menor de lo que era.
—Oh, pero si sólo soy una niña, ¿no? —se rió—. No, creo que así estoy bien, gracias.
—Eso te pasa por comentar —dijo Noire por lo bajo, haciendo que Arditi soltase una carcajada y que Vashiir las fulminase a ambas con la mirada.
Cohërn suspiró, hastiado, y dio un paso adelante, interponiéndose entra Vashiir y las chicas.  
—Ya basta —los cortó. Luego se giró y encaró a la niña—. ¿De qué trata esta prueba?
Sin perder su sonrisa inocente, la joven dio unos pasos, acercándose más a ellos.
—Oh, es muy fácil. Para pasar por esa puerta y, por lo tanto, a la siguiente prueba, tenéis que derrotarme.
—¿Sólo eso? —preguntó Vashiir, desconfiado. No podía ser algo tan fácil.
—Tú sigue subestimándome, humano, y serás el primero al que muerda.
¿Morder? se preguntó Noire, mirando con curiosidad a la niña.
—Ah, pero hay una condición —siguió explicando ella—. Podéis usar todas las armas que llevéis y todos los nombres que sepáis, pero tú y tú —señaló al modelador y a Rodhan— no podéis intervenir en la pelea. Me temo que sois más de los que había planeado y ya es demasiado duro enfrentarme a todos a la vez como para encima también tener que hacerlo con un modelador y un antiguo Sithe —dijo, sacudiendo la cabeza—. Sin embargo, podéis quedaros observando y ofrecer ayuda, siempre y cuando no me ataquéis directamente. Ah, y también, en cuanto haya dos bajas podéis uniros a la pelea para compensar. Si por lo que sea no cumplís esto, no pasaréis a la siguiente prueba.
Bajas repitió Noire mentalmente ¿acaso esta niña piensa intentar matarnos? Parecía que todo el mundo estaba pensando lo mismo, pero nadie se atrevió a decir nada, ni siquiera Vashiir.
—A parte de eso, podéis hacer y atacarme como queráis. ¿Alguna duda? —al ver que todos negaban con la cabeza, la niña se echó para atrás y sonrió—. En ese caso, ¡empezamos!

