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Los misteriosos asesinatos de Tarbean

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Mensaje por Admin el Miér Feb 20, 2013 8:35 pm

El pelirrojo se envolvió todavía más en su capa. Hacía rato que seguía ese ladrón y empezaba a hacer frío.

El ladronzuelo era un hombre de unos cuarenta años que se dedicaba a robar y a extorsionar los críos que robaban por la ciudad. De este tipo de gente había a montones en esa zona en concreto, amenazaban los niños, o los pegaban si no conseguían amedrentarlos. Como una sombra furtiva, el joven exhabitante de Tarbean saltó de un tejado a otro. Sólo un sonido hueco y amortiguado lo delató, aunque el hombre al que perseguía ni siquiera lo escuchó. Ese hombre se dirigía al prostíbulo más cercano, o quizás a una taberna, a reunirse con otros ladrones. de cualquiera de las maneras, esa noche no llegaría a su destino.

Sabiendo que saltar desde aquél tejado haría bastante más ruido y quizás se haría daño, decidió adelantarse a la presa y bajar desde un tejado más bajo. Con un toque teatral, saltó y rodó sobre él mismo, dando una vuelta para evitar romperse alguna extremidad, aprovechando para desenvainar la espada. Evidentemente, ese sonido sí que alertó al ladrón, que se giró y observó la luz reflejada en la espada. Con la enorme oscuridad que reinaba, apenas acertaba a ver una criatura con una larga capa y un arma mortal. Asustado, el hombre desenvainó un cuchillo grande y tosco, que había usado más habitualmente para intimidar que para luchar. La sombra, comprobando cuán pusilánime era su oponente, se rió para sus adentros y bajó su arma, ocultándola con su capa. Se acercó a ese hombre, que ahora carecía de la guía de la espada de su enemigo para saber donde se encontraba la amenaza, con pasos tan lentos y silenciosos como fue capaz.

Cuando lo tuvo suficientemente cerca, alzó otra vez su arma, y velozmente, le atravesó el estómago con ella. La sangre oscura y espesa se derramó sobre ambos. Con mucho cuidado, agarró el cuerpo sangrante de ese ladrón y lo sentó en la calle. Limpió su espada en las ropas del muerto y le cerró los ojos con solemnidad.

Se puso en pie, y una vez así, sin emoción ninguna en la voz, a excepción quizás de un leve lamento, dijo:

- Tempi no estaría nada orgulloso de mí.


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Mensaje por Dinael el Dom Feb 24, 2013 8:12 pm

Bueno solo era un extorsionador de poca monta pero el jefe estaba preocupado y me encargo que buscase al asesino, por lo menos no era un trabajo de los tipicos con veneno o un ballestazo a la cabeza, asi que esta estaba satisfecha, y mis pesquisas me habn llevado a que un pelirrojo lo habia estado siguiendo la ultima noche y que llevaba capa negra y espada adem asi que me puse manos a la obra y empeze a buscar en serio...
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Mensaje por Kahlan el Mar Feb 26, 2013 11:13 pm

La multitud se apelotonaba en torno a un callejón mientras la autoridad trataba que siguiesen con su camino. La mujer de pelo largo y oscuro se lo apartó de la cara cuando se dirigió para fisgonear a qué se debia el tumulto. Por encima de varias cabezas consiguió ver a varios guardias hablando y gesticulando con gravedad.
Justo a sus pies un bulto indeterminado parcialmente oculto por la oscuridad añadía un toque siniestro al lugar. Era un cadaver, había visto los suficientes como para saberlo con toda seguridad.

La mujer se movió hacia la derecha donde un grupo de mujeres cuchicheaba en voz baja.
- ¿Quién ha muerto? preguntó finjiendo querer unirse al corro de cacatuas.
- Nadie importante -comentó una- es solo un ladronzuelo, todo el mundo le conoce, se las suele arreglar para escaparse siempre de los guardias.
- Pues esta vez no se ha escapado -despues añadió- ¿por qué tanto tumulto entonces?
- Es el cuarto al que apuñalan, el segundo de este ciclo - cuchicheo una mujer baja y rubia.
- ¿Ladrones?
- Todos tenias sus enemigos pero.. bueno... no como para llegar al asesinato.
- Pues yo pienso que alguien está limpiando las calles -dijo una mujer anciana - ¡y ya era hora! esto esta infestado de ladrones, prostitutas y adictos al denner -se quejó de modo que gran parte de la gente pudiese oirla.

Una vez satisfecha su curiosidad, la mujer de pelo largo y negro se dio la vuelta para marcharse. Sin querer chocó contra un hombre con una elegante y extraña capa negra que le cubria casi por completo.

- Lo siento mucho se disculpó de inmediato.
- No importa-respondió Kahlan siguiendo su camino. Miro al cielo, la luna bien alta en el oscuro cielo. Era tarde y necesitaba dormir.


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Mensaje por dragodrak el Miér Feb 27, 2013 4:06 pm

Era otra noche fría y pequeñas gotas caían del cielo, de esas que no te llegan a mojar pero que llegan a molestar. Yo estaba con mi "disfraz" de vendedor de carne, era el que más solía usar ya que la destreza con mi arco siempre me permitía cazar algún animal en mi viajes, de paso ganaba unas iotas, además podia aprovechar y conversar con los otros vendedores que siempre tenían una que otra noticia interesante.
Estaba tranquilo despellejando a unos conejos que había cazado esta mañana cuando de repente se oyó un grito, pero no un grito normal, un grito ahogado, un hombre con miedo que no llego ni siquiera a darse cuenta de lo que estaba pasando...
Corrí en la dirección donde había oído el grito y en un callejón encontré un cuerpo en un charco de sangre. Era él no había duda el miedo se le notaba en la cara pero no había ni rastro del asesino supongo que la lluvia ayudo a borrar sus pasos. Sin mas rodeos me acerque al cuerpo y empece a revisarlo, no había duda que era un ladrón pero no entendía porque lo habían matado, solo tenia una daga extremadamente desafilada y unas iotas... tenia...
Volví a mi puesto pensando porque alguien querría matar a esa persona, no había sido por el dinero ya que lo había dejado y no creo que haya robado algo de suficiente valor para asesinarlo, su ropa demostraba que no.
Al llegar a mi puesto se me planteo otra gran duda.. ¿Donde había dejado los conejos?...
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Mensaje por Admin el Jue Feb 28, 2013 10:55 pm

Esta vez había sido descuidado. Había cometido demasiados errores.
Para empezar, había dejado que mi víctima hiciese algo de ruido antes de matarla y después, cuando descubrieron el cadáver, se había quedado demasiado tiempo entre la multitud. Una chica le había llamado la atención y por eso se había descuidado, pero de ninguna manera tenía excusa. Además, lo peor de todo es que ya en algunos lugares empezaban a correr rumores que relacionaban al famoso pelirrojo con el misterioso asesino, aunque todo eran chismes y susurros de vieja.