La primera en atacar fue Arditi, que desenvainó su espada y se lanzó a por la niña en apenas un segundo. La pequeña la esquivó con facilidad simplemente echándose a un lado, justo cuando las dagas de Vashiir se dirigían a ella, pero también logró esquivar estas con apenas un movimiento de cabeza. Entonces Noire, que se había mantenido en su sitio en todo momento, tensó el arco y disparó una flecha en su dirección. Cohërn aprovechó esto para llamar al viento y hacer que la flecha fuera más rápido, pero la niña logró cogerla en el aire y partirla por la mitad cuando esta estaba justo delante de su cara. Luego se volvió a agachar para esquivar otro estoque de Arditi y una nueva flecha, esta vez lanzada por Bale.
—¿Eso es todo lo que tenéis? —preguntó, sin dejar de esquivar los ataques—. En ese caso, ahora es mi turno.
Antes de que cualquiera pudiera siquiera moverse, la niña corrió en dirección contraria, esquivando a Vashiir, Arditi, Cohërn y Noire, que la observaron pasar a su lado sin tener tiempo de rozarla. Llegó hasta donde estaban Rich y Judas y rodeó al primero hasta colocarse delante de él, para después darle una patada en el pecho que lo lanzó contra la pared contraria, haciéndole golpearse contra esta y caer inconsciente en apenas unos segundos.
—¡Uno menos! —exclamó la niña con alegría, ante las miradas sorprendidas de todos—. Eh, vosotros dos, si alguno se quiere unir a la fiesta ya puede —le dijo al modelador y a Rodhan con una sonrisa de oreja a oreja.
No hizo falta que lo dijera dos veces para que Rodhan se acercara al grupo y tomara posición de ataque, mientras que el modelador sin nombre se acercaba a Rich para socorrerlo.
Judas aprovechó que era el más cercano a la chica para atacarla al instante, y aunque ella pudo esquivarlo en el último segundo, sufrió un corte en mitad de la espalda. En mitad de la distracción, Vashiir lanzó sus dagas desde la distancia y logró apresar a la chica contra la pared.
—¡Ja, ahora estás atrapada! —exclamó Filonegro, acercándose a ella con una sonrisa triunfal.
—S-sigues subestimándome… humano —dijo ella con la respiración entrecortada por el dolor que el hierro le infligía.
La pequeña cerró los ojos un instante y sin darle tiempo a nadie a atacarla de nuevo, susurró por lo bajo un nombre y desapareció ante los ojos de todos, para aparecer en el otro extremo de la habitación, intacta, sin la herida que Judas le había hecho antes.
—¿Cómo… cómo coño ha hecho eso? —preguntó Cohërn estupefacto.
—Yo juraría que la tenía —murmuró Vashiir, que no dejaba de mirar sus dagas y a la niña, sin entender lo que había pasado.
De pronto, Judas lo comprendió todo.
—¡Joder, chicos, sabe su nombre!
—¿Cómo que sabe su nombre? —preguntó Arditi.
—Igual que tú sabes el del fuego o que Vashiir sabe el del hierro —empezó a explicar Judas, que lo había entendido en ese momento—. Ella conoce su nombre, el suyo propio. Por eso puede hacer que su cuerpo desaparezca y aparezca donde desea. Es como si invocaras al viento… solo que ella se invoca a sí misma. No sé cómo explicarlo, pero puede hacer que su cuerpo haga lo que ella quiera.
Todos se miraron entre ellos, con la preocupación reflejada en sus rostros.
—Seguramente es así como se ha curado la herida que le ha hecho Judas —murmuró Arditi.
—Entonces… eso significa que no podemos intentar atraparla —dijo Noire, pensativa—. Tenemos que ir directamente a por ella… a matarla.
La niña, que había observado toda la conversación de sus oponentes sin decir nada, esperando paciente en una esquina del pasillo, esbozó una sonrisa y se acercó a ellos.
—No esperaba que lo averiguaseis tan rápido, bien hecho. Pero no podéis permanecer tanto tiempo hablando sin hacer nada. En la guerra, Lanre no va a esperar a que os organicéis para atacaros.
Noire preparó otra flecha, pensando que la niña tenía razón. Se podía decir que incluso estaba siendo suave con ellos, cuando podría haberlos atacado por sorpresa en cualquier momento.
Como si se hubieran puesto de acuerdo a la vez todos se colocaron en círculo, rodeando a la niña, y prepararon sus diferentes ataques que lanzaron a la vez. La niña los esquivaba con rapidez y facilidad, pero sin poder salir del círculo ni moverse mucho, a no ser que se volviera a teletransportar. Antes de que pasara eso, Noire y Cohërn atacaron a la vez, cada uno por un lado. La primera creó una gran bola de fuego y el segundo llamó al viento, pero justo cuando estaban a punto de darle, la fata desapareció y los ataques de los dos chocaron el uno contra el otro.
Hubo una pequeña explosión en la que Cohërn se quemó los brazos y Noire salió volando por los aires, pero por suerte Rodhan se adelantó y la cogió antes de que su cuerpo impactara contra el suelo. Vashiir se acercó a Cohërn y lo ayudó a levantarse mientras le inspeccionaba los brazos.
—No parece muy grave —comentó, aunque en realidad no tenía ni idea.
—Lo siento, Cohërn —se disculpó Noire, todavía en brazos de Rodhan—. ¿Te duele mucho?
—No tanto como le va a doler a ella cuando se la devuelva —respondió él.
La niña esquivó el ataque de Arditi en ese momento y se rió.
—Eso será si logras llegar a darme. Tenéis que aprender que en la guerra podéis atacar no solo al enemigo, sino también a vuestros compañeros.
Soltando una maldición por lo bajo, Vashiir se apartó de Cohërn y rodeó a la niña por el otro lado, con intención de darle por la espalda. Sin embargo, cuando se estaba acercando a ella de repente resbaló y cayó al suelo de espalda, dándose un golpe en la cabeza. Vashiir observó, cabreado, el charco de agua que la niña había formado al llegar y que era con lo que se había resbalado.
—¿Qué te crees, que el terreno donde luchéis contra Lanre va a ser llano y sin nada con lo que puedas tropezar? —se rió la pequeña—. Eso te pasa por no mirar por donde vas.
—No te dejes llevar la rabia —le advirtió Noire, apareciendo detrás de él—. Tenemos que idear alguna manera para poder atacarla sin que tenga escapatoria. ¿Crees que puedes volver a atraparla con tus dagas?
—Por supuesto —contestó Vashiir mientras se incorporaba, con la cabeza todavía dándole vueltas.
—Pues vamos a ello.
De nuevo, todos se alejaron de la niña y Vashiir utilizó el nombre del hierro para que sus dagas se alargaran. Con un movimiento seco, las dagas se lanzaron contra ella e impactaron contra el suelo, atrapándola entre ellas.
—Volvéis a lo mismo, parece que no habéis aprendido nada —se burló la niña, pero entonces Cohërn apareció por detrás y le dio un puñetazo en el estómago que hizo que ella se doblara de dolor.
—Te advertí que te lo devolvería. Y da gracias a que no sé el nombre del fuego, que si no te quemaría los brazos.
—¡Tápale la boca! —exclamó Arditi, corriendo hacia ellos—. ¡Si no puede hablar, no podrá pronunciar su nombre!
Cohërn asintió, pero ya era demasiado tarde; la niña ya había desaparecido y aparecido a varios metros. No obstante, esta vez Vashiir fue más rápido y lanzó una de sus dagas contra ella en el momento en el que se apareció. Sorprendida, la niña apenas tuvo tiempo de moverse y la daga le dio en un costado, haciéndole un gran corte en un lateral que hizo que gritara de dolor.
Llena de furia, la niña se acercó al hombre con gran velocidad, lo cogió por el brazo y lo arrojó contra la pared, tan fuerte que incluso la pared se quebró. Vashiir apenas tuvo tiempo de mover la cabeza cuando se encontró a la niña prácticamente encima de él.
—Te lo dije, te dije que serías el primero al que mordería —y dicho eso, se inclinó y clavó sus dientes en el hombro de él, creándole una gran herida—. Ah… ya casi no recordaba lo deliciosa que es la sangre de los humanos.
Los demás observaban la escena entre estupefactos y horrorizados, preguntándose quién diablos era esa niña, y sin ser capaces de moverse.

—Ya basta, Nowi.
De la nada apareció frente a ellos un joven, de unos dieciochos años, con los ojos y el cabello rojos que recordaban al fuego. Al menos este iba vestido, pensó Noire, pero en seguida se percató de que sus ropas se encontraban chamuscadas.
—¿Quién eres tú? —preguntó Arditi con desconfianza, sin bajar su espada.
—Soy el encargado de curaros y de conduciros a la siguiente prueba —explicó él mientras se acercaba a la niña. Cogió a esta por el brazo y tiró de ella, apartándola de un Vashiir medio desmayado.
—Maldita sea, Owen, podrías haber esperado un poco —se quejó la niña, apartándose de él con fastidio.
Ignorándola por completo, el joven se giró hacia el resto e inclinó la cabeza.
—Ruego que disculpéis a mi hermana por su comportamiento. En cuanto ve humanos se emociona demasiado, y más aún si prueba su sangre —explicó—. En realidad, la prueba ha terminado desde hace tiempo, pero mi hermana es muy orgullosa y ha querido exhibirse.
—Vete a la mierda, Owen. Me voy a ver a Fel —dijo Nowi, y al instante desapareció, para alivio de todos.
—Espera, ¿cómo que la prueba ha terminado hace tiempo? —preguntó Cohërn sin entender.
—En realidad la prueba consistía en herir a Nowi. Con la primera herida que le habéis hecho en la espalda habíais pasado todos, incluso me sorprende que hayáis llegado tan lejos como para herirla una segunda vez, pero ella no ha dicho nada porque le encanta jugar.
Vashiir se incorporó con dificultad, tapándose con una mano la herida del hombro.
—Y una mierda jugar. Tenemos a uno de los nuestros inconsciente, otro con los brazos quemados y a mí casi me devora. Sin hablar del hecho que no es nada agradable ver a una cría encima de ti completamente desnuda.
—Lo sé, y de verdad que lo lamento por eso. Me habría gustado intervenir antes, pero… Lord Iax quería ver cómo os desenvolvíais —se volvió a disculpar Owen—. Pero ahora me encargaré de curaros a todos para que podáis realizar la siguiente prueba sin ninguna dificultad.  Por favor, acompañadme.
Sin esperar la respuesta de ninguno, el joven se dirigió hacia la puerta del otro lado del pasillo y la abrió de par en par, invitándolos a entrar. Acababan de superar la segunda prueba, y empezaba la tercera.


Última edición por Rose Ushiromiya el Dom Mayo 31, 2015 3:17 pm, editado 1 vez
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Old Medie el Vie Mayo 29, 2015 5:49 am

El descanso en la sala de Owen los dejó a todos listos para el siguiente reto. El muchacho y su hermana los dejaron en la siguiente puerta entre disculpas por parte de él y bromas por parte de ella. El hombre que aún no decía su nombre fue el último en entrar, cerró la puerta con un leve suspiro y todo dentro quedó bajo la total oscuridad, pero en esta ocasión Arditi no se sintió cómoda para nada.
Había en el aire un aroma a viejo, a muerte vieja y seca. A polvo y a hierro. Se oyó un rumor a lo lejos y en las paredes comenzaron a arder grandes antorchas en jaulas negras de hierro revelando una estancia enorme con gruesos pilares en ambos lados que se formaban en filas como guardianes. La sala era tan larga que la puerta de salida se veía lejana y pequeña al otro lado, con un techo tan alto que no alcanzaba a recibir la luz y era tan ancha que perfectamente dos ejércitos hubieran podido luchar ahí dentro. Y en efecto eso había pasado.
El grupo avanzó entre el sendero de muertos, era casi una legión de soldados, con sus armaduras aún puestas, con las lanzas, arcos, hachas, espadas y escudos aún agarrados. La lucha había sido hace mucho tiempo, muchísimo, era evidente porque todos eran esqueletos. Viejos, blancos, secos y llenos de polvo.
—¿Aquí es donde se prueba si los ejércitos son dignos de luchar por Iax? —preguntó uno de los hombres. Arditi ni siquiera notó cual, pues aún no se recuperaba del todo de su prueba personal y tenía la cabeza llena de recuerdos.
—No, no son ejércitos. Si pones atención notarás que ninguna armadura es igual a la otra, que algunos son faen y otros humanos. Y ni siquiera son todos soldados o guerreros, también hay nominadores de túnicas negras y quizá qué más —respondió otro. Tenía razón, los cuerpos vestían prácticamente todos diferentes. Sólo tenían algo en común: estaban bien muertos.