Para evitar más errores en el día de hoy, él decidió dar un largo rodeo antes de llegar a la posada donde se alojaba. Una vez allí, comió algo y escuchó las noticias del camino, como acostumbraba a hacer. Habían más bandidos en los caminos, el Gran Camino de Piedra en dirección a Anilin estaba impracticable a causa de unos derrumbes de tierras y... había un nuevo asesinato. Sacudió la cabeza, no se ocuparía de ningún hombre más hasta pasados unos días, hasta el ciclo que viene quizás. Observó la posada que de repente le pareció hostil.

No, no eran sólo imaginaciones suyas. Alguien muy bien tapado con capucha y capa hablaba con la camarera. Era como mínimo sospechoso. Sin pensárselo mucho, subió a su habitación y se alejó de ese ambiente cada vez más peligroso.


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Mensaje por Rasec el Vie Mar 01, 2013 6:24 am

El ser que antes había tenido tanto poder, al quien temían por estar entre los Chandrian, el ser quien unos meses antes había perdido casi todo su poder por pelear con el *amo* le purgaba su vida como ladrón y estafador, penas y tenia el mínimo de sus poderes, pero se las arreglaba para estafar y robar a mercaderes cealdico o a turista de Vintas. Cuando supo de los asesinatos en serie de ladrones se pudo a vigilar, sabia que no seria tan fácil tomarlo desprevenido, pero también que debía cuidar sus espaldas, hace días había escuchado que el asesino era un pelirrojo y ahora hace unos minutos escucho una charla en una taberna que decían lo mismo, si era verdad eso, sabia de quien hablaban, del *majestuoso* Kvothe el Arcano, pero no se adelantaría hasta verlo con sus propios ojos.

Esa noche decidió vigilar un poco mas la calle a ver si encontraba algo, pero nada, solo prostitutas ofreciendo sus servicios o borrachos que no podían ni caminar, estaba harto de Tarbean pero por el momento era un lugar seguro hasta que pudiera irse sin problemas. Vio pasar a una chica de pelo negro, mirada dura, y con un andar decisivo, era obvio que no era prostituta, decidió ver si podía robarle esas espuelas de plata que llevaba.

Mi señora, es muy peligroso andar sola a estas horas- sonrió- no quiere que la acompañe hasta donde se dirige.

Apártate sucio- lo miro con desdén- sal de mi vista antes de que te corte el cuello.

Oh, como me encanta tu actitud, esta noche no podre con tus espuelas, pero...- se volvió a reír ahora con una carcajada- supongo que con tu cadena si- tumbo a la mujer al perecer fácilmente pero porque estaba con la guardia baja, lo subestimo- espero verte de nuevo jajajajaja!!
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Mensaje por Kahlan el Mar Mar 05, 2013 12:01 pm

Por un momento había parecido un pelmazo inofensivo pero cuando quiso darse cuenta ya la había derribado y arrancado una cadena de gran valor sentimental. Tirada de espaldas en medio del duro suelo de piedra, trato de levantarse apoyandose en el codo pero un punzante dolor se extendió por todo su brazo.
Sabiendo que no podría levantarse a tiempo para recuperar su cadena sin perseguir al ladrón, la mujer se las arregló para clavarle las espuelas de su bota derecha en la entrepierna con todas sus fuerzas. El hombre gimió de dolor y se agarró sus partes mientras salía corriendo y tambalenadose para ocultarse en los callejones de Tarbean con la cadena en la mano.

- Maldito bastardo-maldijo Khalan entre dientes mientras se ponía en pie -SI VUELVO A VERTE TE PATEARÉ EL CULO TAN FUERTE QUE LO SENTIRAN TODOS TUS ANTEPASADOS!-le gritó.

El dolor se extendia desde el codo a todo el brazo. Trató de examinarse con los dedos pero fue peor. Seguramente tendría el hueso fracturado o fisurado por algun lado por la mala caida.

- Estupendo- dijo para si misma antes de emprender de nuevo el camino a la posada sujetandose el brazo y llena de ira homicida. Le habían robado por un despiste. Al menos le quedaba el consuelo de que el ladrón tendría inflamada e inservible la entrepierna al menos una semana.

.....

Cuando sintió los frios dedos de la rechoncha mujer apretarle suavemente por encima del codo se le nubló la vista. Había preguntado en la posada nada más llegar por alguien que pudiera examinarla. La pareja de taberneros le dijeron que hasta el dia siguiente no le atenderían en ningún sitio y que ellos se ocuparían de avisar a alguien a primera hora tras decirles que la habían asaltado. Insistieron en que descansara despues del robo y que no se preocupara. Despues de pasar un anoche de perros deseando que el ladrón se encontrara con el asesino de rateros alguien llamó a su puerta.

Era la mujer del posadero, le dio paso. Iba acompañada por una bajita y rechoncha mujer, no le prestó atención a su nombre, solo en que había estudiado medicina en la universidad y que podía ayudarla. Lo único que deseaba era que le aliviasen el dolor. Le inmobilizó el brazo tras examinarselo metodicamente y producirle un punzante e incisivo dolor. Le recomendo varios analgésicos de los que no había oido hablar en la vida. Tendría que ir a comprarlos.

Bajó a la posada para tomar una comida abundante. Al menos no le habían robado la bolsa. Se sentó sola en una mesa a esperar la comida mientras seguía pensando en lo que le haria al ratero si volvia a poner sus ojos en él.


Última edición por Khalan el Mar Mar 05, 2013 8:56 pm, editado 1 vez


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Mensaje por dragodrak el Mar Mar 05, 2013 2:50 pm

Cansado de estar en el puesto de carnes decidió cambiar de estrategia, iba a salir a robar.. era la primera vez que lo haría pero era muy rápido con la daga cuando era necesario, quería que el asesino de rateros fuera tras él.
Apenas estaba anocheciendo se puso su traje de caza, que era básicamente una camisa ajustada, unos pantalones con más barro de lo posible, una botas ligeras y una capa con un lugar donde guardar una daga sin que nadie sospeche y una capucha.
Salio por los callejones en busca de mi primera victima, cuando vi a un hombre que iba rengueando con una mano en su entrepierna, debía de ser su día de suerte una victima fácil para empezar, empezó a caminar despacio haciéndose el distraído, cuando de "casualidad" choco contra el sujete

-Disculpe, señor

El otro hombre no respondió y se alejo no sin decir una que otra palabra en voz baja. Entonces vio su premio una cadena, unos peniques y un par de iotas, cuando fue a guardar las cosas en su bolsa se dio cuenta de que estaba vacía.. más le valía que la cadena fuera de oro si no hubiese perdido 5 talentos en una idiotez.
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Mensaje por Admin el Miér Mar 06, 2013 10:45 pm

Había salido el sol de la mañana, había una ligera brisa que limpiaba el sofocante hedor de Tarbean y además, el pelirrojo había dormido bien esa noche. Bajó las escaleras y desayunó en la posada, un poco de pan con queso y una bebida caliente. Una chica joven estaba cerca de la barra, pero no era un clienta habitual, parecía algo perdida. Como siempre, se dispuso a escuchar los rumores que corrían...