El grupo llegó al centro, donde una pila de huesos formaba un trono blanco y tétrico. Sobre él estaba la única persona aparte de la compañía, un hombre de barba negra salpicada de canas, con largas arrugas en su frente y oscuras ojeras. Su cabello era largo y tenía algunas trenzas adornadas con madera, puntas de flecha, hueso tallado y otras cosas difíciles de descifrar. Estaba sentado plácido, con su túnica raída y sucia como única prenda. Abrió los ojos, quizá estuviera meditando o durmiendo, aunque más bien parecía lo primero porque no pareció impresionado al verlos. Luego de carraspear dijo:
—Bienvenidos a mi humilde morada —con voz gastada—. Es raro ver gente viva por aquí.
—Hola, solo estamos de paso. Si nos permites continuar podrás seguir tranquilo con tus meditaciones —dijo el nominador y de inmediato comenzó a rodear el trono para poder seguir el sendero hasta la salida.
—No tan rápido —respondió el hombre poniéndose de pie—. Así no es como funciona. Aquí sólo atravesará la siguiente puerta quienes son dignos de luchar por mi señor. Y yo soy quien decide quien es digno y quién no —soltó una pequeña risa y abrió sus brazos abarcando toda la estancia—. Y por supuesto, yo me quedo con quienes no lo son.
—No perdamos el tiempo —dijo Arditi y sacó su espada, ya estaba hastiada de las pruebas—. Si Iax necesita gente de valía que nos pruebe él mismo, o mejor todavía, que nos deje salir de este condenado castillo y nos deje hacer su maldito encargo de una vez por todas. Si morimos en el intento será que no fuimos ‘’dignos’’ —dijo irónica—. No sé por qué nos hace perder el tiempo de esta manera.
El hombre rio. Se acarició la barba y dijo:
—Me agradas niña, serías un buen esqueleto.
—Ya me harte —Arditi avanzó entre el grupo con la espada en alto—. ¡Ponte en guardia!
—Alto, alto —dijo con voz calmada el hombre—. No es conmigo con quien deben luchar.
—¿De qué mierda hablas? —preguntó ella.
—No es a mí a quien vencer. Para pasar esta prueba deben vencer al señor Pleasant, mi buen general —el hombre volvió a tomar asiento.
¿Quién mierda es ese tal Pleasant?
Unos pasos se sintieron tras el trono, un casco asomó por detrás del respaldo, luego un escudo, una armadura negra. Un soldado apareció al costado del trono junto al viejo. Era un esqueleto andante.
—¿Qué mierda está pasando aquí? —preguntó ella.
—¡Poneos en guardia! —gritó el modelador a su espalda.
El Señor Pleasant avanzó, sus cuencas vacías miraban fijamente al grupo.
—¿Y qué es un general sin un ejército? —dijo el viejo, burlón—. ¡De pie todos! —Gritó, y con un aplauso hizo que todos los demás muertos comenzaran a ponerse de pie—. Damas y caballeros, les presento ¡El ejército de los indignos!

El general se distinguía porque era el único que vestía armadura negra, y a pesar de no tener ni músculos, ni ligamentos, los tajos que lanzaba con su espada eran poderosos. Su ejército consistía en un atajo de muertos abanicando sus armas, fuertes pero vulnerables. No era difícil destruir un cráneo con un buen golpe de la espada o lanzar los cuerpos volando lejos con el nombre del viento, pero eran tantos soldados que en cuanto derribabas a uno, aparecían otros tres para reemplazarlo. Por la izquierda de la estancia Cohërn llamaba al viento y creaba ciclones que se llevaban docenas de soldados esqueleto y los destrozaba contra las paredes o los pilares. Rich, Judas y Bale se unieron pues era un pequeño grupo que se conocía demasiado bien, estaban organizados y los esqueletos caían pulverizados o destrozados por montones. Vashiir, Noire y Arditi luchaban hombro con hombro, las saetas salían disparadas en contra de los esqueletos, atravesando sus vacías cabezas y entrando en sus cajas torácicas. El hombre jugaba con los muertos, usando su hierro como espada larga, partiendo en dos a los cuerpos. Hay que deshacerse del esqueleto de armadura negra, dijo Narr, Arditi usaba su espada separando cráneos de sus cuerpos y cercenando extremidades.
Los esqueletos atacaban en silencio, rápidos y en avalancha cayeron sobre los tres reclutados forzándolos a usar todas sus fuerzas. El agua y el fuego de Noire, las dagas de Vashiir, el viento de Arditi. Con un solo golpe destruyeron a más de doscientos. Vashiir llamó al hierro de las armaduras y espadas y las armaduras de cientos de esqueletos se derritieron. Arditi creó una ráfaga que barrió a más de cien. Noire fulminó con sus bolas de agua y fuego a una fila de cientos y los estampó contra la pared más lejana. Tras de los caídos se levantaron más y más, los que aún estaban enteros se pusieron de pie, los que les faltaban partes se unieron con otros. El general estaba en medio y comenzó a insistir por su retaguardia, realmente parecía controlar a los demás, su ejército se concentró en los tres reclutados. Ellos se estaban cansando.
—¿Entienden cómo funciona esto? —Dijo Noire entre flecha y flecha—. No es difícil vencerlos, pero son miles. No vencerán en cuanto estemos demasiado cansados para continuar.
—Tienes razón —dijo Vashiir—. Debemos concentrar nuestro ataque contra el esqueleto de la armadura negra, es el líder.
—¡Cohërn! ¡Ven a echarnos una mano! —Gritó Noire—. ¡Los cuatro nos lanzaremos en contra del general! ¡Rich, Judas, Bale! ¡Cubrid nuestra espalda! —La medio faen se tomaba en serio su trabajo como estratega. Se abalanzó sobre los cuerpos y creó una brecha para llegar hasta el general.
En cuanto llegaron los tres reclutadores, el grupo de cuatro se lanzó en contra del general.