El hijo de un conde noble había sido encontrado en compañía de una prostituta. No era algo extraño, pero lo escandaloso del caso era que esa prostituta era una acompañante habitual del padre del joven. El juez de paz había sido encontrado más borracho que una cuba en la puerta de su casa, durmiendo y en posesión de una navaja de barbero. Los hombres hicieron un silencio. No hablaron de los asesinatos, pero el silencio decía todo lo que ellos callaban.

La posadera, servicial, sirvió más bebida al joven cliente, mientras el posadero dejaba unos jarras de cerveza en la mesa de al lado. En ese momento, ambos aprovecharon para comentar algo escuetamente.

- ¿Cómo está la chica a la que han robado? ¿Sus heridas son muy graves? - Dijo el hombre.
- No, no, no te preocupes. Le he dicho que enviaría un médico para que la viese hoy, pero sus heridas no son graves. Lo peor debe ser que la hayan robado a la pobre, parece tan joven...

Él se quedó pensando en esas palabras, y pensando quizás que podía enfrentarse a un nuevo ladronzuelo, hizo venir a la posadera.

- Perdone... ¿Ha dicho algo de una chica herida? ¿Está aquí? Yo podría atenderla...
- ¿Es médico?
- Estudié fisiología en la Universidad.
- ¡Oh! Entonces eres un compañero. - Dijo ella sonriendo. - Ven, sube, te diré en qué habitación está.

El pelirrojo subió las escaleras y adoptó la pose más profesional que pudo.Entró despacio y miró la mujer. Con algo de temor, se dio cuenta que era la chica que había visto en la escena del crimen, y supuso que ella también se daría cuenta.

- Hola, soy el fisiólogo que ha pedido la dueña de esta taberna. Antes de nada, ¿me podrías explicar qué ha pasado?

Ella lo miró detenidamente y contó la historia de cómo un hombre se le había acercado a molestarla y ella se lo había quitado de encima, aunque perdiendo un colgante y evidentemente, deseando vengarse. Kvothe examinó las heridas de la chica, que se llamaba Khalan y que él tenía la sensación de haberla visto ya antes.

- Uhmm... Voy a la botica para comprar algunas cosas que necesitas y también nuevas vendas, claro. No te muevas, volveré en breve.

El chico se marchó, con una idea rondándole la cabeza. Se acercó a la botica y compró hojas y corteza de sauce para el dolor, cola de caballo para la hemorragia y arrayán para las heridas. Lo puso todo en pequeñas bolsitas y volvió a la posada. Esta vez, subió directamente a la habitación de Khalan, y en un silencio pensativo, procedió a hacerle las curas, describiendo brevemente lo que hacía en cada paso. Ella lo observaba muy atentamente, y su desconfianza cada vez se acentuaba más en el rostro, hasta que ella dijo:

- No eres sólo fisiólogo, ¿verdad?
- También me dedico a otras cosas. - Respondió evasivamente.
- Estabas en ese callejón la noche del asesinato, ¿no es así?

Él calló, pero no lo negó. Ella apretó la mano de Kvothe, con la que le estaba vendando en ese momento, y mirándole a los ojos, dijo:

- Encuéntralo. Encuentra a ese ladrón. Déjame vengarme y luego mátalo.
- Yo no soy ningún asesino... - Dijo él, sin demasiada convicción.
- Ayúdame y yo te ayudaré a ti. ¿Sabes...? Hay quienes hablan de un pelirrojo misterioso que siempre está cerca de la escena del crimen. Podría extender rumores falsos para despistar la justicia... o podría entregarte a ella. - Dijo claramente.
- Entiendo. - Dijo él, tras pensarlo un segundo. - Me parece un buen trato. Acepto. Pero... no te aseguro poder encontrarlo.
- Sé donde podemos empezar a buscar. Entonces... ¿trato hecho? - Dijo tendiéndole la mano.
- Hecho. - Dijo él aceptándola.

-


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Mensaje por Kahlan el Sáb Mar 09, 2013 12:31 pm

Mientras Kvothe enumeraba hiervas, raices e infusiones al dependiente, Kahlan observaba el lugar tratando de identificar algo de todo lo que allí se vendía. Un ligero tufillo a rancio se apoderaba del lugar. "Debe ser algo en mal estado" -pensó Kahlan. El dependiente, un hombre escualido y anciano se metió en la trastienda para buscar algo, entonces la mirada del pelirrojo se posó en la mujer.

- ¿Te duele? -preguntó serio.
- Estoy mas enfadada que dolorida -contestó -no se que llevaba esa cosa que me diste hace un rato, pero empiezo a verlo todo más brillante de lo normal.
- Pero no te duele -afirmó Kvothe.
- No -contestó Khalan.
- Que veas todo brillante es un efecto secundario del ar..
- No lo quiero saber -le cortó la mujer -mientras no me haga parecer una consumidora de denner está bien - añadió para suavizar su tono de antes.

El pelirrojo asintió con seriedad.

- ¿Por qué estamos aquí? Creia que compraste todo antes.
- Olvidé algo-respondió Kvothe -será solo un momento e iremos a ver al alguacil, aunque no me entusiasme la idea.-añadió despues.
- No voy a delatarte -dijo en voz baja acercandose a él - solo quiero dar parte por si mi cadena aparece-explicó.
- ¿Tan valiosa es?
- Si, lo es -respondió la mujer con voz triste.
- Quiza... debieras correr la voz por alguna casa de empeños -sugirió Kvothe tras meditarlo -por si intenta venderla
- No creo que haga falta, no vale mucho dinero
- Valor sentimental ¿eh?-comprendió el pelirrojo.

El tendero vovió entonces de la trastienda con una pequeña bolsita de papel, que colocó sobre el mostrador. Tras pagar y salir del lugar se dirigieron como dos paseantes más para ver al alguacil.


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Mensaje por Old Medie el Jue Mar 14, 2013 11:17 pm

Todo estaba yendo de mal en peor para Pike, ya habían matado a dos de sus espías y a tres de sus recaudadores de dinero producto de venta de resina. Debía buscar al asesino y averiguar quien destruía su negocio. En la semana había perdido 30 talentos.
El guardia de la plaza del sur llegó con la lengua afuera:

-Señor, he oído que la chica del alguacil esta buscando un sospechoso!

-Así que la chica favorita del alguacil ya encontró una pista, yo nunca le dejaría el trabajo de un hombre a una mujer pero al parecer el alguacil sabe lo que hace. Dime que sabe Dinael.

-Anda buscando un pelirrojo, usa capa negra y sobre todo señor: tiene una espada Adem!

-Espada Adem pero es pelirrojo, entonces no es mercenario Adem pues ellos todos tienen la cabeza rubia rojiza pero bueno prefiero atenerme a lo peor, digamos que es un mercenario Adem, si es así tendremos que por lo menos atacarlo con 10 hombres para asegurarnos pero no puedo mantener 10 guardias rondando la ciudad todos juntos como pandilla, tendré que pensar en otra cosa. Mantendré espías rondando los sitios donde murieron mis recaudadores y tendré que ponerles una escolta a los demás. Esto será una sangría para los ingresos pero si tiene de verdad una espada Adem seré compensado enormemente si lo agarro. Que tan difícil será encontrar un pelirrojo en Tarbean?


:18:
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Mensaje por Admin el Sáb Mar 16, 2013 8:47 pm

El pelirrojo esperaba apoyado contra el muro de la casa del alguacil mientras la joven Khalan hablaba con éste. Le caía bien la chica y confiaba lo suficiente en ella como para dejarla sola con las autoridades, pero desde que le arrestaron en Imre por la ley del hierro, había dejado de sentirse a gusto cerca de cualquiera que tuviese poder para arrestarlo.

La plaza estaba bastante animada y varios críos corrían de un lado a otro jugando al pilla pilla y al escondite. Lo que le preocupaba era un encapuchado que tenía la impresión que les seguía desde hacía un rato. Se había parado en la plaza y había entrado en una de las tiendas, pero observaba demasiado a menudo por el escaparate el joven aparentemente despreocupado que estaba al lado de la casa del alguacil.

Por fin, Khalan salió de allí aunque su gesto era de un gran enfado. Sin darle tiempo de decir nada, kvothe la agarró de un brazo y la guió por varios callejones durante un largo rato. Ella intentó decir algo, pero él se lo impidió.

- ¿Qué hac...?
- Calla. Dame un momento.

Recorrieron varias calles más. Entraron dentro de una taberna y le pidieron a la camarera que les guiase hasta la puerta trasera. Salieron por los establos, sin olvidarse de darle a ésta un penique de plata. Esperaron un momento en una de esas callejuelas secundarias. Kvothe apretó los dientes, cogió de la mano a Khalan y la obligó a correr. Cruzaron varias calles más, hasta que entraron en una especie de tienda. El pelirrojo intercambió algunas palabras con el dependiente y éste los guió al interior de un almacén. Les indicó que la puerta del fondo daba a la calle y después los dejó solos.

- ¿Qué ha pasado?
- Nos seguían. Y no, no eran sólo imaginaciones mías. Pero ya lo hemos despistado, tranquila.

Ella cambió la cara.

- Maldita sea, hoy nada va bien. El alguacil ni siquiera me ha recibido. ¡Será c...!
- Por eso no confío en las personas que se supone que deben impartir justicia. - Dijo él, sombrío.
- Dime... ¿Por qué empezaste con ésto? Me refiero... a los asesinatos.
- Bueno, - Dijo él, dudando. - no es la primera vez que arrebato la vida a alguien. - Se miró las manos, como recordando. - Pero creo que es más justo matar personas que se lo merecen, ¿no? Pero no, no intento justificarme. Yo viví aquí mucho tiempo, sufrí la corrupción de Tarbean y en aquel entonces decidí que no lo soportaría más. Y he vuelto para limpiar la inmundicia de esta ciudad.

Ambos se quedaron en silencio durante un rato, cada uno perdido en sus propios recuerdos de la infancia. Cuando él volvió en sí, se dio cuenta de la incomodidad de la atmósfera y se dirigió a la puerta.

- Vamos, seguro que ya lo hemos despistado, sea quien sea.
- De acuerdo.

Justo al salir, Khalan se tambaleó un poco.

- Creo... Creo que voy a volver a la posada. Todavía estoy herida y tanto ejercicio me ha mareado. No me siento bien.
- ¿Puedes tú sola?
- Sí, sí... Es sólo que... - Se apoyó contra la pared. - Ya está, tranquilo. Me parece que me voy a ir a dormir, o algo. Mañana volveré a ver al alguacil y más le vale que esté disponible.
- ¿Si no? - preguntó él con una sonrisa, al ver la cara de Khalan.
- Si no, se enfrentará a la furia de una modegana.

Él silbó ligeramente, pero no hizo más comentarios.


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Mensaje por Rasec el Lun Mar 18, 2013 3:45 pm

Habían pasado unos pocos días después del encuentro con la chica a la que el ser le había robado su collar, el collar que le habían robado enseguida cuando choco con ese otro joven. Rasec seguía investigado sobre la chica y sobre el joven, los rumores sobre el asesino de ladrones se habían expandido, se decía ahora que el asesino va acompañado de una chica.

Menuda suerte tengo, robar un collar a los minutos desaparece-Dijo el ex-Chandrian

Paso por los tejados de Bajo Tarbean, ya era la puesta del sol para dar paso a la Luna, el seguía buscando, llevaba días sin nada. De pronto vio como el joven que le había robado, que estaba entre los callejones de la ciudad corría con una bolsa de dinero en mano. Sonrió, sería presa fácil allí.

Valla valla, que tenemos aqui- Dijo desde los tejados corriendo a la par del otro joven.

Tu quièn eres?

Esa no es la pregunta correcta, la pregunta es: Què quiero?

Rasec toco tierra saltando de un tejado chico, y acorralo al joven que pretendía ser un ladrón, el ex-Chandrian tomo su lanza y le apunto a modo de amenaza.

Ahora es cuando me das todo lo que tienes jajajajaja
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Mensaje por dragodrak el Miér Mar 20, 2013 2:19 pm

Estaba acorralado, sabia una salida pero no la quería usar, estaba buscando otras opciones pero no había ninguna alternativa, tendría que hacerlo, ya había perdido bastante tiempo juntando más plata y llevando el collar a tasar, pero ante todo lo malo había algo bueno, si esa persona había vuelto por el collar tenia que ser algo importante, y todo lo importante es valioso!... Genial, solo un pequeño detalle tenia que escaparse de esa situación y decidió que no había más opción, solo podía hacer eso, por más asqueroso que fuera, por más días que pase con pesadillas recordándolo tenia que hacerlo...
Cerro los ojos y beso al bandido en la boca, aprovechando la distracción y la baja de sus defensas le pego una gran patada en la entre pierna y salio corriendo mientras oía las maldiciones que le tiraba el bandido.
Tenia el amuleto en mano cuando choco contra un pelirrojo, pero sin darle más atención siguió corriendo a pesar de posiblemente ya haberse escapado, tenia que buscar un nuevo disfraz y buscar información, se estaba acercando a algo...
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Mensaje por Old Medie el Jue Mar 21, 2013 2:35 am

En el bajó Tarbean el orden había vuelto por los siguientes dos días, ningún asesinato se había hecho y sus espías no habían visto ningún pelirrojo en el área de transacciones de resina. Pike descansaba en su sala privada cuando llegó uno de sus informantes.