Pleasant tenía un gran mandoble y detuvo el primer golpe de Vashiir, él llamó al hierro pero no era hierro lo que usaba el esqueleto. El humano convirtió su espada en un hacha, dio un gran salto y se dejó caer con todo el peso del arma pero el general esquivó el golpe y se deslizó a la derecha donde lo esperaba Noire, ella, usando una flecha cargada, de una mezcla de agua y fuego lanzó la saeta con todas sus fuerzas pero el esqueleto la encajó en su armadura y la flecha se rompió. Arditi apareció entonces, y usó toda su fuerza para destruir a Pleasant con un golpe, el esqueleto detuvo la espada con la suya, pero no pudo frenar el golpe del hacha de Vashiir, y tras él Noire logró clavar una de sus flechas en su espada, luego otra. El esqueleto luchó contra los tres deteniendo golpes y recibiendo otros y alrededor de la lucha cientos de esqueletos trataban de defender a su líder. Cohërn los mantenía a raya usando el viento, y al ver que los tres no podían con el general decidió ayudar. Observó como el viejo movía los labios sentado en su trono mientras mantenía la mirada fija en Pleasant.
Cohërn corrió hasta el trono.
—Aerlevsedi —dijo, y una tormenta se alzó como un monstruo y mandó a volar a todos los esqueletos junto al viejo y se perdieron en la oscuridad del techo. El trono de huesos quedó esparcido junto a los millares de piezas blancas y armas, y las antorchas más cercanas se apagaron quedando todo bajo una penumbra que apenas dejaba ver siluetas. Todos los esqueletos se detuvieron y miraron al techo.
Pleasant alzó también la cabeza, el viento había cesado y comenzaron a llover huesos. Vashiir creó un escudo con su hierro y apegó contra su cuerpo a Noire para evitar la lluvia. Arditi observó al joven nominador y luego al general. Atrás de ella avanzaron las figuras de Rich, Judas y Bale entre las sombras.
—Eso fue mala idea —dijo el hombre sin nombre que, para sorpresa de Arditi, se encontraba muy cerca.
—Él era el líder, no el esqueleto, es obvio.
—Él conoce los nombres de todos el ejército, por eso tiene poder sobre ellos, aún después de muertos. Fue mala idea hacerlo enojar, ahora él entrará en la pelea, y no es nada bueno luchar contra alguien que es capaz de saber tu nombre.

El fuego se volvió a encender. Todos pudieron ver como los trapos grises cayeron pesados y antes de tocar el suelo se detuvieron como si los hubiera frenado la mano de Dios. El viejo puso los pies en el suelo. Su rostro era una máscara de odio. Rodhan hizo su aparición por primera vez, poniéndose delante del grupo, a su derecha se colocó el modelador sin nombre.
—Alto —dijo el ex Sithe—. Esta prueba se detiene aquí.
—Yo diré cuando se detenga mi prueba.
—Alto —dijo el modelador—. Esto llega a su fin.
—¡Insolentes! —Gritó el viejo—. Su destino termina con el de ellos.
El viejo miró de hito en hito a cada uno de los hombres y mujeres del grupo. Los esqueletos seguían sin moverse. El aire estaba viciado y algo cambió. Arditi no quería desviar la mirada cuando la miraron, pero el Mael la hizo esquivar la mirada. Algo la alertó a su espalda. Rich sacó la daga de la funda.
—¡No!
Bale recibió el filo de la daga en el cuello, fue imposible esquivarla. Su amigo sacó el cuchillo y la sangre brotó del cuello y calló por sus ropas, el montaraz se desplomó muerto por su propia daga con las risas del viejo a lo lejos.
Rodhan saltó y volvió a gritar:
—¡No, maldito! —llegó al lado del viejo y Pleasant se cruzó en su camino, el ex Sithe movió sus manos y desbarató el esqueleto que cayó como si fuera una marioneta que le hubieran cortado los hilos. El viejo gruñó y todos los esqueletos se lanzaron en contra de Rodhan, pero no alcanzaron a llegar. Todos se desplomaron y desbarataron.
El viejo cayó con la cabeza rota y llena de sangre. El ex Sithe estaba sobre él. La sangre comenzó a fluir por el suelo.
Los segundos avanzaron, nadie dijo nada.

—¿Hemos pasado esta prueba? —preguntó Vashiir.
Nadie contestó.
Noire, Rich y Rodhan estaban alrededor del cuerpo de Bale. Judas lo observaba alejado unos pasos más allá sin saber qué sucedía, tratando de articular una palabra y llevándose sus temblorosas manos a la cabeza. Arditi miró a Vashiir y luego a Cohërn quien estaba observando al viejo muerto.
¿Habían superado esa prueba? Lo hubieran hecho o no, salieron de todas maneras de esa sala. Lamentablemente con uno menos.


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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Títere el Sáb Mayo 30, 2015 5:56 pm

Cohërn

Cuarta y última prueba. Se encontraban ante una puerta de platino. En silencio. La muerte de Bale pesaba en los corazones de todos, cada vez era más complicado superar las pruebas, y aún les quedaba la cuarta. Sabían que había una alta probabilidad de que saliesen menos de los que entraban. Pero ya no había vuelta atrás. Ya no.
Cohërn se adelantó, y al ver que nadie se decidía, empujó la puerta.