-Señor, me informan que persiguen a un pelirrojo, lo vieron fuera de la casa del alguacil junto con una chica. En este momento lo siguen dos de nuestros espías.

-Exelente, esto terminara antes de empezar. Diles que lo sigan con distancia hasta su guarida, quiero saber donde tiene mi dinero. Y tengan cuidado, recuerden que es un asesino. Mantenme informado.

Pike sacó su espada y la dispuso para que la afilaran, mientras, pensaba como podría agarrar a ese pelirrojo y su espada.


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Mensaje por Admin el Jue Mar 21, 2013 10:44 pm

La noche había caído en Tarbean y la tranquilidad y la calma luchaban contra los disturbios y el ruido habituales. Poco a poco, las peleas de taberna e incluso los maullidos de los gatos tomaron un tono y un ritmo más suave que te invitaba a tumbarte bajo un árbol y dormir acompañado del sonido de la ciudad.

Un joven pelirrojo, encapuchado, había salido esa noche de cacería. Más sigiloso que una sombre, más rápido con un suspiro, el joven ya se dirigía hacia un lugar en concreto: el vertedero de los apotecarios. Allí se tiraban todos los residuos médicos, hierbas y medicamentos en mal estado. Era allí donde mucha gente pobre buscaba medicinas o simplemente, algo que comer. Y era allí donde muchos niños dormían, pues así no vivían demasiado lejos de su fuente de drogas anestésicas. Con cuidado y en silencio, Kvothe paseó entre los restos de lo que la sociedad desechaba: tantos residuos como niños. Era increíblemente triste, pero intentó no pensar en ello, pues si no, sabía que empezaría a recordar malos momentos.

Los vidrios rotos se encontraban por todas partes, cartones y listones de madera se apilaban aquí y allá para formar pequeños refugios, que indudablemente, estaban ocupados. El pelirrojo sacudió la cabeza, había ido a buscar otra cosa. Subió a la cima del pilón de basura. Allí, entre la inmundicia y la desesperación, sentado sobre un viejo y roto sillón, se encontraba un adolescente al cual le faltaban dos dientes.

- Bienvenido a mi reino. - Dijo él. - ¿A qué has venido?

- ¿Tú eres el que vende resina de Denner, verdad?

- Sólo si tienes dinero. ¿Lo tienes?

El joven no respondió, desenvainó la espada lentamente y la extendió, apuntándola hacia el cuello de aquel crío que jugaba con las vidas de los demás.

- Destruyes vidas sólo por dinero. Y lo peor es que los ves, sabes lo que les va a pasar, pero no los ves como compañeros, sólo son una fuente de dinero.

El adolescente se quedó en silencio, impresionado al verse amenazado de esa manera.

- Sé que si te mato, aparecerá otro como tú, nunca acaban. Pero... si no te mato, ¿me lo agradecerás adecuadamente?

- S-sí. Claro. - Dijo el niño, sucio por el barro, el sudor y el polvo.

- Bien. Hay un ladrón en esta ciudad. Es un hombre alto, que no llama mucho la atención pero que es fuerte. Ha robado un collar a una damisela. Quiero el collar y el hombre. Seguro que tienes una buena red de espías en la ciudad.

- Puedo mandar a mis clientes hacer algunos recados, pero... con tan pocos datos no lo vamos a encontrar.

- Qué lástima. Si no eres útil, será mejor que te mate. - Dijo el pelirrojo, acercando de nuevo la espada al cuello.

- ¡Espera! Conozco un vendedor de carne. También es ladrón y seguro que sabe algo del caso. Se llama Dragodrak.

- ¿Dónde y cuándo?

- Mañana, en la entrada de este vertedero. Una hora antes de que se ponga el sol.

- Bien, al menos has sido útil. - Dijo el pelirrojo, mientras se giraba, despreocupado. - Cuídate de hablar, porque soy capaz de matarte sin mover un dedo desde mi cama. Y además, puedo hacerlo de muchas formas.

El pelirrojo se marchó de allí, aunque no pudo evitar un escalofrío. Esa noche quería matar ese traficante de resina, pero al final no lo había hecho. Para arreglar su balance de trabajo, mató un par de borrachos que estaban pegando unas prostitutas, aunque no se sintió muy satisfecho.





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Mensaje por Rasec el Sáb Mar 23, 2013 4:29 pm

Maldiciò!!!- Grito el joven de pelo ceniza- Dos veces, soy una vergüenza, ya ni cuando era un crìo- Era algo extraño ya que el ser tenia aspecto de no mas de 16 o 17.

Vio como se alejo el ladrón Dragodrak, tenia que hacer algo para al menos darle una paliza por la escena que monto del beso, y tenia que robar también ese collar ya le había costado dos incidentes. Subió a los tejados de nuevo y se dispuso a seguir el poco rastro que encontraría de ese chico en una ciudad tan bulliciosa como Tarbean. Pero vio que el Sol aun no salía y si eran verdad los rumores había un asesino eliminando ladrones, sabia que como estaba no podría hacerle frente, ya que aun no estaba al 100% de su rodilla y brazo izquierdo, entonces se fue a su guarida.

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Al dìa siguiente decidió ir a el Muelle, necesitaba dinero para un bálsamo, y allí era mas fácil robar a la gente, pero mas peligroso también, ya que por allí rondaban mas guardias. Tardo una hora en robar < 7 peniques y 5 iotas, le para su bálsamo y para una buena comida.

Despues de pasar a la botica y comprar mediia ogasa de pan con un poco de queso, se fue a su guarida de nuevo, pero al doblar la esquina antrs de llegar vio a la joven a la que habìa robado el collar acompañada de un joven pelirrojo, al voltearse el pelirrojo supo que lo haia visto antes pero no sabia ni donde ni quien era. De pronto la joven se volteo y lo miro fijamente.

Mierda...- Entonces dio la vuelta y se dispuso a correr. Subiò a un tejado cercano a su guarida y cuando llego allí guardo lo que llevaba y tomo su lanza, volteo a ver si lo seguían al parecer.... No



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Mensaje por Kahlan el Vie Abr 19, 2013 10:55 am

Kvothe se giró al ver que Khalan se detenía. Miraba fijamente hacia la derecha, giró la cabeza para ver qué era. Al instanté la mujer practicamente saltó tras el ladronzuelo que empezaba a huir despavorido por una callejuela. La ira bulló dentro de ella, poco le importaba que fuese pleno dia y el lugar estuviese más que concurrido.

Kvothe la sujetó por la muñeca con fuerza con urgencia
- Por Tehlu ¿¡que crees que haces!? -preguntó el pelirrojo entredientes tirando de ella en dirección contraria.
- ¡Sueltame o perderas el brazo! -le amenazó ella.
- Tranquilizate, no es el momento para esto-dijo Kvothe tratando de aplacarla -si le acorralas puede que en medio de la desesperación tire tu colgante por alguna alcantarilla ¿Es lo que quieres?
- No -admitió Khalan enfadada.
- Bien, pues vamonos, estamos llamando la atención. No quiero entrar en el radar de los guardias otra vez.

Ambos caminaron tranquilamente de nuevo como dos paseantes más

- Esta ciudad es un laberinto, no tendré tanta suerte de volver a encontrarmelo así -dijo con fastidio.
- Tranquilizate -dijo Kvothe con una sonrisa de suficiencia -conozco esta ciudad como la palma de mi mano, se por donde buscar. Si esta noche te encuentras bien, le daremos caza...

Khalan miró a Kvothe, sabía que no mentía ademas esa confianza en si mismo hizo que se tranquilizara. Despues de todo, aun teniendo su descripción, los guardias no habían conseguido darle caza y hacía un rato había demostrado lo escurridizo que podía llegar a ser. Miró su brazo roto por un instante. No le impediría recuperar su colgante.


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Mensaje por Admin el Jue Abr 25, 2013 11:35 pm

Kvothe se llevó a Khalan a la cita en el vertedero.

Al principio, ella miró con curiosidad el escenario, pero no tardó en fruncir el ceño y arrugar la nariz, aunque, para ser una mujer, aguantó bastante bien el hedor, pensó Kvothe. Los edificios de Tarbean ya empezaban a ocultar el sol y el antes sofocante calor, empezaba a ser deseado en esas pobres zonas de la ciudad.

Pronto vieron una figura reptando entre la inmundicia. No, deslizándose. Debía de ser Dragodrak. Ellos se pusieron en una postura más adecuada para recibir un ladrón, un espía, y posiblemente, un adicto a la resina. Sorprendidos, vieron ambos que era un joven, como ellos, que se retorcía las manos, algo nervioso de saberse coaccionado.

- Eres Dragodrak, ¿verdad?
- Sí, ese soy yo. - Sonrió un poco, y los dos pudieron comprobar que sus dientes no eran los de un adicto al Denner.
- De acuerdo. - Dijo más aliviado Kvothe. - ¿Sabes porqué estás aquí?
- Porque tengo una deuda que saldar con un indeseable en apuros. Y tú quieres información, ¿no?
- Exacto. Buscamos una cadena. Fue robada no hace mucho, menos de una semana. El ladrón era un tipo común, fuerte. Los rasgos de su cara son muy afilados y tiene unos ojos... oscuros, ¿verdad? - Preguntó Kvothe a Khalan para confirmarlo.

Dragodrak había abierto mucho los ojos y respiró agitadamente.

- No es de oro, pero es plateada. Tiene un medallón con unas flores en la tapa, dentro tiene... la imagen de una mujer. ¿Lo has visto?

Con una cara de espanto por haber topado equivocadamente con las peores personas que podía encontrar en ese momento, se dispuso a girarse y echar a correr, pero los dos interrogadores adivinaron sus intenciones y lo pararon.

- ¡Oye! ¡No hemos acabado contigo! - Respondió ella en un tono mucho más agresivo que antes.
- ¿Qué es lo que sabes y no nos quieres decir? - preguntó con voz suave pero peligrosa el joven de ojos verdes, tan similar a un gato malicioso.
- No sé nada. Nada.
- Mentira. - Dijo ella, indignada.
- Yo sólo... no quiero meterme en problemas.
- Pues si no nos lo cuentas, te meterás en problemas con nosotros. - Amenazó él.

A Dragodrak le empezó a temblar el labio inferior, lleno de indecisión. Viendo esto, lo soltaron un poco para que pudiese pensar. En cuanto lo hicieron, Dragodrak se puso en pie como un relámpago y echó a correr de nuevo.

- ¡Maldición! - Gruñó él. Demasiado tarde se había dado cuenta de que era un estratagema.

Le había arrancado un par de cabellos y un jirón de su capa, y aunque no le hiciese gracia, tendría que usar la simpatía. Concentrándose en el calor de esos residuos puestos al sol y también en su propia sangre, sacó suficiente energía para vincular el pelo con Dragodrak, y la tela con su ropa. Después hizo un tercer vínculo con una de las losas de piedra del suelo y un cuarto entre esa losa y el suelo. Pocos segundos después, Dragodrak cayó, con todo el peso del empedrado de Tarbean encima. Aunque ni Khalan ni el accidentado supiesen nunca lo poco espectacular que era en realidad el truco, siempre pensarían que el pelirrojo había abatido el chico concentrándose y mirándolo fijamente, como si su mirada fuese a través de una lente y hubiese conseguido hacer una chispa de fuego. Khalan, sin perder un segundo, se abalanzó sobre él y pronto Kvothe también corrió. Deshizo rápidamente los vínculos, porque empezaba a sentir un persistente frío en los dedos. Apartó un poco a Khalan y lo agarró por el cuello de la camisa.

- BIEN. Ahora, habla.

Esta vez si que vio cierto temor en los ojos de Dragodrak, pero vio sobre todo confusión. Tan cerca de la Universidad y los del barrio bajo de Tarbean nunca habían visto algo de simpatía. Sin paciencia alguna al ver que sus labios seguían sellados, le dio un puñetazo.

- Si sigues callando, puede que mañana encuentren que el misterioso asesino en serie ha dejado otro recado al alguacil.

Khalan no pudo contenerse y tras ponerse de pie en menos de un segundo, le pateó las costillas. Esta vez él gimió. Khalan siguió pateándolo, sin ensañarse demasiado pero de repente paró. Algo extrañado, Kvothe la miró. Ella se había vuelto a arrodillar junto a Dragodrak y buscaba algo en sus bolsillos. Por fin, su mano rozó aquello que estaba buscando. Lentamente, la extrajo del bolsillo de aquel rufián y con una serenidad y una calma que helaban la sangre dijo:

- ¿Y bien? ¿De dónde has sacado esto?




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Mensaje por Rasec el Sáb Abr 27, 2013 2:47 am

Despues de haber huido de la chica a la que robo su collar Rasec se sintio desgraciado e impotente, le pugnaba no tener el poder que antes tenia, pero ya estaba desidido a cambiar eso, iria con los ''Buhos'' una recconocida secta de asesinos con quienes tenia cierto contacto, iria solo a peedirles asilo y ayuda material. Necesitaba armas y un poco de armadura.
-------------------------.-------------------------------
A mañana siguiente fuè a los limites de Alto Tarbean, aunque no se creyera los ''Buhos'' eran de sierto nivel econòmico. Llego a la puerta de una Mansiòn, a simple vista pareceria cualquier casa de noble, pero el unico detalle era que ttodo etaba adornado con buhos, hasta las rejas tenian en la punta buhos. Toco la puerta. De la cual salio un criado.