Los ocho se encontraban al borde de un precipicio. Unas escaleras labradas en la roca descendían cuarenta metros antes de tocar el suelo, todo de color arcilla. Y allí, miles y miles de estatuas de este material, todas iguales, todas inmóviles, todas inertes.
Se les cortó la respiración.
-Son un montón -dijo.
-Son los guerreros de Terracota -dijo Judas.- La leyenda cuenta que hay un valle en Ademre en el que se encuentran estos guerreros. Nadie sabe quién los puso ahí, ni quién los labró. Al parecer Iax ha querido reproducirlos en su palacio.
Noire bufó.
-Oh, que original, un montón de estatuas de barro. ¿De que puede tratar esta prueba? Seguro que no cobran vida cuando pasemos por su lado -dijo irónica.
-Desenfundemos, amigos -Vashiir sacó sus dagas, que tomaron la forma de cimitarras.- Hora de romper estatuas de barro.
Bajaron lentamente las escaleras, hasta llegar al fondo. Todos estaban tensos. Al mínimo movimiento, comenzaría la batalla.
Todos se quedaron a una distancia prudencial de las estatuas, ninguno osaba acercarse. Ninguno osaba respirar.
-A la mierda -dijo Rich.- Estoy harto joder, harto de estos jueguecitos. Si Iax quiere pelea, la tendrá.
Judas miró sorprendido a su amigo. Al parecer nunca le había visto hablar en ese tono.
-Es verdad, yo también estoy harto, maldita sea -Vashiir morfó sus cimitarras en shurikens y los lanzó, directos a la cabeza de la estatua mas cercana.
Un golpe de viento los tiró al suelo.
-¿Qué c...? -dijo Vashiir.
-Parecéis idiotas. ¿Tantas ganas tenéis de morir? -Arditi bajó el brazo, era ella la que había desviado las cuchillas.
Vashiir la miró con odio, y recogió sus dagas del suelo.
-Escúchame, ramera fata, a mi nadie me...
Al instante, Arditi pegó un salto y le cruzó la cara de una patada a Vashiir.
-¿Como me has llamado? -dijo desenfundando.
-Eh, basta ya -Cohërn intervino.- Es suficiente.
-Cállate, niñato -de un empujón, Arditi derribó también a Cohërn. Este la lanzó con una ráfaga de viento. Y al instante, todos empezaron a pelearse. Hasta que Noire intervino.
-¡Basta! -el grito retumbó por la estancia, y todos se volvieron alarmados hacia las estatuas. Creían que el sonido las iba a despertar.- Si Iax nos está observando en este momento, seguro que se está tirando de los pelos. Parecemos niños, no mercenarios -todos se calmaron al instante.- Escuchadme todos, esto es lo que vamos a hacer -señaló a las estatuas.- ¿Que son? Estatuas. Bien, las estatus no se mueven solas, así que vamos a dejar de presuponer que la prueba consiste en que nos las carguemos y vamos a buscar la salida. Me parece que Iax quiere ver nuestro temple, quiere comprobar que no vamos a matarnos entre nosotros a la primera de cambio. Porque no vamos a matarnos entre nosotros a la primera de cambio, ¿verdad?
Vashiir y Arditi se soltaron. Todos enfundaron sus armas.
-En ese caso, busquemos la salida -dijo Cohërn.
Y eso hicieron.

Allí estaba, una desvencijada puerta de madera. Habían tardado lo suyo, llevaban mas de medio día registrando todas las paredes, buscando alguna salida, o eso al menos les parecía a ellos.
-Hemos llegado -dijo Arditi.
Todos callaron.
-¿La abrimos? -dijo Rich nervioso.- Puede ser una trampa, a lo mejor la prueba sí era de cargarse a las estatuas, y esta puerta está ahí para despistarnos.
El modelador sin nombre habló por primera vez en lo que llevaban de prueba.
-Mi abuela tiene un dicho: "Si no lo pruebas, nunca lo sabrás." -dijo sonriendo.
-En ese caso, probemos -dijo Noire.
-¡Espera! -gritó Judas. Murmuró unas palabras, y una copia suya apareció a su lado.- Es de arcilla. Que entre él. Por si acaso.
Todos asintieron, y desenfundaron. Algunos adoptaron una posición de ataque. Otros solo se limitaron a tensar los músculos.
El clon se acercó a la puerta.
Agarró el picaporte.
Lo giró.
Un poco.
Un poco más.
Los goznes chirriaron.
Un poquito más.
Nada, todavía no se veía nada, había que abrirla mas.
Ya estaba por la mitad.
Más.
La puerta se abrió de par en par.
No sucedió nada.
Todos se miraron nerviosos.
El clon dió un paso.
Y un virote de treinta centímetros le voló la cabeza. Al instante, cayó al suelo y se deshizo.
Y el hombre-rana, el mayordomo de Iax, apareció al otro lado con una antorcha en la mano.
-Enhorabuena -dijo. Encendió una por una las antorchas que había en la pared, mostrando una bonita estancia adornada con pieles y alfombras y les dio la bienvenida con un gesto.
-¿Hemos terminado? -dijo Vashiir.
El hombre rana asintió.
-¿En serio, esto es todo? ¿En esto consistía la prueba? ¿Y si uno de nosotros llega a abrir la puerta? ¡Esa maldita ballesta le abría volado la cabeza!
-Sí. Pero mi señor Iax confiaba en vosotros. Adelante, os está esperando.
Todos entraron recelosos en la estancia, buscando mas ballestas.
-Un momento -dijo Noire.- ¿Que habría pasado si hubiésemos tocado las estatuas? -preguntó mientras andaban, en dirección a los aposentos de Iax.
-Se abrían despertado, y probablemente os habrían matado. Por dentro eran de piedra.
Cohërn miró a Noire agradecido y está movió los labios como articulando un "os lo dije".