Busco a Krain- Dijo con recelo

Tiene ya una cita con...

Dígale que lo busca Rasec- Lo corto el mismo Rasec

En seguida el muchacho fue a cumplir su cometido. Pasaron al rededor de 5 minutos, al pasar esos minutos abrieron la puerta, y el que estaba frente a Rasec no era nadie mas que Krain. Krain era un hombre musculoso, pero sin llegar a ser un musculoso exagerado.

Que quieres aqui Rasec?

Solo vengo a que me pages la deuda que tienes conmigo- Krain entrecerró los ojos.

Que tienes en mente...

Creo saber quien es el asesino de ladrones...y asesino de asesinos jajajajaja

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Mensaje por Admin el Miér Mayo 08, 2013 10:58 pm

Khalan, Dragodrak y Kvothe se encontraban ahora en un callejón oscuro, pero bastante acogedor comparándolo con otras calles de la zona. Kvothe había insistido en que todos se sentasen en el suelo, pues les ayudaría a dialogar con más calma.

Dragodrak les daba explicaciones entrecortadas, llenas de silencios, omisiones y sin ningún detallle, pero al menos estaba dispuesto a colaborar.

- Entonces,¿le robaste la cadena a un hombre, no a la dama? - Dijo Kvothe amablemente, evitando decir ningún nombre.
- Sí.
- ¿Y pretendes que me crea que ese hombre me robó a mí, luego tú le robaste a él, él te encontró pero huiste y por casualidad, eres el que le debía un favor al traficante de resina de Denner y nosotros hemos descubierto que tienes mi collar? - Dijo resoplando Khalan.
- Sí. Aunque suene extraño.
- Extraño es poco. Dámela. - Dijo Khalan ácidamente, con tono autoritario. Parecía disfrutar de imponer su voluntad a alguien que estaba atrapado.
- Aunque no seas tú quien le ha robado, sigues siendo un ladrón.

Dragodrak se estremeció, aunque ninguno de los presentes supo si era de frío o de miedo, ni siquiera él mismo.

- Pero os he prestado un gran servicio. Debéis tenerlo en cuenta.
- Un gran servicio, sí, ¿cuándo?, ¿cuándo has echado a correr? ¿o cuándo te negabas a respondernos?
- En la calle he aprendido que hablar demasiado te mete en problemas, como éste.
- En la calle deberías haber aprendido un poco más de humildad. Sobre todo cuando te tienen por rehén. - Añadió Kvothe con ligereza. - Pero tienes razón, nos has ayudado. Te lo podemos compensar, si haces una cosa más por nosotros.
- ¿Cuál?
- ¿Cómo era ese hombre? - Dragodrak pareció aturullado ante esa pregunta, así que Kvothe continuó. - Ya te has encontrado con él dos veces, ¿crees que puedes volver a encontrarlo?

El gesto de Dragodrak se tornó dubitativo.

- La primera vez que lo encontré fue cuando el cuerpo de ese ladrón fue encontrado. - Él no pudo evitar una mirada nerviosa al pelirrojo, preguntándose quizás si realmente era él el asesino de quien todos hablaban.
- ¿Qué ladrón?
- Uno gordo, que solía emborracharse. También maltrataba críos.
- Ah, sí. Lo recuerdo. - Confirmó el joven, sin rastro de emociones, si no se cuenta la indiferencia entre ellas.

Se hizo un pequeño silencio, una pausa de reflexión, que fue interrumpida nuevamente por Kvothe.

- Bien, Dragodrak. Tienes dos opciones: puedes quedarte con nosotros. Quizás para limpiar tu conciencia de ladrón, quizás para asegurarte protección. También puedes seguir tu propio camino, siempre y cuando no se cruce con el nuestro. Pero decidas lo que decidas, olvida lo ocurrido esta noche, si no quieres enfrentarte a unos problemas demasiado grandes para ti.

Dragodrak fue a responder, cuando el instinto de los tres jóvenes les alertó. Alguien se había infiltrado en su tranquilo callejón. Los tres levantaron la cabeza. Efectivamente, había alguien allí.



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Mensaje por Kahlan el Lun Mayo 13, 2013 9:18 pm

Justo al voltear la cabeza pudieron vislumbrar las oscuras siluetas perfiladas por la escasa iluminación nocturna. La luna emitía un brillo intenso que tan solo hacía acrecentar los claroscuros. Podían distinguirse dos figuras encabezando la marcha. Sus rostros eran angulos irreconocibles bañados por la luz y por la postura claramente estaban en posición de ataque. Una de esas figuras le resulto a Khalan terriblemente familiar.

Flanqueando a los dos individuos había toda una corte de figuras que se sumían aun más en la oscuridad de la noche. Contrariamente a lo que se pudiera pensar estas eran facilmente reconocibles. Eran guardias.
Dragonkak saltó del suelo y salió corriendo despavorido al reconocer a la autoridad. Apenas medio segundo antes de que se lanzasen al ataque Kvothe y Khalan salieron corriendo detras de Dragonkak.

Los pasos resonaban detras de ellos mientras recorrían los laberinticos callejones de Tarbean. Khalan dejo que Kvothe corriera un poco por delante de ella pues sabía que conocía perfectamente la ciudad. Kvothe giró inexperadamente en una esquina de un estrecho callejón y Khalan no tuvo tiempo de reaccionar y girar detras de él, asi que siguió corriendo hacia adelante. Oyó voces detras de ella pero siguió corriendo al oir las botasde sus perseguidores golpear el suelo.

Giró al azar en varios callejones tratando de perderles mientras pensaba que hacer. Un punzante dolor por el esfuerzo se alojó en su costado y el cabestrillo del brazo empezaba a molestarle seriamente. Sin desacelerar se lo sacó por la cabeza y lo lanzó hacia atras. Decidida a perderles para despues encontrarse con Kvothe aceleró la carrera y empezó a derribar cubos de basura y cajas apiladas para minarles el camino a los guardias.

Kvothe y ella antes de salir habían acordado el modo de volver a contactar si algo salía mal. Khalan nunca pensó que lo necesitarian tan pronto. En caso de separarse habían acordado encontrase en una pequeña plaza que se encontraba a unas cuantas calles al norte de la Plaza de Marinería. En el centro de ese minusculo lugar estaban los restos de una de las rocas que formaban los Itinólitos. Era como un vestigio del pasado encerrado en medio de la urbe, nadie le prestaba atención pero a nadie le pasaba desapercibido.