Y al fin llegaron. Tras andar durante un largo tiempo entre pasillos y corredores, llegaron a una alta estancia. Era blanca, y allí habían colocado varias mesas. Varios hombres-rana estaban junto a las paredes, esperando órdenes. Uno de ellos se acercó a el que les guiaba, e intercambió un par de rápidas palabras con él.
-Lo lamento, mi señor Iax está indispuesto -torció el gesto al pronunciar esto.- Os atenderá en unos momentos. Tomad asiento.
Los ocho obedecieron, y al instante unas hermosas doncellas vestidas con unos pocos trapos llegaron a la sala con manteles, cubiertos, y comida, mucha mucha comida, acompañada de vinos, licores, y zumos de frutas de todas las clases.
Todos sonrieron, algunos mas que otros, y se pusieron a comer.
-Si necesitáis algo, no dudéis en pedírselo -dijo el hombre rana.
-¿A ellas o a ellos? -respondió Vashiir con la boca llena, y señalando a las doncellas y a los hombres rana.
-A quien deseéis.
-A ellas, sin ninguna duda -rió Vashiir, escupiendo mientras lo hacía. Cohërn no pudo evitar soltar una carcajada.
Conforme avanzaba la comida, el ambiente se iba destensando. Todos estaban felices, lo habían conseguido, y casi se alegraban de la indisposición de Iax, pues les dejaba mas tiempo para comer y descansar.
Judas fue el primero en retirarse. Se fue a una de las mesas mas apartadas y se tumbó en uno de los bancos.
-Despertarme cuando llegue Iax.
Varios hicieron lo mismo, pues todos estaban exhaustos.
-Buah -dijo Vashiir.- yo no pienso tumbarme. Bueno, sí, pero no solo -dijo entre risas mientras agarraba por la cintura a una de las sirvientas.- ¿verdad cariño?
-Como desee mi señor -dijo esta, con una voz dulce como la miel de amapola.
Vashiir sonrió y dejó a un lado la comida, concentrado en un mejor plato.
-Por favor Filonegro -dijo Cohërn.- Que estoy comiendo. Vete a una esquina.
Vashiir rió y se giró hacia él.
-¿Que pasa muchacho, que nunca has visto un...?
-No es por ella, es por ti -a Vashiir se le borró la sonrisa, para soltar inmediatamente una carcajada.- Buena ahí -dijo. Y volvió a centrar su atención en la sirvienta.
Esta rió y rodeó con un brazo el cuello de Filonegro.
Y con el otro sacó un puñal y se lo clavó en la garganta.
Filonegro tuvo reflejos y esquivó el golpe, pero el filo se le hundió hasta el fondo en el costado.
-¡Mierda! -gritó mientras caía al suelo en un charco de sangre.-¡Es una trampa!
Al instante, todas las criadas sacaron semejantes puñales, y los hombres ranas se abalanzaron croando hacia ellos. Había caído de cabeza. La última prueba aún no había terminado.
Se levantaron como pudieron y desenfundaron sus armas. Y exhaustos, se lanzaron contra la inesperada batalla.

Cohërn se levantó como pudo, quitándose de encima el cadáver del hombre rana. Olía fatal.
Observó a sus compañeros, todos estaban en la misma situación. Manchados de sangre y vísceras, llenos de cortes y arañazos. Las criadas y los hombres rana no eran fuertes, pero sí rápidos, y se habían lanzado en ataques suicidas intentando darles en sus órganos vitales. Había sido una lucha breve, pero cruenta.
-Ahora sí -dijo el hombre rana, el que les había llevado hasta allí.- Ahora sí sois dignos de conocer a mi amo. Quería comprobar si érais capaces de sobrevivir a una emboscada. Y lo habéis hecho. Mi señor está contento. Mis mas sinceras felicitaciones.
Y dicho esto, desapareció.
Nadie habló. Ya les daba igual caer en otra emboscada.
Un brillo recorrió la sala, y los cadáveres desaparecieron. Una puerta de cristal apareció al fondo. No se veía nada al otro lado.
-Se supone que tenemos que entrar ahí -dijo Arditi.
-Vayamos.

La sala era larga. Muy larga. Pilares de todos los colores adornaban las paredes. Y al fondo había un trono. Que miraba al norte. Les daba la espalda.
Todos se acercaron en silencio. En la estancia se respiraba un aire solemne. Sus pasos retumbaban en el suelo, el techo, y las paredes.
Un sonido gutural les llegó desde el trono. El sonido de la piedra contra la piedra. Y este, empezó a girar.
Giró.
Giró.
Giró y giró.
Y les dió la cara.
Y allí, los ocho vieron,
que estaba vacío.
Vashiir soltó el aire que había estado conteniendo.
Noire murmuró "debíamos habérnoslo esperado".
Arditi pegó un leve pisotón.
-Cohërn, responderé a tu pregunta -Cohërn se giró y miró extrañado al modelador sin nombre, que acababa de hablar repentinamente- Me llamo... -se abrió paso entre ellos, y con dos rápidos pasos, se sentó en el trono, cruzando las piernas con aire burlón- Iax.
Y sonrió.


-...el primer borrador lo escribes con el corazón, el segundo, con la mente.-
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Re: FIC COMUNITARIO (2)

Mensaje por Sciacere el Lun Jun 01, 2015 5:40 pm

A pesar de haber sido siempre el jefe Vashiir nunca se había fijado lo suficiente en él. De hecho, el único momento en que realmente lo había mirado como tal fue cuando junto a Rhodan los salvaron en el gigantesco salón del ermitaño.
Pero viéndolo sentado en su trono de cristal ámbar se convenció de que era realmente Iax. No por sus ropas, pues llevaba una túnica marrón raída hasta los tobillos con los mangas hechas jirones. Tampoco por sus prendas, pues la única que llevaba era un largo collar que le daba dos vueltas al cuello con diferentes eslabones de piedra, carbón, madera, cobre y hueso.
Era por su rostro, por su mirada y por su voz. Tenía el pelo recogido en una coleta y su semblante era severo y adusto, surcado de arrugas llenas de experiencia. Los ojos eran de un oscuro tormentoso y su mirada estaba cargada de sabiduría.

El gran Iax paseó la mirada por el grupo y el primero en arrodillarse fue Rhodan.
— Mi señor— dijo el ex-sithe hincando rodilla y puño al piso. El resto del grupo hizo lo mismo.
— ¡Tienes mis dagas!— dijo Vashiir con voz templada.
— ¡Tienes mi arco y mi espada!— replicó Noire.
— ¡Tienes mi espada!... Shhhh, caya, a ti no te puede oir— dijo Arditi en voz baja, seguramente a Narr.
— ¡Tienes mi espada!— dijo finalmente Cohern.
Iax asintió con la cabeza.

— Levántense, pues hay algo que debo deciros.
El grupo se incorporó.

— Las huestes de Lanre— dijo Iax levantándose del trono y haciendo tintinear la cadena del cuello— son muy heterogéneas.
— Pero Lanre es un simple humano— lo interrumpió Judas.
Iax lo miró y el viento se tensó. Se llevó un dedo a los dientes y lo mostró con un hilillo de sangre.
— Lanre no es un humano cualquiera. Es un líder, y por su sangre corre el espíritu de un hombre ambicioso y sediento de poder.— Respondió Iax con el dedo ensangrentado en alto.
— Disculpe la osadía— volvió a interrumpir Judas— pero aun así sigue siendo humano.

Iax se llevó las manos tras la enmarañada túnica marrón con una sonrisa.
— Toda la gloria y la grandeza de un hombre tiene tras si la mano de una mujer.
Todos miraron a Noire y a Arditi, y ellas miraban al gran Iax.
— En esta guerra, hombro con hombro pelea la cónyuge de Lanre. Su nombre es Lyra, y sabe el nombre de todas las cosas.— Concluyó Iax.
Un silencio enorme se alzó.

El nombre de todas las cosas— pensó  Filonegro para sí.

Finalmente el creador de Fata rompió la quietud.
— En dos semanas partimos— dijo sentándose en el trono.— La batalla se está librando en todos los rincones de Temerant, excepto en Myr Tariniel. Desde Belén hasta las ciudades mellizas.  Pero ustedes estarán en el epicentro, donde la esperanza de vida es de menos de un día. Irán directo a Lanre, cerca de Tinusa.
Todos tragaron en seco al oír las palabras del máximo líder.

Iax pudo ver la preocupación en el rostro de sus compañeros e intento atenuar la atmósfera.
— Y por eso os voy a dar estos obsequios.

— Para ti Arditi— dijo sacando una espada broncínea de un arcón cerca del trono.— Tengo esta hoja labrada por los altos Faen del bosque crepuscular.— La espada era terrorífica, la hoja se curvaba ampliando su magnitud, dándole un aspecto voraz.
— Noire. Que este arco hecho por los cazadores de las colinas níveas traiga mejores vientos a tus flechas.— El arco era de un blanco denso, con inscripciones en la superficie y cordel rojo.
— Para ti Cohern, por tu valía. Te doy este escudo hecho con la madera del primer árbol de Fata.— El escudo redondo era color granate, con tachones plateados en los bordes y en el medio un árbol tallado con mariposas alrededor.
— Vashiir…. Oh Vashiir. Para ti tengo esto— Y sacó un collar con una perla negra carbonada— seguramente lo reconoces— dijo lanzándolo por los aires.
Filonegro lo agarró al vuelo, cerró el puño y besó el diamante negro.
— No necesito armas mi señor, esto es todo lo que necesito— y se lo colgó al cuello— para cargarme a Lanre.

Iax rió atronadoramente… — ¡Mas les vale!— dijo con mirada amenazante, y después sonrío.
Ahora vayan, tienen dos semanas para descansar, mi palacio es suyo, hagan lo que quieran.


Última edición por Sciacere el Miér Jun 03, 2015 2:14 pm, editado 4 veces (Razón : Ajuste al calendario de Tit,)
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