Lo que le preocupaba a Khalan era perderse en las callejuelas y no saber volver con rapidez. Por ello apreovechó la ventaja que había conseguido sacarles y se metió en la oscuridad de un amplio portal. Esperó un tiempo prudencial y despues salío para intentar regresar y dirigirse al punto de encuentro. Si Kvothe no estaba alli, volveria a la posada y probaría más tarde. Al pasar por una esquina unas manazas surgieron de la nada y trataron de agarrarla por el cuello. La mujer se revolvió y agarró una de las muñecas de su atacante para despues retorcersela en una dolorosa llave. Al ver que el guardia se llevaba la mano al cinto buscando un arma hizo fuerza y oyó un fuerte "crack".

El hombre ahuyó de dolor y temiendo que su lastimoso lamento atrajera a otro Khalan agarró al hombre por el pelo y estampó su cabeza contra la pared dejandole inconsciente. Con la adrenalina corriendo por su cuerpo miró a su alrededor esperando mas ataques pero no hubo nada. Sabía que no la buscaban a ella, que era al "asesino de ladrones" al que los guardias querían cazar. Sin correr pero a paso ligero se adentró por las callejuelas de nuevo, trataría de localizar a Kvothe o en su defecto al ladronzuelo de Dragonkak.



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Mensaje por Admin el Sáb Mayo 18, 2013 11:41 pm

Kvothe no dejó de maldecir Tehlu, sus ángeles y el mundo entero.

Primero, habían perdido a Dragodrak. Posiblemente, no le verían el pelo nunca más. Segundo, había perdido de vista a Khalan. Aunque eso no era demasiado importante, pensó, pues ella se sabía cuidar, aunque estuviese herida. Pero lo peor de todo es que alguien, o "alguienes" conocían su identidad, no sólo sabían que era él el asesino de rondaba las noches de Tarbean, si no que sabían cómo encontrarlo. O al menos tenían una ligera idea de dónde podría ir. Por quinta vez, maldijo en voz baja.

Dos guardias le habían seguido, pero ya se había deshecho de ellos. Durante un buen rato, meditó si matarlos o no, al fin y al cabo, ellos eran la justicia, y para una vez que hacían algo... Pero Kvothe comprendió rápidamente que no podía de4jarlos ir. La seguridad en Tarbean brillaba por su ausencia y a nadie le importaba un par de asesinatos de más o de menos. Si se habían puesto a investigarlo era porque, detrás del capataz de los guardias, se escondía un hombre cuyos turbios negocios se veían amenazados con el exterminio de las ratas de la ciudad. Aquellos guardias, quizás no lo sabían, pero no eran inocentes. Y le habían visto de cerca. Los mató.

Cansado y sin aliento, decidió que lo mejor sería abandonar la zona. La ciudad entera, por unos días. Al fin y al cabo, cerca de la ciudad había multitud de pueblos, y sobre todo granjas, que en plena cosecha aceptarían de buena gana un par de brazos más para trabajar a cambio de un plato y una cama. Sabía que tampoco podía dejar tirada a Khalan, pero ella ya había recuperado lo suyo y cabía la posibilidad que una vez recuperada su cadena, simplemente se marchase. Y ante todo, la seguridad propia siempre era una prioridad. Como una sombra, se envolvió más en su shaed, con sigilo, entró en la posada a oscuras y dormida, y se llevó sus cosas.


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Mensaje por Kahlan el Miér Mayo 22, 2013 11:05 pm

Puesto que no encontró rastro alguno de Kovthe ni de Dragonkak, Khalan volvió a la posada. El camarero y los pocos clientes que quedaban le dirigieron miradas sorprendidas cuando irrumpió por la puerta. Khalan era consciente del aspecto lamentable que debía ofrecer. Pidió que le subiesen algo de cena y tambien un baño, pagó por adelantado. Cansada y dolorida subió cansadamente los peldaños de madera que iban hacia el segundo piso. Notaba la planta de los pies doloridas por la carrera y ahora que la adrenalina no corria por su cuerpo sentia fuertes punzadas en el brazo. Tras el baño y la comida se dejó caer en la cama, practicamente al instante se quedó dormida.

No sabía que hora era, solo que el sol estaba alto y le daba en la cara. Entrecerró los ojos y se levantó. Tras vestirse bajo las escaleras y se sorprendió el revuelo armado. Hablaban de que habían identificado al asesino de ladrones y que la autoridad ya ofrecia una recompensa. Khalan se acercó a escuchar un poco más.

- Anoche casi lo atrapan -dijo un hombre canijo y barbudo -estaba a punto de matar de nuevo cuando lo sorprendieron.
- ¿Y los guardias lo dejaron escapar?
- No lo dejaron, subió por los tejados y se escabulló como un espectro, sin dejar rastro alguno -el hombre agachó la cabeza y habló en un tono confidencial -dicen que incluso volaba de tejado en tejado.

Khalan hizo una mueca sorprendida de lo que llegaba a inventar la gente, o a creer. Sabía que Kvothe era muy astuto y que llegado el caso podía ser realmente peligroso pero de ahi a semejante patraña. Al final tendría que buscar el modo de recuperar la cadena por su cuenta. No le quedaba otra opción.


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Mensaje por Admin el Vie Mayo 24, 2013 11:12 pm

Kvothe se secó el sudor con el dorso de la mano. Había acordado con unos campesinos comida y cama, pero el pelirrojo sabía que no se quedaría otra noche. Hacía dos días que habían huido de esos guardias, y aunque su identidad ya era un secreto a viva voz, las personas humildes no se preocupaban de las ratas de la ciudad. Pero no se iba a quedar.

Sentado en su camastro, observó la cadena de Khalan. Debía de habérsela quedado sin querer, pues no recordaba que Khalan se la hubiese dado. Quizás eran los vestigios de su juventud como ladrón, que afloraban de nuevo al verse en similares peligros. Como la legendaria sombra que siempre había sido, se deslizó entre las paredes de la casucha y voló sobre la oscuridad con pies ligeros.

Llegó a la muralla cerrada, pues durante la noche se impedía el paso para evitar peleas de caminantes vagabundos, ataques de fieras salvajes, o simplemente la presencia de "asqueroso Ruhs". Kvothe frunció el ceño. Entrar le costaría un poco, pero no era algo que alguien como él no pudiese hacer, y más amparado por la oscuridad. Vio la luna llena en el cielo, y eso le hizo sonreír. Acercándose al muro, Kvothe cogió impulso y empezó a escalar. Con dificultad y varios sustos, se subió por fin a lo alto de la muralla, donde los guardias hacían allí su turno de vigilancia durante el día. A ambos lados había pequeñas torres de guardia, donde se guardaba también pólvora. Se dirigió a una de esas torres, debían de tener unas escaleras que llevaban hasta ras de suelo. No se equivocó. Una vez dentro de la ciudad, miró a todas partes, estudiando cada rincón, sombra e incluso gato durmiendo. La ciudad, al menos en ese barrio, estaba completamente despejada. Se dirigió a aquella plaza, tan cercana a la Plaza de las Marinerías, esperando, quizás por remota casualidad, encontrar a Khalan.


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